Gracias a todos por seguir leyendo y también escribiendo sus reviews, y disculpen la tardanza
Oh si, había alguien que me preguntó de dónde saco las frases del inicio y final, las frases están en la versión original en Inglés y son de diversas personas.
Ahora hago corto el mensaje, espero que disfruten del capítulo, saludos!
Capítulo 12
Conectándose
"Nos deleitamos en la belleza de la mariposa, pero rara vez admitimos los cambios por los que pasó para alcanzar esa belleza."
-Maya Angelou
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Sakura tomó un hondo respiro, agradecida de probar el aire fresco en su lengua. Era bueno estar fuera de los túneles.
Después de un desayuno rápido y un último minuto de revisar sus provisiones, Hebi había dejado la guarida Uchiha. La mayoría de ellos habían adquirido ropas nuevas, y todos los cinco ahora llevaban capas negras que, Sakura asumió, tenían la intención de ser algún tipo de uniforme no oficial. Aparentemente, aquí era donde la fase perseguir-hasta-atrapar-a-Itachi del plan de Sasuke entraba en acción.
"Así que… ¿a dónde nos dirigimos?" Preguntó Sakura.
"Hacia Akatsuki," dijo Sasuke.
Ella rodó sus ojos. "Cielos, ¿podrías ser un poco más discreto con eso?"
Él la ignoró, y ella frunció el ceño. ¿Él iba de acariciar su cuello y mirarla fijamente mientras dormía (cuando había despertado con su mirada sobre ella, estuvo bastante segura de que eso era lo que él hacía) a ignorarla rotundamente?
Decidió no pensar sobre eso por el momento y sólo disfrutar la sensación de estar sobre tierra de nuevo.
Notó con diversión que algunas aves se cernían sobre Juugo. El rubio hombre extendió un largo brazo hacia ellos, sonriendo amablemente cuando uno se posó sobre su muñeca.
Sakura parpadeó. Nunca antes había visto a alguien hacer eso con un ave silvestre. ¿Era esa otra de las extrañas habilidades de Juugo?
Juugo pareció notar la dirección de su mirada. "¿Quieres sostener una?"
"¿Puedo?" preguntó ella tímidamente. "Me refiero a si voy a asustarla o algo..."
"Está bien," dijo él, extendiendo la mano donde el ave estaba colocada hacia su brazo, inclinándola ligeramente para impulsar al ave para moverse a la muñeca de Sakura.
Una pequeña agitación de alas, y Sakura sintió garras diminutas pinchar su pie. El ave la observó desde su percha con pequeños ojos oscuros.
"Vaya…" suspiró. "¿Cómo haces esto?"
Juugo encogió los hombros.
"Mejor espera que no se cague en tu mano, princesa," bromeó Suigetsu.
Sakura soltó una reacia risa.
"Vamos," ordenó Sasuke, sintiendo, de alguna manera, una punzada por su interacción despreocupada con Juugo y Suigetsu.
Sakura rodó sus ojos pero lo siguió obedientemente, lanzando intencionadamente su muñeca para que el ave tomara vuelo y volara de regreso a Juugo.
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Fue sólo cuando estuvieron prácticamente sobre la cima de la pequeña villa que Sakura se enteró que Sasuke iba a revisar una pequeña aldea que recientemente había tenido dificultades con un grupo que sonaba muchísimo a Akatsuki, e iban a reunirse con el Señor. Sakura aun no sabía cómo Sasuke había logrado entrar, pero imaginó que el nombre Uchiha era poderoso aún fuera de los círculos ninja.
La impresión inmediata de Sakura sobre el Señor había sido simplemente de 'adulador'. Sabía que muchos Señores eran gente justa y decente que trataban de considerar las necesidades y deseos de sus subordinados, pero algunos de ellos eran idiotas desagradables que estaban muy acostumbrados a su dinero comprándose todo lo que querían.
Desafortunadamente, este parecía que era de los segundos. Sakura juraba que en realidad podría sentir su piel erizarse cuando la mirada imaginativa del hombre había recorrido de arriba abajo su cuerpo. Por suerte, parecía haber encontrado a Karin más atractiva que ella, y había estado mas que contento comiéndosela con la mirada por el resto de la conversación, mientras que Sasuke los hacía pasar como un grupo mercenario quienes habían escuchado que estaba teniendo un problema y podrían lidiar con ello (por honorarios, por supuesto).
Así que cuando finalmente se retiraron a la pequeña choza proveída para ellos, Sakura no estaba nada más que aliviada. Claro, de hecho no habían resuelto nada (habría más discusión en la mañana sobre la naturaleza exacta del problema y cómo se resolvería y una docena de otras cosas por las que ella en realidad no podría preocuparse en ese momento), pero podría descansar por ahora.
Y trató de no pensar sobre el hecho de que esto muy bien podría conducir a Sasuke directamente a Itachi.
"Creo que le gustaste, princesa," comentó Suigetsu. "Estaba mirándote con algo de intensidad."
"Le gustó más Karin," dijo ella ausentemente.
La pelirroja sonrió, como si la opinión del Señor sobre ella hubiera sido muestra de algún tipo de victoria personal. "¡El simplemente reconoce la belleza cuando la ve!" declaró ella, mirando a Sasuke por el rabillo del ojo.
Mientras Sakura interactuaba más con Karin, la otra mujer le recordaba más a las antiguas fanáticas de Sasuke en Konoha. Aunque claramente era muy lista, y su habilidad para detectar chakra era una de las más impresionantes que Sakura hubiera visto alguna vez… tendía a comportarse más bien infantilmente en presencia de Sasuke.
"Bueno, cada quien con sus gustos," murmuró Suigetsu.
"¡Cállate!" gruñó Karin, estrellando su puño en el costado de su cabeza. "¡Nadie te preguntó!"
Sakura se estremeció cuando la cabeza de Suigetsu se disolvió en agua por un breve momento antes de reformarse. Aun tenía que superar la pavorosa sensación de ver partes de su cuerpo disolverse. Además, el proceso completo parecía que debía de doler…
"Ellos no hacen otra cosa que pelear…" reflejó Juugo.
"Sólo déjalos," suspiró Sakura, una larga experiencia con compañeros de equipo discutiendo le decían que el mejor curso de acción era sólo dejar correr su rumbo. Mientras no comenzaran a derribar la choza, realmente no tenía la energía o el deseo de entrometerse.
Sasuke parecía tener el mismo pensamiento – el ya estaba acomodando una esquina de su alojamiento para él mismo, ignorando a Suigetsu y a Karin.
Ella se conectó con la discusión sólo lo suficiente para escuchar a Suigetsu burlarse sobre Karin 'acurrucándose sobre el señor', cuando Sasuke lo interrumpió.
"Si le atrae Karin, es simplemente otra vía sobre la que podemos trabajar sobre él."
Sakura estaba más que sorprendida por su línea de pensamiento. A veces, Sasuke parecía tan desprovisto de deseos sexuales que era sorprendente que pudiera reconocerlos en otra persona.
Suigetsu rió disimuladamente. "¿Por qué tengo el presentimiento de que cantarías una tonada muy diferente si el tipo hubiera estado comiéndose con los ojos a la princesa?"
Sasuke fingió no escucharlo.
Pero las palabras de Suigetsu tenían un incomodo tono de verdad. Si la atención del Señor se hubiera posado más hacia Sakura, Sasuke sabía que no habría considerado esto como una posible acción, por mínima que fuera. En parte porque sabría lo que Sakura le diría si él le pidiera coquetear con el Señor, y eso no sería halagador… pero sobre todo porque, la imagen mental de otro hombre babeando sobre Sakura hacía que una extraña posesión echara raíces en su estomago.
"Tienes una cicatriz," dijo Juugo tranquilamente, sacando a Sasuke de sus pensamientos.
El Uchiha se giró. Sakura se había congelado en el acto de estirar sus manos sobre su cabeza, el cual había levantado su blusa encima de su ombligo, revelando la lisa piel de su estomago… y una colección de cicatrices decorando su carne. La mayor parte de ellas eran débiles y delgadas, los vestigios normales del deber ninja… pero había una – una gran línea vertical – que todavía era el pálido rosa de una herida inflingida en los últimos meses, y el tejido cicatrizado del que estaba hecho era lo bastante amplio para indicar una herida muy profunda.
Era extraño pensar en Sakura teniendo heridas de batalla… y aún así, esa cicatriz claramente lo era. Una herida de batalla.
Le tomó a Sasuke varios instantes comprender que Juugo estaba en lado opuesto de Sakura y por lo tanto miraba otra cicatriz. Giró sólo lo suficiente para vislumbrar la otra línea de piel rosada… en casi el mismo punto que la cicatriz en su espalda.
Como si algo la hubiese traspasado.
"¿Fuiste apuñalada?" preguntó Suigetsu, descubriendo al parecer las mismas cicatrices.
"¿No fuiste lo suficientemente rápida para salir del camino?" Se mofó Karin.
"De hecho él iba por alguien más y yo me metí en el camino," dijo Sakura, intencionadamente distraída mientras tiraba la camisa hacia abajo una vez más.
"Y fuiste atravesada," comentó Juugo.
"Pero, oye, creí que eras médico," comentó Suigetsu, "Me refiero a que, estoy seguro que podrías haberte cosido tu misma, y creí que la mayoría de los jutsus de curación no dejaban cicatrices."
Sakura asintió. "A no ser que la hoja esté envenenada. Como ésta lo estaba."
Karin estaba callada – por una vez, aparentemente incapaz de salir con un comentario mordaz. Sasuke no decía nada tampoco, pero cuando Sakura se atrevió a mirar en su dirección – sólo para ver cómo tomó las noticias de que ella ya no se excluía al margen nunca más – había algo ardiendo en su mirada. Ella no podía identificarlo, pero le hacía sentir incomoda, independientemente de lo que fuera, y apartó su mirada.
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Sasuke abrió sus ojos, preguntándose qué lo había despertado. Entones escuchó una tonta risilla, y se giró lentamente sobre su futon para encontrar a Sakura y Juugo en la ventana, sus perfiles afilados a la luz de la luna plateada, con un búho colocado sobre el alfeizar entre ellos.
"¿-y en serio les entiendes?" susurraba Sakura. "¿De verdad? ¿Cómo su estuvieran hablando contigo?"
"No exactamente," corrigió Juugo. "No es como hablar – al menos, no lo que pudieras considerar cómo hablar. Sus mentes solo albergan conceptos fundamentales, muy básicos - no entienden oraciones, pero entienden el tema de la oración… ¿tiene sentido?"
"De una forma. Así que eres quien se dirige a ellos, pero es más como algún tipo de cosa telepática que cualquier otra cosa… como si les enviaras imágenes o postales o indicadores o algo como eso."
"Algo así."
"Eso es genial."
Su suave risa le siguió a su declaración de patio de recreo, tan silenciosa, que era más parecida a rápidas jadeos resoplados que a una risa real.
"Así que… ¿por qué estás despierto?" preguntó Sakura, girando un poco hacia Juugo, lo suficiente para que Sasuke pudiera ver verdadera preocupación en sus ojos.
"No duermo bien," admitió Juugo. "Tengo… pesadillas. Y los… impulsos… me ponen nervioso."
Sakura asintió, aparentemente indiferente al hecho de que, el enorme hombre a su lado, acababa de admitir que se desvelaba como resultado de impulsos crueles.
"Hay algo que quería preguntarte…" comenzó lentamente mientras que Juugo rozaba un dedo bajo el pecho del pájaro. "No te lo pregunté antes, porque parece un poco personal preguntar esto, lejos del hospital y todo…"
Juugo le dio una mirada de desconcierto.
"Bueno… ¿me dejarías examinarte? Digo, con el collar puesto, no sería muy capaz de hacer mucho para aliviarte, pero sería capaz de encontrar algo que pudiera ayudarte con tus… impulsos…"
"¿… de verdad crees que podrías?" la voz de Juugo era pequeña, el tono de alguien que estaba demasiado acostumbrado a esperanzas muertas.
"Lo intentaré," dijo Sakura, sin querer hacer promesas que quizás no sería capaz de mantener. "Haré mi mejor esfuerzo."
Juugo asintió, aun pareciendo vacilante e incrédulo. Sakura extendió la mano y tocó con cuidado su sien, y la ligera luz de chakra puro comenzó a reunirse alrededor de sus manos.
"¿Es seguro hacer eso con el collar puesto?" preguntó el rubio hombre, luciendo preocupado.
"Sólo estaré examinadote – no tendré que usar mucho chakra."
"Pero-"
"Shh-déjame concertarme."
Juugo se calmó, y los ojos de Sakura tomaron una mirada extrañamente ausente, como si estuviera mirando a través de la piel del hombre hacia la sangre y el músculo y debajo del hueso.
El instante se prolongó, y sólo cuando Sasuke comenzó a sentir sus parpados cerrándose de nuevo, Sakura alejó sus manos.
"Esta acción parece mucho más como adrenalina," murmuró ella, al parecer mitad hacia Juugo y mitad hacia ella. "Pero hay otros compuestos presentes… casi como algún tipo de hormona de crecimiento saturada, pero es más que eso…"
Sacudió su cabeza. "Lo intentaré en otra ocasión – tengo problemas comprendiéndolo ahora, parece estar disminuyendo…"
Juugo asintió. "Los impulsos comienzan a morir. Vienen y van… pero nunca están quietos por mucho tiempo. Y eventualmente…"
"Crecen y crecen hasta que te rompes," finalizó Sakura, más bien con tristeza.
Hubo una pausa, y Juugo pareció dudar antes de hablar de nuevo. "Dijiste que te recordaba a un amigo…"
"¿Eh? Oh, si…"
"¿Puedo preguntar a quién? ¿Hay alguien más… cómo yo?"
El corazón de Sakura se encogió. "No, no exactamente como tu. Es más complicado que eso…" Ella vaciló su arrebato de vincular la lucha de Juugo con el instinto ninja de proteger su conocimiento sobre sus compañeros cuando estaba lejos de su villa.
"Él tiene algo dentro de él… cómo impulsos… pero de hecho es otra entidad. Y cuando esta… entidad… puede darle el suficiente poder para aplastar muy fuertemente a cualquier oponente en el piso como una cucaracha… mientras más poder toma, más se pierde a sí mismo."
Sasuke sabía que ella hablaba de Naruto.
"¿Por eso te fuiste?" preguntó Juugo, no pareciendo acusador, sólo curioso.
"¡No lo abandoné!" siseó Sakura. "¡Estaría a su lado justo ahora si Sasuke me dejara ir!"
Otra pausa, esta mucho más pesada. Sakura frunció el ceño, y Sasuke trató de ignorar la punzada de remordimiento ante la vista.
"¿Realmente estas siendo retenida contra tu voluntad?" preguntó Juugo, y había matiz de ira en su voz. "Digo, discutías con Sasuke ayer, pero creí que quizás te decía que no te llevaría a algún lado…"
"No, he sido raptada. Así que si trato de escapar, hazme un favor y no intentes detenerme."
"De verdad Sasuke te tiene contra tu voluntad..." Esta vez había más que una indirecta de ira en la voz de Juugo.
Sakura sonrió. La obvia ira de Juugo en su nombre era bastante conmovedora, pero no quería rivalizarlo con Sasuke sobre eso. Tenía el presentimiento de que Hebi era la primera ocasión en la que Juugo había experimentado cualquier tipo de contacto humano en mucho tiempo, y no quería poner en peligro eso.
"Si, pero no discutas con él sobre eso. Parece creer que tiene sus razones, aunque debo admitir que me encantaría escuchar cuales son."
Juugo parecía ligeramente calmado, pero aun fruncía el ceño.
Y Sakura se encontró a sí misma sintiéndose muy conmovida. Le sobresaltó que Juugo fuera la primera persona en realmente oponerse sobre su cautiverio en su nombre – las protestas de Karin no tenían nada que ver con el bienestar de Sakura, y mientras Suigetsu estaba consciente de que ella estaba siendo retenida contra su voluntad, no intentó cambiar esa situación.
Juugo era la primera persona que parecía tan molesta con su cautiverio como ella, y en un impulso, Sakura se inclinó hacia delante y lo abrazó, descansando su cabeza contra su pecho.
"Pero gracias por preocuparte," susurró ella.
Sasuke tuvo el nítido sentimiento de que estaba metiéndose en un momento privado, pero algo en él no quería apartar la mirada.
Su abrazo parecía extraño, principalmente por los contrastes entre ellos. Sakura habría necesitado dos o tres pulgadas extras de altura para llegar a la clavícula de Juugo, y mientras el rubio hombre envolvió con torpeza sus brazos alrededor de Sakura – lentamente, como si de algún modo tuviera miedo de herirla – casi su torso completo estuvo escondido por sus miembros.
Sakura mantuvo el abrazo por un momento, sintiendo la suave vacilación en el agarre de Juugo, como si no estuviera seguro de cómo devolver el abrazo. Después se alejó, sofocando un creciente bostezo con su mano.
"Bien, por mucho que quiera charlar contigo y tu amigo," señaló al búho en el alfeizar, "Creo que necesito dormir otra vez."
"¿Por qué te despertaste?" no había nada más que dulce curiosidad en la voz de Juugo, y Sakura sonrió.
"En realidad no lo sé," encogió los hombros. "Sólo lo hice. A veces tengo noches como esta."
Sasuke cerró sus ojos cuando Sakura se dio la vuelta, escuchando sus cobijas sonar cuando se deslizó entre ellas una vez más.
"Buenas noches, Juugo…" era más que un balbuceo soñoliento.
"Buenas noches, Sakura."
Cuando Sasuke se aventuró a abrir sus ojos de nuevo, Sakura estaba fuera del mundo y Juugo estaba mirando fijamente hacia fuera el cielo nocturno, con su rostro serio.
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Sasuke despertó nuevamente justo cuando el alba comenzaba a colorear el cielo. Fue con algo de sorpresa que notó que Sakura ya estaba despierta, sentada de manera despreocupada sobre el alfeizar, con una rodilla pendiendo en la habitación, balanceándola despacio como si la mojara en alguna piscina invisible.
Era su rostro lo que era más llamativo. Había una extraña expresión de paz y reflexión pintada a través de ella, como el rostro de alguna diosa contemplando a la raza humana.
"No estoy escapando, Sasuke, así que no te molestes en levantarte," dijo suavemente, sin darse la vuelta.
Sasuke no contestó. Se levantó silenciosamente e hizo su recorrido a la ventana, tratando de determinar lo que Sakura encontraba tan fascinante. Pero ella sólo miraba la salida de sol, con una triste sonrisa puesta en sus labios.
Y por primera vez, Sasuke comprendió lo mucho que había cambiado. Él había comprendido – intelectualmente – que ella había cambiado, pero mientras lo comprendía, siempre suprimía y sofocaba cualquier verdadero reconocimiento de eso… cualquier verdadero pensamiento del hecho de que la mujer quien miraba fijamente el alba no era la misma mujer que había dejado atrás en una banca hacía todos esos años.
Esta era una mujer que vivía en la acción de la batalla, en vez de quedarse al margen. Esta era una mujer que veía obstáculos como cosas para conquistar en vez de cosas por que llorar. Esta era una mujer que extendía su mano y su corazón a los rechazados, en lugar de ridiculizarlos con todos los demás. Esta era una mujer que daba insulto por insulto, quien le cuestionaba abiertamente en lugar de aceptar sus palabras como verdad.
Esta era una mujer que devolvía su indiferencia con su propia indiferencia, en lugar de amor.
"¿Cuál es el punto de todo esto, Sasuke?" preguntó tranquilamente, su voz un triste susurro. "¿Porqué traerme? Apenas puedo realizar una curación pasable con este maldito collar puesto, no puedo usar mi fuerza basada en chakra… y ciertamente tú no estás teniendo sexo conmigo. ¿Así que, por qué? nunca antes has querido hacer nada conmigo… ¿por qué el cambio repentino?"
Había acusación en su voz, cubriendo apenas la amargura debajo de ella.
Sasuke apretó su mandíbula, golpeado con el impulso repentino de negar su ligeramente cubierta dolor. Él no había querido tener 'nada que ver con ella' cuando fueron genin. Si, ella había sido molesta al principio – todos ellos habían sido molestos… pero eventualmente, había comenzado a preocuparse por ellos.
Ellos eran sus amigos.
¡Habían sido sus amigos! Ya no lo eran más – tiempo pasado, tiempo pasado…
"Tuve que traerte," se decidió a decir.
La mirada de Sakura era triste, y por un instante, sólo una fracción de segundo, Sasuke quiso acariciar su cabello, tocar su mejilla – hacer algo para animarla. Pero no sabía cómo comenzar – se especializó en desanimar a la gente, no en confortarla – así que no hizo nada.
Y por primera vez, esa inhabilidad de ofrecer consuelo a otro ser humano le hizo sentir extrañamente incompetente. Cómo si hubiera fallado alguna prueba crucial.
"Pero, ¿por qué?" preguntó ella de nuevo. Su voz era pequeña y entristecida – Sasuke hubiera preferido la furia.
Y la verdad salió de su boca antes de que pudiera detenerla. "Eres vulnerable con el collar puesto. No puedo quitarlo, y no puedo dejarte vagar sin protección."
Sakura se quedó boquiabierta – no pudo evitarlo. Esa hubiera sido la última razón en la que hubiese pensado.
Era también una razón que sonaba peligrosamente como si le importara.
'Tal vez le importa…' fue el pensamiento involuntario. 'Tienes que admitirlo, ha estado actuando bastante… protector… últimamente.'
Una pequeña semilla de esperanza floreció dentro de ella. Quizás los lazos de Sasuke hacia Konoha no estaban tan rotos como él quería pensar. Sin nada más, había mostrado que se sentía responsable por ella (aun cuando la sugerencia de que ella fuera incapaz de cuidarse a sí misma le hiciera querer estrangularlo).
Aunque Sakura no estaba lo suficientemente segura de perdonarlo por arrastrarla con él, sintió algo de su helada ira disolverse, se derritió por la pizca de esperanza de que tal vez sus esfuerzos y los de Naruto no habían sido en vano.
Sasuke se giró de pronto, pero Sakura no estaba tan sorprendida – tenía el presentimiento de que aquellas breves oraciones habían llenado la cuota de manifestaciones emocionales de Sasuke por toda la semana. Tal vez por el mes.
De todas formas el gemido teatral de Suigetsu mientras se levantaba había roto su paz. Juugo parpadeó (aparentemente habiéndose quedado dormido en la esquina en algún punto de la noche), y Karin murmuró enojada sobre levantarse antes del amanecer.
"¿Cuándo es el desayuno?" fueron las primeras palabras que salieron de la boca de Suigetsu.
"Más tarde," rompió Sasuke. "Karin y yo hablaremos con el Señor otra vez."
Sakura sacudió su cabeza en exasperación. Por supuesto que estaba impaciente por ir – tenía una posible ventaja sobre Itachi, y eso era como colgar salchichas frente a un sabueso.
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'Y ahora llueve,' Pensó Sakura con ironía, jalando la capucha de la capa que llevaba sobre su cabeza.
Los cielos se habían abierto unas horas después de que habían dejado la villa detrás. Aparentemente el Señor había indicado a Sasuke y Karin hacia un área dónde Akatsuki era visto a menudo. Sakura no podría adivinar por qué – a ella le parecía bastante solitario.
Pero al fin y al cabo sólo era ella. Quizás tenían alguna base secreta en algún lugar por ahí – subterránea, como parecía ser la moda con las guaridas últimamente.
Sakura levantó la mirada a las oscuras nubes en lo alto, y una pequeña, nostálgica parte de ella sólo pudo preguntarse si llovería en Konoha.
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"Este es un pésimo clima," comentó Kakashi, echando un vistazo a las nubes grises que en ese momento se vertían sobre su grupo.
Un grupo que consistía en Naruto, Sai, Yamato, Shino, Kiba y Hinata, todos vestidos en capas pesadas a prueba de agua y listos para salir. Una de las muchas fuentes de Jiraiya había mencionado que Sasuke y Sakura habían sido vistos en una villa a las afueras del País del Fuego, y este era el equipo que Tsunade había enviado para liberar a su aprendiz.
La mirada de Naruto era feroz y fuerte, mirando fijamente la lluvia como si tuviera alguna vendetta personal contra ella. "¿A quién le importa un poquito de lluvia? ¡Vamos!"
Kakashi no pudo evitar notar que, aunque Naruto no hubiera sido elegido líder del grupo, automáticamente todos se movieron, respondiendo a la determinación e característica autoridad en su voz. No se molesto en indicar que él había sido puesto encargado, eligiendo en cambio salir también sin quejarse.
Tenía mucho en que pensar.
Era desconcertante pensar que esta misión, de ser exitosa, implicaría la liberación de Sakura… de las garras de Sasuke. Kakashi había hecho todo lo posible por no afligirse con la culpa que se encontraba en su estomago cuando pensó en el muchacho al que había educado – al muchacho al que le había confiado en Chidori – traicionado a Konoha, servido a Orochimaru y aprendiendo aquellas oscuras y torcidas técnicas.
Pero ahora no podía parar de pensar en ello. Porque Sasuke había – por lo visto – secuestrado a Sakura. Por lo que Naruto y Sakura le habían dicho, él había estado absolutamente dispuesto a hacer caer a Naruto la última vez que se habían encontrado… así que si Sakura seguía viva, Sasuke debía tener alguna razón para mantenerla con vida.
Y Kakashi no quería pensar mucho sobre qué motivos podrían ser esos. Quería pensar que Sasuke no podría abusar de Sakura… pero el sentido comun le decía otra cosa. ¿Quién sabía qué tanto había cambiado el Uchiha durante los dos años que pasó en custodia de Orochimaru? ¿Quién sabía cómo era ahora?
Pero incluso mientras se preocupaba por el estado de la médico de cabello rosa, una parte de Kakashi sólo podía afligirse por el chico de doce años que había conocido. Porque si realmente había violado a Sakura… entonces Kakashi sabía que eso significaba que el muchacho que Sasuke había sido – frío y distante, pero debajo de todo eso, protector con la gente que le importaba – estaba muerto hacía mucho tiempo.
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"La muerte no es la pérdida más grande en la vida. La mayor perdida es lo que muere dentro de nosotros mientras vivimos"
-Norman Cousins
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