Los personajes de Saint Seiya no me pertenecen, son propiedad de Masami Kurumada y toda su banda.
Sin la casa de Deathmask a su disposición, y sabiendo que de todos sus amigos, el nombrado sería el único que no lo trataría como un extraño, Mū pasaba sus para nada planeadas vacaciones encerrado en casa. Lo más difícil de ese tiempo fue tener que explicarle a su familia que no estaba en una relación; al parecer el rumor se había infiltrado en todos los sustratos cercanos a él, y él solito (porque imaginaba que si retomaba su conversación inconclusa con Dysnomia ella recordaría degollarlo) había tenido que desmentirlo, soportando el ceño fruncido de su madre, la confusión de su abuelo y tío, la decepción de Kiki y el alivio de su padre, porque, en palabras de Yato, un mitad coreano nunca tendría oportunidad contra un cincuenta porciento inglés.
—... o debería decir que un Rigpa Byeon nunca tendría oportunidad contra un Jenkins Blenkinsop-Khatri —le dijo esa tarde—. No es que tengamos algo malo, pero ellos son millonarios, de la realeza y una vez miré a Asmita a los ojos, puedes perderte en el azul de su mirada...
Sin nada que hacer, Mū había salido de su casa para encontrarse con su padre y hacer algo que ya no hacían: pasar tiempo de caridad padre e hijo. Ambos paseaban por el vecindario de Yato, un lugar un tanto solitario pero lleno de parques debido a que su edificio de departamentos era exclusivo de solteros divorciados, la mayoría con hijos que pasaban su fin de semana en el deprimente edificio.
—... Pero no te preocupes, hay otros peces en el mar —dijo Yato después de un par de segundos—. Ya tienes edad para beber, si quieres podemos ir a un bar que conozco aquí cerca, para que conozcas las diferentes especies de…
Mū abrió los ojos mientras escuchaba a su padre hablar de un pequeño pero acogedor club de strippers cerca de su edificio. Siendo la persona permisiva que era, Mū no estaba seguro de poder aceptar hacer algo como eso con su padre.
Antes de poder responder, una camioneta negra se detuvo a su lado.
—¡Es él!
Gritó un hombre grandote cuando abrió la puerta corrediza del auto, descendiendo de ella al igual que un compañero suyo para acercarse a Mū.
—Buenas tardes, señor Byeon.
Mientras los hombres golpeaban y subían a un Mū desmayado a la camioneta, del lado del conductor Milo saludaba a Yato con una sonrisa.
—Milo, muchacho, ¿qué estás haciendo?
—Un experimento, me temo que tendré que llevarme a Mū, prometo devolverlo dentro de cuatro días, tal vez con algo de dolor de cabeza.
Después de su separación, Milo había vivido para otros experimentos, intentando ignorar y después olvidar la desazón de sus nuevos descubrimientos y el profundo azul de los ojos de Shaka, al menos hasta que Shijima apareció frente a su casa, con su aterradora asistente a un lado. Eso lo hizo recordar su misión: encontrar una solución a las contusiones.
Sin embargo, ahora que los sujetos extraños se habían ido, ya no tenía objetos de estudio, y su principal benefactor estaba amenazando con terminar él mismo el experimento. Así que sabiendo que su cerebro estaba en peligro, Milo buscó a la persona que le decía "sí" a todo.
—Recuerda que si no obtienes resultados positivos voy a recortar los fondos, Milo —le dijo Shijima al día siguiente, mientras esperaban a que Mū despertara.
El griego tragó saliva. Con los fondos ya había construido un cañón de gran potencia, se había comprado una nueva y reluciente bata, y un juego de química que casi hacía volar su habitación.
—Te aseguro que sé lo que hago.
Milo tenía una teoría de lo que hacía.
Cuando Mū despertó, millonario y encargado de los análisis se encargaron de entrevistarlo, encontrando que todo parecía normal. Incluso Mū recordaba todo lo que había pasado hasta el momento en el que básicamente lo secuestraron frente a su padre.
—Eso no se hace, Milo —le dijo al griego, ligeramente molesto—. Las cosas se piden, no puedes pretender que todo mundo aceptará trabajar contigo en tus extravagancias. Para que sepas, si me lo hubieras preguntado yo me habría negado rotundamente, y eso me recuerda que tampoco puedes hacer cosas en contra de la voluntad de la gente…
—¡Está hecho! —Shijima interrumpió a Mū al comenzar a aplaudir— ¡Felicidades, doctor Galanis! ¡Lo logró! E incluso hasta se superó, me atrevería decir que este experimento tuvo mejores resultados, el sujeto mantiene intacta su memoria a corto y mediano plazo, algo sin precedentes. Ahora, ¿cuándo comenzará la fase dos?
—Oigan, estoy justo aquí…
—Me gustaría tener al sujeto en revisión al menos veinticuatro horas más, su excelencia —dijo Milo con una sonrisa, muy orgulloso de sí—. Sólo para estar seguros de que el daño cerebral es momentáneo y que no afectó otras funciones cognitivas.
—No pueden tratarme como a un rata de laboratorio, Milo, Shijima…
—De acuerdo, doc. Un día, después quiero escuchar que la segunda fase se hizo y triunfó, mi asistente estará encargada de avisarme.
—¿Por qué le dices doctor? Milo no es un doctor, apenas es un licenciado.
—¿A sí? —ofendido por su comentario, Milo señaló la pared a sus espaldas— ¿Y cómo explicas el doctorado que cuelga de esa pared, médico general Rigpa?
Mū miró con sorpresa el título académico que colgaba en la habitación de Milo. Un perfecto y original papel emitido tan sólo nueve días antes. Sin decir nada, volteó a ver a Shijima, quien metió las manos en los bolsillos del pantalón y alzó los hombros.
—Haría cualquier cosa por obtener lo que busco —dijo.
—¡¿Le compraste un título?! —Mū se llevó las manos a la cabeza— ¿Cómo se te ocurrió hacer algo tan irresponsable?
—Mū, si estás tan molesto también puedo comprarte uno a ti —Shijima alzó los hombros y comenzó a caminar en reversa—. Debo irme, mantenme informado, Milo.
Shijima salió con su asistente detrás de él, pensando que ya había encontrado la luz al final del túnel. Ya todo estaba casi hecho, aún existían algunos detalles pendientes, pero sin duda todo podría regresar a algo muy parecido a la normalidad. Mientras tanto, se reuniría con su tía e intentaría tranquilizarla.
La vida escolar de June y sus amigos había cambiado mucho después de que Camus apareciera cambiando su plan de estudios, después de desaparecer por dos semanas enteras, con sus uñas pintadas, pulseras y pantalones ajustados. A ella poco le habría importado lo que conllevaba un cambio tan radical en un hombre tan serio, sino fuera porque eso tenía relación directa con su sobrino. Preocupada porque las semanas pasaban y parecía que nada iba a cambiar, June salió de su habitación dejando de lado su tarea de trigonometría que no entendía muy bien y se dispuso a ir al piso inferior para enfrentar a Shaka; no podía permitir que su sobrino despilfarrara su herencia en más ropa de diseñador y autos lujosos.
—¡Shaka! —gritó en cuanto llegó a su destino, golpeando la puerta con la mano derecha mientras tenía la izquierda en la cintura— ¡Abre la puerta! ¡Necesitamos hablar! ¡Esta vez no te vas a escapar!
June esperó pacientemente un par de segundos, mientras golpeaba el suelo con su pie repetidas veces; decidió que veinte segundos era suficiente, así que se acercó a la puerta para golpearla de nuevo, sin percatarse de que estaba por golpear el rostro de una chica justo en ese momento, cuando la puerta al fin se abrió.
—¡Oh! ¡Lo siento! —se disculpó de inmediato, llevándose las manos a la boca.
El bochorno que sintió por ese primer momento pronto se convirtió en confusión y sorpresa, había una chica en la habitación de su sobrino, ¡una chica!
—Me disculpo de nuevo —repitió, seria. Shijima le había dicho que Shaka se mantendría en el país mientras Dysnomia continuara en él, pero ahora sospechaba que le habían mentido—. Estoy buscando a Shaka, ¿puedes decirle que venga?
—Lithos, querida, estoy listo, llévame a dónde tus oscuros deseos quieran.
June miró con sospecha como la tal Lithos le daba un codazo a Shaka, quien sonrió de lado, de esa forma tan coqueta que le había visto desde que llegó contusionado, cuando este apareció detrás de la peliverde, tan radiante como últimamente se le veía.
—Oh, god… —susurró, llamando la atención de su sobrio.
—Tía June, un placer saludarte esta tarde, ella es Lithos Chrysalis, una querida amiga, primera en su clase de ingeniería, es hija de un talentoso artesano local; Lithos, mi estimada tía June Thorne, heredera del grupo hotelero Thorne y gran fan del K-pop —presentó Shaka mientras pasaba un brazo sobre los hombros de Lithos y miraba June—¿hay algo en lo que pueda ayudarte, cielo?
—Eres una zorra —murmuró June sin dar crédito a lo que veía.
—¿Disculpa? —preguntaron los adultos a la par, él confundido y ella con sorpresa.
—Nada… —June miró de Lithos a Shaka con sospecha— Voy a buscar a mi hermano, pero tú y yo —dijo, señalando de Shaka a ella— tenemos una conversación pendiente.
—Por supuesto, cielo, pero llama antes de visitarme, para tener preparado el té. Ahora, si nos disculpas, tenemos cosas que hacer.
June dio un paso atrás y vio como Shaka guiaba a Lithos por el pasillo poniendo su mano en la espalda de la joven, un gesto que levantó aún más alarmas en la adolescente. Sin esperar a que su sobrino e invitada desaparecieran en el elevador, June corrió un poco más al interior del piso y llegó hasta dónde estaba el cuarto de Asmita, abriendo la puerta con la llave que le había quitado a la recepción. Encontró a su hermano y a su acostumbrado amigo jugando serpientes y escaleras.
—¡Asmita! ¿Por qué no has hecho nada con tu hijo? ¿No lo has visto?
—June —Asmita se llevó la mano derecha al pecho, asustado por los gritos de la adolescente—Casi me matas… —murmuró— No, no he visto a mi hijo desde que era un adolescente.
—He decidido empezar a guardar diez euros cada vez que te escuche decir algo así, apuesto a que no tardaría en ser tan millonario como tú —señaló Defteros mientras veía cómo había terminado su juego antes de la interrupción de June— ¡¿Cuando llegaste a la meta?!
June cruzó los brazos y negó con la cabeza, acercándose a su hermano. Entre sus clases de música pop y que nadie viera la gravedad de los nuevos hechos, perdería la cabeza; tal vez un cambio de personalidad en ella sería la solución, al final del día, parecía que eso estaba de moda.
Mientras tanto, debía intentar hacerle entender a Asmita que estaban en un gran lío.
—Yo no veo el problema —aunque algunos de sus amigos, como Defteros, lo negara—. Sí, son extraños, pero al menos mis sobrinos son más manejables; Kanon está sumido en el trabajo, Saga intenta poner a prueba su paciencia, que no tiene, y Milo está haciendo explotar cosas... de hecho parece que no han cambiado mucho.
June suspiró. Tenía un largo trabajo que hacer.
Comentarios:
¡Gracias por leer!
*Byeon (변). Según una rápida investigación, esta forma del apellido se puede interpretar como 'impaciente'. Es un apellido de origen coreano, tengo entendido que Yato es de ese país (o sería región según la época en la que se desarrolla LC).
