Capítulo 93 "Accionista de Yuehua"

Transcurrió un mes desde el día en el que se dieron el "Sí" frente a su familia y amigos. El tiempo había avanzado en un parpadeo, y ninguno de los dos podía creer todavía que esa era su nueva realidad. Era gracioso que aún mantenían su distancia entre ellos cuando se encontraban en público, hasta que recordaban que ya no había qué temer y entrelazaban sus manos como cualquier pareja enamorada en la calle. Ahora podían demostrarse amor en frente de cualquier persona sin el temor de un futuro ataque.

Soltó una risa llena de dicha y comodidad mientras se removía en el esponjoso edredón de plumas que cubría su desnudez.

Sí, le gustaba su nueva realidad.

La luz del sol de ese domingo por la mañana ya se colaba entre sus persianas, indicándole que era hora de levantarse. Su esposo ya lo había hecho, lo supo al encontrar la cama vacía y al escuchar el sonido de los utensilios de cocina en la planta baja.

Miró el reloj de su mesa de noche. A penas serían las nueve de la mañana.

¿Por qué Yibo se habría levantado tan temprano?

Pero lo más importante: ¿Por qué lo había dejado solo y desnudo en la cama luego de haberle hecho el amor varias veces en la noche?

De acuerdo, estaba siendo dramático. Pero sus caderas y rodillas dolían lo suficiente como para no querer salir de la cama hasta la tarde.

—Wang Yibo, Wang Yibo; ¿qué estarás haciendo en la cocina? —murmuró, sintiendo la aspereza en su garganta que le indicaba lo buena que había sido la noche.

Estiró su cuerpo con pereza, miró su mano izquierda y el corazón le dio un vuelco de felicidad al ver sus anillos de boda, tan hermosos y exquisitos. Se los quitó y miró el interior de ellos. El que recibió de su esposo en Grecia tenía grabado el nombre "Wang Yibo", y el que le dio el día de su boda tenía inscrita la fecha de ese día.

Su relación estaba llena de fechas importantes y de sucesos no comunes en parejas normales. Se habían casado por primera vez el día en el que Xiao Zhan le propuso matrimonio por segunda vez. Sí, parecía un chiste. Así que entre tantas fechas importantes que marcaron sus vidas, decidieron que esos anillos de boda llevarían grabado en su interior la fecha de la ceremonia con sus amigos y familia, ya que fue el día en el que sus sueños se hicieron realidad, ante el mundo y ante sus seres más queridos.

Sonrió.

Ayanga y Dalong habían hecho una perfecta elección de anillos, y estos sí hacían juego por completo entre ellos.

Su mente divagó por largo rato mientras miraba las argollas y recordaba el día de su boda. ¡Vaya día caótico! Pero sobre todo… había sido un día mágico y lleno de emociones que jamás imaginó experimentar.

Un mes atrás…

Supo que era obra de Yibo cuando abrió la puerta y vio a sus secuaces esperando por él.

Wenhan, Sung Joo, Seung Youn, Yixuan y Lay estaban armando una barrera frente a su puerta, impidiéndole salir.

—Lo siento Zhan Zhan —Lay lo empujó con suavidad al interior de la habitación.

Como un pequeño ejército se encerraron junto con él.

El novio rio.

—Debí imaginarlo, Yibo planeó esto —se cruzó de brazos.

—Es su regalo de bodas de parte de nosotros —explicó Wenhan.

—¿Qué hacen? —se puso nervioso cuando arrastraron una silla al centro del estudio del señor Wang, en donde se había estado alistando para la ceremonia, y lo obligaron a tomar asiento.

—Seremos breves.

Se amontonaron alrededor de él, casi como un secuestrado rodeado por sus captores.

—¿Están conscientes de que mi boda está por comenzar? —soltó una risa llena de nerviosismo, mirando a cada uno de sus amigos.

—No pasará nada si llegas un poco tarde —Sung Joo rio con malicia.

—¿O piensas que Yibo se va a divorciar de ti por llegar tarde al altar? —continuó Seung Youn.

El que se va a divorciar es otro —pensó Xiao Zhan, comenzando a ponerse tenso—. ¿De nuevo quieren saber cuáles son mis intenciones con Yibo? —alzó una ceja, recordando aquel momento hace tantos años en el departamento de Wang Yibo en el que esos cuatro integrantes de UNIQ lo habían amenazado.

Y estos parecieron recordarlo, pues se aguantaron la risa muy a duras penas, sin embargo, lograron mantenerse dentro de su papel.

—Queremos asegurarnos de que cuidarás a nuestro BoBo.

—Y nuestra amenaza de aquel día sigue en pie.

Las expresiones de Xiao Zhan iban desde el asombro, al enojo y luego al nerviosismo.

—Oh por favor, creo que esto está de más —quiso levantarse, pero Wenhan no se lo permitió.

—¿Eres consciente de la fortuna que tienes al casarte con Yibo? —inquirió Li Wenhan, taladrándolo con la mirada, tal como tenía por costumbre desde que se conocieron.

Xiao Zhan soltó un suspiró, se cruzó de brazos y sonrió, dispuesto a seguirles el juego.

—Lo soy —respondió con tremenda solemnidad.

—¿Vas a amarlo, cuidarlo y respetarlo por el resto de tu vida?

—Lo haré.

—¿Cumplirás cada uno de sus caprichos?

—Cada uno.

—¿Le prepararás pancakes cada vez que quiera?

Todos los presentes miraron a Seung Youn ya sin poder contener las ganas de reír. Lay se mantenía en un costado, mirando la escena con discreción, pero ahora ni siquiera él pudo aguantar la risa. Se suponía que querían intimidar a Xiao Zhan, pero la situación era por demás graciosa.

—Lo haré —respondió luego de calmar su risa—. Chicos, en verdad no es necesario todo esto. Yibo es lo más preciado que tengo, y lo cuidaré como tal, cuenten con eso.

—Lo sabemos —añadió Yixuan—. Solo estamos haciendo tiempo.

—¿Qué? —Xiao Zhan iba a haber una pregunta, pero se le olvidó al escuchar que el cuarteto de cuerdas comenzaba a tocar una canción.

¡Se supone que ya debería de estar en el altar!

—¿A dónde vas? —Lay lo detuvo por el hombro al ver que quería levantarse. El aludido lo miró con cara de súplica, buscando cordura en el más sensato de todos los presentes—. Lo siento, Zhan Zhan —se disculpó de nuevo—. Pero Yibo nos hizo este pedido. Te dejaremos salir hasta que él esté en el altar.

—Esto es traición —derrotado, se volvió a sentar. Le iba a cobrar muy caro eso—. ¿Era necesario que me recordaran sus amenazas?

—Sí, porque esas van muy en serio —respondió Sung Joo sin dudar.

Yibo seguía siendo el hermano pequeño de todos ellos, y lo seguían amando como tal.

Xiao Zhan miró su reloj, impaciente.

—Bien, creo que ya debe de estar en el altar. Salgamos de una vez —los apresuró, pero ninguno se movió.

—Un poco más.

—No —se levantó y fue directo hacia la puerta, dispuesto a salir. Wenhan se interpuso en su camino y trató de quitarle la mano del picaporte, pero no pudo, Xiao Zhan lo superaba en fuerza. Eso lo intimidó.

—Zhan Zhan —Lay de nuevo intervino—. Solo un par de minutos más, te aseguro que valdrá la pena. Además, Yibo me dijo que te lo recompensaría más tarde.

El aludido alzó una ceja.

—¡No le digas! —exclamó Seung Youn—. Recuerda que es una sorpresa.

Eso captó la completa atención del novio.

—¿Qué sorpresa?

—Lo sabrás en la fiesta. ¡Pero vámonos ya! que vas a llegar tarde a tu propia boda —como si se tratara de Wang Yibo, le dio una nalgada y lo empujó hacia el exterior del estudio. Todos los presentes se echaron a reír, hasta que vieron la mirada seria del novio. Pensaron que se debía a la nalgada, pero no, él solo quería llegar al altar con su esposo.

Tiempo actual…

Rio al recordar esos momentos. Los "hermanos" de su Bo Di podían ser un dolor en el trasero, pero amaban y se preocupaban por Yibo de manera sincera.

—¿En qué tanto piensas? —entró a la habitación con una charola en manos.

—Oh, desayuno hasta la cama. ¿Qué hice para merecerte, Wang Yibo?

—Seguramente muchos méritos en tu vida pasada.

El mayor rodó los ojos sin poder contener sus ganas de reír. Se acomodó en el colchón hasta quedar sentado, recargado en el respaldo cómodo de su cama, pero no pudo evitar hacer una mueca de dolor que a Yibo le rompió el corazón.

—Lo siento —dijo, con una tierna expresión de verdadero arrepentimiento y extendiéndole la charola.

Así que ese desayuno llevado a la cama era parte de sus disculpas por haber sido un salvaje hace unas horas entre sus piernas.

—Disculpa aceptada —se relamió los labios al ver los huevos revueltos con tocino que le había preparado, con su jugo natural de naranja y pan tostado. Sin exagerar, eso tenía muy buena pinta.

Satisfecho, Wang Yibo se sentó junto a él en la cama, invadiendo su espacio personal lo suficiente para que sintiera su calor.

—¿Entonces?

—¿"Entonces" qué? —le dio una mordida al pan tostado con mantequilla.

—¿En qué tanto pensabas?

No iba a quitar el dedo del renglón, lo había descubierto con una expresión de ensoñación difícil de comparar.

Xiao Zhan volvió a sonreír así.

—Pensaba en nuestra boda.

Esa simple oración aceleró el corazón de Yibo, aún se emocionaba y se sentía feliz al recordar ese día tan especial. Nunca iba a dejar de agradecerle a su mamá por insistir tanto en hacer esa fiesta.

—Me estaba acordando del show que preparase para mí.

Yibo se llevó una mano al rostro, un poco avergonzado.

—¡No finjas vergüenza ahora! —lo apuntó con un dedo acusador.

La verdad era que sí le avergonzaba un poco recordar aquello. Le habían dado la idea de crear un pequeño show para su esposo, en plena fiesta. ¿Y por qué no? En ese entonces parecía una buena idea. Sabía lo mucho que a Xiao Zhan le gustaba verlo bailar, y él era experto en eso, así que…

Junto con sus amigos de UNIQ, Wang Jackson y Lay, dieron un buen espectáculo digno de bailarines profesionales, dedicado exclusivamente a Xiao Zhan, quien fue obligado a permanecer en una silla en el centro de la pista en todo momento.

Xiao Zhan jamás olvidaría ese baile.

Los invitados gritaban y hacían mucho ruido, como si fuese un público lleno de fans. Y Los padres de ambos… sí, los padres de ambos iban incluidos en ese "público". Sus madres hacían el mismo escándalo que un par de colegialas, y sus padres solo se quedaron en su asiento, riendo por las locuras que se le ocurrían a Yibo.

Pero lo que más le gustó a la gente, sin duda alguna, fue ver la reacción de Xiao Zhan. Sus amigos cercanos del cast de "The Untamed" eran en parte los más ruidosos, aplaudiendo y gritando en la mínima oportunidad, animando a su querido amigo Wang Yibo para que le bailara mejor a su esposo.

—Cuando te pedía que bailaras para mí en privado, no querías, pero el día de nuestra boda decidiste hacerlo frente a todos nuestros amigos y familia.

—No digas mentiras, sí te he bailado en privado.

—No dije que no, dije que no querías. Y vaya que fue difícil hacerte bailar para mí.

—Podemos solucionarlo ahora mismo, ¿quieres que te baile? Elije la canción.

Xiao Zhan alzó una ceja, tentado a decir que sí, pero se moría de hambre y temía que ese "baile" terminara con resultados sexuales.

—Tu desayuno está delicioso —lo elogió, metiéndole una rebanada de pan tostado a la boca. Con eso Wang Yibo entendió todo y no insistió.

—Lamento lo de anoche —murmuró, acercándose a su cuello y recargando ahí su frente—. ¿Duele mucho?

—Estoy bien —aseguró, sin borrar su dulce sonrisa—. Hey —le empujó con suavidad para verle el rostro—. ¿Y tú estás bien?

Entonces arrastró una de sus medias sonrisas con ese tinte de picardía y sensualidad.

—No tienes que responderme, tu sonrisa me lo acaba de decir todo.

Y es que sí. Wang Yibo estaba satisfecho en TODOS los aspectos posibles.

Sin poder borrar esa sonrisa, y con cuidado de no tirar la comida, Yibo abrazó a su esposo como si fuese un niño mimado buscando cariño.

—¡Wang Yibo! nos vamos a tirar el desayuno encima —se quejó, pero no sin corresponder el fuerte abrazo.

—Te amo.

El corazón de Xiao Zhan se aceleró como si hubiese sido la primera vez que se lo dijo.

—Yo también te amo. Te amo tanto, pastelito —soltó una pequeña risa al final.

—Termina de desayunar, amor. Recuerda que aún tenemos que ir a buscar el traje para la boda.

Xiao Zhan hizo un tierno puchero. Sí, por poco olvidaba que en un par de semanas asistirían a la boda de Dalong y Ayanga, y aún no tenían su traje.

Su reciente boda había desatado una temporada de compromisos y bodas entre sus amigos. En un par de meses se casarían también Liu Haikuan y Zhu Zanjin, Mao y Fei Fei, entre otros.

—¿No podemos ir otro día?

—¿Tienes planes para hoy? —acomodó el cabello rebelde de Xiao Zhan tras su oreja. En ningún momento podía apartarle la mirada de encima, adoraba cada expresión, cada centímetro de su hermosa piel, y cada mueca graciosa de inconformidad que hacía.

—Quedarme en cama todo el día —suspiró y dejó de lado la charola del desayuno cuando terminó el último bocado. Se acomodó en la cama, pero un agudo y pulsátil dolor lo dejó inmovilizado.

—Lo siento, creo que sí me pasé anoche —se veía realmente arrepentido al ver que su esposo no podía siquiera sentarse bien sin sentir dolor en su…

…no. No era el dolor en su trasero lo que lo tenía sudando frío en ese momento.

—Oh no… Zhan Zhan —se angustió y de inmediato buscó la manera de ayudarlo—. Es tu espalda, ¿no es así?

El mayor se mordió los labios, no había querido decir nada, pero sí. Su espalda lo estaba matando. Ni siquiera había tenido el valor suficiente para salir de la cama e ir al baño.

—Te traeré analgésicos —salió corriendo de la habitación en busca de las medicinas de su esposo. No tardó en volver con ellas y un vaso con agua.

—No quiero esas —hizo a un lado los analgésicos que lo adormecían y se tomó solo los más leves—. Con esto será suficiente.

—Claro que no, sé que te duele mucho.

—No quiero dormir por días.

—Lo necesitas.

—No.

—Eres más necio que yo, Xiao Zhan —se molestó de verdad.

—Con lo que tomé será suficiente. Mejor ayúdame a acomodarme.

No tuvo que repetirlo, Yibo lo ayudó a acomodarse entre las mantas hasta encontrar una posición cómoda para su espalda. Terminó acostado de lado, con una almohada entre sus piernas para aligerar la presión en sus caderas y espalda baja.

Sintiendo la culpa a flor de piel, Wang Yibo se quedó sentado junto a él en el colchón sin saber muy bien qué hacer.

—Estoy bien —aseguró al notar su preocupación.

—Yo te hice esto.

—Y también me ocasionaste dos orgasmos.

Las mejillas de Yibo enrojecieron. Xiao Zhan se mordió la lengua para no hacer una broma sobre ese tierno sonrojo de colegial.

—¿Qué puedo hacer por ti? —acarició su mejilla con el dorso de sus dedos, como si temiera lastimarlo.

Xiao Zhan esbozó una tierna sonrisa, cerró los ojos y se dejó acariciar.

—¿Puedes quedarte a mi lado?

—Sí —respondió, solemne—. ¿Pero qué más puedo hacer?

—Acuéstate conmigo —palmeó el espacio junto a él.

Yibo quitó la bandeja del desayuno y se metió a la cama junto a él, vio cómo comenzaba a quedarse dormido.

—¿Qué más? —besó su mejilla y comenzó a deslizar la punta de los dedos desde su nuca hasta la base de su espalda. Vio cómo se le erizaba la piel al contacto con la suya, y eso lo hizo sonreír. Xiao Zhan seguía desnudo, con una almohada entre sus rodillas y otra siendo abrazada. Estaba cada vez más adormilado, en parte por las caricias de Yibo y también por…

—Wang Yibo —murmuró.

—Dime —se acercó más a él.

—Me drogaste.

—Sí.

—Idiota.

—Lo siento, pero necesitabas tomar la medicina —besó su frente—. Estaré aquí cuidando tu sueño.

Xiao Zhan estaba a punto de quedarse dormido, pero eso no evitó que hiciera una tierna expresión de inconformidad. Si no estuviera en ese estado, ya le habría golpeado el brazo a su esposo.

—Lo siento —repitió con un dulce tono, muy cerca de su rostro. Siguió acariciando toda la piel que tenía al alcance hasta que se quedó profundamente dormido, y aun así se quedó a su lado admirando ese bonito rostro y lo muy despeinado que lo había dejado.

Tan adorable, con la mitad de su rostro enterrado en esa esponjosa almohada, con su cuerpo apenas cubierto por ese espumoso edredón blanco, y con ese sin fin de marcas sobre su piel. Había mordidas, rasguños y uno que otro hematoma. Al ver estos últimos se sintió sumamente culpable. Se había sobrepasado, y Xiao Zhan estaba pagando las consecuencias. Pero en el momento de pasión no le había dicho nada.

No quiso arruinarte el momento, idiota —se dijo a sí mismo, reprendiéndose mentalmente.

Deslizó un poco el edredón que lo cubría hasta vislumbrar la cadera de su esposo y parte de su muslo. Descubrió con horror que la marca de sus grandes manos estaba impresa como hematoma en esa cadera.

Eres un maldito monstruo, Wang Yibo —su corazón se encogió al ver toda esa evidencia. ¿Cómo no iba a estar adolorido? —. Perdóname —murmuró con un nudo en la garganta.

Volvió a cubrirlo con las mantas y permaneció a su lado hasta que despertó horas más tarde.

Wang Yibo no se había movido de ahí, fue testigo del suave despertar de su amado. Sus lindas pestañas se batieron un par de veces antes de dar paso a esos hermosos ojos somnolientos. Lo primero que vio fue el rostro de Wang Yibo recargado en la palma de su mano, con el codo apoyado en el colchón mientras lo acariciaba con su mano libre.

—Hola, extraño —se inclinó hacia él y besó sus labios, Xiao Zhan correspondió con una sonrisa.

—Hola, amor —bostezó y trató de moverse, pues la mitad de su cuerpo ya estaba entumecido, pero se quedó inmóvil al sentir dolor.

—No te muevas muy rápido —le recordó. Entonces la sonrisa de Zhan Zhan se borró al recordar todo.

—Me drogaste —retomó el tema.

—Solo un poco.

—Yibo… —iba a reclamarle, pero el otro lo interrumpió.

—Tú hubieras hecho lo mismo en mi lugar. Tenías mucho dolor, solo te di la pastilla incorrecta para que pudieras descansar. Solo fue una pastilla, así que no dormirás por días. ¿Cómo te sientes?

—En realidad… me siento mejor —admitió—. ¿Qué hora es?

—Ya anocheció.

Xiao Zhan maldijo en voz baja. Odiaba perder así un día de descanso.

—No te levantes —insistió al ver que lo hacía con dificultad.

—Necesito ir al baño con urgencia.

Wang Yibo de inmediato lo ayudó a levantarse de la cama. Ya una vez de pie, Xiao Zhan pudo moverse con facilidad, ya se encontraba mucho mejor.

Con tierno cariño, Yibo le puso su bata encima para que no fuera desnudo al baño, y esperó afuera de este hasta que su amado terminara.

—Wang Yibo, sé que sigues ahí —dijo desde el interior del baño.

—Sí.

—No es necesario. Tomaré un baño largo.

Yibo suspiró.

—Lo que quiero decir… —continuó Xiao Zhan—…es que no necesitas quedarte ahí.

—Estaré en la recámara. Grita si necesitas algo.

—Sí.

Xiao Zhan no pudo reclamarle. Primero que nada, porque ya veía lo culpable que se sentía. Y en segundo lugar, porque el sexo de anoche había sido tremendamente bueno, Yibo había logrado que tuviera dos orgasmos, uno casi seguido del otro.

No podía culparlo por el dolor en su espalda, no si él mismo había suplicado por "más".

—No hay remedio —suspiró en medio del silencio de ese baño caliente que se preparó. Supo que su esposo estaba en verdad arrepentido cuando transcurrió media hora y no se había asomado para meterse a la tina con él como tenía por costumbre.

Sintiéndose mucho mejor, salió del baño envuelto en su bata y regresó a la habitación donde su esposo ya lo esperaba con un par de hamburguesas y papas fritas que recién le habían llevado a domicilio.

Sus ojos brillaron.

Yibo no dijo nada, solo palmeó el espacio vacío en la cama, junto a él, invitándolo a sentarse a cenar mientras ponía Bob Esponja en la televisión.

Como en los viejos tiempos.

—Gracias —se sentó a su lado y besó su mejilla con un infinito amor. El menor sonrió de lado—. Yibo.

—¿Qué ocurre?

—Ya no te sientas culpable por esto —acarició su rostro y con sorpresa vio cómo sus ojos de pronto se llenaron de lágrimas—. Oh no, amor, no llores —de inmediato lo rodeó con sus brazos.

—Lo siento, no quise lastimarte, en verdad no quise hacerlo.

El corazón de Xiao Zhan se rompió al escucharlo tan afectado.

—Pero ya estoy bien, mira, estoy mucho mejor —se separó del abrazo para que lo mirara, pero Yibo tenía tantas lágrimas que no le permitían ver bien. No hubo remedio, Xiao Zhan limpió cada lágrima con sumo cuidado y amor.

—Lo siento —se sentía un niño tonto al ponerse a llorar así.

—Ya, no te disculpes —comenzó a depositar tiernos besos en el rostro de Yibo, eran como suaves caricias, casi como sentir el revoloteo de una mariposa posándose sobre su piel, una y otra vez.

Wang Yibo terminó esbozando una linda sonrisa.

—Tendremos más cuidado a la próxima —aseguró el mayor. Ya no sabía qué hacer o decir para hacerlo sentir mejor.

—A la próxima tú me lo harás a mí. Y en la próxima de la próxima también.

—Hey, no. No me digas eso —se alarmó.

—¿En verdad estás dispuesto a que yo te lo vuelva a hacer?

—¿Y por qué no?

—Porque casi te rompo la espalda.

Xiao Zhan rio, pero dejó de hacerlo al ver que Yibo no lo hacía.

—Tonto —tomó sus mejillas y las apretó al mismo tiempo que pegaba su frente a la de él antes de susurrarle algo—. Cuando me recupere por completo… sufrirás las consecuencias. Me vengaré, Wang Yibo, me vengaré —conforme avanzaban las palabras, el volumen de su voz disminuía hasta llegar a uno más íntimo, mordiéndose el labio al final.

Los sentidos de Yibo explotaron.

Esa amenaza había funcionado mejor que cualquier "Estoy bien, ya no te sientas culpable".

—Trato hecho.

—Espera —rio—. Yibo, te estoy amenazando, no negociando.

—Trato hecho —repitió, ahora mordiéndose el labio.

Xiao Zhan se soltó a reír.

—Pero por lo pronto come y recupérate, ¿sí? —le extendió su hamburguesa—. Te pedí papas extra.

—¿No me vas a dar las tuyas? —hizo un tierno puchero.

La expresión de Yibo no tuvo precio, tal parecía que no se esperaba esa pregunta.

—Eh… yo, bueno, te pedí una orden extra porque también quiero comer papas y… —miró su cena. Lo pensó dos segundos antes de rendirse y extenderle su orden de papas fritas de la manera más tierna y adorable que jamás hubiera imaginado.

Xiao Zhan se quedó atónito.

—Wang Yibo, Wang Yibo. En verdad no sé qué hice para merecerte —tomó de nuevo sus mejillas, pero ahora para fundir sus labios con los de él en un beso lleno de amor—. Come tus papas, solo te estaba molestando.

—Tonto —frunció el ceño, pero su "enojo" no duró ni un segundo más, pues de nuevo su esposo lo besó en los labios.

Si alguien les hubiera dicho que casarse con su mejor amigo (quien también era el amor de su vida) iba a ser tan maravilloso, lo habrían hecho hace mucho tiempo. Si pudieran regresar en el tiempo les dirían a sus "yo" del pasado que todo iba a estar bien, y que volverían a comer hamburguesas con papas fritas en la cama, con la única diferencia de que, en vez de hacerlo a escondidas en un hotel, lo hacían en su lecho matrimonial.

Xiao Zhan miró a su esposo y no pudo contener una sonrisa tonta al ver lo concentrado que estaba en las caricaturas mientras le daba enormes mordidas a su hamburguesa doble. Entonces miró los anillos de su mano izquierda y sintió por milésima vez ese cosquilleo en su estómago. Miró los anillos de su esposo y la sensación incrementó.

Era feliz. Era tremendamente feliz.

—Yibo.

—¿Mnh? —inquirió sin apartar la vista de la televisión y sin dejar de masticar. Su corazón se aceleró al sentir un tierno beso en su mejilla.

—Te amo —tomó su mentón para girar su rostro hacia él y besarlo en los labios. Fue un beso corto y con sabor a salsa Kétchup.

Una tonta sonrisa adornó el rostro del menor.

—Te amo —volvió a unir sus labios.

Tenían tantos planes, experiencias y metas por cumplir. Querían comerse al mundo a su joven edad, como si el resto de sus vidas no fuese tiempo suficiente para todo lo que querían hacer.

Comenzaban a preguntarse cuándo se terminaría esa etapa de "Luna de miel" en la que la mayoría de las parejas daban por terminada su fase de enamoramiento y comenzaban con un compromiso que no se limita solo a las emociones que causa el romanticismo. Pero ellos sabían que su amor iba más allá de esa etapa, estaban felizmente casados y se amaban incluso más que antes. No lo admitían en voz alta, pero estaban conscientes de que esos años tormentosos de separación habían creado unos cimientos irrompibles en su relación, convirtiéndolos en una pareja resistente a todo, o al menos a casi todo.

Antes de pensar en comerse al mundo, tendrían que comenzar con lo más importante: adaptarse a la vida de casados.

El hecho de haber vivido juntos con anterioridad les ayudaba a no sentir ese cambio tan drástico como el resto de las parejas convencionales, sin embargo, no podían evitar sentir una chispa de emoción cada vez que miraban sus anillos de bodas y recordaban que ya no solo vivían juntos como pareja, sino como esposos. Habían hecho un compromiso para toda la vida.

No pasó mucho tiempo antes de que las familias de ambos comenzaran a preguntar discretamente por sus siguientes planes. Obviamente se referían al siguiente importante paso: formar una familia. No lo hacían con mala intención, o por intentar presionarlos, solo querían saber sus planes para formar parte de ello.

—Es un poco pronto para hablar de formar una familia —Yibo había hecho una mueca de ligero fastidio cuando su madre les preguntó durante una cena familiar, la cual consistía en ellos cuatro en el gran y hermoso comedor de la residencia Wang.

—Que hablemos de ello no quiere decir que ya deban tenerlos, solo tenemos curiosidad al respecto —explicó el señor Wang, sorprendiendo a su hijo y yerno.

—Queremos formar una familia —aseguró Xiao Zhan, confirmándoles una vez más la respuesta que ya hace algún tiempo les habían dado—. Pero para eso necesitamos crear el hogar en donde criaremos a nuestros hijos —tomó la mano de Yibo por encima de la mesa.

—En ese caso… puedo ayudarles a encontrar el lugar perfecto. ¿Dónde les gustaría vivir?

El joven matrimonio compartió una mirada incómoda. Apreciaban el apoyo y el cariño con el que se los brindaban, pero querían encargarse ellos mismos de todo.

—Debido a nuestros trabajos lo ideal es permanecer en Beijing. Además… —miró a su esposo—…Xiao Zhan ya tiene resuelto eso —sonrió de lado, casi travieso.

Todo eso ya lo habían hablado entre ellos con anterioridad. El plan de formar una familia estaría en pausa por un tiempo. Antes que nada querían formar su hogar.

Wang Yibo mantuvo su sonrisa, recordando el momento en el que hablaron sobre este tipo de temas.

—¿Estás seguro de esto? —le había preguntado Yibo con asombro cuando su esposo le habló sobre sus planes de vivienda.

—Por completo.

—Es el mismo terreno del que me hablaste hace años, incluso antes de que fuéramos novios.

Xiao Zhan asintió con una mirada soñadora. En aquel entonces no imaginó que terminaría casándose con ese hombre frente a él, lo había visto como un sueño imposible de cumplir.

—Podríamos empezar a construir nuestro hogar, si tú lo aceptas.

—¿Si yo acepto? —lo tomó de las mejillas y le plantó un beso más efusivo de lo que Xiao Zhan se hubiera imaginado, al separarse pudo ver el brillo en los ojos de Yibo—. Sí, sí acepto. Por favor empecemos a construir nuestra casa.

Con los ojos ligeramente acuosos, Xiao Zhan asintió sin poder borrar su sonrisa tonta. Quería decir muchas cosas, pero la emoción no le permitía soltar palabra alguna sin que se le quebrara la voz.

—Y no me malentiendas, amo este dúplex —se adelantó a disculparse, pues había sido demasiado efusivo ante la opción de tener otra casa—. Pero necesitaremos un lugar más grande para establecernos y tener familia.

Una vez más, el corazón de Xiao Zhan dio un vuelco de felicidad al escucharlo decir eso. Amaba la sensación que experimentaba cada vez que uno de sus sueños comenzaba a materializarse, y justo en ese momento podía asegurar que era el hombre más feliz del mundo.

—Lo sé, Di Di. Yo también le tengo un cariño especial a este lugar —miró a su alrededor. Habían vivido tantas cosas bajo ese techo, juntos. Los mejores momentos de su vida y los peores también. Ese departamento había sido testigo de la evolución de su relación desde el principio.

—¿Piensas venderlo? —se angustió Yibo.

—Por supuesto que no. Necesitaremos un lugar al cual escapar de vez en cuando, ¿no crees?

Yibo soltó una risa traviesa, sí, tenía razón.

—Y antes de tener hijos… —lo pensó unos segundos—…quiero viajar contigo y conocer muchos lugares. Quiero ir a Italia.

—Has ido muchas veces ahí.

—Y tú has ido a varias fashion week, pero nunca hemos ido juntos. Además, aún te debo un par de zapatos italianos —recordó aquellos hermosos zapatos de piel que dañó por usarlos al patinar.

Xiao Zhan le golpeó el brazo de inmediato.

—¿¡Por qué me pegas!?

—No recordaba esos zapatos, hasta ahora. Eran mis favoritos.

—Tanto que los olvidaste.

—Vayamos a Italia juntos.

—Y a Islandia.

—Japón.

—Corea del Sur.

—A donde tú quieras.

—Vamos a la cama —puso ambas manos en el trasero de Xiao Zhan y lo apretó hacia él. El mayor le respondió con un beso en los labios mientras sostenía su nuca.

Meses después del inicio de su matrimonio, Wang Yibo logró cumplir el tiempo de su contrato inicial. En pocas palabras ahora era "libre" de hacer y trabajar en donde quisiera. Sin embargo, la agencia había registrado sus mejores ganancias en la historia desde que Wang Yibo triunfó con ellos, mucho más ahora que Xiao Zhan se les había unido años atrás, así que no lo iban a dejar ir tan fácil.

—Yibo, llevas minutos sin darnos respuesta, di algo —pidió la CEO de Yuehua Entertainment con una sonrisa divertida.

El aludido había asistido a esa reunión luego de que Wen Pei le dijera que le interesaría escuchar lo que tenían por ofrecerle. Al comienzo se había mantenido firme en su decisión de terminar con ese contrato que había firmado cuando era adolescente. Sus planes habían cambiado, quería emprender su propio negocio y esperar a que el contrato de su esposo terminara también para que hiciera lo mismo a su lado.

Pero nunca imaginó que su agencia le ofrecería aquella jugosa oferta.

—Un nuevo contrato por solo cuatro años más, pero con acciones de la empresa de por medio.

—¿Pasaré a ser accionista?

Ella asintió sin borrar su sonrisa.

—Eres parte de la familia de esta agencia. Has sido perseverante, disciplinado y te has ganado el respeto de todos aquí. Será un honor para nosotros que tomes tu lugar entre los accionistas. ¿Qué dices?

Wen Pei estaba sentado a su lado, mirándolo con curiosidad ya que nunca lo había visto tan desconcertado y emocionado al mismo tiempo.

—Es una oferta irresistible —admitió al fin—. Y quiero aceptarla, pero antes quisiera hablarlo con Xiao Zhan. Los dos tenemos planes y solo quisiera que estemos en sincronía antes de tomar cualquier decisión.

—Entiendo, habla con él y me informas de tu decisión el día de mañana.

Esa noche llegó a casa y lo primero que hizo fue gritar el nombre de su esposo a todo pulmón. Ni siquiera había dejado las llaves en el mueble de la entrada cuando Xiao Zhan ya había bajado las escaleras con prisa.

—¡¿Qué pasa?! ¿Estás bien? —lo escaneó de pies a cabeza. Se tranquilizó al ver que tenía una sonrisa nerviosa, pero luego notó su mirada y supo que algo estaba por ocurrir, algo importante, pues había decisión en esos ojos oscuros y profundos.

Le contó a detalle los términos y condiciones de ese nuevo contrato que no difería mucho del que estaba por concluir, a excepción de que ahora serían solo cuatro años más.

—Es justo el tiempo que me queda en la agencia.

—Sí, y no creo que sea coincidencia. ¿Y si te ofrecen el mismo trato?

—No lo creo.

—Actualmente generamos las mismas ganancias. Si me lo ofrecieron primero fue porque terminé el contrato.

—Es increíble —sonrió ampliamente.

—Lo sé. Es una oportunidad que no puedo dejar pasar.

—¿Qué es lo que quieres hacer?

—Debería aceptarlo.

—No. Me refiero a lo que quieres, no lo que debes.

Yibo se mordió el labio, haciendo una mueca pensativa algo graciosa.

—Serían solo cuatro años más trabajando como hasta ahora, pero con la diferencia de que mi ingreso incrementaría considerablemente al ser accionista.

—¿Y tus proyectos? Querías enfocarte en el baile y la actuación.

—Ahora tendré más libertad para decidir eso. Dejaré de lado la conducción de programas y me dedicaré a bailar y actuar —sus ojos brillaron—. Y tendré más tiempo para pasar juntos.

Eso Xiao Zhan lo dudaba, pero no quería arruinar sus sueños y proyectos. Él estaba ahí para apoyarlo, y lo haría sin dudarlo.

—¿Tú que piensas sobre esto?

El mayor le dedicó una hermosa sonrisa, amaba que lo considerara.

—Me hace muy feliz saber que valoran lo suficiente tu trabajo. Te lo mereces, Wang Yibo —lo zarandeó al tomarlo por los hombros—. Te lo mereces.

—¿Nuestros planes de adoptar podrían esperar hasta entonces? —preguntó con tacto.

Xiao Zhan se asombró.

—¿Es eso lo que te mortifica?

—A decir verdad, sí. Habías mencionado hace tiempo que querías convertirte en padre llegando a los treinta y cinco años. Estamos hablando de cuatro años más, así que… tendrías casi cuarenta para cuando esté terminando mi contrato.

Xiao Zhan tragó en seco, no había hecho esos cálculos.

—No nos preocupemos por eso ahora. Hemos trabajado toda la vida por estos sueños, y se están cumpliendo. No pienses en lo demás y tómalo.

—Pero…

—¡Tómalo! No te lo vas a perdonar jamás si no lo aceptas ya.

Tenía toda la razón.

Era una oportunidad prácticamente irrepetible y única. Wang Yibo no dudó en tomarla luego de haber hablado con su esposo y de tener su sincera aprobación.

Se sintió amado, respetado y sobre todo: valorado.

Su esposo lo amaba como pareja, pero también lo admiraba en lo profesional, y lo demostraba al empujarlo a seguir sus sueños. Por eso y más, Wang Yibo estaba seguro de que se había enamorado de la persona correcta.

La vida de ambos no cambió drásticamente al haber aceptado ese nuevo cambio, sus vidas continuaron siendo muy ocupadas y llenas de trabajo, con la única diferencia de que Yibo tenía completa libertad para elegir en qué proyectos trabajar y en cuáles no.

Se había aburrido de ser presentador o conductor de programas, así que fue lo primero de lo que se deshizo. Logró enfocarse por completo en su actuación y en el baile. Incluso dejó de lado las nuevas marcas que se formaban en la fila para hacerlo portavoz de ellos.

Wang Yibo solo quería bailar y actuar.

No dudó en aceptar ser entrenado en una nueva edición de Street Dance China. El programa tuvo un nivel de audiencia nunca antes visto, y es que ya todo mundo sabía que Yibo estaría de nuevo en el programa.

Y Xiao Zhan no se quedaba atrás. Había encontrado un gran amor por el teatro, y luego de haber ganado ya premios por su actuación, decidió enfocarse un poco más en ello, junto con el modelaje de marcas que él apreciaba mucho, tal como Gucci o Tods.

Wang Yibo y Xiao Zhan eran los hombres del momento, arrasando con todo, sin embargo, ese éxito profesional les estaba cobrando factura. El matrimonio "Yizhan" (de esa forma los nombraron sus fans) se veían cada vez menos. Xiao Zhan tenía su agenda llena de compromisos con sus marcas y ensayos en el teatro, mientras que Yibo… bueno, él mismo llenaba sus días con trabajo.

Estaba grabando una película, un cortometraje, y además se esforzaba tratando de ganar en Street Dance China una vez más. Sin mencionar las sesiones de fotos que aceptaba con algunas marcas de las que era embajador.

Xiao Zhan se preocupaba por él, pero lo veía tan feliz y fresco que decidió no intervenir más de lo necesario. Merecía hacer lo que amaba sin que nadie lo restringiera.

Envidiaba su energía. Ni siquiera él a esa edad tuvo esa resistencia.

Y a pesar de tener tanto trabajo, Wang Yibo había adoptado la costumbre de levantarse temprano y hacer el desayuno, o al menos el café para su amado.

—¡Buenos días! —saludó Xiao Zhan al entrar a la cocina mientras su esposo preparaba algo y escuchaba "How Deep is your love" con un volumen alto. El ambiente olía delicioso. Xiao Zhan se sentía orgulloso de él por haber aprendido a cocinar de verdad. Cuando le dijo que sus padres le habían enseñado en sus viajes de escape a Chongqing, no le creyó. O al menos no lo hizo hasta que vio los resultados de esas clases particulares.

—Buenos días —recibió gustoso el beso y abrazo que le dio. Inhaló profundamente y suspiró como tonto enamorado al recibir de lleno el aroma de la loción de Xiao Zhan junto con la frescura de su piel y cabello recién lavado. Su esposo era una delicia para todos los sentidos, pues además se veía tremendamente guapo vistiendo esa camisa blanca con los primeros botones sin abrochar, con un blazer negro encima.

Se estaba planteando la opción de arrastrarlo a la cama y no dejarlo salir. Sabía que robaría más de un suspiro en la calle si lo veían vistiendo así, oliendo así.

—¿Qué? —inquirió con una sonrisa nerviosa mientras tomaba la jarra de café y llenaba su termo. Una risa aún más nerviosa se le escapó al sentir la mirada de Yibo recorriéndolo de pies a cabeza.

—Hoy te ves más guapo de lo normal —se relamió los labios, y a Xiao Zhan se le erizó la piel—. ¿Tienes ensayo?

—Tengo una sesión de fotos, pero después de comer iré al ensayo. Se acerca la fecha del estreno.

Yibo asintió con una sonrisa, sí, tenía marcado en su calendario ese día tan esperado.

—¿Hoy tienes algo importante por hacer? —le dio un sorbo a su café y suspiró como un adicto que recibe su primera dosis de droga luego de mucho tiempo—. Este café sabe a gloria, Wang Yibo —le dio otro sorbo, sintiendo cómo la cafeína comenzaba a hacerle efecto casi de inmediato.

Yibo rio.

—Primero iré al gimnasio, y más tarde estaré ensayando con mi equipo las coreografías de esta semana.

—Las de esta semana son difíciles —se preocupó—. No te exijas de más, ¿sí? —se acercó a él, y sin soltar su café, lo abrazó por la cintura.

Wang Yibo asintió con una suave sonrisa.

—No te preocupes —acortó la distancia entre ambos para besar su boca—. Sí, me quedó delicioso el café —se pasó la lengua por los labios, haciendo reír a Xiao Zhan, hasta que este miró su reloj y se espantó.

—¡Ya voy muy tarde!

—Te dejé el desayuno en la barra.

—Gracias, amor, pero no creo tener tiempo de desayunar. Me llevaré solo el café —buscaba como loco las llaves de su auto, estaba seguro de haberlas tenido en su mano hasta hace un momento.

—Por eso empaqué tu desayuno —señaló lo que había en la barra. Era una lonchera rellena de cosas. Sabía que su amado disfrutaba de comer snacks en la menor oportunidad posible.

Xiao Zhan se conmovió.

—¡Muchas gracias! No sé qué haría sin ti —le dio un fugaz pero delicioso beso en los labios antes de seguir buscando sus llaves.

—Toma —le dio lo que necesitaba, aguantando las ganas de reír.

—¡¿Dónde estaban?!

—Las volviste a dejar en el refrigerador cuando sacaste el jugo que, por cierto, ni siquiera probaste. No entiendo cómo haces eso.

Riendo, Xiao Zhan las tomó y lo besó en los labios una vez más.

—Gracias, Bo Bo. Eres el mejor.

—Lo sé. Vete ya o se te hará aún más tarde.

—Sí, sí —tomó su lonchera y vio que había una manzana roja junto a ella.

—Al menos dale una mordida —sugirió Yibo, odiaba que se fuera sin comer algo. Lo único que le daba cierto alivio era que nunca olvidaba tomar sus vitaminas.

—Sí —aceptó, caminó hacia él y de pronto le mordió su manzana de Adán.

—¡Esa no! —se echó a reír.

—Te amo —besó sus labios y se fue de ahí, mordiendo ahora la manzana correcta.

Al quedarse solo, Wang Yibo soltó un largo suspiro. Ya quería que fuera hora de cenar.

—Ya te extraño —murmuró antes de suspirar una vez más y volver a lo que hacía en la cocina.

Había cosas que no se atrevía a decirle a su esposo, una de ellas era el hecho de que verdaderamente lo extrañaba mucho durante el día. Era muy real ese sentimiento de nostalgia al separarse de él, aunque fuese solo por unas horas. Se sentía un poco tonto por ello, y le daba vergüenza admitirlo en voz alta.

Miró su reloj y casi hizo un puchero, apenas eran las siete de la mañana. No vería a su amado esposo sino hasta la noche.

Ya quería otras vacaciones.

Esa noche Xiao Zhan fue el primero en llegar a casa. Alimentó a Nut y preparó la cena para ambos, estaba exhausto, pero sabía que su esposo llegaría aún más cansado. Y no estuvo equivocado, incluso se espantó cuando lo vio llegar y notó que apenas podía caminar. Arrastraba los pies y hacía una mueca de dolor con cada paso.

—¡¿Qué sucedió?! —dejó de lado el libro que leía y corrió al recibidor.

Yibo soltó una pequeña risa.

—Tranquilo, estoy bien —volvió a reír al dar un paso tremendamente pequeño.

Xiao Zhan lo miró de pies a cabeza, aún traía la ropa deportiva con la que solía bailar más cómodamente, pero eso solo le daba a entender que no había tomado una ducha, se había ido directo a casa.

—¿Te lastimaste?

—No, solo estoy cansado y adolorido por el ejercicio.

Le dolía cada músculo del cuerpo.

—Te estás excediendo —lo tomó de una mano y de la cintura para ayudarlo a llegar al sillón más cómodo, donde lo sentó y comenzó a darle un suave masaje en los hombros.

Yibo de inmediato suspiró de alivio.

—Estoy bien, solo bailé mucho el día de hoy.

—Y además fuiste al gimnasio. Wang Yibo, te estás excediendo —insistió.

El menor chasqueó la lengua.

—No reniegues, ni siquiera puedes caminar bien —lo reprendió sin tacto alguno. Tenía que ser severo si quería que entendiera.

Y es que tenía toda la razón.

—Te prepararé un baño caliente. ¿Quieres esperar aquí?

—Gracias. Sí, no me quiero mover —suspiró. No quería admitirlo, pero el dolor era intenso.

—Bien —besó su frente y fue directo a la planta alta. Yibo se quedó en la sala con Nut sobre sus piernas. Le dolía tanto el cuerpo que su cabeza comenzó a doler por el fastidio.

Hizo su cabeza hacia atrás, recargándola en el sillón. No tardó en quedarse dormido, despertó cuando Xiao Zhan lo levantó en brazos.

Era algo que le sorprendía a Yibo. En la época en la que se conocieron, Xiao Zhan era muy delgado, mucho más todavía cuando grabaron The Untamed. Pero ahora, casi nueve años después, Xiao Zhan era un hombre con mucha más masa muscular, más fornido, y con una fuerza mayor que en ese entonces. Así que ahora no le había sido difícil tomarlo en brazos y subirlo hasta el baño.

Él se lo agradeció con el alma.

Se metió a la tina y poco después su amado esposo le llevó un par de analgésicos.

Así era su vida. Vivían en una relación simbiótica en la que velaban por el bien del otro, se cuidaban y se apoyaban en sus carreras. Ninguno de los dos imaginó poder tener una relación tan bonita.

Otro hecho que se había convertido en algo natural para ellos como matrimonio, era que no podían estar separados tanto tiempo uno del otro. Eso los orillaba a aparecerse de pronto en el trabajo del otro. Ya para nadie era extraño ver que, mientras Yibo estaba en el set de grabación, Xiao Zhan apareciera de una manera muy discreta para llevarle algo rico de comer o de beber, asegurarse que estuviera bien para luego besar sus labios e irse.

O a veces eran vistos en algún Starbucks cerca del set de grabación de uno de los dos. También ocurría que Yibo se infiltraba en el teatro para ver los ensayos que eran a puerta cerrada, se ocultaba tras bambalinas y se asombraba con el talento de su esposo para actuar.

La gente que los rodeaba en verdad se enternecía y se daba cuenta de que ellos eran como cualquier otro matrimonio que se adoraba con el alma. Aunque eso no evitaba que las cámaras siempre estuvieran detrás de ellos, porque eso sí, los fans nunca los dejaron en paz, al contrario. De esa forma había mucho material de ellos en internet. Foto tras foto. Ellos a veces se asustaban porque en más de una ocasión alguien tomó fotografía al auto de Xiao Zhan entrando al sector privado en donde estaba su departamento dúplex, lo mismo ocurría con Yibo.

Sentían que no tenían la suficiente privacidad, pero tampoco querían obsesionarse con ello. Preferían ser un poco descuidados al respecto y disfrutarse el uno al otro sin preocupaciones como en el pasado.

Sin embargo, cuando fue el estreno de la obra de teatro en la que Xiao Zhan participaba como protagonista, Wang Yibo hizo uso de sus habilidades como actor para pasar por completo desapercibido, pues sabía que podría ocasionar un escándalo al sentarse junto a las demás personas en la primera fila. Y el que debía ser el centro de atención esa noche era Xiao Zhan, no él.

Y así fue. Su presentación fue una obra maestra. El elenco recibió aplausos de pie por más de cinco minutos. Y al despedirse del público, Xiao Zhan logró hacer conexión visual con Yibo, quien aún con cubrebocas y vistiendo todo de negro no pasó desapercibido para su esposo, no importaba que trajera puestas unas gafas de marco grueso que lo hacían ver realmente como otra persona.

Cuando Xiao Zhan llegó a su camerino, se encontró con infinidad de arreglos florales que habían sido enviados por sus fans. Era una cantidad inimaginable. Pero de entre todos ellos, uno llamó su atención.

Entre tanta ostentosidad, un arreglo de flores destacó por su sencillez y exquisitez. Era un precioso ramo de peonías blancas con suave follaje verde, acompañado de unas varas de eucalipto que solo lograban realzar el delicioso aroma de esas flores.

No tenía tarjeta, pero por alguna razón estaba seguro de que eran de su esposo. Quizás era por el hecho de que hace muchos años, en uno de sus cumpleaños él le mandó a Yibo un arreglo muy similar, digno de "La Peonía Blanca de Luoyang".

De entre todos los ramos (y no por despreciar al resto) decidió llevarse a casa solo ese arreglo.

—Recibiste mis flores —le dijo Yibo al verlo salir por la puerta trasera del teatro, junto con Mao y otros dos guardaespaldas. Fue Yibo quien le abrió la puerta del copiloto de su propio auto y luego de despedirse de Mao se subió al asiento del piloto, listos para volver a su hogar.

—¡Sabía que eran tuyas! —exclamó cuando al fin el auto estaba en marcha, sacándole la vuelta a la horda de fans que abarrotaban las calles que rodeaban al teatro, con la esperanza de ver a su ídolo yéndose a casa.

—Para ser el único que te trajiste puedo asegurar que te gustó.

—Me encantaron. Muchas gracias, pastelito —sin distraerlo del camino, se acercó a él y besó su mejilla.

—Te daré un beso de verdad cuando lleguemos a casa —murmuró Yibo, ansioso por ya estar en su hogar. El corazón se le aceleró al escuchar la risa cantarina de su esposo.

—¿Solo un beso?

Ese tono… ese tono sugerente agudizaba los sentidos de Wang Yibo y aceleraba su pulso. No fue necesario voltear a verlo para saber que ya se mordía los labios, pensando en todo lo que harían al estar al fin en su cama.

Yibo pisó el acelerador.

¿Cómo no iba a estar emocionado?

Recién había visto a su mayor ídolo actuando en vivo, frente a un inmenso público que lo ovacionó de pie (él incluido), había sido testigo del amor que sentían por Xiao Zhan, y no podía sentirse más dichoso y afortunado al saberse el único con el privilegio de llegar a casa con él, cenar, bañarse y dormir junto a él.

¡Ah… era tan afortunado!

Muchas personas darían lo que fuera por estar en su lugar, y eso simplemente lo llenaba de orgullo.

Es mío, mío por completo —pensaba, con una sonrisa ladina casi malévola.

—Zhan Zhan.

—¿Sí? —aún miraba su precioso ramo de flores.

—Estuviste magnífico —soltó un suspiro de tonto enamorado.

—Lo dices porque me amas.

—Sí, te amo. Pero también soy un buen crítico.

Tenía razón.

—Y sabes también que no halago por halagar, ni siquiera a ti.

—Buen punto.

—Y es verdad cuando digo que me sorprendiste. La presentación de hoy sobrepasó a todos los ensayos.

—¿Hablas en serio? —suspiró aliviado cuando Wang Yibo asintió con seguridad.

Entonces Xiao Zhan comenzó a hablar sin parar, contándole desde los nervios que sentía antes de salir a escena, hasta las complicaciones que tuvieron y de las que nadie se dio cuenta. Una de ellas había sido que a sus anteojos de "utilería", que en realidad eran los que usaba cotidianamente, se le había caído un lente. Lo que le provocó no ver muy bien durante la obra.

—¡Eso explica por qué no los traes! Pensé que te habías puesto tus lentes de contacto.

—No —rio.

—¿Puedes ver bien?

—No —volvió a reír—. ¡Qué bueno que eres tú el que conduce!

—¿Cuántos dedos tengo aquí? —le hizo una seña con la mano, alzando solo el dedo medio.

—Idiota —le dio un fuerte manotazo antes de echarse a reír junto con él.

—¿Quieres llegar por unos waffles antes? —inquirió de pronto al pasar por un IHOP 24Hrs.

—¡Sí!

Wang Yibo giró a la izquierda y entraron al Drive Thru del restaurante.

—Últimamente tienes unos antojos muy extraños. ¿Quién demonios come waffles a las once de la noche?

—Nosotros, porque siempre me acompañas en cada antojo.

Xiao Zhan se encogió de hombros, tenía razón. Pero es que él jamás le diría que no a unos waffles, o a una hamburguesa con queso y papas, mucho menos cuando a Yibo de pronto se le antojaba un Hot Pot muy caliente y picante.

Su rutina era agradable, de alguna forma u otra lograban pasar tiempo juntos sin interrumpir sus labores. Sin embargo, había ocasiones en las que ese "tiempo juntos" consistía solo en charlar sobre su día mientras se hacían tiernos cariños en la cama hasta caer rendidos al sueño.

Y esas ocasiones eran cada vez más comunes. La carga laboral de Yibo iba en aumento, y era culpa de nadie más que de él mismo. En verdad quería hacer todo, pero el tiempo no le era suficiente.

Se estaba "auto explotando".

Xiao Zhan habló con él al respecto.

—Te estás exigiendo más de lo que me exigía mi antigua agencia.

—No seas exagerado.

—Hablo en serio.

Yibo dejó lo que hacía para mirarlo a los ojos, descubriendo que no bromeaba.

—Estoy disfrutando lo que hago.

—Estás cansado.

Yibo frunció el ceño.

—¿Y tú no? Duermes poco, ensayas mucho y tienes sesiones de fotos cada vez más extensas.

—Sí, pero es lo único que hago en estos momentos.

—También estás diseñando los planos de nuestra casa. Los dos estamos muy ocupados, es normal.

Xiao Zhan se masajeó el puente de la nariz. ¿Cómo ser sutil con Yibo y lograr que lo tome en serio al mismo tiempo?

Era difícil.

—Lo que quiero decir, Yibo, es que quizás sea buena idea que bajes un poco el ritmo de trabajo. Necesitas dejar de tomar tantos proyectos al mismo tiempo.

—¿Qué tiene de malo? Siempre he trabajado en muchas cosas simultáneamente.

—Sí, pero eras más joven. Ya estás por cumplir treinta, no es lo mismo a esta edad.

Había tocado una fibra sensible de su ser, lo supo cuando le respondió solo con la mirada, con esos ojos fijos en él, traspasándolo casi dolorosamente.

—Precisamente, Xiao Zhan, porque estoy cerca de los treinta es que necesito cumplir con los proyectos que me propuse. Amo el baile, pero no podré dedicarme para siempre a ello. La vida de un bailarín es corta, y si no aprovecho ahora… el tiempo se me va a ir como arena entre los dedos.

Tenía un poco de razón.

—Entonces enfócate solo en el baile.

—Me gusta actuar, y se me presentaron oportunidades irrepetibles. Además, si las posponía solo lograría retrasar nuestros planes.

Xiao Zhan alzó una ceja, no entendiendo del todo.

—¿A qué te refieres?

—A nuestros planes personales. Ya sabes: la casa, tener hijos y esas cosas.

Ahora entendía el motivo de su prisa, y no podía recriminárselo. Él se sentía igual algunas veces.

—¿Qué? —espetó Yibo al escucharlo suspirar pesadamente, estaba un poco a la defensiva. Pensó que lo regañaría, pero se sorprendió cuando no fue así.

—Te entiendo. Te sientes presionado por el tiempo, pero… amor, no pasa nada. Nuestros planes personales siguen ahí, no necesitas comerte el mundo entero justo ahora. Dediquémonos con paciencia a nuestras carreras.

—Pero cuando queramos tener familia seremos muy mayores. No quiero esperarme a los cuarenta para tener apenas un bebé.

Los ojos de Xiao Zhan se abrieron con algo de sorpresa.

—¿Eso es lo que te ha estado preocupando tanto?

Yibo finalmente asintió.

—Tengo menos de cuatro años para hacer todo lo que me falta por hacer.

Odiaba la cruel realidad de no poder tenerlo todo. O se enfocaba en su carrera, o comenzaba a formar su familia para ser un padre joven. ¿Por qué no podía tener ambos?

—Amor —acarició su mejilla y pensó muy bien en sus palabras—. No hay prisa, disfruta tu carrera y no te mortifiques ahora por lo demás. Una meta a la vez, ¿sí?

El menor frunció los labios en una mueca muy tierna y graciosa.

No sabía cómo decirle que se moría por tener hijos. Y no sabía cómo decírselo, porque así como se moría por tener un bebé, también deseaba no despedirse de su actual estilo de vida y de su trabajo.

A veces pensaba que la vida sería mucho más sencilla si fuera como en los "Sims". En una partida podía tener éxito en su vida laboral, y en otra partida podía dedicarse solo a formar una familia. Así lo tenía todo al mismo tiempo.

Se rio de sí mismo al ser consciente de esos pensamientos tan tontos e infantiles.

—Está bien —suspiró y acarició la mano de Xiao Zhan que justo en ese momento le pellizcaba la mejilla.

—Di Di.

—¿Mnh?

—Ge ge ai ni.

Bien, no era el único infantil en esa relación. Wang Yibo se echó a reír, pensando: "Con razón estamos juntos". Y es que eran tal para cual.

—Tonto —le pegó una nalgada que fue respondida con otra.

Su vida era buena. No tenía por qué auto-sabotearse, era imposible tener el control absoluto de lo que ocurría en su vida, así que mejor se relajaría y seguiría el consejo de su esposo: una meta a la vez.

El problema era que él tenía varias metas que necesitaba cumplir al mismo tiempo.

Quizás Xiao Zhan tenía razón, se estaba explotando laboralmente él solo.

Confirmó ese argumento días más tarde cuando Wen Pei tuvo que llamar a Xiao Zhan por teléfono.

—¿Estás ocupado?

—No, justo ahora estoy en un descanso, ¿por qué? ¿Yibo te pidió que lo trajeran al ensayo? —rio, pero dejó de hacerlo al notar la seriedad en el manager de su esposo—. Wen Pei, ¿qué sucedió?

Al escuchar su suspiro confirmó que algo malo había ocurrido.

—No te asustes, él está bien. Pero sería bueno que vinieras, hace unos minutos él…

—¿Qué? ¿Él, qué? —se desesperó.

—Se desmayó.

—Voy para allá.

Continuará…

(Importante leer hasta el final, no se lo pierdan)

¡Hola, pastelitos!

Primera actualización del año… y ya estamos en abril.

Soy la peor.

Antes que nada quiero agradecerles por seguir al tanto de esta historia. Siento que no merece todo el amor que le dan, en especial porque no he tenido la disciplina suficiente para actualizar como es debido. Pero como les comenté en el grupo de Facebook: escribo esta historia como un desahogo y una forma de escapar de la realidad, pero últimamente la realidad me ha consumido a tal grado de tener que dejar la escritura de lado. Me disculpo por eso.

De nuevo gracias por seguir aquí, leyendo este pequeño gusto culposo que tengo.

Espero que hayan disfrutado leyendo el capítulo tanto como yo disfruté al escribirlo.

Ahora, cuéntenme. ¿Cuál fue su parte favorita?

Por cierto, no se angustien, no voy a matar a nadie. A esta historia le quedan capítulos muy soft, felices y bonitos. Son para compensar el drama y la tristeza del nudo de este fic.

Aprovecho también para decirles que estoy abierta a complacencias. Si hay alguna escena o idea que les gustaría ver plasmada en este fic, pueden hacérmelo saber por medio del grupo de Facebook "Fanfics by Tea Drop". Ahí las leeré y si son ideas que se adapten al fic, las desarrollamos. Por ejemplo, si me dicen: "Quiero ver al Yizhan en una situación de paternidad muy incómoda y graciosa" yo les diré: "Tomo nota". jaja

¡Las quiero!

Otra cosa antes de irme: Bienvenidos los lectores nuevos que llegaron aquí por medio de Annie. Me platicaron que fue gracias a un live que ella hizo en Tiktok que muchos conocieron esta historia. Gracias Annie, gracias nuevos lectores, es muy bonito saber que hay gente que disfruta de leer mis ocurrencias que sirven de desahogo y distracción.

Y como regalo por tanto cariño, les dejo este extra:

Extra. "En la recepción de la boda"

Luego de la sorpresa del baile para Xiao Zhan, los invitados comenzaron a pedir que lanzaran el "ramo de flores" para ver quiénes serían los siguientes en casarse. Pero fue en ese momento cuando ambos se dieron cuenta de que, por obvias razones, no había "Ramo de novia". Así que decidieron improvisar y lanzaron sus moños.

El primero en hacerlo fue Xiao Zhan. Todos sus amigos se posicionaron detrás de él, listos para atrapar la prenda en el aire, y cuando esta salió volando, fue Wang Jackson quien se lanzó encima de los demás para ser el ganador.

Las risas no se hicieron esperar al ver la emoción con la que tomó el moño, pues ni siquiera tenía novia. Pero cuando los ojos del ganador se posaron sobre uno de los recién casados… Xiao Zhan se alarmó.

—Hey no —abrazó a Yibo e incluso lo rodeó con una de sus piernas—. Consíguete al tuyo.

Un estruendo de risas aún mayor resonó en el jardín de la residencia Wang. Y de entre todo ese barullo, la adorable risa de "pato" de Wang Yibo sonaba adorable. Estaba tan feliz, y se estaba divirtiendo tanto que ya le dolían las mejillas de tanto sonreír.

—¡Pero qué dices! Xiao Zhan, él es mi primo. No podría fijarme en él, además… —buscó a alguien con la mirada. Todos de inmediato buscaban salir de su campo de visión, pues no sabían qué locura tenía en mente.

Wang Jackson sonrió con victoria cuando encontró a su objetivo, sentado en una mesa junto a la pista, Lay disfrutaba de una copa de champán mientras veía todo el show.

Dejó de reír cuando vio a su amigo correr hacia él, y… ¡Palideció cuando se sentó en su regazo!

—Te encontré —Jackson le guiñó un ojo al mismo tiempo—. Es nuestro turno de casarnos, cariño —le enseñó el moño.

Lay se quedó congelado, ni siquiera parpadeaba. ¿Había dejado de respirar?

Su rostro comenzó a cambiar de color, y cuando se dio cuenta de que eran el total centro de atención, se quitó a Jackson de encima y buscó a uno de los recién casados con la mirada.

—¡Wang Yibo, controla a tu primo! —se puso de pie, señalando a un Jackson ya bastante ebrio, aunque… él estaba en las mismas.

Y lo único que Yibo hizo fue abrirse paso entre sus amigos hasta llegar a la mesa de Lay.

—¡Primo! —exclamó Wang Yibo con los brazos extendidos hacia el "nuevo integrante de su familia".

Jackson no aguantó la risa, doblándose sobre sí mismo para tratar de controlar sus carcajadas. Y es que el rostro de Yixing era todo un poema.

Cuando llegó el turno de Yibo para lanzar el moño, sus amigos una vez más se amontonaron detrás de él, listos para robarse la prenda.

Lo que nadie esperó fue que el ex integrante de UNIQ se diera media vuelta, buscara a alguien con la mirada y le lanzara directamente el moño a esa persona.

El silencio reinó en el lugar mientras Ayanga sostenía en su mano la prenda.

Incrédulo, miró lo que tenía en las manos, y luego miró a Yibo. Este asintió en un mudo acuerdo y le dedicó media sonrisa misteriosa.

Oh…

El corazón de Ayanga se aceleró, miró al amor de su vida que estaba parado junto a él, igual de confundido que el resto de los invitados. Entonces tomó el suficiente valor para sacar algo de su bolsillo.

Aún en medio del pequeño tumulto de personas, que ya se habían esparcido lo suficiente para darles espacio, Ayanga puso una rodilla en el suelo y abrió una pequeña caja aterciopelada, mostrándole el contenido a su pareja.

Dalong lo miró con los ojos muy abiertos, su boca estaba igual. No lo podía creer.

Ya había perdido la cuenta de los años que llevaban de relación, ya se habían resignado a nunca cumplir ese sueño, pero ahora… ahora era posible.

—Mi amado y querido Da… —fue interrumpido.

—¡Sí! ¡Acepto! ¡Sí, sí, sí! —se estampó contra él en un fuerte abrazo, ambos en el piso, riendo y llorando de felicidad.

Los aplausos resonaron al igual que decenas de exclamaciones llenas de ternura al ver a esa pareja tan apreciada por todos teniendo al fin su "felices para siempre".

—Tú ya sabías algo de esto —murmuró Xiao Zhan cerca del oído de su esposo.

Yibo lo miró y sonrió de la misma forma enigmática. Eso fue un "sí" para Xiao Zhan.

—Luego te lo cuento —le dijo al oído.

Y es que había descubierto por accidente a Ayanga mirando el contenido de esa caja. Lo había notado pensativo, incluso un poco triste y nervioso. Cuando se lo encontró en el pasillo haciendo eso, no le dijo nada, solo pasó a su lado y le palmeó la espalda. Fue un gesto muy sutil, pero suficiente para animarlo un poco.

Jamás imaginó que Wang Yibo le permitiera hacer eso en su propia boda. Lo que Ayanga no sabía era que él se sentía en deuda con ambos por siempre cuidar de Xiao Zhan durante aquellos momentos tan difíciles y oscuros de su vida, así que eso era lo mínimo que podía hacer para retribuirles un poco todo su apoyo.

15/04/23

1:00 am

Si llegaron hasta aquí, les pregunto: ¿Les gustaría que les comparta mi playlist de música que uso para escribir? Tengo una en específico en YouTube que se llama "Nosotros". Cada canción ahí tiene algo qué ver con el fic, ya sea que la letra me recordó al Yizhan, la música me inspiró, o es una canción que sale en la historia (o saldrá).

Si les parece buena idea, se las compartiré en el grupo de Facebook.

Gracias por todo! Los quiero, pastelitos!