Hola. Antes de empezar me gustaría agradecer esos reviews que van saliendo poco a poco ^^ como siempre digo, me animan mucho a continuar. Siento "tardar", a parte de estar algo ocupada siempre me gusta revisar el capítulo varias veces antes de colgarlo : ) Por quién quiera saber, más o menos tardo una semana entre capítulo y capítulo. A veces, un poco más, otras veces un poco menos.
El nombre del capítulo es un poco sugerente : P Y sólo os digo, que no es una metáfora ni una mentira, jaja.
3ª Capítulo: Desnudos en la nieve
Sino fuera porque estaba demasiado abstraída en tardar lo menos posible para salir, habría regañado a Gray por irrumpir en su casa sin permiso. Era una fea costumbre que tenían todos que le molestaba, especialmente, por su poca privacidad.
Era imprescindible ir rápido. Mandó a Gray que se diera la vuelta y una vez el chico de espaldas, dando tumbos de un lado a otro, se puso las primeras prendas que encontró por el armario (suerte que solía conjuntar los vestidos cuando los guardaba). Ni siquiera hizo omisión en ningún momento a la repentina exhibición que había hecho en la bañera.
Con el cabello mojado, pensó que no debía permitirse el lujo de peinárselo así que se lo recogió en una coleta bien alta. Ya vestida, le avisó y ambos salieron corriendo de allí. Lucy siguiendo los pasos de Gray.
Los chicos no intercambiaron ni una sola palabra por el camino, resonando sus pasos en la silenciosa ciudad dormida. Y todo a pesar de que ella se moría de ganas por saber qué había pasado exactamente. Pero no quería preguntar, quería verlo con sus propios ojos. Quería llegar donde Natsu lo más rápido posible.
No quería imaginarse lo peor, era imposible que Natsu hubiera terminado muy herido de una batalla. Él era muy fuerte, no podía ser.
Llegaron a la entrada de la ciudad, justo donde el pórtico, y divisaron a Happy. El pelirrosa no estaba.
El gato azulado estaba dormido sobre un pequeño muro de piedra, con la camisa de Gray como manta. Se acercaron hasta él y Lucy se le quedó mirando, muy preocupada. Tenía marcas de pelea y aunque no eran graves, su pelaje tenía un color muy extraño. Temblaba del frío, y es que su cuerpo estaba entumecido, de ahí la tonalidad morada que adquiría. Lo llamó varias veces, arrodillándose a su lado. Al final, Happy consiguió abrir los ojos y decir:
- Ayudad a Natsu… está en peligro.
Entonces comprendió, y el corazón le dio un vuelco. Natsu seguía en las montañas.
Miró a los alrededores, en busca de algún sanador, alguien que pudiera ayudarles. Pero era una búsqueda en vano. Siendo las doce de la madrugada, allí no se encontraban más que ellos tres. El ruido de las cigarras de los árboles más cercanos a la población era el único sonido de aquellas callejuelas iluminadas por los faroles.
- Vivo aquí, en la casa de allí al lado.-le confesó el moreno. Le señaló con el dedo en dirección al edificio que se unía con el pórtico.- Vi algo grande volar desde la ventana, y luego caer al suelo. Hemos tenido mucha suerte...-Señaló las alas que aún mantenía abiertas el animal. Ambas tenían escarcha que se iba deshaciendo. Miró a Lucy seriamente.- Déjalo aquí, -le ordenó refiriéndose a Happy, pues ella ya iba a cogerlo en brazos.-No lo hice yo por miedo a que pierda algún miembro. Es evidente que su cuerpo ha sufrido una temperatura demasiado baja. Sino lo atendemos ya, dándole lo necesario y especialmente, mucho calor, terminará muriendo.-ella le miró, muy preocupada. Manteniendo la mano en la que iba hacia Happy suspendida en el aire.-Lucy, voy a por Natsu.-como si supiera lo que le iba a decir, con prudencia añadió:-Sé donde está. Happy me lo consiguió decir, aunque no fue muy escueto…-Se incorporó y cogió aire para hablar, pero Gray no se lo permitió.-No, iré solo. Por eso te llamé. A lo mejor habría sido más rápido llamar a los sanadores directamente.-se frotó las sienes con una mano, nervioso.-Igual, tenías derecho de saber todo esto.
Lucy cerró la boca y tragó saliva, con esfuerzo pues se le había formado un enorme nudo en la garganta. parecía muy decidido en lo que quería hacer.
- Lo siento, Gray, pero debo ir yo.
Era una idea tan alocada que ni éste se lo creyó. Le medio sonrió a pesar de aún expresar preocupación, como ella.
- Sabes bien que cuando se trata de frío y nieve, yo soy el más adecuado.
Y no le faltaba nada de razón. Sin embargo...
- Según Happy, se encuentra ahora atrapado en la nieve, en el interior de una cueva.-comenzó a explicarle Gray pocos segundos después.- Entre lloros me ha confesado que él pudo conseguir escapar por un hueco muy pequeño, pero que Natsu no. Parecía sentirse muy culpable…-miraba al gato, apenado.- Supongo que la nieve debió endurecerse en el tiempo que tardó en salir y luego no pudo rescatarlo. Lo que no llego a entender es cómo Natsu no ha podido salir. Él debería haber podido.-entrecerraba los ojos comos dos rejillas. Parecía… ¿decepcionado?- Ha debido pasar algo más que una ventisca.
Lucy negó con la cabeza, no pudiéndose creer lo que escuchaba. El chico se debía encontrar en una peor situación que el gato, y eso para ella era inimaginable. Se apretó un brazo con los dedos, lastimándose sin darse cuenta.
- ¿Cuánto tiempo...
- No lo sé.-le interrumpió enseguida, adivinando su cuestión.-Sabiendo que él sería capaz de aguantar el frío mil veces más que una persona normal, seguro que habrán estado allí encerrados innumerables horas. Y quizá con mucha suerte, se encuentra mucho mejor que Happy, a pesar de todo.-Eran unas buenas palabras de alivio. Chascó la lengua enfadado y posó una mano en la cintura.-Este estúpido, tanto fanfarronear de que siempre puede contra el frío, pero sino tiene ni idea de cómo refugiarse de una ventisca pueden sucederle estupideces como ésta.
Mientras Gray seguía blasfemando de Natsu, ella volvió a acercarse a Happy para tocarle suavemente la frente como si fuera una escultura de cristal. Estaba helado, la temperatura del animal era extremadamente fría, tanto incluso que daba miedo, pues parecía un animal muerto.
- Gray, pero ahora,-habló alzando la cabeza hacia él, antes de que éste pudiera hacer nada.- seguro que la nevada no ha cesado. –Pues en la ciudad no se apreciaba, pero cuando uno miraba hacia el horizonte podía verse lo oscuro que estaba el cielo.- Es muy peligroso que sólo vayas tú, al menos déjame ir contigo.
Le miró suplicante y éste tras varios minutos observándole seriamente, terminó aceptando. Tampoco podía ser como el dragón slayer, debía ser precavido y contra más personas fueran, mejor. ¿Por qué Erza no estaba? Seguro que ella habría resuelto todo eso en unos segundos.
No daba tiempo dirigirse al hospital y atender a Happy si querían ir los dos a salvar a Natsu. Happy estaba en mal estado pero nada que pudiera recuperarse con mucho calor y descanso, que era el mejor sistema para sobrevivir a una congelación mortífera.
Así que, pensando un buen rato cómo hacerlo, al final a Lucy se le ocurrió conjurar un hechizo elaborado con plumas mágicas que daba el poder de levitar un cuerpo inerte. Con cuidado, llevaron flotando en brazos al gato y subieron deprisa a la casa de Gray para tumbarlo sobre la cama. Lo taparon con el edredón de ésta e incluso Gray sacó del armario más mantas y se las puso encima, hasta terminar el animalito abultando considerablemente. Lucy se encargó de encender el fuego de la chimenea mientras tanto, y luego una vela que colocó con suavidad en la mesita del al lado de la cama. Lo esencial ahora era que el gato recobrara el calor de su cuerpo pues sino se hacía con urgencia podría perder algún miembro, e incluso la vida.
También se le ocurrió conjurar otro hechizo que aprendió cuando era pequeña. Rápido se arrodilló al lado de la cama, a su lado y cerró los ojos. Al recitar las palabras correctas una bola de fuego empezó a formarse en las palmas de la mano que había juntado y alzado, flotando en el aire como un pequeño fantasmita ardiente. Uno de sus profesores particulares, hacia años le enseñó que cuando pasara frío alguna noche, esa bolita le podría dar su propio calor humano, es decir, que era como tener su calor multiplicado por dos. Dirigió las manos hacia Happy y la dejó escapar, provocando así que flotara encima del animal. Así, recibiría su calor de forma continúa, como si ella se encontrara a su lado todo el tiempo. Era un hechizo práctico pero inútil para otra cosa que no fuera ese motivo, pues se trataba de una llama incorpórea en la que si uno la tocaba con el dedo no sentiría ni un quemazón. Tampoco servía de mucho si el propio cuerpo no estaba caliente, ya que propagaría la misma temperatura.
Terminado todo, se marcharon. Dejándole con la habitación totalmente cerrada para que el calor no escapara.
Corrieron lo más rápido que le permitieron las piernas. Gray procuró coger muchas mantas, tantas cuanto la mochila montañera que llevaba a la espalda le hubiera dejado. Le iba diciendo que era mejor no encontrarse a Natsu a punto de morir, pero tampoco podían marchar hasta allí sin ningún remedio por ello. Si su cuerpo al final se encontraba peor que el de Happy, necesitaría cuanto antes muchísimo calor, tantísimo como hiciera falta. Incluso, sino había visto mal, se había llevado también palas.
- Es por si acaso, pero estoy convencido que podré mover la nieve de la cueva.-aseguró.
- Nunca pensé que tendrías tantas mantas, conociendo tu afán en desnudarte por todos lados.-medio rió considerando que éste había dejado mantas en casa para Happy y aún le habían sobrado tantas. A diferencia de él; ella, en su casa, tendría como dos o tres contadas únicamente.
Gray rió ante el comentario, sin que ninguno de los dos cesara el paso, corriendo ya entre la nieve. Necesitaban destensarse un poco, en realidad, a ambos le crispaban los nervios, el uno lo notaba del otro. Happy no había sido muy escueto con su explicación, estaba algo asustada por si llegaban allí y no conseguían encontrar el lugar. Según lo que le había dicho Gray, lo único que sabía eran que estaba en una cueva, cerca del pico de la montaña más cercana y… ¿En frente de un árbol? Había miles de árboles en la montaña, ¿Cómo iban a poder adivinarlo así? Era cierto que no podría haber muchas cuevas en aquella montaña. Si Happy se había referido con lo de "la montaña cercana" a la que estaba más cerca de la ciudad, entonces por suerte ésta se trataba de la más pequeña de toda la cordillera. Aún así, sería complicado la búsqueda, y malgastarían mucho tiempo en ello, tiempo que ahora mismo era valioso.
El frío empezó a apoderarle; Maldijo en sus adentros por no haberse secado bien y tener la cogorota helada del cabello húmedo y sobre todo, por no haber cogido algo más abrigado, pues entre las prisas sólo había cogido una chaqueta que aunque en la ciudad era más que suficiente, no lo era una vez internándose en las montañas. Lo lamentó, pues eso significaba que la llamita de su hechizo habría dejado de funcionar. La ventisca de la que Natsu y Happy habían padecido, ahora estaba encima de ellos, que soportando el fuerte viento que los empujaba hacía atrás, tan sólo podían avanzar poco a poco y a zancadas. El camino cada vez se hacía más difícil.
- ¡Esto es una locura!-gritó, pues sería imposible escuchar algo entre tanto viento si no alzaba la voz. El sonido de la tempestad era brutal, la nieve caía con brutalidad, removiendo con el ventarrón los árboles y resquebrajando sus ramas.
Se le bajaban los ánimos por cada paso que se adentraban. Tanto Gray como ella debían protegerse la cara con las manos para no ser atacados por la nieve y quedarse ciegos, la corriente les removía el cabello y las ropas con ferocidad, en más de una ocasión habría jurado que el viento le había levantado los pies del suelo. Estaban luchando contra la naturaleza, podrían terminar en cualquier momento muertos.
- ¡Ten!-le bramó el moreno con decisión. Por cada palabra que vociferaban o por nada que abrieran la boca, una bocanada de vaho salían de sus labios del inmenso frío. ¿Cómo podía ser tan inhabitable esa zona cuando en la ciudad ahora se podría caminar por ella tranquilamente? Era asombroso el paso de una altitud a otra.
Gray dejó la enorme mochila en el suelo y se desprendió de su chaqueta, quedando tan sólo en camisa. Tuvo intención de entregársela, pero viendo que el viento era tan fuerte que podría llevársela volando, se acercó hasta ella con dificultad y se la colocó él mismo. Ella le agradeció sonrojada mientras le colaba los brazos por las mangas, aunque en un principio intentaba negarse impidiéndoselo hasta que no pudo más con su insistencia.
Le miró cuando se la terminó de colocar y éste le medio sonrió mientras le ataba bien la parte de delante. Le devolvió la sonrisa como agradecimiento y el muchacho le frotó los brazos con intención de calentarle algo con la fricción, pues había notado sus temblores.
- No quiero que pases frío por mi culpa.-le recriminó ella sin que hiciera falta que gritara mucho pues estaban lo suficientemente cerca.
- Ya deberías conocerme, Lucy.
Y siguieron el camino. Ni unos escalofríos, ni un sólo gesto de pasar frío, Gray caminaba con la misma soltura de antes. El cielo parecía haberse nublado el doble a medida que iban dirigiéndose más hacia la montaña. Ya habían malgastado más de una hora con la caminata, ir a contratiempo hacía que los minutos pasaran volando. Cuando miró hacia arriba tan sólo conseguía divisar negrura y los nubarrones; Todas las estrellas habían desaparecido.
Estaban tardando mucho. La impaciencia le estaba reconcomiendo, no había manera de encontrar la cueva. Era más complicado si ésta tenía la entrada congestionada de nieve, camuflándose entre las rocas, como si formara parte de la montaña misma. ¿Y si daba el caso de que encontraban una y después de escarbar toda la nieve luego no era dónde se refugiaba Natsu?
Vieron una vacía pero que la nieve había sido incapaz de ocultar, ni siquiera se limitaron a mirarla. También vieron otra lo suficientemente pequeña como para que un animalillo asustado pudiera protegerse de la ventisca, pero ni Natsu ni siquiera Happy podrían haberse escondido allí. Y luego, entonces lo vieron. Todo un montículo de nieve solidificado pegado a la montaña, como si se tratara de las rocas, con un resquicio tan pequeño que sólo podrían caberle varios dedos de la mano.
- ¿Sugieres que está aquí?-preguntó atónita al chico que se acercaba.-Ni siquiera cabe mi mano.
Y entonces Gray introdujo la mano entera entre la nieve. No es que la mano le hubiera cabido, sino que aquella nieve blanda le había dejado entrar.
- ¿Cómo...
- El hueco debía ser más grande, pero la nieve se lo ha ido comiendo a medida que pasaban los minutos. Un par de horas, lo más seguro. –le aclaró el chico con aire sabihondo.- Eso sí, se requiere más tiempo para que la nieve se endurezca de nuevo. Si Happy salió de aquí, debió dejarla reblandecida y ésta ha sido la prueba. Sin embargo, el resto debe estar duro...-hizo la prueba intentando pasar la mano por otro espacio, y en efecto, los dedos se quedaron palpando eso que ya se había transformado prácticamente en hielo.-Tenemos que hacer algo, antes de que esto se vuelva hielo del todo. Aparta, Lucy.
Obedeció con rapidez. Gray chocó las manos y cerró los ojos, concentrado. Entonces se arrodilló en el suelo y lo palmeó, al mismo tiempo que un sello mágico aparecía. Era como un pequeño terremoto, aunque no se trataba de eso. Gray estaba formando hielo por debajo de la pared nevada. Habría sido ilógico si en su caso el hielo cubriera la pared, pues seguirían teniendo el mismo obstáculo para entrar pero aún peor pues el hielo de Gray era más compacto y consistente. Pero no se trataba de eso, las formas que estaba construyendo Gray con su magia eran aguijones punzantes, dardos compactos que estaban perforando la nieve con su fuerza. El hielo nacía del suelo e iba acrecentando hacía arriba, derrumbando poco a poco todo. Cuando éste vio que la nieve se había desplomado lo suficiente, cesó, pues si los aguijones sobrepasaban el montículo del todo, no tendrían manera entonces de poder pasar.
- Tendremos que entrar por arriba.-le señaló el orificio que se había ocasionado, estrecho pero alargado, en lo que parecía ser la parte más alta de la entrada a la cueva. Tendrían que aplastarse pero cabrían.
Por seguridad a lo que se enfrentaban dentro, Gray quiso ir primero, aunque antes metió la mochila, a presión y a base de muchos empujes. Lucy la siguió una vez se introdujo éste sin ningún problema, y cuando lo hizo, no se imaginó que penetrarlo sería tan complicado. El chico no había abierto la boca, en cambio ella tenía ganas de gritar en el momento en el que consiguió meterse entera. Se oprimió para conseguir desplazarse en el hueco, por un momento pensó que se quedaría allí atascada, en una oscuridad profunda que le aterrorizaba. Ni siquiera podía mover la cabeza hacia un lado, la estrechez se lo impedía, no podía más que mirar al fondo negro e infinito. Tenía la sensación de que se quedaría sin aire en cualquier momento, se oprimía tanto el pecho que hasta se hacía daño.
Entre jadeos, se consoló al presenciar levemente como, al estirar la mano y arrastrarla con esfuerzo, la superficie llegaba su fin. Le confortó aún más notar la mano de Gray aferrarle con fuerza, estirando de ella y haciendo así que saliera de esa opresión.
Se desplomó una vez su cuerpo quedó libre, débil de toda la energía gastada hasta ahora. Hubiera caído al suelo sino fuera porque Gray la sostuvo, abrazándole contra ella.
- No pierdas las fuerzas ahora. Sé que tú puedes.-le animó con unas esperanzas sinceras.
Sus manos y piernas temblaban y ni ella misma se había dado cuenta. El moreno se apretó contra ella para sentir algo de calor y poder recobrar las fuerzas. Era humillante que Gray tuviera que terminar cargándole. Por alguna razón, el corazón del chico palpitaba muy fuerte y su cuerpo, tan desabrigado estaba cálido, no tan caliente como para quitarle el frío pero si como para suavizarle las ideas.
- Gracias, Gray.-le gratificó, más calmada.
No se había dado cuenta que al haber salido de la grieta, una poca luz conseguía internarse en la madriguera. No era muy allá, pero al menos no era esa negrura que ella había presenciado y tanta pavor le había dado. Conseguía ver la silueta de Gray, sus cabellos revoltosos, su espalda ancha y musculosa. Se sentía segura a su lado, como si fuera un príncipe protector.
No debían perder más tiempo, Natsu debía encontrarse en alguna parte de allí. No quiso explicar que ya estaba mejor, quería ir cuanto antes a por el pelirrosa. Tras avanzar un poco hacia delante, no les costó mucho divisar una silueta apoyada en la pared, medio tirada en el suelo.
- ¡Natsu!-se le escapó al reconocerle. Corrió, con miedo de encontrarse un cadáver en vez de su amigo vivo.
Ya lloraba cuando lo rodeaba con los brazos. Estaba helado, eso no parecía un cuerpo, parecía un muñeco de hielo. Los miembros se le habían vuelto rígidos, como si estuvieran congelados. Era un cuerpo frío y sin vida, no había rastro de calidez alguna. Lo peor de todo era que no había ningún tipo de reacción por su parte. Lucy, arrodillada a su lado, lo amarraba de los hombros y le suplicaba que despertara, que le hablara, pero nadie le contestaba.
- Lucy...-susurró Gray acongojado. Se acercó, debía comprobar él mismo lo que su amiga ya confirmaba. Él no podía dejar las cosas así, debía hacer todo lo que estuviera en su mano.
Se arrodilló también, y palpó con rapidez las yemas de los dedos de Natsu, después puso una mano en su pecho, con intención de notar su corazón, alguna palpitación. Tanto él como ella se acostumbraron a la oscuridad de la cueva, pues ya conseguían distinguir los rasgos de cada uno, también los ojos cerrados de Natsu.
Lucy deseaba como nunca que aquellos ojos no se hubieran cerrado para siempre. Dormirse en medio de un frío inhumano era lo peor que se podía hacer, pues era cuando más rápido los miembros se gangrenaban y terminabas muriendo.
- Natsu… Natsu, por favor…-suplicaba ella, tendida en el suelo mientras apretaba su mano.- Natsu… Natsu…-no era capaz de decir otra palabra, las lágrimas que salían a borbotones de sus ojos se lo impedían. Ni siquiera podía levantar la cabeza, le pesaba mucho. Era como si esas lágrimas de sufrimiento cargaran su cuerpo, dejándolo inútil.
Concentrado en su amigo, en su amigo ahora muerto, no hacía caso a la voz insistente de Gray que le llamaba para tranquilizarla. Hasta que le agarró del brazo y le vociferó, enfadado:
- ¡LUCY, DESPIERTA YA!
Temerosa, cesó sus llantos descontrolados con mucho esfuerzo, pues su cuerpo no parecía obedecerle. Inclinó la cabeza, muy poco, hasta conseguir mirarle.
- Lucy, ya basta. Natsu está vivo.-mientras le decía esto, el chico se descamisaba con decisión. No llegó a comprender ni lo que le había dicho, ni lo que hacía, sólo su mente despertó cuando después de la camisa el joven se comenzó a quitar los pantalones con toda la normalidad del mundo.-Desnúdate, ya.
Era una orden. Pero tampoco conseguía captarla, su mente no estaba procesando. Ahora sólo intentaba entender las primeras palabras que había dicho. Y así, un rayo de esperanza empezó a brotar en su interior.
- Natsu está…
- ¡Sí!-le dijo éste histérico. Parecía tener mucha prisa en desnudarse.-¡Ahora desnúdate! , ¡necesita calor, Lucy! ¡Si quieres que Natsu viva necesita ahora nuestro calor humano sea como sea, y la mejor forma es desnudarnos y pegarnos a él!
Sonaba ridículamente vergonzoso, pero comenzaba a entender. Miró hacia otro lado ruborizada cuando vio como éste se quitaba la ropa interior. La oscuridad no dejaba presenciar detalles, pero se podía ver perfectamente que Gray estaba completamente desnudo. Su silueta era aún más esplendida y atrayente que con ropa.
No quiso rebuscar el planteamiento. Si esa era la única forma para que Natsu sobreviviera, lo haría. Se desnudó quitándose las prendas que con los arañazos de la grieta habían quedado hechas unos harapos rotos. Sabía que no servía de mucho, pero se intentó tapar con los brazos el pecho y la entrepierna. Gray no esperó ni un segundo cuando se desnudó del todo, la atrajo contra el cuerpo de Natsu y él hizo lo mismo. Enseguida una manta gruesa, que había sacado de la mochila, la puso sobre sus cuerpos, ocultándolos de pies a cabeza.
- Júntate contra él todo lo que puedas.-le ordenó de nuevo. Había en su tonalidad mucha seriedad, después de todo era él quién se estaba encargado de todo desde el principio. Plegaba un poco las ropas de Natsu, para que el calor de ellos le llegara más.-Apriétate contra su cuerpo, debe notar tu calor. Natsu está vivo, y lo haremos despertar nosotros.-Una especie de gruñido salió de sus comisuras.-No creas que me hace mucha gracia juntarme contra su cuerpo, eh.
Sonrió con timidez. Había obedecido todo lo que el moreno le había dicho y ahora estaba notando el gélido cuerpo de Natsu con toda la amplitud posible. Sin ninguna ropa, y de esa forma, sintió mucho frío. El castañeo de sus dientes era lo único que se escuchó por unos minutos. El cubito de hielo que prácticamente era el cuerpo de su amigo poco a poco se empezaba a sentir tibio para ella. Iba desapareciendo el frío, debajo de aquella gruesa manta que los ocultaba por completo y se iba caldeando por el calor humano de Gray y el suyo. "Protegidos", de alguna forma, comenzaba a adormecerse de la plácida sensación.
Gray dejó caer un suspiró y parloteó de nuevo:
- Mierda, este contratiempo nos va a perjudicar mucho. Como Natsu no despierte pronto, la nieve ocultará de nuevo la cueva, y nos será imposible salir con él en su estado. Dudo que sea capaz de moverse él solo . - Parecía preocupado y no le faltaba razón. La obertura era muy estrecha, la nieve no tardaría mucho en cubrirla de nuevo. Aún así, ¿por qué ahora eso no le preocupaba a ella? Ella entrecerró los ojos con placidez.- ¡No te duermas, Lucy!-le vociferó al ver que la chica no le había respondido.-¡Oh, vamos! ¡No me hagas hacer cosas que no quiero para hacerte despertar!
Se despejó un poco con esas palabras. Enseguida se acaloró aún más, se frotó el rostro contra la manta, acurrucándose contra los chicos. ¿Cómo podía encontrarse desnuda y apretujada en una misma sábana con dos hombres, y uno totalmente desnudo? Le parecía alarmante la situación cuando conseguía analizarla con algo de sensatez. Lo malo era que la sensatez se iba perdiendo en aquella locura.
- Que no creas que el pensar que te encuentras desnuda a mi lado no me excita.-seguía confesando éste, no sabía si por qué lo que pretendía era acalorarla aún más para que así Natsu despertara antes o porque de verdad estaba siendo sincero.-Te defendería ante Loki si te tomara a la fuerza, así que no quisiera hacer lo mismo que él.
Tragó saliva y se mordió el labio inferior. Cómo iba ahora evitar pensar en ese tipo de cosas si Gray se lo estaba dejando caer tan fácilmente. Se incomodó, y más cuando comprendió que estaba pegada al cuerpo de Natsu pero también tocaba el de Gray con algunos miembros. Ambos se habían puesto a cada lado del chico, sus piernas y brazos se cruzaban, rozándose. E incluso podría jurar que el brazo que había debajo de su pecho era el de Gray, aunque no se movía ni un músculo.
Unos murmullos rompieron el silencio que las palabras de Gray habían creado. Lucy se alegró infinitamente cuando comprendió que provenían de los labios del dragón slayer.
- ¡Natsu, despierta, por favor!-le medio vociferó de la impaciencia.
Efectivamente, el chico despertó pues una pierna de éste se movió levemente.
- ¡Vamos!
Gray no dio más tiempo, se alzó y cogiéndole de un brazo, levantó a Natsu. Daba lástima, aunque éste había conseguido despertar, parecía medio inconsciente. Lucy se preocupó cuando aferrándole, éste no conseguía mantener el equilibrio. Sólo había entreabierto los ojos, y no formulaba palabra alguna, como si los labios tan congelados se le hubieran quedado pegados. Así no podrían ir a ninguna parte. Natsu estaba lamentable, no daba ni un paso firme.
Sino salían de allí pronto se quedarían atrapados. Lucy se armó del poco valor que le quedaba, y se juró así misma que iba a terminar aquello fuera como fuera. Se vistió como le fue posible, mientras, veía de reojo como Gray se ponía también su ropa. No se percataron, pero ya llevaban un tiempo en que la oscuridad de la cueva se había hecho más opaca, y ya apenas había visibilidad dentro. Tanto ella como él comprendieron cuando miraron hacia la salida.
- ¡Mierda!-bramó Gray corriendo hacia lo que antes había sido la obertura.-¡Ya se ha cerrado!...-suspiró intranquilo.-La nieve aún parece blanda, pero con él así…
Si ya de por sí era difícil traspasar aquella grieta, Lucy no podía ni imaginarse ahora que la nieve dificultaba el paso. Y lo peor de todo, si para ella, serena y aún con algo de fuerzas, le había sido difícil, para Natsu debía ser un imposible.
Y entonces cayó en la cuenta. Y maldijo por no habérselo ocurrido la idea mucho antes. Ningún espíritu habría conseguido ayudarle a superar la tormenta (el espíritu Horologium la habría refugiado, pero los habría ralentizado aún más), pero para adentrarse a la cueva sí habría podido dar uso de su magia con mejores resultados, sin duda alguna, que Gray.
- ¡Tengo una idea!-exclamó contenta al chico que no paraba de decir insultos por lo bajo. - No pierdas la calma, déjame esto a mí. No sé como no lo he hecho antes. He sido una tonta…-Esta vez era ella la optimista. El otro parecía al borde de la desesperación.
Pero, sin embargo esperó paciente y de brazos cruzados a ver que hacía. Lucy puso el brazo de Natsu encima de sus hombros para sostenerlo y con la otra mano cogió una de sus llaves. Así fue como llamó a Virgo. Cómo no se le había ocurrido antes que la doncella podría cavar tan hondo como quisieran, haciendo una entrada y salida hacia la cueva con facilidad. Además, se encargaría de llevar a Natsu pues con su fuerza descomunal no tendría ningún problema y así, no se retrasarían en el camino.
Y así hizo la doncella cuando Lucy le comentó los problemas en los que se encontraban. No tardó ni cinco minutos en hacer un hoyo, y no esperaron mucho cuando ésta regresó y no sólo se encargó de coger a Natsu, sino que cargó con los tres a la vez y los llevó hasta el exterior, donde la ventisca proseguía y el viento los atizaba de nuevo.
Le pidió que sólo llevara al dragón slayer ( y si podía con la mochila, también). No quería abusar de energía, por si a mitad de camino Virgo terminaba desapareciendo. Además de que era incómodo, prefería andar por si sola a pesar del agotamiento. Y aunque la espíritu de pelo rosa le miró con gesto preocupado, evidentemente por su salud, ella le gesticuló con la mano aseverando que no había ningún problema. La manta que los había cubierto antes, la usaron para tapar a Natsu de pies a cabeza, dejándole al descubierto sólo parte del rostro. Ahora el muchacho había recobrado calor, pero en el trayecto lo perdería con mucha facilidad, debían estar atentos especialmente en que no se durmiera de nuevo. Iban susurrándole preguntas, en las que él tenía que contestar. Sino lo hacía, lo agitaban un poco y lo llamaban, insistentes. No le exigían mucho, sabían que susurros inteligibles era lo máximo que podía llegar a decir.
Al menos, la dificultad de la montaña declinó al tratarse ahora de una bajada y por supuesto, con la ayuda de Virgo era todo mucho más sencillo.
Se fijó en que tanto la ropa de Gray como la suya estaban hechas añicos. Sintió vergüenza al mostrar tanto sus muslos y torso. Aunque era una paradoja habiendo estado completamente desnuda junto a ellos hacia menos de dos horas.
Al pisar el asfalto de la ciudad sintió que se encontraba en el paraíso. La tranquilidad, el viento calmado, el descenso del ruido, todo.
Estar vivo después de lo que habían pasado, era un milagro sin duda. Como la casa de Gray era la más cercana, y allí además se encontraba Happy, fueron hacia ella inconscientemente.
El gato seguía durmiendo, y en un silencio creado por el agotamiento se desplomaron en el suelo y cayeron dormidos, como si el cuerpo tras ver la habitación hubiera comprendido que ya podía descansar en paz. Fue Virgo la que se encargó de todo tras caer exhaustos. Alimentó el fuego para que se conservara toda la noche, puso más velas alrededor de la habitación, cerró las puertas abiertas que habían dejado a su paso y también los arropó. No cabían todos en la cama, así que los acomodó como pudo apoyados en la pared y con unos cuantos cojines alrededor. Puso a Natsu en medio de ellos dos, para que fuera el que cogiera más calor pues entendía que era el que estaba en peor estado. Los arropó con todas las mantas que encontró a su paso (las de la mochila y las que habían sobrado en el armario) y después de observar los ojos cerrados de su dama y comprender que ella no le desinvocaría, ella misma se marchó, desapareciendo.
Y en pocas horas, la llamita que flotaba encima de Happy que se había tornado de un color azulado, fue recobrando el color hasta volver al rojo intenso de antes. Y es que Lucy dormía placidamente, con una calidez que la complacía.
CONTINUARÁ...
Voy a dejar aquí el rincón de las preguntas obvias : D~ (las preguntas que se hace todo el mundo pero qué no tienen respuesta)
¿Gray considera a Lucy algo más que una amiga? ¿Lucy siente lo mismo o es que no se da cuenta?
¿Qué le habrá pasado a Natsu para que termine tan mal siendo tan fuerte y encima un dragon slayer de fuego?
¿Happy lo abandonó o es que no tuvo elección?
¿Se volverá esto un triángulo amoroso o Loki seguirá por medio?
¿Lucy siente algo por alguien en especial? ¿O realmente está confundiendo y en realidad no siente nada por nadie?
¿A Natsu le gusta Lisanna?
¿Happy consiguió comer peces congelados? (...xDu)
Y pueden dejar cualquier pregunta para añadir. : D
