CAPÍTULO XX. EL VERDADERO AMOR QUE TODO LO PUEDE

El alto y rubio hombre de negocios se adentraba a su hogar después de un agitante día de trabajo, cuando fue intercedido por su inseparable empleado y amigo.

William, ha recibido un telegrama de Nueva York

Telegrama? Candy no suele enviar telegramas – dijo mientras rasgaba el sobre

Algo importante debe ser.

Eso dalo por hecho! – dijo Albert mientras devoraba el breve contenido

Es grave? – preguntó George al notar el semblante de su patrón

Candy está hospitalizada, y muy grave!

Dios! Qué piensa hacer?

Irme de inmediato! El telegrama no dice mucho pero queda entendido que algo tuvo que ver con un crimen

Un crimen? Que habrá sucedido?

No tengo ni la más remota idea.

Albert mandó llamar a su familia al estudio. En breves minutos Anthony y Archie estaban presentes. La tía Elroy se había estado sintiendo enferma las últimas semanas y decidió no bajar.

Que sucede tío? – preguntó Archie al ver a Albert sumamente preocupado

Recibí un telegrama de Nueva York, Candy fue atacada y se encuentra en un estado de salud muy delicado.

Qué? – gritó Anthony – como es posible! Sabía que ese imbécil no la cuidaría bien!

Anthony! De lo único que Terry es culpable es de protegerla hasta el cansancio! Ni modo que pretendas que la mantenga encerrada, verdad?

Pero que fue lo que sucedió? – insistió Archie

Exactamente no lo sé, pero mañana muy temprano parto a Nueva York a averiguarlo y a ver en que puedo ayudar.

Yo voy contigo! – dijo Archie

Y yo! – replicó Anthony

Muchachos! No se precipiten! No es necesario que vayamos todos

Claro que es necesario! – insistió Anthony – no me quedaré aquí de brazos cruzados sabiendo que Candy está grave! Sabrá Dios si en peligro de morir!

Está bien! Como deseen… yo creo que la presencia de sus seres amados hará que mejore, eso espero

Los tres caballeros permanecieron discutiendo sobre el tema hasta altas horas de la madrugada. Al día siguiente, muy temprano, abordaron su tren directo a Nueva York.

Su respiración era débil y entrecortada, los minutos en esa ambulancia parecieron eternos. Al fin, llegaron al hospital. Atendieron de inmediato a Candy, el mejor cirujano del hospital se encargó de ella e inmediatamente procedió a sanar sus heridas, sin dejar a un lado el vigilar su avanzado embarazo.

Pasadas alrededor de dos horas, el médico salió del quirófano y visualizó a Terry sentado en una de las butacas, con sus codos puestos sobre las rodillas y tocándose la cabeza con ambas manos.

Sr. Grandchester?

Al escucharlo, saltó de inmediato de su asiento.

Que sucede doctor? – preguntó ansioso

Su esposa ha perdido mucha sangre y necesita una transfusión. Sus heridas han sido operadas, afortunadamente la herida del objeto punzo cortante en la cintura no atravesó ningún órgano vital. Debido a todo eso tuvimos que practicarle una cesárea de emergencia.

Como… dice? Entonces ya nació el bebé? Cómo está?

Así es. No se preocupe, aunque es prematuro se encuentra bien. Es lo mejor que se puede hacer en estos casos.

Entonces es un niño! – exclamó Terry con gran alegría

Eh… no, es una niña. Lo siento, corrijo, es prematura, pero con los cuidados necesarios será una niña muy sana. Felicidades Sr. Grandchester, ahora solo nos queda conseguir un donante para su esposa.

Si yo tuviese el mismo tipo de sangre no dudaría en ser el donante… pero haré todo lo posible por conseguir uno pronto.

Por supuesto. Si me disculpa, tengo que atender otros pacientes, con permiso.

Doctor! – exclamó Terry para llamar su atención

Diga?

Puedo ver a la b… a mi hija?

Desde luego! En unos instantes le enviaré una enfermera para que lo dirija al área de los cuneros.

Gracias

El doctor asintió y se retiró. Terry estaba confuso. Por un lado una gran felicidad emanaba de su ser al saber ya nacida a su pequeña hija "su princesa" desde ahora y hasta toda la eternidad. Pero el hecho de saber a su esposa en un estado de salud tan delicado, lo deprimía muchísimo. Y lo peor de todo es que se sentía extremadamente culpable, pues de no haber actuado de una manera tan infantil e inmadura con Susana nada de esto habría sucedido. Su alma pendía de un hilo, pero tenía una enorme razón para luchar, una personita recién nacida lo necesitaba entero y fuerte, y por ello, no se dejó vencer.

Acompañado de la seria enfermera llegó a los cuneros. Una sensación de paz inundó sus sentidos. A pesar de haber tantos bebés a llantos y gritos tendidos, el lugar desprendía una magia peculiar. Cuando se detuvo frente a la cuna de su hija, no dudó en cargarla, a pesar de que la enfermera se lo había prohibido. El ver al nuevo padre tan emocionado y conmovido, hizo que la enfermera no protestara y hasta lo dejó un momento a solas.

Silenciosamente, acariciaba su pequeña cabecita, que apenas y alcanzaba a cubrir la cuarta parte de la mano de Terry. Besó tiernamente su frente y con sumo cuidado, la colocó nuevamente en la cuna.

Terry se preguntaba por qué razón su bebé no permanecía al lado de su madre. El doctor amablemente le hizo saber que Candy aún se encontraba inconsciente, y en el remoto caso de que llegara a reaccionar pronto, necesitaban darle un buen lapso para recuperar su estado físico tanto como su estado de ánimo.

Al día siguiente, Eleonor se presentó al hospital muy preocupada y angustiada, se hizo los análisis pertinentes pero resultó que lamentablemente tampoco tenía el mismo tipo sanguíneo de Candy.

Las horas pasaban, desesperadamente lentas y ella no reaccionaba. Necesitaba un donador urgentemente o su vida comenzaría una cuenta regresiva.

Muchas personas conocían y admiraban a Terry. Por consiguiente, no faltaron seres bien intencionados en ofrecer su ayuda. Entre ellos, Karen. Ella estaba enamorada del actor, pero no lo suficiente como para querer atarlo en la forma que lo intentó hacer Susana, quien en estos momentos ya se encontraba encarcelada. Karen comprendió que el lugar de Terry siempre ha estado y estará al lado de Candy, pero aún así, nunca dejaría de guardarle un gran cariño.

La actriz sí tenía el mismo tipo de sangre que la rubia y no vaciló ni un momento para ofrecerse como donante. Terry se lo agradecía hasta el cansancio. Pasaron otras veinticuatro horas después de la transfusión hasta que Candy al fin despertó.

Sr. Grandchester, su esposa ha despertado, en unos momentos puede pasa a verla. Le advierto que aún está un poco débil.

Gracias doctor – estaba enormemente agradecido y tranquilo

Otra cosa… la bebé necesita ser alimentada por su madre, por consiguiente ya mandé a la enfermera a traerla. Es un momento muy íntimo y familiar y sin duda usted les puede ser de gran ayuda, debido a la debilidad en el cuerpo de su esposa

Entiendo – Terry ya se moría por entrar

La enfermera se acercaba con el pequeño bultito en brazos. El doctor le hizo la seña a Terry de que lo siguiera hasta la habitación.

Abrió la puerta sin anunciarse y lo primero que las tres personas observaron fue a una Candy con un color más pálido que una hoja de papel, con la mirada nublada y perdida y un semblante que reflejaba tristeza y angustia. El doctor le cedió el paso a Terry, quien no tardó en sentarse al borde de la cama, tomar la mano de su esposa y hablarle dulcemente.

Candy, mi amor…. Como te sientes?

Ella le sonrió tímidamente pero no respondió pues dirigió su mirada hacia la enfermera que traía a su bebé en brazos. Terry siguió su mirada y se dio cuenta.

Mira pecosa! Es una niña! Y está tan hermosa como tú! – se levantó para tomar a la bebé en brazos y posteriormente intentó acunarlos en los brazos de su madre

NO! – gritó ella – no lo quiero! Llévenselo! Salgan todos! Déjenme sola! – se giró y enterró la cara en la almohada para llorar

Terry no creía lo que veía, su asombrada expresión no pasó desapercibida por la enfermera quién lo invitó a salir.

Está muy alterada y confundida Sr. Grandchester, será mejor que la dejemos sola.

Como que alterada y confundida? Acaso no ve que acaba de rechazar a su hija?

No lo vea de esa forma

Entonces de qué forma quiere que lo vea!

Después de todo lo que sufrió es normal que reaccione así – el médico ya se había retirado – mire, le diré lo sucedido al doctor y él le recomendará un psicólogo para que..

Psicólogo! Quiere decir que mi mujer quedó loca después de todo lo que pasó?

No! No se alarme, no es así! Venga, dejémosla sola y en el camino le explico

En el trayecto que caminaron por el pasillo, la enfermera trataba de calmar a Terry pero él no cedía, estaba impresionado y también molesto. Le entregó a la bebé a la enfermera para que la volviera a llevar a los cuneros.

Horas más tarde, y sin tener muchos ánimos, recibió las esperadas visitas. Albert, Anthony y Archie recién llegaban de un cansado viaje, pero ansiosos por tener noticias.

Al visualizar a Terry, Anthony no dudó en correr hasta él. Le tomó las solapas de la chaqueta y le habló en un tono muy altanero.

Te exijo que me digas que sucedió! Como está Candy!

Suéltame pedazo de imbécil! – con un poco de esfuerzos logró quitárselo de encima

Anthony! – lo retó Albert – no se te olvide que estamos en un hospital! – se dirigió a su amigo – Terry discúlpalo por favor, pero en todo el viaje no logramos dormir por la angustia, cuéntanos

Cuando llegamos de la luna de miel encontramos el departamento hecho un desastre y una nota donde se me amenazaba – le comenzó a contar solo dirigiéndose a Albert pero Archie y Anthony también escuchaban atentos.

En poco tiempo les contó con lujo de detalles todo lo acontecido, incluso el rechazo de Candy hacia su hija. Los tres caballeros no cabían de la impresión, pero Albert se encargó de tranquilizar a Terry y aconsejarle que esperara y que hiciera caso a la recomendación de la enfermera de proporcionarle a Candy la atención de un especialista.

Al día siguiente, un psicólogo ya se estaba encargando del caso de Candy. Al salir de la habitación buscó a Terry y lo encontró acompañado de otros tres hombres.

Sr. Grandchester? Podríamos hablar sobre la salud de su esposa?

Puede decirme frente a ellos doctor, son sus familiares.

Está bien. Mire, logré muy pocos avances en esta primera consulta pues la señora no puso de su parte, así es que aún no tengo un diagnostico, pero sí sospecho del padecimiento que tiene.

Continúe…

Hay muy pocas investigaciones hasta la fecha sobre este trastorno, pero yo sospecho que su esposa sufre una depresión post parto, que se manifiesta en mujeres que como su esposa, han sufrido acontecimientos anormales…

Un momento! – lo interrumpió Terry – no es mi intención subestimar su profesión, doctor, pero no espere que me trague esas tonterías

Tonterías? No son ningunas tonterías, como le expliqué, hay muy pocas investigaciones sobre este trastorno, y entiendo que usted jamás haya escuchado habla sobre él

Pues no! "Depresión post parto" vaya manera tan sutil de justificar a las malas madres!

Terry no lo veas de ese modo – le explicó Albert – lo que dice el doctor a mi me parece muy lógico, tú no sabes el terror que sufrió Candy al enfrentarse a una desquiciada mujer armada y encima de eso, ser secuestrada!

Pues nadie sabe lo que he sufrido yo! – le gritó – pero si Candy insiste en rechazar a su hija no me importa! Tiene mucho padre! Yo la cuidaré! Y por mí, Candy puede pasarse la eternidad llorando y sufriendo su "depresión post parto" – acentuó la frase despóticamente y se retiró

Sr…?

Albert Andrew – se presentó con el médico

Bien, Sr. Andrew, le ruego que haga recapacitar al Sr. Grandchester, sé que no es fácil, las cosas que han sufrido los tiene así, muy aturdidos, pero obviamente la señora lo refleja más puesto que fue atacada muy violentamente

Lo entiendo muy bien doctor, no se preocupe

Gracias, mañana vendré nuevamente, espero que la paciente quiera colaborar un poco más, mientras tanto no se separen de ella. Que sienta el cariño de su familia, eso la hará sentir mejor.

Desde luego

El doctor se retiró de la sala de espera. Los siguientes días seguía sin lograr avances significativos en la salud de Candy. Ella seguía rechazando a su hija y rechazando cualquier visita. Ni Terry, ni Albert ni sus primos pudieron estar un momento con ella puesto que los corría a gritos, para posteriormente llorar a grito tendido y la única manera en que las enfermeras lograban calmarla era proporcionándole sedantes.

Poco a poco Terry reflexionó y se convenció de que enojándose, no obtendría ningún beneficio. Gracias a los consejos de Albert y a la insistencia del psicólogo, fue muy paciente con su esposa y muy dedicado con su hija.

Cierto día, Candy sorprendió a todos. Pidió hablar con Terry, por primera vez, civilizadamente desde que ocurrieron los trágicos sucesos. Él desde luego accedió de inmediato, pues moría por hacerle saber a su esposa lo angustiado que estaba por ella y las ansias que tiene de que se recupere pronto para volver a su casa, con su hija y vivir en la armonía familiar que ambos han deseado desde siempre.

Entró nerviosamente a la habitación completamente blanca y llena de luz, pero a la vez tan sombría y fría que daba escalofríos. Se sentó a un lado de Candy, y no sabía por dónde iniciar su conversación.

Como te sientes? – le preguntó preocupado

Bien – le respondió escuetamente

Me da gusto – en realidad, esta afirmación se quedó corta con lo que realmente sentía Terry – que deseas decirme?

¿Me amas? – preguntó inesperadamente

Con toda mi alma – respondió sin vacilar y sin quitarle la mirada de los ojos

Entonces – una lagrima surcó su pálida mejilla – porque me engañaste?

Engañarte? – tragó en seco, sin comprender las palabras de su esposa – de que hablas?

NO ME MIENTAS! – gritó groseramente – me engañaste! Te quisiste acostar con Susana y no sé qué demonios habrá sucedido, pero estoy segura que eso tuvo mucho que ver para que me atacara de esa forma tan vil! – sollozaba escandalosamente mientras Terry tenía un nudo formado en su garganta

No creo que sea momento para hablar de eso

Entonces cuando será el momento!

Cuando estés tranquila y dejes de gritar como histérica!

Yo no soy ninguna histérica! – recalcó mientras con los puños golpeaba el colchón – me engañaste! Me fuiste infiel maldita sea! Y pretendes que no me afecte?

No sabes cómo me he arrepentido de esa idiotez!

Claro! Muy arrepentido! Y ni siquiera pensabas decírmelo!

Para qué? De cualquier forma ya te enteraste! No sabes cómo me arrepiento! Si decides no perdonarme lo entenderé, pues es lo menos que merezco por haber actuado como imbécil!

En efecto! Fuiste un imbécil! Mira todo lo que provocaste! Mi bebé y yo pudimos haber muerto!

Ahora si es tu bebé? – la miró a ver directo a los ojos. Estaba muy furioso – esa inocente bebé que no tiene la culpa de nuestras estupideces, pero aún así la has rechazado vilmente? A esa bebé te refieres!

Cállate! Tú no tienes derecho a juzgarme!

Lo que es evidente se juzga por sí solo! Todos estos días he tratado de entender tu "padecimiento" y me he encargado de los cuidados de mi hija! Pero veo que no estás en la mejor disposición de cooperar y salir adelante! Y me duele mucho Candy… me duele tanto que en nuestra hija se repita la triste historia de sus padres… el ser rechazada por sus progenitores… no logro entenderte! Maldita sea! No te entiendo!

Cállate! Todo esto es tu culpa!

NO! Ya me harté de que se me culpe de todo! Sí, fui un imbécil y actué como un retrasado, lo admito! Pero eso no te da derecho a culparme!

Quiero el divorcio, Terry – le dijo evitándole la mirada

Está bien – respondió con su típico tono orgulloso – pero la niña se queda conmigo, por mí tú te puedes ir al carajo! – salió huyendo de la habitación, con el corazón encogido de dolor

Al salir, ignoró la presencia de Albert, quien le suplicó le informara que había sucedido, pero vio a Terry tan alterado que no insistió. Lo vio alejarse de la sala de espera, se encaminó a salida. Para Terry no existía nadie en ese momento pues cada persona que pasaba junto a él era víctima de sus violentos empujones.

Albert enseguida se dirigió a la habitación de Candy. Necesitaba averiguar que sucedió, no le importaba si esta vez la rubia lo rechazaba y lo volvía a correr a gritos. El estaba decidido a hablar con ella.

Encontró la puerta abierta y la vio llorando inconsolablemente. Se le acercó, se sentó al borde de la cama y la abrazó.

Pequeña, toda esta pesadilla terminará pronto – para su sorpresa, Candy se aferró a su abrazo

Soy una estúpida! Donde está Terry?

Salió del hospital como un rayo y hecho una furia, que sucedió Candy?

Quiero ir con él! – se levantó y se acomodó las pantuflas – llévame con él!

Candy! No te apresures! Dime que sucedió? Yo hablo con él para que venga, pero tú no puedes salir de aquí! Aun estás delicada!

QUIERO IR CON ÉL NO LO ENTIENDES! Si se divorcia de mi me voy a morir! No concibo mi vida sin él!

Divorcio? Él te pidió eso?

No! Fui yo! Porque soy una estúpida! – se arrojó nuevamente a sus brazos – no puedo vivir sin él!

Ya entiendo… trata de tranquilizarte, iré a buscarlo.

Te lo ruego!

No hay nada que no haría por ti, Candy

Le besó la frente, la ayudó a recostarse y salió en busca de Terry. Después de quince minutos logró ubicarlo cerca del Central Park, pero a los golpes con Anthony. Entre su furia y su indignación, Anthony lo vio y comenzó a provocarlo, por lo que Terry no contuvo las ganas de desquitarse con él.

Terry podía tener mucha agilidad y Anthony mucha fuerza, pero nada de eso junto comparado con la agilidad y fuerza que Albert poseía, juntas. Los separó, como estaban renuentes les soltó sus buenos golpes a cada uno hasta que se calmaran.

Por Dios tío! Como te atreviste a lastimarme así! – le decía Anthony mientras se sobaba el ojo morado

Dejen de comportarse como unos niños! Terry – se dirigió al castaño quien permanecía en silencio y con la mirada perdida – Candy quiere hablar contigo, por eso te busqué

No tengo nada que hablar con ella! Todo quedó muy claro!

Actuó sin razonar! Habla con ella por favor!

Para que me diga cómo va a proceder el divorcio?

No! Estoy seguro que ella se arrepintió al instante! Me imploró para que te convenza de que hables con ella

No quiero verla!

Si tú no quieres verla – le dijo Anthony – yo con mucho gusto le hago compañía!

Imbécil! – Terry se levantó y le soltó un puñetazo, pero Albert lo detuvo antes de que siguiera golpeándolo

Lo ves! – le replicó Albert – te pones celoso! Anda! Vamos de regreso al hospital!

Sin estar seguro, Terry accedió. Llegando a la habitación de Candy se estaba arrepintiendo de entrar, pero Albert prácticamente lo obligó. Abrió la puerta y la encontró sentada a la cabecera de la cama, abrazando sus rodillas dobladas y la cabeza enterrada entre ellas. Levantó la mirada cuando escuchó el crujido de la puerta. Sin saber exactamente de donde tomó energías, se levantó de un brinco y corrió a abrazarlo.

Terry! Lo siento! – se le abrazaba del cuello y lloraba en su hombro

Ve a la cama, Candy, tienes que cuidarte – suavemente la dirigió hasta allí

Te amo – le tocaba el rostro y observaba sus labios – por favor perdóname! No quise actuar como una niña tonta! No fue mi intención! – Terry besó la palma de su mano

Yo soy quien debe disculparse – la abrazó con fuerza – por favor perdóname tu a mí!

Digamos que… los dos tenemos algo de culpa – intentó sonreír – y yo si te perdono!

Entonces yo también

Seré la mejor madre del mundo, Terry. Te lo prometo.

No es necesario que lo prometas, yo estoy seguro de ello.

Acercó su rostro y posó un delicado y romántico beso en sus labios. La abrazó de la cintura mientras ella hacía lo mismo colgándose del cuello de su esposo. Su húmedo y cálido beso se vio interrumpido por una enfermera que se adentraba a la habitación sin anunciarse.

Sra. Grandchester? Ahora si quiere cargar a su bebé?

Candy se estremeció al notar que la enfermera traía consigo a su pequeña. No tardó en extender sus brazos y la criatura se amoldó perfectamente a ellos. La mujer de blanco los dejó solos. Candy no apartaba la vista de su bebé, impresionada por verla tan pequeña, pero a la vez feliz por verle su carita por primera vez. Después de varios minutos dirigió la mirada a Terry, quien también se perdió en un momento mágico al observar la quietud y paz de su hija. Él la miró también, reflejando en sus ojos el eterno amor que sentía por su familia. Las abrazó a ambas y al mismo tiempo besód e nuevo a su esposa con infinita ternura.

Continuará…

Hola! Les confieso que quería terminar este capítulo en la parte en que Candy le pidió el divorcio, pero decidí no ser tan cruel con ustedes y darle un final al capítulo digno de alegría. Espero sus comentarios, no saben cómo los releo y releo y releo… Muchas bendiciones y agradecimientos!

Karina Grandchester, Jenn, Tp, Raghu, Klaudya, Grecialica, Usagi13chiba, Delindase, Luisa, Leonore, Nela2307, Hope, Fer, Rosy Jimenez, Nela2307, Magacafi, New York Star, Terry´s Girl, Denisse Grandchester, epag18, Pathya, Litac, Fanatica de Candy, Fdna, Emelys, ninalinda, Abby Andrew, Gema, RoseW, Beliangoma, Any, Monica alias "cosa", antealb, Mayra Carlín, Any Candelario, Nancy Avilés, Jenny Rodríguez, Jenn García, Grecia Ramírez, Klaudya Bernal, Claribel Cid, Emelys Salazar, Jenny de Grandchester, y a todas las chicas del grupo en facebook "amantes de Terry" y "Candy obsesionadas" y en el Foro Rosa!