CAPITULO XII. ¿ACASO ES VERDAD QUE VOLVISTE?

ADVERTENCIA. El siguiente capítulo contiene escenas de carácter sexual no aptas de ser leídas por menores.

Un nuevo día presenciaba de nueva cuenta Archie encerrado en su habitación. Su médico dermatólogo junto con su enfermera Flammy le daban los buenos días haciéndole una exhaustiva revisión.

Joven Cornwell – le dijo el doctor con su grave voz – su piel está totalmente regenerada, ya no necesita de vendajes y curaciones, ahora solo tiene que rehabilitarse para recuperar la fuerza en sus extremidades, y para ello, tiene que seguir al pie de la letra la dieta especial de la nutrióloga.

Eso haré doctor Smith, muchas gracias – Archie de verdad estaba contento

Bien joven Cornwell, nuestros servicios aquí terminan, Flammy – se dirigió a la enfermera – dale al joven todas las indicaciones que te acabo de decir, con su permiso – se despidió dándole un apretón de manos, salió de la habitación dejando a Archie a solas con Flammy

Bien joven, como ya lo dijo el doctor, tiene que seguir debidamente las instrucciones de la nutrióloga y además, la Sra. Elroy le pidió que recomendara un terapeuta para que…

Flammy! Flammy, todo eso ya lo sé muñeca

Bien, entonces no tengo nada más que hacer aquí – le extendió la mano, Archie estaba sentado al borde de su cama – fue un gusto atenderlo, y me alegra mucho que se haya recuperado totalmente. Hasta luego – se giró para darse la vuelta, pero Archie la detuvo.

Espera! Nada más así te vas? Convivimos más de un mes casi las veinticuatro horas del día y sin más ni más solo dices adiós y ya?

No entiendo que es lo que usted espera de mi – le dijo con voz temblorosa consecuencia de sus nervios, pero aún así, su semblante era prepotente

Que por lo menos me dejes de hablar de usted!

Pues no le veo el caso, joven, usted y yo jamás volveremos a vernos

De verdad? – se levantó – de verdad no quieres volver a verme? – se le acercó peligrosamente

No sé a qué se refiere – tímidamente se apartaba de él

Flammy, tus palabras dicen una cosa pero tu mirada te delata a decir lo contrario – le tocó el mentónmírame a los ojos, Flammy no estoy bromeando – la chica al fin lo retó con la mirada – o te decides de una vez a tratarme con más confianza…

O qué? – le preguntó respondonamente ella

O te obligo a rendirte de una vez – bajó su cabeza a la altura del rostro de ella para depositar un dulce beso en sus labios, con ambos brazos rodeó el delicado cuerpo de Flammy mientras ella temblaba debajo de esa caricia. De repente, un ardor semejante al de sus quemaduras inundó la mejilla izquierda de Archie.

Atrevido! – le gritó – se merece mucho más que una simple cachetada – con la otra mano volvió a voltearle la cara con otro golpe ahora en la mejilla derecha – déjeme en paz! – con pequeñas lagrimas detrás de sus anteojos, la chica salió apresuradamente de la habitación. Cerró la puerta tras de sí, y se recargó en la pared, cerró los ojos, y lanzó el amargo llanto.

"Porque sólo quieren jugar conmigo? El es solo un riquillo en busca de una aventura!" Eso pensaba Flammy, debido a que estaba levemente enterada de lo sucedido con Archie, Annie y Candy.

Un sutil ruido de la puerta la hizo despertar de sus cavilaciones, volteó y vio la silueta esbelta y alta de Archie, quien la miraba apaciblemente a los ojos. Se le volvió a acercar, esta vez con ambas manos la tocó de los hombros ante la mirada atónita de Flammy.

Flammy, disculpa mi atrevimiento por favor – la voz de Archie sonaba con un tono muy sincero – lo menos que quiero es provocar en ti un resentimiento, pero créeme, yo jamás jugaría contigo

Y entonces? Que es lo que pretende conmigo?

Que nos conozcamos más!

Y para eso tiene que besarme a la fuerza?

Lo siento, ya te dije que lo siento mucho, Flammy – acercó más su rostro al de ella – me gustas – le dijo casi en un susurro – dame la oportunidad de tratarte mas, por favor.

Yo no le gusto! No se confunda! Yo fui la única mujer, aparte de la tonta de Candy con la que usted ha convivido las últimas semanas… está confundido!

No lo estoy! Pero si eso es lo que piensas, entonces podremos comenzar siendo amigos, déjame demostrarte que de verdad me interesas.

No me toque! – le dijo al momento que Archie ahuecaba su mejilla en una de sus manos – usted no sabe lo que dice! Yo no le gusto! Yo soy una simple enfermera que jamás estará a la altura de usted! – y corriendo huyó de ahí

Con que una simple enfermera! – dijo Archie en voz alta – por Dios Flammy! No creí que tu pensaras que yo tengo esos tontos prejuicios… - haciendo un movimiento negativo con la cabeza se giró para volver a ingresar a su habitación.

Cinco días después…

Emocionada e impaciente, Candy permanecía a la orilla del andén en la estación. Checaba su reloj de pulsera cada tres segundos y sentía que el tiempo se le hacía eterno. Dando exactamente las 10:00 AM se escuchó el estruendoso ruido característico que hace alusión a que el tren viene cerca. Su corazón palpitó más rápido y se impacientó más. Al fin, el tren se detuvo, Candy giraba su cabeza de un lado a otro mientras sus ojos buscaban lo que tanto ha esperado.

FLASH BACK

Albert, seguro que no quieres acompañarme?

Pequeña! Como crees? Ese es un momento íntimo entre ustedes dos, que haré yo yendo de mal tercio?

Tú no eres ningún mal tercio! Anda! Estoy segura que tienes ganas de saludar a Terry!

Claro que quiero verlo! Pero bien puedes traerlo aquí a la mansión…

Bueno, eso sí, entonces, ahora que harás?

Seguir arreglando el asunto de Annie… ya vez como el señor Britter se ha puesto muy a la defensiva, pero yo también tengo el deber de proteger a mi sobrino, mira que obligarlo a casarse!

Yo tampoco estoy de acuerdo, pero ambos se buscaron esos problemas

Sí, pero Annie actuó de muy mala fe, mira que inventarse un embarazo… fue demasiado

Ya ves? Y pensabas que la embarazada era yo!

Ay pequeña! Discúlpame! Pero esos desmayos realmente me preocuparon, y como vi que lo tuyo con Archie iba muy enserio…

Albert! Es que no tienes idea de la vergüenza que me dio cuando el doctor me hizo esas preguntas tan… intimas! Y yo ni idea!

Lo siento pequeña! Nunca desconfiaré de ti, pero anda! Ya vete! Que si Terry no te encuentra ahí capaz que se regresa!

Ay nooo! Como crees? Adiós! – le besó la mejilla y presurosa corrió hacia la salida para dirigirse a la estación de trenes.

FIN DEL FLASH BACK

Un apuesto chico castaño bajaba de uno de los vagones. Vestía casualmente unos pantalones vaqueros, zapatos cómodos, una sencilla chaqueta color negra y una simpática boina.

Terry! Teeeeerrrryyyy! Acá! – gritaba Candy mientras desesperada agitaba su brazo derecho. Había muchas personas y por ello Terry no la visualizaba, pero ante los escandalosos gritos de su novia la miró de inmediato y esquivando a toda la gente llegó hasta ella.

Candy! Mi amor! – emocionado la abrazó fuertemente, la cargó y la giró en el estrecho espacio ante la mirada atónita de los pasajeros – aquí estoy! Feliz por volver a verte pecosa!

Yo también estoy feliz Terry! – le dijo mientras lo miraba dulcemente con sus ojos verdes y con sus delicadas manos le tocaba el rostro.

No sabes cómo fui de feliz al decidir venir nuevamente a verte – con ambas manos tocó las mejillas sonrosadas de ella y lentamente se acercó a darle un dulce beso en los labios que duró muchos segundos.

De la mano, se encaminaron a la salida de la estación y tomaron un servicio de taxi. Al escuchar la dirección que Candy le daba al chofer, Terry se sorprendió.

A tu casa?

Pero no sería más cómodo dejar mi equipaje primero en el hotel?

Cuál hotel? Tú no te quedarás en ningún hotel! Mi casa está muy amplia y bien puedes quedarte allí – le guiñó un ojo en un gesto provocativo

Pero, Candy, si bien eres mi prometida, no es bueno para tu reputación que yo me quede a vivir contigo…

Terry! Deja de decir eso! A mí nunca me ha importado el qué dirán, incluso sabes muy bien que viví con Albert, y que sucedió? Nada! Además, nos portaremos bien, cual es el problema?

Precisamente ese es el problema – se le acercó más – que no sé si podré aguantar la tentación de estar a solas contigo y no hacerte mía – le dijo un poco más despacio, pero lo suficientemente alto como para que el chofer volteara a darles un gesto reprobatorio.

Terry! Entonces nos iremos al hotel!

Solo bromeaba! Jajajaja te prometo portarme bien, amor – le dio otro beso en los labios y así permanecieron pegados hasta que el taxi llegó a su destino y el chofer carraspeó para que se bajaran.

Cuando llegaron hasta la entrada del departamento, Candy nerviosa, sacó las llaves, abrió, y le cedió el paso a Terry quien, sorprendido, hizo una mueca de asombro al ver el lugar.

Bienvenido!

Wow! Seguro estoy que limpiaste exhaustivamente todo porque yo llegaba!

No seas engreído!

Niégalo!

Yo… ay está bien! Limpié y acomodé todo solo por ti! Me hubiera dado mucha vergüenza que encontraras mis ropas y cosas tiradas por doquier – le dijo mientras se sonrojó

Jajajaja – la risa de Terry se escuchaba por todo el edificio – recuerda que serás mi esposa, eso quiere decir que te tendrás que esforzar de esta manera todos los días!

Lo sé! Pero… oye! Tu ya me estás diciendo futura esposa y ni siquiera me lo has propuesto debidamente!

Ah no? Eso no es problema amada pecosa, si quieres que me hinque, lo haré con todo gusto – se puso en posición con su codo derecho acomodado sobre su rodilla mientras le extendía la mano – Candice White Andrew, alias tarzán pecosa, me concederías el gran honor de ser mi esposa? – le besó el dorso, y con su mano izquierda abrió su chaqueta para sacar una pequeña caja donde aguardaba la hermosa joya de compromiso, un anillo de oro con un zafiro al centro y alrededor de este adornado con diminutos diamantes.

Oh Terry! – le dijo al borde de las lágrimas – claro que sí! – lo alentó a levantarse – te amo, te amo! Por supuesto que me caso contigo! Claro que quiero vivir el resto de mi vida a tu lado! Ay Dios! Si si si! – brincaba de emoción mientras Terry, con una sonrisa dibujada en su rostro, delicadamente deslizaba el anillo sobre el anular de su novia.

Te amo – le guiñó un ojo y se acercó a besarla de nuevo – pero, esto no es todo con lo que yo deseo sellar nuestro compromiso.

Ah no?

Hay algo muy importante que debo mostrarte pecosa – Terry se alejó y de su equipaje sacó unos documentos – revísalos, con confianza

Qué es? – Candy les dio una rápida lectura – Terry, estas son unas escrituras de propiedad!

Así es, déjeme informarle futura señora Grandchester, que compré el departamento de Nueva York, nuestro futuro hogar.

Oh de verdad! Terry que alegría! – se le abalanzó para darle un fuerte abrazo y muchos besos por todo el rostro. – muchas gracias!

No tienes de que agradecer! Te amo! Tu eres mi inspiración en todo, bueno! Es que no puedo dejar de pensar en estas pecas ningún segundo! – le dijo haciéndole un gracioso gesto sobre su pecoso rostro

Terry! Vas a empezar con eso!

Ya! No te enojes! Aunque adoro verte rabiar como una mona debo admitir que me gustas mas cuando estás contenta – la abrazó de la cintura – por los besos que recibes de mi – la volvió a besar en los labios, su abrazo se tornó insistente, demandante, poco a poco se encaminaron hacia el sofá hasta que cayeron en él. Terry encima de Candy, seguía besándola con pasión, acariciando cada curva de su delicado cuerpo, cada onda de sus rizos, ella por su parte también se deleitaba palpando cada centímetro del cuerpo de Terry.

Ansiosamente ambos se besaban a los labios, pero esos besos a su vez recorrían el rostro del otro ser amado mientras sus manos también hacían lo suyo quitando las ropas. La respiración de ambos ya se tornaba agitada, y de repente, Terry entró en razón.

Espera Candy – se levantó y se sentó debidamente en el sofá, abrochándose la camisa – dijimos que nos portaríamos bien

Lo sé – respondió ella con su semblante triste – pero es que no me puedo resistir, estando tu y yo, solos, comprometidos, si me entiendes?

Sí, de hecho yo me siento igual que tu, pero mi amor – se acercó para cubrir la pequeña parte del pecho que ya tenía descubierta – ya te había dicho que mejor nos comportemos y disfrutemos de nuestra juventud

Sí! Lo sé! Pero Terry… después de lo sucedido la otra vez en el hotel, de verdad piensas seguir así?

Así cómo?

Pues así – le daba vergüenza expresarse debidamente

Pero así como?

Así! Tan respetuoso!

Jajajajajaja – las carcajadas de Terry casi dejaban sorda a Candy – te parezco muy respetuoso? Jajajajajaja

No quise decir eso!

Entonces? Quieres que te pierda el respeto, pecosa? – le preguntó burlonamente mientras seductoramente se le acercó más

Terry! – haciendo una mueca lo alejó a regañadientes

Jajajaja eres un caso especial Candy!

Ya déjame de molestar! – se levantó dizque furiosa y se dirigió a su habitación, Terry por supuesto, la siguió.

Que acogedora cama! – le dijo recargado desde el marco de la puerta mientras esbozaba una enorme sonrisa – apuesto a que también la arreglaste así de bonita para mí!

Ni te hagas ilusiones! Yo dormiré en la cama y tú en la sala!

Está bien – haciendo de cuenta que estaba resignado, se giró

Espera!

Ahora si quieres que te pierda el respeto?

Terry! Deja de ser tan engreído! Es que hay algo o más bien alguien a quien quiero mostrarte – se agachó y debajo de su cama individual sacó a Clin

Oh! Nuestro hijo! – dijo graciosamente Terry y se acercó a cargar al animalito – hola muchacho! Cuanto tiempo eh? Oye pecas – se dirigió a Candy – no quiero que nuestro hijo nos vea haciendo nuestras cositas

Terry! Qué cosas dices! – comenzaba a sonrojarse

Durante dos horas estuvieron bromeando y platicando muy a gusto; dando las dos de la tarde Candy preparó la suculenta comida, que para su misma sorpresa, le quedó muy bien. Claro, la ilusión de cocinar para Terry hizo milagros. Se volvieron nuevamente a la habitación, ambos permanecían cómodamente en la cama y de repente, las caricias y arrumacos volvieron a hacer su aparición.

Las habilidosas manos de Terry comenzaron a acariciar las piernas de Candy desde las pantorrillas hasta los muslos, alzando el vestido hasta una altura nada decorosa. Ella por su parte, volvió a desabotonar la camisa de su novio, y delicadamente con ambas manos, lo deshizo de esa prenda mientras se divertía tocando su pecho. Sus labios nunca se separaron, excepto para tomar un poco un aire. Posteriormente él deslizó el vestido de su novia hacia arriba, despojándola totalmente de esa estorbosa prenda. Maravillado quedó con la vista que tenía enfrente, una hermosa musa de piel tan blanca y perfecta, con una ropa interior tan recatada pero coqueta a la vez, que ni en sus mas locos sueños imaginó que Candy usara ese tipo de ropa, es más, seguro estaba que se encontraría con un horrendo corsé.

Y eso? – preguntó Terry muy seductor

Nada! – respondió ella sumamente sonrojada

Me encanta, lo notas? – volvió a atrapar sus labios con un beso mientras con sus manos tocaba todo rincón del cuerpo de Candy.

Con más confianza, tocaba sus dos senos firme y delicado a la vez. Sus labios comenzaron a posarse en su cuello, en sus hombros. Con sus dientes retiró el tirante del top, haciéndola estremecer ante ese atrevido toque. La mano derecha de Terry se deslizó por la espalda de Candy, buscando retirar los seguros de esa prenda que no le permitía ver esa excitante parte de su figura. Por fin logró desabrocharlos, retiró agitadamente su top y su boca de inmediato hizo contacto con sus dos pequeños botones, besándolos y mordisqueándolos, mientras que su otra traviesa mano bajaba la prenda alrededor de sus caderas. El cuerpo de Terry fue descendiendo lentamente por toda la figura de Candy que permanecía recostada debajo de él, hasta que inesperadamente él la despojó de esta última prenda. Se arrodilló un momento, una pícara sonrisa le iluminó el rostro al admirar la esbelta figura desnuda de su novia. Candy por su parte, temblaba de pena y se sonrojó de pies a cabeza, casi maldecía por ser tan blanca, pero aún así se levantó levemente para atraer de nuevo los labios de Terry hacia los suyos, el peso de su cuerpo hizo que nuevamente se recostaran sobre el colchón. Terry sintió el leve temblor y estremecimiento del cuerpo de Candy.

Que sucede mi amor? – le preguntó tiernamente

Es que, estoy nerviosa

Tranquila – la besó aún con mas ternura – te amaré de una manera que querrás pedirme más…

Terry… si me dices eso me pongo más nerviosa…

Lo sé, por eso te lo digo, quiero que este sea un momento especial, discúlpame por no poder esperar, pero quiero hacerte mía ya!

Yo también quiero, Terry – le besó de nuevo

Sabes una cosa, Candy? – le susurró cerca de su oído – también será mi primera vez

De verdad? – le contestó realizada

No me crees?

Claro que sí

Sus labios volvieron a quedar prendados de un beso, y ahora fue el turno de Terry de quedar en igualdad de condiciones en lo que a la ropa respecta. Con una desesperante lentitud, Candy fue retirando su pantalón, abriéndolo y deslizándolo suavemente, mientras tímidamente tocaba su entrepierna sobre la tela de la ropa interior. Posteriormente Terry se deshizo por sí solo de ella, pues no veía el momento en que Candy lo hiciera. Ahora sí, los cuerpos desnudos de ambos estaban juntos, explorándose mutuamente y sobre todo, amándose. La respiración agitada y los jadeos de ambos era lo único que se escuchaba en la tranquilidad de la habitación, las caricias y besos que se repartían demostraban cuan profundo es su amor.

Comenzaba el atardecer, la luminosidad en la habitación cada vez era más oscura, pero eso hacía más seductor el momento. No importaba el hecho de que estuvieran en una pequeña cama individual, de hecho, esto favorecía más su cercanía, se cubrieron con las sabanas, se miraron fijamente a los ojos, ambas miradas expresaban el anhelo que tenían de entregarse el uno al otro, en cuerpo y alma.

Terry posó sus brazos bajo la espalda de Candy, hundió su cabeza en su cuello y antes de que ella se lo esperase él introdujo suavemente su miembro al interior de ella, en un toque tan especial, tan esperado, y para su sorpresa, ella no mostró ningún signo de dolor, pues estaba igual o más ansiosa que él en hacer el amor. Primeramente, el vaivén era delicado, suave, pero con el paso de los minutos esos deliciosos movimientos agitaron no sólo su ritmo, sino su respiración, sus jadeos y sus caricias.

Te amo – le susurró Candy a través de sus gemidos – te amo tanto

Yo te amo también – le respondió él

Quédate aquí, toda la noche – Terry la miró provocativamente a los ojos

¿Qué te hace pensar que querría irme? – la volvió a besar.

Continuaron haciendo el amor, complaciéndose en cada detalle, de pronto la posición en la que permanecían, el encima de ella, se comenzó a tornar cansada, a lo que Terry decidió arrodillarse, la tomó por ambas piernas y con impresionantes energías la embistió hasta tal punto que no pudo contener más su orgasmo, y para su satisfacción, ambos llegaron al clímax total al mismo tiempo, gimiendo sin poder contenerlo, él se echó de nuevo hacia delante quedando encima de Candy y ambos respirando agitadamente, ambos sudando plenamente y posteriormente regalándose mas besos y caricias. Se quedaron dormidos, al cabo de unas horas se despertaron, se dirigieron a cenar, y para hacerlo se vistieron con pocas ropas. Terry solo se puso sus pantalones y Candy la camisa de él. Con una plena complicidad se volvieron a adentrar a la habitación, él la jaló de la mano para hacerla entrar, ella se encaminaba hacia la cama pero Terry la detuvo, la aprisionó contra la pared y seductoramente empezó a desabotonar la camisa, que delicia sintió cuando debajo de esa prenda no había nada, su novia quedó completamente desnuda, nuevamente, solo para él, su cuerpo reclamaba atención que él no dudó en dársela, con sus manos acarició todo su cuerpo y se detuvo en las partes más sensibles, la besaba con locura, y de repente esos besos comenzaron a descender por su blanco cuello, por sus senos, curiosamente allí se detuvieron un gran rato, bajó hasta su estómago y ella comenzaba a sentir cosquillas, el se agachó, la tomó de ambos muslos y la hizo levantar los pies, cargándola con la sola fuerza de sus brazos y ella apoyando la espalda en la pared. El buscó con su boca su centro de fuego, sus pliegues húmedos que ansiosos lo reclamaban. Con una excitante ternura, el comenzó a saborear ese centro con su lengua, apretándole el clítoris con sus labios, haciéndola estremecer y gritar. Pero cuando ella estaba a puto de alcanzar la excitación total, Terry se detuvo, se levantó, la cargó y la acostó en la cama boca abajo, tocó la suave redondez de sus glúteos mientras con la otra mano se encargaba de su bragueta, deslizó los pantalones por completo, se tocó así mismo pero no pudo soportar esperar más. Penetró su húmedo interior, haciéndola gritar y temblar, pero de solo placer y satisfacción. Él se agachó un poco y besó su nuca, su espalda, en varios momentos se volvía a levantar para admirar la hermosa vista de su novia de espaldas, totalmente dispuesta solo para él, moviendo sus caderas al ritmo que él le indicaba. Una experiencia sin igual. Volvieron a alcanzar el éxtasis completamente, pero mientras eso sucedía, Candy se arrodilló un poco en la cama a manera de quedar a gatas, solo para que la penetración se hiciese más profunda. Terminando, se volvieron a tirar a la cama, abrazados, besándose, tocándose. Nuevamente se durmieron, pero cada vez que despertaban la pasión se volvía a encender.

Amanecía, el reloj marcaba las 8:00 AM y Terry apenas empezaba a abrir lentamente los ojos. Reposó un rato y despertó a Candy con delicados besos por todo su cuello desnudo.

Buenos días, floja, no piensas levantarte?

Uhmm – seguía somnolienta

Anda! – la abrazaba y la aprisionaba alentándola a despertar

Estás seguro que quieres levantarte? O quieres otra cosa?

No lo sé? Tú qué quieres mi amor?

Te quiero a ti, tonto – le beso los labios.

Se levantaron, se ducharon juntos, se vistieron y almorzaron.

Candy, no irás a trabajar hoy?

No, la semana pasada cubrí dos turnos, y debido a eso me gané cuatro días de descanso esta semana – le guiñó un ojo

Hiciste eso por mí? – le preguntó alzando una ceja

Y tú qué crees? – se le acercó, le tomó del mentón y lo beso dulcemente – me acompañarás a la mansión verdad? Albert tiene muchas ganas de verte!

Claro que iré mi amor, solo que no ahorita

Cómo? Porqué?

Bueno, es que cuando aún estaba en Nueva York un reportero de aquí de Chicago se comunicó conmigo y quiere hacerme una entrevista. Verás… no me agradan los reporteros pero éste es un buen tipo, lo conocí aquí cuando… - de repente se detuvo – eh es que…. Vine hace un tiempo y… simplemente lo conocí y…

Terry – le habló dulcemente – me sé esa historia – le dio un beso – Albert me contó

Bien – se sonrojó – pues entonces iré a verlo, no te molesta verdad?

Como me va a molestar! Y quita esa cara!

Me muero de vergüenza

Todo quedó en el pasado, tranquilo

Te amo – le tomó la mano y se la besó – te amo tanto, mi Candy, siempre me comprendes en todo

Ni lo digas! Yo te amo más!

Eso no es cierto, yo te amo más!

No!

Se enredaron en ese juego de palabras hasta que ambos estuvieron de acuerdo en que se aman con la misma intensidad. Candy se fue a la mansión, y Terry se fue a un edificio de departamentos, donde vivía el famoso reportero.

CINCO HORAS ANTES…

A las afueras de la mansión Andrew, siendo exactamente las cuatro de la madrugada, la oscuridad, la soledad y el frío aún se hacían presentes en el ambiente. La sombra de un muchacho alto a lo lejos se visualizaba ante los ojos del portero.

Se detuvo afuera, y le habló al portero. Su semblante era raro, su actitud también extraña. Vestía una enorme capa azul con capucha incluida, por lo que solo se alcanzaba a notar su corpulento cuerpo, su estatura alta y su rostro pálido.

Buenos días – dijo ese joven con una voz grave – necesito ver al señor William Andrew

Buenos días joven – respondió el portero – pero a estas horas no tengo autorización de dejarlo pasar a ver al señor Andrew

Por favor, dígales que es urgente, si no está el entonces hablaré con la Sra. Elroy, o con sus sobrinos, los jóvenes Cornwell, pero por favor, llámeles!

Eh yo – el portero dudaba – no puedo joven, lo siento, hágame el favor de retirarse "jóvenes Cornwell, si no sabe lo del joven Stear entonces este tipo es sospechoso" pensaba aquel temeroso hombre.

No me iré hasta entrar. Si es necesario me quedaré sentado acá afuera a esperar a que alguien salga.

Haga lo que quiera joven, pero de antemano le digo que perderá su tiempo.

De repente, se escucharon los llantos de un bebé, el hombre nervioso, no sabía qué hacer. Cinco minutos más tarde, una mujer desolada salía con el bebé en brazos mientras se dirigía al portero.

John, cariño, el bebé tiene mucha fiebre

Dios – expresó mientras tocaba la frente de su primogénito

Ve a buscar al doctor por favor

No puedo Nina – volteó a ver al sospechoso joven – ese tipo quiere entrar a la mansión a como dé lugar, no es de fiar.

Pues digámosle al señor Stewart que venga a vigilar la entrada en lo que vamos, ya vez que el lleva años trabajando aquí, él sabrá que hacer.

De acuerdo – John le indicó a su esposa que lo fuera a buscar. La mujer se dirigió a los dormitorios de la servidumbre y le habló.

Señor Stewart, señor Stewart!

Lo despertó, le indicó el favor que quería y el señor Stewart no dudó en levantarse y ayudarlos. Habiendo llegado al portón, buscó al tal hombre que quería entrar a la mansión. Lo miró sentado en la banqueta, agachado, y le habló.

Joven, hey joven! Que se le ofrece? – el muchacho volteó, se levantó y le dijo

Yo quiero ver al señor Andrew, o a alguien de esta familia

Dios mío esa voz!

No se confunda, usted no me conoce, solo quiero hablar con alguien de aquí.

Pero si… si eres… oh! – el hombre no dudó en abrir el candado del portón y dejarlo pasar

Gracias – fue la respuesta del joven

Señor, por favor, no interrumpa aún a nadie, deben estar todos dormidos, le ruego que espere, si no, me echarán de aquí

No se preocupe – fue la escueta respuesta de él.

Caminó por todo el jardín, el olor de las flores humedecidas por la brisa inundó su olfato. Cada recorrido era un recuerdo que venía a su mente, llegó al fin a la enorme casa, la rodeó y se introdujo por una puerta trasera para no hacer escándalo.

Caminó por los pasillos de la gran mansión y se topó con la recamara principal. Dudó un momento. Se quedó parado observando esa puerta, preguntándose si debía hacerlo. Su convicción le indicó que siguiera. Con un toque firme, llamó a la puerta.

La persona invadida, tardó varios minutos en levantarse a abrir al llamado insistente de la puerta. Cuando al fin abrió, los ojos azules de ese rubio se abrieron estupefactos ante la persona que tenía enfrente.

Pero, quien eres tú?

Lo mismo me pregunto yo, se supone que vengo a ver al señor William, quien es usted?

Yo soy el señor William! Como entraste aquí? Quien eres? Que quieres?

Muchas preguntas! – se despojó la capucha – puedo hablar con usted?

Y para eso tenías que introducirte hasta acá a estas horas? No pudiste esperar a que amaneciera por lo menos? – Albert enojado, encendió las luces de su habitación – pero que remedio, pasa – lo volteó a ver y anonadado quedó

Que sucede? – preguntó el joven

Pero si… Dios santo… no lo puedo creer, pasa! – lo alentó a entrar, y detrás de sí, cerró esa habitación con llave.

Lo que allí adentro sucedió, nadie más lo supo. Los dos caballeros duraron encerrados por largas horas.

Dando las diez de la mañana, Candy escandalosamente llegaba a la mansión.

Hola John! Vengo a ver a Albert!

Pase señorita! Es siempre un placer su visita!

Gracias! – corrió hacia el estudio de Albert pero antes de llegar, se encontró a Archie

Gatita! – la saludó efusivamente mientras se acercaba a saludarla

Oh Archie! Me alegra tanto que ya andes caminando por toda la casa!

Ya ves! Me he sentido muy bien!

Qué alegría! Oye, y donde está Albert?

Me pondré celoso! – le hizo un gracioso puchero – siempre lo buscas a él, a mi me saludas por cortesía

No! Como crees! – lo abrazó – si eres mi primo favorito!

Ja! Solo porque Anthony y Stear ya no están! Y ni modo que tus favoritos fueran Neal y Elisa!

Ay Archie! Sabes cómo te quiero tonto y te pones así!

Está bien! Pero a ver, algo tienes que contarme, los ojitos te brillan como nunca antes!

Ah bueno es que – comenzaba a sonrojarse, pero Dorothy los interrumpió.

Buenos días Señorito Archie, señorita Candy, el señor William los espera en su estudio

Hola Dorothy! Y como sabe Albert que estoy aquí si apenas llegué?

Candy – le dijo Archie - eres tan escandalosa que es imposible no darse cuenta cuando llegas!

Oh! Archie! – le empezaba a retar cuando Dorothy los volvió a interrumpir

Por favor, el señor los espera – ella se notaba muy nerviosa, muy angustiada y para ser más exactos, aterrorizada.

Ay Dorothy! Quita esa carita – le dijo graciosamente Archie mientras de la mano jalaba a Candy para dirigirse al estudio de su tío Albert.

Iban bromeando todo el camino, hasta que llegaron, tocaron, y Albert les dio la orden de pasar.

Adelante

Archie abrió la puerta, y primero dejó a Candy entrar, posteriormente entró él. Se dieron cuenta de que Albert tenía compañía. De espaldas y de pie, yacía un muchacho rubio, con el cabello semi largo, vistiendo una camiseta sencilla de manga corta, de la cual se notaban unos pequeños, pero marcados músculos. Su estatura era muy alta, su cuerpo era imponente. Candy y Archie se miraron simultáneamente preguntándose quién era ese hombre.

Que se te ofrece tío? – pregunto con voz temblorosa Archie

De repente, el misterioso hombre volteó. Con sus penetrantes ojos azules observó la figura de Candy delante de la figura de Archie. Estos dos se llevaron al mismo tiempo las manos a la boca. Candy además, comenzó a alterarse, sus piernas parecían de gelatina, perdió el equilibrio y cayó levemente pero los brazos de Archie fueron lo suficientemente hábiles para evitar que golpeé el suelo.

Tranquila Candy, tranquila – era lo que podía alcanzar a decir Archie.

No! No! – sus gritos pasaron a convertirse en sollozos

Candy, por favor, acércate – le dijo Albert

No lo puedo creer!

Candy tranquila, ven acá!

Su corazón palpitaba a mil por hora, sus llantos se agudizaban más, su voz no quería salir de su boca, Archie la mantenía abrazaba mientras que el también silenciosamente lloraba.

A… A… Anthony!

Continuará…

Hola hermosas lectoras! Antes de que me pregunten les respondo: Sí, leyeron bien. Espero que esta historia siga siendo de su agrado y me hagan saber sus opiniones al respecto. No importa que sean críticas… pues este suceso… la verdad estaba muy dudosa de incluirlo, pero dije "esto es un fic, y puede pasar lo que sea, que no?" Nos leemos en el siguiente capítulo!

Muchos millones de agradecimientos a Litac, Gema, Delindase, Usagi13chiba, Abby Andrew, RoseW, ninalinda, Luisa, Klaudya, Mayra Carlín, Emelys, Any, Nancy…. Por tomarse unos minutitos de su valioso tiempo en leerme y comentarme.