CAPITULO 19:
*MI CITA PARA EL BAILE*
Bella Pov
Pase el resto del domingo con Edward platicando y recuperando algo más del tiempo perdido, me pidió que fuera al dichoso baile con él; aunque yo no quería ir, me obligarían, además de que ya tenía el vestido por lo que si tenía que sufrir la tortura del "pre-baile" que incluía sesión de "belleza" con las chicas aparte del baile en sí; al menos que valiera la pena, e ir y tratar de disfrutar un poco con Edward a mí lado.
Iba camino a la cafetería del instituto con Ángela y Leah a mis lados, les dije quién me había invitado al baile desde el mismo domingo, y a pesar de que ya sabían que ese era Edward yo me había quedado callada para dejarlas intrigadas, esa era mi venganza anticipada por todo lo que me harían pasar el día del baile.
Como venía haciendo los últimos días no les conteste ninguna de las mil preguntas que me hacían respecto a cómo me lo había pedido, así que les cambié el tema hacia la sorpresa de Chris que aún no les había dicho nada, y como ya no tenía más temas con los que distraerlas era lo único que me quedaba, seguramente antes de que termine el día les habré contado todo, solo que no era el lugar.
-Chris tiene novia- comenté los más normal que pude.
Mi prima se quedó callada en ese mismo instante, y ni siquiera dio un paso más. Ángela que oficialmente era mi prima desde el domingo también, se quedó pensativa aunque no tan sorprendida como Leah, pues ella no conocía tan bien a nuestro amigo.
-Có… cómo?- pregunto Leah que no salía de su asombro.
-Lo que escuchaste, el día que Ángela le dio el SÍ a Seth- se ruborizo ante mi comentario- también Chris recibió una respuesta similar- mi prima siguió caminando, y yo casi bailo porqué se le había olvidado el tema anterior… por ahora.
-Quién es ella? Y por qué no me habías dicho?- me miro con ojos acusadores – y ese ingrato mal amigo por qué no me dijo a mí personalmente?- ahora estaba enojada e indignada.
-No sé, eso tienes que preguntárselo a él, pero lo que sí sé, es quién es ella- le dije con tono de arrogancia.
-Más te vale que eso si me lo cuentes Isabella!- me amenazó.
-Está bien, está bien, te acuerdas de Danielle? La chica bajita, rubia, de tez blanca que iba en el otro grupo con las creídas a las que odiabas, hablamos con ella unas pocas veces- le explique.
-Sí, creo recordarla, es bonita- dijo reflexivamente.
-Me dijo Chris que nos tenía una sorpresa, y que nos la daría el viernes- sus ojos se iluminaron ante la palabra que yo tanto aborrecía y ella tanto adoraba –no tengo la menor idea de qué cosa pueda ser, estando tan separados pero bueno, me dijo que su ahora novia estaba incluida y que te remarcara un punto a favor de "Danii"- lo pronuncié como él lo hacía y las chicas rieron.- me dijo que la chica odiaba a las creídas a las que tú tampoco soportabas, y que se había cambiado de grupo para estar con Chris y así también evitaba una posible expulsión si es que un día colmaban su paciencia y se les iba en cima.
-Vaya! Debe tener carácter entonces, espero con ansias nuestra sorpresa, y espero conocer más a mi nueva "cuñada" que va por buen camino conmigo, solo le faltas tú.- dijo esto y rodo los ojos porque sabía que yo no era como ella.
Seguimos caminando hasta que por fin llegamos a nuestra mesa, por la plática veníamos caminando sumamente lento por lo que ya todos estaban en sus lugares cuando nosotras llegamos, estaban "nuestros" chicos, Jake, Seth y Edward, Emmett a veces se sentaba con nosotros y a veces no aparecía por la cafetería, según su hermano, se iba con Rosalie al patio pues no quería estar junto a Tanya pero tampoco nos quería incomodar ni a nosotros ni a su novia invitándola a nuestra mesa.
Alice y Tanya tenían la mesa del centro de la cafetería, con varias chicas más, igual de superficiales, y chicos del equipo de futbol incluido Jasper por supuesto, en general los "populares" se sentaban con ellas; durante clases, las pocas que nos tocaban juntas tratábamos de ignorarlas pero Tanya nos hacía difícil la tarea, pues nos provocaba en especial a mí y a Leah, la cual nos costaba más trabajo de lo normal a Ángela y a mí detenerla de írsele encima. En dos ocasiones le conteste a sus provocaciones pero por suerte el profesor llego y la situación no se salió de control; aunque también notaba una fuerte rivalidad de Alice hacia Leah y no entendía del todo por qué.
-Aunque distrajiste a Leah tan fácil, a mí no!- me susurro Ángela de mi lado derecho, me había sentado entre ella y Edward que jugaba en estos momentos con mi comida.
-Lo sé.
-Esta tarde las invito a mi casa saliendo del instituto, así por fin podrías contarnos los detalles- me dijo pícaramente.
-Está bien- sonreí pues sabía que no pasaba de hoy.
-Emmett esta con Rosalie hoy?- le pregunte a Edward mientras le quitaba mi tenedor con el que jugaba mi comida.
-Sip!- me guiñó un ojo y luego me dio un beso en la mejilla de repente. Sentí que me observaban y voltee.
Tanya y Alice me miraban, la primera con profundo odio y la segunda un poco desconcertada pero de alguna forma con compresión y añoranza. Decidí no prestarles mucha atención antes de que Edward o Leah se percataran de la situación e hicieran alguna locura.
-Y eso por qué fue?- le pregunte a Edward un poco ruborizada pero con mi completa atención en él.
-Nada! Una simple muestra de cariño a la chica más linda, especial e importante para mí- me ruborice más pero le agradecí con un abrazo.
-Alice y Esme se pondrán celosas- bromee con él.
-Esme sabe que fue, es y será siempre la primera mujer en mi vida y Alice tiene a Jasper así que no me preocupa- me dijo siguiéndome el juego, casi no hablábamos de su hermana pero a veces salían uno que otro comentario siempre respetándola y sin decir nada malo de ella. Seguimos comiendo, y ya era la hora que Edward compartía con nosotras por lo que caminamos juntos al salón.
Ángela le dijo a Leah nuestros planes y ésta no perdió el tiempo en avisarle a mi mamá, llegamos al salón y no preste mucha atención al profesor pues mis primas y Edward no sé qué tenían contra mí que se la pasaron aventándome bolitas de papel y haciéndome maldades durante toda la clase.
-Vas a casa de Ángela hoy?- pregunto Edward mientras estábamos en el estacionamiento poniéndonos de acuerdo para irnos.
-Sip, las chismosas quieren que les cuente quién es y cómo fue que conseguí una cita para el baile- tímidamente me acerque a él y lo abrace, Leah estaba discutiendo con Jake ahora quién sabe por qué y Seth se estaba tragando a Ángela.
-Oh! Me gustaría saber a mí también qué opinas de eso… lástima que no puedo leer mentes- me dijo juguetonamente.
-No importa, sabes que me parece perfecto- me pegue más a él.
-Me encanta oír eso- deposito un beso en mi cabeza, pero como ya había muy pocas personas aparte de mis primos y nadie parecía prestarnos atención, levante mi cara para mirarlo y poder rozar sus labios, (los cuales por cierto desde el postre del domingo no había probado).
Él pareció entender mi acción pues empezó a agachar lentamente su cabeza para poder besarme, nuestros labios apenas se tocaron cuando lo escuche…
-Pero mira qué bonito- la cizaña y odio con que hablaba Tanya me hizo retroceder un paso.- al parecer la técnica de copiarle el look a la ex del chico por el que mueres si te ha dado resultado- dijo mientras daba unas palmadas.
Sentí a Edward tensarse entre mis brazos aún.
-Tanya…- amenazo con voz fuerte.
-Qué pasa Eddie? Quieres que te ayude a liberarte de las garras de ésta… zorra?- dijo despectivamente dirigiéndose a mí.
Detuve a Edward de avanzar hacia ella y por el rabillo del ojo vi como mis primos caminaban hacia nosotros también.
-Mira Tanya, no quiero problemas pero ya que tú eres la que me provoca, no me queda más que defenderme- di el paso que anteriormente había retrocedido y me acerque a ella amenazadoramente. Era varios centímetros más alta pero no por eso iba a retroceder, ya no.
-A si?- se burló- y qué se supone que harás? Pegarme como una ridícula y vulgar cualquiera, como hace más de un año?- me estaba colmando la paciencia.
-No, aunque me alegra que recuerdes muy bien que si tuviera que hacerlo a mí no me dolería tanto como a ti- se puso rígida y entrecerró sus ojos- pero… por si no te has dado cuenta la única aquí que se comporta de forma ridícula, vulgar y que parece una cualquiera eres TÚ!- de pronto se puso tan roja que pensé que explotaría- digo… porque TÚ eres la única que hace escenitas de celos, y rabietas en lugares públicos y sin razón aparente.
-Mira intento de rubia… digas lo que digas y hagas lo que hagas nunca, escúchame bien… NUNCA podrás ser como yo!- solo rodé mis ojos- y disfruta lo que tienes ahorita, porque recuerda como en un instante tienes todo y luego nada- sus palabras eran claras, ella estaba admitiendo de forma indirecta cómo fue capaz de quitarme a mis amigos hace más de un año.
-Doy gracias porque NUNCA pueda ser como tú!- le dije claramente- no necesito ser una zorra que tiene que quitarle a los demás lo que no puede conseguir por ella misma, como amigos y amor, pero no te preocupes; queda más que claro que solo tú y nadie más puede ser tan… Tanya.
Ella levanto una mano decidida a pegarme… nuevamente, y aunque no lo iba a permitir. Sentí que era abrazada de forma protectora por Edward y esta vez la mano que detuvo a la de Brujanya no fue la de MI chico, sino fue una más delgada y delicada con perfecta manicura y esmalte rojo en las uñas…
-Rosalie?- pregunto una sorprendida, furiosa y desconcertada Tanya.
-Es suficiente Tanya! Vámonos!- dicho esto la jalo fuertemente de la muñeca que aun sostenía y prácticamente se la llevo arrastrando.
Todos estábamos en shock, Rosalie había llegado por detrás de Tanya acompañada de Emmett pero todos debieron haber estado más concentrados en nuestra pelea; que ninguno se percató de su presencia. Rosalie jalaba a Tanya hacia el jeep de su novio, Alice no se veía por ningún lado al igual que Jasper. Ninguno decía nada, ni mis primos ni Edward y el Oso se quedó parado viendo como su novia arrastraba a brujanya.
Me separé del abrazo protector de Edward, y pareció reaccionar un poco ante mi acción, me acerque a mi hermano Oso y le susurre.
-Sé que odias a Tanya casi más que cualquiera de nosotros, pero tu novia merece una ayudadita por lo que hizo por mí- el también reacciono ante mis palabras, asintió con la cabeza solamente y luego de darme un beso en la frente corrió a reunirse con las rubias que parecía, tenían una muy buena discusión.
-Bueno, nos vamos chicas?- pregunte casualmente pues todos parecían seguir en shock.
-Sí claro… vámonos- Ángela se recompuso y avanzo hacia el porshe de los gemelos.
-Pero que rayos fue eso?- pregunto Jake a Seth en un intento de ser disimulado, pero todos lo escuchamos.
-No sé- contestaron los gemelos a la vez.
Leah se subió a su auto después de despedirse de su novio que al parecer se iba a mi casa con mi primo. Ángela también se despidió de su novio y subió al asiento trasero del porshe, lo que nos dejaba solo a Edward y a mí.
-Bueno, eso fue muy raro, pero me agradó lo que hizo Rose- me dijo sinceramente.
-A mí también, sino ahorita estaríamos en problemas por culpa de Tanya.
-Nunca dejare que te vuelva a tocar un solo pelo, y no quiero que le hagas caso a nada de lo que dijo, solo está sumamente celosa de ti, y sobre todo no olvides que NUNCA me volveré a separar de ti mientras tú así lo quieras- sus palabras estaban cargadas de sinceridad y amor, lo mismo que su mirada verde reflejaba.
Nuevamente lo abrace, pero consiente de que ahora todos nos prestaban atención, simplemente deposito un beso en mi frente.
-Bueno, bueno, ya! Deja a mi prima en paz- dijo Seth mientras me separaba de él y me encaminaba al asiento del copiloto de su auto, Edward y yo solo rodamos nuestros ojos.
Cuando estuve sentada y con la puerta cerrada, Leah puso en marcha el auto y dejamos atrás a los chicos. Pasamos junto al jeep y Emmett tenía a Rosalie abrazada sin decir nada, aunque más bien parecía que la retenía, mientras las dos rubias seguían "conversando". Observe por el retrovisor que Alice y su novio se acercaban a ellas pero venían bastante lejos todavía.
Al estar totalmente junto a ellos, mi prima se detuvo por unos segundos y como el jeep estaba de su lado, se despidió…
-Adiós oso!- Emm le sonrió y solo levanto su mano en respuesta- Rosalie…- dijo a modo de despedida simplemente y la rubia le sonrió tímidamente por dos segundos mientras regresaba su mirada a una muy enojada Tanya. – adiós… brujanya.- dicho esto, retomo nuevamente su velocidad y salimos del estacionamiento, vimos el nuevo berrinche de la rubia y como Alice y su novio estaban cada vez más cerca de ellos.
Pasamos una tarde "de chicas" agradable; la mamá de Ángela nos recibió con una comida exquisita y luego nos retiramos a la recamara, para poder platicar más a gusto. Lo primero que hablamos fue de Rosalie y lo que hizo para detener a Tanya, y de la media sonrisa que le dedico a Leah; después de un rato llegamos a la conclusión de que tal vez, solo TAL VEZ, ella también se daría cuenta de su error.
Luego llegamos nuevamente al tema de "mi cita"…
-Y bien…? Ya es miércoles, no puedo creer que nos hayas tenido esperando tres días por esto- me recriminó Ángela con diversión.
-Es que sabe lo que el espera para antes y después del baile cuñis, por eso cobró su venganza antes, no es así primita?- rayos! Mi prima me descubrió.
-No sé de qué hablas- me hice la inocente.
-Si aja... como sea, ya cuéntanos- exigió impaciente.
-Ok… Edward…
-Era obvio que irías con Edward, se ven súper lindos juntos!- gritó una emocionada Ángela, nos reímos las tres porque ella no siempre era tan ruidosa y expresiva.
-Cuñis, todavía no dice nada y tú ya estás haciendo fiesta?- mi prima rodo los ojos- estas peor que mi madre y yo juntas- volvimos reír porque era cierto.
-Bueno, perdón… continúa, pero antes dinos… aún no son nada verdad?- me miro con ojos suspicaces y entonces me di cuenta de que ese par de brujas que son mis primas, aunque no lo dijeron sabían de nuestros pequeñas "muestras de cariño".
-No, solamente somos amigos- no quise delatarme aún más por lo que solo eso respondí- ahora, quieren o no saber los detalles?
-Sí, claro que sí.- ellas milagrosamente me hicieron caso y se acomodaron en las almohadas para escuchar mi relato.
-FLASHBACK-
-Bueno ahora que ya comiste que es lo que quieres que hagamos antes de que venga mi papá y salgas huyendo?- me burlé de él.
-No huyo!- hizo berrinche- simplemente prevengo una desgracia- me guiñó uno de sus ojos verdes.- todos sabemos que aún no he recuperado ni la décima parte de confianza que antes me tenía el Jefe Swan.- su mirada bajó en forma de arrepentimiento y vergüenza.
-No te preocupes, la volverás a conseguir- trate de consolarlo.
-Eso espero. Ahora creo que usted señorita me debe un postre, no es así?- su tono era pícaro y coqueto.
-Está bien, te daré el beso que quieres de postre- le susurre en el oído.
Después me separe un poco para mirarlo directamente a los ojos, me perdí en su mirada tan tierna por varios segundos, hasta que recordé que debía darle el postre; comencé a acercarme a sus labios lo más lento que mi voluntad me lo permitía, casi podía saborearlos dentro de los míos, pero justo cuando había llegado a ellos, desvié mi cara hacia la izquierda y deposite un sonoro y largo beso en su mejilla, el abrió sus ojos que había cerrado previamente y luego me miró sorprendido y acusador.
-Qué?- pregunte inocente- tu dijiste UN BESO, pero no dijiste dónde! Así que confórmate!
-Eres una tramposa!- replicó divertido.
-No es cierto, tú nunca te especificaste, suerte para la próxima- me burlé- ahora, que quieres hacer?
-Juguemos- dijo de repente- en la cocina, el comedor y la sala hay "cosas" escondidas, tienes que encontrarlas para ganar lo que espero sea un premio digno de ti.
Quede un poco pensativa por lo que me había dicho, no sabía que podía ser ese premio, no sabía qué cosas eran las que escondió, no sabía dónde, cómo o cuándo lo había hecho; no sabía nada.
-Explícate un poco mejor porque creo que no entendí- le dije expresando mi confusión.
-Cuando llegue a tu casa, escondí sobres con contenido desconocido para ti, en el comedor, la cocina y la sala; si quieres ganar un "premio" o al menos espero que quieras aceptarlo, primero los tienes que encontrar, luego abrirlos y revisar el contenido y luego juntarlos. Quieres jugar- parecía preocupado porque no quisiera hacerlo.
-Claro. Pero recuerda que no me gustan las sorpresas- lo regañe un poco- cuántos sobres son? Me darás algunas pistas para encontrarlos- puse un puchero como chantaje.
-Tramposa y manipuladora. Tu prima ha influido mucho en ti verdad?- pregunto divertido.
-Algo así.
Comencé a buscar los 12 sobres escondidos en las habitaciones de mi casa; de fondo solo se escuchaban las risas de mamá y Emm y ruidos extraños que salían del estudio donde estaban encerrados, Leah aparentemente había salido con Jake y Seth aún no regresaba. Así que podía buscar por todos lados sin molestar a nadie.
Eran sobres de colores del tamaño de las tarjetas de presentación, cada uno tenía un número como 3/12. El primero que encontré, fue el último 12/12 y ante la protesta de Edward saque el contenido para encontrar una tarjetita blanca, con un signo de interrogación y una carita tierna dentro. Después de ese sobre, no me dejo abrir ningún otro hasta que terminara. Los primeros 5 fueron relativamente fáciles pero los demás eran muy difícil de encontrar por mí misma, y es que algunos estaban en las partes más altas donde "casualmente" yo no alcazaba a ver.
Pensé que sería mucho más fácil nuestro jueguito pero demore más de 40 minutos buscando todos los sobrecitos. Tuve que subirme a varias sillas para buscar arriba del refrigerador y la alacena, tuve que agacharme para ver debajo de los muebles, etc. La cosa es que al final Edward tuvo que darme voluntariamente a fuerzas los sobres 4/12 y 11/12 porque yo me enfurruñé y me negué rotundamente a seguirlos buscando por más tiempo.
Cuando al fin logró reanimarme para abrirlos. Nos fuimos al comedor y los acomode siguiendo el orden.
-Bueno, ahora que están todos y acomodados, ya puedes abrirlos- Edward parecía un poco nervioso de pronto.
-Ok… veamos cuál es mi premio.
-FIN DEL FLASHBACK-
-Y bien? Cuál era el contenido de los sobres?- pregunto Ángela tranquilamente.
-Tarjetas- dije sin más.
-Obvio! Pero que contenían esas tarjetas? No estaban en blanco verdad?- volvió a preguntar Ángela.
-No, todas tenían una palabra y al final se formaba toda un frase con las 12 tarjetitas- mi expresión era seria, casi aburrida, disfrutaría provocándoles ansiedad lo más que pudiera.
-Y cuál era la frase?- nuevamente Ángela, pero su tono cada vez era más desesperado.
-En realidad, más que una frase era una pregunta- expliqué con indiferencia.
-Isabella, por todos los Santos! Di de una buena vez lo que decía la frase, pregunta o exclamación si no quieres sufrir una muerte lenta y dolorosa en este instante- Leah que se había mantenido callada, explotó.
-Ok, ok, la pregunta textualmente decía…
"Me harías el maravilloso honor de aceptar ir al baile conmigo?"
