ROOTS THAT ASCEND, WITHER OR ROT
DISCLAIMER: Naruto es propiedad de Masashi Kishimoto, pero la historia es de mi autoría.
WARNING: Esta historia contiene descripciones y menciones de actos de violencia sexual, física y psicológica, así como de temas de abuso de poder y adoctrinamiento religioso. Por favor, tomarlo en cuenta antes de leer.
...
Capítulo 5. Los que son atacados.
Mentirle a Ino no era una hazaña fácil. La rubia siempre había tenido un ojo agudo, capaz de capturar la menor señal de deshonestidad y con su increíble poder de persuasión podía sacarle la verdad a alguien en un parpadeo.
Pero aun con la cabeza perdida y con el cuerpo demasiado adolorido, Sakura se las arregló para que su amiga creyera su historia del incapacitante dolor de estómago y la dejara quedarse nuevamente en su casa.
Por supuesto que su amiga sospechaba que algo más le ocurría, pero probablemente lo confundió con una manifestación ahora física de lo enferma que estaba por todo el asunto de la sucesión. Entonces, aunque insistiendo inútilmente para que hablaran, le permitió permanecer tranquila en la pequeña habitación de Inojin, misma donde siempre se quedaba cuando visitaba a su amiga.
En su defensa el engaño solo se limitaba al porque se encontraba ahí, pues en efecto estaba enferma. Sufría de intensos dolores en el abdomen, apenas podía levantarse de la cama sin que las piernas le fallarán, tenía fiebre una que otra noche y de cierta forma los efectos adormecedores del té que le había dado Madara aún no desaparecían por completo a pesar del tiempo.
¿Tan pronto ya había pasado una semana desde aquello?
¿Entonces porque aún recordaba y sentía los estragos en su cuerpo como si hubiera sido ayer?
Ino e incluso Sai habían manifestado que lo mejor sería que Tsunade le hiciera una revisión, pero ante la sola sugerencia Sakura se exaltaba molesta para luego rogar entre lágrimas que no hicieran nada. Nuevamente les mintió asegurándoles que todo era por la tristeza y estrés de la sucesión y que no quería ser reñida por su maestra. Ninguno estaba convencido, pero, como la pelirrosa cuidaba a su pequeño cada que lo necesitaban, incluso ahora que estaba enferma, se convencieron de que no podía estar tan mal. Después de todo el bebé siempre estaba feliz y bien atendido en brazos de Sakura e incluso parecía que solo la criatura conseguía animarla.
Ino pensó que quizá la pelirrosa ya había descargado su dolor contándoselo al pequeño y deseo con todo su corazón que el Inojin pudiera hablar para que le dijera que estaba pasando.
Ese día incluso la pelirrosa había abierto la ventana para observar como el sol de la tarde caía poco a poco. Un avance bastante importante considerando que la claridad la había molestado los últimos días y prefería rodearse solo de oscuridad.
— ¿Recuerdas cuando le poníamos nombres diferentes al sol todos los días? — Ino interrumpió sus cavilaciones desde la puerta de la habitación.
Sakura no le respondió más que con una diminuta sonrisa y encogió sus piernas contra su pecho dejando espacio en la cama para que su amiga se sentará.
—Dejamos de hacerlo cuando me comprometí — continuo la rubia tomando asiento. — Nunca te lo dije, pero quise intentar volver a hacerlo con Sai. Salió muy mal, tuve que decirle que lo dejáramos. Él no podía ponerles nombres tontos y graciosos como tú.
La pelirrosa no respondió y se limitó a mirarla como solo podía hacerlo últimamente: ausente y desconsolada.
Irreconocible.
La Sakura que tenía en frente era completamente opuesta a la alegre y dulce que siempre había sido y que todos conocían. Si les contara a sus compañeras de la guardia de Tsunade como se encontraba la chica seguro ninguna le creería.
Estaban muy arraigadas a la imagen perfecta y encantadora de la "novia de Konoha" casi como si de una deidad romántica se trataba. Tanto que incluso estaban dispuestas a ignorar que Sakura no estaba acudiendo a cumplir sus tareas teniendo ellas que reemplazarla. Aun cuando su maestra se mostró inconforme con su comportamiento e irresponsabilidad, no tragándose para nada el cuento de que la chica estaba deprimida.
Ino había preparado una lista de temas que podía usar para sacarle una conversación más o menos decente a su amiga. Pero en cuanto esos ahora vacíos ojos verdes la observaron se olvidó por completo de lo que le quería decir.
Sabía que ella estaba pasando por algo muy duro. Muchas veces fue testigo del gran amor que sentía por aquellos dos chicos y que perder a uno de los dos era una razón más que plausible para tenerla así de mal.
Pero aun así sentía que había algo que faltaba para entender por completo lo que le pasaba a la pelirrosa.
Ese estado tan deplorable de depresión en el que estaba seguro asustaría a cualquiera que la viera, sobre todo a aquel par de idiotas, si tan solo se dignaran a buscarla.
Y como si Sakura hubiera leído su mente le pidió en un susurro:
—Ino, si ellos vienen... por favor no dejes que me vean.
...
El encierro había resultado mucho más duro de lo que pensó cuando declaro que lo haría. Empezando por lo melancólico que resultaba sustituir la luz solar por una única vela para iluminar la habitación. Lo nocivo para su cuerpo que era limitarse a dar una sola comida al día. Lo afligido y amargado que se sentía por tener como única compañía sus reflexiones y en su mayoría negativos pensamientos.
Antes de ese encierro pensó que le gustaba el silencio, ahora, sin embargo, sentía que lo iba a devorar.
Y por más que quisiera salir todavía no se sentía listo.
Si bien había entrado con la excusa de pedir perdón por su desaire al creador, en realidad lo había hecho para pensar cómo iba a abordar la situación. Cómo se enfrentaría a todos cuando negara de su derecho en caso de que le fuera dado, con qué palabras expresaría su deseo de dar continuidad a lo que ya había tenido planeado para su futuro y como le aseguraría a Sakura que sin importar nada todo estaría bien cuando él mismo no lo sabía.
Tal vez lo estaba pensando demasiado y la respuesta le llegaría en el momento indicado, por lo que podía terminar con su encierro de una vez. Pero solo ahí adentro podía sentir la seguridad que afuera le seria negada, ya que nadie podía sacarlo contra su voluntad y forzarlo a enfrentarse a su destino.
De ser posible traería a su novia a permanecer ahí con él para siempre, solo entonces no le faltaría nada y no habría razón para salir.
Pero un día, aunque no se había permitido a sí mismo recibir visitas, su maestro Orochimaru entró en su habitación con toda la intención de hablar.
—Una vez hice algo parecido a esto, pero no soporte tanto tiempo como tú... — irrumpió en el silencioso cuarto con voz falsamente optimista.
Sasuke lo vio con la mirada vidriosa y cero expresiones en el rostro, su maestro en cambio tenía su usual desagradable sonrisa. Esa que hacía sentir a los demás que se burlaba de ellos.
Pero bajo ese particular contexto Sasuke no tenía ninguna duda de que efectivamente se estaba mofando de él.
— Ya perdí la cuenta de los días te llevo aquí — confesó en un susurro.
—Los suficientes para que le diera tu puesto en mi guardia permanentemente a alguien más — le comentó en un suspiro. Era lo más obvio ya que el pelinegro se había asentado por mucho tiempo de sus responsabilidades.
—¿Cómo? ¿tenía un puesto? — pregunto con sarcasmo, pero el mayor ignoró su grosería sin perder la sonrisa.
—¿Ya conseguiste la respuesta que querías? — su maestro comenzó a pasearse por la habitación hasta finalmente situarse frente a él.
Sasuke entorno los ojos con fastidio y evitó verlo a la cara. Pensó que su silencio funcionaría como contestación, pero Orochimaru no hizo ningún ademán de cambiar el tema y se mantuvo expectante a que el pelinegro dijera algo.
—No sé qué razón le dieron del porque estoy aquí — Sasuke finalmente le respondió con antipatía. — pero no vine a que el creador me hablara e iluminara como futuro líder. Vine para no tener que soportar presiones de ningún tipo por algo que simplemente no quiero ser.
—¿Entonces supongo que fue un error venir?
—Si lo que quiere es gastar sus palabras en vano...
Orochimaru soltó una mordaz y breve risa que irritó a su alumno. A Sasuke, el tener que ir con los intelectuales de la comuna siempre le supuso un sacrificio cuando de soportar a su maestro se trataba. Muchas veces incluso quiso cambiarse de lugar e ir con Naruto, aunque tuviera que trabajar el doble, solo para no tener que aguantar todo el adoctrinamiento, los sermones religiosos y la convivencia con su maestro.
Pero no hay algo como cambiar de guardia en Konoha una vez que ya has elegido. Así como tampoco había algo como por decisión propia rechazar el puesto de líder.
—No es gastar tus palabras en vano si lo que vas a decir es una verdad y la verdad es que actúas como si estuvieras por encima de una decisión que no te corresponde. Como si pudiera rechazar el puesto y continuar como si nada — entonces, como el pelinegro menor se rehusaba a mirarlo a la cara, Orochimaru se arrodillo a su altura para obligarlo. — Porque déjame informarte algo, aunque no hay registro de que alguien alguna vez se negara a volverse supremo, sí está por escrito lo que hay que hacer en ese caso. Aquí te va una pequeña lista: Serás desterrado de la comuna, perseguido por los cazadores hasta el cansancio o hasta que te maten y creo que es bastante obvio que no puedes casarte con tu dulce novia.
Sasuke que, aunque nunca había disimulado su antipatía por su maestro tampoco había abiertamente demostrado odio puro, esta vez no pudo contenerse y su expresión fue más que suficiente para comunicar lo que sentía por él en ese momento.
Pero, aunque la oscura mirada del chico ciertamente era aterradora Orochimaru se limitó a sonreírle satisfecho.
— Así que te recomiendo que ahora sí pienses cómo vas a afrontar tu responsabilidad en caso de que te la den — el hombre finalmente se levantó y antes de retirarse de la habitación le advirtió una última cosa. — Porque en caso de que me lleguen a consultar diré que mi estudiante es la persona más adecuada para liderarnos.
...
A pesar del tiempo qué se estuvo tomando para reflexionar Naruto aún no podía llegar a una conclusión satisfactoria.
Recordaba bien la advertencia qué le había hecho su amigo sobre hablar de más con el líder de la comuna. Así como las consecuencias que eso podría traerle, sin embargo, eligió arriesgarse confiando en que manifestar una duda no era como tal cometer un pecado grave.
Encontrar el momento adecuado para acercarse a Madara le tomo más trabajo del que esperaba, ya fuera porque el hombre estaba ocupado o porque él mismo tenía demasiado miedo y terminaba acobardándose. Al menos todos esos intentos le sirvieron para formular correctamente su problema sin dar espacio a malinterpretaciones, listo para ser dicho en cuanto surgiera el momento adecuado.
La ocasión finalmente surgió cuando lo vio salir de la guardia de Tsunade. Por un momento temió encontrarse a Sakura, pero al ver que no salía detrás del supremo como las otras doncellas que lo despedían, tomó valor y se posicionó a su lado para acompañarlo a donde quiera que él se dirigía.
—Naruto, me haría bien una agradable compañía que bueno que estás aquí — saludo con una sonrisa sin detener sus pasos.
—¿No lo molesto? — preguntó esperando saber si Madara tenía algo que hacer y mejor debía volver en otro momento.
—En lo absoluto, estaba por dar un paseo por el campo — él le respondió y posó una mano en su hombro en un gesto de cercanía.
Mientras salían de la comuna el líder empezó a hablarle de cosas inverosímiles como el clima agradable del día debido al viento en ese caluroso verano, lo deliciosa que había estado a la cena el día anterior o el cómo la cosecha, luego de pasar por unas cuantas dificultades, saldría bien al final de todo, según el creador le había anunciado. Asintió a cada palabra que le dijo fingiendo que estaba poniendo atención, pues en realidad en su mente estaba repitiendo una y otra vez la pregunta que quería hacerle.
Ni siquiera se dio cuenta de que sus pasos lo condujeron al río o de cuándo había tomado asiento junto al hombre a la orilla observando el agua correr.
Sus cavilaciones solo fueron interrumpidas cuando un importante comentario salió de los labios de su acompañante.
—Me alegra que te acercaras a mí hoy, pensé que igual que Sasuke ibas a evitarme a partir de ahora — no parecía molesto sino más bien divertido.
—Lamento si pareció así — se inclinó levemente en disculpa, pero el mayor le indicó que no lo hiciera con un gesto manual.
—Descuida sé que tienen mucho que pensar y asumir sobre todo esto de la sucesión. Yo también tuve que tomarme un tiempo para pensar cuando fui elegido, aunque por razones diferentes a las tuyas.
—¿A qué se refiere? — Naruto preguntó muy interesado.
—Bueno en aquel entonces, aunque mi edad no estaba muy alejada de la que tú tienes ahora, no había sido comprometido con nadie, ni había alguna chica que me interesara, todo lo que hacía era dedicarme a mis labores con los intelectuales.
—¿Llevaba una vida aburrida señor? — Naruto volvió a cuestionarlo no pudiendo contener su curiosidad sobre la vida que Madara había tenido antes de ascender.
—Un poco, en aquel entonces, el maestro de esa guardia era mucho más severo de lo que ahora es Orochimaru. Además, tenía una de las tareas más complicadas, que es llevar el registro diario de Konoha y apenas podía ocuparme de mis propios asuntos. Aun así, me siento tranquilo de haber encontrado el tiempo suficiente para cuidar de Izuna.
El escuchar ese nombre lo hizo sentirse triste por el líder. Todos en la comuna sabían que Madara había tenido un hermano menor, bastante débil y enfermizo, pero que, aun así, según lo que escucho, se las arreglaba para meterse en problemas haciendo caso omiso a los cuidados que debía tener dada su condición. Incluso lo habían descrito como un chico con problemas de actitud.
Supo que murió poco después de que su hermano ascendiera como líder y que fue un año en que la comuna no había prosperado debido a la tristeza de Madara.
—Entiendo...
—Por ello, cuando me volví líder también me puse un poco mal por tener que olvidarme de mí para trabajar en beneficio de todos los demás. No te diré que es algo sencillo o que el dolor y la soledad son fáciles de soportar para convencerte o hacerte sentir mejor. Pero, como te conozco desde niño, puedo decirte que serías un líder muy diferente a los demás que esta comuna ha tenido.
—El menos virtuoso en comparación, sin duda... — Naruto admitió pensando en su incapacidad de retener información o su holgazanería.
—Mas bien el más sensible y empático que ha existido — Madara lo corrigió con una gentil sonrisa. El rubio solo pudo encogerse sonrojado por tal reconocimiento y sonrió agradecido.
—Si soy sincero, aunque hacer un buen trabajo en caso de ser elegido también me preocupa, lo que en serio me aflige...
—Es tener que separarte de tu novia ¿me equivoco? — Naruto no se sorprendió porque le leyera la mente, seguro cualquiera hubiera adivinado lo que estaba pensando y se limitó a asentir con la cabeza. — Si yo te soy sincero a ti, pensé que con quien discutiría esa cuestión particular sería con Sasuke. Tu problema suena a algo que solo le correspondería a él tener.
—¿Qué?
El chico rubio se sintió momentáneamente descolocado por sus palabras. No sólo sería su amigo quien contraería matrimonio, también él. Era algo que había deseado por años y a lo que, naturalmente, le sentaba mal renunciar.
—Hijo no quiero que pienses que trato de herirte, porque se perfectamente que lo que diré es muy desagradable, pero creo que me arrepentiré lo poco que me queda en este mundo si no lo hago. El compromiso de Sasuke y Sakura me lleno de júbilo cuando fue oficiado porque era de conocimiento de todos en Konoha que ambos habían vivido y crecido muy enamorados. Aunque no es lo que el creador nos enseña, los sentimientos de ambos eran muy cerrados y limitados al otro, haciendo imposible que se sintieran así por alguien más. Por ello, me preocupe por ti cuando entraste en escena y el altísimo me pidió que también te casaras con esa niña.
Hizo una pequeña pausa en su narración como para que Naruto dijera algo o intuyera el resto, pero el rubio no quiso interrumpir, siguiendo atento a sus palabras.
—Sabía que podía terminar muy mal para los tres porque los sentimientos de alguno inevitablemente chocarían con los de otro — Madara continuo. — Tú y yo sabemos que Sakura no te ama de la misma forma que a Sasuke, no es tu culpa. Simplemente las cosas se desarrollaron de forma distinta y las condiciones de la vida no te dieron la oportunidad de llegar a esa chica antes que tu amigo y probar suerte. De haber sido de otra manera seguro ella te hubiera amado a ti primero.
—Lo sé — se limitó a decir con pesar. Estaba muy cansado de que todos le dijeran lo mismo una y otra vez, cuando sabían que él reconocía sin protestar ese hecho.
—Entonces como eres consciente de eso... pensé que te facilitaría aceptar el puesto como líder una vez que sea tuyo.
Hubo otra pausa en la que el rostro de Naruto se encargó de demostrar su abatimiento sin necesidad de palabras, pero aun así el chico se animó a poner sus sentimientos en palabras.
—Tenía razón señor, sus palabras me dolieron mucho y aunque sé que es verdad, nunca había tenido la intención de rendirme con ella — confesó en voz baja, sintiéndose nuevamente patético por insistir tanto en algo que todos daban por hecho nunca lograría. — Lamento si no puedo aceptar tan fácil todo esto.
—Solo quiero ofrecerte un consuelo porque, aunque Sasuke tiene sus propias virtudes y fortalezas, me sentiría más tranquilo muriendo contigo sucediéndome. Quería tuvieras más fe en tu futuro y te sintieras menos abrumado.
—No es como si Sakura fuera a morir o desaparecer de mi vida, pero dar por perdido el amor que siento por ella... — mordió su labio queriendo detener sin éxito lo que iba a decir. — Me va a dejar el corazón roto toda la vida.
—Las cosas siempre tienen una forma de salir bien y eventualmente podrás encontrar tu propia felicidad siendo observador de la suya.
—Yo no creo que esto tenga una manera de salir bien. Porque o me convierto en líder y la pierdo o Sasuke lo hace y ambos se mueren de tristeza por separarse.
—Estoy seguro de que no será tan catastrófico como te imaginas y sobre todo que encontrarías paz sabiendo que ellos están felices, aunque sea sin ti. — le dio una palmada en el hombro que no sirvió en absoluto para hacerle llegar su apoyo. — esa nobleza tuya es lo que te permitiría ser un buen supremo y por lo que el creador te recompensaría con algo más adelante.
Naruto no pudo evitar bufar en una sonrisa tratando de imaginar que cosa podría ofrecerle a cambio de perder al amor de su vida.
—Si pudiera resignarme señor, no tendría nada por lo que negarme a aceptar todo esto.
Hubo otro momento de silencio en el que solamente el sonido del agua corriendo y los sonidos del bosque los interrumpían. Bueno tal vez, aunque al igual que a Sasuke le sucedió cuando acudió al líder para pedir consejo, no obtuvo la respuesta o el consuelo que necesitaba, al menos no lo habían hecho merecedor de un castigo.
No podía decir que la charla había sido completamente un desastre. Al menos había reafirmado que Madara era un hombre que sabía y manejaba los sentimientos humanos con toda la sabiduría del mundo.
—Y hablando de Sakura hijo... ¿la has visto últimamente? — le preguntó su líder llamando su atención nuevamente.
—Ah bueno yo... me estado ocultado de ella — respondió ligeramente avergonzado. Su acompañante sonrió en comprensión de sus acciones.
—Me di cuenta de eso por las veces en que no apareciste para cenar, pero últimamente es ella la que no asiste.
—¿En serio? no tenía idea... Si no supiera lo de Sasuke diría que esta con él. Pero supongo que solo está molesta conmigo por mi comportamiento asi que tampoco quiere verme— suspiro tristemente. — Necesito verla y disculparme.
—Si me permites puedo abogar por ti en esta ocasión para calmar su enojo — él sugirió dando por hecho que Naruto aceptaba su idea de interceder a su favor. — Además me vendría bien hacerle una visita.
...
—Crees que estés lista para ir a cenar? — pregunto Ino suavemente adentrándose al cuarto. Faltaba poco para la última comida del día y especialmente hoy quería insistir a su amiga para que saliera un rato.
Sakura, que ahora había pasado de guardar sepulcral silencio todo el tiempo a dormir la mayor parte del día, apenas abrió los ojos y negó con la cabeza.
La rubia siempre había tenido o muy poca o mucha tolerancia con su amiga, según las circunstancias, pero honestamente toda esa situación que estaban pasando ahora comenzaba a pesar en sus hombros y su mente amenazando con hacerla perder lo que le quedaba de paciencia.
Frustrado suspiro y se dirigió a cerrar la puerta de un fuerte portazo, tal vez no era necesaria la privacidad de la habitación pues Sai e Inojin no estaban en casa, pero necesitaba llamar la atención de Sakura de alguna manera.
Definitivamente ya había tenido suficiente de toda esa mierda.
—Levántate Sakura — le ordenó con firmeza y aunque a la pelirrosa le tomó un momento obedeció.
Se tomo un momento para analizarla de pies a cabeza una vez que estuvo erguida. Sakura siempre fue esbelta y delgada, pero ahora sus huesos sobresalían de su piel notablemente; las mejillas se le habían hundido y su mirada seguía perdida y vacía. Sin mencionar que seguía sin mirarla a los ojos directamente.
—Ino... — la pelirrosa quiso hablar, pero fue detenida por su amiga de un gesto con la mano.
—Antes quiero que sepas que no voy a seguir aceptando tus excusas para evitar hablar de lo que te está pasando — Ino se cruzó de brazos y camino de un lado a otro de la habitación mientras seguía hablando con toda la convicción del mundo. — Sé que me has mentido cuando dijiste que era por lo de la sucesión. Solo te dejé creer que me convenciste porque te vi mal y pensé que no soportarías mucho tiempo antes de decirme la verdad. Pero ya han pasado muchos días y estoy tan preocupada por ti que...
—Lo siento — Sakura le interrumpió hablando sin murmurar por primera vez en mucho tiempo.
Ino se detuvo frente a ella y le tomó la cara con ambas manos. Su amiga pareció crisparse por el contacto, pero aun así no se apartó y por un breve momento sus ojos verdes se cruzaron con los azules.
Sakura siempre había tenido miedo de hacer enojar a otros, pedía perdón aun cuando no era necesario y se esforzaba mucho en no ser una molestia para los demás. Esa mirada que le había dado justo ahora era la misma que le dio cuando eran niñas y habían peleado por simple vestido. Ino lo había querido en cuanto Shizune se lo mostró y no pudo evitar enojarse cuando la mujer le dijo que era para Sakura. Aquel día pensó que su amiga, demasiado noble como siempre era se lo cedería, pero no fue así. Al menos no inmediatamente, pues en cuanto vio que la rubia estaba genuinamente molesta, acudió a ella para pedir perdón y darle el vestido a cambio de que no la odiara. Poniendo exactamente la expresión que tenía ahora.
Entonces ¿se trataba de algo que la fuera a hacer enojar?
—Si no quieres que me enoje más tienes que decirme que paso — presionó sabiendo que usar la carta de la indignación sería lo más efectivo.
No fue para nada sorprendente que su amiga soltará un par de lágrimas y la nariz le comenzará a enrojecer al igual que sus mejillas. Sakura siempre había sido una llorona, por lo bueno, por lo malo, por todo lo que la emocionara o la hiciera sentir algo por más mínimo que fuera.
—Me da miedo — la muchacha se sinceró apretando las manos en su túnica blanca para dormir. — Me asusta que lo sepas...
—Sakura te prometo que nada de lo que dirás hará que me aleje de ti... ¿Hiciste algo malo? — Ino se acercó a ella hasta tomarla por los hombros y sacudirla suavemente, pero a su pregunta la pelirrosa solo se limitó a negar con un gesto, entonces, aunque tenía miedo de lo que iba a decir continuó. — ¿Te hicieron algo?
La rubia vio sus labios temblar y su cuerpo se encogerse bajando la cabeza. Los segundos le parecieron demasiado largos mientras su amiga dudaba, pero, finalmente, antes de hacerla perder la cordura por la intriga, la escucho pronunciar un casi inaudible "sí"
No hizo falta que le dijera que cosa, porque, aunque deseaba con todo su corazón equivocarse, sentía que ya lo sabía.
Entonces dejándose llevar por su presentimiento, la rubia no se detuvo en consideración a la enferma pelirrosa al desabotonar uno a uno los botones frontales de su túnica. En cuanto desabrocho el botón más alto, por debajo del mentón, reconoció una mancha morada que se extendió y multiplico en otras más conforme le quitaba la ropa.
—No no no no Sakura, tú no...
Podía escuchar a su amiga llorar fuertemente por lo brusca que estaba siendo, pero simplemente estaba demasiado desesperada y ya no podía detenerse en su revisión. Los hombros y el pecho tenían mordidas grandes al igual que más chupetes manchando su pálida piel.
Ino comenzó a hiperventilar cuando le aparto el vestido bruscamente de las piernas y no pudo contener una exclamación horrorizada cuando observó que las caderas y los muslos internos de Sakura tenían más marcas de dientes, huellas de manos impresas en la piel y el cómo estas conducían directamente a su entrepierna.
Todo entonces tuvo sentido.
Comprendió de inmediato lo que pasaba.
Y sintió que le mundo se le vino abajo.
—Sa-sa Sakura yo... — tartamudeo comenzando a llorar con la misma fuerza que su amiga. — Yo...
Sin pedir permiso y olvidando su desnudez la pelirrosa la abrazo buscando consuelo e Ino la rodeo con todo el sentimiento que tenía dentro mientras seguían llorando.
—¿Qui-quien? ¿Quién te hizo eso? — preguntó varias veces sin obtener una respuesta, Sakura lloraba cada vez más fuerte cada que la cuestionaba, pero aun así no se detuvo. — ¡Dime quien fue!
Sabía que Sasuke estaba totalmente descartado, el tipo era incapaz de si quiera pedirle que se desnudara antes del matrimonio y Naruto no se enseñaría con su cuerpo de esa manera. Además de que, si fuera alguno de ellos seguro tendría vergüenza por no esperar hasta casarse, pero no ese terrible dolor físico y emocional que la pelirrosa había padecido los últimos días.
Entonces decidida a que esa sería la última vez que preguntaría junto valor para separarse del abrazo y ver a la cara a su destruida amiga de toda la vida.
—Dime quien te hizo esto... — fue apenas un susurro derrotado pero la rubia consiguió que la escuchara y aunque temblando por el llanto Ino le señaló su oído pidiéndole que se acercara y en voz baja le respondiera.
Como si de un secreto se tratara.
Aunque sus lágrimas apenas la dejaban respirar Sakura obedeció tratando de compartir con alguien lo último que faltaba por confesar.
Y el nombre que pronunció, aunque difícil de creer para los demás, hizo todo el sentido del mundo para Ino, quien desconfiaba de todo y de todos, menos de su amiga.
Entonces no pudo evitar odiar a Sasuke, Naruto y si misma por no haber estado para protegerla cuando los necesitó.
Porque al menos ella hubiera sido capaz de asesinar a Madara sin dudar, solo por Sakura.
...
NOTAS FINALES:
Comienzo a creer que este fanfic me ha maldecido, recupere mi trabajo mientras escribía estos últimos tres capítulos y desde entonces no hay día maldita sea, NO HAY DIA, que no me falte dinero en caja.
Como sea hoy me apure a actualizar porque me rehusó a que sea el día en que deje los $50 que necesitaba para almorzar al día siguiente. Hoy en cambio será el día que actualice.
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Ya les había dicho que de aquí en adelante puro desastre amistades y no miento esto se va a poner peor. Les agradezco mucho que a pesar de lo denso de la historia sigan leyendo y que me den comentarios, votos y follows. Me dan toda la motivación de seguir escribiendo a este ritmo (porque lo que publico es lo que hay, no tengo ningún avance ya escrito)
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Déjenme un review con lo que piensan, sus teorías, lo que quisieran que pase con la historia más adelante. Los quiero
Bye!
