Título: Descubrimiento
Personajes: Alemania/Italia
Género: Humor/Amistad
Clasificación
: G / K
Advertencias
: -
Palabras: 369
Nota: Para el drabblethon de musa hetaliana
Beta: Halfwolf, Hagobi y Papaveri

Feliciano se siente dichoso, su radiante sonrisa parece capaz de iluminar el oscuro bar donde ha acompañado a Ludwig a beber algo de cerveza. Es que, ¡ah!, ha descubierto la maravilla de esa bebida a base de cebada y sus efectos… en su compañero.

El italiano acompaña al alemán, se encuentran sentados a la barra. Él se conoce, por lo que no ha bebido más que dos jarros de cerveza. Pero el rubio, a cambio, ha liquidado más de siete; Feliciano ha dejado de contar desde su descubrimiento.

Parecerá tonto, pero no puede dejar de hacerlo. ¡No puede dejar de pedirle a Ludwig que lo haga una y otra vez!

—Alemania, no te oí. ¿Me lo dices de nuevo? —¡mentiras, mentiras! Lo ha oído y lo ha oído muy bien, como las otras catorce veces. Pero es que ya se le están acabando las escusas.

El de ojos claros voltea a mirarlo, frunce el entrecejo y su cuerpo se zarandea un poco. A pesar de ser muy resistente al alcohol, él también tiene su límite.

—Italia, tú no sabes lo mucho que te quiero —su voz y e incluso lo que ha dicho reflejan su estado de ebriedad. Si posible, la sonrisa de Feliciano vuelve a ensancharse—. Tú siempre estás a mi lado cuando te necesito. Gracias.

Ni bien eso queda declarado por decimoquinta vez, se lleva el jarro que tiene en la mano a la boca y se lo acaba en tres tragos. Entretanto, el latino suspira alegre. La última vez que lo había oído decir eso, le había costado horrores arrancar esas palabras de la boca a Ludwig. Sin embargo, esa vez, él mismo se lo había dicho solito… con la ayuda de cinco o seis jarros de cerveza.

Bueno, ya es suficiente por una noche. Si bien es el mejor descubrimiento que ha hecho en mucho tiempo, Feliciano decide ser piadoso con la ebria honestidad del alemán. Lo ayuda a levantarse, paga la cuenta de ambos y prestándole un hombro para apoyarse, vuelve con Ludwig a casa, para dormir juntos como siempre.

Sólo se pregunta si el alemán es la clase de borracho que recuerda lo sucedido o no.

Su lado picarón espera que no.