Hola, perdón por no haber actualizado pero aquí está la primera parte del epílogo.

Recuerden One Piece no me pertenece todo es la imaginación del maestro Oda.

EPÍLOGO

7 meses después…

El manto oscuro abrazaba el mar de Gran Line, la luna vigilante favorecía al Thousand Sunny haciéndole sombra contra un peñasco.

Una noche verdaderamente inusual, se respiraba tranquilidad tanto en el mar como en cada rincón del barco, todos sus tripulantes dormían disfrutando del lujo poco usual en esos últimos meses. Ya desde hace algún tiempo no navegaban de noche debido al estado de Nami, incluso el usualmente entusiasta capitán ahora estaba quieto, tal vez hasta temeroso de romper aquel momento.

Despertó debido a las reclamaciones de su estómago, se levantó teniendo cuidado de no despertarla. Se fue directo a la cocina, entró sin problemas ya que Sanji se vio obligado a dejarla abierta y con comida preparada para las extrañas exigencias de Nami.

Tomó algo de carne, algunas mandarinas para ella y salió de allí rápidamente. Entró en la habitación y escuchó el sonido del agua correr por el lavabo, Nami salió trabajosamente y al sonrió al verlo.

-¿Un bocadillo de media noche?

-¡Yosh!... Aunque… la comida es mía, las mandarinas son para ti –dijo receloso pero Nami se acercó peligrosamente a él.

-¿Así que vas a dejar que la madre de tu hijo pase hambre?

-No… claro que no –dijo temblando y acercando la mesita de noche.

Se sentaron a compartir el "bocadillo nocturno" entre comentarios y risas. Luffy se quedó observándola un minuto, no sabía por qué pero de repente le parecía más hermosa (aunque ella dijera que cada vez parecía más un pez globo) y le gustba en verdad no comer sólo en las noches.

Todo había cambiado. Empezando por el barco ya que Franky le había instalado un sistema de juegos infantiles junto a los árboles de mandarina de Nami, sus nakamas últimamente compraban objetos secretos que no querían enseñar, Nami no reparaba en gastos para cualquier cosa que el bebé pudiera necesitar y al final incluso él había cambiado.

Ahora los ratos de descanso se los pasaba con ella, sus juegos ya no eran tan continuos y a pesar de no disminuir sus aventuras ahora su prioridad era la seguridad de la pelirroja. En otro tiempo hubiese protestado al escabullirse del enemigo pero ahora estaba un poco confundido, ¿todo lo hacía por Nami o porque todos le decían que tenía qué hacerlo?

-Luffy, ¿qué sucede? –Nami lo llamó por tercera vez, de pronto había dejado de comer y estaba callado con la vista perdida en la nada y su ceño fruncido. Cuando se percató de su voz saltó un poco la miró desconcertado.

-¿Me hablaste?

-¿Está preocupado verdad? –Luffy sintió la angustia de Nami y se sintió culpable, él pensando en todas esas tonterías mientras que ella también había dejado muchas cosas atrás, incluso había días en los que terminaba horriblemente cansada. De pronto ella hizo una mueca de dolor.

-¿Auch! –se tomó el vientre con una mano.

-¿Qué pasa, voy por Chopper? –saltó de inmediato.

-No, espera, dame tu mano –Luffy desconcertado le obedeció, Nami la puso en su vientre y él sintió un leve golpe apartándose asustado.

-No te asustes, ven –Nami sonrió con ternura y repitió la acción.

-¿Qué es Nami? –dijo impresionado

-Es el bebé, últimamente se ha estado moviendo mucho –Luffy pudo sentirlo de nuevo con un poco más de fuerza, poco a poco su rostro se iluminó con una gran sonrisa y un sentimiento cálido hasta ahora desconocido para él inundó su pecho. Nami miraba con curiosidad cada acción de su capitán.

-¿No te duele? –preguntó otra vez preocupado Luffy.

-No es algo que no pueda soportar, además es una señal de que será un niño fuerte ¿tú qué crees?

-Por supuesto, qué esperabas del hijo del Rey de los Piratas –proclamó sacando el pecho con orgullo.

Ambos rieron y conversaron un rato más hasta que el sueño venció a Nami, sin embargo él estaba demasiado extasiado como para dormir; así que se sentó observando el vientre de Nami y como si el pequeño supiese que su padre le esperaba comenzó a moverse lenta y pausadamente como para no despertar a su madre.

Sin embargo, la calma no podía durar para siempre, ya que ella despertó de golpe.

-¡Una tormenta Luffy!

-¿Qué?

-Ayúdame a salir –Luffy lo hizo y afuera comenzaba a lloviznar –tenemos que salir de aquí o las corrientes harán que nos estrellemos contra el peñasco.

-Bien, enciérrate en el camarote y déjanos el resto –la llevó en brazos y luego gritó – ¡TORMENTA! -de inmediato los chicos estaban posición.

Sin embargo al escuchar la campana anunciando la llegada de una Buster Call Luffy sintió el mundo sobre los hombros

Continuara…