Buenas madrugadas. No tenia pensado actualizar hoy, pero henos aquí.
Hazuki, a mí me encantan tus comentarios :)
Espero que puedas seguir disfrutando.
Notas de autor:
Pido un poquito de indiscreción, a partir de aquí y en los siguientes capítulos… como que va a haber escenas un poquito subidas de tono. Así se pensó la historia y muchas escenas ya están escritas de ese modo así que… sip. Siento mucho si eso pueda incomodar a alguien.
Disculpen mis terribles escenas de "comedia".
Fiesta de té con la Araña
2do. Día por la Noche
¿Qué debía hacer?
De pie al lado de Gon, meditó. Con mil preguntas y mil respuestas agolpándose en su cabeza buscando una explicación.
¿Gon le había mentido?
Se mordisqueó los labios, mortificado. El chico le había mirado con tanta sinceridad en esos orbes dorados que él le creyó. Él de verdad le creyó.
Que estúpido fui…
"Me mentiste… -susurró herido- me hiciste creer que no habías estado implicado en lo de hace siete años…"
"¡No te mentí! -casi grito Gon, luciendo desamparado, con mil y un cosas derramándose del dorado de sus ojos- yo… juro que yo jamás te mentí... en nada… "
Le vio apretar los labios hasta volverlos una fina línea en sus rasgos, callando lo que sea que quería gritar, bajando la cabeza resignado. Tal como cuando pensó que Kalluto y él salían. Gon lucía como si…
Hubiese perdido algo…
Sopesó detenidamente las palabras, intentando encontrar lo que sea que el chico quería transmitirle en sus silencios. ¿Qué era lo que no quería o podía decirle en voz alta?
Entonces pensó.
Gon solo tenía trece años cuando ocurrió aquella masacre. Es casi obvio que él no era el culpable, aunque tampoco debe olvidar que solo un año después el mocoso se enfrentó a un guardia real y sobrevivió.
Gon dijo que lo salvaron.
Puede que sus palabras no sean necesariamente una mentira. Qué tal si… ¿Qué tal si Gon había permanecido en contacto con la persona que lo ayudo aún después del atentado? Si se habían vuelto amigos… eso explicaría porqué el chico se negaba tanto a decir cualquier cosa, Gon definitivamente preferiría morir antes que traicionar a alguien…
En especial a un amigo.
No es lealtad hacia un salvador, sino amistad…
Quería saber si así era. Que esos ojos dorados tenían esa razón para callar. Que Gon de verdad era tan noble como parecía y no un vil embustero…
"Es tu amigo… -susurró, encontrando su respuesta en los hombros tensos, el silencio solemne- se hicieron amigos después de que te salvara. Lo estás protegiendo…"
Pero necesitaba saber más. Entender más…
Porque hay algo que le molesta y no le termina de encajar. Si eran amigos y Gon quería morir para protegerlo podía entenderlo. Pero, habían atacado juntos a Omokage. ¿Eso significaba que Gon tenía una vendetta personal contra la araña?
"¿Por qué fuiste tras Omokage? ¿Por qué lo mataron? ¿Es porque era parte de la araña…?"
Gon ni siquiera se molestó en levantar la cabeza, la respuesta resonó lúgubre en la habitación.
"Habría dado igual si era parte de la brigada o no. Ese bastardo hizo cosas horribles…"
Chisto. Esa no era una buena justificación.
"Yo también he hecho cosas horribles Gon, ¿Cuál es tu pun…?"
"¡No! -corto Gon duramente, concentrado en el piso de madera, con manos temblorosas echas puños- ¡No te compares con él! ¡Killua no es como él! -rugió de una manera que le hizo retroceder un paso, indeciso ante la ferocidad de las palabras- Killua es luz, es calidez… Omokage era un monstruo que mató a su propia hermana solo porque podía"
Tirito un momento, la imagen de Illumi alzándose sobre él, sobre Alluka. La sangre, la oscuridad. Kalluto. La huida. Trastabilló casi cayendo, recuperando el equilibrio antes de perderlo por completo.
"Incluso la brigada pensó que debía morir ¿No? -la burla se oyó extraña en esa voz que siempre sonó tan pura, se le contrajo ligeramente el estómago- iban a matarlo ¿No? Por desenterrar los cuerpos de sus camaradas… esa clase de persona era Omokage… el que usa la imagen de un compañero caído para fines egoístas, el de un amigo masacrado para tenderte una trampa, el de un maestro sacrificado para golpearte donde duele…"
Suspiró, comprendiendo.
Sabía de las habilidades de Omokage y la razón de los avistamientos de la brigada en aquel pueblo olvidado por Dios. Recuerda el odio y el coraje de todos al enterarse. La indignación, el ultrajamiento. Hasta Feitan se sentía asqueado.
Sea lo que fuese que haya pasado ahí. No podía culpar a Gon, al usuario de las cadenas ni a la brigada por querer destruir al muy cabrón.
Pero eso lo dejaba con…
Miro una vez más la credencial. Pensó en lo que significaba. Una prueba. La prueba de que la brigada estaba en lo correcto. La prueba de que Gon y el bastardo de las cadenas eran amigos. La prueba de que él se había equivocado hace cuatro años. La apretó entre sus dedos haciéndola crujir.
Debía tomar una decisión y corregir su error.
"¿Te revisaron cuando te trajeron?"
Gon negó, apenas moviendo la cabeza. Rechino los dientes, eso podía no significar nada si tenían desplegado su en. Si se apresuraba en dejar el objeto en uno de sus bolsillos los demás podrían notar que antes no estaba. Eso generaría muchas preguntas. En ese momento maldecía no haber salido con ellos y haber estado en el momento de su captura.
¿Qué debía hacer entonces? Si entregaba la credencial no había vuelta atrás. Feitan lo cortaría en pedazos importándole poco y nada si tenía o no la aprobación del líder con tal de sacarle el nombre que buscan. Y Gon, Gon claro que no cedería. Lo matarían, de manera cruenta y detestable.
No… no quiero…
La tristeza se apoderó de su corazón en alguna medida que desconoce. Sentía que había recuperado algo que no sabía que había perdido y ahora buscaban arrebatárselo de nuevo. La sola idea resultaba aterradora. Terriblemente dolorosa. No estaba listo para renunciar a eso. No de nuevo.
No a Gon.
Pero si no la entregaba y ellos se enteraban… sería tomado como un traidor. Bueno. Siendo realistas, ya lo era por ocultar ese pequeño resquicio de información desde hace años cuando lo encontró entre escombros. Si lo hubiese cedido desde aquel entonces, Chrollo le habría dado caza a su dueño hasta encontrarle y matarle…
La sola idea lo hizo temblar.
"Gon…"
Pero Gon no escucha. Se encuentra completamente ensimismado, perdido entre pensamientos viscerales y arrepentimientos. Ni siquiera entre las garras de Feitan lució tan muerto en vida como en este momento, más bien había sido todo lo contrario. Gon brillaba en valentía y terquedad, con esplendor y gloria, bañado en una luz que el mismo sol podría envidiar.
Las palabras de su abuelo resonaron entonces burlonas en su cabeza.
Dar la vida por protegerlo no suena como una mala idea…
Se acuclillo frente al muchacho tomando una decisión, ignorando la voz queda en el fondo de su cabeza que le dice que ese es solo el comienzo de algo que no podrá detener.
"Gon. Escucha…"
Será sincero y aceptará que se molestó al no recibir respuesta. Los ojos miel se mantuvieron perdidos en el suelo, sopesando quizás su propia mortalidad. No tardó mucho en descubrir su hilo de pensamientos.
Gon pensaba que lo entregaría. Gruño. ¿Cómo podría? Él no quería mancharse las manos con su sangre, no de nuevo. No después de haber encontrado al niño de ojos dorados. El de sonrisa grande y toque cálido.
Yo jamás te delataría, Gon…
Tomó su barbilla entre sus dedos y levantó su rostro llamando su atención -tal como hacía con Alluka cuando lloraba desconsolada por el maltrato de su familia- obligándolo a mirarle.
El dorado de sus ojos lucía sucio y eso le disgustó, pero se obligó a ablandar la mirada, acariciando ligeramente la mejilla aún magullada con el pulgar. Endulzando el gesto con la confianza que no posee, pero debe poseer.
"Escúchame con atención Gon. Esto es importante…"
Gon pareció contener el aliento por un momento y asintió, permitiéndole continuar. Le sonrió un momento antes de volver a su semblante serio. Levantó la credencial que descansaba en su mano a una altura cercana a su rostro para que los ojos dorados la vieran bien.
"Esto nunca lo viste ¿Está bien? Lo ocultaré. Y si por azares del destino esto cayera en malas manos dirás que la empeñaste en una tienda de Yorkshin en cuanto la obtuviste, que tienes años sin verla ¿Entendido? Quiero que te ciñas a esta historia sin importar nada más"
"Pero Killua… -con la mano aún en la áspera barbilla espero la pregunta que sabe que se aproxima- ¿No tendrás problemas con ellos por ocultarlo…?"
Sonrió porque su corazón había anticipado la preocupación. No entendiendo aún porque Gon insiste tanto en preocuparse más por su bienestar que por el propio.
"No te preocupes. Diré que en una de mis misiones la encontré por casualidad en una tienda y la robé… ¿Entiendes? Esto jamás estuvo en la iglesia y jamás estuvo contigo"
Pero la mirada de Gon dudaba, así que dejo la palma de su mano acariciar la mejilla por completo con un toque más delicado, acercándose hasta casi rozar su nariz con la otra pequeña y respingada cómo si fuese a confesar una travesura, un secreto.
Vio el rubor subir hasta las mejillas canelas, la boca abrirse titubeante en una mueca nerviosa. Sonrió, queriéndose burlar de las mejillas ahora cereza, de la dulce vergüenza. Pero no era el momento.
"Gon. Sin importar lo que pase… prométeme que mantendrás esa mentira. No importa si me amenazan o me lastiman"
"Pe-pero…"
"¡Gon! ¡Prométemelo! -levantó la voz, mirándole severamente, acercándose hasta estar casi sobre él- necesito que lo hagas"
No te puedo dejar morir así. No por mi culpa…
"Yo… está bien"
Solo al oír esas palabras logro respirar aliviado. No era la mejor coartada, pero bastaría. Igualmente era poco probable que encontrarán la credencial entre sus pertenencias, mucho menos que la asociarán con la iglesia y el usuario de las cadenas. Él no permitiría que esa licencia cayera en manos de alguien más, la destruiría de ser necesario con tal de asegurarse de que eso mantendría a salvo a Gon.
"Killua… -escucho el murmullo contra sus labios, un leve ronroneo escondido en el aliento del chico frente a él. Sólo entonces recordó la cercanía y el toque confianzudo casi irrespetuoso- me estás encajando tu rodilla huesuda en la pierna"
Puso los ojos en blanco.
¿Pero qué carajos?
Bajo la mirada, efectivamente encontrando su pierna sobre la otra, haciéndole sonrojar por esa invasión tan despiadada a su espacio personal. Soltándole con urgencia, alejándose de él. Boqueando molesto.
¿Cómo que huesuda?
Está por mandarlo a la mierda, claro que sí. Eso es lo que saca por preocuparse por alguien tan… ¡tan…!
"Gracias Killua… -el dorado ha vuelto a brillar hermoso, puede palpar la honestidad en sus palabras nuevamente- no tienes porque ponerte en peligro por mi"
Infló las mejillas, desviando la mirada. Dejándose caer en la cama sin estar seguro si le estaba ayudando como Gon creía o solo cubría su propio pellejo.
Quizás ambas…
"Ni lo menciones"
Quizás ninguna…
Se estiró hasta las almohadas, recostándose. De repente se sentía terriblemente cansado. Oh, es verdad… no durmió nada la noche anterior.
"Killua…"
Con un demonio…
"Cómo vuelvas a pedirme que te baje los pantalones, Gon -gruño contra la almohada- juro que…"
Calló al no saber cómo terminar la amenaza, no sin incluir alguna insinuación indecorosa. Una broma subida de tono, una verdad a medias.
"Solo quería saber… -no respondió, pero desenterró la cara de entre las almohadas, observándolo. Dando permiso de proseguir con su duda. Aunque puede asegurar que Gon preguntaría de todos modos, con permiso o sin el- ¿Por qué pareces estar tan empeñado en protegerme? Incluso antes de saber quién era yo"
Recostado sobre su costado derecho dejo su mirada pasear por la habitación, ligeramente confuso. La verdad es que no se había detenido a pensar profundamente al respecto. Desde el primer momento en que los ojos miel lo bañaron supo que estaba interesado en saber más, conocerlo más. Era divertido, un estúpido, pero con un alma genuinamente amable. Gon no le había juzgado cuando habló de su familia o de las muertes que perpetuó, no se alejó de él o le miró con miedo. Gon había sonreído, le trataba con amabilidad y entendimiento.
Y después de recordarle, de encontrarle…
Después de descubrir quién es…
No quiere que muera…
"No lo sé. Me caes bien"
Gon le observó ligeramente pasmado, cómo si no esperara del todo una respuesta. Y después rió, con esa felicidad ligera que le recordaba el sonido de las campanas.
"¡Cielos! ¡Me hubiese gustado oír que me veías como un amigo, pero eso es suficiente para mí!"
Ahora el pasmado era él. ¿Amigo? Amigo… Gon quería ser visto como un amigo por él. Y él ¿Acaso era visto como un amigo por Gon? La emoción de pensarlo le calentó el pecho hasta casi hacerlo sonreír. Un amigo. Su primer amigo…
Los asesinos no tienen amigos…
El aire se le atoró cuando el susurro viscoso reptó por su espina dorsal hasta hacerle temblar. Casi había olvidado el timbre de voz de su hermano mayor, ese tono muerto que solía acosarlo en sus pesadillas.
Los amigos te hacen débil, Killua. Los amigos traicionan…
No, Gon sería incapaz. Gon solo he derramado amabilidad sobre él. Él moriría por un amigo. ¿Cómo podría traicionar a alguien alguna vez?
Un amigo solo es un juguete que espera a ser roto…
¡No, se equivoca! Él no podría. No lo lastimaría, no de nuevo. No es un monstruo. Cerró los ojos, mareado por la voz que se cuela en su cabeza y le marchita el corazón.
Eres un asesino. Estás defectuoso. Jamás tendrás amigos. Y si algún día los tienes… los matarás.
No, no, no… ¡No! El oxígeno le falta. Está por ahogarse. Él no quiere matar. No de nuevo. No a Gon.
Eres un Zoldyck. Siempre lo serás…
"Sabes, me apena un poco decirlo, pero… -abrió los ojos al escuchar la voz dulce que opaca la esencia putrefacta de su hermano, encontrándose con una sonrisa grande que le roba el aliento. No como hace un momento, sino de una manera agradable- yo sí te veo como un amigo"
Parpadeó, completamente desorientado. Feliz. ¿Acaso había oído bien? Que dicha. Gon lo ve como un amigo. Un amigo.
Escucho la voz de Illumi al fondo de su mente, intentando reclamar la atención que hace solo momentos le daba. Opacada por completo por la voz chillona, tan dulce como la miel. Sonrió sin poderlo evitar. Con la última frase de Gon dando vueltas a su alrededor.
Amigos…
"Quizás yo también pueda verte como un amigo en el futuro, Gon -dijo casi sin poderlo evitar. Gon sonrió, levantando sus brazos emocionado. Retorciéndose como un gusano con sal al no poder contenerse- aun así no te volveré a ayudar con tu pantalón"
Gon chillo enfurruñado. Clamando como los buenos amigos se ayudaban en las buenas y en las malas. Pero él ya no le oye. Se encuentra pensando en su hermano y su legado, en su familia, lo que significa ser un asesino.
Sonrió.
Puedes irte a la mierda Illumi. Tú y tu puto legado. Gon es mi amigo. ¡Así que jodete!
…
Y la madre que lo ha parido…
¿Cómo que Gon es su amigo?
¡Y una mierda!
Y no contento con ello, también se estaba jugando el maldito pellejo con la maldita credencial que volvía a estar resguardada en su mochila.
¡En qué puto fiasco me he metido!
¿Qué había sido todo eso? ¿Un momento de debilidad o algo así? ¿Una trampa? ¿Un engaño? No puede olvidar que Gon ya ha demostrado ocultarle información. ¿Y si todo era un retorcido plan para ponerlo de su lado y sacarle de ahí haciendo que traicionara a la araña…?
La idea por sí misma era inverosímil.
No. Gon es demasiado idiota para planear algo así…
Se llevó las manos a la cara. ¡Esto no está pasando! ¡Él no puede perder la cabeza tan fácilmente por alguien! Ni siquiera puede decir a ciencia cierta que lo que siente hacia el muchacho es amistad. No. El cosquilleo en su pecho no se siente así. Era algo distinto… ¿Admiración? ¿Respeto? ¿Cariño? ¿Acaso alguien se puede encariñar tan rápido?
Y si no es cariño, entonces ¿Qué es…?
Estaba tan nervioso que cuando golpearon la puerta en tres toques suaves el salto que dio casi le prende del techo cuál gato asustado. Giro su vista apretando los dientes hacia el chico que le mira entre asombrado y burlón.
"Una sola palabra y te dejaré sin comer…"
Gon infló las mejillas guardando seguramente una grosería hacia su persona. Y él sonrió caminando hacia la puerta, reconociendo de antemano a su visitante. Abrió, encontrándose con una bolsa grande alzada al nivel de sus ojos.
"Cena"
"Puedo verlo -contesto tomando la bolsa que su hermano le extendía, olisqueando el interior. Sonrió ante el olor. Gon amaría esto- ¿Te quedas a comer Kalluto?"
Su hermano se quedó en silencio, mirándole para después observar al chico tras él. Giro ignorando su pregunta y comenzando a caminar por el oscuro pasillo.
"No quiero interrumpir…"
Parpadeó confuso. Eso había sido raro. ¿De qué hablaba Kalluto? ¿Interrumpir qué? Si solo sería una cena entre dos… amigos.
Yo sí te veo como un amigo…
Gon es mi amigo…
Las palabras resonaron en su cabeza. La duda volvió a él, atosigándolo. Hay algo en esa palabra que le descompone. Le gusta, al mismo tiempo que no. Amigo y rehén no van de la mano.
Vio a Kalluto desaparecer en una de las esquinas y dirigió una vez más su mirada a Gon, el cual observaba la bolsa entre sus manos con estrellas en sus ojos y…
¿Eso es baba?
Observó una vez más el final del pasillo, allá donde Kalluto se había perdido en la oscuridad. Quizás ocupaba a su hermano. Compartir sus temores en voz alta. Confiaba en Kalluto. Era el único que tenía, el único que le quedaba. Kalluto jamás lo traicionaría.
"Gon. Saldré un momento, necesito hablar algo con Kalluto -giro dejando la bolsa en el piso, cerca de Gon. El cual le miró confundido, queriendo preguntar- puedes comer si quieres. Vengo en un momento…"
Salió de la habitación, Kalluto no estaba lejos, podía alcanzarlo sin problemas. Pero antes de cerrar recordó algo.
"Oh… no huyas -susurro asomando su rostro por la puerta. Vaya que era estúpido. ¿De verdad estaba dejando solo al rehén? Prácticamente le estaba dando la posibilidad de salvar su vida… Gon sería un idiota si no la tomaba- por favor…"
Por toda respuesta Gon sonrió.
"No lo haré…"
Entonces eres un estúpido…
"Bien -susurro- por cierto, si alguien viene… solo grita, vendré en un segundo"
Y cerró la puerta tras él. Siguiendo el camino de su hermano. Necesitaba oír su opinión y quizás tener un respiro de la presencia intoxicante de Gon. Ese hombre le hacía tener ideas peligrosas, le hacía tener emociones que nunca había tenido y reacciones en su cuerpo bastante extrañas.
A todo esto, ¿Qué tan lejos tendría que ir de Gon para que no escuchara su plática? Sería demasiado vergonzoso que su amigo se enterara de esos sentimientos raros que le aquejan.
"¿Cómo está Killua?"
La pregunta le hizo detenerse abrupto. Se mimetizó entre las sombras, ocultando su presencia como su padre le había enseñado hace tanto tiempo.
Un asesino siempre será un asesino, supongo…
Dejó que sus ojos se adaptarán a la oscuridad como finas rendijas cual gato de cheshire. Observó la escena. Machi y Kalluto estaban solos en lo que antes fue un gran salón, cerca de los ventanales y con mirada perdida en la ciudad a la lejanía.
Repto por la pared en silencio, como una sombra, un espejismo. Modestia aparte, era el mejor en Zetsu dentro de la brigada. Incluso mejor que Kalluto.
"Killua parecía frustrado"
Machi pareció meditar la respuesta, llevando una mano a su barbilla y recargándose descuidadamente en la pared. En ese ángulo solo puede ver la espalda de su hermano y el costado de Machi.
"¿Crees que hayan discutido?"
"Quizás, el ambiente lucía raro… o…"
Kalluto calló, pero Machi le observó un momento, instándole a seguir. Maldijo a su maldita familia por hacer a Kalluto tan obediente. Si Machi preguntaba, era seguro que Kalluto respondería.
"Killua no lucía enojado, no en realidad. No era la frustración que solía tener en casa, lucía más como si… no supiera qué hacer"
Machi suspiro, como si supiese exactamente a lo que Kalluto se refería.
"Temo que Killua se está encariñando bastante rápido de ese muchacho. Aunque no me sorprende, Nobunaga y Pakunoda le protegieron férreamente en el pasado. Cada uno a su manera, claro… -Machi siempre se mantuvo fuerte. Frente a ellos, frente a la brigada. Pero en este momento. En medio de la sala iluminada por la luz de luna. La voz de Machi sonó… melancólica- en dos días Killua congenió más con él que con cualquier otro miembro de la brigada en los cuatro años que llevan aquí. Killua está comiendo, riendo, hablando con alguien… temo que… se quiera marchar con él"
Contuvo el aliento, asustado de que su lealtad a la araña ya estuviese siendo valorada. Kalluto calló un momento antes de responder.
"Mi hermano es un caprichoso… él necesitaba buscar su lugar en el mundo. Ese lugar no estaba en casa y tampoco está aquí- se mordisqueó los labios molesto con las palabras de su hermano pequeño, consciente de su veracidad y la carga que puso sobre sus hombros al arrastrarlo en esa búsqueda. ¿Es que acaso Kalluto veía su huida de casa como un acto egoísta? ¿Acaso creía que todo sería mejor si hubiese callado y seguido las órdenes de su familia? ¿Qué Alluka seguiría viva de ser así? Se sintió culpable- creo que ve en ese chico lo que él siempre buscó… libertad absoluta"
Pasó un rato antes de que alguien volviese a romper el silencio.
"Si Killua decide irse alguna vez de la brigada… ¿Qué harás tú?"
La cuestión le cayó como balde de agua helada. ¿Separarse de Kalluto? ¿De su hermanito? ¿De lo único que le quedaba en la vida? ¿Es que acaso había una opción donde ellos dos no estuviesen juntos?
"Killua es un hermano maravilloso… pero creo que estaría mejor sin mi -Kalluto es tan parecido a Illumi, tan frío y calculador cuando quiere. Tan imperturbable para decir las cosas. Tan distante con sus sentimientos. Si le duele o no pronunciar esas palabras, no está seguro. Su voz no lo demuestra, pero él se siente destruido- siempre puso la felicidad de Alluka y la mía por encima de todo. De nuestra familia. De nuestras obligaciones. Incluso de su propia felicidad… por mi hermano, yo estoy dispuesto a dejar de matar. Por mi hermano Alluka estaba dispuesta a hacerlo"
Vio la mano de Machi subir hasta la coronilla de Kalluto, acariciando sus cabellos en un gesto maternal que pocas y muy especiales veces había tenido para con ellos. Porque Machi entre todos, fue quien los acogió con lo más parecido a cariño dentro de la brigada. Machi era a veces una madre y otras, mentora. Una compañera, una hermana, una confidente.
Si Machi hacía eso, entonces -a diferente de él- ella lograba ver en los ojos de Kalluto un atisbo de dolor. Una muestra de humanidad.
"¿Seguro de que quieres quedarte en caso de que eso pase? -Kalluto no respondió- el líder volverá en dos días"
Frunció el ceño. Machi le había mentido en ese detalle. Acaso… ¿ella de verdad creía que se iría? ¿Tanto desconfiaba de él?
Bien. Esto se sentía de nuevo como en casa, cuando tomaban decisiones sobre él sin preguntarle. Perfecto. Esto es más que perfecto.
Retrocedió en silencio. No había encontrado en esa pequeña aventura las respuestas que buscaba, en el peor de los casos, ahora estaba peor. Machi no confiaba en él. Kalluto lo culpaba por lo de Alluka. Después de cuatro años lidiando con la muerte de su hermana, volvía a sentirse una basura.
Camino de regreso hasta la habitación, en tenso silencio. Si se enteraban de que había dejado solo a Gon sus problemas se duplicarían dolorosamente. Y por lo que puede apreciar, la brigada ya sospechaba más de una cosa.
Joder, que problema…
Abrió la puerta, pensando que encontraría los ojos dorados del otro lado esperándolo paciente como intuye que Gon haría. Pero el corazón se le saltó un latido al no encontrarle dónde lo había dejado.
¿¡Es en serio!?
Está por activar Kanmuru y salir corriendo en su busca cuando las pisadas fuertes se oyeron en el pequeño baño. Parpadeó confuso al ver al chico alto asomarse por la abertura de la puerta, secando sus manos.
¿De verdad el idiota no se fue…?
Casi hubiese preferido que se marchara. Prefería mil veces afrontar un castigo de la brigada que seguirse comiendo la cabeza con la presencia de este idiota. Los cochinos sentimientos que le genera y los planteamientos que comienzan a apilarse en su mente.
Gon sonrió, levantando sus manos unidas hacia él, moviendo graciosamente sus dedos. Cómo si notará el temor en sus ojos. Cómo si hubiese escuchado el latido que su corazón se ha saltado.
"Me lave las manos… para cenar"
"Oh… -sólo entonces notó que Gon ya había sacado las bandejas de la bolsa y estas reposaban en su cama- ya veo… adelante, come. No tengo hambre"
Gon afilo la mirada, bajando sus manos. De no ser porque estas seguían bien ajustadas, juraría que esté las habría puesto en forma de jarra sobre sus caderas, como una especie de mamá regañona a punto de echarle la bronca.
"No comeré sin ti"
Miro a Gon. Miro las bandejas. Recordó las palabras de Machi. Suspiro dejándose caer en la cama, tomando la bandeja más próxima con fastidio.
"Está bien mamá, voy a comer. ¿Feliz?"
La sonrisa sabionda de Gon casi le hace arrojarle su hamburguesa a la cara, pero desistió. Molesto consigo mismo por como la presencia del chico moreno le calma con tanta facilidad sus inquietudes. Molesto porque Gon cumpliera su palabra. Molesto por su preocupación por él y viceversa. Molesto por sentirse tan bien en su presencia.
…
"Listo"
Ignoró la gran sonrisa, volviendo a guardar los enseres médicos en el pequeño botiquín. Tranquilo en el fondo de su corazón de que las heridas en el brazo de Gon estuviesen evolucionando tan bien.
El líder volverá en dos días…
Su tranquilidad se tambaleo. Dos días… era tan poco tiempo. Ni siquiera era suficiente para poner en orden sus pensamientos. Se levantó para guardar nuevamente el botiquín, distraído en sus dilemas hasta que vio a Gon levantarse y caminar hasta la pared que parece haber adoptado como espacio personal.
Oh no. Eso sí que no…
"No, no, no. No dormirás en el suelo nuevamente, ¿Entendido?"
Gon se pasmo un momento, abriendo la boca. Mirándole fijo antes de mirar la cama y volver a él nuevamente con algo parecido a la agitación.
"Pero Killua…"
"Vamos ¿Qué hay de malo? Ambos somos hombres y no es como si me fueras a atacar por la espalda -Gon le rehuyó la mirada, cubriéndose medio rostro con una de sus palmas- ¿O si?"
"¡Por supuesto que no! Pero…"
Levantó una ceja. ¿Desde cuándo Gon era alguien vergonzoso? Y entonces recordó con molestia, el olfato mezquino y su mal olor personal.
"Oh, ya veo… ¿Entonces debe ser por mi mal olor, no? Seguramente también apesto a sangre y muerte igual o peor que Feitan -escupió el nombre con asco, de manera dolosa, aguantando el coraje- te desagrada"
Te desagrado…
"No es eso… de verdad"
¿Entonces qué? ¿Cuál es el bendito problema en que el muy idiota pueda descansar en un cochino colchón decente? Chrollo vuelve en dos días y Gon no ha descansado nada. Sus músculos seguramente están tensos y doloridos por permanecer tanto tiempo en la misma posición y él no termina de captar que pronto tendrá que pelear por su vida. ¿Acaso Gon no confía en él? ¿No se supone que son amigos?
¿De verdad tendré que forzarlo a dormir como él me fuerza a comer?
"¡Dormirás conmigo Gon! ¡Así tenga que arrastrar tu trasero hasta la cama y amarrarte al dosel para que te quedes quieto, entendido!"
Y lo comprendió dos segundos después. Demasiado tarde para arrepentirse o corregirse, cuando Gon le miró con ojos enormes, boca abierta y un rubor profundo decorando su rostro por sobre su mano.
Se le secó la boca cuando comprendió la posibilidad de que Gon hubiese entendido alguna, ejem… clase de connotación sexual. Absurdo, ¿No? ¿Por qué razón Gon creería que él quiere…? Sintió su propia vergüenza subir hasta su rostro de manera escandalosa. Las lágrimas le bañaban la vista.
¡Oh Dios, qué vergüenza!
"¡Olvídalo! -gritó- ¡No dije nada! ¡No importa!"
Se dejó caer en la cama de espaldas a Gon, azorado. Con ojos apachurrados y rogando que la tierra -el colchón- se lo tragara de un bocado para no ver de nuevo la cara de idiota hermoso que Gon había puesto ante su muy, muy estúpido arrebato.
Felicidades Killua, eres un puto genio…
Pero el peso de otro cuerpo sobre el colchón le sacó de sus pensamientos. No tenía que voltear para saber quién era. El aroma a bosque persistía a todos los otros olores.
"Waoh Killua, si tanto querías que durmiera a tu lado, solo tendrías que haberlo pedido…"
Una risa suave se escuchó por todo el cuarto y él gimió aún más avergonzado contra la almohada. Jamás había pasado tanto bochorno antes y esperaba no volver a hacerlo en lo que le resta de cochina vida.
Aunque…
Algo en el aura de Gon le decía que con él cerca estás situaciones aumentarían antes de disminuir. Se acurrucó más en el colchón. Cansado. No sabe si podrá aguantar otro día de lo mismo.
"Sabes… tu no hueles a nada de eso- susurraron contra su oreja, como un arrullo sedoso que le hizo temblar el corazón- Killua… ¿Quieres saber cuál es tu olor?"
¿De verdad quería saber? Pero Gon ni siquiera le dejó contestar, respondiendo su propia pregunta con un ronroneo bajo, un murmullo cálido en su espalda.
"Hueles a chocolate caliente con vainilla. A una tarde de invierno. A luz de luna. A tristeza…"
Sonrió. Solo Gon podría dar una respuesta tan melosamente ambigua. Aunque si alguien le preguntara por el olor de Gon, él respondería sin dudar que huele a sol, a un paseo en el bosque, a un día de otoño, a felicidad…
"No quería dormir contigo porque hueles tan rico que es difícil concentrarse… -se puso tenso, como si una corriente de su propio hatsu le atravesará la espina dorsal, cohibido, completamente desarmado ante las palabras suaves- la tristeza no es un olor desagradable en absoluto, pero dan ganas de arrancarlo como si fuese ropa, me haces mal…"
El suspiro contra su cuello le hizo temblar.
Y tú me haces mal a mí, Gon…
"Killua… ¿Por qué estás tan triste? -guardó silencio sin saber qué responder. ¿Estaba triste por las palabras de Kalluto o por su recuerdo de Alluka? ¿O quizás porque la palabra amigo lo hace feliz y al mismo tiempo tan miserable?- cuando volviste estabas mucho más triste que cuando te fuiste. ¿Kalluto te dijo algo o… es por lo que le pasó a Alluka?
Trago grueso, desmoronándose. Apretó los ojos molesto. Sabía que a Gon no se le escaparía el nombre de Alluka aunque no hubiese mencionado nada en su momento. Tuvo el impulso de gritarle, alejarlo de él.
Mi hermano es un caprichoso…
Se abstuvo, recordando las palabras de Kalluto, dándole la razón. Es un caprichoso que no era feliz en casa ni con su destino. La sola idea de matar el resto de su vida le repugna al grado de hacerle vaciar el estómago. Pero… ¿Y si Kalluto tenía razón? ¿Si Alluka solo había sido una excusa para marcharse? ¿Si todo hubiese sido mejor si se quedaba? Alluka estaba dispuesta a cumplir con las órdenes de Illumi. Si él hubiese estado de acuerdo, entonces…
Por mi hermano, Alluka estaba dispuesta a hacerlo…
"Alluka murió por mi culpa…"
Gon pareció tensarse un momento a su espalda antes de recargar su frente sobre su hombro en una pequeña muestra de apoyo, un detalle pequeño pero agradable.
"¿Qué pasó?"
Suspiró antes de poder contestar.
"Ella tenía una habilidad muy… envidiable. Mi padre prometió que si me volvía el líder de la familia sin oponerme mi hermana jamás sería forzada a tomar vidas, pero mi..mi… -tartamudeo con su voz comenzando a romperse en pedazos- pero mi..mi…"
"Está bien Killua, tómate tu tiempo -esperó un rato, el suficiente para calmarse y poder continuar- no tienes que seguir…"
Pero él quería seguir. Quería compartirlo. Quería oír en voz alta que no era una basura. Que no… había sido su culpa.
"Mi hermano mayor tenía otros planes para ella… mi padre no hizo nada, así que decidí sacarla de ahí junto con Kalluto. Pero falle…"
Se hizo el silencio ante sus palabras. Tiene frío. Tiene miedo. Tiene culpa y remordimiento. No pudo evitar hacerse un ovillo tembloroso ante el recuerdo de su hermana sangrante entre las garras de Illumi. Las lágrimas se aglomeraron hasta derramarse de sus ojos. Está por tener un ataque de pánico. De esos que tiene cada vez que piensa en ese día, cuando se la quitan una y otra vez frente a sus ojos. Está por asfixiarse.
"Lo siento… -Gon no le abraza, no puede. Pero su aura baila cálida a su alrededor, cubriéndolo de manera que no sabía que el aura se podía utilizar. Se siente cálido. Se siente tan tranquilo. Se siente como… Gon- por no estar ahí para ti…"
Suspiró en medio de ese abrazo que es y no es. ¿Cuándo fue la última vez que se sintió protegido? ¿Que alguien se preocupó por él y no al revés? Bostezo, con los ojos mostrándole imágenes intermitentes entre la pared de la habitación y la dulce oscuridad. Está por quedarse dormido, mientras comparte cama con su amigo, mientras le da la espalda a su rehén.
"No te disculpes…"
Cabeceo una última vez antes de que todo se desdibujara a su alrededor. ¿Hace cuanto no dormía? ¿Hace cuanto no se sentía así de bien? Sonrió entre sueños. Murmurando una última vez el nombre de su amigo, su primer amigo…
"Gon…"
Próximamente. ~
Y de repente, sin más palabras de por medio, Gon le beso. Estirando su cuello y chocando narices. Le beso los labios con dulzura y mimo. Con un gracias no dicho. Con ternura infinita.
Y él le correspondió. Porque quería, porque lo necesitaba. Porque él no sabía cuánto anhelaba probar esos labios del color de las fresas. Se derritió. Y suspiro. Porque quería más… mucho más…
¡Saluditos!
