Gracias a: setsuna17, Ikamari, Bella-uchiha1 y anely uchiha por sus comentarios, y a todos por leer…

Disclaimer: Ni Naruto ni la historia me pertenecen, solo soy la traductora.

Capítulo 2

Indomable

"Cada vez que una persona defiende un idea, o actúa para mejorar la vida de los demás, o reacciona contra la injusticia, envía una pequeña onda de esperanza, y se cruza con otras de un millón de centros de energía distintos; y estas ondas, se atreven a crear una corriente que puede derribar los muros más poderosos de opresión e intransigencia."

-Robert F. Kennedy

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"¡Levántate!" vino una irritada y gruñona voz desde arriba de ella.

Los ojos de Sakura se abrieron mientras luchó por sentarse encima del enredado caos que se habían convertido sus mantas.

"¿Qué sucede?" preguntó, frotando sus ojos y bostezando cuando comprendió que no había ninguna amenaza inmediata. "¿Un terremoto está apunto de derrumbar este lugar? ¿Fuego?"

"No," dijo Sasuke, de la forma en que alguien habla con un niño mentalmente discapacitado.

"Uno puede desear," susurró Sakura, levantándose sobre sus pies.

Sasuke miró fijamente a Haru, sabiendo que debía contener la actitud del chico, pero aun sin quererlo realmente. En un lugar donde todos automáticamente consentían sus deseos y prácticamente lamían sus zapatos, era bastante refrescante tener a alguien que le arguyera. Eso le recordaba a…

Le recordaba un tiempo al que había jurado nunca volver.

"¡Ven conmigo!" ordenó, caminando hacia la puerta. "Debes mantenerte dos pasos detrás de mi todo el tiempo."

A Sakura se le puso el cabello de punta cuando corrió tras él, con la furia arremolinándose en su estomago. Si un hombre le hubiese dicho eso en Konoha, le habría gritado sexista y le hubiese pateado el trasero. Excepto que aquí, pretendía ser un hombre, así que se fue por la reacción que Naruto probablemente podría tener.

"Si, señor bastardo, señor," gruñó ella.

Sasuke se detuvo tan bruscamente que solo los reflejos ninja de Sakura le salvaron de estrellarse contra él.

"¿Cómo me llamaste?" No se dio la vuelta, pero los cabellos en el cuello de Sakura se rizaron al mismo tiempo.

"Uh… ¿bastardo?"

"Nunca vuelvas a llamarme así." Su voz era baja, pero la amenaza en ella era perfectamente clara.

"Si, señor idiota," dijo Sakura antes de que pudiese enmendarlo. Era en momentos como esos, cuando se preguntaba si tenía alguna especie de deseo subconsciente de morir.

"¡Tampoco me llames así!" gruñó prácticamente Sasuke.

Dio la vuelta solo cuando estuvo seguro que su expresión era controlada e indiferente. El escuchar brotar de Haru los apodos favoritos de Naruto para él, hicieron que su estomago se revolviera incómodamente.

"Bien… ¿entonces como debo llamarte?" preguntó Haru, sin perturbarse en lo más mínimo de haber irritado a alguien que poseía el completo control de su vida.

Mientras más veía Sasuke su compostura, más seguro estaba el Uchiha que no era producto de la ignorancia, sino de la confianza. El tipo de confianza que muy poca gente poseía, y solo con una buena razón.

Considerando que Haru era un esclavo en una fortaleza subterránea, Sasuke tenía bastante curiosidad sobre qué tenía confianza.

Sakura resopló un poco cuando Sasuke continuó ignorando su pregunta. Bueno, ¿qué esperaba? Era técnicamente su esclava, – y una bastante libre – dudaba que pudiera escaparse con esa clase de comportamiento si algún otro fuese su amo, pero a Sasuke simplemente no parecía importarle.

Mantuvo su silencio después de eso, siguiéndole por el laberinto de pasillos hasta que salieron a una especie de cafetería. Para ser el Sonido, lucía misteriosamente casi normal… hasta que notó que aquellos quienes comían estaban vestidos con ropa marrón y usaban collares de piel, y eran resguardados por hombres con el físico de un rinoceronte que usaban látigos delgados y que lucían malvados.

Sakura notó que no había mujeres entre los guardias. Para ser sinceros, tenía la impresión de que había muchas mujeres en el Sonido; pero no había visto a ninguna mujer en traje de ninja desde que había llegado ahí.

Insegura de qué hacían ahí exactamente, envió una mirada interrogante en dirección a Sasuke.

Respondió con una seña hacia la habitación y un conciso, "Come."

Sakura arrastró los pies entre la multitud, sintiéndose insegura pero asumiendo que esa área era donde los esclavos tomaban su comida. Tomó una manzana, un plátano y una naranja de la sección, agradecida que Orochimaru entendiera que unos esclavos bien alimentados eran mejor que unos hambrientos y desnutridos, al menos, podrían hacer más trabajo.

Se sentó en uno de los ásperos bancos de madera, masticando silenciosamente su fruta y tratando de mantener su cabeza agachada. Funcionó… hasta que uno de los guardias comenzó a molestar a un esclavo derramando algunos granos de avena que le habían ofrecido. Volviendo a la realidad, Sakura comprendió que era el chico con el que había viajado, el que se había dirigido a ella cuando les colocaron el collar y les introdujeron a en los túneles.

Podría haber sido el hecho de que conocía al chico, aunque débilmente. Quizás era el hecho que su naturaleza era repudiar ver a alguien siendo intimidado. Independientemente de la razón, Sakura se encontró a sí misma levantándose y lanzándose con la rapidez de un ninja a través de la habitación antes de que su mente pusiera alguna objeción.

Mientras el látigo se acercaba al chico, Sakura extendió su brazo, atrapando el golpe. El látigo dejó una marca prominente sobre su muñeca, pero a Sakura no le importó – no era nada comparado a tener una espada envenenada cortándole, y estaba más preocupada por el chico. Él miraba fijamente los remanentes de su desayuno, y lucía como si estuviese intentando no gritar.

"Vamos, chico, probablemente estarás mejor si no comes eso," le dijo Sakura, tratando de levantar su ánimo. "¿Qué tal algo de fruta? Tengo una deliciosa y jugosa manzana…"

Por su parte, Sasuke estaba un poco sorprendido. Había visto la caída del muchacho, y deliberadamente volteó la mirada, poniendo su determinación contra la inquietud de su conciencia por ayudarle, escuchó bajar el látigo… pero no hubo ningún grito ni respuesta de dolor. Se giró para encontrar a Haru con su brazo amigablemente sobre los brazos del muchacho, guiándolo a una banca bajo la ceñuda mirada del guardia. Los ojos de Sasuke captaron la brillante y roja marca en la muñeca y antebrazo de Haru, la seña obvia de un azote.

Pero Haru no había siquiera gimoteado. Y Sasuke sabía que debías tener un amplio umbral de dolor para permanecer en silencio cuando un azote te golpeaba.

Justo una prueba más que ese esclavo no era lo que aparentaba.

"Error…" fue el tranquilo susurro a la izquierda de Sasuke.

La mirada de Sasuke se coló peligrosamente en aquella dirección. Un hombre se apoyaba contra el muro a corta distancia de él, con su mirada sobre Haru. Sasuke reconoció al hombre, Arashi era un cazador profesional de esclavos, el mejor del Sonido, de hecho. Estaba usualmente encargado de cada viaje para atrapar esclavos, pero unos de los más enfermizos experimentos de Kabuto se le había salido de las manos, y Orochimaru envió a varios grupos de ninjas, muchos de los cuales eran inexpertos en capturar esclavos.

Como lo demostraron por la familia que llevaron – un esclavista experimentado nunca hubiese atacado a un grupo de niños. Los niños podían hacer poco, y costaban mucho en términos de alimento y refugio.

Pero Sasuke tenía curiosidad de por qué el llevar a Haru había sido un error. El muchacho era físicamente apto, y mientras que claramente había recibido una educación ninja, el collar podía mantenerlo sometido.

"¿Cómo?" preguntó.

El hombre parpadeó, y fue cuando Sasuke comprendió que no tenía idea que había hablado en voz alta. "¿Perdón, Lord Sasuke?"

"¿Por qué fue un error atrapar a ese muchacho?"

Arashi palideció. "Y-yo… no soy quien para cuestionar la decisión de mi Lord Sasuke…"

Sasuke reprimió el impulso de rolar sus ojos. Honestamente, ¿todo eso de sonreír bobamente y complacerle, era más estupendo que la refrescantemente poco sutil rebeldía de Haru?

"Dijiste 'error'," continuó él, con una clara amenaza en su voz.

Pareciendo entender que el más remoto rechazo de explicarse podría enfadar a Sasuke, el esclavista continuó. "Tiene usted razón, creo que no fue sabio capturar al muchacho. Cuando mi maestro me enseñó por primera vez este negocio, una de las cosas que más enfatizó era cómo reconocer a un 'indomable'."

'Indomable…' la palabra susurró en la mente de Sasuke. "Explícate," cortó.

"Un indomable puede ser reconocido por miles de cosas," continuó el hombre. "La manera en que se mueven, la forma en que hablan, la forma en que interactúan con aquellos que tienen poder sobre ellos… pueden ser de cualquier edad, genero u origen, pero hay una cualidad que tienen en común – la obstinación y firmeza por eso llevan el nombre de 'indomables'. No se rinden de la manera en que lo hacen los otros esclavos; sus espíritus – no se pueden – romper. Pueden ser golpeados, azotados, violados, privados de comida, encadenados… y sin importar lo que les hagas, morirían antes de romperse."

Sasuke miró fijamente a Haru mientras el chico de cabello oscuro mordía una pieza de su naranja con entusiasmo, aun charlando amigablemente con el niño a su lado.

"Puedes ganar su obediencia, pero no es nada más que un reflejo superficial," siguió Arashi. "Pueden hacer lo que le diga, pero sus mentes siempre serán consumidas por pensamientos de fuga o venganza, o ambos. Sé que usted es fuerte, Lord Sasuke, pero observe de cerca de su esclavo o puede cortar su garganta cuando usted duerma."

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Sakura raspó la piedra para afilar contra el kunai una vez más, antes de comprobar su borde contra su pulgar. Le salió un poco de sangre con apenas la presión de un roce, y sonrió con satisfacción, curando la incisión con un destello de chakra. No tenía que preocuparse porque alguien la viera; Sasuke se había marchado para entrenar con Orochimaru, dándole instrucciones de afilar y limpiar sus armas en su ausencia.

Era un trabajo muy fácil – Sakura sospechaba que, a como le iba a los esclavos, su posición era bastante cómoda.

Dejó el kunai de lado – la última de las armas con la que había trabajado – e inspeccionó su trabajo final con más que un toque de satisfacción.

De hecho, ahora que había terminado, quizás podría merodear un poco más por la base. No podía escapar aún; había demasiadas personas en los corredores durante el día – al menos, ella asumía que era de día – seguramente alguien la vería y la detendría si tratase de escabullirse de la base. Su escape tendría que ser durante la noche… o tendría que crear algún tipo de distracción en el día.

Francamente, Sakura prefería la idea de salir de noche, porque una distracción añadiría una nueva capa de problemas.

Así que, si no iba a intentar escapar, no había razón de que no pudiese vagar un poco por la base, dibujándola en su mente…

Sakura abrió la puerta y caminó directamente hacia Sasuke.

"¿Qué sucede contigo que te pones a merodear por las puertas?" gruñó, haciéndose atrás para dejarle entrar a la habitación.

"Eres estupido," fue todo lo que dijo Sasuke.

"Oh, ¿si? Desde cuando eres un examen de CI ambulante?"

"Te dije que te quedaras en el cuarto. Estabas en proceso de dejar la habitación. No puedes entender una simple orden."

"No entendí mal, decidí desobedecer," aclaró Sakura. "Gran diferencia."

Los ojos de Sasuke se estrecharon súbita y peligrosamente, y ella encontró la urgencia de dar varios pasos hacia atrás. "¿También la diferencia entre considerarte estupido y ser golpeado por desobediencia?"

Sasuke podría admitir que encontró la idea de infligir dolor en Haru, bastante desagradable – nunca había sido de los que torturaban deliberadamente – pero quería saber si la amenaza lo intimidaría.

Sakura repasó silenciosamente cada palabrota en la que podía pensar en su mente, pero ayudó muy poco. El hecho es que en este caso, las palabrotas eran para decirse en voz alta; pensarlas no tenía el mismo efecto.

Pero ya que había jugado así, ella también podía continuar hasta el final, ver que tan lejos estaba dispuesto Sasuke a dejarle ir…

"Si crees que la amenaza de un poco de dolor va a detenerme, me has subestimado severamente," dijo de manera tranquila.

Sasuke miró de arriba abajo a Haru y se descubrió pensando que era bastante bajo para ser un hombre. Pero la diferencia de estaturas no parecía intimidarlo, ni la amenazante aura que Sasuke había proyectado deliberadamente, ni la amenaza de violencia. El chico simplemente lo miró fijamente a la cara, con su mandíbula tensada y los ojos verdes ardiendo en determinación…

El panorama sonó una campana apagada en la mente de Sasuke. Vio fijamente los inquietantes ojos verdes de Haru, incapaz de quitarse el sentimiento que había visto en ellos con anterioridad, como si hubiese visto antes esa expresión…

Entonces el muchacho parpadeó y se perdió, la memoria fantasmal voló lejos de la mente de Sasuke.

"¿Quién eres?" preguntó, con su voz suave, pero tan terrible como los colmillos de una víbora.

Un matiz de miedo entró a los ojos de Haru, y Sasuke descubrió su ya prominente curiosidad por el esclavo más profunda. ¿Las amenazas no lo asustaban, pero prácticamente entraba en pánico siempre que Sasuke preguntaba sobre su identidad?

"Has tenido entrenamiento ninja," continuó el Uchiha sin piedad, mirando los ojos de Haru por cualquier matiz que le llevase cerca de la verdad. "Eres un shinobi de otra villa, probablemente de Konoha, aunque supongo que la Hierba y la Arena son también una posibilidad."

Sakura esperaba que su nervioso, trago de saliva no fuese tan audible como se sentía. "Estás alardeando; no tienes idea de si soy un ninja o no, y mucho menos de dónde soy."

Sasuke sonrió con malicia y pasó por delante de ella hacia la habitación. Sakura frunció el ceño mientras él inspeccionaba las armas que le había ordenado mantener. Era difícil decir si estaba satisfecho o no, pero no estaba criticando su trabajo, y supuso que eso era lo que mejor que podría esperar.

"Ven," ordenó abruptamente, dándose la vuelta y caminando hacia el corredor.

Las ordenes de una sola palabra realmente comenzaban a irritar a Sakura – ¡por Dios, no era un perro!

Pero Sakura le siguió obedientemente, prácticamente corriendo para mantenerse a su paso. "¿A dónde vamos?"

Sasuke no respondió. Sakura resopló malhumoradamente y no preguntó de nuevo.

Cuando caminaron dentro de una gran habitación donde Orochimaru se daba un banquete con una mesa llena de platillos, Sakura no pudo estar más sorprendida. Sabía, lógicamente que, desde que Sasuke estaba siendo entrenado por Orochimaru, debía pasar mucho tiempo con el sannin, pero no estaba realmente preparada para eso.

Silenciosamente, Sakura maldijo al collar alrededor de su cuello; con su chakra restringido, era difícil sentir el chakra de los demás, y podría llevarse desagradables sorpresas como estas todo el tiempo.

"Ah, Sasuke," sonrió Orochimaru, y Sakura suprimió un temblor. Él siempre le daba escalofríos.

No pudo menos que pensar que Sasuke debió ser realmente infeliz en Konoha, si Orochimaru le pareció un mejor prospecto, pero eso envió una punzada de dolor a su pecho, así que no se esforzó para pensar en aquello.

Sasuke tomó asiento en la mesa y comenzó a comer sin siquiera ver a Orochimaru. Incierta a lo que se suponía que tenía que hacer, Sakura se mantuvo detrás de la silla de Sasuke, conservando su mirada fija en el piso. No era estupida; sabía que mostrar ante Orochimaru cualquier desafío como había mostrado ante Sasuke probablemente la mataría en un segundo.

"¿Algún problema con tu esclavo?" preguntó el sannin.

Sasuke le envió una mirada fulminante y regresó su cabeza al plato de nuevo.

"¿Qué dices tú, muchacho?" Algo en Sasuke se retorció cuando Orochimaru se dirigió a Haru. Si el chico era estupido…

Sakura no dijo nada – solo miró a Orochimaru y después bajó su cabeza otra vez.

"¿Nada qué decir?" preguntó Orochimaru, con su voz venenosamente dulce.

Sakura dejó caer su cabeza un poco más, esperando que la muestra de sumisión le calmara.

Él rió. "¿Por qué, Sasuke? ¡Creo que escogiste a un mudo!"

Sasuke ocultó una sonrisa de satisfacción. Parecía que Haru tenía más instintos de supervivencia de los que había pensado. Al menos, el muchacho parecía reconocer que Orochimaru no toleraría lo que Sasuke podía tolerar.

Se concentró en terminar su comida, apenas escuchando como Orochimaru detallaba el plan de entrenamiento de la tarde, deseando irse lejos de la presencia del sannin lo más pronto posible. Cuando terminó, se levantó de la mesa y salió del cuarto, sin molestarse en disculparse.

Había aprendido desde el principio que no tenía que mostrar mucho respeto a Orochimaru; después de todo, Orochimaru lo necesitaba más, de lo que él necesitaba a Orochimaru.

Haru le siguió como sombra, con cada pulgada de un perfecto y sumiso esclavo… hasta que cerró la puerta tras él.

"Caramba, muy espeluznante, no?" comentó el muchacho, lanzando una funesta mirada sobre su hombro.

Sasuke sonrió.

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Esa noche, Sasuke inspeccionó cuidadosamente las armas que Haru había limpiado antes de colocarlas en las repisas. Les había dado una inspección superficial antes de tener que ir a su almuerzo diario con Orochimaru, pero aquel breve vistazo le aseguraba lo que pensaba. Haru no las había destruido completamente. Ahora que tenía tiempo para sentarse y examinarlas, comprendió que habían sido limpiadas y afiladas por las manos de un experto. No era ningún civil que había escuchado como cuidar las armas; habían sido manejadas por alguien bien entrenado en el cuidado de tales armas.

Combinado con el collar de restricción de Haru, su casi falta de miedo al enfrentar amenazas o dolor físico y la manera en que reaccionó cuando Sasuke había mencionado que debía ser un ninja, su sospecha de que Haru era un shinobi ahora podía ser considerada.

"¿De dónde vienes?" preguntó abruptamente.

"Buen intento," contestó Sakura atrás de donde limpiaba el armario de Sasuke.

"¿Familia?"

Haru le lanzó una mirada de sospecha sobre su hombro, Sasuke solo vio un destello de irritado verde antes de que el muchacho volviera a su tarea. No le gustaban esos ojos, aquellos detestables ojos que molestaban su mente como un dolor físico.

Sakura, por su parte, se preguntaba por el recién descubierto parloteo de Sasuke. Quizás estaba solo…

Una parte de ella gritó que debía estarlo; que no era nada menos que lo que había deseado. Se preocupaba por él, si… pero era difícil callar la infantil voz de su herido corazón, gritando que la había herido ¡y debía pagar!

Pero todo el enojo en el mundo no quitaría aquel dolor.

Sakura sacudió su cabeza, apartando firmemente aquella clase de pensamientos depresivos y regresó a limpiar el armario de Sasuke.

"¿Alguien estará buscándote?"

Sakura resopló. "Claro que si. Aunque no voy a decirte quién."

Pero aun asumiendo que estaba solo, ¿por qué elegía a su esclavo para tratar de socializar? Por otra parte, por lo que Sakura había visto, probablemente era la única persona a su alrededor que no le adulaba. Sin importar que tan antisocial una persona clamara ser, la naturaleza humana buscaba socializar. Y en el Sonido, Sakura – o Haru, como él la conocía – era posiblemente lo más cercano que iba a conseguir.

Sasuke sonreía como si su respuesta de algún modo le divirtiera. Sakura aplastó el impulso de lanzar uno de sus pergaminos y en cambio se hizo hacia atrás para inspeccionar su trabajo terminado. No brillaba de limpio, pero estaba aseado.

"Bien, he puesto en orden tu armario - ¿ahora puedo ir a dormir?"

Sasuke encogió los hombros. Sakura lo tomó como permiso de acomodarse en su montón de mantas y cerrar sus ojos.

Pero no se durmió. En lugar de eso... esperó. Esperó mientras Sasuke leía algunos pergaminos. Esperó mientras hacía su rutina de baño necesaria. Esperó hasta que la luz del cuarto se apagó, y la respiración de Sasuke fuera profunda, y también su ritmo de sueño.

Y luego Sakura se levantó de su improvisada cama, arrastrándose hacia la puerta con cada partícula de cautela que poseía.

'Despacio, despacio, despacio' cantaba en su mente como un mantra. 'despacio, despacio, despacio…'

No iba a subestimar los sentidos de Sasuke, aun cuando estuviese dormido – algo le decía que el ambiente del Sonido fomentaría sus explosivos reflejos aun durante el sueño – pero ya que no tendría que acercarse a la cama o hacer algo tan tonto, creyó que podría tener una posibilidad de marcharse así.

Lentamente abrió la puerta, siempre vigilando por algún sonido de la cama que pudiera señalar el despertar de Sasuke. Pero su respiración no tenía algún cambio.

Dio una última mirada superficial hacia el cuarto del que acababa de salir, una parte de ella le impulsaba a permanecer… pero sabía que era tonto. Cada día que pasaba en el sonido hacía más probable que Sasuke descubriera su disfraz – ¡él ya había descubierto que era una ninja y solo había estado ahí por dos días! – ¿y después qué haría?

Sabía lo que quería que él hiciera, pero sabía también que probablemente haría algo muy diferente. Sasuke había más que aclarado que ella y Naruto ya no eran sus amigos; probablemente la mataría, o la entregaría a Orochimaru para interrogarla…

Sakura tembló ante la posibilidad. Tenía que irse, o enfrentaría la muerte. Y no solo la muerte mental; sabía que algo moriría dentro de ella si Sasuke cometiera alguna vez aquella traición final. Y si Naruto lo averiguara… lo mataría, también.

Sasuke no había hecho nada para merecer su lealtad y devoción – hizo todo lo que pudo para deshacerse de ellos – pero con Naruto era una historia diferente. Era el hermano que nunca tuvo, como Ino era la hermana que nunca había tenido (con todo y la rivalidad de hermanas).

Así que dejaría a Sasuke, e iría con las personas que la amaban tanto como ella también los amaba.

Sakura cerró la puerta suavemente tras ella, la sólida oscuridad en la habitación significaba que ella nunca se dio cuenta cuando Sasuke abrió los ojos, y silenciosamente la miró irse.

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Ante el sonido de voces, Sakura corrió a un pasillo lateral, presionándose contra el muro en espera de pasar inadvertida.

Había descubierto que el Sonido tenía día y noche, o al menos, algo parecido. Durante el 'día' todas las antorchas a lo largo de las paredes estaban encendidas, llenando cada habitación y corredor de luz. No tan brillante como sobre tierra, claro, pero lo suficientemente brillante de modo que pudieras notar que estabas bajo tierra.

La 'noche' parecía una historia distinta. Ahora, cada tercer antorcha estaba encendida, llenando los corredores con sombras y sumergiendo la base en una especie de crepúsculo.

Sakura se preguntaba porque no usaban electricidad, pero supuso que la fuente de poder y generador necesario para el mismo podría ser usado para detectar la localización de la base. No sabía cómo – ¿no podían construirlo subterráneo, quizás? – pero era la única explicación que podía pensar.

Los ninjas – más probablemente, guardias – pasaron de ella, y Sakura se escabulló hacia el corredor, consultando su impecable memoria para reconstruir sus pasos hacia la entrada en la que la habían empujado.

Sintió que sus sentidos se estiraron al límite cuando se movió sigilosamente por varios pasillos, alertada por el más ligero sonido, el más reducido destello de algo en la periferia de su visión…

Tan pronto cuando escuchó pasos suaves de ambos finales del corredor, y que ambos convergieran con ella, Sakura tuvo tiempo para prepararse para la inevitable confrontación. No había llevado un arma de la habitación de Sasuke porque sabía que no le habría servido – en una confrontación con un guardia, tendría que alardear para salir del problema, no pelear –. Con el collar puesto, no tenía fe en sus habilidades combativas (podría ganar contra algunos ninjas menos experimentados, pero dudaba de tener la energía necesaria para ir más allá de la base, de modo que cualquier partida de cacería no pudiese recapturarla), y estaba bastante segura de que un esclavo llevando un arma luciría más sospechoso que un esclavo simplemente caminando solo por el corredor en la noche.

Los pasos se acercaron, y Sakura luchó por actuar tranquila, pasear por el corredor como si perteneciera a el, como si fuese lo que le hubieran ordenado. Si recordaba correctamente, había una bodega en algún lado a lo largo de ahí – podría obtener algunas mantas de ahí, ya que contenía principalmente ropa y armas – así podría decir que había sido enviada para traer algunas mantas extras o algo…

Cuando el par de guardias hacia los que caminaba entraron a su vista, Sakura hizo todo lo posible para parecer sorprendida. Pero no se esforzó en hablarles, en lugar de eso bajó su mirada y se hizo a un lado como un buen esclavo debería.

Pero aparentemente los guardias no iban a dejarla moverse sin oponerse.

"Esclavo, ¿por qué estás vagando por los corredores?" gruñó el más alto de los dos, con su mano descansando sobre una espada delgada.

"Me enviaron para conseguir una manta de la bodega… amos," contestó Sakura, manteniendo su voz tan mansa como podía, solo recordando añadir la palabra 'amos' al final de la oración. Después de todo, ¿eso era lo que hacían los esclavos, cierto?

"¿De verdad?" el hombre más bajo dijo de forma despectiva, con una mirada calculadora que a Sakura no le gustó. "Quizás deberíamos acompañarte…"

El primer pensamiento de Sakura fue que iban a asaltarla sexualmente. Después recordó que estaba disfrazada como un muchacho. Después se dijo que no debía descontar aquel motivo de atentado sexual solo porque pensaban que era un muchacho; claro, eso era menos probable, hablando estadísticamente, pero también podría pasar.

El hombre más alto gimoteó. "Vamos, Arashi – nuestro cambio casi acaba."

El hombre llamado Arashi no dijo nada, simplemente la miró fijamente, sin parpadear. "Muévete, esclavo."

Sakura apretó los dientes cuando caminó por el pasillo a la puerta de la bodega apenas a diez pasos delante de ella. Entró, agarró la primera manta que pudo encontrar, y salió, esperando que los shinobi que la observaban fuesen imbeciles, que tomara ese acto como una simple prueba de que decía la verdad…

Pero Arashi simplemente asintió, después hizo una seña hacia el corredor. "Ahora vamos a llevarte de vuelta con tu amo, muchacho. ¿Eres el esclavo de Lord Sasuke, cierto?"

Había esperado por un Neandertal, y en lugar de eso consiguió a un hombre que parecía demasiado inteligente para su propia paz mental. Sakura no estaba segura sobre su opinión sobre Dios, pero estaba completamente segura que conspiraba contra ella.

Cuando volvió sobre sus pasos por los corredores, trató de pensar qué podría decir cuando abriera la puerta de la habitación de Sasuke y sus 'escoltas' encontraran que estaba un dormido y que probablemente nunca le había ordenado hacer algo.

Todavía estaba pensando cuando dieron vuelta a la esquina y comenzaron a bajar hacia el corredor final de la habitación de Sasuke. Cuando vio la luz brillando por debajo de la puerta, consideró seriamente solo golpear la cabeza de los guardias contra el muro y correr como si su vida dependiera de ello. Si había luz, significaba que Sasuke estaba despierto, y si Sasuke estaba despierto significaba que era consciente de que se había ido y probablemente ahora se colocaba sus armas para ir a buscarla, y cuando tocara la puerta con un montón de mantas y un par de shinobi a sus costados…

Es seguro decir que Sakura no esperaba con impaciencia tal confrontación, principalmente porque tenía el presentimiento que eso causaría dolor inmediato y verdadero en ella poco después.

Estaba a punto de avanzar, pero Arashi se paró delante de ella y tocó bruscamente la puerta. Y mientras Sakura sabía que podría haber tenido una posibilidad de someter a esos dos si los cogía por sorpresa, sabía que no tenía absolutamente ninguna posibilidad de derribar a Sasuke, no con el collar puesto. Así que, solo tenía que tomar esto por el mango.

La puerta se abrió, y un impasible ojo negro observó detenidamente por el hueco.

"¿Qué sucede?" preguntó a Arashi. Pero Sakura podía oír el implícito 'será mejor que tengas una maldita buena razón para molestarme' en las palabras.

Cuando miró, sus ojos se deslizaron de los shinobi del Sonido y se detuvieron en ella. Sakura se puso rígida cuando él observó la manta, la expresión que solamente ella conocía la miró furtivamente a pesar de sus mejores esfuerzos y se preparó para… cualquiera que fuera su reacción, todo lo que sabía es que sería fea.

"Ya era hora," se mofó Sasuke. "Entra."

Le tomó a Sakura unos momentos comprender que Sasuke realmente estaba hablándole. Sin saber porque parecía estar dándole pase libre pero sin rechazarlo, caminó pasando a Arashi y se deslizó dentro de la habitación mientras Sasuke abría la puerta una fracción más amplia para dejarla entrar.

"Ahora… ¿qué quieren?" le preguntó Sasuke a Arashi, con su voz volviéndose peligrosa.

"Encontramos a su esclavo vagando por los corredores y simplemente quisimos asegurarnos que estaba siguiendo sus órdenes," dijo Arashi, su voz parecía tranquila pero Sakura sabía que probablemente esperaba que Sasuke no lo matara por molestarlo.

"Hn." Sasuke cerró la puerta en sus caras, despidiéndolos groseramente y dejando dos muy aliviados guardias vivos para alejarse.

Sasuke se giró para ver a Haru, quien agarraba la manta y lo veía como si fuese algún tipo de reacción química volátil, una a la que el más leve toque pudiese desencadenar.

Cuando Sasuke despertó justo a tiempo para ver al muchacho escaparse por la puerta, el primer pensamiento había sido ir tras él. Se levantó, prendió la lámpara, y de hecho había tomado su espada antes de abruptamente decidir dejar ir a Haru. A Sasuke, en primer lugar, nunca le gustó el concepto de la esclavitud, y si Haru tenía las agallas para intentar un escape de una de las fortalezas del Sonido… entonces Sasuke sintió que el muchacho había ganado su libertad.

Acababa de decidir volver a dormir y fingir no saber de la fuga de Haru hasta la mañana (iban a irse en una semana o algo así de todos modos, así que apenas importaba si informaba a su villa de la localización), cuando sus agudos oídos escucharon el sonido de pasos fuera de la puerta.

Quien quiera que fuese tocó, y Sasuke apenas si abrió la puerta así no serían capaces de ver que el montón de mantas de Haru estaban visiblemente vacías… solo para encontrarse con Haru en persona, agarrando una manta y rodeado por dos guardias.

Le tomó un momento comprender que Haru debió ser atrapado, y obviamente había clamad estar en algún tipo de encargo; aparentemente el chico podía pensar rápido cuando lo necesitaba.

Si Haru se hubiese humillado o tratado de suplicarle, Sasuke hubiese hecho algo muy diferente. De hecho, el muchacho de ojos verdes solo había permanecido de pie, luciendo tan nervioso como resignado, como si no estuviese seguro de lo que seguía, pero sabía que era malo.

Y, casi antes de pensar en eso, Sasuke se encontró a sí mismo siguiéndole la corriente. Había sido… agradable… tener a alguien que rodara sus ojos a él sin preocuparse sobre lo que pudiera hacerle. Alguien que le contestara bruscamente en lugar de tomar sus ordenes con un asentimiento y una sonrisa falsa.

Miró fijamente a Haru por un momento, después se quitó las botas y dejó su espada a un lado de su cama antes de apagar la lámpara y acostarse.

Escuchó un suave sonido en la oscuridad que le decía que Haru estaba acomodándose en su improvisada cama.

Ninguno habló.

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Sakura meditó que ella y Sasuke parecían haber alcanzado algún tipo de acuerdo silencioso. Ninguno habló sobre la fuga de Haru, y ninguno habló de la forma en que Sasuke le había cubierto.

Pero Sakura pensó en ello. Pensó mucho en ello.

¿Qué había llevado a Sasuke el tratar de encubrirla? No le debía nada… así que ¿por qué había hecho eso? Si hubiese sido alguien más, habría dicho que era por compasión o bondad de sus corazones o algo por el estilo… pero no había visto muchas pruebas de bondad en el corazón de Sasuke últimamente. Estaba tan enfocado en matar a su hermano, que parecía que se había bloqueado a todo excepto a aquella obsesión.

Seguramente él lograría matar a Itachi algún día, pero después de eso… estaría solo. Y no había nadie a quien pudiese culpar excepto a sí mismo.

Y Sakura odiaba que esa idea la molestara. Él fue quien los abandonó, fue quien estuvo a punto de matar a Naruto, fue quien los hizo a un lado… así que, ¿por qué encontraba tan imposible hacerle lo mismo a él?

Con un suspiro y una sacudida a su cabeza, Sakura reafirmó su promesa de escapar del Sonido tan pronto como fuese posible; todo ese tiempo con Sasuke le hacía contemplar cosas que realmente no tenía deseos de contemplar. La herida del corazón era una herida que realmente nunca se curaba, pero probablemente sanaría un poco si dejara de meter el dedo en la herida y reabrirla.

Sakura se sentó en el área de comer de los esclavos, esta vez, manteniéndose cerca de la pared y de Sasuke; no iba a implicarse en un altercado otra vez, no con el mismo guardia que la había escoltado a la habitación de Sasuke ahí. Ese hombre, Arashi, se apoyaba contra la pared y la miraba sin parpadear, como una serpiente, y tenía el presentimiento de que solo buscaba una excusa.

"Te conozco," una mujer dijo a su lado calmadamente.

Sakura se dio la vuelta... e hizo todo lo posible por no gritar alarmada. Conocía a esta mujer, también; era una de las enfermeras de la villa que había ayudado. Rumi, pensó que era. Recordó una breve conversación donde la mujer le había anunciado la intención de visitar a su familia en otra villa tan pronto como la enfermedad estuviese bajo control; entonces, debió haber sido atrapada en el camino.

Pero… Rumi solo la conoció por un par de semanas, ¿no podría reconocerla así, verdad? Sasuke la había conocido durante años y no parecía tener la más ligera sospecha de que fuera otra cosa que lo que parecía ser: un castaño y ligeramente bronceado muchacho.

Sin embargo... Sasuke la conoció cuando tenía doce y trece años. Su único contacto con ella había sido aquella… aquella confrontación, donde no había mostrado ni una pizca de interés en ella. Así que tal vez Rumi tenía una mejor idea de cómo lucía actualmente, y de hecho podría ver a través de su disfraz…

"¿No eres el hombre que ayudó a aquel niño?" continuó la antigua enfermera, pareciendo llena de admiración.

Sakura trató de no suspirar en alivio. Así que Rumi solo la reconocía de ayer, no de la villa. No la conocía como la kunoichi que curó la enfermedad, sino como el esclavo que tuvo agallas para intervenir entre el guardia y otro esclavo.

Lo que, ahora que lo pensaba, había sido tan estupido. Claro, que el guardia no había hecho nada más que mirarla airadamente (probablemente no querría molestarse), pero si hubiese decidido presionar sobre ese asunto, Sakura sabía que hubiese estado en problemas.

"¿Has estado mucho tiempo aquí?" preguntó Rumi, pareciendo comprensiva.

"No mucho," dijo Sakura honestamente. "Estaba de camino a casa cuando me atraparon."

Se dio cuenta que, aunque la expresión de Sasuke todavía sostenía la expresión de desinterés, escuchaba atentamente su conversación.

"Yo también," Sonrió Rumi. "Yo… yo era enfermera, sabes. No pude dejar la villa donde trabajaba por meses porque había un brote. Eventualmente, solicitamos a Konoha por ayuda y enviaron a una mujer llamada Haruno Sakura para ayudarnos."

Sakura pudo sentir a Sasuke ponerse rígido, y silenciosamente maldijo la línea de conversación de Rumi.

"Era asombrosa, de verdad. Siempre pensé que los ninjas no hacían nada más que pelear, ¡no sabía que pudiese curar también! Aunque," reflexionó Rumi, "Dudo que haya algún médico aquí."

Sakura asintió. Kabuto podría saber jutsus médicos, pero de ningún modo era un médico.

"Se fue un poco antes… aunque espero que no haya sido atrapada también. Parecía realmente agotada…"

'Si supieras, Rumi,' pensó Sakura. 'Si supieras.'

"¡Haru!" espetó Sasuke. "¡Ven!"

Sakura se levantó sobre sus pies con una mirada de disculpa hacia Rumi y corrió tras Sasuke cuando abandonó lo que parecía ser una cafetería. Otra vez con sus órdenes de una sola palabra – ¡ella no era un perro! Y de todas maneras, ¿cuál era su problema?

Sasuke se dijo a sí mismo que no estaba corriendo por los corredores, en sí, solo estaba… moviéndose rápido.

Y absolutamente nada tenía que ver con lo que acababa de oír por casualidad. Absolutamente no.

Tiró de una pesada puerta de metal y descendió un grupo de tortuosas escaleras, escuchando a Haru correr tras de él.

"¿Qué sucede?" bufó el muchacho. "¿A dónde demonios vamos?"

"Las mazmorras," cortó. "¡Ahora cállate!"

"Dios, alguien necesita un tranquilizante…"

Sasuke lo ignoró cuando la escalera se abrió a un oscuro y frío corredor lleno de celdas. Caminó a zancadas delante de ellos, con sus oscuros ojos mirando a través, como un niño escudriñando entre la suciedad por encontrar una canica perdida.

Aun no sabía realmente porque hacía eso. Pero desde que la mujer mencionó que Sakura podría haber sido capturada… sabía que necesitaba ver si decía la verdad. No había visto un destello de cabello rosa en la cafetería, así que descendió a las mazmorras.

Mientras más caminaba, su estomago más se retorcía. No había visto a Sakura en semanas, ni había tenido ninguna interacción verdadera con ella por años, y sin embargo, el pensar en ella en el Sonido… presa fácil para los hombres que vivían ahí, carne para los experimentos de Kabuto… le ponía enfermo.

Alcanzó el final del corredor y abrió la pesada puerta del cuarto de interrogación. Los prisioneros que se mantenían en aquellas celdas eran aquellos que debían ser 'persuadidos' para dar información. Sakura era una kunoichi de Konoha, no era imposible sumir que Orochimaru hubiese ordenado interrogarla…

Pero la habitación – y las diminutas celdas contiguas – estaban vacías.

Sasuke bufó entre dientes.

"¿Qué estás buscando?" preguntó Haru con curiosidad. "Digo, asumo que estás buscando algo, por la manera que caminas de un lado a otro y gruñes por lo bajo…"

Sasuke dio la vuelta. "¿Cuando estuviste con los otros esclavos, alguna vez viste a una mujer con cabello rosado?"

Haru parpadeó, el movimiento fue casi invisible en la casi oscuridad que cubría las mazmorras. "No – ¿por qué?"

Sasuke pasó empujándole y caminó sobre sus pasos fuera de las mazmorras.

Sakura dio un suspiro silencioso de alivio ante el hecho que la oscuridad ocultara la mirada sobresaltada que sabía que debió haber decorado su rostro y le siguió.

Sasuke… ¿estaba buscándola?

Sasuke, por su parte, repasaba todas las posibles opciones que podrían ocurrirle a un esclavo en el Sonido. Había revisado la cafetería, las mazmorras, el cuarto de interrogación…

Sasuke hizo una mueca cuando comprendió que había otra opción. Sakura era lo suficientemente bonita para ser reclamada por uno de la élite como su esclava exclusiva, de la misma forma que Haru con él. Excepto que Sasuke sabía que la mayoría de la gente en el Sonido hacía uso sexual de sus esclavos personales.

Como un sabueso sobre el rastro de un conejo herido, fue a los cuarteles principales, pateando la primera puerta que pudo encontrar.

Una mujer gritó y se alejó, pero su cabello era negro, no rosa. El cuarto siguiente tenía a una rubia con heridas alrededor de sus muñecas. El otro tenía a un hombre.

Sasuke examinó los cuarteles principales tomándolos por asalto, pateando en cada puerta… pero no había ninguna Sakura que encontrar.

"¿Puedo preguntar por qué pateas las puertas?" señaló Haru cuando se fueron. El muchacho parecía un poco agitado – probablemente producto de lo que vio en aquellas habitaciones. "¿O no está permitido?"

Sasuke lo miró coléricamente y no contestó.

Al menos había establecido que Sakura no estaba en el Sonido. Probablemente escapó de los esclavistas, o en primer lugar, nunca la atraparon.

O quizás estaba muerta, pero Sasuke encontró el tren de pensamientos extrañamente inquietante, así que no pensó más en ello. De todas formas, algo en él se relajó ante la idea de que Sakura no era esclava en esa fortaleza.

Sasuke entró a zancadas en su cuarto, sin darse cuenta que un esclavo de ojos verdes le enviaba miradas muy extrañas.

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"Abruptamente el atizador de la memoria mueve las cenizas de los recuerdos y destapa una brasa olvidada, aun ardiendo lentamente, aun caliente, aun encendida, aun tan roja como puede ser."

-William Manchester

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Capítulo 3: Sospechas