Perdón por la tardanza, aquí les presento el tercer capítulo.
CAPÍTULO 3
¿SOY EL REY DE LOS PIRATAS?
Nami despertó minutos después, al incorporarse vio a Luffy mirando al horizonte, pero algo estaba mal, y sus presentimientos se hicieron reales cuando este la miró de esa manera tan fría.
-Te desmayaste a media batalla –"acaso eso era un reproche".
-Vaya forma de saludar –Ella trató de sonreír.
-No creí que esto fuera a afectar tanto.
-¿Afectar, de qué hablas? –definitivamente esto iba mal.
-Que no creo que haya sido buena idea, la primer batalla y ya estás dándome problemas.
-Óyeme ¿de qué malditos problemas me hablas? desde un principio te lo dije, no aceptaré reproches y voy a tenerlo –Nami se exasperaba cada vez más.
-Bien, lo decidiste tú, no yo.
-¡Pero tú lo prometiste!
-¡Las cosas cambian!
-¡Me importa un bledo si el mar se congela, este bebé va a nacer!
-¡Entonces ya puedes ir empacando porque no te quiero en este barco! –gritó Luffy, Nami sintió como si le atravesaran el corazón ¿acaso la estaba echando? Las lágrimas comenzaban a salir lentamente.
-No llores, te llevaré a Cocoyashi, ahí están Genzo y Nojiko para cuidarte.
-¿No deberías ser tú el que hiciera eso?
-Soy el Rey de los Piratas, no tengo necesidad de cargar con una mujer y su bastar… -un golpe en la quijada hizo estrellar a Luffy en la pared. Alzó la vista y ahí estaba ella con el puño fuertemente cerrado, su mirada ya no era triste, sino amenazante, estaba furiosa.
-No… no vuelvas a llamarlo de esa forma, así te moleste, este niño sabrá perfectamente quienes son sus padres, y no tienes por qué llevarme a Cocoyashi, yo sola me basto.
-Pero Nami…
-¿QUE NO ENTIENDES? LO ÚNICO QUE DESEO ES NO VELVER A VERTE EN MI VIDA, Y ENTRE MENOS ME QUEDE EN ESTE BARCO MEJOR. –gritó abriendo la puerta y sacando a Luffy a empujones. Cuando hubo cerrado dejó correr las lágrimas en total libertad.
Luffy pudo escuchar a través de la puerta los sollozos de ella, y sentía una presión en el pecho que dolía enormemente, se maldijo a sí mismo por haberle dicho a Nami todo aquello, pero si eso servía para ponerla a salvo entonces lo haría. Alzó la vista y vio a sus nakamas.
-Luffy… -comenzó Zoro, pero Luffy no estaba de humor, ni siquiera para con su mejor amigo.
-Supongo que escucharon todo –dijo apretando los dientes- así que ya déjenme en paz, Nami se queda en la siguiente isla.
-Marinos a la vista –dijo Ussop casi en un susurro. Luffy al escucharlo, dejó crecer rápidamente su enojo y frustración.
-¡Maldición! No puedo estar tranquilo ni un segundo.
-Luffy oni-chan…
-No se metan, ellos son míos
-Pero Luffy son…
-Demonios, qué parte de la orden del capitán no entendieron –gritó Luffy dejando pasmados a todos, luego se dirigió al barco de la marina, allí comenzó a desquitar toda su furia con los marines "es todo su culpa" "la herí por su culpa" pensaba y casi terminaba con el barco sino fuera porque al momento de dar el último golpe Zoro lo detuvo del brazo con fuerza.
-Luffy, ¿acaso quieres matarlos? Ellos no hicieron nada –Poco a poco Zoro sintió que la fuerza del puño disminuía. Mientras que este se daba cuenta de la verdad, "culpa" eso era lo que lo volvía loco. Ni los marines ni sus nakamas eran responsables de esta situación.
-Perdóname –susurró –el único culpable fui yo al decidir ser Rey de los Piratas y al mismo tiempo creer que funcionaría.
-No seas estúpido, llévala a Cocoyashi y luego ya veremos la forma.
-Ella no quiere, desembarcará en el siguiente puerto porque… porque me odia –Zoro notó el temblor en su voz.
-¡Ja!, Esa mujer será todo lo que quieras, pero antes que odiarte moriría.
-Tú no estuviste ahí, no viste su mirada, ¿recuerdas cuando se enteró del engaño de Arlong? Tanta decepción, tanto rencor. Pues fue 10 veces peor Zoro… diez veces peor… dijo Luffy alejándose para volver al barco. Entonces Zoro lo vio alejarse preguntándose si alguna vez había visto a su capitán tan destrozado, además de que Nami tampoco debía estar pasándolo bien.
Al regresar al barco todos esperaban en cubierta excepto Robin que trataba en vano que Nami le abriera. Luffy trató de poner su mejor cara.
-Bueno, creo que es mejor irnos de aquí –los demás lo miraron preocupados pero él sonrió más –oigan perdón, no fue mi intención hablarles así, pero ya sé, los recompensaré. Yo haré guardia toda la noche.
-Pero Luffy… -No se preocupen, es más subiré ahora mismo –Y de un salto subió al mástil del vigía, los demás regresaron a sus puestos en silencio.
El observó el atardecer, ya estaban apareciendo las primeras estrellas y su tristeza creció recordando cada momento, ¿cuántas veces vio ese escenario con ella?, ¿cuántas veces terminaron haciendo el amor como dos locos? –entonces se dio cuenta, tocó su rostro, las lágrimas salían silenciosamente una tras otra, no podía ni quería detenerlas. Esa noche sería la más amarga y eterna para el Rey de los Piratas.
