EPÍLOGO

Veintitrés años después…

Un Terry maduro y entusiasmado se acomodaba la corbata frente al espejo; a sus cuarenta y seis años lucía como un hombre con clase, experimentado y sobre todo, feliz. Ahora llevaba su cabello corto, lo dejó largo hasta poco antes de cumplir los treinta, y a pesar de que le encantaba su aspecto rebelde, quería un cambio, y para su sorpresa, le fue muy favorecedor pues se veía irresistiblemente guapo, mucho más que durante su tierna adolescencia.

Como el buen perfeccionista que es, aún no quedaba del todo a gusto con su imagen. Era un día muy especial en su vida y deseaba verse impecable. Mientras seguía luchando con su corbata se envolvió en bellos y memorables recuerdos.

"Recuerdo como si hubiese ocurrido ayer. El mejor día de mi vida, ese día el que me entregué para siempre al amor de mi vida, una boda tan emotiva y perfecta. Nuestro matrimonio ha sido tan hermoso… aun recuerdo nuestra luna de miel, viene a mi mente la imagen de mi pecosa en traje de baño saltando felizmente retando a las olas… verla recorrer la playa con su cabello suelto y acariciando su abultado vientre en donde se encontraba mi amada Karen era una imagen digna de grabar en mi memoria como una fotografía. Cada día me enamoré mas de ella. El verla afrontar la penosa situación a la que nos llevó Susana sólo nos sirvió para unirnos más como familia. Siempre tan atrevida y coqueta… espera cada momento en el que yo alcanzo la mayor satisfacción sexual para decirme algo lindo… como aquél día que me enteré que sería nuevamente padre. Recuerdo tan gratamente esos días en que llegaba a mi hogar, exhausto de tanto trabajo y encontrar a mi pequeñita Karen haciendo travesuras y destrozos en la sala mientras un suculento olor a comida recién hecha inundaba mi olfato y salía de la cocina mi pecosa, con pala en mano, mandil y un enorme vientre… tan hermosa y siempre sonriente, recibiéndome siempre con un gesto de amor. Evoco cada minuto compartido a su lado… lo feliz que fui cuando nació Terrence, pero al mismo tiempo sufrí mucho por mi pecosa… ella siempre tan atrevida, valiente y fuerte decidió traerlo a este mundo de manera natural a pesar de que Karen había nacido de urgencia a través de una cesárea. Tomé su mano que se aferraba a la mía mientras hacía torrenciales esfuerzos para que naciera nuestro hijo. Cuando su tortura terminó se me abrazó con ternura y ambos lloramos de emoción. Hasta ahora, sigo impresionándome del enorme parecido que Terrence tiene conmigo… tantas veces su madre y yo tenemos que asistir a su colegio debido a que se escapa frecuentemente, se salta las clases y les responde a sus maestros… cada vez que la directora me insiste en llamarle la atención de esa manera tan amable, no puedo evitar rememorar a la hermana Grey, haciendo lo mismo con mi padre sin dejar a un lado su lambisconería… yo solo me limito a decirle que ejerceré presión en mi hijo. No soy un padre consentidor, simplemente prefiero dejar que mi hijo disfrute su vida tanto como lo hice yo, pues sé que en el fondo es un buen muchacho, con buenos principios y educación. Él desea ser arquitecto… no sé de dónde demonios tomó el gusto por esa profesión, sin embargo, a Candy y a mí nos hace muy felices la idea de que nuestros hijos tengan metas… mi hermosa Karen ya cumplió la suya, es actriz. La primera vez que presenció una de mis obras quedó impresionada a la vez que fascinada. Desde ese momento me acompañaba a los ensayos y hacía frente a todos gala de su enorme talento heredado orgullosamente de su padre y abuela. Como ella es una chica muy simpática y bellísima se le han abierto todas las puertas y hace poco hizo su debut. Estoy tan nervioso como el día de mi boda… hoy celebramos veinticinco años de feliz matrimonio ante los ojos de los demás, pero para nosotros estos veinticinco años tienen un significado más profundo. Son años de luchar, de apoyarnos, de salir adelante y sobre todo, de amarnos. Aún me río como un niño al recordar cuando mis hijos estaban pequeños… les encantaba que nos diéramos abrazos familiares, duraban pocos segundos pues siempre fueron tan inquietos que no desperdiciaban momento para cometer sus diabluras… pero han sido segundos preciados, instantes de darme cuenta que mi misión en esta vida está más que cumplida. Mi hermosa Candy y yo formamos una familia increíble, y nos sentimos orgullosos de ello…"

Las remembranzas de Terry se vieron interrumpidas por un sutil llamado a la puerta.

Adelante – respondió con su grave voz

Ya estás listo, cariño?

Entraba Candy, ataviada en un lujoso y enorme vestido color verde, con su cabello recogido en un vistoso moño y además su cabeza adornada con una tiara de brillantes, dando una completa imagen de princesa. Sus facciones de mujer adulta a sus cuarenta y cinco años la hacían ver más bella. El brillo de sus ojos seguía impecable. Es una feliz y orgullosa mamá de dos hijos increíbles.

Ya casi – respondió Terry mientras se acomodaba las mancuernillas

Aunque no te esfuerces siempre estás guapísimo!

Pero hoy es un día especial y que todos nos vean radiantes y transmitirles lo felices que somos!

Pero eso todo el mundo ya lo sabe, amor

Pero quiero que se mueran de envidia!

Terry! No cambias nada! – decía Candy mientras reía

Le encantaba que su esposo siguiera conservando su buen humor, así como a Terry le encantaba que su esposa siguiera conservando su pizca de inocencia mezclada con sensualismo.

Cuando el actor estuvo satisfecho con su imagen, le ofreció el brazo a su mujer, la miró con infinito amor y le preguntó

Lista?

Más que eso, mi amor

Se adentraron al enorme salón elegantemente adornado con flores blancas. Habían alrededor de unas cincuenta mesas, una orquesta, y un ambiente tan agradable al estar ya presentes todos los invitados, quienes no tardaron en recibir a la pareja con un efusivo aplauso y un sinfín de muestras de cariño.

Estamos más que contentos por tenerlos a todos aquí – tomó la palabra Terry, quien no dejaba de abrazar a su esposa por la cintura – es un verdadero honor que estén aquí y compartan con nosotros nuestra felicidad, que es enorme.

Todos los invitados los miraban con admiración mientras brindaban por la feliz pareja. Posteriormente, Terrence quiso tomar la palabra, pero Karen le decía que ella es la que debía hablar por ser la hermana mayor. Terrence, por ser el hombre, le insistía en que él tenía más derecho. En fin, estos hermanos siempre quisieron, desde niños, tomar muy en serio su papel, llevándolos a discusiones tontas pero al final, siempre ganaba el respeto y la tolerancia, por lo que Karen, le cedió la palabra.

Buenas tardes a todos! – exclamó felizmente Terrence, quien tenía veintidós años de edad. Lucía muy guapo en su esmoquin negro y con su cabello largo. Era la viva imagen de Terry cuando tenía su edad, y no sólo eso, traía enloquecidas a todas las muchachitas de la ciudad – después de discutir deliberadamente con mi querida hermana, vengo a aburrirlos con mi discurso – ocasionó las risas de toda la audiencia – este día, no solo es importante en la vida de mis padres, sino también en mi vida… ¡Karen, no me mires feo! También en la tuya pues! En fin… se preguntarán por qué… y les respondo con gusto. No sólo se cumplen veinticinco años de una boda… son veinticinco años de una vida armoniosa, nuestros padres no se limitaron en darnos todo su amor y dedicación, madre – se dirigió a Candy, quien ya alojaba unas lágrimas – eres la mejor mamá del mundo! Nunca te había dicho esto, pero… mis amigos siempre me envidiaban porque sus mamás no trepaban árboles ni se colgaban de lianas como tarzán! – provocó más risas en los presentes mientras Candy sentía sus mejillas arder – pero no sólo por eso eres una mamá genial! Sino porque siempre te recuerdo dedicada a mi hermana y a mí, aunque a veces mi padre se ponía celoso pero no le dábamos importancia! – más risas – ahora bien, hablando de mi padre – se dirigió a él – que te puedo decir que no sepas! Eres mi ejemplo a seguir, eres todo lo que yo deseo alcanzar, un hombre de bien, responsable, dedicado a su trabajo pero sobre todo a su familia… pero algo importante, tus consejos siempre me han sido muy útiles aunque… espero no te enojes pero aún no me has aconsejado sobre la manera de quitarme de encima a las chicas! Para ti es fácil pues por tu profesión sabes cómo manejar la situación pero… compadécete de mi! Hay tantas chicas bellas que me cuesta trabajo elegir! – Terry lo miró sonriente pero a la vez serio – bueno, ya enserio… padre, sé que no he sido el hijo ejemplar, a pesar de que ustedes se han esforzado tanto en controlar mi conducta, pero siempre te he amado y admirado. Este día que celebran sus bodas de plata quise darles un regalo que los haga realmente felices… quiero compensar años de dolores de cabeza que les ocasioné con mi mala conducta y vergonzosas notas, por ello, me guardé la noticia para hoy. Me han aceptado en la universidad! Hare todo lo que esté en mis manos para ser un buen arquitecto y que ustedes se sientan orgullosos de mí! – Candy lo miraba con mucho amor, dándole a entender que ya se sentía orgullosa de él. Ya se había retirado del micrófono pero se regresó – ah! Lo de las chicas era broma papá! Gracias a todos por escucharme!

Se acercó a darles un abrazo mientras los invitados seguían conmovidos con el discurso del joven. Ahora fue Karen quien se acercó al micrófono a hablar.

Lo siento Terrence, sé que te prometí que tu serías el que hablaría, pero yo soy la hija mayor y también quiero dedicarle unas palabras a mis padres – se dirigió a ellos – los amo con todo mi corazón, y agradezco infinitamente a la vida que ustedes hayan sido mis padres, a pesar de los regaños de mi mamá cada vez que hacía travesuras y de las veces que mi papá me hacía llorar cuando ensayamos piezas de teatro, siempre regañándome y buscando en mi el perfeccionismo en la actuación… y gracias a ello hoy puedo gozar de haber cumplido mi sueño! No quiero extenderme demasiado… solo quiero hacerles saber nuevamente cuanto los amo y cuanto deseo que su felicidad perdure por siempre y así tener el mejor ejemplo para cuando a mi me toque casarme. Quiero agradecerles a todos los presentes por acompañar a mis papás en este momento tan importante. A mi abuelito Albert! – dijo en tono de broma a sabiendas que Albert no soportaba que lo llamara abuelito – lo siento! Tío! Tío Albert! – Albert asintió demostrándole que prefería que lo llamara tío – y a mi tía Bárbara que este día se ve espléndida! – se refirió a la esposa de Albert, quien en verdad era una señora hermosa, siempre vistiendo con clase – pero no se me pongan celosos mis demás tíos! A todos los amo! Y disfrutemos de esta celebración! – terminó su dialogo y también se dirigió a abrazar a sus padres.

Los esposos festejados abrieron la pista de baile. Candy recargaba su cabeza en el hombro de Terry mientras rememoraba viejos y gratos recuerdos.

"Cuantas veces he bailado así con Terry, y aún siento mariposas en mi estómago al hacerlo cada vez. Esa primera vez, en el festival de mayo… me sentí dichosa en sus brazos… posteriormente en nuestra boda y en cada una de nuestras celebraciones, cumpleaños de nuestros hijos y ahora… aún siento su olor embriagándome cada sentido. Recuerdo tan alegremente el día que me propuso matrimonio… las veces que me ha sorprendido gratamente como cuando compró una casa mas grande, o cuando imprevistamente me dijo que se quería convertir en director de teatro. Mi marido siempre tan soñador y realista a la vez, por ello lo amo."

En qué piensas, pecosa?

En cuanto te amo

No sabes cuánto me alegra que siempre pienses en mí

Lo sé! Eres un engreído! Sabes que te ves irresistiblemente guapo, me lanzas miradas provocativas y lo peor es que no puedo hacer lo que quisiera hacerte! – le exclamó en el oído

Ahora resulta que yo soy el ingrato? Mírate nada más! Estás estupenda! Si no fuera porque el salón está inundado de gente te arrancaría ese vestido y te haría mía aquí mismo!

Las risillas burlonas de los dos se vio interrumpida por un ligero golpe en el hombro de Terry.

Me permitirías bailar con mi hija? – le preguntó graciosamente Albert

Desde luego, suegro!

Los tres estallaron en carcajadas mientras Terry buscaba con quien bailar. Para su suerte, visualizó a su madre de inmediato. A pesar de su edad, Eleonor seguía viéndose bellísima, aunque permanecía soltera.

Anthony y Annie tuvieron unas preciosas gemelas a las que nombraron Rose y Mary, quienes en este entonces tenían la tierna edad de diecisiete años. Vivian en Chicago y eran muy dichosos.

Archie y Flammy, al igual que Terry y Candy tuvieron una parejita. Su primogénito, Archivald, estaba por cumplir los veinte años. Era un chico inteligente y muy responsable en sus estudios. Iba a la universidad en Chicago, estudiando la carrera de astronomía. Por su parte, Emily, su segunda hija, estaba por cumplir sus quince años.

Albert y Bárbara se casaron tres años después de que lo hicieran sus sobrinos. La tía Elroy, quien para este entonces ya había fallecido, en su momento puso el grito en el cielo pues no concebía la idea de que sus tres sobrinos se casaran con mujeres no pertenecientes a la alta sociedad. Uno casado con una huérfana, el otro con una enfermera y por último, el tercero remata con una doctora. Ninguno le hizo realidad su sueño de casarse con una señorita distinguida de sociedad. Pensaba que era el bendito colmo que Candy hubiese tenido mejor ojo para elegir. La tía Elroy, si bien quiso reivindicarse al final, su orgullo se lo impidió. Lo más que hizo fue expresar en su testamento el aprecio que sentía por toda su familia.

Paty Obrian, acudió a la celebración encantada, además de que como madrina de bodas tenía que estar presente. Estudió la carrera de física e hizo varias maestrías en Europa. Siempre se preparó para ser una gran profesionista, y lo logró pues su inteligencia no tenía límites. En Italia, conoció a un muchacho de su misma edad y con sus mismas aspiraciones. Se casaron a la edad de veintiocho años y Candy y Terry también fungieron como sus padrinos.

Tom Stevens, también felizmente casado y con tres hijos, encontró su verdadera felicidad. La tristeza embargó a los antiguos habitantes del hogar de Pony, al enterarse, cuatro años atrás, que lamentablemente la srita. Pony falleció. Pero les quedaba la gran dicha de saber que la anciana fue feliz hasta el último de sus días. La hermana María acudió a la celebración. A pesar de caracterizarse como una mujer de carácter fuerte, estaba más que conmovida al saber felices a sus amados hijos. El hogar de Pony estaba en buenas manos. Candy, Annie y Tom se encargaron de donar grandes cantidades de dinero para agrandar la propiedad y así pudieran recibir a más niños.

Existían recuerdos, pero aún quedaba un enorme futuro por delante. Un futuro en el que Terry y Candy ansiaban ver a su familia crecer, convertirse en abuelos, viajar juntos. Cuando la amena fiesta llegó a su fin y todos los invitados se retiraron cortésmente, se quedó allí la feliz familia.

Candy le insistía a Karen que le platicara sobre su novio, con el cuál apenas llevaba seis meses de relación. Se llama Henry y trabaja en la misma compañía teatral que ella.

Por otro lado, Terry y su hijo estaban tan enfrascados en su plática de hombre a hombre. A pesar de que Terrence aseguró que lo que dijo en su discurso era broma, la realidad era que le incomodada demasiado el acoso. Y es que ser hijo del mejor actor de todos los tiempos, además de estar embobadamente guapo, es algo peligroso. Terrence estaba enamorado de una chica pero casualmente, parecía que era la única que no lo volteaba a ver. Terry se encargó de aconsejar a su hijo lo mejor posible y a animarlo para que se atreviera a dar el gran paso con esa chica.

Su interesante plática se interrumpió cuando se acercó Karen.

Nosotros ya nos vamos papá

Y a ti quien te ha dicho que yo me quiero ir? – le preguntó Terrence molesto por haber interrumpido su plática

Nos tenemos que ir – le ordenó al tiempo que le dio un ligero pellizco en el brazo

Auch! Vete tú!

Es el día especial de papá y mamá! No te la pases arruinándolo con tus problemas! – por fin, Terrence entendió el punto de su hermana

A ver mis amores – les habló Terry con cariño paternal – a nosotros no nos arruinan sus problemas! – le dijo directamente a Karen – los adoramos y estaremos siempre para ustedes

Lo siento papá – se disculpó Karen – es que Terrence y yo habíamos quedado en dejarlos solos para que sigan celebrando

No, yo lo siento – dijo Terrence – perdón papá, mañana seguiremos hablando, nosotros deseamos que ustedes sigan celebrando, por eso nos vamos. Estaremos en el club.

Está bien – dijo Terry muy contento – me alegra mucho que siempre saben llegar a un acuerdo. Diviértanse mucho en el club y pórtense bien! Karen, cuida a tu hermano!

Si papá!

Oye! Yo soy el hombre!

Entonces también cuida a tu hermana

Entre amenas risas se despidieron, dejando a la pareja de enamorados solos. Se miraban con complicidad. Candy dirigió la mirada un diván que yacía casi al centro del salón.

Que insinúas, pecosa?

Lo que me dijiste hace un momento

Me podrías ayudar a recordar?

Mientras estábamos bailando, me dijiste que te morías por arrancarme el vestido y hacerme tuya

Terry sonrió complacido y seductoramente al escuchar a su mujer diciéndole algo tan sugestivo. Su manera tan natural de hacerlo lo volvía loco. Se acercó, la besó apasionadamente y en un frenético movimiento, literalmente, como él lo había mencionado, le arrancó el vestido. Se acomodaron en el diván y comenzaron a hacerse el amor como sólo ellos sabían. Entregándose por completo, satisfaciendo todas las necesidades del ser amado dando todo el corazón.

Una pareja que se ama realmente, supera las adversidades. Por mucho que el mundo insista en mantenerlos separados, si hay amor de por medio no hay nada que logre vencerlo. Así es el amor de Candy y Terry, tan puro y a la vez tan profundo. Y así permanecerá hasta que dejen de existir en este mundo, tal y como lo prometieron antes los ojos de Dios y ante ellos mismos.

***FIN***

Espero que les haya gustado mi historia. Les agradezco enormemente su tiempo y sus comentarios.

Litac, Gema, Raghu, Klaudya, Grecialica, Rosy Jimenez, Nela2307, Magacafi, Denisse Grandchester, Nadia, Emelys, Miripatico, Karina Grandchester, Jenn, Tp, Usagi13chiba, Delindase, Luisa, Leonore, Nela2307, Hope, Fer, New York Star, Terry´s Girl, epag18, Pathya, Fanatica de Candy, Fdna, ninalinda, Abby Andrew, RoseW, Beliangoma, Any, Monica alias "cosa", antealb, Mayra Carlín, Any Candelario, Nancy Avilés, Jenny Rodríguez, Jenn García, Grecia Ramírez, Klaudya Bernal, Claribel Cid, Emelys Salazar, Jenny de Grandchester, Magda13, Goshy, Any1980.

Y a mis amigas que seguramente me leerán y solo me apuraron a acabar! Jajaja

Denisse Santiago, Montse Sarda, Sugeily Fuentes.

Esta historia está dedicada a todas ustedes! De nuevo muchas gracias por acompañarme en esta aventura!