Hola! Aquí vengo con otro capítulo, ojalá que les guste, lamento mucho las tardanzas!

Respecto a lo que ClaudySumme me preguntó hace tiempo sobre si necesitas permiso para traducir una historia, si, lo necesitas, cuando yo traduzco una pido permiso al autor/autora aún cuando alguien más me pide que la traduzca.

Gracias a todos y especialmente a: enishi-senpai, FaBiiOoLiXx, setsuna17, zeldalove Akira-chan, aNOnima :), .Chan, Ikamari, Elade-chan, Valee 404, Pau-chan22, Bella-uchiha1, Karina Natsumi, marijf22, EdiitH, Nessy Hale Uchiha, Nahomi-hime-chan, haruno-fan, -Sakuritah-, mirermione, Poke, asukasoad, Saku-kari-Uchiha, Tenshin no Kokoro, por tomarse el tiempo de escribir un review!

Nota de la traductora: Ni Naruto ni el fiction me pertenecen, sino a sus respectivos creadores Masashi Kishimoto y Yellow Mask.

Capítulo 14

Secuestro

"Un tonto enamorado no tiene sentido para mí. Sólo creo que eres un tonto si no amas."

-Anónimo

-xxx-

"¿Se siente un poco mejor?" preguntó Sakura, con sus manos sostenidas a ambos lados del rostro de Juugo mientras luchaba por mantener el contacto de su chakra curativo tan ligero como fuera posible.

Intentaba influir en el equilibrio hormonal del cuerpo de Juugo. Sonaba fácil, pero en la práctica era increíblemente difícil. Las hormonas influían tanto en el cuerpo, raramente teniendo un solo efecto, así que solamente se arriesgaría a inclinar el equilibrio lo menos posible.

Sin mencionar, que el collar había decidido recordarle de su existencia como una ligera y vacía sensación ondulando tras sus ojos.

"Me siento… más calmado," dijo el hombre rubio con asombro, como si no pudiese creerlo del todo.

"Eso es sólo porque Sasuke usó su Sharingan en ti," lanzó Karin, guardando algunas kunai como si se preparara para dejar la habitación en una misión. "No tiene nada que ver con ella."

Sakura ignoró a la pelirroja pero Juugo le frunció el ceño, con una sombra de ira revoloteando a través de sus rasgos. La medico estaba alegre de que algo del usual espíritu del rubio parecía regresar – había estado tan culpable por atacarla que apenas fue capaz de mirarla a los ojos cuando comenzó a trabajar con él.

"¿No tienes algún lugar a dónde ir?" le preguntó rudamente Suigetsu a Karin. "¿Algún lugar que no sea aquí?"

Karin resopló y cerró la puerta con un golpe. Sakura pensó para sí que era un milagro que el sonido no despertara a Sasuke – su batalla con Deidara realmente debió agotarlo.

"¿Te sientes de otra forma además de más tranquilo?" preguntó Sakura, como si ella y Juugo no hubiesen sido interrumpidos. "¿Dolor de cabeza? ¿Nausea? ¿Algo que sólo hubiera aparecido espontáneamente mientras trabajaba contigo?"

Juugo sacudió su cabeza.

Y Sakura sonrió. "¡Excelente! Creo que vamos por buen camino aquí, en lo que llevamos de tu curación. Seré perfectamente honesta – no estoy segura si algún día podré curarte por completo, pero ciertamente podría ser capaz de ayudar-"

Las palabras de la médico fueron cortadas por un gran bostezo.

"Tal vez deberías tomar tu propio consejo sobre eso de dormir, princesa," comentó Suigetsu. Después, con una sonrisa coqueta, "No me malentiendas, estoy seguro de que lucirías ardiente aún con ojeras bajo tus ojos-"

Sakura rió. El interés juguetón de Suigetsu con ella era bueno para su ego, a diferencia de las constantes lluvias de 'fea' de Sai o el continuo recordatorio del desinterés de Sasuke (aunque aquel pequeño episodio cuando ella estaba curándolo aún le hacía pensar). Claro, Naruto, hacía lo mismo, pero hoy en día parecía ser una acción de hábito, en lugar de cualquier deseo real por ella.

Como siempre, los pensamientos de Konoha le trajeron una punzada dolorosa de añoranza, y Sakura, con mucha fuerza, tuvo que dirigir su mente a cualquier otro lado para evitar que su humor decayera.

"Es este estúpido collar," se quejó ella. "Si esto fuera quitado-"

"Le echaré otro vistazo," ofreció Suigetsu.

Sakura se desplomó contra la pared detrás de ella, sentándose y dejando descansar su cabeza en ésta para permitirle el acceso a la cerradura que tanto lo había frustrado anteriormente.

"¿Por qué no simplemente intentas cortarlo?" preguntó Suigetsu. "La piel es resistente, y muy cercana a tu piel, pero mientras tengas cuidado…"

Sakura negó con su cabeza. "Cuando lo intenté al principio, no iba a arriesgarme a cortarlo, digo, estoy segura que no era la primer esclava en tratar de cortar su collar, así que pensé que podría apostar a que probablemente habría un mecanismo de seguridad construido en algún sitio que me haría algo si intentaba cortarlo. Y ahora que Sasuke me ha dicho que hay chakra moviéndose a través de él… preferiría no arriesgarme"

Después de todo, no era idiota. ¿Quién sabía lo que el chakra en el collar le haría si el material que ocupaba fuera cortado de pronto? Podría ser totalmente inofensivo… o podría hacer algo muy dañino, como explotar. Y francamente, no le extrañaría que Orochimaru fuese capaz de poner algún truco letal dentro de los collares de sus esclavos.

No se arriesgaría a cortarlo de su cuello. Abriendo el candado era mucho menos probable provocar cualquier tipo de reacción negativa.

Juugo frunció el ceño, y Suigetsu pasó su lengua sobre sus agudos dientes mientras inspeccionaba la cerradura. En realidad no mantenía alguna esperanza de encontrar algo nuevo pero, al mismo tiempo, sintió que debía mirar.

Pinchó la cerradura con la punta de un kunai, sin sorprenderse cuando algo pareció bloquear su camino. Alguien inexperto en abrir cerraduras no comprendería que pasaba, pero Suigetsu había abierto suficientes puertas prohibidas para saber que la punta de la hoja no se deslizaba lo bastante lejos como para hacer contacto con los seguros.

Algo lo evitaba.

Trató de inclinar su cabeza para ver dentro de la cerradura, en caso de que pudiera señalar exactamente qué causaba el problema. Tal vez una pequeña roca o una pieza de suciedad se había deslizado lo suficientemente dentro durante los viajes de Sakura…

Pero no vio nada – la cerradura era tan pequeña para realmente lograr obtener una buena vista de adentro. Estaba apunto de pedirle a Sakura que se acercara a la ventana y por lo tanto a la luz, cuando Juugo habló suavemente.

"Está dormida."

Al principio, Suigetsu pensó que hablaba sobre alguno de los pájaros que bajaron de nuevo sobre el alfeizar. Fue sólo cuando levantó su cabeza y vio los ojos cerrados de Sakura que comprendió que el rubio hablaba sobre la médico.

Eso decía mucho sobre qué tan exhausta estaba Sakura que se había dormido a pocos minutos de recargarse contra la pared. Y viéndola trabajar sobre Juugo, Suigetsu nunca habría adivinado que ella se sintiera lo más levemente cansada.

"¿Deberíamos moverla?" preguntó Juugo tentativamente. "No parece cómoda…"

"Si, pero debemos ser cuidadosos. La princesa es una ninja, ¿recuerdas? No queremos molestar su despertar y hacer que nos vuele la cabeza."

Al final, se decidieron a mover a Sakura a una posición horizontal (algo le decía a Suigetsu que ella no permanecería inconsciente por ese gran movimiento en su ambiente) así que él y Juugo lenta y cuidadosamente, la movieron un pie o algo así de la pared hacia la esquina.

Sakura se movió cuando su cabeza llegó a parar a la pequeña cuna proveída por la unión de las dos paredes, justo cuando Juugo cuidadosamente colocaba sus piernas en posición.

"Si estás manoseándome, Naruto, romperé tu brazo," amenazó con voz somnolienta, su breve momento de coherencia sólo registraba cabello rubio frente a ella y manos moviendo sus piernas.

"Sabes, princesa, algunos hombres podrían considerar eso un precio que estarían dispuestos a pagar," arrastró Suigetsu, pero ella se había dormido otra vez.

Juugo la observó por un momento, como si fuera un fotógrafo intentando una perfecta toma.

"¿No has terminado con tu obra maestra?" bromeó Suigetsu.

Juugo lo ignoró, sacando una manta del closet y colocándola sobre Sakura, metiéndola alrededor de ella para asegurarse de que estaría cálida.

Sólo entonces reasumió su asiento en la ventana con los pájaros.

-xxx-

Naruto se lanzó entre los árboles, irrumpiendo finalmente a un diminuto claro a varios pies delante de Hinata y Yamato... para encontrar a los demás, de pie, agrupados alrededor de un cuerpo. Un cuerpo muy familiar.

Naruto se quedó en blanco cuando reconoció a Deidara del Akatsuki, con su cuerpo agrietado y roto como su estuviese hecho de arcilla… y con senbon dentro de su cuello.

"¿Qué pasó aquí?" exigió él.

"Parece que todos los demás también notaron el destello," comentó Yamato cuando se colocó junto al rubio.

"Sasuke y Sakura estuvieron aquí justo hace un momento – rastreamos sus aromas," dijo una de las invocaciones de Kakashi.

"Todavía hay rastros abandonados de ellos… junto con algunos otros," dijo Kiba, aspirando profundamente.

"¿Así que… eso significa que Sakura está en algún lugar cerca de aquí?" preguntó Naruto desesperadamente.

"Bueno, la mezcla de los otros olores sugieren que Sasuke tiene otros compañeros además de Sakura," dijo Kakashi. "Seguiríamos el rastro más lejos… pero termina aquí."

"¿Aquí?" Naruto echó un vistazo alrededor hacia los árboles, como si esperara que Sasuke y Sakura salieran de alguno de ellos en cualquier momento.

"Entonces es probable que un jutsu de tele transportación fuera usado," reflexionó Yamato. "Hay algunos signos de batalla," miró a su alrededor a las ramas rotas y corteza raspada en alguno de los árboles, "pero viendo que no hay otros cuerpos además de Deidara, eso parece sugerir que Sasuke y Sakura sobrevivieron al encuentro. De hecho, la evidencia sugiere que el golpe mortal fue dado por Sakura."

Naruto bajó la mirada hacia el cuerpo.

"Senbon," explicó Yamato. "Apuntados a puntos muy exactos… puntos que un medico debería conocer bien."

Naruto asintió ausentemente. Al menos parecía que Sasuke y Sakura estaban bien.

Él Sabía que Tsunade, Sai e incluso Kakashi parecían creer que había algo en aquellos rumores sobre Sasuke violando a Sakura, pero Naruto se negaba a creerlo. No podía – Sasuke seguía siendo Sasuke, muy en el fondo, lo que significaba que no haría nada como eso, especialmente a Sakura.

"¡Tengo sus aromas!" declaró Kiba de pronto.

Todos se giraron hacia él.

"Hoy en día, mi nariz es aún mejor que la de un sabueso," sonrió abiertamente. "He encontrado a Sasuke y a Sakura."

Kakashi elevó una ceja, impresionado muy a su pesar.

"Bueno, ¿qué estamos esperando?" dijo Naruto. "¡Muéstranos el camino!"

"¡Esperen!" gritó Yamato. "¿Qué hay del cuerpo?"

Kakashi lo consideró. Era cierto que muchas cosas podían ser aprendidas al examinar el cuerpo de un ninja, pero habían sido enviados en una misión de rescate, no para obtener información. Y si llevaban el cuerpo de Deidara con ellos, seguramente serían sujetos a ataques de Akatsuki cuando la organización tratara de reclamar el cuerpo para poder destruirlo.

"Lo dejaremos aquí," ordenó él. "Sakura es nuestra prioridad."

-xxx-

"¿Crees que ella esté bien?" preguntó Juugo con su vista sobre Sakura, aún dormitando contra la pared. "Ha estado durmiendo por un rato…"

"Estoy seguro que la princesa está bien," dijo Suigetsu con un movimiento despectivo de su mano. "Sólo algo agotada. Sasuke tampoco ha despertado aún."

El Uchiha también seguía profundamente dormido, dormitando placidamente en su futon.

Hasta que la puerta fue golpeada por Karin. "Sasuke, despierta – ¡nos han seguido!"

Sakura se despertó de su sueño con un fuerte y poco elegante bostezo, y Sasuke parpadeó despierto.

"¿Quién nos sigue?" preguntó Sakura, dejando de lado su confusión sobre cómo había terminado en la esquina con una manta sobre ella. "¿Akatsuki?"

"Nos vamos ahora," ordenó Sasuke, con su voz firme cuando se levantó. "Tengan todo listo. Juugo, toma el mapa y marca la localización de cada guarida de Akatsuki de la que te enteraste."

"¿Quién nos sigue?" repitió Sakura.

Sasuke miró a Karin, con sus ojos ordenándole contestar.

"Es Akatsuki o la Aldea de la Hoja," dijo por fin.

"La Aldea de la Hoja…" una pequeña e incrédula alegría comenzó a construirse en el interior de Sakura. "¡Entonces puedes dejarme ir!"

Sasuke se giró hacia ella. "¿Qué fue eso?"

"¡Puedes dejarme ir!" insistió ella.

"¡No, no puedo!" dijo cortantemente. "No estamos seguros si es Akatsuki o la Hoja."

Karin viendo aparentemente una oportunidad para deshacerse de la otra integrante femenina de Hebi, intervino, "Eran varios de ellos… y uno de ellos era un perro, si eso cambia las cosas."

"¡Tienen que ser los otros de Konoha!" exclamó Sakura. "Si hay un perro, eso significa que Kiba y Akamaru están con ellos. O Kakashi con una de sus invocaciones."

Sasuke estaba callado.

"Vamos – si simplemente me dejas quedarme aquí, me alcanzarán… y puedo irme con ellos."

Sasuke sabía que eso presentaba una perfecta solución a su dilema, pero de alguna forma no podía convencerse de comprenderlo. Se había acostumbrado a la presencia de Sakura… hasta le agradaba.

Y no podía olvidar la imagen que ella creó cuando se resguardaron en la boca de Manda, alumbrados por el débil brillo de su propio chakra mientras lo curaba, sus ojos grandes y oscuros cuando alzó la vista hacia él, con los labios ligeramente separados…

Tener a Sakura a su alrededor trastornaba el cuidadoso balance dentro de él que había construido durante años. Su presencia, su risa, su calidez… todos ellos amenazaban su objetivo, porque todo lo que ella hacía sólo apartaba su mente de matar a Itachi, le hacía desear ser alguien más, cualquier otro. Alguien que no tuviera un obstáculo casi imposible en su camino, alguien que probablemente tomaría las riendas de su vida.

Sakura le hacía desear un futuro… con ella.

Y si la dejaba ir todo se acabaría. Él regresaría a lo que era, enfocándose en la destrucción de Itachi excluyendo todo lo demás…

¿Pero y qué si no quería dejarla ir? ¿Qué si había llegado a gustarle esto?

"No podemos estar seguros," repitió él. "Permanecerás conmigo."

Suigetsu no creyó que fuera accidental que Sasuke hubiera dicho 'conmigo' en lugar de 'con nosotros'.

"Pero ella no puede hacer nada," discutió Karin. "Su curación es mediocre a lo más –"

"¡Suficiente!" gruñó Sasuke. "Nos vamos ahora… Sakura también."

Sakura lo miró fijamente, sintiendo su corazón apretándose con dolor. Después de su confesión en cuanto a su razón de llevarla con él, y ese episodio dentro de Manda, ella había pensado que se habían acercado un poco. Que tal vez la respetaba lo suficiente para confiar en que ella podría cuidarse a sí misma, aún con el collar puesto.

Pero al parecer, éste no era el caso. Y ahora se sentía tonta por siquiera considerar la posibilidad de que Sasuke pudiera verla como algo más que un débil blanco.

Se giró, apretando sus dientes contra el ardor amenazante de lágrimas. Había llorado bastante por Sasuke.

Había regresado para ayudarle durante su batalla con Deidara, si, pero eso era diferente. Ella no sabía si estaba herido o no, él había estado necesitado… pero ahora, estaba de pie otra vez, y perfectamente capaz de arreglárselas sin ella. ¡Por amor de Dios, ahora que sabía qué tan difícil era derrotar a un Akatsuki, ella creyó que él habría entendido que tan fuerte se había vuelto!

Pero aparentemente no. Y la decepción era casi más de lo que podía soportar.

Juugo se movió a su lado, descansado una gran mano sobre su hombro con simpatía. Sakura tomó su mano con la suya propia, sonriéndole agradecidamente, y algo fuerte y frío se alojó en el interior de Sasuke. Juugo levantó su mirada hacia Sasuke, y el Uchiha se encontró tensándose automáticamente. Juugo era muy devoto a Sakura… era completamente posible que pudiera renunciar a su anterior amistad con Kimimaro e incluso atacara al portador del Sharingan si pensaba que le causaba angustia a ella.

Pero el momento se terminó sin ninguna acción tomada, y al final Juugo se inclinó hacia Sakura de nuevo. "Deberías ser cautelosa, Sakura. Si de verdad no hay algún modo de saber quién nos persigue…"

"Si," suspiró la medico, pero Sasuke podía decir que ella sólo aceptaba el acuerdo para no herir los sentimientos de Juugo.

"Pareces muy recuperado," remarcó Suigetsu hacia Sasuke cuando dejaron la habitación, con el Uchiha tomando su capa negra mientras se iban.

Sasuke asintió. "Parece que el absorber a Orochimaru incrementó mis poderes de curación exponencialmente."

Desde luego, la curación de Sakura había ayudado.

La medico se arrastró detrás de ellos con Juugo a su hombro, luchando para no mostrar en realidad que tan deprimida se sentía. Por un momento o dos, consideró rechazar rotundamente ir a algún lado, pero no quería presionar tanto a Sasuke. Había amenazado una vez con dejarla inconsciente para llevarla con él, y viendo que él parecía haber desechado cualquier intento de relación que estuvieran construyendo últimamente, no creía que dudara en hacerlo. Mientras permaneciera consciente… había una oportunidad de que pudiera escapar.

Y viendo que sus amigos estaban cerca, ni siquiera tendría que evadir a Hebi todo el camino hacia Konoha – sólo el tiempo suficiente para encontrar a sus amigos.

"Por ahora, revisaremos lo que encontró Juugo," decía Sasuke. "Nos dirigiremos a varias guaridas de Akatsuki."

Los demás asintieron, excepto Sakura, y dieron un paso adelante. La mano de Karin salió disparada, tomando el hombro de Juugo y llevando al hombre más grande a un alto.

"¿Crees que puedas lograr que algunos de tus pájaros me den una mano?" preguntó en voz baja.

"¿Con qué?"

"Tengo la camisa que Sasuke vestía," dijo, blandiendo la prenda blanca impregnada en sudor y sangre.

"¿Por qué tienes la ropa rota de Sasuke?" preguntó el rubio, sin nada más que suave curiosidad en su tono.

"¡No importa por qué!" siseó ella. "Los ninja de la Hoja hacen buen uso de los perros de rastreo – podemos usar esto para alejarlos del aroma… excepto que no tengo algo con el aroma de Sakura."

"¿Quieres que le pida algo que tenga su aroma?" preguntó Juugo, sonando como si se estuviese enfadando.

"Tenemos que distraerlos de nuestros aromas," persuadió Karin. "Después de todo, asumimos que son ninjas de la Hoja, pero no lo sabemos con seguridad, ¿o si? Podría ser Akatsuki, detrás de Sasuke y Sakura porque estuvieron envueltos en la muerte de uno de sus miembros. ¿No quieres que Akatsuki siga a Sakura, cierto?"

Juugo frunció el ceño, pareciendo debatir el asunto en su mente. Luego su decisión obviamente llegó, redobló su paso, alcanzando a los demás frente a ellos. Habló con Sakura – aunque Karin no podía oír lo que estaban diciendo, podía ver los labios de Juugo moviéndose. Sakura hizo una pequeña y triste sonrisa y agarró la pequeña bolsa que llevaba en su espalda, dándosela a Juugo sin ningún reparo.

Entonces Juugo regresó hasta que estuvo al nivel de Karin de nuevo.

"¿Qué hiciste?" preguntó ella.

Juugo parecía un poco culpable. "Sólo dije que parecía cansada, y que si quería, podría cargar su bolsa por ella."

'Estúpida de la Hoja," pensó Karin con desdén. 'Demasiado confiada…'

Juugo desató la bolsa de Sakura, sacando un pequeño bulto de ropa polvorienta llena de sudor. Las ropas que Sakura vestía temprano ese día, antes de que las cambiara por el cambio limpio que llevaba ahora.

"Bingo," sonrió Karin, tomando un kunai y comenzando a despedazar las piezas de ropa.

"¿Deberíamos dividir nuestros aromas también?" preguntó Juugo mientras llamaba a un pequeño grupo de pájaros hacia él.

"No lo creo," dijo Karin, atando dos piezas de ropa – una de la camisa de Sasuke y otra de la de Sakura – alrededor de una de las patas del pájaro. "Si es la Hoja quien nos sigue, sólo tienen las esencias de Sasuke y Sakura. Y si es Akatsuki, aplica lo mismo – después de todo, ellos son los únicos dos de entre nosotros que han tenido cualquier contacto con Akatsuki, así que ellos son los únicos en los que están interesados."

-xxx-

"¡Tenemos un problema!" llamó Kiba. "Las esencias de Sasuke y Sakura se están moviendo… y simplemente se dispersaron en todas direcciones."

"Deben haber creado un plan para desviarnos del rastro," comentó Kakashi.

"Pero cómo pudie-ron saber que es-tabamos tras su rastro en pri-mer lugar?" preguntó Hinata.

"Mi conjetura sería que el equipo de Sasuke incluye a un shinobi que es extremadamente talentoso en sentir el chakra," contestó el hombre peliplateado.

"¡Entonces busquemos en todas direcciones al mismo tiempo!" proclamó Naruto, sus manos volando en los sellos de su técnica especial.

Al siguiente instante, el bosque se llenó de pronto con los dobles de Naruto, cada uno corriendo en una dirección diferente.

Era seguro que uno de ellos interceptara a sus compañeros perdidos.

-xxx-

Sakura estaba callada, y Sasuke se dijo a sí mismo que aquello no le molestaba. Hebi se había detenido en un pequeño claro, cerca de donde se decía que estaba una base de Akatsuki.

Y Sakura no le había hablado. Ni siquiera había volteado en su dirección. Si hubiera estado furiosa, el podría haberlo ignorado y simplemente esperar que se calmara. Y si hubiera tratado de escapar, él la habría detenido.

Pero esto… esta aura de suave depresión – como si estuviera profundamente herida pero intentando no caer en eso – era algo con lo que simplemente no sabía cómo lidiar. No quería que fuera miserable.

Viajaron así por cerca de quince minutos, y Sasuke ya sentía una necesidad desesperante de mejorar las cosas de alguna forma.

Quería verla reír otra vez, reír de verdad, aun si era sólo a Juugo y Suigetsu. Quería ver aquel espíritu ardiente de ella otra vez, aún si era sólo vislumbrado en destellos cuando le gruñía a él.

Fue capaz de contrarrestar sus ataques. Sus comentarios cortantes los había ignorado largamente. La cólera de Sakura… fue capaz de lidiar con ella.

Pero esto… esta tristeza silenciosa lo forzaba a comprender que tan verdaderamente hería a Sakura al negarle su libertad.

¿Pero qué podía hacer?

'Sabes qué puedes hacer...' fue el suave susurro detrás de su mente. 'Puedes dejarla ir. No hay más excusas que puedas crear – sabes que La Hoja te persigue, no Akatsuki. Sakura no está aquí para que puedas protegerla – ¡está aquí porque la quieres aquí! Pero nunca te detuviste a considerar qué quería ella.'

"Sakura, ven conmigo," ordenó Sasuke. "El resto de ustedes – quédense aquí."

Sakura apretó su mandíbula y obedeció, determinada a actuar como si Sasuke no fuera más que su carcelero. A partir de este momento, ella no le debería lealtad alguna, ningún sentimiento – ¡nada!

Estuvo sofocando su dolor por mucho tiempo, eligiendo, en cambio, enfocarse en su ira, que cuando este golpe fue dado ella se había encontrado prácticamente arrastrada a un repentino ataque de depresión- sabía que había preocupado a Juugo (y probablemente a Suigetsu también) con su comportamiento desanimado, pero había estado luchando por lidiar con la muerte de la esperanza de que tal vez, sólo tal vez, Sasuke realmente pudiera ser sacado del oscuro agujero en que había caído.

Si la hubiese dejado ir… habría probado que el Sasuke que una vez conoció no se había ido por completo.

Pero no lo hizo. Sakura suspiró, después sacudió su cabeza firmemente, diciéndose que madurara y saliera de esta depresión. Claro, eso dolía, pero solamente tenía que superarlo y levantarse de nuevo.

Después de todo, lidió con el abandono de Sasuke, ¿cierto? Indudablemente podría lidiar con esto.

Sasuke, por su parte, luchaba con su muy personal descubrimiento. Era bastante aturdidor el comprender que no llevó a Sakura con él porque estaba preocupado por su bienestar – la llevó porque no quería separarse de ella de nuevo. La quería con él, así que la tomó.

Sin ningún respeto por sus sentimientos en el asunto, en absoluto.

Comenzaba a comprender que, cuando se trataba de Sakura, había sido egoísta toda su vida. Terriblemente, pocas de sus interacciones con ella tuvieron que ver con los principales sentimientos de ella en su mente. Todo había sido sobre él; siempre era sobre él.

Siempre era egoísta con Sakura... así que sería generoso esta vez. Ella quería su libertad, y aún cuando no quería verla partir… él se la daría.

Encontraron la cueva que servía como la entrada de la base de Akatsuki, y Sasuke caminó en un pequeño sendero, bajando uno de los túneles. Sólo lo necesario para ser escondido del mundo exterior, pero no lo suficiente para estar en la propia guarida.

"¿Qué sucede?" preguntó Sakura tranquilamente cuando él se giró para enfrentarla.

La tenue luz de la cueva regresó la mente de Sasuke a cuando se escondieron en Manda… y ese momento cuando había pensado besarla.

Si iba dejarla ir… ¿no podía ser egoísta una vez más?

Se acercó lentamente hacia ella hasta que estuvo apenas a una pulgada de distancia.

Cualquier otra habría sido intimidada por su avance, incomoda con su proximidad… pero aun ahora, después de todo lo que le hizo a ella, los ojos de Sakura no mostraban nada más que suave asombro en sus acciones.

Aun ahora, en realidad no le tenía miedo. Sasuke tomó algo de consuelo en ello.

Sakura miró fijamente a Sasuke, incapaz de descifrar sus movimientos por hacer… lo que fuera que estaba haciendo. Si él esperaba asustarla para cooperar (explicando por qué había dejado a Juugo y Suigetsu detrás) entonces iba a estar tristemente decepcionado.

Pero no hacía movimiento para intimidarla. Al contrario, la mano que trazó el costado de su rostro antes de parar, trajo de nuevo recuerdos de su momento robado dentro de la boca de Manda.

'¿Qué intenta hacer?' se preguntó.

Pero entonces él dio un paso adelante, cerrando la última partícula de distancia entre sus rostros mientras bajaba su cabeza y la besaba.

Decir que Sakura estaba sorprendida sería quedarse corto. Su cuerpo entero se congeló, sus ojos verdes veían fijamente a ciegas los parpados cerrados de Sasuke.

Una parte de la mente de Sakura (la parte que seguía funcionando) podría admitir que cuando pensó en Sasuke besándola – lo que resultaba ser más a menudo de lo quería admitir desde que lo había curado – imaginó que sería forzado, quizás un poco rudo. Habría tenido sentido que Sasuke enfocara un beso como si fuera una forma de combate.

Pero en lugar de eso, era dolorosamente apacible. Su boca descasaba sólo ligeramente contra la suya, y no hizo ningún movimiento para profundizar el beso. No hizo intento de sostenerla en el beso, incluso – sus labios eran el único punto de contacto, con sus brazos colgando a sus costados – los brazos de Sakura tampoco se movían, pero eso era principalmente surgido por la sorpresa.

Él se alejó antes de que ella pudiera corresponder, con sus ojos abriéndose una vez más. Y debió ser la imaginación de Sakura, pero podría haber jurado que se veía… triste.

"Eres libre de irte," dijo Sasuke tranquilamente, apartando la vista de ella.

Sakura abrió la boca, seguramente había oído mal. "¿Qué?"

"Eres libre de irte," repitió él, sonando como si las palabras le hiriesen.

Lucía como si fuera a decir ago más, pero de pronto se tensó, girándose lentamente.

Sakura adivinó que había sentido algo.

"¿Hay alguien ahí?" preguntó ella, sin rodeos. Era una kunoichi, después de todo – extraños besos salidos de la nada de enamoramientos de la niñez que realmente nunca dejaste de amar podrían ponerse a un lado a favor de enfocarse en amenazas inminentes.

Sasuke no contestó, mirando fijamente la oscura cueva. "¿Quién está ahí?"

Una oscura figura se movió, levantando su cabeza… y revelando ojos de Sharingan.

"Hola, Sasuke."

Itachi estaba de pie frente a ellos.

Sakura inhaló en su inspiración un jadeo atontado, y junto a ella, vio a Sasuke ponerse tan tenso que era asombros que sus huesos no se hubieran roto bajo la fuerza que sus músculos ejercían.

"¿No vas a correr precipitadamente gritándome como la última vez?" comentó Itachi.

Sasuke sonrió, con gélida furia en cada línea de su rostro. "No sabes nada sobre mí."

Una vez más, el Uchiha más joven se movió demasiado rápido para que Sakura lo captara. En el lapso de un momento, estuvo detrás de Itachi, perforando al mayor con su espada brillante, usando la sólida electricidad para hendirse en los puntos vitales de Itachi.

Sangre salpicó el piso de la cueva cuando el cuerpo de Itachi cayó a tierra.

Aún así Sakura estaba con los nervios de punta. No podría ser así de fácil…

"Te has vuelto fuerte," murmuró Itachi, con su voz baja pero perfectamente audible dentro de la cueva.

Y después se disolvió, volviéndose una multitud de cuervos.

"Un doble," susurró Sakura. ¿Eso significaba que Itachi estaba cerca?

Sasuke parecía creerlo – comenzaba a moverse más adentro en la cueva. Sakura hizo intento de seguirlo… cuando de repente sintió su muñeca derecha agarrada y torcida a través de su cuerpo, sujetándola contra un duro y plano pecho. El borde filoso de una kunai pinchó la piel de su cuello, descansando tan cerca de la vena yugular que podía sentir cada golpe de su pulso empujar su piel contra la hoja.

Envolvió su mano izquierda sobre el brazo que sostenía el arma, tratando automáticamente de alejarla de su cuello incluso mientras juntaba aire para gritar…

"Un movimiento, un sonido… y te mataré," fue la voz de Itachi, justo junto a su oído.

Sakura se congeló.

A Itachi no le gustaba lo que iba a hacer… pero era necesario. Sakura tenía un extraño control sobre Sasuke – si la kunoichi permanecía con su hermano, Itachi estaba seguro de que todo iría como debía ser. Al principio, molestó las variables extra que ella traía a su plan, pero ahora estaba seguro de que Sakura debía permanecer con Sasuke a toda costa.

Había intentado sólo entregar su desafío a Sasuke e irse, pero cuando comprendió que su hermano se preparaba para despedir a la chica… supo que debía intervenir.

Lo que planeó ahora no sólo aseguraría que Sakura estuviera con Sasuke cuando lo matara, sino también serviría para incrementar la sed de su hermano por su sangre.

"Sasuke," llamó tranquilamente.

Sasuke se giró, y si Itachi tuvo cualquier duda sobre los sentimientos de su hermano por Sakura después del beso que compartieron, éstas fueron disipadas por las emociones que inundaron la mirada de Sasuke cuando vio la vio tomada como rehén.

Fue sólo por un instante, justo un momento antes de que su mascara habitual de cólera y odio se deslizaran a su lugar… pero ese momento había sido suficiente. La profundidad del horror y pánico ciego en los ojos de Sasuke en aquel instante hablaban con bastante elocuencia de qué tanto valoraba a la médico de cabello rosa.

"Si te mueves, ella muere," dijo Itachi en voz baja.

Algo en Sasuke se congeló en el instante que dio la vuelta para ver a Sakura en el agarre de Itachi, con un kunai sostenido contra su cuello. Apretó sus puños contra la urgencia de volar en su ayuda, no queriendo provocar a Itachi para cumplir su amenaza.

La sangre salpicó entre sus dedos, pero Sasuke hizo caso omiso del dolor. Toda su atención, todo su enfoque, iba a las dos figuras delante de él.

El sello de maldición pulsó – a menudo respondía al enojo y odio, especialmente en la intensidad que Sasuke sentía ahora – y comenzó a ondularse a través de su cuerpo. Sasuke apretó sus dientes e intentó retrocederlo, pero su normalmente implacable control del sello dudaba, su usual compostura de hierro disminuyó por algo primordial y violento que gritaba por él para quitar a Itachi y recuperar a Sakura ¡en ese instante!

"Sasuke…"

La voz de Sakura alcanzó sus oídos – suave y preocupada, con el más ligero tono acido de miedo – y Sasuke se aferró a ella, mirando fijamente dentro de apacibles ojos verdes como si ellos pudieran anclarlo a la cordura.

Y milagrosamente lo hicieron.

Como lo hicieron antes, una vez, hacía tantos años en el Bosque de la Muerte, el sello se contuvo bajo su fija mirada, encogiéndose a su estado inactivo, su simple plegaria lo restauró tan rápidamente que fue impactante.

Itachi vio las marcas de maldición retroceder, como si fueran repelidas por el suave sonido de la voz de Sakura, y algo en el se maravilló.

Había visto la extensión del sello, preguntándose si Sasuke forzaría la pelea y correría bajo su corrupta influencia. Se había preparado precisamente para tal acontecimiento… y luego Sakura pronunció el nombre de su hermano, y las marcas se habían alejado como si obedecieran alguna orden silenciosa.

Interesante...

Pero no podía enfocarse ahora en eso.

"Ven solo a la guarida Uchiha," instruyó Itachi. "Arreglaremos las cosas ahí."

Sasuke asintió lentamente. Nunca se había imaginado que Itachi podría emitirle un desafío a él – en todos los escenarios que había imaginado, siempre había sido él quien detectaba a Itachi y forzaba la pelea.

"Y probablemente sería mejor para Sakura si te das prisa."

'¿Qué?'

Entonces, ambos, Itachi y Sakura se desvanecieron en una nube de plumas negras.

"¡No!" el grito salió de la garganta de Sasuke. Corrió, acercándose en vano a donde Sakura había estado, pero su mano terminó por golpear la inflexible pared de la cueva.

Por un instante, Sasuke estaba congelado, mirando el espacio vacío que recientemente había sido ocupado por una mujer de cabello rosa, sin querer creer lo que cada uno de sus sentidos le decía.

Itachi se había llevado a Sakura.

Algo fuerte y agudo y caliente se elevó en su garganta como bilis. De alguna forma estaba más furioso de lo que creyó que alguna vez habría estado en su vida y al mismo tiempo, casi asqueado con horror por lo que acababa de pasar.

Itachi se había llevado a Sakura.

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"El amor no conoce su propia profundidad hasta el momento de la separación."

-Kahlil Gibran

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