ADVERTENCIA: EL SIGUIENTE CAPÍTULO CONTIENE ESCENAS FUERTES, LAMENTO MUCHO DE ANTEMANO SI HIERO LA SENSIBILIDAD DE ALGUIEN, LA INTENCIÓN ES AÑADIRLE MAS REALISMO A LA HISTORIA.

CAPÍTULO XIX. EL PASADO QUE SE VUELVE PRESENTE.

Candy permanecía de pie cubriéndose la boca con ambas manos, notablemente preocupada al observar la reacción de Terry.

¿Qué dice? – preguntó temerosa

Tonterías – por supuesto Terry sabía que una amenaza no puede tomarse a la ligera, pero no quiso preocupar a su esposa.

Y por tonterías te pusiste tan pálido?

Candy, te llevaré a casa de mi madre y vas a permanecer allí hasta que yo llegue por ti – le dijo ignorando su pregunta – tengo que resolver algo y además buscar a alguien que limpie este desastre.

Pero, qué vas a hacer? – Candy realmente estaba preocupada

Permanece tranquila, amor – le besó la frente – vamos a la casa de mi mamá

Cuando llegaron a la residencia de Eleonor, la actriz recién había llegado también.

Oh que sorpresa! – exclamó la dama – sucede algo? – preguntó intrigada al ver los semblantes de los jóvenes

Alguien irrumpió en el departamento – detalladamente, Candy le fue relatando a la mujer como es que encontraron el lugar

Terry, me podrías enseñar esa nota por favor?

Después, ahora tengo que resolver esto – le dijo con una mirada acusante, pues no quería hablar mucho del tema frente a Candy

Entiendo, hijo por favor ten mucho cuidado

No se preocupen, tu cuida de Candy por favor – se salió como alma que lleva el diablo

Se irguió frente al edificio donde vive Susana. Inhaló profundo y se adentró. Al escuchar el llamado de la puerta, Mary lo atendió rápidamente.

Está Susana? – preguntó el actor sin tener ánimos de saludar

Oh joven! Es mejor que se vaya! – le dijo la mujer con todo enfadado debido a la humillación que meses atrás él le hiciera a su patrona.

Pregunté si está Susana! – le gritó posando su pie en la puerta para evitar que la mujer se la azote en la cara

No debería de decirle nada! Pero la niña Susana desde hace cinco meses permanece internada en un hospital!

Qué? Porqué?

No se entrometa! Déjennos en paz! – ante la distracción de Terry la mujer aprovechó para cerrarle la puerta

Oye! Mary! Ábreme carajo! – golpeó la puerta pero al no obtener respuesta, enfurecido se fue.

Terry estaba seguro que Susana tenía algo que ver, pues olvidó el gran detalle de aclarar las cosas con ella antes de partir apresuradamente a Chicago, aún así, después indagaría en que hospital se encontraba, por ahora se le metió en la cabeza ir a ver a Karen.

Tocó fuertemente su puerta y Karen acudió a abrir enfadada por tal insistencia, pero al ver quién es su visita se le bajó un poco el enojo y lo invitó a pasar. La actriz vestía un camisón, claramente se notaba que acababa de levantarse. Lo invitó al comedor, pues en ese justo momento estaban por servirle el desayuno.

Toma asiento Terry, gustas algo de desayunar?

No, gracias, quiero hablar de algo serio contigo – la miró con un dejo de rencor

Tú dirás

Hace un par de horas … - el diálogo de Terry se vio interrumpido por la llegada de un hombre que bajaba las escaleras, también vistiendo pijama

Buenos días – saludó

Buenos días cariño – Karen se le acercó y lo besó a los labios ante la mirada estupefacta de Terry – bien, Terry… no nos mires así! Te fuiste durante más de seis meses y en todo ese tiempo pasaron muchas cosas – le dijo mientras acariciaba la mejilla de Nick

Desde cuando andan? – preguntó Terry

Ay Terry! Que atrevido! Desde cuando te interesas por la vida privada de las personas? – le dijo Karen divertidamente

No es eso! Por favor, Karen, necesito que me escuches – le dijo más calmado

Poco a poco les relató a la pareja lo acontecido horas antes.

Como puedes ver, la primera que se me viene a la mente es Susana – dijo Terry, mientras Karen miraba a Nick como asegurándose de algo

Sabes Terry? Creo que tus sospechas son bien infundadas, verás… a los tres días que tú viniste aquí y… bueno, ese día que quisiste algo conmigo y no pudiste – la chica se detuvo al notar el excesivo sonrojo de Terry – pues Susana armó un escándalo en el teatro. Como Robert la puso en su lugar, se retiró y no volvió allí. Dos semanas después vio en los periódicos la noticia de tu boda con Candy… eso lo supe por mi muchacha del servicio que se lleva con la muchacha de Susana, me comentó que hizo tremendo berrinche y fue a dar al hospital… intentó quitarse la vida… se cortó las venas para ser más exactos

Y ahora permanece en el hospital?

Para nada! Estuvo internada por un par de semanas, pero después nuevamente intentó suicidarse… se subió a la azotea de su casa y quiso aventarse… según se por Katy, mi muchacha, que no es la primera vez que intentaba aventarse de una altura así… pero en ese momento llegó su madre y logró impedir la tragedia. Susana le contó a su mamá con lujo de detalles que te quisiste aprovechar de ella… posteriormente la señora Marlow le armó un escándalo a Eleonor en su casa

A mi madre? Pero ella no me comentó absolutamente nada!

Candy se te ha despegado un momento?

No

Ahí tienes tu respuesta… en fin, la señora Marlow está dispuesta a llegar hasta las últimas consecuencias para que le respondas a Susana

Maldición! – Terry golpeó la mesa y no paraba de recriminarse su actitud

Te aconsejo que la busques y aclares las cosas con ella… estoy segura de que Susana fue quien irrumpió en tu casa

De acuerdo – se levantó – gracias por la información Karen – si decir más, presuroso salió de esa casa

Volvió al lugar donde reside Susana, y para su gran suerte, la encontró en la entrada recién llegando con su madre.

Cuando la rubia lo vio llegar exclamó su nombre con notable alegría, mientras su madre lo miraba con odio.

Oh Terry! Has vuelto por mi! – exclamó Susana

Por el amor de Dios – suspiró hondo buscando la manera de no ofenderla o ser tan busco con ella – dejémonos de tonterías! Vine a aclarar un asunto importante contigo

Mi niña no tiene ningún asunto que aclarar – refutó la Sra. Malow

No se meta – la retó Terry mirándola igualmente con odio, después dirigió la mirada hacia Susana – si me entero de que le tocas un solo pelo a mi esposa, me encargaré de hacerte la vida tan infeliz, que desearás como nunca antes morirte de verdad!

De que hablas Terry? – la chica estaba realmente asustada, pero nerviosa

No digas que no te lo advertí! – se pensaba retirar de allí pero la Sra. Marlow se lo impidió

Un momento jovencito! Nadie amenaza a mi niña en su casa! Que te crees? Eres una vil escoria que no supo valorarla!

No se atreva a ofenderme!

Tu mismo te ofendes! Miserable!

Cállese maldita vieja estúpida!

Basta! – gritó Susana quien no soportaba verlos discutir de esa manera – Terry es mejor que te vayas, tu y yo nada tenemos que hablar… no se qué demonios te sucedió para venir a inquietarnos de esa manera pero lo pasaré por alto con tal de que te vayas y nos dejes en paz!

No muy convencido, Terry se dio la media vuelta y se dirigió a la estación de policía para hacer su respectiva denuncia en torno a su caso. Si no podía hacer que Susana declarase por sí sola, por lo menos confiaba en la justicia de su país. Contrató a una empleada doméstica para arreglar el desorden de su apartamento después de que la policía hiciera sus investigaciones y posteriormente fue a la casa de su madre, pues estaba desesperado por ver a Candy.

La pecosa estaba muy alarmada, le hizo una serie de preguntas a Terry que no quiso contestar.

Quien pudo haber sido?

No lo sé!

Entonces a donde fuiste? A qué?

A la policía! A donde más!

Y allí te tardaste tanto?

Por Dios Candy! Hice una larga declaración!

Y ya tienen algún sospechoso?

No lo sé!

Pero cuando comenzarán a investigar?

Ay por Dios! – se levantó de golpe dando un manotazo en la mesa de cedro – no sé! No sé nada! No se me ocurre quién demonios está de todo esto! Ya deja de hostigarme! – enfurecido, salió de la sala de estar y poniéndose su chaqueta en el camino se dirigió a la salida

Pero Terry! A dónde vas?

Su esposo la ignoró dando un duro portazo. Candy no pudo contener el llanto, sus escandalosos sollozos no pasaron desapercibidos por Eleonor, quien amablemente se acercó a ella ofreciéndole un té.

Mi niña, no es bueno para tu bebé que estés triste – la dama se sentó a su lado

No entiendo porque Terry reacciona así – decía al mismo tiempo que hipaba

Está molesto, pero no contigo. El te ama tanto que el hecho de que alguien amenace con destruir la estabilidad entre ustedes lo pone muy mal

Pero porque me gritó? Nunca lo había hecho!

Tampoco lo entiendo, pero dejémoslo que asimile un poco las cosas, démosle tiempo, sí?

Eleonor… usted tiene en mente quién pudo ser la persona que hizo esto?

Yo, no, ni idea – la mujer le evitó la mirada a Candy y fingió demencia

No me mienta Eleonor! Su reacción me dice que tiene un sospechoso!

Candy, acusar a alguien sin tener las pruebas necesarias no es justo. Esperemos a que las autoridades hagan su trabajo

No! Porque no me quiere decir nada?

No es que no te quiera decir mi niña! Es que es muy pronto para saber y acusar…

Pudo ser Susana? – la interrumpió – dígame! Pudo ser ella?

No sé!

Está bien – Candy se levantó de su asiento y se limpió las lágrimas – necesito descansar, con permiso

No te molestes conmigo Candy, mira, en cuanto Terry llegue hablaré con él y lo reprenderé por la actitud que ha tenido

No hace falta, eso es un problema de pareja – se retiró de allí muy molesta y afligida a la vez al no haber contado con la confianza de su suegra.

Se encerró en la habitación que les destinó a llorar amargamente por largas horas. Durante toda la noche, Terry no volvió.

Tres semanas después…

Durante ese tiempo, Terry y Candy se mudaron a su departamento que ya estaba en condiciones de ser habitado después de las investigaciones pertinentes. La policía aun no tenía un sospechoso concreto, Terry seguía dudando de Susana y Candy estaba muy afligida.

Los últimos acontecimientos tenían a Terry muy aturdido, pero finalmente comprendió que no debe desquitarse con su esposa y mucho menos en el estado en que se encuentra. Se reconciliaron y siguieron siendo la misma pareja apasionada como desde el primer día de ser marido y mujer.

Durante esos días, la compañía Stratford estaba ofreciendo audiciones para la nueva obra de la temporada. "Hamlet", que amenazaba con ser un éxito rotundo. Durante los largos meses de ausencia de Terry, Robert incluyó en sus temporadas diversas obras de nuevos dramaturgos, debido a que no concebía rolar "Hamlet" sin su mejor actor.

Era un viernes muy cálido y agradable. Terry se levantó muy temprano para dirigirse a la audición. Le pidió mil veces a Candy que se dirigiera a casa de Eleonor para estar más segura y bien acompañada, debido a que estaría todo el día fuera de casa, pero ella se negó. Terry no insistió más y se marchó.

Las audiciones siempre se prolongan demasiadas horas, pues hay que darle la oportunidad a todos los actores, al igual que a los aspirantes, de audicionar para todos los papeles. El reloj marcó las 7:00 pm y Candy preparaba todos los ingredientes necesarios para elaborar la cena, pues Terry le comentó que llegaría aproximadamente a las 9:00.

Durante esas semanas, la pecosa aprendió muchísimos trucos y secretos de cocina. El entusiasmo de estar viviendo con el amor de su vida era su principal motor para aprender a cocinar delicias, y sus esfuerzos rindieron sus frutos pues Terry nunca dejó de alagar su sazón y hacerle saber lo afortunado que es al tener una esposa que cocina como nadie en este mundo.

Muy concentrada en su tarea que consistía en preparar una densa masa que horas más tarde se convertirían en galletas caseras, escuchó un llamado insistente a la puerta.

Debe ser Terry! Ah que tonto, olvidó las llaves!

Caminaba graciosamente mientras se tallaba su abultado vientre, abrió la puerta y se llevó una gran sorpresa. Su visitante yacía sentada en una silla de ruedas y muy prepotentemente se adentró al departamento antes de ser invitada a pasar.

Pero… que sorpresa tenerte por aquí! – decía nerviosamente Candy

Sorpresa eh? Bien, pues creo que tampoco te dará gusto – Susana observó el avanzado embarazo de Candy y un hilo de odio acechó todo su ser

Bueno es que, no me esperaba tu visita… gustas tomar algo?

No!

Eh pues… a que debo tu visita? Terry no tarda en volver pero si necesitabas hablar con él puedes esperarlo…

Déjate de hipocresías conmigo Candy! – le gritó

Como dices?

Ah! Ya deja de ser tan mustia! Eres una arribista! Una aprovechada!

Oye! Se puede saber que te sucede? Por qué me ofendes?

Porque te lo mereces! Me quitaste a Terry!

Un momento! – las chicas ya discutían a los gritos – yo no te quité a nadie!

Aprovechaste el primer momento en que dejé libre a Terry para metértele por todos lados! Y claro! Sabes que yo tenía todas las de perder debido a que solo soy una coja!

Estas mal entendiendo las cosas Susana! Esto no es así!

Ah no? Y dime maldita… como son realmente las cosas?

Terry y yo nos amamos desde hace años! Y ahora solo estamos viviendo nuestra felicidad!

Que conmovedora! Se oye tan sutil! Cuando en realidad te aprovechaste, descarada!

Si alguien aquí se quiso aprovechar, esa fuiste tú Susana! Ahora si me disculpas, estoy preparando la cena porque MI MARIDO no tarda en volver – acentuó orgullosamente esas palabras – agradecería que te fueras ya!

Pues tendrás que aventarme a las escaleras porque yo no pienso moverme hasta que te largues de aquí y dejes a Terry!

Te has vuelto loca? jamás haré tal cosa! Largo de mi casa!

Lárgate tu de aquí! Vete de Nueva York!

Susana – Candy comprendió que alguna de las dos debía bajar la guardia – por favor, en estos momentos estás muy alterada, si tu quisieras, hasta podríamos ser amigas, pero ahora por favor vete.

Cállate! – seguía gritando – Terry es mío! Porque yo le salvé la vida, el es mío!

Eso es una locura! El no te pertenece solo por eso!

Claro que sí! Mírame! – la chica se levantó las enaguas con el propósito de impresionar a Candy con su pierna amputada, exactamente igual como se impresionó Terry el día que vergonzosamente la humilló, pero Candy no mostró ningún cambio en su rostro

Que pretendes con eso?

Mira como quede! Mírame!

Ya te vi! Y lo lamento mucho! Pero con eso no lograrás convencerme

No te impresiona? Que ser tan despreciable eres Candy! No te impresiona verme así?

No! No se te olvide que soy enfermera y he visto cosas peores! Así es que ese truco no te funcionará conmigo!

Ya veo! – la mujer comenzaba a temblar nerviosamente – entonces no tendré más opción que cumplir mi amenaza – de su pequeño bolso, sacó una pistola y la apuntó hacia Candy

Amenaza? – dijo mientras observaba aterrada el arma – tú no quieres hace eso Susana! Por favor, tranquilízate y baja esa arma...

No! Largo de aquí maldita! Deja a Terry! El es mi hombre! Lárgate de aquí!

NUNCA!

HAZLO! – entonces Susana apuntó el arma hacia su vientre – si no lo haces, no me compadeceré de dispararle a tu engendrito!

No! – Candy se llevó las manos al vientre

Levanta las manos!

No!

Levántalas! – jaló el gatillo y Candy casi se desmayo del terror, intentó moverse y refugiarse detrás de un sofá, pero Susana disparó el arma. La bala salió con dirección a una lámpara – no te muevas! Quédate ahí y levanta las manos!

Por favor, te lo ruego – su voz temblorosa imploraba – no le hagas daño a mi bebé por favor

Ay que tierna! – volvió a disparar el arma y le hirió el hombro izquierdo. Candy gritó escandalosamente y presa del pánico se llevó la mano derecha hacia su hombro mal herido

No dispares! Ya no por favor! – rogó al ver que Susana nuevamente jalaba el gatillo

No tendré compasión Candy! Si sigues con tu estúpido orgullo de seguir al lado de Terry te haré sufrir, desgraciada! Y empezaré por acabar con la vida de tu estúpido mocoso antes de que nazca!

NOOO! No! Tu ganas! Dejaré a Terry! Me iré! Pero por favor no le hagas daño a mi bebé – por fin, después de luchar por no llorar, no pudo contenerse mas

Y supones que yo creeré en la promesa de una maldita como tú mientras es presa del pánico? Estúpida! Dirígete a la habitación!

Para qué?

Haz lo que te ordeno! – volvió a apuntar e arma contra su vientre

Candy obedeció a la orden de Susana mientras ésta la seguía sin dejar de apuntarla. Después de varios años usaba la silla de ruedas con gran destreza.

Saca esa maleta! Anda! rápido!

Que pretendes?

Hazlo! – Candy obedeció a la orden – ahora, guarda tus porquerías ahí, todo! Llévate todo! No quiero nada de tu basura aquí que es mi hogar con Terry! – al borde del llanto, Candy hacía cada cosa que le ordenaba Susana, al mismo tiempo que pensaba en la manera de quitarle el arma y poner a Susana en su lugar, pero sabía que forcejear con ella es un acto sumamente peligroso, tal vez si no estuviese embarazada, sin esa enorme panza de 15 libras que le restaba agilidad… pero no, no lo haría, además jamás pondría en riesgo la vida de su hijo.

Habiendo terminado la tarea, miró a Susana con incredulidad, como preguntándole ahora que debía hacer.

Si te atreves a decirle a alguien, a quien sea, te mataré de verdad. Allá afuera, hay un sicario que contraté, vigilará muy bien cada paso que des, así que estás atrapada, si te largas a la casa de Eleonor o a la policía, ese hombre no se tocará el corazón para matarte! Anda! Lárgate! Déjame sola en mi casa! Pues MI MARIDO llegará a cenar!

Un sicario! Ahora si se sentía completamente perdida. Su única esperanza era que Terry se apresurara en llegar, pero faltaban aún dos largas horas y eso, si es que le daba tiempo de llegar a la hora acordada.

Lentamente, se dirigía a la salida.

Ah! Y por ultimo! – dijo Susana al mismo tiempo que Candy volteaba a verla con el rostro empapado de lágrimas – Terry trató de hacerme suya en esta misma habitación! Ya sé que se te hará difícil de creer, pero es verdad! Pregúntale a Karen! Ahora ya puedes largarte!

La gota que derramó el vaso. Obviamente esa loca mujer debería estar mintiendo, ¿y si no? Candy se quedó inmóvil, pero su letargo se vio interrumpido por otro disparo que alcanzó a rozarle la cadera.

Que te largues! Ya te diste cuenta que soy capaz de matarte! Anda, lárgate!

Presurosamente salió del departamento. Le pasó por la mente esconderse en el edificio y vigilar atentamente hasta que llegara Terry. Sí! Eso haría. Pero en cuanto abrió la puerta del apartamento se topó con un fortachón hombre de casi dos metros de estatura con sus musculosos brazos cruzados sobre su pecho, observándola detenidamente. Definitivamente la idea de esconderse en el edificio quedó descartada. Bajó lentamente las escaleras. Para aquél hombre, esa era una lentitud desesperante. Candy sintió escalofríos por todo su cuerpo al notar que ese horrible hombre la seguía. No le sorprendió ver que a la salida del edificio, no se encontraba el portero. Seguramente el sicario lo sobornó para que desapareciera de allí durante un par de horas.

Ya en la avenida, el matón la jaloneó del brazo y la dirigió a una oscura calle donde aguardaba un auto.

Ni se te ocurra gritar! – le susurró al oído al mismo tiempo que le enterraba una navaja en la cintura, haciéndole un corte en su ropa, pero sin herirla – te encargaron mucho conmigo preciosa! Ahora sube!

Pe.. p..pero… que vas a hacer?

Creíste que te irías como si nada a tu casita en Chicago? Mi patrona no es tonta! Acaso crees que se arriesgaría a que dijeras una palabra de esto a tu familia? No linda! – el hombre le vendó los ojos – te perderás en un paradisiaco lugar!

No por favor! Tenga piedad de mi! Le juro por mi hijo que no diré nada de esto pero por favor… le ruego que me dejen ir con mi familia! Les diré que mi esposo y yo decidimos divorciarnos… por favor se lo ruego!

No se hará lo que tu digas! A mí me pagaron por hacer otra cosa, así es que mejor cállate – arrancó el auto y comenzó a manejar rápidamente

Se lo ruego! A qué lugar piensa llevarme? Acaso no ve que estoy embarazada? Que será de mi y de mi hijo si me pierden en sabrá Dios que lugar! Estoy herida de bala! Necesito atención médica!

Eso no es mi asunto, y ya cállate!

Decidió no seguir discutiendo con su secuestrador. Comenzó a rezar ansiosamente mientras el llanto le provocaba violentos espasmos en su pecho. No tuvo noción del tiempo, habrá pasado alrededor de media hora, cuando dejó de escuchar el característico ruido de la ciudad. Ahora solo escuchaba el motor del auto y los acelerones, clara señal de que ya se encontraban en carretera.

Mientras tanto, en el departamento, descaradamente Susana hurgaba por la cocina.

Veamos cómo va la comida de mi amorcito! – sacó una charola del horno – mmm vaya! La estúpida de Candy cocina bastante bien! Ay qué pena me das Candy! Donde te habrá llevado mi empleado? Jajajajajaja

De pronto, se escucharon unas llaves abriendo la puerta de entrada.

Diablos! – dijo quedamente Susana – tan pronto? Si las audiciones regularmente se prolongan hasta la madrugada! Y más siendo Hamlet! Aaasshhhh – fue preparando su típica cara de sufrida mientras avanzaba hacia la sala

Can…! – dejó de hablar al ver otra persona que no esperaba – Susana? Que haces aquí? Donde está Candy?

Oh Terry! No sé cómo decirte esto! – comenzó a llorar, demostrando muy bien su vocación de actriz

Decirme qué? Donde está Candy? – al no ubicarla, abrió todas las puertas del departamento, y al no verla en ninguna de las habitaciones se preocupó demasiado – donde está!

Ella me fue a ver a mi casa, fue con maleta en mano y todo… decidida a… a abandonarte

QUÉ! Esperas que te crea semejante idiotez!

Compruébalo por ti mismo – Terry entro a la habitación, abrió el armario y efectivamente, no estaban las pertenencias de su esposa

Que hiciste Susana? – preguntó con cierto rencor en su voz

Yo!

Si tú!

Solo vine a darte la noticia! Ella me dejó las llaves! Por eso entré y me tomé el atrevimiento de prepararte algo de cenar y…

Quieres dejar de mentirme? – se le acercó y le jaló los cabellos – ahora mismo te exijo que me digas la verdad! Acaso me creíste tan idiota?

No! Para nada! Te estoy diciendo la verdad!

Donde está la pistola!

Qué?

La pistola maldita sea! – gritó

Como sabes…! Oh! Cual pistola?

Entonces si hay pistola… - se dijo a sí mismo, tomó su chaqueta, salió, se subió a su auto, lo arrancó y manejó tan rápido como nunca antes lo hizo

En cuanto llegó al departamento, un olor a pólvora inundo su fino olfato. Después, al ver a Susana allí y no a Candy se imaginó lo peor. Ahora, se dirigía a la estación de policía. Una hora antes un oficial fue personalmente al teatro a informarle sobre los avances de la investigación. Se enteraron, por medio de testigos, que Susana entró con un hombre sospechoso al edificio. Desde luego, ella pasó a ser la principal culpable de la amenaza escrita en esa nota. Por esa razón, Terry llegó antes de la hora acordada.

Pero ahora el pánico amenazaba con hacerlo perder la cordura, llegó a la estación de policía, pidió, no, más bien exigió ayuda para encontrar a su esposa, pues estaba completamente seguro que se encontraba extraviada.

Ya intentó localizarla en casa de su madre? – preguntó el oficial

No! Justo eso pienso hacer pero supuse que sería más importante si primero doy aviso!

Claro, e hizo bien, ahora por favor, le ruego que busque a su esposa en todos los lugares que crea posibles

De repente, por el radio localizador, recibía información de otro oficial. Debido a la interferencia apenas se entendía lo que quería decir.

Que sucede? – preguntó intrigado Terry

Encontraron en la carretera que se dirige a Boston un coche con una llanta averiada, el hombre que lo maneja tiene las mismas características de la persona que se cree irrumpió en su departamento con Susana, además… lleva consigo a una mujer

Esa debe ser Candy! – se giró para correr hacia su auto

Espere! Mi compañero dice que la mujer asegura ser acompañante del hombre

Y si la amenazó!

Es probable, pero no hay que adelantarnos…

Me vale! En este momento voy para allá! – se subió a su auto y sin pensar en nada más, se dirigió a la carretera. Algo en su corazón le indicaba que así debía hacerlo

Durante el trayecto, el misterioso hombre sintió que algo andaba mal con los neumáticos

Mierda! Ahora que pasa? – frenó de golpe y salió a revisar – maldita sea! Se ponchó! – se volvió hacia Candy y comenzó a atarle las manos

Qué hace?

Tratar de que no huyas!

Presurosamente, el hombre procedió a cambiar el neumático del auto, pero unas luces a lo lejos acompañadas de unas escandalosas sirenas lo hicieron sentir desgarradores nervios. Se volvió hacia Candy, la desató, le quitó la venda de los ojos y posando la navaja sobre su cuello la amenazó.

Si se te ocurre decir algo a la policía, te degollo, así es que les dirás que eres mi linda esposa y estamos de viaje, entendido? – no obtuvo respuesta – ENTENDIDO? – le enterró mas la navaja

Si!

Los policías llegaron pronto. Preguntaron a los ocupantes si todo se encontraba bien y ofrecieron su ayuda. Uno de los oficiales notó a Candy con un especial nerviosismo, pues ella dirigía su mirada hacia su hombro herido con insistencia y rogando que se dieran cuenta. El oficial se percató de inmediato, pero no quiso levantar sospechas pues el hombre era un prófugo de la justicia muy peligroso. Se alejó de allí hacia su patrulla a informar sobre los acontecimientos y solicitando ayuda para la detención del sujeto.

Acelerando el automóvil a toda potencia, Terry estaba desesperado por llegar a su destino, y bendita fue su suerte al visualizar a lo lejos de la carretera el automóvil con la llanta pinchada y la patrulla junto.

Se salió apresuradamente. Los oficiales, el matón y Candy de inmediato notaron su presencia. En ese momento Terry pensó que fue muy imprudente de su parte aparecerse así, y vaya que lo fue. El imponente hombre jaló a Candy y la tomó de rehén. Ella torpemente se zangoloteaba de sus musculosos brazos ante la mirada aterrorizada de Terry. Los policías de inmediato desenfundaron sus armas y le apuntaron.

No! – gritó Terry – es mi esposa! No le hagan daño!

Apártese! – le gritó un oficial

Suelta a la dama! – gritaba el otro policía al delincuente

La mataré si no me dejan huir! – lentamente el hombre caminaba con Candy hacia el auto de Terry

No vas a huir! Ni la vas a matar! Ya ríndete!

Eso nunca! – estaba cada vez más cerca del auto y Terry se maldijo a sí mismo por haber dejado las llaves pegadas

De pronto, un estruendoso ruido de sirenas se hizo presente en el solitario lugar, patrullas venían de ambos lados de la carretera. El hombre sintió las piernas flaquear. Le enterró la navaja a Candy en la cintura, haciéndola gritar ensordecedoramente, la tiró y se fue huyendo hacia la arboleda. Pensó que le darían preferencia a Candy para atenderla, pero los policías comenzaron a perseguirlo al mismo tiempo que le disparaban torpemente en la oscuridad.

Mientras tanto, Terry de inmediato auxilió a Candy. La tomó en su regazo y comenzó a consolarla.

Tranquila amor! Estoy contigo! Te llevaré de inmediato a un hospital, por favor, resiste!

Mi bebé! Terry! Mi bebé!

Que sucede?

Desde hace horas no se mueve – decía débilmente – y estoy sangrando

No te preocupes! Eso debe ser por las heridas que tienes, has perdido mucha sangre y además estás asustada… resiste por favor! – trataba de mostrarse sereno, pero por dentro se le desgarraba el alma.

Llegaron alrededor de seis patrullas. Una ambulancia también llegó, gracias a que el primer oficial que se percató del asunto dio aviso de que Candy se encontraba herida. La atendieron de inmediato, Terry la acompañó y en ningún momento dejó de acariciar su mano, besar su frente y darle ánimos. Durante el trayecto hacia el hospital, Candy se desmayó. Su semblante pálido horrorizó a Terry, haciéndole sospechar lo más temible. Los paramédicos luchaban por estabilizarla, pero seguía perdiendo sangre en cantidades exorbitantes. Con el alma pendiendo de un hilo, Terry no pudo contener su llanto, rogando al cielo y a todos los santos porque su mujer sobreviva a esta tragedia.

Continuará…

Muchas gracias por continuar acompañándome en esta aventura! Espero que aunque este capítulo haya sido inesperado, les haya agradado. Es que sinceramente yo no creo en las historias donde una pareja al casarse sea una regla el "y vivieron felices por siempre" Además, aún hay ciertos cabitos sueltos, pero nos acercamos a la recta final. De nuevo muchas gracias a todas!

Rosy Jimenez, Nela2307, Magacafi, Karina Grandchester, Jenn, Tp, Raghu, Klaudya, Grecialica, Usagi13chiba, Delindase, Luisa, Leonore, Nela2307, Hope, Fer, New York Star, Terry´s Girl, Denisse Grandchester, epag18, Pathya, Litac, Fanatica de Candy, Fdna, Emelys, Arilys, ninalinda, Abby Andrew, Gema, RoseW, Beliangoma, Any, Monica alias "cosa", antealb, Mayra Carlín, Any Candelario, Denisse Grandchester, Nancy Aviles, Jenny Rodriguez, Martha Castrejón, Jenn García, Grecia Ramírez, Klaudya Bernal, Claribel Cid, Emelys Salazar, Jenny de Grandchester, y a todas las chicas del grupo "amantes de Terry" y "Candy obsesionadas"

Denme de zapes si olvidé a alguien! Las quiero!