CAPITULO 16:
*LA ESPERADA CONVERSACIÓN*
Bella Pov
Ya habíamos dejado a los chicos en casa de Ángela, y quedamos en pasar a buscar a Seth y Leah cuando regresáramos. Ahora íbamos camino a no sé dónde porque Edward no me quería decir. Estoy un poco nerviosa, no voy a negarlo pero en verdad es necesario que todos los "problemas" o asuntos pendientes entre nosotros queden aclarados totalmente.
Edward detuvo el coche casi en medio del bosque. Bajo de su asiento y rodeo el auto para abrir mi puerta.
-Bien, a partir de aquí tendremos que caminar unos cuantos metros- me dijo medio apenado.
-Ok, pero tendrás que cargarme porque Leah me puso estos tacones el día de hoy- bromee.
-Por mí no hay problema- saco algo del maletero que traía en una bolsita y después se colocó delante de mí dándome la espalada.
-Y ahora?- pregunte confundida.
-Sube, si te cargo en brazos como un bebé demoraremos más y tal vez nos caigamos porque no podré ver bien el camino- se volteó y vi que hablaba en serio.
-Solo bromeaba Edward, puedo caminar, solo tendrás que detenerme si tropiezo- le dije tomando la bolsita de sus manos- que traes aquí?
-Es una sábana, para poder sentarnos sobre ella, y ahora sube, no quiero que de verdad vayas a tropezar- su movimiento fue tan rápido que no supe cómo pero ya estaba sobre su espalda.
-Edward bájame, esto no es divertido, prefiero ir caminando- le dije haciendo berrinche como niña chiquita.
-No seas caprichosa, tú dijiste que querías que te cargara y yo te voy a dar todo lo que quieras- sus palabras me causaron un fuerte rubor que gracias a que iba en su espalda él no pudo ver.
-Ya que… pero si te cansas me bajas y caminamos juntos, de acuerdo?- le pregunte seria.
-Como digas!
Caminábamos o mejor dicho él caminaba cuidadosamente pues el "sendero" por el que íbamos era muy estrecho y había muchas raíces de árboles y plantas pequeñas que se enredaban a sus pies. Ir en su espalda, después de todo no fue tan malo… podía abrazarlo, y cuando le decía algo y mi aliento chocaba contra su nuca o su oído podía ver como la piel se le erizaba. Me gustaba saber qué cosas provocaba en él.
-Llegamos, te voy a bajar, de acuerdo?- pregunto mientras se detenía a mi parecer en medio de la nada.
-Ok.- dije yo- mmmm… esto es lo que querías mostrarme? Árboles y plantas… verde por todos lados?- le pregunte divertida.
-Muy graciosa, pero no. Lo que quiero mostrarte esta unos pasos más allá, pero quería ver tu reacción y en mi espalda no lo podía hacer así que… avancemos- tomo mi mano, mandado cientos de miles de corrientitas eléctricas como siempre que nuestras manos se unían.
Avanzamos hacia el frente unos cuantos pasos y de repente todo quedó iluminado por la luz del sol, no sabía de dónde salía pues en Forks el sol nunca brillaba con tanta intensidad, pero aquí estaba… Ante mis ojos un hermoso prado, en forma circular rodeado por árboles como los que acabábamos de dejar atrás, cientos de florecitas, amarillas, blancas y violetas, llenaban la parte baja del prado.
Era un paisaje simplemente perfecto y hermoso, nunca había visto algo parecido en los muchos años que he vivido en este pueblo; lentamente solté la mano de Edward y camine hacia el centro, donde la luz brillaba como si fuera un reflector ubicado específicamente sobre esa zona.
-Es hermoso- dije un poco aturdida por el lugar donde estaba- cómo lo encontraste?- pregunte curiosa a Edward, pues estaba muy escondido como para que casualmente hubiera pasado por aquí.
Él se acercó y saco la manta de la bolsa, la tendió en el suelo y tomo asiento, haciéndome señas de que me sentara a su lado. Obedecí y me prepare para escuchar la historia que venía a continuación…
-Me alegra que te haya gustado, sabía que lo haría por eso quería que vinieras aquí conmigo- me dijo con una hermosa sonrisa en su rostro.
-A mí me alegra que quisieras compartir esto conmigo- era momento de sincerarse, respecto a todo.
-No lo haría con nadie más- confesó- lo encontré mientras tú no estuviste; un día que había peleado con Alice y Tanya y que Emmett te había marcado por la mañana y no me dejo hablar contigo, me sentí mal todo el día así que por la tarde, salí solo de mí casa sin avisar y sin decir dónde iba, me sentía asfixiado, frustrado y estúpido, maneje un rato y después me detuve allá donde dejamos el volvo, me adentre en el bosque sin rumbo fijo. Y llegue aquí.- señaló nuestro alrededor.
-Lo que hiciste fue irresponsable, insensato e inseguro- le reprendí- qué tal y te pasaba algo? Nadie iba a saber dónde estabas, y qué tal si te perdías aquí, tú solo en el bosque?-no quería ni imaginar algo así.
-Sé que estuvo mal, pero necesitaba aire, aire puro, necesitaba pensar, estar solo. Y no pensé en las consecuencias en ese momento, aun así… no soy tonto.- sonrió triunfante- en mi bebé traía una navajita, y la utilicé para dejar una marca cada cierto número de árboles, tampoco me sentía taaaaan mal como para extraviarme a propósito en el bosque.- no le veía la gracia a su comentario.
-Muy inteligente de tu parte, pero no vuelvas a hacerlo, de acuerdo?- pregunte seria.
-De acuerdo- aceptó.
Estuvimos un rato hablando de lo hermoso del lugar y otras cosas que pasaron mientras no estuve, cosas importantes pero nada serias.
-Edward?- susurre, rompiendo un cómodo silencio- quiero que sepas que todo lo que alguna vez paso entre nosotros, me refiero a lo malo, ya quedo olvidado- su semblante pasó a ser de tristeza, dolor y nostalgia. Me daba cuenta que quería hablar de ello pero no sabía cómo.
-Bella… yo de verdad lo lamento mucho, nunca, nunca, debí de desconfiar de ti ni de mi hermano, fui un gran tonto por no ver cómo era Tanya realmente, sé que ella no es la culpable, pero me molesta admitir qué tanto me afecto y manipuló a su antojo.- todo lo estaba diciendo muy rápido y junto y además con la cara gacha.
Tome sus mejillas con mis manos y levante su cara para que me mirara.
-Lo lamento…- sus ojos estaban brillosos y llenos de lágrimas, nunca lo había visto así, la vez de mi cumpleaños lo escuche por el celular pero verlo… era HORRIBLE me rompía el corazón verlo así.
Lo abrace lo más fuerte que pude y el hizo lo mismo. Ahora era yo quien lo consolaba a él, pasaba mis manos por su espalda y le susurraba "no te preocupes, todo está bien" no lloraba pero casi podía sentir lo mismo que él en este momento, era una "conexión extraña" que siempre habíamos tenido desde que nos conocimos. Él se sentía culpable y avergonzado, pero de verdad que ya todo quedaba en el pasado, borrón y cuenta nueva para ambos.
Después de un buen rato abrazados, él se recostó en mis piernas y yo acariciaba sus cabellos, broncíneos y despeinados. Era muy agradable estar así, como en los viejos tiempos, solos él y yo, sin nada que decir pero muy cómodos con la compañía del otro.
-Cómo puedes ser tan buena conmigo después de todas las cosas feas y malas que te dije e hice?- me preguntó viéndome desde abajo hacia mis ojos.
-El tiempo lejos, me ayudo a superar las cosas desagradables- le sonreí tristemente. –Además de que tú colaboraste en ganarte mi perdón- esta vez mi sonrisa era cariñosa.
-Aunque tú me perdones, yo nunca podré perdonarme a mí mismo, el haberte herido de esa manera, siempre estuviste con nosotros y para nosotros y todos pero en especial yo, te defraudamos- cerro sus ojos mientras me decía esto.
-Ya no te mortifiques con el pasado, no es bueno- pase mi mano por las arruguitas de su frente- si yo que fui la "ofendida y lastimada" – frunció el ceño ante mis palabras y me miro con dolor- ya lo he superado, quiero que también tú lo hagas…
-Trataré…- respondió después de pensarlo unos segundos.
Pasaron unos minutos más en silencio, cuando recordé una duda que tenía desde el lunes en la fogata.
-Edward?- pregunte muy despacito.
-Mmmm?- murmuro nada más.
-Tú crees que me parezco a Tanya y Rosalie con mi cabello rubio?- quería saber qué pensaba él de lo que su hermano me pidió.
Él abrió sus ojos y me miró fijamente, prestándome toda su atención obviamente.
-Bueno, tanto como parecerte a ellas… no; pero si se me hace raro verte de rubia, como que inconscientemente te asocio un poco con ellas- dijo haciendo una mueca graciosa con la boca.
-Emmett, me pidió que regresara a mi color natural, tu qué opinas?- estiro su mano, y se enroscó un mechón de mi pelo en sus dedos.
-Te ves… linda de rubia. Pero sinceramente te prefiero castaña, y por raro que sea estoy de acuerdo con mi hermano.- dijo sinceramente- no te pediré que lo cambies, porque no tengo ese derecho, es tu cabello, y tu voluntad y tú haces lo que quieras con ambos… pero ya dije… te prefiero castaña- me guiño un ojo, y se volvió a acomodar en mis piernas, cerrando los ojos y poniendo mis manos en su cabello, pues las había dejado caer a un lado.
Me ruboricé un poco pero pensé, en la posibilidad de cambiar mi cabello otra vez, a mí también me gustaba más café; solo fue un impulso elegir este color hace un año. Hablaría con las chicas para saber su opinión…
Edward no quería que dejara de pasar mis manos entre su pelo, parecía bebé, así que yo muy "forzadamente" lo seguí haciendo. Estuvimos hablando de mis primos y le conté un poco de Chris; su reacción fue muy graciosa, porque hizo un puchero y me dijo:
-"no me gusta ese Chris, se parece mucho a mí"- y de hecho tenía razón, físicamente tal vez no, pero su carácter, y personalidad eran parecidas, quizás por eso éramos tan buenos amigos; cosa que tampoco le agradó mucho, pues dijo: "yo era tú mejor amigo hombre antes" aunque con ese comentario su mueca fue muy rara, entre alegría y triunfo, y tristeza y derrota.
Seguimos hablando de mis primos, y de lo rápido que se habían integrado, y de lo bien que lo habían aceptado después de saber todos sus "crímenes" como él los llamo.
De repente como si de un resorte se tratara, se paró de mis piernas, y acerco su rostro demasiado al mío; hasta me asusto un poco su reacción. Tomo mis manos entre las suyas y me miro directamente a los ojos.
-Bella… puedo…- se puso rojo y nervioso de repente- me… das… un… beso?... es decir… puedo… besarte?- me pregunto todo por partes y sonreí un poco ante su propuesta.
No sé de dónde saque el valor para contestarle, pero lo hice…
-Edward… un beso, no se pide…- me acerque más a él- se roba!- y junte nuestros labios.
Edward Pov
Ella termino de juntar nuestros labios, y me sorprendió un poco su comentario tan… "coqueto".
Sus labios eran más suaves de lo que parecían, eran dulces y cálidos, tenían su esencia. Nunca había sentido nada parecido, una corriente me invadió todo el cuerpo, me sentía completo, parecía que solo existiera este momento, nada ni nadie más, solo nosotros y nuestro beso.
Yo llevaba el mando en el beso, pero lo hice suave y lento para que simplemente disfrutáramos el uno del otro. Nada de prisas ni desesperos. Solo nosotros y el amor que siempre había estado ahí pero que por tonto no había visto.
Lentamente, y con mucha delicadeza pedí permiso para adentrarme en su boca, ella me lo concedió después de jugar conmigo, y entonces todo lo que había pensado estaba bien y mal hasta ahora se intercambiaron, sentí que el cielo se ponía a mis pies y la tierra en mi cabeza, la sensación de estar besando a MI Bella de esta forma, era única.
En ese momento comprendí todo; ella era la razón de mi existencia, el amor de mi vida, nunca debí haber estado con nadie más que no fuera ella y lo remediaría… haría las cosas como se deben.
Ella ya me había perdonado, pero no me quedaría tan tranquilo, en mí cabeza ya se empezaba a formar una sorpresa de lo más perfecta para pedir disculpas de la manera correcta y aprovecharía la oportunidad para hacerla MI NOVIA. Todo en el día del baile…
Separamos nuestros labios, en busca de aire, pero mantuve nuestras frentes unidas, acaricie suavemente su mejilla y deposite un beso sobre su frente.
Estuvimos un rato más en el prado que ahora era de los dos. Ahora con los lugares invertidos, ella sobre mis piernas y yo acariciando su largo cabello, aun rubio. No hablábamos, solo se escuchaban nuestras respiraciones y los animalitos que andaban por ahí, no hacían falta las palabras entre nosotros, nunca fueron necesarias… pero hasta ahora lo comprendí.
Cuando ya estaba oscureciendo regresamos al volvo para dirigirnos a La Push. No dijimos nada de lo ocurrido en todo el camino pero pronto todos lo sabrían. Amo a Bella y lo demostrare delante de todos, para que no quede duda alguna…
