He aquí el capítulo 8! Espero que les guste…

Agradecimientos a Hatake Nabiki, KaoruKobayashitheone, Pau-chan22, Darky-chaan, Karina Natsumi, asukasoad, Bella-uchiha1, karoru01, .Chan, EdiitH, sasuke-glamour, Shannon_Arsen!!, Nahomi-hime-chan, Ikamari, flower of night, Yess

Y a todas las personas que leen la historia también!

Capítulo 8

Aflicciones

"Los celos son ese dolor que un hombre siente del temor de no ser amado por igual, por la persona a quien ama completamente."

-Joseph Addison

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"Así que… ¿cuál es tu historia?" preguntó Suigetsu.

Sakura lo miró. "¿Qué historia?"

"El…" Suigetsu hizo una ligera seña hacia su cuello. "¿Como es que conseguiste atarte a eso?"

"Un impulso altruista pesó más que mis propios instintos de supervivencia."

"De verdad?"

Sakura roló sus ojos. "Prácticamente tenía poco chakra, y tropecé con un grupo de viajeros siendo capturados como esclavos por el Sonido. Luché con los shinobi en lugar de escabullirme silenciosamente… y aquí estoy. Siendo arrastrada por montañas y barrancos por un idiota."

"No estimas a Sasuke, ¿o sí?"

"No, por ahora no."

Suigetsu sonrió con satisfacción. "¿Entonces… eres medico, eh?"

"Si, pero mis habilidades están un poco limitadas con el collar puesto." Sakura movió un dedo sobre la cerradura metálica para enfatizar.

"¿Pero aun son bastante buenas, no? Digo, Sasuke debe tener una buena razón para traerte."

"Bueno, si por casualidad te lo dice, ¿podrías decirme cual es?"

Sasuke escuchó la conversación frente a él solo a medias. Sakura había permanecido en silencio durante todo su viaje fuera del Sonido, pareciendo despreciar el caminar con él o con Suigetsu, y en lugar de eso se plantó en el medio, caminando a zancadas entre ellos y de vez en cuando refunfuñando ininteligiblemente bajo su aliento.

Poco después, Suigetsu se hizo hacia atrás y trató de entablar una conversación con ella. Sus primeros intentos habían sido rechazados más bien groseramente, pero cuando perseveró, la helada actitud de Sakura gradualmente se ablandó. Era obvio que aun era un poco cautelosa con el hombre peliblanco, pero ahora hablaba cómodamente con él.

Sasuke se dijo a sí mismo que no tenía envidia.

"Ah, anímate, princesa," sonrió Suigetsu abiertamente, sintiéndose tentado a darle una calida palmadita en la espalda pero cauteloso de darle a Sasuke una razón para desplegar su amenaza. "Podría ser peor."

Sakura dio un resoplido muy poco elegante. "Cierto. Eso es lo deprimente de la vida – siempre puede empeorar."

Suigetsu rió en silencio otra vez y pasó a su lado, Sakura se encontró sintiendo un cierto agrado por él. Era rudo y grosero, si, pero la sonrisa atrevida y la actitud despreocupada le recordaban a Naruto, de alguna forma.

Más aún, era agradable hablar con alguien que poseía verdaderas habilidades de conversación.

"Así que… por curiosidad, ¿a dónde vamos?" preguntó ella.

"La tumba de Zabuza," explicó Suigetsu. "Quiero la espada."

Sakura parpadeó, pensando y tratando de recordar si había algo particularmente inusual en la espada de Zabuza… además de su tamaño, desde luego.

Vio a Suigetsu tomando un gran trago de la cantimplora que llevada en su cadera, y su mente médica tomó el control.

"¿Bebes frecuentemente porque tienes que mantener tu nivel de fluidos elevado?"

"Bingo, princesa," sonrió abiertamente. "¿Eres de los inteligentes, verdad?"

Sakura encogió los hombros, parpadeando cuando emergieron de los árboles y se encontró a sí misma frente al Gran Puente de Naruto. Sintió una nostálgica sonrisa curvando sus labios, y cuando se arriesgo a mirar a Sasuke, se sorprendió de verle mirando también el letrero, con su expresión casi…afectuosa.

"¿Qué pasa con ustedes dos?" Preguntó Suigetsu, tomando otro sorbo de agua.

"No es nada," Dijo Sasuke. "Vamos."

Sakura siguió detrás de los dos hombres mientras cruzaban el puente de Naruto, mirando el agua que se espumaba y se levantaba debajo de ellos. Para un civil, sería suicidio intentar nadarlo, pero para un ninja…

Un ninja, probablemente tenía una muy buena probabilidad de llegar a tierra. Si solo bajara de un salto por la orilla y emprendiera el camino, quedándose bajo el agua tanto tiempo como fuera posible…

"Ni se te ocurra pensarlo," rompió Sasuke, agarrando su brazo justo por encima del codo y conduciéndola de vuelta a la mitad del puente.

"¡Solo estaba mirando el agua!" protestó ella.

Sasuke no dijo nada, pero Suigetsu rió en silencio. "Vamos princesa, ni siquiera yo caería con esa."

"Que te jodan, chico agua," gruñó Sakura.

Suigetsu solo rió más. "Cuando quieras, princesa. Solo que no donde tu novio pueda encontrarnos – parece que es del tipo celoso."

Sakura roló sus ojos y Sasuke fulminó salvajemente al otro hombre.

De todas maneras, Sakura pensó que era interesante notar que él no liberó su brazo hasta que terminaron de cruzar el puente.

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"Aquí es," dijo Sasuke, señalando las tumbas que el Equipo 7 había construido hacía tantos años.

Suigetsu sonrió, cerrando sus dedos alrededor de la empuñadura de la gigantesca espada con impaciencia. La sacó del piso, levantándola en sus manos como si verificara el peso de la espada. "Es bastante pesada…"

"¿Eso crees?" Bromeó Sakura sarcásticamente. "¿Te preguntas por qué?"

"Ouch, princesa, guarda esa lengua afilada antes de que te cortes," sonrió Suigetsu, dejando que la espada descansara en el piso una vez más.

Sakura notó el ligero temblor de sus músculos cuando la bajó. "Sin pretender ofender al hombre con la gran espada, ¿pero crees que realmente puedes manejar esa cosa?"

"Las espadas de los Siete Espadachines de la Niebla son transmitidas de generación en generación. Entrené para poder reunirlas algún día," relató Suigetsu, sujetando una gruesa correa alrededor de la espada.

""En realidad no contestaste mi pregunta," indicó Sakura.

"No te preocupes por mí, princesa. Manejaré esta cosa muy bien."

Sakura encogió los hombros, mirando como Suigetsu usaba la correa para asegurar la espada a su espalda.

"Bien, marchémonos," dijo al final. "¿El más cercano primero, verdad?"

"Um… ¿chicos?" Inició Sakura, apuntando a dónde el sol comenzaba a hundirse por el horizonte. "A no ser que esa persona esté a una milla o menos de aquí, tendremos que viajar en la oscuridad."

"Entonces nos quedaremos en una posada cerca de aquí," Suigetsu se encogió de hombros. "¿Tienes algo de efectivo, Sasuke?"

Sakura sabía que tenía. Antes de que fueran a encontrar a Suigetsu, Sasuke había recogido mucho dinero del tesoro del Sonido.

"Él tiene dinero," dijo poco después. "Vamos a encontrar algún sitio agradable."

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"¿Entonces... vamos a conseguir tres habitaciones, o vas a ser tan avaro y solo conseguirás una?" preguntó Suigetsu.

"Conseguiremos dos cuartos," le dijo Sasuke.

"¿Qué, uno para nosotros y otro para la princesa?"

Por un momento, Sakura se atrevió a esperar que pudiera ser capaz de salir inadvertida y alejarse en la noche. Pero esas esperanzas fueron rotas por la respuesta de Sasuke.

"No – uno es para ti, el otro será mío y de Sakura."

Sakura mordió su labio contra la urgencia de gritar '¿por qué?' Sabía por qué – Sasuke se había anticipado a ella, y se movió para vetar su fugaz intento de escape antes de siquiera haber comenzado.

"Sabía que tu se lo hacías," refunfuñó Suigetsu, con voz baja.

Sasuke le envió una mirada de represión, y Sakura fingió que no lo había oído.

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Sakura abrió la ducha, dejando que el agua caliente recorriera su piel, con un suspiro de alivio. Había sido difícil sonreír cortésmente con el portero cuando Sasuke le hizo entrar en el hotel, cuando realmente lo que habría querido hacer era gritarle para que alertara a Konoha.

Pero el hombre era un civil – todos ahí eran civiles, y no iba a poner sus vidas y salud en riesgo por mezclarlos en asuntos ninja.

Lo que era peor, la habitación que Sasuke pagó para ellos tenía una cama matrimonial – sospechaba que los empleados del hotel actuaban bajo la ilusión de que ellos eran amantes. Pero Sakura estaba decidida a que ellos no compartirían esa cama – tuvo suficiente en el Sonido, muchas gracias, y preferiría usar el sillón.

Sakura se enrolló la toalla mientras salía de la ducha, tomando la oportunidad que le proporcionaba el alto espejo para examinar el collar de nuevo. Sabía que probablemente no tenía oportunidad para removerlo, pero no podía resistir revisarlo en cada oportunidad que tenía, solo en caso de que la inspiración le llegara.

Se sentía como uno de esos niños que preguntaban si aun era Navidad, todos los días mientras diciembre pasaba.

Pero mientras más examinaba, pinchando, buscando o solo tratando de forzar el collar, más comenzaba a convencerse de que no podía ser removido de ningún modo ordinario. Estaba segura de que había alguna trampa en el – tenía que haber, Sakura se rehusó a pensar en la posibilidad de que el collar nunca se desprendería, de que fuera diseñado para ser llevado hasta la muerte.

Si regresaba a Konoha, seguramente Tsunade encontraría una manera de quitar la maldita cosa de ella... pero tenía que alejarse primero de Sasuke.

La medico no podía menos que preguntarse exactamente qué le permitía hacer el collar. Ya no podía sentir chakra, ¿pero todavía podía influir en el suyo? ¿Elevarlo y disminuirlo a voluntad?

Trató de avivar su chakra, una técnica que los shinobi a menudo suelen utilizar para atraer deliberadamente la atención de otro ninja. Pero nada pasó. No podo sentir el ligero cambio en sus niveles de chakra. Desde luego, el collar solo le dejaba una pequeña cantidad, y era concebible que algo encima de ese nivel fuese simplemente cortado.

Así que, en cambio, Sakura intentó suprimir su chakra, de la misma manera en que lo escondería de ser detectado durante una misión de sigilo. Y sintió que funcionaba – su propio chakra se disipaba a su voluntad, atenuando su presencia.

Sakura apenas tuvo tiempo de sonreírse a sí misma en el espejo, antes de que la puerta del baño se abriera y Sasuke entrara como un huracán.

Sakura gritó y dio la vuelta, terriblemente consciente de que estaba cubierta por nada más que la tela de la toalla. "¿Qué demonios estás haciendo?"

Sasuke parpadeó, mirándola por un instante en completo silencio (¿estaba imaginando ella, la manera en que sus ojos parecieron ensancharse?)… y después dejó el baño, cerrando la puerta tras de sí con un fuerte golpe.

Sakura miró fijamente la puerta, completamente estupefacta. ¿Qué acababa de suceder?

"¡Oye!" gritó a través de la puerta. "¿Qué fue todo eso?"

"No suprimas tu chakra de nuevo," fue la voz de Sasuke desde su habitación, sonando ligeramente tensa.

Sakura entendió finalmente. Cuando su chakra se había desvanecido en el baño, Sasuke probablemente asumió que había hecho algún tipo de jutsu de tele transportación (¡lo que habría sido una buena idea si ella no estuviera llevando el estúpido collar!) y se había precipitado dentro de la habitación, pensando que escapaba.

Y en lugar de eso, se había llevado un buen vistazo. Sakura se encontró a sí misma agradecida que al menos había llevado la toalla. ¿Que embarazoso habría sido si Sasuke hubiera entrado cuando estaba desnuda?

Se vistió apresuradamente, gruñendo cuando tiró de la ropa fea marrón, diciéndose que realmente necesitaba algo de ropa nueva. Le habría gustado oír que mentira habría preparado Sasuke para explicar su vestimenta a la gente en la recepción.

Olvida su atavío – le hubiera gustado saber qué pensaron que era el collar. ¿Quizás asumieron que estaba siguiendo algún tipo de expresión bizarra de moda?

Dio un paso fuera del baño, tratando de no reír cuando notó que Sasuke miraba a todas partes, excepto a ella. Sakura tomó las almohadas de en medio de la cama y las arrojó sobre el sillón, ordenándolas muy bien en un extremo.

"¿Qué estás haciendo?" preguntó Sasuke cuando ella sacó una manta de reserva del armario.

"No dormiré en esa cama contigo," dijo Sakura sin rodeos. "Digo, ahora que no tenemos que engañar a un par de sádicos para creer que tenemos relaciones, no hay ninguna razón."

Las cejas de Sasuke descendieron, trató de no pensar en el hecho que casi se sintió herido por su declaración.

La puerta se abrió, y Suigetsu entró.

"¿Por qué estás aquí?" soltó Sasuke, irritado.

"Estaba aburrido," encogió los hombros, entonces notó a Sakura armando su cama improvisada en el sillón. "¿Hiciste que la princesa tomara el sillón?"

"No, decidí que yo tomaría el sillón" corrigió Sakura.

"¿Entonces no lo haces con ella?" Esta vez se dirigió a Sasuke.

No!" Explotó Sakura, sacando su tensión. "¡No soy su esposa, o su novia, o su amante o su 'esclava de placer' – no tenemos relaciones, no nos acariciamos, no nos besamos, no hacemos nada remotamente sexual!"

"Sii, siento haber preguntado."

Sakura forzó a sus manos a que se relajaran de los puños en que se habían convertido, esperando que su cólera se enfriara.

Mientras tanto, Suigetsu, se giró hacia Sasuke. "Entonces, no has hecho un movimiento con la Princesa… ¿eso significa que en realidad eres gay? Porque me preguntaba…"

Sakura no pudo evitarlo. Rompió en risas – unas verdaderas, profundas y generosas carcajadas. Agarró su estomago mientras que la fuerza de su risa casi la dobló. Se arriesgó a dar un vistazo hacia Sasuke… solo para tomar la expresión que su rostro le enviaba en otro de sus ataques de histéricas carcajadas.

"¿Eres bastante alegre, cierto?" advirtió Suigetsu.

"Para una victima de secuestro, creo que si."

"¿… realmente no quieres estar aquí, verdad?"

"¿Cual fue tu primer pista?" gruñó ella.

Sasuke se sorprendió ante el destello de dolor que se expandió a través de él. Una vez, ella habría estado feliz en seguirle…

No sabía por qué, pero algo lo llevo a recordarle aquello. "Te recuerdo claramente que una vez estuviste dispuesta a venir conmigo."

Sakura se puso rígida. "Tal vez si, tal vez no, pero era apenas una chica pre-adolescente que se había engañado en creer que había algo bueno en ti. No creo que nada de lo que dije esa noche pueda ser tomado en serio."

Estaba mintiendo, desde luego – había una parte de esa confesión (más que un poco embarazosa, en retrospectiva) que ella en verdad habría querido decir. Y que aún quería decir, muy a su pesar.

Te amo

"¿Así que era mentira?" Preguntó Sasuke en voz baja, y había algo en sus ojos que le decía a Sakura que no estaba hablando sobre su promesa de ayudarle.

Forzó sus labios en una sonrisa y le dio la espalda, finalizando eficazmente su conversación. No confiaba en que sus capacidades como actriz llegaran tan lejos, no si lo miraba a la cara.

"Bueno… quizás no entonces, ¡pero ciertamente ahora sería una mentira!"

Y tal vez si seguía diciéndose eso a sí misma, lo creería algún día.

"Ahora…" Sakura sacudió su cabeza. "Ahora… nunca estaría aquí contigo por voluntad propia."

"Sin embargo estás aquí," dijo Sasuke, con su voz severa. "Y permanecerás conmigo hasta que yo diga lo contrario."

Suigetsu simplemente los miró, meditando el hecho de que, la primera imagen que vino a su mente, fue la de una ola rompiéndose contra una roca. Sakura era la ola, juntando fuerza y poder, rompiéndose contra la dura roca, que era Sasuke, y siendo destruida en partículas, retirándose e intentando otra vez.

A primera vista, parecía que la roca había ganado. Pero Suigetsu bien lo sabía. Poco a poco, cada ola desgastaba la roca, mientras que la ola permanecía intacta. Al final, era la roca la que cedía, no las olas.

Algo le decía que esto era igual. Sasuke podía ponerse frente a Sakura en ese momento, pero solo era cuestión de tiempo antes de que eso cambiara.

Sasuke miró a Sakura seguir arreglando su cama, sin prestarle atención y sin hacer ningún esfuerzo por continuar la conversación… y se sintió extrañamente perdido. Era una sorpresa comprender que los sentimientos de Sakura por él habían sido casi un bálsamo – después de todo, si Sakura podía amarlo, ¿tenía que haber algo bueno en él, cierto?

Pero ahora decía que ya no lo hacía. Que todo lo que podría haber sentido por él estaba muerto.

Y extraña y bizarramente se enfadó. ¿No era eso lo que él quería – que se olvidara de él?

¿Entonces por qué esa realidad le hacía querer destrozar algo?

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Sakura se sacudió y se giró en el sillón, incapaz de lograr dormir. No era que su cama fuese incomoda; por el contrario, el sillón era bastante agradable – suave pero lo suficientemente firme para que no fuese tragada por él – pero su casi-discusión con Sasuke seguía replicando en su cabeza.

Se negó a admitir que se sentía un poco culpable. ¡Por Dios, el hombre prácticamente se había regodeado por mantenerla presa – no iba a sentirse culpable por mentirle!

Así que la médico cerró sus ojos y pensó en otras cosas, dejando que su mente girara a Konoha, reviviendo tiempos felices (pero no las memorias del equipo 7 – se mantuvo muy lejos de esas), y esperando que su mente pudiese, finalmente, calmarse lo suficiente para que pudiera dormir de nuevo.

Por su parte, Sasuke tampoco podía dormir. Pero él no se removió, como podía oír que Sakura hacía; en lugar de eso se mantuvo perfectamente inmóvil, esperando que tarde o temprano el agotamiento del día pudiera más que la agitación de su mente.

El tiempo avanzaba lentamente, acompasado con sus lentos e inalterables respiros mientras intentaba que su cuerpo cayera dormido. Escuchó el ruido del movimiento de Sakura disminuyendo, su respiración comenzando a suavizarse, y también como se escabullía del mundo de la consciencia.

Extrañamente, el saber que ella dormía placidamente a pocos pies de distancia de él, mandó a Sasuke al sueño, más rápido que lo que cualquier truco de relajación podría hacer.

-xxx-

Los ojos de Sasuke se abrieron de repente y su mano alcanzó su espada en la oscuridad, listo para defenderse contra lo que le había despertado.

Entonces comprendió que no había ninguna presencia en la habitación salvo la suya y la de Sakura. No fue despertado por un intruso, sino por los suaves quejidos y gemidos que venían de su compañera de habitación.

Sasuke se apoyó en un codo, mirando fijamente a través de la habitación en un esfuerzo para señalar la fuente de angustia… pero no había nada – los ojos de Sakura seguían fuertemente cerrados, y los movimientos forzados y entrecortados que acompañaban aquellos pequeños sonidos, le decían a Sasuke que ella estaba capturada en algún tipo de pesadilla.

Apenas sabiendo lo que estaba haciendo, se levantó de la cama y cruzó silenciosamente la habitación.

Ahora que estaba más cerca, Sasuke notó los pequeños rastros de sal y agua que brillaban en la luz de luna, y comprendió que lo que fuera que Sakura soñaba, le causaba tal angustia que de hecho estaba llorando.

También comprendió – con una pequeña sorpresa – que era la primera vez que la veía llorar en años. De hecho, a pesar del hecho de que los eventos de las pasadas semanas debieron haberla aterrorizado, la última vez que pudo recordar ver el llanto de Sakura, fue cuando abandonó Konoha hacía tantos años.

La durmiente mujer se estremeció, su diminuto grito lo sacó de sus pensamientos. Miró su frente arrugada, su rostro torciéndose en una expresión afligida… y su mano se extendió hacia la de ella antes de que pudiera detenerla.

Sus dedos acariciaron su cabello, extendiéndose, con delicadeza a través de su rostro. Ella se movió y Sasuke movió sus manos hacia atrás como si se hubiera quemado.

Pero cuando ella no despertó, su mano se acercó de vuelta hacia ella como si fuese atraída por un imán. Sus dedos rozaron las líneas del ceño de su frente, como si pudiesen ser alisadas como la arcilla mojada.

Y para su asombro, lo hicieron. Si el sentir una mano en su rostro la había consolado, o no, o si una nueva sensación había roto el ritmo de la pesadilla, el rostro de Sakura se relajó gradualmente, los tensos músculos bajo sus dedos lentamente perdieron su rigidez.

Solo cuando ella suspiró y trató de acurrucarse en la caricia que Sasuke retiró, se sintió repentinamente incomodo, como si hubiese expuesto alguna parte sensible y vulnerable de él.

Se deslizó de vuelta en su cama, teniendo cuidado de ser tan silencioso como fuese posible, para que Sakura no despertara.

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Sakura abrió sus ojos a la suave luz de la mañana, despertada por el sonido de la ducha. Una mirada rápida hacia la cama vacía, y Sakura asumió que Sasuke estaba bañándose.

Se quitó la manta, haciendo una mueca cuando trató de arreglar su ropa – se había arrugado horriblemente durante la noche, y mientras Sakura no estuviera tan ubicada en apariencia como solía estar, la cosa era bastante incomoda.

Se preguntó si podía persuadir a Sasuke de comprarle algunas ropas nuevas.

Abordó al sujeto tan pronto como salió del baño. "Necesito ropa nueva."

Sasuke la miró, pero Sakura no iba a ser disuadida, y siguió antes de que el pudiera decir algo. "Esta ropa es áspera, pica y me da poca libertad de movimiento. Si vas a traerme por ahí como un perro obstinado, ¡por lo menos ten la decencia de darme algo de ropa apropiada!"

"Después," le dijo Sasuke. "Primero, debemos encontrar a los demás."

Sakura apretó su mandíbula contra el impuso de gritarle una obscenidad o dos.

Hubo un repentino golpe en la puerta y la voz de Suigetsu se coló por la madera. "Hey, ¿están despiertos? ¿Ya nos vamos?"

"Nos vamos," dijo Sasuke, atando su espada a su cintura.

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Sin importar cuantas veces usara Sakura su chakra para caminar en el agua, siempre había una sensación de surrealismo en ello. Vio el pez bajo su pie mientras cruzaban el mar, con una pequeña sonrisa en su rostro.

Al menos el collar no la había privado completamente de su chakra, o tenía el presentimiento que ese cruce por el mar (aparentemente necesario para encontrar al 'siguiente') habría sido muy difícil.

"Así que… ¿por qué reúnes un equipo?" preguntó Suigetsu.

Sasuke lo miró. "Tengo un objetivo. Y hay una mejor posibilidad de alcanzar ese objetivo con un pequeño equipo."

Miró a Sakura, arrastrándose detrás de ellos y luciendo como si estuviese lista para tomar cualquier posibilidad que tuviera para escapar. Se lamentó de tener que ponerla en peligro, pero como no podía remover el collar, no podía arriesgarse a acercarse a Konoha, y no podía solamente dejarla vagar por el bosque con tan solo un poco de su chakra normal… estaba más segura con él.

Escuchando la conversación de Sasuke y Suigetsu sobre la formación de un equipo, Sakura sintió que algo ardía en su estomago. Solo pudo preguntarse por qué no se quedó en Konoha – ella, Naruto y Kakashi habrían estado felices de ayudarle. ¿O no eran lo suficientemente buenos?

Su pecho se oprimió dolorosamente, y Sakura apartó sin piedad aquel pensamiento. No iba a pasar otra serie de sufrimientos por Sasuke.

Aun así... eso no significaba que ella no muriera de ganas de golpearlo realmente fuerte en la cabeza.

"¿Por qué tan callada princesa?" la voz de Suigetsu la sacó de sus pensamientos.

La respuesta de Sakura fue honesta. "Si soy silenciosa, quizás ustedes dos se olvidarán de mi y podría irme."

"¿Olvidarnos de ti?" ronroneó Suigetsu. "No lo creo…"

Un músculo en el costado de la mandíbula de Sasuke se dobló, y Suigetsu decidió quitar su tono de flirteo.

"Pero por qué Karin?" preguntó Suigetsu, cambiando de tema rápidamente. "Ella es totalmente devota a Orochimaru, antes manipuló mi cuerpo, y no tenía exactamente la actitud más encantadora… si vamos a tener una mujer con nosotros, la princesa tendría mi voto cuando fuera."

"¿Experimentaron contigo?" Preguntó Sakura suavemente, sintiendo que una pequeña semilla de simpatía se alojaba en su corazón por él.

Suigetsu la miró y una extraña sonrisa se cernió sobre su boca. Ella tuvo el presentimiento que quería parecer atrevido, pero parecía más triste que cualquier otra cosa.

"¿Eres muy sensible, verdad?"

Sasuke podía prácticamente sentir como el corazón de Sakura se conmovía por el hombre a su lado, y rompió su momento de cercanía cuando cortó con brusquedad, "Es cierto que hay muchos otros fuertes shinobi que pudieran ser manejados más fácilmente, pero necesito sus habilidades únicas."

Sakura comprimió su mandíbula y apretó sus puños contra la repentina oleada de celos irracionales. ¿Que le importaba si Sasuke necesitaba a esa mujer? Ella era su prisionera – ¿qué debería importarle con quien viajaba y por qué?

Pero todavía dolía. El necesitaba a esa mujer por… alguna razón… y él nunca la había necesitado. Ella no tenía idea por qué la había llevado, pero estaba segura de que no era porque él la necesitara a su lado.

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"Es mejor romper el corazón de alguien que no hacer nada con él."

-Margaret Kennedy

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Capítulo 9: Cooperación