CAPITULO XV.- ¿CÓMO VIVIR SIN TI?
Muy preocupado, Albert se levantó de su asiento para auxiliar a Candy
Pequeña, estás bien? – ella asintió en silencio, pero la palidez de su rostro decía otra cosa, mientras que Annie, no podía cerrar la mandíbula de la impresión y Elisa, no paraba de criticar.
Iuuugh! Qué asco! Que poca clase! – le decía quedamente a su madre
Yo de verdad la veo mal – le respondió Sarah
Será mejor que nos vayamos ya – les dijo el Sr. Leagan
Estoy de acuerdo contigo padre – dijo Neal
Pues ni mi madre ni yo nos perderemos este espectáculo – refutó Elisa
Aquí no hay ningún espectáculo – le gritó Albert, mientras llevaba en sus brazos a Candy – aquí ya no hay nada que ver – subió las escaleras con el propósito de llevar a Candy a la alcoba, Anthony lo iba siguiendo
Como está?
Te importa de verdad? – le dijo Albert furioso – si quieres el bienestar de Candy te exijo que en este momento vayas y aclares este asunto con la tía Elroy – abrió la puerta con su hombro y acomodó tiernamente a Candy en la cama
Albert – dijo quedamente la pecosa – estoy bien de verdad, quiero irme a mi casa
De ninguna manera, no te irás hasta que te revise un médico, ya mandé a llamar por él
Está bien! Pero seguro que no tengo nada, solo me puse así por la impresión y el coraje
Aún así, no está de más que te chequen
Quince minutos más tarde, cuando los Leagan ya se habían marchado, llegó el médico familiar. Candy le hizo saber discretamente lo recientemente ocurrido, el pleito y el coraje, además del exceso de trabajo que día con día tiene. El doctor salió de la habitación para hablar con Albert.
Como está ella, doctor? – preguntó el rubio
No tiene nada de cuidado, su presión arterial siempre ha sido muy baja, y el coraje recientemente recibido la hizo colapsar, pero aún así, no la pierda de vista, si sigue con mareos y vómitos tendrá que hacerse unos estudios en el hospital.
Por supuesto doctor, estaré al pendiente, le agradezco mucho.
Se despidieron con un apretón de manos, Albert entró a la habitación, la observó nuevamente muy demacrada, pero aún así, necesitaba hablar con ella. Se sentó a un lado de la cama.
Pequeña, porque no le dijiste nada a la tía Elroy?
Decirle qué?
Que Terry es el hijo del Duque de Grandchester, tu y yo sabemos que esos títulos no nos interesan, pero ese dato hubiera causado el efecto contrario en la tía Elroy respecto a su opinión sobre Terry
Y qué sentido tiene? Si yo ventilo eso, la tía abuela querrá haces lazos con la familia de Terry.
Y cuál es el problema de eso?
Que Terry renunció a su familia y a su título cuando decidió venirse a América! A Terry no le interesa el ducado, no le interesa la nobleza, el solo deseaba ser un gran actor y ya lo ha logrado… si yo le digo a la tía abuela que Terry es un noble inglés él se tendrá que ver forzado a regresar a sus orígenes y por lo tanto, abandonar su profesión. Yo no quiero eso para Terry….
Tienes razón – lanzó un fuerte suspiro –pero no se me ocurre otra cosa para que la tía Elroy recapacite! Mi única esperanza es que Anthony esté siendo realmente sincero y hable con ella
Yo no sé qué pensar – unas lagrimas amenazaban por correrse en sus mejillas – Anthony y yo ya habíamos quedado como amigos… pero ahora con esto, creo que él tuvo que ver para que la tía abuela decidiera esto
Sabes? Yo lo dudo Candy, es algo complicado y definitivamente los hechos están en contra de él, sin embargo, cuando me dijo que él no sabía nada yo lo encontré realmente sincero.
Ojalá que así sea – se abrazó a Albert para llorar libremente.
Nueva York
Felizmente agotado, Terry se apeaba del taxi que lo dejó justo afuera de su edificio. En la entrada, lo esperaba con ansias Eleonor.
Hijo mío! – le extendió los brazos – te eché de menos
Hola madre – le dio un tierno beso – pues ya estoy aquí!
Y en tu mirada veo que si por ti fuera, ya te hubieras traído a Candy!
Como es que me conoces tan bien, madre?
Ay Terry! Que pregunta! – ambos se rieron al mismo tiempo que subían las escaleras del edificio
Tiene que dejar muchas cosas en orden, no puede abandonar Chicago así porque sí
Lo entiendo hijo, pero ya falta muy poco! – Terry abrió su departamento – que sorpresa!
No te comenté que remodelé mi casa?
No! – le dio un coscorrón – y me hubiera encantado ayudarte!
Lo siento madre! Es que todo lo hice tan compulsivamente… pero como lo ves? Crees que le guste a Candy?
Que si le gustará? Le va a encantar! – respondió Eleonor observando embelesada cada rincón del lugar, desde los confortables sillones color café de imitación de piel hasta el elegante comedor de cristal, la alfombra divinamente adornada con finos detalles florales, los cuadros en la pared de tan buen gusto, todo alrededor se veía completamente elegante y confortable.
Me alegro! – le respondió su hijo mientras servía los tés – no sabes como estoy de desesperado por que termine la temporada!
Me lo imagino! Verás que el tiempo se pasa rapidísimo!
Madre e hijo se pusieron al día en esa cálida tarde. Al día siguiente Terry tendría que acudir nuevamente a las 8:00 AM al teatro al ensayo y dentro de otros tres días, comenzarían nuevamente las presentaciones.
Durante esos días, Terry trató de cortar su distancia con Karen, a pesar de que la chica, sin pizca de dignidad, se le atravesaba a cada segundo, buscaba cualquier pretexto para encimarse y hablarle. Si no hacía algo ahora, corría el riesgo de que Karen, en algún momento, arruinara su matrimonio y eso, jamás lo permitiría. Con su característica arrogancia y dejo de majadería, le puso un alto. Estaban en uno de los ensayos, la tomó violentamente del brazo y groseramente le dijo que lo dejara de molestar, que estaba por casarse, por vivir con su esposa en la ciudad y si no se frenaba de una vez hablaría con Robert para que buscara la manera de alejarla de él.
La chica se redimió ante la amenaza, por el momento.
Mientras tanto, Susana no daba señales de vida. Por un lado, esto era muy conveniente para Terry pues era un dolor de cabeza menos, sin embargo, sabía que no debía confiarse, algo tenía también que hacer con ella para evitar cualquier mal entendido.
Una semana después…
La tía Elroy dispuso de otra "repentina" reunión. Mandó a decorar la mansión con miles de arreglos florales, contrató una orquesta, mandó traer reporteros, invitó a las personas más acaudaladas de la sociedad de Chicago. Elisa y Sarah le ayudaron en todo lo que pudieron.
Por otro lado, Albert ya se imaginaba el relajo que se traía, pues en días anteriores, la tía le venía molestando constantemente con que, si no se presentaba Candy a esa reunión, estarían en graves problemas. Lo amenazó, en primer lugar, le dijo que ella podía mover cielo, mar y tierra para hacer añicos su liderazgo en la familia Andrew. Como esto no le asustó ni le importó en absoluto a Albert, la anciana usó su plan B, le hizo saber, que si Candy se rehusaba a asistir, estaba dispuesta a enlodar el nombre de Terry, a hacerle saber a todo el país que el actor es un hombre de poca palabra y poca clase, al andar de novio con una señorita de buena familia y no haber cumplido correctamente como lo indica el protocolo social.
Sin duda, Albert jamás permitiría que su tía cometa una atrocidad de tal magnitud, en primer lugar, porque Terry es su mejor amigo, y en segunda, porque nada de eso es verdad, y conociendo a la amarillista prensa, esta información, si proviene de la familia Andrew, podría perjudicar la carrera que tanto esfuerzo le ha costado cosechar a Terry.
Al rubio no le quedó más opción que aceptar. Ya después tendrá tiempo de arreglar las cosas con su tía y con Anthony.
Llegando el "gran día" Albert pasó por Candy a su casa. Por fuera, se veía preciosa, ataviada en un vestido color rosa pálido con moños y detalles en color blanco. Su peinado consistía en una media coleta recogida con un fino broche color plateado, y sus rizos rubios caían como cascadas por sus hombros hasta la altura de sus pechos.
Pero su semblante hacía notar cuán mal se sentía por dentro.
Llegaron a la mansión, no le sorprendió ver el derroche de dinero que la tía Elroy debió haber hecho para adornar todo tan elegantemente. Tal pareciera que todos los invitados la estaban esperando a ella, pues aplaudieron su llegada.
Al pie de las escaleras esperaba Anthony, vestido galantemente con un traje sastre en color negro que solo hacía relucir más sus enormes y hermosos ojos azules.
Se acercó lentamente a Candy, le besó la mano y le susurró algo al oído
Te ves hermosa
Ella no respondió al halago
Candy, la tía abuela no ha querido escucharme, ha estado muy emocionada con esta fiesta, pero te prometo que en cuanto termine no se me escapa
Que quieres decir con eso?
Que no estoy de acuerdo en que te obligue a algo que no quieres! Si vas a estar conmigo, prefiero que sea porque me amas, no porque te sientas forzada
Pero sabes que yo estoy con…
Shhh, ya lo sé, no necesitas repetírmelo a cada momento
De repente, su conversación se vio interrumpida por el dialogo que comenzó la tía abuela
Buenas tardes a todos los presentes, agradezco infinitamente su grata presencia. El motivo de esta singular fiesta, es anunciarles formalmente el compromiso matrimonial de mi sobrino Anthony, con su novia Candice.
Directa al grano, sin rodeos, sin pelos en la lengua. Los presentes estaban sorprendidos, con las mandíbulas hasta el suelo, sin embargo, haciendo gala de su hipócrita educación, se limitaron a aplaudir efusivamente.
Y bien? No piensan besarse los novios? – decía descaradamente la tía abuela
Perdóname Candy, no pude hacerla retractarse – decía preocupado Anthony
Ya no importa – dijo melancólica
Estamos esperando muchachos – gritó del otro lado un amigo de la anciana
Solo démosle hoy el gusto, te prometo, por mi vida Candy, que la haré cambiar de opinión – se inclinó y le dio un tímido beso en la comisura de los labios. Los flashazos no se hicieron esperar.
Llegó el momento del baile, todos los invitados esperaban a que los nuevos comprometidos abrieran la pista bailando un dulce vals que comenzaba a tocar la orquesta. Anthony le ofreció su brazo a Candy, ella vaciló, pero como todas las personas tenían las miradas puestas en ella, aceptó.
Se acercaron lentamente a la pista de baile, Anthony la guiaba con movimientos suaves, una repentina vuelta hizo que Candy se mareara y tambaleara en sus brazos. Anthony de inmediato se percató de la palidez de su rostro.
Estás bien? – ella negó con la cabeza – vayámonos entonces
Sí – respondió
Se alejaron de la pista de baile ante la mirada extrañada de los presentes, pero el caminar de la pista hacia las mesas, la hizo marearse más. Sentía que la cabeza le hormigueaba y las nauseas, hicieron su aparición. Tapándose la boca corrió al WC, Albert la fue siguiendo, pero como buen caballero la esperó afuera de la puerta. Al escucharla vomitar en exceso, se preocupó mucho y le valió ser más un caballero. Abrió y la encontró abrazada del inodoro vomitando a cantaros.
Pequeña! – se acercó y le acarició la espalda – vas a estar bien, yo te apoyo incondicionalmente en todo – Albert sabía que la presión ejercida por la tía abuela era lo que la tenía enferma
Gracias – le dijo débilmente – ya me siento mejor, oh! Arruiné mi vestido!
Al demonio con el vestido! Al demonio con toda esta farsa! Te llevaré de regreso a tu casa, los invitados me valen! La tía Elroy también! Ya cumplí con traerte aquí…
No hables así Albert, es tu familia… después de todo yo soy la única culpable de que existan todos estos problemas…
Por supuesto que no! – la levantó con cuidado – vámonos de aquí
La cargó, y así se la llevó hasta la parte trasera de la mansión, la subió a su auto y le indicó a George que le avisara a Anthony de lo sucedido. Posteriormente, cuando volvió, los llevó hasta el departamento de Candy.
Ya allí, habiéndole indicado con anticipación a George que buscara a un médico, la esperó a que se quitara el lujoso vestido arruinado y se cambiara por algo más cómodo. La recostó en la cama en lo que esperaban la llegada del médico.
Candy, quiero preguntarte algo, pero ni siquiera sé por dónde comenzar
Por el principio tal vez – quiso bromear ella
Verás, me da un poco de pena – se sonrojó un poco – pero te lo diré, yo me percaté de que Terry se quedó aquí contigo y no en el hotel
¿qué? – brincó ella – él te dijo?
No, como te dije, simplemente me di cuenta, pero no es ese el punto Candy, no te regañaré ni te juzgaré por ello, a lo que quiero llegar es… bueno, tomando en cuenta tus últimos episodios de vómitos y desmayos, me preocupas mucho, pero considero que dos semanas de estar simplemente enferma del estómago es demasiado tiempo – se acercó un poco más a ella – dime pequeña, cabe la posibilidad de que estés embarazada?
Oh! Yo… - le evitó la mirada – sí Albert – le respondió quedamente – de hecho, creo que sí lo estoy… tengo seis días de atraso, y siempre he sido muy exacta…
Mírame – le volteó la cara – pequeña, no te avergüences, te casarás con Terry en escasas tres semanas!
Creo que eso no sucederá! – comenzó a llorar
Por supuesto que sí! Yo jamás permitiré que mi tía Elroy y Anthony te obliguen a hacer algo que no deseas! Eso jamás!
Es que qué dirá la tía abuela? Ya anunció mi compromiso con Anthony… y de repente me caso con otro? Te imaginas el escándalo?
Y a ti te importa el escándalo?
A mí no! Pero a la tía abuela sí!
Y?
Como puedes estar tan tranquilo Albert? Yo estoy tan desolada! Ya no puedo seguir pasando por encima de su autoridad! Prácticamente me tiene atada de manos! – lloraba
Ella es la que está pasando sobre mi autoridad! – Albert se comenzó a alterar – está tomando una actitud muy extraña! Se ha atrevido hasta a amenazarme! – nerviosamente se entrelazaba los dedos en su larga cabellera – pero ya no soy el mismo niño que ella se encargaba siempre de mantener encerrado! Creo que no ha caído en la idea de que ya soy un adulto!
Lamento tanto por lo que estás pasando
No pequeña! Tranquilízate por favor, este bebé – le tocó el vientre – tiene que estar bien, y para ello, es necesario que su madre también lo esté
Pero aún no estoy segura si allí hay bebé
Pero en caso de que lo haya, pequeña
El médico llamó a la puerta.
Buenas noches
Que tal doctor, adelante – saludó amablemente Albert
Veamos que tiene la enfermera más bonita de Chicago – bromeó el doctor
Gracias doctor… he seguido con vómitos, mareos y desmayos – le comentaba mientras el doctor le tomaba la presión
Bien, que has comido últimamente?
De hecho, he comido muy poco, los ascos no me permiten comer debidamente
Bien, tu presión por ahora está estable, dime Candy, hay algún dato importante que me quieras agregar?
Eh yo – miró a Albert y el solo asintió alentándola a hablar – sí, yo… es que… creo que puedo estar embarazada
Cuando tiene, o tendría que llegar tu periodo?
Hace seis días, y tomando en cuenta que soy muy regular pues… tengo mis sospechas
De acuerdo, señor Andrew, me permitiría un momento a solas con la paciente? Tengo que auscultarla
Por supuesto, por cualquier cosa que necesite, estaré al pendiente – salió de la habitación
El médico hizo su prueba de rutina, pero aún no le confirmó ningún diagnóstico, es necesario hacerse pruebas en el hospital. Salió y de inmediato se lo hizo saber a Albert.
Y bien doctor? – Albert estaba ansioso por saber
Aún no aseguro nada, pero sí, es muy probable que esté en estado de gestación, aquí le extiendo una lista de indicaciones, mañana tiene que presentarse al hospital a hacerse las pruebas
Gracias – se despidió de él y entró nuevamente a ver a Candy.
Al día siguiente, por supuesto que Albert se ofreció para acompañarla al hospital. Afortunadamente para Candy, faltaba solo una hora más para que comenzara su horario laboral allí mismo.
Cuando salió del laboratorio, se topó de frente con Archie y Anthony
Y ustedes, que hacen aquí? – les preguntó
Vinimos a ver a alguien – le respondió Archie, quien traía un enorme ramo de rosas
Sí, una chica que Archie quiere conquistar y yo me muero por conocer! – dijo Anthony
De verdad? – preguntó sorprendida – quién es?
Ya te había contado Candy! Que mala memoria tienes gatita!
Oh si! Flammy! Lo siento Archie, es que con tantas cosas… lo olvidé
Y tú me puedes indicar en qué área del hospital está ella
Claro! Ahorita está en el área de pediatría, segundo piso a tu lado derecho
Gracias! Vamos Anthony!
De repente la puerta del laboratorio se abrió, saliendo de allí el químico encargado.
Candy, haré todo lo posible por que tu prueba de embarazo esté lista antes de lo planeado, hasta luego!
Candy sintió un balde de agua helada caer sobre su cabeza mientras Archie y Anthony la observaban anonadados.
E… embarazo? – preguntó Anthony
Anthony – le dijo Archie – recuerda a lo que venimos! Adiós Candy! – lo jaló del brazo
Suéltame! Qué significa eso Candy? Explícamelo ahora!
No tiene nada que explicarte! – le volvió a hablar Archie – acuérdate que su verdadero prometido es Terry! No tú.
Ya lo sé! – gritó haciendo que toda la gente volteara – lo sé perfecto y no necesitan repetírmelo a cada momento! Yo no te estoy reclamando nada Candy… es tu vida y yo no tengo derecho de entrometerme, pero se me retuercen las entrañas de pensar que ese hijo de perra no te haya respetado ni se haya esperado a que fueras su esposa!
Eso no te incumbe Anthony! – le gritó Candy quien salió huyendo de esa vergonzosa escena para buscar a Albert
Lo encontró, se despidieron y ella prosiguió poniéndose su uniforme para comenzar a laborar, mientras que Anthony y Archie buscaban a la otra enfermera. El rubio llevaba la mirada perdida, su cuerpo estaba en el hospital pero su mente vagaba en otro mundo, el coraje le hacía hervir la sangre. Archie por el contrario, iba ilusionado y feliz, y más feliz se puso aún cuando a lo lejos miró a su chica, como atrevidamente ya la llamaba.
Se acercó a ella decididamente y preparado para cualquier rechazo y humillación que pudiera recibir por la amargada enfermera. Cuando Flammy lo miró, le dio un gusto enorme, pero como siempre, fingió seriedad.
Hola Flammy! Te traje esto, con todo mi respeto por supuesto – le extendió el ramo
Gracias joven Cornwell, son hermosas, y, a que debo su visita?
Solo vine a ver como estabas – le guiñó el ojo
Pues ya pudo ver que estoy bien, y yo también me puedo dar cuenta que usted está cada día mejor
Claro! Y sabes perfectamente gracias a quien se debe eso
Sí, gracias a su empeño y ganas de sobresalir, si me permite, debo seguir trabajando
Espera! Quiero presentarte a mi primo, Anthony, le conté de ti y quiso conocerte de inmediato - el rubio educadamente le tomó la mano y besó su dorso
Un placer señorita Hamilton
El placer es mío, con permiso – haciendo una simple reverencia, se retiró, pero Archie no le quitó la mirada de encima hasta que la vio desaparecer completamente
Y bien Anthony? Que te pareció mi chica?
Bien
Solo bien? Anthony! Reacciona! – le chasqueó los dedos en la cara – si es lo de Candy lo que te tiene así, déjame decirte que es lo mejor que puede pasar para que de una vez por todas aceptes que ella no es para ti! Ni para mí tampoco lo fue…
A que te refieres con eso? – lo miró con coraje
Candy y yo salimos un par de meses… pero fui tan idiota que la perdí, así de simple, no me pidas ahora los detalles, ahora solo sé que las cosas no pudieron ser de otro modo, el corazón de Candy le ha pertenecido siempre a Terry…. Stear, el tío Albert y yo fuimos testigos de cómo surgió ese amor en Londres… ahora, mi corazón late por otra enfermerita rejega… ahhh que divertido será ganarme su amor!
Me vale un comino! – Anthony de verdad estaba molesto – eso no es justificación para que ese imbécil se haya aprovechado de ella!
Yo no creo que se haya aprovechado! – le dijo burlonamente
Ya déjame en paz! – le volvió a gritar y se le adelantó a irse
Nueva York
Feliz como siempre, Terry volvía a su departamento con muchos ánimos, pero hoy el ensayo fue exhausto, así que esa tarde la dedicaría a descansar.
Antes de entrar, su portero lo encontró.
Hola Terry! – saludó amablemente el hombre – esta mañana te fuiste muy temprano y ni tiempo me dio de darte tu periódico – le extendió el ejemplar
Gracias! – se limitó a decir
La verdad, no tenía tantas ganas de leerse completo el periódico, pero una pequeña foto en la parte superior de la primera página lo hizo temblar. Buscó la sección de "sociales" y allí, en primera plana, lucía la foto de Anthony besando a Candy muy cerca de la boca, y las enormes letras titulares detallaban:
"Ayer se llevó a cabo la celebración del compromiso de la señorita Candice White, con el joven Anthony Brown, ambos miembros del clan Andrew, la familia más poderosa de Chicago"
Nunca sabría explicar cuál fue el maldito sentimiento que le embargó en ese momento. ¿Coraje, indignación, odio, burla, furia, sorpresa? Tal vez todos…
Aventó el periódico, se levantó para dirigirse a su ventanal que ofrecía una hermosa vista hacia la avenida. Sorpresivamente, no lloró. La indignación que corría por sus venas le impedía ver más allá de lo evidente.
Terry ha cambiado mucho su forma de ser. Respiró profundo, trató de contenerse y no hacer algo estúpido… tiene que haber una maldita explicación para esto…
Un toque a su puerta le robó su concentración. Su pecho comenzó a sobresaltar a consecuencia de unos sollozos que amenazaban con salirse de su garganta, pero no lo permitió.
Con un gran coraje inundando su cuerpo, fue a abrir al llamado, maldiciendo a la persona que se le ocurrió el momento más imprudente de hacerle una visita.
Y que persona!
Adelante, Susana…
Hola Terry! – lo saludó con efusividad y la mucama Mary, también
Que se te ofrece? – le preguntó mientras le daba la espalda
Oh! Creo que no he venido en buen momento… - dijo tristemente
Te equivocas! – le respondió impulsivamente – mejor momento no pudiste escoger – sonreía maliciosamente
y se puede saber por qué?
Mary – el actor se dirigió a la mucama – nos harías el favor de dejarnos a solas por las próximas 3 horas?
Oh joven Grandchester! Es que no tengo permitido! Mi deber es estar con la señorita…
Mary! – le dijo Susana – eres mi ayudante, no mi chaperona –Claro! Susana no desaprovecharía la oportunidad de oro que Terry le acababa de dar, querer estar a solas con ella tres horas? Increíble!
Pero si su madre se entera me mata!
No tiene porque enterarse – le dijo Terry – por favor Mary
Está bien – aceptó la mujer al saber que oponerse con Terry significa salir perdiendo de todas formas
Cuando cerró la puerta tras de sí, Susana estaba muy nerviosa pues Terry la veía sonriente, de arriba abajo, hasta podría decirse que en su mirada había cierto morbo, pero aún así, estaba feliz.
Continuará…
***Fe de erratas: En el capítulo anterior, en la parte donde pongo la fecha de la boda de Candy y Terry, el dice que la boda será en Chicago un día después de terminar su temporada de teatro. En realidad, es UNA SEMANA después (ni modo que se tele transporte) Jajaja lo siento chicas, un pequeño error por escribir a las carreras.
Ahora bien, los comentarios, ya sé que me van a querer asesinar por como terminé este capítulo… me disculpo de antemano por eso!
Agradecimientos especiales a quienes me dejaron su review
Gema: Ay niña! Gracias por tus comentarios, superar la expectativa del lector es el mejor regalo para una escritora novata como yo. Qué bueno que te agradó el capítulo, Anthony también me está cayendo bien gordito pero que se le va a hacer! Saludos y gracias!
Magacafi: Nena, en realidad el pobrecito de Anthony no tuvo nada que ver en la decisión de la tía abuela, sin embargo, como tu bien lo dijiste, le resulta bien conveniente, por eso ni dice nada! Saludos amiga y gracias por leer!
Epag18: Mira, Anthony de que sufre, sufre, pero como está más madurito pues se aguanta como los buenos machos! Bueno, en este capítulo ya aparecí de nuevo a la loca de la Karen y a la otra más loca de la Susie gusana. Saludos y gracias por leer!
Anónima: discúlpame mil por llamarte así chica pero es que volviste a dejarme review sin nombre. Ya lo viste, la pecosa ya está sufriendo las consecuencias de sus travesuras! Saludos y gracias por leer!
Klaudya: Anthony ni dice nada porque efectivamente, le conviene! Jaja qué bueno que también te gustó la reconciliación! Saludos y gracias por leer!
Litac: Oh nena! Claro que tengo bien firme la sabiduría de mi chavo del ocho! Pero de verdad esto no fue venganza! Jajaja Saludos y gracias por leer!
Agradecimientos especiales a quienes me leen también en FF
Usagi13chiba, Delindase, Luisa, Leonore, Nela2307, Hope, Fer, New York Star, Terry´s Girl, Grecialica, Jenn, Karina Grandchester, Denisse Grandchester.
Agradecimientos especiales a las chicas que me leen en el Foro Rosa:
Emelys, Arilys, ninalinda, Abby Andrew, Gema, RoseW, Beliangoma, Any, a ustedes tengo la facilidad de responderles directamente en el foro pero de nueva cuenta, muchas gracias!
Agradecimientos especiales a mis amigas de facebook que también me leen:
Mayra Carlín, Any Candelario, Denisse Grandchester, Nancy Aviles, Jenny Rodriguez, Martha Castrejón, Jenn García, Grecia Ramírez, Klaudya Bernal, y a todas las chicas del grupo "amantes de Terry" y "Candy obsesionadas"
