Bien, me he tardado mucho, lo sé! Pero por unos días sólo tuve una mano para escribir, y también estuve enferma. Bueno, espero que les guste la traducción de éste capítulo, me ha costado un poco más de trabajo que los anteriores.
Muchos saludos y gracias a quienes leen, y a quienes se toman un momento para escribir un review:
Pau-chan22, Shannon_Arsen!!, Chelsea272, KaoruKobayashitheone, nidia_uchiha, sasuke-glamour, .deva, asukasoad, Bittersweet Hell, sakura uchiha, XKotoneX, setsuna17, aiko amitie, Ikamari, EdiitH, Hatake Nabiki, .Chan, Suishy_Cherry, Nahomi-hime-chan, .x, Darky-chaan, Yess, MeloDyFloweR, gotic flower.
Si escribí alguna estupidez o algo no se entiende, por favor díganmelo! Son las dos de la mañana y apenas acabé de revisarlo.
Nota de la traductora: NI Naruto NI el fiction me pertenecen, sino a sus respectivos creadores: MASASHI KISHIMOTO Y YELLOW MASK.
Capítulo 9
Cooperación
"Nunca te disculpes por mostrar tus sentimientos. Cuando lo haces, te disculpas por la verdad."
-Benjamin Disraeli
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Llegaron a una pequeña y rocosa isla, y en un instante, Sakura se convenció de que la base debía estar oculta con alguna clase de genjutsu.
Después notó la apertura en la roca, y la escalera que bajaba hacia la oscuridad.
"Genial, más fortalezas subterráneas," refunfuñó ella.
"No te preocupes, princesa – puedes tomar mi mano si te asustas," sonrió Suigetsu.
Sakura hizo un gesto grosero en su dirección, pero él sólo se rió. Parecía reírse por todo lo que ella hacía, como si fuera específicamente llevada con el objetivo de divertirlo.
Sasuke hizo un ruido que sonó como un bufido y bajó las escaleras, con Suigetsu siguiéndole.
Sakura parpadeó por un instante, pasmada y un poco más que esperanzada ante la idea de que la hubiesen olvidado por completo (y si hubo una pizca de dolor por ser fácilmente olvidada por Sasuke, la ignoró). La medico miró a su alrededor, después se giró y caminó a zancadas hacia el agua, intentando escapar a través de ella.
Pero al final, Sasuke se puso frente a ella, moviéndose demasiado rápido como para que sus ojos lo siguieran.
"¡Deja de hacer eso!" gritó Sakura.
Sasuke simplemente la tomó por el brazo, la arrastró de regreso hacia la entrada y bajó las escaleras.
"Bien, bien, entiendo – ¡sin escapar! Ahora puedes soltarme."
"Por lo visto no, ya que no puedo confiar en que me sigas por tu propia voluntad," dijo Sasuke con fuerza, como si las palabras, de algún modo, le hirieran.
"¿Cuál es tu problema?" escupió Sakura, con frustración retumbando en su estomago como un trueno. "No, no contestes, no me importa – ¡sólo déjame ir!"
"Estás muy ocupado con ella," rió Suigetsu por lo bajo, mientras el Uchiha pasaba a su lado arrastrando a la mujer, con sus protestas durante todo el camino.
Había celdas en ésta base – unas grandes celdas que recubrían el corredor, reforzadas con gruesas barras de acero – y Sakura siguió retenida por Sasuke, olvidando luchar contra el agarre en su brazo mientras miraba fijamente a la gente encerrada dentro.
"¿Están bien?" exclamó ella, retorciéndose contra los dedos de Sasuke para poder mantener a la vista la gente, tanto como fuera posible. Pudo escucharlos hablando entre ellos, diciendo que los rumores debían ser verdaderos – ¡Sasuke había vencido a Orochimaru, y estaba ahí para liberarlos!
Sakura estaba a punto de exigir que ayudaran a esas personas cuando Sasuke se detuvo, liberándola.
Había una mujer de pie, frente a ellos, como de su edad, con brillante cabello rojo y lentes.
"Sasuke…" dijo ella, estudiándolos con su mirada. Debió ser la imaginación de Sakura, pero creyó que detectó un brillo de resentimiento en los ojos de la mujer cuando descansaron sobre ella. "Bueno, si estás aquí solo, los rumores deben ser verdad."
"Qué cruel," resopló Suigetsu. "Y dónde quedamos la princesa y yo aquí – ¿qué somos, invisibles?"
"¿Qué haces aquí?" preguntó la pelirroja, como si él no hubiera hablado.
Pero Suigetsu no iba a rendirse. "Sasuke quiere hablar contigo. Pero hey, en lugar de estar aquí parados, ¿puedes llevarnos a una habitación o algo? Desde hace rato que he estado con las piernas estiradas y estoy rendido."
La mujer – quien asumió Sakura, era Karin, si Sasuke quería hablar con ella – resopló y caminó por el corredor, ignorando deliberadamente, tanto a Suigetsu como a Sakura.
Abrió una pequeña puerta que estaba al final y entraron, ambos hombres se sentaron sobre un pequeño sillón en una esquina de la habitación. Sakura se movió para sentarse a un lado de Suigetsu, pero Sasuke agarró su muñeca y la jaló, mandando su trayectoria a su lado.
"Hey!" gritó ella, con indignación. "Cuidado con el brazo – juro que lo dislocarás si continuas éste estira y afloja."
"¿Y quién es ella?" cortó Karin, apuntando a la médico de cabello rosa.
Suigetsu sonrió. "Ella es la novia de Sasuke."
Karin resopló, y el hombre-tiburón rió y se corrigió, "Bueno, es más bien su esclava. ¿Ves el collar que la princesa lleva?"
Karin miró a Sakura de nuevo, y asintió lentamente, aparentemente comprendiendo que Sakura era una esclava. "No luce particularmente fuerte, inútil para el trabajo manual… ¿entonces, es una prostituta?"
Sakura abrió su boca para gritar una negación, pero Sasuke se le adelantó.
"No," dijo él sin rodeos, con voz fuerte. "Sakura no es una prostituta."
Sakura parpadeó, más bien desconcertada ante la fría furia en los ojos de Sasuke. Karin parecía igualmente sorprendida.
Pero Suigetsu no parecía sorprendido. "¿Eres un poco irritable, no?"
Sasuke le ignoró. "Karin, vendrás con nosotros – te necesito."
Ante esa declaración repentina, Sakura sintió una opresión en su garganta, pero estaba harta de sufrir por él.
"¿Qué?" chilló Karin. "¿Por qué tendría que ir a algún sitio? ¡Estoy encargada de éste lugar!"
"Orochimaru se ha ido," contestó Sasuke.
"¿Qué vamos a hacer con todos los cautivos?" replicó la pelirroja.
"Suigetsu, ve y libera a los prisioneros," instruyó Sasuke.
Sakura suspiró. Verdaderamente, típico. '¡Prepotente, idiota, con aires de superioridad!"
Desde luego, si eso liberaba a aquella pobre gente, en realidad no podía quejarse.
"¡No te atrevas!" siseó Karin cuando el hombre peliblanco se levantó de su asiento.
"No hay ninguna razón para mantenerlos ahí," indicó Sasuke. "¿Qué harás con ellos?"
Recordando a la desaliñada y delgada gente que había visto en la celda, Sakura se levantó también. "Ayudaré."
"¿Qué fue lo que dije?" sonrió Suigetsu. "Eres muy sensible."
"No es algo malo," se quejó Sakura mientras salió detrás de él. Sasuke no hizo intento de detenerla, así que lo tomó como un permiso silencioso.
"¡No tengo ninguna obligación de ir contigo!" escupió Karin cuando la puerta se cerró tras ellos.
Sasuke la miró, evaluando que tan en serio hablaba. Una parte de su mente buscaba el rastro de chakra de Sakura, vigilándola para asegurarse de saber sobre cualquier intento de escape.
Sasuke era muy consciente del enamoramiento de Karin por él – había tenido mucha experiencia de eso en Konoha, y si había una cosa que sabía del enamoramiento, era que si él mostraba desinterés, ellas simplemente se esforzarían aun más por ganar su atención.
Así que simplemente suspiró, y dijo. "Bien. Si estás firmemente convencida de eso, simplemente buscaré a alguien más."
Ligeramente más lento que un parpadeo, Karin corrió hacia la puerta y la cerró.
"Iré," musitó ella, haciendo a un lado sus lentes cuando se acercó lentamente, sentándose a su lado e intencionadamente acercándose a él. "Si realmente me quieres… iré contigo. De todos modos, me estoy aburriendo de este deber de guardia presuntuosa…"
Se acercó más, hasta que sus hombros se tocaron. "Vamos – no necesitamos a esos dos idiotas… puede ser solamente tú y yo…"
"No te acerques tanto," dijo Sasuke, sintiendo que comenzaba a tensarse. No le gustaba cuando la gente invadía su espacio personal. Realmente nunca le importaba cuando Sakura lo hacía… pero eso era diferente.
"Suigetsu!" fue el grito de Sakura desde la puerta, haciendo que Sasuke se pusiera rígido, preguntándose si tendría que repetir su amenaza de mutilación. "Qué estás-!"
Pero después, la puerta se partió en pedazos, fragmentos de madera y piedra cayeron a través del piso. Karin saltó lejos de Sasuke, como si de pronto se hubiera convertido en un charco de lodo.
Suigetsu dio un paso en la entrada, inclinándose sobre su espada mientras uno de sus brazos mostraba sus músculos. Sakura estaba detrás de él, con sus brazos sobre su cabeza para protegerse de la lluvia de escombros.
"¡Idiota!" gruñó ella, con su mano cerrada cayendo de golpe sobre su espalda. "¿Qué tal si hubieras derribado todo el techo sobre nosotros?"
"Cuida esos puños, princesa," gimoteó el hombre peliblanco, sobando su costado mientras su brazo se reducía lentamente a su tamaño habitual. "Necesito algunas de esas costillas que rompiste."
"Vivirás," replicó Sakura.
Pero Suigetsu notó que sus ojos parpadearon sobre él brevemente, evaluando su condición. Sakura podía poner una fachada con insultos de lengua viperina y sarcasmo, pero en el fondo, ella, probablemente era la persona más compasiva que había visto.
Así que le sonrió, dejándole saber que solo había estado jugando, y dirigiéndose a Sasuke de nuevo. "Bueno, pongámonos en marcha, entonces – es claro que Karin no quiere venir."
"De hecho, ella cambió de parecer," les informó Sasuke.
"¡Y-yo nunca dije eso!" protestó la pelirroja. "Yo… yo solo me dirijo en la misma dirección."
"Si seguro...' pensó Sakura, odiándose por la pizca de resentimiento que surgió en aquel pensamiento. Pero estaba segura de que había una razón de que ella y Suigetsu encontraran la puerta cerrada, forzándolo a derribarla.
Suigetsu parecía tener la misma opinión, porque hubo cierta aspereza en su voz cuando contestó, "¿De verdad? Bueno, entonces eso es conveniente. Creo que estarás con nosotros por poco tiempo, ¿eh?"
"Solo un poco," insistió Karin a la defensiva.
"¿Escuchaste eso princesa? Vas a tener una amiga mujer." Suigetsu se estiró para dar un golpecito en su hombro, pero retiró su mano cuando el chakra de Sasuke se elevó de pronto. "Tranquilízate – no la estoy tocando."
"¿Por qué debería importarle a Sasuke si la tocas?" gruñó Karin.
"Es del tipo celoso," contestó Suigetsu. "No quiere que nadie más se meta con su mujer."
"¡No soy su mujer!" insistió Sakura.
Sasuke no pudo detener la pequeña sonrisa que destelló a través de su rostro ante el desafío de Sakura. Karin parecía escandalizada, asombrada de que cualquier mujer negara vehementemente a Sasuke, en lugar de alegrarse por eso.
Desde luego, Sakura no le prestaba atención. Estaba pensando en las personas que Suigetsu y ella habían liberado, llevando sus mensajes al mundo exterior. Suigetsu les pidió que dijeran que Sasuke de verdad había derrotado a Orochimaru, y ella…
Ella les dijo que, si veían a alguien de Konoha, le dijeran que Haruno Sakura estaba a salvo, y que haría todo lo posible para regresar con sus amigos pronto.
Suigetsu se había reído de eso. "No cuentes con ello, princesa" le dijo. "No sé qué eres para Sasuke, pero no creo que te deje ir en un futuro próximo."
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"¿Entonces, ahora vamos por Juugo, cierto?" dijo Suigetsu cuando recorrieron su camino a la superficie, una vez más. "¿Eso significa más caminata?"
"¿Juugo?" gritó Karin. "¿Vas a incluir a ese tipo en el equipo?"
Envió una mirada a Sasuke, pero él no estaba prestándole atención. Eso la irritó, al comprender que sus ojos estaban puestos en la mujer de cabello rosa quien, de hecho, miraba fijamente al mar.
Sakura, por su parte, evaluaba la posibilidad de escapar si simplemente corría a través de él. 'No es una posibilidad', decidió. 'Sasuke estaría sobre mí antes de que ponga un pie en la roca.'
"Sabes que si vamos a la guarida del Norte, estaremos muertos en el segundo en que entremos," declaró Karin, sin rodeos, tratando de captar la atención de Sasuke hacia ella.
"Sólo lo conozco por mapas," admitió Suigetsu. "¿Realmente es tan peligroso?"
"¡Ese lugar, era el sitio principal para experimentación humana!" escupió la pelirroja. "Es sólo un nido de monstruosidades."
"Monstruosidades que tú y los de tu clase crearon," dijo Sakura con calma.
Por un momento, hubo silencio. Karin parecía como si no pudiera creer la osadía de Sakura.
"¡Lord Orochimaru preparaba un camino hacia un poder con el que nunca has soñado!"
Sakura hizo una mueca de desprecio – no pudo evitarlo. "Estoy segura que sí. Y si 'poder' significa matar gente como animales, ¡entonces no quiero tener nada que ver con eso!"
La mirada de Suigetsu se lanzó sobre Karin, esperando la respuesta, sintiendo como si viera un duelo de esgrima.
"¿Qué pasa?" masculló Karin, burlonamente. "¿No tienes estomago para eso?"
Los ojos de Sakura destellaron, pero su voz fue suave y controlada, dura como diamantes, "Fijaré regimenes por el bien de mis pacientes, acorde a mis facultades y juicio y nunca dañaré a nadie. A nadie prescribiré una droga mortal ni daré consejo que pueda causar la muerte."
Karin parpadeó, aparentemente perdida, y Suigetsu rió en silencio, pareciendo sacar malévolo entretenimiento de su confusión.
"Creo que Orochimaru no hace que sus médicos e investigadores hagan el Juramento Hipocrático," reflexionó Sakura, con evidente desprecio en sus ojos. "¿Por qué no me sorprende?"
El rostro de Karin se torció en furia, pero una mirada de advertencia de Sasuke reprimió su precipitado arranque, haciendo que su tono fuera bajo y atenuado cuando habló.
"¿De todos modos, por qué estás aquí?" preguntó. "No puedes hacer nada con el collar puesto. Bueno supongo que puedes extender tus piernas-"
"Karin!" La voz de Sasuke rompió el aire como un látigo.
Sakura habló como si el insulto nunca hubiese sido lanzado. "Si supiera por qué estoy aquí, te lo diría, así que-"inclinó su pulgar hacia Sasuke, "tendrás que preguntarle."
Karin miró al Uchiha, pero una mirada a su rostro inexpresivo, le indicó que no le diría nada sobre el tema.
"Bueno, creo que no se puede evitar," se quejó Suigetsu, apretando el paso en el agua con muchos gruñidos y refunfuños. "Vamos."
"Mantente cerca, Sakura," ordenó Sasuke.
Ella suspiró en exasperación, pero lo siguió. Si no lo hacía, probablemente tiraría de su brazo una vez más.
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Fue en un cañón donde Suigetsu demandó un descanso.
"¡Eres patético!" gruñó Karin. "Aún hay un largo camino a la guarida Norte."
"Creí que ibas a otro lado." Suigetsu encogió los hombros, tomando un gran sorbo de su botella de agua. "¿Así que, por qué no sólo te marchas?"
"Yo… yo recordé que tengo negocios aquí también," bramó Karin.
El silencio reinó por unos momentos. Sakura se tendió en una roca caliente, permitiéndose una pequeña risa ante la sensación del sol calentando lentamente su piel.
"Suigetsu… ¿por qué viajas con Sasuke?" preguntó Karin poco después.
"Podría hacerte la misma pregunta," encogió los hombros el hombre peliblanco. "Pero tengo mis propios planes, y necesito la ayuda de Sasuke."
"Ya que hablamos de objetivos y motivos," comenzó a hablar Sakura, girándose a Sasuke. "¿Por qué demonios me trajiste?"
Sasuke resopló. "Eres idiota si no lo sabes."
La furia tocó los bordes de la mirada de Sakura, y su mandíbula se apretó tan fuerte, que era un milagro que sus dientes no se rompieran. Él la secuestró, arrastrándola a través de la región, mientras él juntaba un equipo que se suponía le ayudaría a matar a Itachi (¡ignorando completamente el hecho de que, sus amigos en Konoha estaban perfectamente dispuestos a ayudarle!) ¿Y estaba sugiriendo que ella era idiota porque no sabía el por qué?
Su frustración hirvió como una vasija sobrecalentada, exigiendo liberación, gritando por salir…
Así que Sakura le lanzó una roca.
Ciertamente era infantil, y casi definitivamente inútil, pero notó que se sintió mejor – más calmada – casi en cuanto la roca fue liberada de su mano.
Por supuesto, no lo golpeó. Sasuke acortó rápidamente la distancia entre ellos antes de que la roca estuviera apenas a mitad de camino, dejándole golpear inofensivamente la tierra desnuda cuando agarró sus muñecas, doblándolas detrás de su espalda y sujetándola contra su cuerpo, inmovilizándola firmemente mientras la levantaba.
'Esto parece volverse un habito para nosotros' reflexionó ella. 'El contacto físico bajo furia extrema. Aunque probablemente es mi culpa – debería aprender a contener mejor mis impulsos.'
Pero demonios, si Sasuke no la hiciera enojar lo suficiente para querer arrancar la piel de su cuerpo pedazo por pedazo.
"No hagas eso de nuevo," dijo el Uchiha severamente.
Karin estaba boquiabierta, aparentemente incapaz de creer en sus ojos. "¿Viste eso?" ¡Ella simplemente atacó a Sasuke! ¡De la nada!"
Suigetsu encogió los hombros, aparentemente indiferente. "Te diré esto, princesa – ¡tienes energía!"
Sasuke y Sakura los ignoraron, sus ojos se cerraron en una silenciosa lucha de poderes.
"Te liberaré," dijo Sasuke, articulando con cuidado cada sílaba como si se asegurara de que no hubiera ninguna manera en que ella pudiera malentender. "Y no intentarás atacarme otra vez."
Los labios de Sakura se levantaron. "Si, bien," se mofó ella.
Los ojos de Sasuke se estrecharon, pero Sakura ignoró los signos de advertencia y siguió adelantetenazmente.
"Sabes cuál es tu problema, Sasuke? Eres tan egocéntrico como si fueras superior. No puedes concebir que ningún método, excepto el tuyo, sea el correcto, y nunca percibes las necesidades y demandas de los demás porque nunca miras más allá de tu nariz. Así que aquí está una noticia de última hora, idiota – ¡el mundo no gira a tu alrededor!"
Suigetsu se estremeció, deseando que Sakura hubiese detenido su lengua. Había visto a Sasuke encajando espadas en el cuerpo de la gente por hablarle así y, esperaba que lo que fuera que Sasuke le hiciera para contener su actitud, no la hiriera demasiado – se había encariñado bastante con ella.
Fiel a la predicción de Suigetsu, la expresión de Sasuke se oscureció y tiró de las muñecas que mantenía cautivas, forzándola a acercarse más a él. Pudo ver que el agarre de Sasuke sobre ella se intensificó hasta que sus nudillos emblanquecieron… y después bruscamente, el Uchiha relajó su agarre, dejando que Sakura se alejara de él.
Y Suigetsu se quedó observando. Había visto hombres y mujeres sangrar por menores ofensas que esa… pero Sakura había salido ilesa, con un poco más que una mirada fulminante. Y aunque Sasuke nunca había sido del tipo sentimental, parecía tomar cada oportunidad que tenía para iniciar un contacto físico con Sakura.
Suigetsu seguía sin tener idea de qué era ella para Sasuke… pero independientemente de lo que fuera, claramente era importante.
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"En realidad qué sabes sobre Juugo, cuando dices que lo quieres en el equipo?" Preguntó Karin poco después cuando comenzaron a caminar de nuevo.
Sakura se había posicionado muy lejos de Sasuke, irritada todavía por su impertinente observación sobre qué era básicamente su rapto. Pero escuchó su conversación, deseosa de captar cualquier cosa que pudiera ayudarla en su fuga.
"Sé un poco," admitió Suigetsu. "Lo enfrenté una vez. Era muy fuerte, y tenía poderes interesantes… pero no me agradó – nunca pude adivinar qué pensaba."
Karin roló sus ojos. "Si, pero ¿sabes por qué vino con Orochimaru?"
Suigetsu encogió los hombros. "Tal vez porque solo está un poco tocado de la cabeza."
"No – quería ser rehabilitado."
Sakura parpadeó en sorpresa. ¿Esa persona, Juugo, fue con Orochimaru para ser curado de algo?
"¿Rehabilitado?" repitió Suigetsu.
Karin asintió. "Quería suprimir sus impulsos asesinos. Usualmente, esas urgencias son prácticamente inexistentes en él, pero tarde o temprano, se rompe, olvida quién es, y se convierte en un demonio cruel y furioso."
Sakura nunca había conocido a ese Juugo, pero ya se conmovía por él.
"Eso era muy atrayente para Orochimaru," continuó la pelirroja. "Usó el cuerpo de Juugo para cultivar una enzima que podía crear las mismas condiciones en los cuerpos de otros Shinobi."
Les permitió asimilar eso por un momento. "¿Saben de qué hablo?"
Sakura pensó que sí, y sus sospechas fueron confirmadas cuando vio que la mirada de Sasuke se dirigía a las marcas negras que estropeaban su piel. "El sello maldito."
La cabeza de Karin se movió rápidamente hacia ella, luciendo irritada ante la idea de que la otra mujer lo hubiera resuelto. "Sí," dijo poco después. "Juugo es el origen del sello maldito."
"¿Entonces es una enzima, eh?" reflexionó Sakura, tomando nota de ello – por lo menos, eso podría ayudar a los médicos cuando trataran a Anko. "¿Alguien intentó una terapia química?"
Karin volteó su cara lejos de la médico, ignorándola deliberadamente. Pero Sakura reflexionó que parecía ser la habitual actitud de la pelirroja hacia ella. Karin parecía comprender que Sasuke no toleraría ningún ataque declarado hacia ella, así que la otra mujer parecía contenta de pretender, la mayor parte del tiempo, que Sakura no existía, le ahorraba botar un comentario mordaz ocasional, cuando había oportunidad.
Y francamente, Sakura no podía preocuparse por ello. Karin no era la primer persona a quien no le agradaba por ninguna razón aparente, y seguramente no sería la última. Había aprendido que era mejor solamente aceptarlo, en lugar de gastar energía preocupándose de eso, o de fastidiarlos.
Además, mientras menos pensara sobre Karin, menos oportunidad tendría de pensar demasiado sobre el hecho que Sasuke dijo que la necesitaba.
"¿A qué te refieres con terapia química?" Preguntó Suigetsu.
"Las sustancias químicas prácticamente regulan cada función del cuerpo," explicó Sakura. "Hay sustancias que pueden darte furia y fuerza – por ejemplo, la adrenalina – y también, hay sustancias que pueden calmarte. Si el sello maldito es de verdad enzimático en esencia, puede ser contrarrestado con otra sustancia… ¿había algunos experimentos hechos en esa dirección?"
Karin resopló, sacudiendo su pelo sobre su hombro.
"Oh, bien," Asintió Sakura, con una sonrisa cínica en su rostro. "Entiendo. Juugo era la fuente de poder – ¿por qué curarlo?"
Sacudió su cabeza, sintiéndose guiada por la compasión por ese hombre al que nunca había visto. Si hubiera ido a Konoha, realmente habrían tratado de ayudarle, en lugar de explotarlo.
Pensándolo bien, parecía típico en el Sonido. Entendían la violencia y poder… pero la compasión y el sacrificio estaban más allá de ellos. Orochimaru sabía cómo entrenar a personas para matar, pero realmente nunca pudo entender por qué la gente estaba dispuesta a morir.
Y mientras más veía ese mundo, Sakura más asustada se ponía de que, Sasuke estuviera demasiado hundido en este oscuro camino para ser salvado.
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"Hey, ¿por qué no descansamos un poco?" dijo Suigetsu, recostándose sobre la tierra.
"¡Todo lo que haces es descansar!" gruñó Karin. "¡Ya estamos en la base!"
Suigetsu agitó una mano con desdén.
"¿Es esa espada? ¿La espada es pesada, cierto? ¡Solo tira la maldita cosa para que podamos irnos!"
"Podría tener algo que ver con el hecho de que ha estado encerrado en un recipiente, por Dios sabe cuánto," refunfuñó Sakura.
"¡Hey!" dijo Sasuke, tratando aparentemente de atraer su atención.
Sakura miró en su dirección… y vio a un hombre tendido boca abajo en el piso, frente a ellos, con sus ropas hechas jirones y manchadas con sangre.
Y así, sin más, sus instintos de médico surgieron. Corrió hacia la figura caída, con los otros difícilmente sobre sus pasos. Tan pronto como se acercaron al hombre, Sakura, Karin y Sasuke cayeron sobre sus rodillas a su lado. La pelirroja iba a darle vuelta, pero la mano de Sakura se movió y atrapó su muñeca.
"Aun no lo muevas – ¡su columna vertebral podría estar dañada!"
"¿Y cómo podrías saberlo?" escupió Karin, pero Sakura no la oyó.
Estaba muy ocupada desplazando sus manos con cuidado a lo largo de la curva de las vértebras del hombre, dejando que su chakra se filtrara en su piel, evaluando su condición.
"Está bien – no hay daño en su columna," dijo al final. "Podemos girarlo."
Ellos lo hicieron, su carga se movió cuando el movimiento lo despertó de la inconsciencia.
"¿Qué sucedió?" preguntó Sasuke, tan pronto como los ojos del hombre se abrieron.
El hombre tosió, y Sakura descansó sus manos sobre su pecho, cerrando sus ojos cuando tomó todo el chakra que pudo y comenzó a curar sus muchas heridas.
"Los prisioneros…" jadeó el hombre. "Comenzaron a amotinarse…"
La mujer de cabello rosa presionó una mano sobre su boca. "Deja de hablar si quieres sobrevivir."
Y luego cerró sus ojos y comenzó la curación. Pero era difícil. El collar alrededor de su garganta señalaba que tenía que conservar chakra como si bebiera agua en el desierto; no podía sólo reparar cada herida que sentía en su cuerpo, tenía que buscar las peores heridas – las mortales – y curarlas primero. Vertió todo el chakra que pudo en él… y cuando comprendió que no era suficiente, vertió aun más.
Sabía qué lo que hacía era peligroso – el collar significaba que corría el riesgo de desmayarse antes de terminar la curación. Y no conocía a éste hombre – era parte del Sonido, no le debía nada…
O al menos eso decía Sakura, la ninja. Pero Sakura, la médico, ¡estaba determinada a que nadie iba a morir mientras estuviera presente!
Así que gastó cada partícula de energía que podía para curar el cuerpo magullado en el que descansaban sus manos. Su piel se sentía extrañamente caliente pero fría, sus miembros parecían pesos muertos mientras utilizaba, cada vez más, la energía de su cuerpo.
Al menos, Sakura sintió que había terminado – él aún sufría, no había sido capaz de curarlo todo – pero no moriría.
Ella abrió sus ojos cuando comenzó a hacer una exploración más profunda, sus brazos y piernas se sentían incapaces de soportar su peso como si fueran cañas delgadas. Pero la caída que la habría enviado sobre su paciente fue detenida bruscamente por un brazo alrededor de su caja torácica, justo bajo el pecho. Un pequeño tirón, y Sakura se derrumbó hacia atrás contra el pecho de Sasuke.
"Estará inconsciente por un rato," masculló ella, sus labios y lengua se sentían extrañamente densos. "Pero sobrevivirá."
Suigetsu silbó cuando revisó al hombre. "Vaya – eres buena. Estaba seguro que el tipo estaba a las puertas de la muerte y aun con el collar lograste rehabilitarlo."
Sakura sonrió débilmente.
Sasuke bajó la mirada hacia la médico, notando el fino brillo de sudor que brillaba en su piel, el lento y perezoso movimiento de sus ojos, y comprendió que Sakura estaba en su límite. Sus brazos se apretaron alrededor de ella, sosteniéndola más firmemente contra él. Sintió que algo en su pecho se expandía cuando ella apoyó más peso sobre él, descansando su cabeza confiadamente en le hueco bajo su clavícula.
Casi son comprender qué hacía, inclinó su cabeza hasta que la descansó sobre la cima de la de ella, hasta que los suaves mechones de su cabello se presionaron contra su mejilla.
Pudo sentir su aliento contra su piel.
Pero el momento fue roto cuando detectó un gran nivel de chakra apresurándose hacia ellos.
Se levantó con rapidez, agradecido de que las piernas de Sakura se desdoblaran cuando lo hizo y que tratara de soportar un poco de su propio peso. Tendría dificultad para mantenerse de pie sola, pero al menos, no tendría que ser cargada.
"Suigetsu, llévatela!" rompió él.
"Oh, ¿ahora puedo tocarla, verdad?" murmuró el hombre peliblanco, con sus brazos deslizándose alrededor de los hombros de Sakura para afirmarla, mientras Sasuke la entregaba cuidadosamente.
"Tu piel es fría…" murmuró ella.
"Es por estar hecho de agua, princesa."
Un misil gris oscuro dio de golpe en la tierra delante de ellos, la roca se rompió por la fuerza. Sakura parpadeó, su cansada mente comprendió que en realidad era una persona – una persona cuya piel era gris, que tenía cuernos que sobresalían de su cabeza, una plana cola arrastrándose detrás de él, y brazos extrañamente deformes.
"¿Qué demonios es eso?" preguntó Suigetsu, repitiendo sus mismos pensamientos.
"El nivel dos de la transformación del sello maldito," les dijo Karin.
"Hn," Sasuke desenvainó su espada.
Y lo siguiente que supo Sakura, era que su atacante se estrellaba contra la tierra, con sangre manchando su ropa. Algunas veces olvidaba que tan absurdamente rápido podía ser Sasuke.
Extrañamente, la oscura tinta gris de la piel del hombre parecía retraerse, retrocediendo como si fuera aspirado por una pajilla, sus rasgos monstruosos se desvanecieron con ello. Ahora, lucía como un ser humano ordinario, sangrando en la roca.
Sakura trató de apartarse de Suigetsu, tratando automáticamente de moverse en su ayuda, pero Sasuke se puso de pronto justo frente a ella, con su brazo alrededor de su cintura para soportar sus piernas inestables.
"Evité los puntos vitales," dijo, pareciendo irritado.
Ella asintió somnolienta, demasiado cansada para contener la urgencia de inclinarse hacia él. Y demasiado exhausta para preguntase, por qué instintivamente confió en él para que la cuidara.
Odiaba el modo en que su cuerpo rechazaba obedecerle, la manera en que su mente, normalmente rápida, parecía ir a una velocidad lenta… pero supuso que podría ser peor. Podría haberse desmayado por completo.
"La base Norte está más adelante." Continuó Sasuke. "Apresúrense."
"Sasuke, tal vez deberíamos dejarla aquí," sugirió Karin. "Obviamente, ella es demasiado débil para ser de utilidad-"
"¡No!" cortó él. "Sakura se queda conmigo."
La pelirroja se calmó, pero Sakura podía decir por sus labios comprimidos y expresión dura, que estaba menos que contenta.
Hicieron su recorrido lentamente hacia la guarida del Norte, y Sakura sabía que su paso era principalmente una concesión para ella. Se sentía tan inestable sobre sus piernas como un ciervo recién nacido.
Podía sentir que el brazo de Sasuke alrededor de ella se apretaba y tensaba todavía más, y sabía que, probablemente él sentía algo más adelante – un sentido que el collar le negaba. Tuvo razón cuando rodearon uno de los pilares de roca circundantes y se encontraron a sí mismos frente lo que parecía ser un ejército de monstruos.
"Todos los guardias están muertos," respiró Karin. "Una fuga de prisión entera…"
Sakura se habría sentido intimidada si no estuviera tan exhausta.
"¿Cómo podremos saber cuál es Juugo?" advirtió Suigetsu.
"Karin, ¿Juugo está ahí?" preguntó Sasuke, con sus ojos deslizándose a la pelirroja de pie, a su lado.
"Espera un momento," dijo ella, sus manos crearon un sello y sus ojos se cerraron. "No… él no está ahí."
Muy a su pesar, Sakura estaba impresionada. Nunca había escuchado de alguien capaz de encontrar una única señal de chakra en una masa salvajemente caótica como la que estaba en frente de ellos. Por eso Sasuke la había llevado – ¿podía detectar la localización de las personas a través del chakra? ¿Planeaba rastrear a Itachi a través de ella?
"¿Entonces podemos volvernos locos, verdad?" sonrió Suigetsu, levantando su enorme espada.
"Solo evita los puntos vitales," instruyó Sasuke, dejando a Sakura a Karin. "Karin, cuídala."
La pelirroja tomó de mala gana la forma medio débil de la médico, lanzando el brazo de Sakura sobre sus hombros para sujetarla en una posición correcta.
"Gracias," murmuró la mujer más baja.
Karin la ignoró, haciendo su mejor esfuerzo para pretender que Sakura no existía.
"¿De verdad eres de Konoha, no?" rió Suigetsu disimuladamente hacia Sasuke. "Eres demasiado compasivo."
Todo lo que Sakura podía pensar era que éste Sasuke, quien insistía en no matar a los prisioneros, parecía no coincidir con el Sasuke que había tratado de matar a Naruto.
'Bueno, sabes lo que dicen sobre contradecir demasiado…' fue la suave y esperanzadora voz detrás de su mente.
-xxx-
"Puedes cerrar tus ojos a las cosas que no quieres ver, pero no puedes cerrar tu corazón a las cosas que no quieres sentir."
-Anónimo
-xxx-
Capítulo 10: Compasión
