ROOTS THAT ASCEND, WITHER OR ROT
DISCLAIMER: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, pero la historia es de mi autoría.
WARNING: Esta historia contiene descripciones y menciones de actos de violencia sexual, física y psicológica, así como de temas de abuso de poder y adoctrinamiento religioso. Por favor, tomarlo en cuenta antes de leer.
DOBLE WARNING: Este capítulo tiene una escena sexual explícita, es la última parte del capítulo y aunque forma parte del desarrollo de los personajes y es importante para comprenderlos y a lo que sucederá después, recomiendo no leerla.
Si los temas de violación son desencadenantes para ti recomiendo que mejor abandones mi historia definitivamente, no quisiera hacerte sentir mal de ninguna manera y creo que priorizar tu salud mental por encima de un fanfic pitero como el mío sería la mejor decisión.
...
Capítulo 4. Los que no tienen poder.
En los últimos días su accionar se podía definir, en una palabra: evasión.
La primera cosa de la que huía eran los constantes sueños (en su mayoría pesadillas) acerca de varios posibles futuros aguardando por él. En los que se convertía en líder, lo que variaba era si era uno bueno o uno malo, llevando a la comuna hacia una nueva era de abundancia o provocando directamente el fin de la misma. A veces veía a Sakura y Sasuke en ellos, juntos, observando como su mandato avanzaba e incluso en ocasiones soñaba a pequeños niños de cabello negro y ojos verdes llamarle "señor líder".
En la mayor parte de esos sueños un aura de melancolía conseguía salirse de su subconsciente y perseguirle en la vida real impidiéndole concentrarse durante el día, pues se sentía muy real la tristeza y resignación provocadas por renunciar a la pelirrosa, abandonando así una de las más grandes ilusiones que había tenido hasta ahora: ser su esposo.
En un par de sueños era Sasuke quien se volvía el supremo, pero siempre lo veía tan triste y amargado por ello que le contagiaba su sentir. Naruto y Sakura estaban juntos en consecuencia, pero su amigo no lo admitía y tenía tal resentimiento que no quería a ninguno de los dos cerca.
Aunque sin duda, el más extraño de sus sueños fue uno en el que nunca pudo encontrar a su dulce novia por más que la buscó.
—Si continuas tan silencioso conseguirás asustarme muchacho — una voz llamó su atención.
— Maestro Jiraiya... — Naruto susurró avergonzado por haber sido sorprendido reflexionando fuera de la comuna y más cuando aún era horario de trabajo. — Lo lamento, en seguida voy...
—Nada de eso chico, voy a sentarme contigo y vamos a hablar — le interrumpió firmemente el mayor tomando asiento junto a él, de su bolsillo extrajo un par de peras y le ofreció una con una sonrisa. — Sé que últimamente no has estado bien, todo esto de la sucesión te afecto mucho, pero ¿ya te pusiste a pensar porqué exactamente?
El rubio guardo silencio un momento tratando de comprender la pregunta y buscando una respuesta adecuada. Había muchas cosas respecto a asumir el liderazgo que, aunque rechazaba, quizá podría obviar y aceptar el puesto. Pero su verdadera razón para no aceptar el puesto tenía que ver con sus deseos y metas personales más arraigadas.
—Es porque... yo ya tenía algo esperándome... — murmuró simplemente.
— ¿Hablas de tu prometida? — Jiraiya le dio un ligero codazo sugerente y aun sin ánimos Naruto solo asintió a la pregunta. — ¿Te es difícil imaginarte sin ella entonces?
—Todo lo que he deseado siempre ha tenido a Sakura-chan en el centro. Antes de ella lo único qué quería hacer era esto: sentarme bajo un árbol y no hacer nada en absoluto. La volví mi principal motivación y a pesar de eso me tomo un tiempo entender que sería un marido y que tendría deberes con ella y con mis futuros hijos. ¿Ahora debo aceptar la carga de cuidar a toda una comunidad yo solo?
—No estarás solo. Orochimaru, Tsunade y yo seguimos aquí e incluso si uno de nosotros llegara a faltar habrá quien nos sustituya...
—Estaré solo para siempre en el único aspecto que me importa — aquella declaración rebelo los verdaderos sentimientos de Naruto.
—La vida de un supremo es solitaria, sí, pero lo es porque tiene un deber con el creador y aunque nunca debe ser su motivación, sus sacrificios le serán recompensados cuando ascienda a la vida eterna.
A Naruto siempre le había disgustado todo ese argumento de que los líderes de Konoha debían guardarse en castidad y vivir sin experimentar el amor o formar su propia familia. Ni siquiera podían ser especialmente cercanos a alguien porque eso sería favoritismo. Creció entonces viendo a Madara cavilar melancólicamente mientras observaba a los miembros de la comuna.
Personas felices e ignorantes del dolor de su líder y aun cuando era solo un niño tonto pudo intuir que el hombre se sentía solo y anhelaba aquella forma de vida que solo sus fieles podían tener.
Un día incluso le preguntó por ello.
"Eres gentil en preocuparte por mis sentimientos. Todos asumen que como un ser elevado que soy no puedo estar triste o que me es más sencillo aceptar la soledad, pero si un pequeño como tú puede ver a través de mis ojos lo que siento, entonces significa que o eres más sabio de lo que aparentas o que yo doy una muy mala imagen" le respondió aquella vez.
Desde entonces Naruto había sentido mucha aversión ante las reglas de los supremos. No dejaban de ser admirables los hombres que aceptaban su destino obedientemente y lo vivían sin quejarse, pero tampoco aprobaba las reglas innecesarias que les imponían.
—No dudaría en aceptar si fuera un agregado a los planes que ya tenía hechos con Sakura-chan, incluso a los que ya tenía pactados con Sasuke... — mientras hablaba Naruto de repente recordó que alguien ya había pasado por ese mismo dilema. — Supongo que así debió sentirse ella cuando su maestra le dijo que debía dejar la medicina cuando se casara.
—Tal vez lo que te diga no te guste, pero es algo que no podrás refutar. Ambos sabemos que esa niña te quiere, pero sin duda lo que siente por ese chico Sasuke es lo que en verdad le facilitó la decisión de dejar lo que le gustaba a cambio de ser una esposa.
Efectivamente le disgustaron las palabras de su maestro, pero no podía argumentar nada en contra. Probablemente de solo haber estado él disponible la chica hubiera pedido el permiso y hecho cualquier cosa para continuar bajo la tutela de Tsunade hasta un día sucederla. Hubiera puesto por encima de él sus deseos y metas, simplemente porque nunca había amado a Naruto ni siquiera al mismo nivel que a su trabajo.
—Yo...
— ¿No has hablado con ella de esto? — lo interrumpió su maestro cuando estaba a punto de decirle que tenía razón.
—No, he estado evitándola.
Ah si, ella era esa segunda cosa de la que había huido los últimos meses.
Luego de que fuera anunciado quienes eran los candidatos al liderazgo de Konoha gran parte de las miradas de la comuna se enfocaron ellos, e inevitablemente también en ella.
Muchos ojos la vieron con pena e incluso hubo quienes murmuraron cosas como "pobre niña" sin importar que ella los pudiera oír. Fue demasiado incómodo.
Madara les pidió a Sasuke y a él que se levantarán y dijeran unas palabras a la comuna, pero ninguno pudo decir nada más que gracias y para cuando el líder dio permiso de seguir con la celebración no pudieron ir con Sakura para consolarla, pues Ino, siempre demasiado sobreprotectora con ella, se la llevo de ahí.
Tenía entendido que la pelirrosa había estado durmiendo en la pequeña casita de su amiga durante dos días y solo se enteró porque Sai se lo dijo. Eso y uno de sus típicos consejos turbios acompañados por una falsa sonrisa: dejar que Sakura internalizara y aceptara sola que tendría que despedirse de su futuro con uno de sus prometidos.
Así entonces comenzó a huir de ella, buscando no encontrársela hasta que tuviera una conclusión que comunicarle respecto a todo. Hasta que pudiera prometerle que pasara lo que pasara, sin importar quien fuera elegido como sucesor, todo estaría bien. Porque honestamente, lo que único en lo que siempre coincidían sus sueños era en que al menos uno de los tres terminaba siendo infeliz.
Pero su plan de no encontrársela fue un fracaso y terminaba haciendo evidente su deseo de no hablar con ella con sus para nada discretos cambios de dirección cuando estaban por acercarse o sus excusas para irse cuando ya la tenía en frente.
Al menos evitar una conversación con Sasuke antes de aclarar sus deseos fue de lo poco que le había salido bien las últimas dos semanas, pues su amigo no había salido de casa de sus padres, probablemente también evitando contaminar sus decisiones con la opinión de alguien más.
...
Ahora que lo pensaba esta era la primera conversación que tenía con su padre en mucho tiempo, incluso antes de todo el asunto del castigo.
Antes solían hablar más, de cualquier cosa, no tenía exactamente que ser sobre las enseñanzas del creador o las normas de comportamiento. Muchas veces conversó con él respecto a todo el asunto del matrimonio, le dio consejos, ánimos y sobre todo su apoyo.
Pero el último año su carácter se había enfriado, Aunque nunca fue una persona especialmente alegre siempre hubo una calidez en él de la que ahora carecía, no sabía si por una razón en especial, pero definitivamente su padre había cambiado.
Ese día cuando sus padres le pidieron un momento para hablar creyó que tal vez podría volver a obtener aquel tipo de confianza y soporte. Sobre todo, ahora que lo necesitaba más que nunca.
Sin embargo, se encontró con una incomprensión y total desconsideración hacia sus sentimientos y decisiones. Fue esa desalentadora conversación lo que desembocó en su encierro prolongado.
—Creo que, honestamente, ninguno de nosotros esperaba que fueras considerado para ocupar el puesto de líder después de lo que pasó — Fugaku inició su discurso.
La pequeña habitación solo estaba iluminada por una vela en medio de la mesa. Frente a él estaban sus padres, uno al lado del otro como un frente unido, mientras que él a pesar de su edad, estaba sentado solo, como un niño que espera una reprimenda.
Al menos su madre no parecía cómoda con la situación tampoco, aunque a final de cuentas el que se mostrara así no servía de nada si al final no demostraría estar en desacuerdo con su esposo. Siempre había sido una mujer dedicada a sus labores y deberes como esposa y entre ellos estaba el reconocimiento de que, sin importar si él estaba bien o mal, debía apoyar la palabra de su marido.
—Fue inesperado para todos — continuó su padre ante su silencio. — Es una oportunidad de la que tal vez ni tú creías que fueras merecedor.
—No es una oportunidad que quiera merecer para empezar — respondió calmadamente. Ante su descaro Fugaku torció la boca en un gesto de desaprobación.
Una de las características de su padre que nunca le habían gustado era su absoluta devoción a la palabra y las normas de la comuna. No objetaba nada ni se oponía a lo establecido, aun cuando no estuviera de acuerdo o directamente le afectara negativamente a él o a su familia.
Podía dar muchos ejemplos, como cuando por consejo del supremo anterior a Madara, no tuvo más que un hijo, aun cuando su madre siempre había querido tener al menos dos.
Cuando a los ocho años Sakura se lastimó un tobillo practicando los bailes tradicionales de Konoha y como él decidió que no era excusa para no cumplir con su educación, con fingida amabilidad le pidió que siguiera intentando aprender la danza.
O cuando decidió antes de que él tuviera algo que decir que su lugar en la comuna estaba en la guardia de Orochimaru, dedicándose a la oración y preservación de la sagrada palabra del creador.
En esa y en otras tantas más decisiones la verdad no tuvo deseos o ánimos para discutir y defender su autonomía, puesto que en realidad esas cosas nunca fueron tan importantes para él. Al menos en lo que realmente quería hacer su padre no se había interpuesto.
Pero ahora, sabiendo lo que estaba por decirle, por primera vez su padre contradecía una decisión que ya había sido tomada hace mucho tiempo y que había aceptado con simpatía y buenos deseos: su matrimonio con Sakura.
—El deber de todo hombre es nacer y vivir con el objetivo de caer en gracia al altísimo y ser convertido en supremo — la antes serena voz de su padre se volvió amenazante y sus ojos mostraron una furia que de pequeño seguro hubiera conseguido aterrarlo. — ¿Crees que está bien renegar de lo que te ha sido ofrecido?
—Debes saber que no estoy menospreciando el regalo que esa posición supone, se trata...
—Se trata de ti escupiéndole a años de historia familiar ocupando esa posición ¡por tus venas corre la misma sangre que Madara y dos líderes anteriores a él! — Fugaku dio un fuerte golpe a la mesa que consiguió asustar a su madre, sin embargo, él no cambió ni por un segundo su estoica expresión. — ¿Y por qué? ¿Por volverte un simple esposo?
—Sería feliz siendo únicamente eso. No hay vergüenza en ello, porque es lo que tú, mi padre, también es — respondió firmemente y aun cuando mantuvo la mirada fija en los ojos de Fugaku, pudo notar cómo su madre pareció aguantarse las lágrimas.
Seguro estaba nerviosa y preocupada de que no pudieran terminar con un mutuo acuerdo, ella sabía que su deseo de estar con Sakura sería más importante para él que cualquier otra posición de poder. Su padre también sabía eso, pero de ninguna forma lo aceptaría.
—Es una blasfemia hacia el altísimo que siquiera consideres rechazarlo por una niña.
—Una niña a la que ayudaste a criar y que te ama como a un padre de verdad — Sasuke le recordó molesto por la forma en que su progenitor se refería a ella.
—Una simple niña al final, igual que yo una simple y ordinaria persona en comparación al líder de Konoha — le explicó su padre justificándose.
El hombre nunca lo diría en voz alta, al menos no si no era necesario, pero ciertamente guardaba un cariño especial por Sakura que se acercaba bastante al amor de padre que solo podía destinar a Sasuke.
La había visto crecer, le había enseñado todo lo que podía, había velado por su seguridad y en muchas ocasiones le tuvo consideraciones que ni siquiera a su único hijo de verdad le dio. Junto con su esposa siempre actuaría y estaría ahí en caso de que ella los necesitará, pero ahora mismo su deber estaba con el necio pelinegro sentado frente a él.
—Hay muchos aspectos en los que tanto como supremo y esposo podrás seguir cuidando de ella — Mikoto intentó convencerlo y aunque su marido le pidió que mostrara convicción y firmeza, sin nada de su clásica afectuosidad, intentó tomar la mano de su hijo.
—Lo sé, pero eso no fue lo que le prometí — Sasuke alternó una significativa mirada entre sus dos padres.
— ¡Levántate! — su padre le ordenó en un grito que sacudió la casa con su furia. Sasuke obedeció imperturbable. — ¿Qué fue lo que le prometiste?
—Un matrimonio, hijos, una vida larga y feliz — resumió sin titubear ganándose una cínica sonrisa de su progenitor en respuesta.
—A final de cuentas eso es lo que tendrá solo que si eres elegido como líder no será contigo — su padre dio en un punto muy sensible para él, no temiendo usar un hecho que sabía le hacía daño solo para defender sus intereses. Sasuke no pudo contener la rabia en su mirada, pero ni ese cambio de actitud fue suficiente para que su padre midiera lo que estaba a punto de decir. — Sin embargo, lo que has dicho me hace dudar de tu capacidad como supremo.
Si planeaba herirlo al hacerlo menos y desvirtuando su posible aptitud como líder estaba fallando en su esfuerzo. Desde muy chico se había acostumbrado a de vez en cuando recibir ataques o ninguneos como parte de su absurda forma de crianza.
—Nuestros líderes no hacen promesas vacías — continuó y una desagradable mueca en su rostro precedió las palabras más horribles que alguna vez aquel hombre había pronunciado en su vida. — No puedes prometerle a una mujer una vida larga cuando muchas de ellas ni siquiera sobreviven al parto.
Entonces, eso fue suficiente para hacerle perder los pocos estribos que le quedaban. Se olvidó por completo que la figura frente a él era su padre, quién lo había criado, protegido y la mayor parte del tiempo era una persona en la que podía encontrar fortaleza y apoyo. Se olvidó de que su madre estaba en la habitación con ellos y ni siquiera escuchó como por primera vez desaprobó lo dichos de su marido.
Lo único que su cerebro registró fue el momento en que tomó la silla en la que había estado sentado en sus manos y la lanzó contra su padre. Furioso, resentido y sobre todo necesitado de demostrar cuánto lo había herido escucharlo decir algo así.
Su madre, asustada por qué la discusión escalara mucho más, le abrazó por la cintura cuándo quiso aproximarse a la sorprendida figura de su padre.
Fugaku se arrepintió de sus palabras apenas salieron de su boca. Incluso si su hijo no hubiera reaccionado asi, dentro de esa o en otra conversación más adelante, hubiera retirado lo dicho. Nunca se había creído capaz de blasfemar así en contra de cualquier persona de la comunidad.
Solo entonces y ante el reconocimiento de un error bajó la mirada e interrumpió el silencio que vino después del impacto de la silla contra la pared.
—Al final lo único que intento es que estés más cómodo cuando la decisión finalmente sea tomada — su voz ahora carecía de toda la autoridad y seguridad con la que antes le había hablado, dando paso a un tono decaído más acorde con la cara que tenía. — Todos sabemos que ni tú ni yo tenemos la última palabra, puede que incluso estemos teniendo una conversación innecesaria y que el altísimo ya haya decidido que es a Naruto a quién quiere como su contacto en la tierra.
—En este punto solo eso podría salvar lo que me estás obligando a sentir por ti — Sasuke no disimulo su hostilidad, pero se encontraba más calmado, por lo que su madre finalmente soltó su agarre a su alrededor. Entonces, por fin se permitió compartir con sus padres el plan que él solo había formulado y quiso comunicarles desde el principio. — Pero solo para que lo sepas, de la misma manera en que el altísimo se tomó seis meses para reflexionar sobre el futuro del hombre, yo haré lo mismo. Me recluiré aquí, pero para rezar por su perdón, porque de ninguna manera abandonaré a Sakura para convertirme en algo que no deseo ser.
...
Sakura nunca había sido de las que lidiaban muy bien con la soledad.
Un hecho muy irónico considerando que había sido abandonada cuando bebé y eso se suponía que facilitaría su comprensión del concepto.
No había conocido una familia directa con la que compartiera ese lazo sanguíneo que los uniera incondicionalmente, en su lugar, siempre dependió de lo que otras familias en la comuna quisieran y pudieran darle.
En cariño, sustento, educación y demás cosas.
Desde muy niña, por más que quiso aceptar de buena manera el triste y real hecho de que para los demás ella podía fácilmente ser desechable, no le fue posible.
Siempre había tenido que lidiar con ese pensamiento tan doloroso incluso cuando compartía un agradable momento con alguien, ya fuera con su maestra o cualquier otro miembro de la comuna.
Sobre todo, cuando estaba en compañía de Sasuke, Naruto o Ino.
Era una aterradora verdad el que los sentimientos hacia personas con las que no se está sanguíneamente relacionado son más frágiles y por lo tanto más sencillos de perder.
Por ello, en cuanto las palabras del líder anunciando que uno de sus dos prometidos sería su sucesor, aquella idea atacó su mente sin piedad y casi la hace llorar frente a todos.
Ino había querido adelantarse esa noche a mitigar cualquier conjetura sin fundamento que ella pudiera tener respecto a la noticia y se la llevo a su casa para que pudieran hablar o al menos para que pudiera digerir la información.
Estuvo ahí un par de días y entre las cosas que recuerda haberle dicho a su amiga estaban la confusión sobre porque de repente el líder elegía a dos hombres que ya estaban comprometidos para ocupar su puesto, la impotencia de haber aceptado hace mucho su futuro y ahora verlo modificado sin consideración y sobre todo la tristeza de saber que probablemente uno de los dos se olvidaría de ella cuando ascendiera como supremo.
No ahondó mucho sobre a quién le dolería más perder, porque sin importar lo diferentes que eran sus sentimientos por ambos, al final de cuentas ellos formaban parte de su más cercano (y reducido) núcleo social. Ya fuera a Sasuke o Naruto, perder a uno de los dos no la sumiría en la melancolía.
Le tomó una incómoda charla con Sai entender que, si bien estaba en todo su derecho de molestarse o afligirse, toda esa situación debía ser el doble de complicada para los chicos. Ninguno había mostrado interés por ocupar ese importante puesto, ni siquiera cuando aún no estaban comprometidos y no tenían dictado un destino que seguir. Probablemente estaban tan confundidos como ella por el futuro que les aguardaba e incluso asustados por aceptar una responsabilidad que implicaba una vida en servicio y sacrificio por Konoha.
Eso la hizo sentirse culpable de preocuparse solo por sí misma y queriendo remediarlo busco hablar con alguno de los dos. Quizá alguno podría necesitar consuelo y a su vez se lo ofrecerían a ella con alguna palabra de aliento.
Pero se encontró en la decepcionante situación de ser a toda costa ignorada por ambos.
Por Naruto, sobre todo, quien no era para nada discreto en su deseo de no tenerla cerca, huyendo cuando la veía y escabulléndose en silencio durante sus tareas del día. Al principio pensó que eran ideas suyas y que el chico tal vez estaba haciendo lo mismo con todo el mundo por la presión que sentía.
Pero cuando teniendo miedo de acercarse lo observaba de lejos él no tenía ninguna vergüenza o reparo en conversar con otras personas. Solo no quería verla a ella.
Sasuke por su lado no le fue posible encontrarlo por más que lo busco en cada rincón de la comuna. Pensó que al igual que él rubio estaba evitándola, pero el padre de Sasuke le dijo que el chico se había recluido en su casa de la infancia para reflexionar sobre su futuro como líder. Y aunque al menos él no estaba directamente esquivándola no le dolió menos.
Tenía muchos sentimientos encontrados respecto al hecho de no poderse contactar con ninguno de los dos y que a su manera cada uno optará por pensar en soledad que harían con todo ese asunto. Excluyéndola, como si no la estuviera afectando también.
Por eso en su desesperación recordó lo que una vez el actual líder le había pedido: hablar con él cuando lo necesitará.
Acudió a su solitaria guardia después de dos semanas y media aguantando lo confundida y sola que se sentía. Ya había anochecido y tenía miedo de no ser recibida por el supremo debido a la hora, pero armándose de valor, aun así, toco la puerta.
— ¿No es muy tarde para que sigas despierta? — le dijo en una suave sonrisa cuando abrió le abrió la entrada. Sakura bajo la mirada avergonzada y asintió.
—Lo siento...
—No te preocupes, supongo que tú tampoco podías dormir — él le comentó y la invito a pasar.
No había estado en la casita personal del líder nunca, pero no era muy diferente de las demás. Tal vez un poco más grande y definitivamente más cálida debido al pequeño fogón que además servía como única iluminación del cuarto, pero en todo lo demás era igual.
Con una mano Madara le indicó que tomara asiento en la mesita de té. Sakura obedeció y se sentó en el suelo siguiendo con su discreta inspección del lugar, entonces notó que junto a la tetera había dos pequeñas tacitas.
—Lamento venir sin avisar, si está esperando a alguien puedo irme — susurró avergonzada.
—Te esperaba a ti pequeña — él le respondió tomando asiento junto a ella.
— ¿Usted sabía que venía? — la pelirrosa se sorprendió.
—Hoy en la mañana el creador me dio un largo mensaje respecto a ti y me indicó que vendrías a mí.
Sakura reflexiono sus palabras maravillándose sobre la capacidad de un líder para predecir cuando uno de sus fieles le necesitaba.
Madara no se molestó en preguntar si quería compartir el té con él y sirvió una taza para ella. Sakura queriendo calmar los nervios la acepto agradecida y dio un par de sorbos no reconociendo el sabor.
Hubo un breve lapso en el que el único sonido de la habitación era el que producían las avivadas llamas de la chimenea. El supremo estaba expectante por saber que era lo que ella tenía para decir, pero no encontraba como comenzar a contarle todo.
Sintiéndose de pronto ridícula una lagrima rodó por su mejilla, luego le siguió otra y fue imposible detener su llanto. Entonces Madara la sorprendió tomándola del rostro con ambas manos y limpiando con sus pulgares las lágrimas.
Aunque extrañada Sakura se dejó consolar ante el suave toque del líder y no queriendo hacer más de tonta se obligó a calmarse.
—Es por todo lo de la sucesión ¿no? — le preguntó suavemente. Ella solo pudo asentir en respuesta, pero él le pidió que le explicara como le fuera posible lo que le estaba pasando.
—Es... es solo que, siempre tengo el presentimiento de que voy a quedarme sola — ella comenzó a relatarle y con su rostro aun sostenido por las manos del hombre vio directamente que él le estaba poniendo toda la atención del mundo, suavizando su mirada y asintiendo en entendimiento. — Pero ahora, siento que realmente va a ser así...
—La soledad es algo que Konoha tiene como objetivo eliminar del corazón de sus habitantes, pero eso no evita que los más delicados de corazón la sufran — él le dijo con paciencia y dulzura. — Es natural que una doncella que ha estado tan sola como tú se sienta así.
Tomándose uno de los más grandes atrevimientos que ella había visto a un hombre hacer Madara la levantó con facilidad por la cintura y la situó en regazo. Sakura contuvo un gemido de sorpresa cuando sin darle tiempo de replicar él la acuno con ambos brazos como si de una bebé se tratara, recostando el rostro de la pelirrosa en el espacio entre su cuello y su hombro.
— ¿Crees que años de conocerlos se perderán una vez que uno de ellos se quede con mi lugar? — él continuo y las vibraciones de su voz contra su frente le causaron un escalofrío.
—Se que puede ser egoísta y tonto lo que siento... pero no es nuevo — ella murmuró tímidamente, no se encontraba cómoda con la posición en la que estaban, pero necesitaba hablar de sus sentimientos con alguien. — Yo siempre me siento así...
—Te creo pequeña, lamentablemente, es algo de lo que incluso yo no puedo escapar — Madara le confesó comenzando a frotar su espalda en patrones circulares.
— ¿Usted también se siente así? — ella levanto la mirada buscando encontrar su verdad en los oscuros ojos del hombre.
—Sí, por eso hoy cuando el altísimo me informo sobre cómo te sentías no pude evitar sentirme identificado — él la observó de forma diferente y una extraña sensación se extendió por todo el cuerpo de la doncella. — Nunca he tenido a alguien a mi lado de esa forma especial y dentro de poco bueno... ya sabes lo que me pasara, así que el sentimiento de haber vivido en soledad todo este tiempo es imposible de ignorar para mí.
La pelirrosa se entristeció aún más por sus palabras. Pocas veces alguien de la comuna sentía lástima por su líder o hablaba abiertamente de la tradición que dictaba que, luego de 30 años de mandato, debía ceder su lugar al siguiente supremo y morir en un ritual frente a todo Konoha, para que los fieles lo despidieran y le desearan suerte en el más allá. Culminando una vida aislado de las relaciones cercanas con otros y sin conocer el amor que una pareja o un hijo le podían dar.
—Ya veo...
—Es porque conozco el sentimiento que le pedí me indicara como debía consolarte... ¿Quieres que te muestre lo que me dijo? — sus palabras en un tono de voz extraño la perturbaron desde el principio. Ella no le dijo que sí, pero pareciera que fue suficiente con que no se negara, porque Madara la separó levemente de su cuerpo para observarla frente a frente. —Solo no te asustes o no poder hacer sentir mejor.
Su advertencia fue inútil porque la chica se sintió precisamente asi: asustada. Su instinto le decía que debía marcharse, pero no tuvo siquiera la oportunidad.
Lentamente el hombre se acercó a su rostro y comenzó un camino de besos desde su frente, sus mejillas y su nariz, hasta finalmente posar sus labios sobre los de ella. Sakura se alarmó de inmediato y se removió intentando levantarse, pero los brazos de Madara la sostenían firmemente impidiéndolo.
La boca masculina se movía sobre la de ella haciendo caso omiso a la resistencia que la chica ponía. Muy concentrado en saborearla aun cuando ella gimoteaba en protesta.
—N-no — ella le pidió con dificultad pues en ningún momento el hombre detuvo el beso.
Mientras tanto Sakura se dio cuenta de que sentía inusualmente lánguida, su cuerpo no respondía completamente a su control y parecía que poco a poco se adormecía.
—Tranquila, tienes que relajarte — él le susurró al oído con voz ronca, para continuar con sus besos ahora pasándolos por su cuello
—Señor líder yo... n-no — ella le rogó como podía, su cabeza estaba dándole vueltas y sentía que en cualquier momento perdería la consciencia. Apenas tenía fuerzas para hablar.
Podía sentir las manos del hombre recorrer su cuerpo por encima de su vestido e incluso cuando él la levantó en sus brazos para llevarla hasta su cama.
—P-por favor pare — volvió a pedir la chica con dificultad, pero él la ignoro y comenzó a quitarle el vestido junto con la ropa interior.
Enterada de su desnudez comenzó a llorar nuevamente. Ella no quería que él la viera así, que él fuera el primero en tener su cuerpo de esa manera. No comprendía como humillarla así podía consolarla, como el creador podía decir que esto la haría sentir mejor.
—Eres tan hermosa como me fue prometido — él gimió extasiado mientras sus manos le sostenían las caderas apretándolas con deseo. Ella se quejó en un pequeño grito por el agarre y antes de que pudiera volver a hacerlo tratando de pedir ayuda él poso una mano sobre su cuello. La obligó a verlo a los ojos y esos oscuros orbes la congelaron de miedo. Definitivamente ya no era el líder amable que creía conocer...
Antes de que pudiera procesar el terror que sentía por saberse indefensa él la volteo boca abajo con rudeza y lentamente deslizó su lengua por su espalda hasta que llegó a su trasero y alternó entre besar y morder la suave y la vasta carne de sus glúteos.
Sakura perturbada y asqueada, comenzó a empapar la cama con sus lágrimas y la saliva que goteaba de su boca mientras sollozaba. Parecía que su llanto encendía aún más la pasión en el líder, quien levantó la parte inferior de su cuerpo hasta hundir su rostro en su vagina lamiéndola y succionándola con violencia.
—N-no ya basta... — ella siguió rogándole y aunque quería estarlo gritando apenas tenía energía para susurrarlo.
—Ya puedo sentirlo... — Madara nuevamente la recostó sobre su espalda y regreso a su tarea de darle sexo oral. — Ya puedo sentir ese consuelo que el creador me dijo que me daría... ¿tú lo sientes pequeña?
Como pudo ella negó con la cabeza y molesto por su respuesta él le mordió el muslo. Pero no se detuvo ahí, como si quiera castigarla procedió a enterrar sus dientes por toda la extensión de sus piernas antes de subir por su abdomen y alcanzar sus pechos.
Su vista borrosa apenas podía enfocarse y a pesar de ello creyó ver que la expresión del hombre era de completa hambre y adoración.
Madara chupo duramente su rosado pezón y estiro entre sus dedos el otro, pero queriendo sacar más que solo sollozos de dolor de la chica coló su mano libre entre sus piernas y sin cuidado metió dos dedos en su vagina
Sakura gimió por la intromisión, fue por dolor e incomodidad, por profunda angustia, pero él lo interpreto como el placer que tanto quería provocar en ella y comenzó a bombear rápidamente.
La sensación de su boca en su pecho empapado por la saliva del hombre y la cada vez menos dolorosa intromisión de sus dedos dentro de su vagina hicieron que involuntariamente Sakura se estremeciera en un desagradable orgasmo.
Su pequeña boca rosada se abrió en una perfecta 'o' ante la nunca antes vivida experiencia y más lágrimas derrotadas surcaron su rostro hasta perderse en la cama. Era una sensación cruda y placentera que la hizo odiarse a sí misma y por más bien que se sintiera no quería volver a experimentarlo jamás.
—Nuestro creador me dijo que así te haría sentir mejor... — él le susurró al oído. — Pero no será suficiente ¿verdad mi amor?
Sakura cerró fuertemente los ojos no queriendo volver a abrirlos nunca más y escucho como él se deshacía finalmente de sus propias ropas. Siguió sollozando exteriormente y desgarrándose la garganta y el corazón por dentro mientras pedía al cielo que todo terminará o que la matará de una vez por todas.
Pero como respuesta, una gruesa porción de carne se colocó entre sus piernas y adivinando de que se trataba encontró suficientes fuerzas para incorporarse sobre sus codos horrorizada.
Pero antes de que pudiera decir palabra fue penetrada sin piedad por su líder. Sin ninguna contemplación o cuidado, como si de animales se tratara, como si ella fuera un objeto, como si no le hubiera rogado a él y a su dios que parará. Lo sintió moverse casi inmediatamente y aumentando la velocidad de sus embestidas coloco las piernas femeninas alrededor de sus caderas para ir más profundo dentro de ella.
En ese punto Sakura había perdido completamente el control de su cuerpo y se rindió a lo que él quería hacerle, aceptando que nadie vendría a ayudarla y que no tenía escapatoria. Sin abrir los ojos volteó su rostro contra la almohada y lo enterró queriendo desaparecer de ahí, sentía que ya no podía permanecer despierta para luchar y la energía se le estaba yendo junto con el alma.
De haber podido hubiera cubierto también sus oídos para no escuchar como él gemía y gruñía como una bestia en éxtasis. Ni como, aunque se estaba mordiendo los labios fuertemente, ella soltaba adoloridos gemidos.
Pero, sobre todo, porque asi no habría escuchado las últimas palabras que él le susurró al oído antes de caer desmayada.
—Ojalá hubiera hecho esto mucho antes...
...
NOTAS FINALES:
Nadie me dijo que escribir un dark fic necesitaba un tipo de aplomo que yo no tengo. Realmente (aunque sé lo que sigue en la historia) puedo asegurar que esta ha sido y será la escena más difícil que he redactado en mis 12 años como fanficker (hasta tuve que poner el kdrama mas meloso que me gusta cuando terminé)
Cuando inicie esta historia planee que lo de Sakura y Madara pasaría, pero me debatí conmigo misma muchísimo si quería describirlo o de plano solo referenciarlo. Sin embargo, escribir algo tan desagradable es necesario para aclarar dos puntos: el primero que Madara no merece ninguna compasión porque toda la imagen amable que les da a los demás es totalmente falsa. Y el segundo más adelante se los revelaré.
Quiero aclarar que parte de lo que incluí en la narración de Sakura viene de investigación que hice al respecto. Ya que encontré que es posible que las víctimas experimenten un culposo placer involuntario que tiene que ver con las reacciones naturales del cuerpo, pero que a final de cuentas no justifica de ninguna forma el abuso pues ellxs no pidieron sentirse así. Lo dejo anotado aquí para que no se malinterprete de alguna manera las reacciones de Sakura.
En fin, si leyeron esto les pido muchas muchas disculpas porque sé que a nadie le gusta este tipo de cosas y por eso, aunque trate de resumirlo lo más que se pudo, fue muy explícito.
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No les pido que voten o dejen reviews, pero les agradezco mucho que vinieran a leer y les aseguro que lo que sigue en la historia no va a estar tan perturbador.
Una vez más mil disculpas, cuídense y nos vemos en la siguiente actualización.
Bye!
