CAPITULO 5:

*HIJO AUTOPRESTADO Y TARJETA DE CRÉDITO*

Bella Pov

Estaba muy nerviosa porque hoy era el primer día de clases, yo ya no era yo, bueno mi aspecto físico ya no era el mismo; mi ropa ahora era moderna y sexi (solamente lo justo) con la ayuda de mi tía y de mis primos cambie todo mi guardarropa por uno más femenino y de las tallas reales de mi cuerpo; me daba mucha vergüenza cuando salía con los chicos, pues aunque me costaba reconocerlo al principio, atraía la atención de los chavos.

Aunque eso me incomodaba la mayoría de las veces, no puedo negar que ellos aumentaban mi autoestima pues me hacían sentir bonita, Seth siempre me abrazaba y como cada vez iba adquiriendo más masa muscular los chicos solo me miraban de reojo pero no intentaban acercarse. Yo estaba sumamente agradecida pues aunque no tuve hermanos de sangre Emmett, Seth y hasta Jacob llegaron a mi vida para ocupar ese lugar de protectores.

Ya han pasado casi dos meses desde que llegue a Phoenix pero aún recordaba a la perfección la llamada de mi padre a mediados de la segunda semana…

-FLASHBACK-

-Bella! Tu papá está al teléfono y quiere hablar contigo- me gritó mi tía desde la sala, yo estaba en el cuarto de Leah ayudándola a pintarse las uñas.

-Está bien tía, bajo enseguida- le di el frasco de esmalte a Leah y baje corriendo las escaleras, casi me caigo pero me pude sostener.

-Ten querida, habla con él, yo tengo algo que hacer se quedan solos por unas horas- me entregó el teléfono y me dio un beso de despedida.

Ella y mi madre se llevaban muy bien, parecían hermanas pero es que las dos eran igual de atrabancadas.

-Bueno? Papá?- pregunté acercándome el teléfono al oído.

-Bella! Hija cómo estás? Te gusta el calor?- pregunto entusiasmado mi padre.

-Fue un poco raro acostumbrarme a no traer suéter los primero días pero ya me acondicioné y estoy bien gracias- me alegraba mucho escucharlo, no hablábamos desde el día que llegue- Mamá está bien?

-Si cariño nosotros estamos bien, solamente te extrañamos- me dijo cariñosamente- pero señorita tengo que hablar contigo seriamente…-me tense enseguida.

-Qué pasa? De qué quieres hablarme?- por su voz se avecinaba un regaño.

-Isabella Marie Swan por qué rayos no me contaste todos los problemas que tuviste con los que decían ser tus amigos eh?- me reprochó y yo me pregunte cómo se había enterado.

-Papá, yo…- no sabía qué decirle.

-Mira cariño, no te estoy regañando y entiendo que no querías que los encerrara y por eso no me dijiste nada, pero quiero que sepas que siempre puedes confiar en mí- mi ojos se empezaron a llenar de lágrimas.- Tú madre me contó la situación, y no te voy a negar que me molesté muchísimo pero después de que me tranquilice también me dijo el porqué de que quisieras irte un año con tú tía, obviamente aunque no lo haya dicho sé que fue ella la de la idea.

-Papá no te vayas a enojar, ella lo hizo por mí bien y yo lo necesitaba de verdad- le dije con la voz entrecortada.

-No llores hija, no me dejaste terminar, también yo pienso que es lo mejor- me sorprendí por lo que dijo- mira… tú eres una jovencita muy linda (más de lo que quisiera)- reí ante su comentario- pero a veces no solamente basta con ser linda y buena persona por dentro sino que tu apariencia debe demostrar seguridad. Algo a lo que tú no estás muy acostumbrada.

-Las personas a veces pueden ser muy crueles y es importante que no dejes que nada ni nadie te haga sentir menos y te humille. Aquí en Forks la moda y los lujos son innecesarios pues es un pueblo chico, pero ahora que estas allá en Arizona es una buena oportunidad para que cambies un poco.

-No quiero que cuando regreses llegues hecha todo una muñequita vanidosa y presumida, porque esa no serías tú, pero aunque yo no sé nada de moda, opino que ropa, zapatos y esas cosas nuevas y de otro estilo no te vendrían nada mal, eso te haría más fácil poder adaptarte en tu nueva escuela y con tus nuevos compañeros.- como hubiera querido tenerlo junto a mí en ese momento para abrazarlo.

-Tienes razón papá, no me vendría nada mal un cambio de look y sé que mi mamá estaría más que feliz por ello.

-Casi, casi se iría para comprar todo juntas pero allá están las otras dos locas que no te dejaran sola en ningún momento.- reí junto con él- Ahora… quiero que me escuches y después aceptes sin rezongar y sin quejas lo que te voy a decir, está bien?- no sabía que quería ahora.

-Está bien papá, pero dime porque me pones nerviosa.

-Tú sabes que la empresa que dirige tu tío Harry es de Sue y mía; nuestros abuelos nos las dejaron y gracias al cielo ella encontró un buen esposo que pudiera manejarla correctamente- yo asentí, no era un secreto porque no lo ocultábamos pero muy pocas personas en Forks sabían de esto.- Bueno, entonces comprendes que el dinero no es un problema para nosotros verdad?- volví a asentir no comprendía a dónde quería llegar.

-Bueno, tienes mi permiso para hacerte todo lo que quieras siempre y cuando sigas siendo tú misma, y por lo que escuche, tú tía salió, yo le pedí que sacara una tarjeta de crédito a tú nombre- no lo podía creer, iba a replicar pero me detuvo- ya dijiste que aceptarías además quiero que estés y te sientas bien así que tienes el camino libre para gastar dinero, una vez en la vida no te hace daño.

De nuevo estaba a punto de llorar, yo tenía a los padres más maravillosos del mundo, que me apoyaban en todo y me querían muchísimo.

-Muchas gracias por todo papá, te prometo que supervisaré para que Leah no sobrecargue la tarjeta y la aprovecharé para bien, sin dejar de ser yo misma.

-Confío en ti cariño, me dio mucho gusto saludarte, llama a casa cuando puedas y cuándo hables con tu madre pregúntale por su nuevo hijo auto prestado- escuche como reía y murmuraba algo como "esos dos están bien locos".

-De qué hablas papá?- no entendía nada.

-Ya es tarde hija y tengo que volver al trabajo además tu madre lo cuenta más gracioso, cuando puedas dile que te explique. Te quiero cariño y pórtate bien, hablamos luego sí?

-Está bien papá- por lo visto me iba a dejar con la duda- Yo también los quiero, besos y abrazos para ti, para Emmett y para mamá- escuche que se reía pero no entendí por qué.

-Claro cariño, yo se los hago llegar, adiós.

Y así, con la duda e incertidumbre que tenía mi padre colgó el teléfono.

-FIN DEL FLASHBACK-

Regrese al presente y aun me acuerdo y me da risa, recuerdo que marque en ese momento a mí casa pero nadie contesto, así que pasaron varios días hasta que pude hablar con mi madre.

Estaba emocionada por ir a la escuela en unos minutos, y me encontraba terminando de arreglarme el cabello que por asombroso que parezca ahora ya no era castaño ni tampoco tenía esos rizos rebeldes de antes; ahora era rubio y lacio. Por un momento no estuve segura de mi decisión pues conocía a otras dos rubias (y naturales) que me traían malos recuerdos, pero tal vez inconscientemente por eso lo hice.

-Lista?- preguntó Leah entrando a la que ahora era mi habitación por el tiempo que estuviera con ellos.

-Sipi- me levante de la silla del tocador, agarre mi mochila y salí junto con ella.

Yo vestía un bonito y corto vestido de verano y mi prima una minifalda de jeans con sandalias y una blusa escotada, Seth llevaba bermudas, tenis y una playera fresca de algodón Muy similar a la ropa que llevaba Jacob pues habíamos quedado que pasaría a la casa para llegar todos juntos.

Cuando nos despedimos de mis tíos y avanzábamos las 7 cuadras que había entre la casa y la escuela mi mente regreso a cuando le pedí explicaciones a mí mamá.

-FLASHBACK-

-Bueno? Mamá?-pregunte al escuchar como contestaban el teléfono del otro lado.

-Bella? Hola cariño? Ya sobrecargaste la tarjeta? Qué compraste? Ropa, zapatos, bolsas, faldas, blusas…- la detuve antes de que mencionara todas y cada una de las prendas que conocía.

-Mamá apenas nos validaron la tarjeta y vamos de salida, solo quería avisarles, aparte que desde hace tres días que hable con papá tengo una gran curiosidad.

-De seguro el chismoso de Charlie te dijo lo de mi nuevo hijo auto prestado, no?- pregunto adivinando mis pensamientos.

-Sí, es eso podrías contarme por favor?- le pedí haciendo un puchero aunque sabía que no podía verme.

-Hay bebé… Emmett es tan lindo y tierno, tienes mucha suerte de tener un amigo como él- suspiro y yo esperaba que continuara, no sé porque presentía que él estaba involucrado en eso.- Bueno pues resulta que durante las dos semanas que han pasado desde que te fuiste ese chico ha venido dos veces por cada una a hacerme compañía toda la tarde.

No puede evitar reír al imaginarme a esos dos atrabancados juntos bajo un mismo techo.

-Dice que como eres mi única hija, debo estar destrozada, por lo que el mismo se auto prestó y prometió que durante todo el año que no estés él pasará conmigo dos tardes a la semana.- quería tanto a Emmett en ese momento por preocuparse de mí mamá- Hemos cocinado, pintado el garaje, hasta tuvimos una pelea con los cojines del sofá que quedaron todos desplumados.

-Jajajaja, como quisiera verlos- le dije casi sin aire por tanto reír.

-Ese muchacho es muy divertido además ahora está haciendo más ejercicio, dice que si tú te fuiste para prepararte para la guerra, él también lo hará, y mira que está obteniendo resultados en tan pocos días; solo que ahora, aparte de acabarse la comida de su casa se acaba la nuestra también, Charlie también se divierte con sus locuras y vieras lo feliz que se la pasan cuando se encuentran aquí en la casa, pues parece que encontró un hijo varón con el cuál poder hacer cosas de hombres- dijo ella riendo.

-Hay mamá los extraño tanto, pero sé que un año se pasará rápido, dile a Emmett que cuando vaya a la casa aproveche a marcarme pues yo no quiero hablarle a la suya y pasar el mal rato de que no sea él quien me conteste, ok?

-Está bien hija, ahora diviértete y sobrecarga la tarjeta!- me gritó emocionada.

-Que conste que tú me dijiste- le conteste bromeando- los quiero mucho a todos hablamos después, bye- y así corte la llamada.

-FIN DEL FLASHBACK-

-Ey Bella!, reacciona!- me dijo Jake sacudiendo mis hombros levemente.

-Lo siento, me perdí, qué decían?- les pregunte.

-Bienvenida a tu nueva escuela!- gritaron los tres al mismo tiempo.

No me di cuenta que ya habíamos llegado, el edificio era alto y muy bonito con puertas de cristal; había muchísimos alumnos y todos vestían parecido a nosotros, por lo que yo encajaba a la perfección.

Y Leah tenía mucha razón, el pelo me lo teñí hace unos tres días antes de las clases pero cuando según mi prima mi piel ya no estaba tan blanca como cuando había llegado, haciéndome lucir aún mejor…