DISCLAIMER: Sólo los personajes pertenecen a la maravillosa Stephanie Meyer; la trama de la historia, los lugares y algunos personajes son de mi propiedad.
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Hola a todas/os:
Aquí os dejo un nuevo capítulo. Espero y os guste.
Este capítulo no está beteado, lamento las posibles faltas de ortografía.
El link de la soundtrack del fic lo tenéis en mi perfil
Las canciones del capítulo:
Beautiful Love — The Afters
Made of Lies — Elysion
De Mi pequeña Niña A Mi Gran Amor
Capítulo 23
Nunca Digas Siempre, Nunca Digas Nunca
Edward Pov:
Mi Bella pasó tranquilamente lo que restaba de noche. Murmuró mi nombre varias veces, como sucedía todas las noches. El estar al lado de mi pequeño ángel lograba que me sintiera tranquilo y, que una enorme paz me embargase, a pesar de que mis pensamientos estaban destinados a la inevitable batalla que se nos avecinaba. Decidí dejar mis reflexiones aún lado y concentrarme en los sucedido unas horas atrás, los recuerdos pasaban por mi mente como una montaña rusa, por un lado todo lo que Lexie, Nathan y Fred descubrieron, la historia de Alessa y Lucien, sobre la existencia de los Lyncas, los dones de Zoe, y Enzo, las estrategias de este último, junto a mi tío Cayo, sugiriendo una revuelta desde el interior de las filas enemigas. Como también los momentos más felices, y alegres de la noche. La aparición de Zoe, la hermanita de mi padre, y mis tíos junto a su pareja Enzo, las bromas surgidas, lo que provocó que rompiera a reír. Moviéndome tan fuerte, que sin querer había despertado a mi hermosa Bella.
—¿Edward? , ¿Ya ha amanecido? —susurró adormilada y, con sus ojitos cerrados.
—No, amor, aun falta para que amanezca. Perdóname por haberte despertado. Vuelve a dormir, que es muy temprano —murmuré besando sus dulces y cálidos labios.
—Mumm… ¿por qué te reías? —me preguntó mientras se restregaba los ojitos y, soltaba un pequeño bostezo.
—Estaba recordando, lo sucedido esta noche. Unas horas más tarde de que te acostaras y te quedases dormida — le conteste con una sonrisa. Me miró de manera interrogativa y con la pregunta escrita en sus adormilados ojitos. Seguidamente comencé a explicarle todo lo acontecido la noche pasada. Según le iba relatando la historia, los gestos de su cara cambiaban rápidamente, de asombro, a preocupación, luego a la tristeza y, de nuevo a la sorpresa, sin pasar antes por la indignación al escuchar la historia de Alessa y Lucien.
—El tío Marcus, ya me explico la diferencia entre los metamorfos, los hijos de la luna y los licántropos… ¿Cuál es la diferencia con los Lyncas? Por lo que me has contado parece ser una raza superior —Dudó mientras esperaba con interés mi respuesta. Mi pequeña, siempre queriendo aprender todo lo posible y, eso me hacía amarla todavía más, cómo si fuese posible, amar más allá del infinito.
—Cómo sabes los hijos de la luna, son aquellos que se convirtieron en hombres lobo y, que debido a su ansia asesina eran incapaces de regresar a su humanidad, siendo muy agresivos con cualquier especie. En cambio los licántropos, sólo se convierten en hombres lobo, cuando hay luna llena y luego regresan a su humanidad. —Mi Bella me miraba con sumo interés, a espera de que siguiera con la explicación. —
»»En cambio, los lyncans, son una raza superior, desde su nacimiento la sangre de lobo corre por sus venas y su cuerpo la acepta fácilmente. Pueden convertirse en lobos cuando ellos quieran, no dependen de las fases lunares como ocurre con los licántropos e hijos de la luna. Además cuando se transforman, su cuerpo es como un gran lobo erguido, no tienen ninguna característica, ni estructura humana. Los lyncas e pueden alimentar tanto de sangre como de comida humana. —Mi pequeña abrió los ojos con sorpresa, supongo que no se esperaba lo de la sangre—Son seres inmortales, desde su nacimiento, ya que los lyncas deben ser concebidos, no son como los licántropos que se convierten a través de una mordedura. —Me detuve unos instantes, mientras mi princesa bebía un poco de agua, del vaso de la mesilla—. Los lyncas, son increíblemente inteligentes, cada vez que se transforman toman el control de su cuerpo y de su mente, nunca pierden su raciocinio, y en ningún momento se convierten en seres salvajes sin control alguno y con sed asesina. Son muy grandes y musculosos.
»»Al igual que los vampiros cuentan con poderes sobrehumanos, agilidad, velocidad, una gran fuerza increíble, una vista perfecta, tanto a corta como a larga distancia, coordinación, unas excelentes aptitudes de rastreo y, una destreza regenerativa impresionante. —Terminé con una sonrisa mi explicación ante la atenta mirada de mi Bella, quien estaba sumergida en sus pensamientos. Sabía que en cualquier momento me acribillaría a preguntas.
—Wow ¡Menuda explicación! —exclamó aún reflexiva mi princesa.
—Sólo sé lo esencial, si quieres saber más sobre ellos, habla con el tío Marcus o espera a que conozcamos a Alessa —añadí divertido al ver la sorpresa en su rostro.
—¿Sólo lo esencial?, ¿qué más puede haber? —Inquirió con un toque de rintintin en sus voz—. ¿Cómo es que pueden alimentarse de sangre al igual que los vampiros? —No pudo aguantar con esa duda, desde que se lo había contado.
—Creo que se debe a la sangre de lobo, no estoy del todo seguro. Hay una teoría, no sé, si será verídica o no. Se dice que la especie de los lyncans nació de la unión de un vampiro y una mujer humana, que tenía el gen lobuno por la sangre de lobo que recorría su cuerpo. —Intenté despejar su duda, aunque por su rostro creo que la dejé con más interrogantes que antes.
—Gracias amor por la explicación. —Me sonrío dulcemente—. Ya hablaré con Marcus para saber más del tema —dijo deseando saber y profundizar más sobre el asunto.
Un pequeño bostezo se escapó de sus labios.
—Mi amor, porque nos duermes un poco más, se nota que estás cansada —le sugerí acariciando con mis dedos su calida mejilla.
—No estoy cansada, solo me estoy desperezando —dijo frunciendo el ceño de manera adorable.
—Y… ¿Qué quieres hacer? Es muy temprano todavía par —no me dejó terminar la frase, ya que puso sus labios contra los mío.
—Bésame Edward. Ya dormiré más tarde —murmuró sobre mis labios.
—A sus órdenes, mi Bella —susurré fundiéndonos en un intenso y profundo beso.
Acuné su rostro hacia un lado mientras la recostaba suavemente en la cama, con mi otra mano acaricié dulcemente su cuello, sus hombros, sus brazos, el perfil de sus pechos, sus costillas, su delicada cintura, su curvilínea cadera, delineé sus muslos y subí sus piernas a mi cadera.
Necesitaba sentirla cerca. Sabiendo que aunque fuéramos de distintas especies, mi pequeña era el alma gemela de mi gélido corazón. Separé nuestros labios antes de reposar mi cabeza donde se encontraba su corazón, y escuchar como latía vertiginosamente cantando para mí.
—Te amo Bella. Ni te imaginas la inmensidad de lo que significas para mí. Desde el instante en que nuestros caminos se cruzaron, iluminaste con tu luz tan pura mi oscura existencia, derribando los muros de mi congelado corazón con el resplandor de tu preciosa aura. —musité levantando mi cabeza y uniendo nuestras miradas mientras me perdía en el brillo de sus ojos, que me mostraban la magnitud de sus sentimientos por mí. Sentí como sus manos se internaban en mi cabello y, sus cálidos dedos jugaban con mis mechones dándome pequeños tirones.
—Wow… Tendré que ordenarte que me beses más a menudo —ronroneó mi pequeña mientras intentaba recuperar el aliento. Una sonrisa surcó mis labios antes de inclinarme y besarla dulcemente antes de comenzar a tatarearle su melodía.
No pasó mucho tiempo hasta que mi bella se volvió a dormir. Mientras acariciaba su sedoso cabello, llevé mi mirada hacia el ventanal, donde la luz comenzaba a darse paso entre la oscuridad de la noche. Dejé que mi mente vagara por todo lo sucedido en la reunión de clanes, especialmente en el momento que Nathan y yo, nos juntamos con Lexie en el jardín. No podía quitarme de la cabeza sus palabras, era como si se estuviera despidiendo de nosotros luego de asegurarse de nuestra felicidad. Teníamos que impedir que mi pequitas cometiera una locura y, para ello necesitábamos la ayuda de mi hermano, Alec. Entre los tres podríamos impedir que cometiera un terrible y estúpido error. Sin Lexie, nuestra inmortalidad estaría incompleta, siempre el manto de la tristeza nos acompañaría impidiéndonos avanzar, ya que estoy seguro que Alec la seguiría tan pronto como pudiera, dejándonos con inmenso vacío por la perdida de nuestros amados hermanos.
¡No vamos a permitirlo!, Nathan y yo, debemos impedirlo.
Apenas unas horas más tarde, mi Bella se despertó con una dulce sonrisa en sus labios.
—Buenos días mi pequeña, ¿Qué tal has dormido? —pregunté besando su frente.
—De maravilla. Amo dormir entre tus brazos, me siento segura y tranquila —dijo adormilada acariciando mi mejilla y uniendo nuestros labios en un dulce beso.
—Creo que es hora de levantarse y bajar a desayunar —Susurré divertido sobre sus labios, cuando escuché a su estómago rugir.
—Sí, me muero de hambre. Y sin comida…, mi cuerpo, y mi mente, no rinden. —Se rió mientras se levantaba de la cama y se adentraba en el baño a ducharse.
No había pasado ni media hora cuando entramos en el salón donde toda la familia nos estaba esperando sentados en la mesa, en la cual un espectacular desayuno le esperaba a mi princesa.
—Buenos días mi picola ragazza—Saludó mi tío Cayo a mi Bella mientras depositaba un beso en su frente. Seguidamente mi tía Athenodora hizo lo mismo. Mis tíos querían y consideraban a mi princesa como una hija.
—Querido hermanito…, menos besitos, y más presentarme a mi nueva sobrina —Bromeó Zoe mientras le guiñaba el ojo a su mellizo y, provocando que todos rompiéramos en risas.
—Ya que la impaciente e infantil de mi querida hermanita, no puede esperar…—un pedazo de pan golpeó en la cabeza de mi tío interrumpiendo su frase— ¡Maldita sea Zoe! —la miró aparentando estar enfadado y nuestra querida tía le sacó la lengua ocasionando que todos estallásemos en carcajadas.
—Hola Bella, soy tu tía Zoe. Encantada de conocerte. —Se presentó con una dulce sonrisa mientras se acercaba a mi Bella y depositaba un beso en su mejilla y le daba un abrazo. Seguidamente se sentó al lado de mi princesa y le presentó a Enzo, su nuevo tío, quien también la saludo con cariño.
Los tres se enfrascaron en una conversación en la que poco a poco todos nos fuimos integrando, donde las bromas y risas no faltaron, casi haciéndonos olvidar de todas nuestras preocupaciones.
—¿Dónde están Lexie y Nathan? —preguntó mi Bella mientras nos levantábamos de la mesa para ir al salón donde seguiríamos con nuestra conversación.
—Fueron a encontrase con unos viejos amigos, para explicarles lo que sucedía y ver si podíamos contar con su ayuda —le expliqué mientras nos sentábamos en los sofás, sin querer profundizar, ya que cuando mis hermanos llegaran nos contarían como fue todo, aunque estaba seguro que James, Victoria, y sus parejas, estarían de nuestro lado.
— Bella ragazza, supongo que Edward ya te habrá puesto al corriente de todo lo sucedido ¿Hay algo que nos quieras preguntar? —inquirió mi tío Marcus, que conocía bastante bien a mi princesa.
—Uff, ni si quiera se por donde empezar… habéis tenido una noche movidita —nos sonrío cálidamente—. Creo que lo que más me ha llamado la atención son las historias de Zoe y Enzo, junto con la de Lucien y Alessa. Edward me ha explicado algo sobre los Lyncans y me ha impresionado bastante. —explicó Bella mirando a Marcus. Si alguien podía aclarar las dudas de mi pequeña ese sin duda era mi tío. Tenía un don para enseñar y explicar increíble, lograba que todo el mundo prestara atención con sumo interés a todo lo que contaba.
—Bien entonces comencemos por el principio, mi pequeña hermanita y nuestro querido cuñado —Mi tío comenzó a narrar la historia desde que eran pequeños, su transformación, la desaparición de Zoe, su vida inmortal hasta hoy, que Zoe regreso a sus vidas.
Dejo que fuera su hermana la que contará su historia. Mi pequeña se emocionaba, sus ojos se cristalizaban y a veces pequeñas lágrimas escapaban de sus hermosos ojos, ya que la historia de mi tía, y Enzo, era bastante dura.
—No llores Bella, no cambiaría nada por lo que tuve que pasar, gracias a ello conocí a Enzo, y descubrí lo que era el amor, estar enamorado. También me llevó de regreso a mis hermanos y a una increíble familia, —la consoló con infinita ternura mi tía Zoe. —Hermano, puedes continuar, yo me encargo de mi dulce sobrina —Abrazó con dulzura a mi princesa, quien la dio una agradecida y cálida sonrisa.
Marcus no tardó en reanudar su relato, el cual comenzó con la historia de Alessa y Lucien, luego continuó explicando la historia de los Lyncas con muchos más detalles de los que yo, le había contado anteriormente. Todos estábamos completamente absortos en su explicación.
—Entonces los Lyncas, no pueden crearse a través de una mordedura, sino que ya nacen así… ¿Entonces por qué Lucien mordió a Alessa? —Preguntó con interés mi pequeña.
—Porque la mordedura de Lucien a Alessa, y la de Alessa hacia Lucien, fue para crear el vinculo de pareja entre ellos. Los Lyncas son una raza muy posesiva y deben hacer la unión con su pareja, ya que si esta muere, el también lo hará. Se unen por toda la eternidad —Le aclaró mi tío Marcus, y las chicas no pudieron evitar suspirar mientras susurraban …¡Qué romántico!.
—¿Y lo de que puedan alimentarse de sangre como vosotros? —Siguió preguntando mi Bella, su ansia por aprender era fascinante.
—Pueden alimentarse de sangre porque tienen en su sangre al nacer el gen vampiro a igual que el de lobo, por eso también pueden alimentarse de comida humana, pero para estar fuertes deben alimentarse de ambas, incluso más de sangre —le explicó Marcus con voz tranquila—. Pero quién creo que te puede ayudar aclarar más tus dudas va a ser Alessa— sonrío mi tío.
—Mumm… ¿Cómo es que Lexie conoce a Alessa y Lucien? —indagó mi Bella con curiosidad.
—Nuestra pequitas es una caja de sorpresas —contestó Nahan sorprendiéndonos mientras entraba al salón. Agg odio cuando utiliza su don.
—Hola familia —nos saluda Lexie tomando asiento al lado de mi tía Didyma, y de Alec, que le sonríe cálidamente— ¿Quieres saber como me hice amiga de Alessa y Lucien? —inquirió con voz dulce mirando a mi princesa.
—La verdad es que tengo mucha curiosidad, ¿Nathan también los conoce? —una pequeña risa escapó de los labios de mi pequitas, haciendo que las mejillas de mi pequeña se sonrojarán a causa de sus preguntas.
—Conmigo, no debes tener vergüenza ninguna, sabes que puedes preguntarme lo que quieras, —le guiñó el ojo—. Sólo los conozco yo. No voy a contarte ahora toda mi historia, ya que es muy larga y complicada. Sólo iré a lo más necesario para que comprendas todo. —Sabía lo difícil que era para Lexie hablar de su vida y su renacimiento a la inmortalidad—. Yo fui convertida por un niño inmortal. —Un jadeo casi colectivo resonó en la habitación, ante el asombro de las palabras de mi hermana. Todos habíamos escuchado de los niños inmortales, pero muy pocos pudimos conocerlos. Era rarísimo que un niño inmortal pudiera convertir a alguien ya que eran unos asesinos sin escrúpulos, siempre estaban sedientos, nunca calmaban su sed de sangre, pero había veces que el niño veía en alguien una futura mamá y paraba justo a tiempo, aunque luego acaba matándola—. Sólo recuerdo el fuego quemando mis entrañas y la tierna mirada del niño antes de que una rápida sombra le arrancase la cabeza, y una voz de mujer calmándome antes de que la oscuridad me llevara. —En el salón reinaba un silencio sepulcral, nadie quería perderse detalle alguno de la historia de mi pequitas—. Madeline, la mujer que me salvó en varios sentidos —sus ojos brillaron con intensidad al pronunciar su nombre. —
»»Madeline se convirtió en mi segunda madre, me enseñó a controlar mi sed, a poder vivir entre los humanos, integrándome en sus vidas e interactuando con ellos. Y por supuesto a luchar, todos los días entrenábamos duramente, siempre teníamos que estar alerta por lo que pudiera suceder. Me ayudó también a aumentar el desarrollo de mis dones logrando grandes resultados. Y sin duda lo más importante de sus enseñanzas fue el amor. Tiempo después, cuando conocí a Matthew, lo comprendí.
Los tres formamos nuestra pequeña e increíble familia, viajamos por todo el mundo, lo que nos llevó a conocer a varios vampiros, con los que se formaron grandes amistades. También mi querida madre nos presentó a casi todos sus amigos.
Unos años más tarde nos encontrábamos en el Cairo cuando nos enteramos de las sangrientas matanzas que se habían originado en aldeas cercanas, sin apenas supervivientes y provocando pavor entre los humanos, haciendo resurgir sus leyendas sobre los monstruos de la noche. Al principio pensamos en un grupo de neófitos, pero cada vez habían más muertes a cual más brutal, eso nos llevó a seguir el rastro hasta que localizamos un pequeño asentamiento de hijos de la luna. No podíamos enfrentarnos a ellos ya que eran bastantes, así que Madeline nos dijo que íbamos a pedir ayuda a sus más antiguos y leales amigos. Así fue como conocimos Alessa y Lucien, uniendo nuestras fuerzas para acabar con los hijos de la luna.
Desde ese día creamos una hermosa amistad, a tal grado que Lucien adoptó a Matthew como su hermano.
Años más tarde, pasé por uno de los momentos más duros y trágicos de mi vida inmortal, el fatídico día en que perdí a mi familia. Estaba desecha, el monstruo dentro de mí, seguía rugiendo por sangre y venganza después de haber asesinado a esos malditos licántropos. Era incapaz de pensar, sentir, sólo había vacío en mi interior y, si no es por Alessa y Lucien, que me cuidaron y protegieron, hoy no estaría aquí. Me salvaron. —Un suspiro escapó de sus labios. El rostro de Lexie era un férrea máscara que ocultaba sus emociones, pero si la conocías como lo hacíamos Nathan, yo, y al parecer mi hermano Alec…, el brillo en sus ojos delataban una inmensa tristeza, la cual disfrazó con una tierna sonrisa hacia el resto de la familia. — Y luego aparecieron mis dos pequeños hermanitos.—Finalizó su historia.
—Y ni se te ocurra pensar que te vas a librar de nosotros —aseguró Nathan, evitando así que alguien más se percatara del estado en el que se hallaba nuestra pequitas.
—Imposible librarse de nosotros. Nos pegaremos como lapas si hace falta —bromeé chocando mi mano con el pequeño terremoto y provocando que todos rompiésemos en risas.
—Eso sin contar que ahora eres parte de nuestra familia. —Mi tía Didyma tomó su mano mientras le regalaba una fraternal sonrisa—. Para Marcus y para mí, Nathan y tú, sois nuestros hijos, os queremos como tal —dijo con emoción en su voz. Y tanto Lexie como Nathan se sumergieron en un abrazo con ella, al que se unió mi tío Marcus.
—Al fin tenemos un hermano, que nos defienda y proteja —soltó emocionada Chelsea mientras chocaba las manos con Renata, y Heidi. — Y una hermana, que nos puede enseñar miles de cosas gracias a sus aventuras, —sonrió antes de lanzarse a abrazar a Nathan y Lexie, y seguidamente se unieron Heidi y Renata a su abrazo.
—Prepararos chicos, que ahora tienen un hermano sobre protector, que va a velar por ellas —advirtió Nathan sonriendo malicioso a mis primos, ocasionando que todos rompiésemos en risas.
—Al parecer somos los únicos sin hijos en esta familia. —Bromeó Enzo mientras dirigía su mirada a mi tía Zoe—. Creo que deberíamos solucionar el problema, ¿Qué piensas amor? —Le dedicó una traviesa sonrisa mientras levantaba sugerentemente las cejas.
—Estoy más que dispuesta a practicar —una provocativa sonrisa se formó en su rostro, que hizo que mi padre y mis tíos se quedasen con la boca abierta y sus ojos se abrieran como platos ante las palabras de su hermanita pequeña—. Aunque creo que va a ser más fácil adoptar, y en unos años lo podríamos hacer —respondió acariciando la mejilla de mi tío Enzo, antes de unir sus labios dulcemente, mientras nuestras risas resonaban por toda la habitación ante las caras de estupefacción de los tres hermanos Vulturi, quienes sufrieron varias bromas por parte de sus esposas, logrando que las risas aumentasen.
Luego de varias bromas más por parte de mis primos Demetri y Felix, el ambiente de la sala se relajó y pequeñas conversaciones se formaron entre los miembros de mi familia hasta que mi hermano Alec, no aguantó más y soltó la pregunta, que todos deseábamos hacer.
—Padre, nos gustaría saber… ¿Dónde fuiste con los tíos?, ¿y con quienes se reunieron? —El silencio reinó en la sala a espera de la respuesta de mi padre.
—Te nos has adelantado hijo, estábamos a punto de contaros sobre nuestra reunión con Eleazar y su esposa Carmen —no podía negar que su respuesta me sorprendió, ya que siempre pensé que Eleazar confiaría ciegamente en las palabras de Carlisle, su mejor amigo.
—Resultó ser una conversación bastante interesante, con algunos matices que no sabíamos y que nos sorprendieron bastante. Nunca pensé que Carlisle fuera capaz de llegar a tanto y engañar a su mejor amigo, al cual considera como un hermano —dijo mi tío Marcus mientras me miraba con comprensión, el sabía que a pesar de todo lo sucedido y de los engaños que hubieron, Carlisle fue en algún momento alguien importante para mí, aunque ahora ya no quedaba nada de ese sentimiento y con una tranquilizadora sonrisa, le hice saber que me encontraba bien.
—Al parecer las décadas que estuvo viviendo con nosotros, le hicieron sospechar intensamente y cuestionar las razones que Carlisle le había dado —añadió mi tío Cayo—. Estaban sorprendidos del amor que toda la familia sentíamos por ti, cuando te presentó mi hermano como su hijo y, de cómo aceptamos a Bella en nuestra familia y, del amor fraternal que personalmente siento por ella a pesar de ser una humana. Eso fue el detonante que necesitaba para desconfiar de Carlisle y toda su verborrea —Un hastiado suspiro salió de sus labios.
Seguidamente mi padre junto con mis tíos nos relataron todo lo acontecido en su reunión.
—¿Estáis completamente seguros de que podemos confiar en ellos? —preguntó con desconfianza mi tía Zoe.
—Creo que me conoces lo suficiente querida hermanita como para saber que mi confianza se gana con hechos y no con palabras. En eso somos iguales —Una calculadora sonrisa se formó en el rostro de mi tío Cayo mientras le guiñaba el ojo a Zoe.
—La mejor forma de destruir a tu enemigo es hacerte su amigo —Muy inteligente cuñado, me gusta tu forma de pensar —halagó mi tío Enzo, quien junto con el resto de mis tíos y padres comenzaron a planificar todo tipo de estrategias, en las cuales todos participábamos y aportábamos ideas.
Seguidamente mi pequitas nos contó sobre la conversación que mantuvieron con James y Victoria. La guerra ya había comenzado sin nosotros saberlo, y me alegraba que mis viejos amigos estuvieran de nuestro lado sin dudarlo.
—Sé que hay algo rondando en esa cabecita tuya… ¿Qué estas maquinando? —inquirí mirando con picardía a mi querida Lexie.
—Me conoces bien enano, pero hasta que no hable con Alessa, no puedo deciros nada. Ella es la que debe tomar la decisión y si luego estáis todos de acuerdo lo llevaremos a cabo —me contestó con una sagaz sonrisa.
—Pequitas, miedo das, cuando tu mente empieza a urdir distintos objetivos —aseveró Nathan aparentando estar aterrorizado.
—Igual que mi querido gemelo. Alec siempre esta con sus intrigas —un hastiado y pequeño bufido salió de los labios de mi hermano—. Sois tal para cual. Formaríais una gran pareja —aseguró Jane mientras se apoyaba en el pecho de Nathan, y provocando que todos rompiesen en risas sin dar importancia a sus palabras, las cuales eran bastante acertadas.
Mi mirada se dirigió primero a mi hermano, el cual tenía puesta su cara de indeferencia, la cual no mostraba emoción alguna, y seguidamente guié sutilmente mi mirada a Lexie, quien llevaba su impertérrita mascara, que no revelaba ningún tipo de emociones. Eran realmente buenos al ocultar sus sentimientos, nadie a parte del pequeño terremoto, y yo, intuía lo que estaba surgiendo entre ellos.
—Tan malo es ser… Astuto, ambicioso, inteligente, determinado e ingenioso… El saber jugar con la sutileza para evitar el engaño o jugar con el para lograr un fin, es algo que puede salvarte y salvar a los que quieres —inquirió con voz enigmática mi hermano Alec—. Me encanta ser así y, el poder contar con alguien que posee las mismas cualidades y es una persona increíble… No tiene precio. Gracias por aparecer y demostrar a todos, los fantásticos que somos —Tomó la mano de Lexie mientras le guiñaba el ojo. Seguidamente ambos nos miraban y sonreían con altivez y elegancia.
—¡Menuda pareja de arrogantes estáis hechos! —Soltó divertida mi tía Athenodora ocasionado que todos estallásemos en risas, las cuales fueron interrumpidas por el sonido del móvil de mi pequitas, quién al leer el mensaje recibido se disculpó con una sonrisa antes de levantarse y salir de la habitación.
Apenas habíamos retomado la conversación sobre la conversación con el matrimonio Denalie, cuando Lexie regresó vestida completamente de negro. Sin embargo lo que me llamó la atención y me preocupó en demasía, al igual que a Nathan, fue el collar que engalanaba su cuello.
—Familia, nos vemos en un rato. Tengo una cita a la que acudir —nos avisó Lexie mientras se despedía con la mano y bloqueaba su mente impidiéndome leer sus pensamientos.
—Edward, ¿Te has fijado en el collar? —se notaba la ansiedad en su voz—¡Mierda! Ella, ya ha tomado una decisión, y no me gusta nada ¡Debemos detenerla! —Exclamó Nathan mirándome fijamente y dejándome leer su mente, donde las palabras de nuestra querida hermanita se repetían una y otra vez…
"Combatid únicamente por lo que sabéis que es sumamente bueno, noble, hermoso y poderoso para arriesgarlo todo; Luchad por amor", " Con esto quiero decir que el día de la batalla no penséis en nada más que en salvaros y salvar a las mujeres que amáis y que hacen que vuestro muerto corazón cobre vida", "Los demás podemos defendernos solos, no lo olvidéis", "El amor nunca muere"»
—¡El maldito Collar Edward! —Gruñó Nathan intentando apaciguar la ira que recorría su cuerpo, para que su monstruo interior no resurgiera con Bella presente—¿Qué hacemos? No podemos perderla. —Solloza sin lágrimas mi pequeño hermano, que se encontraba demasiado perdido y lleno de angustia al igual que yo.
Unos fuertes ruidos, seguidos de desgarradores pensamientos me sacaron del trance en el que me hallaba. Mi hermano, Alec, estaba sufriendo inmensamente, temía por Lexie, no quería perderla, no se imaginaba una inmortalidad sin ella. Los férreos golpes en la sala de entrenamiento junto con el tormento que paseaba por su mente, era un claro y absoluto indicio de que si algo le ocurría a mi pequitas…, Alec iría detrás de ella.
—Amor, ¿Qué significa ese collar? Nathan, y tú, estáis sumamente nerviosos —indagó preocupada mi Bella mientras acariciaba mi mejilla con infinita ternura.
Mis ojos se cerraron ante su dulce toque dejando que mis temores salieran a flote y unos pequeños sollozos escapasen de mis labios.
—Nos podrían explicar que sucede con Lexie? —Preguntó bastante ansiosa mi tía Didyma, quien estaba últimamente muy unida a mi pequitas.
—Creo que la historia de Lexie y ese collar… Debería ser ella quien nos lo contara cuando este preparada para hablar de ello, una parte importante de su vida mortal o inmortal —aseveró con voz filosa y rostro sombrío mi hermano Alec mientras entraba de nuevo al salón.
—Estoy de acuerdo, es su vida y es decisión de ella. Pero como familia estamos preocupados, y siempre nos cuidamos y protegemos unos a otros —le rebatió Jane, nuestra pequeña hermanita, que acariciaba con dulzura la espalda de Nathan.
No quería ser quien desvelara partes de la vida Lexie, al igual que Nathan, ambos nos encontrábamos en una maldita encrucijada, debido a que nosotros estábamos de acuerdo con las palabras que Alec había dicho anteriormente.
—Hablémosles sólo del condenado collar, no de la historia que con lleva, eso debe hacerlo nuestra hermana —me dijo mentalmente Nathan— ¿Quieres comenzar tú o lo hago yo? —Con un pequeño e imperceptible movimiento de cabeza le indiqué que empezará y luego seguiría yo.
—El collar pertenecía a su madre e…. —comenzó a explicar con tristeza en su voz, que fue interrumpido por un fuerte jadeo de mi tía, la cual estaba completamente sobrecogida y sus ojos reflejaban miles de emociones, que me eran imposibles de descifrar.
—Es ella, es ella… —susurraba con pequeños temblores mientras se aferraba con fuerza al cuerpo de mi tío Marcus, quien la sostenía férreamente de la cintura —Es ella…
Comunicaros que en el grupo de facebook "EL jardín de los hechizos de Maya" podéis encontrar los álbumes de los fics, así como adelantos, encuestas y muchas cosas más de mis historias. El link lo tenéis en mi perfil, Os esperamos.
Los tráiler de la historia los tenéis en mi perfil.
A mi querida y gran amiga Aliena Cullen que siempre está cuando la necesito, siendo mi gran apoyo.
A mi querida amiga Teresa (Tecupi) por su increíble tráiler y su gran ayuda siempre.
A mis queridas administradoras.
Gracias a mis lectoras por tomaros el tiempo de dejar vuestros reviews que me llenan de ilusión y me dan fuerza para continuar.
Dar las gracias a:
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Muchísimas gracias a todos los que me habéis añadido a favoritos y alertas, también a mis lectoras silenciosas y anónimas gracias por estar ahí.
Espero sus comentarios y sugerencias de todo corazón.
Muchos besitos y mordisquitos de Edward.
