Aquella noche la familia Stark se reunió a cenar por primera vez en más de tres años. Les habían preparado una cena especial para celebrarlo. Antes había visto a Sam y Elí, que habían regresado de la ciudadela, Arya le había presentado a Sandor Clegane y Gendry y Sansa le había explicado cómo había defendido su corona frente a Daenerys. Pero esa noche la iban a pasar entre hermanos. Se reunieron en el gran torreón y devoraron un festín de costillar de cordero asado con ajo y hierbas.
Se había reencontrado con Sansa en el Castillo Negro, pero a Bran y Arya no los había visto desde que se despidieron en Invernalia. Arya estaba cambiada, más dura, más adulta, y Bran…
- Espero que no volvamos a separarnos – dijo Arya mientras se llenaba la boca de puré.
- No volveremos a separarnos – respondió Jon.
Sansa y Arya se giraron hacia Bran, que asintió.
- ¿Hay algo que no sepa? –
- Es Bran – le explicó Sansa – Él ve… Cosas –
- ¿Qué? –
- Veo cosas que han ocurrido hace mucho tiempo – dijo Bran sin entonar – Y cosas que están por ocurrir –
- No lo entiendo – casi no había podido asimilar lo que le estaban contando - ¿Qué quieres decir? -
- Yo tampoco lo entendí cuando me lo explicó – dijo Arya – Pero es verdad, funciona –
Se apoyó en la mesa y bebió un trago de vino.
- Pero… ¿Cómo? –
Le contaron su historia. Cómo cruzó al Norte del Muro, como llegó hasta el gran arciano, cómo se metía en la mente de Verano y cómo consiguió ver eventos pasados y futuros.
- Esto es… - No sabía encontrar las palabras.
- Ninguno lo entendemos, pero es real – dijo Sansa – y ha visto cosas sobre… sobre ti –
- ¿Sobre mí? –
Notó una mano en la espalda. Eran Sam, Elí y Val.
- ¿Qué ocurre? – Jon no entendía nada. Todos le miraban, pero nadie le explicaba por qué.
Sam se aclaró la garganta y carraspeó una, dos y tres veces antes de hablar.
- La cuestión es que lo descubrí sin darme cuenta – dijo.
- Pero es verdad – añadió Arya – Bran lo ha visto –
Jon se puso de pie.
- ¿Alguien va a explicarme de una vez qué ocurre? –
Sam dio un paso adelante.
- Elí y yo descubrimos quienes son tus padres –
- ¿Sabéis quien es mi madre? –
- Sí bueno. Tu madre y… Tu padre. No eres un bastardo, eres hijo legítimo, estaban casados –
Jon buscó un sitio donde apoyarse.
- ¿Recuerdas cuando padre nos contaba lo que ocurrió en la Torre de la Alegría? – le preguntó Bran.
Asintió.
- Allí encontró a Lyanna en su lecho de muerte. Tenía un niño entre sus brazos y le pidió que lo protegiera. Le hizo prometer a su hermano que no dejaría que le alcanzase la ira de Robert –
- Y Lord Eddard regresó a Invernalia con ese niño –
- Padre es el hombre más honorable que he conocido – las palabras se le atravesaban en la garganta como si quisieran ahogarlo - ¿Decís que me engañó toda mi vida? –
- Padre te protegió toda su vida – replicó Sansa – Robert te habría matado si hubiera sabido quien eras –
- ¿Y quien se supone que soy? –
- Eres Aegon Targaryen, hijo legítimo de Rhaegar Targaryen y Lyanna Stark. Un hijo nacido del amor, no del odio – Bran le miró a los ojos – Legítimo rey de los Siete Reinos –
''Aegon''. Sintió que le faltaba el aire.
- Jon… - Val le sujetó de un brazo y Arya del otro - No me importa quien sea tu padre – Arya le abrazó – Siempre serás nuestro hermano –
- Daenerys… -
- No tiene por qué saber nada – dijo Sansa – No es asunto suyo –
Más tarde, Jon no recordaría haberse levantado, ni haberse despedido antes de salir al exterior. Cuando se quiso dar cuenta, estaba cruzando el rastrillo a caballo.
''Se trata de mi… tía'' – iba pensando – ¿cómo no va a ser asunto suyo? ''
- ¿Majestad? – le dijo uno de los guardias – Queda poco para que anochezca, es peligroso salir a solas –
- No voy a solas, Fantasma viene conmigo – dijo con voz ronca.
El sol amenazaba con ponerse cuando empezó a sopar un viento del norte. Jon lo oyó silbando, atravesando las pieles, el cuero y calando hasta el hueso.
En ese momento fue muy consciente de lo cansado que estaba de todo. Los norteños le decían que era el rey en el Norte, no podía doblar la rodilla ante la reina. Los sureños le decían que si no doblaba la rodilla sería un traidor.
''Doblar la rodilla ante hija del rey loco, que quemó a su tío y a su abuelo''. Pero Daenerys había acudido en su ayuda sin pedir nada a cambio, eso no era algo que haría una tirana. Y, además, era su tía.
''Hijo de Rhaegar y Lyanna'' – se dijo – ''Toda una vida queriendo saber quien era mi madre y ahora me siento vacío''.
Podía hacer como si no hubiera pasado nada. Tyrion Lannister le dijo un día que la mayoría de los hombres prefería negar una verdad dolorosa antes que enfrentarse a ella, pero Jon estaba harto de negar cosas. Era quien era: Jon Nieve, el rey en el Norte. Y si era hijo de Rhaegar Targaryen y Lyanna Stark, que así sea. Durante el resto de su vida se mostraría orgulloso de haber sido criado por los Stark de Invernalia y no viviría una mentira.
Pero ¿debería contárselo a Daenerys? Era de su propia sangre, no le ejecutaría. Seguro que no, sin duda, sin duda… Le confesaría que no tenía intención de reclamar el Trono de Hierro y ella lo aceptaría, desde luego. Era necesario. Si no…
No quería ni siquiera pensarlo. Jon no temía a la muerte, pero no quería morir así. Si había de perecer, que fuera con una espada en la mano, luchando por el Muro. No era un Stark, ni un Targaryen, pero podía morir como si lo fuera, como el rey en el Norte.
Fantasma se mantuvo a su altura durante ochocientos pasos, con la lengua roja entre los dientes. Hombre y caballo bajaron al cabeza cuando Jon le pidió más velocidad al animal. Pero el lobo aminoró la marcha y se detuvo; Se quedó atrás y desapareció, pero Jon sabía que lo seguiría a su ritmo.
A lo lejos, el grito distante de algún animal asustado le hizo levantar la vista. La yegua relinchó, nerviosa. ¿Habría cazado ya el lobo? Se puso las manos en torno a la boca.
- ¡Fantasma! – gritó - ¡Fantasma, conmigo! –
Cada vez más animales parecían huir. Vio un ciervo cruzar frente a él, pájaros volar en todas direcciones.
- ¡Fantasma! –
La respuesta que obtuvo fue un batir de alas. Una sombra atravesó el cielo.
''Dragones''
Cayó de espaldas casi en el instante en el que los hijos de la reina tocaron el suelo.
''Por los siete infiernos, ¿y ahora qué hago?''
- ¿Quién sois? – dijo una voz que venía de la grupa del dragón - ¿Jon Nieve? –
- Soy yo, alteza –
Dio un salto para ponerse en pie.
- ¿Qué hacéis aquí? –
'' Y como respondo a eso ahora?''
- Necesitaba tiempo para pensar –
- Como yo –
La reina se deslizó por el ala del dragón hasta caer al suelo en un movimiento ágil. Vestía una túnica blanca como las primeras nieves del invierno. Daenerys era la mujer más bella de Poniente, pero, a Jon, los cabellos plateados, la tez nívea y los ojos violeta le resultaban, de algún modo, inquietantes. La belleza de la reina sería algo así como un incendio. De lejos es una vista espléndida, pero todo el mundo sabe lo peligroso que es acercarse.
- Me gusta volar cuando tengo muchas cosas que reflexionar – dijo la reina – Me ayuda a despejarme –
- Yo no puedo volar – respondió – Pero cabalgar tampoco está mal –
Le sonrió.
- ¿Existe algún modo de ayudaros? –
- En realidad, sí – dijo Jon – Tengo algo que contaros –
'' ¿Tantas ganas tengo de morir?''
La reina lo miraba directamente a la cara, sin apartar la mirada.
- No sois el último dragón –
- ¿Cómo decís? – preguntó, sin inmutarse.
Jon tragó saliva para conseguir algo de tiempo y pensar bien las palabras.
- Vuestro hermano no violó a Lyanna Stark – dijo – No la raptó, se fugaron juntos y se casaron en secreto. Rhaegar tuvo un hijo, un hijo que Robert habría asesinado si se hubiera enterado. Lyanna lo sabía. Lo último que hizo antes de morir fue darle ese hijo a su hermano – cogió aire – A Ned Stark –
- Estáis diciendo… – susurró - ¿Soís…? -
- Mi nombre… Mi auténtico nombre es Aegon Targaryen –
Daenerys jadeó, se sujetó el vientre mientras trataba de recuperar la compostura. Jon se debatió entre si debía consolarla o alejarse, pero ella reaccionó antes.
- Es imposible –
- Ojalá lo fuera –
- ¿Cómo os habéis enterado? –
- Me lo ha contado mi hermano – dijo en voz baja – Él lo… Lo vio, puede ver cosas que ocurrieron hace mucho tiempo, no sé cómo explicarlo, pero es cierto. Y
Sam le ayudó a confirmarlo. Leyó sobre su matrimonio en la ciudadela, era un secreto bien guardado –
- Un secreto que nadie conocía salvo vuestro hermano vidente y vuestro mejor amigo -
Los ojos de Daenerys ardían con fuego oscuro en la oscuridad, como los del dragón que era su emblema.
- Sé que es real – dijo Jon – Jamás mentiría sobre el honor de mi padre –
- Demostradlo – exigió – si no mentís, demostradme que sois hijo de mi hermano. Solo entonces os creeré –
- ¿Cómo? –
Se giró hacia uno de sus dragones, el que tenía las escamas de color verde oscuro.
- Se llama Rhaegal – la reina acarició su hocico – Le di ese nombre en honor a mi hermano. Si la sangre valyria corre por vuestras venas no tenéis nada que temer.
Acercaos, mi señor –
La bestia giró la cabeza para mirarle. Tenía los ojos color bronce y su boca era tan grande que podría engullir un carruaje de un bocado.
- Vamos – le apremió – Decís que sois de la sangre del dragón –
No lo pensó más. Jon se quitó el guante y extendió la mano, con cuidado, hacia las escamas del dragón. Esperaba que estuviesen frío, como la piedra, pero no era así. ''Es fuego hecho carne''
- Subid sobre él – ordenó Daenerys.
- No creo que deba…-
- Debéis – dijo – Y lo haréis. Os ha dejado tocarlo, os dejará montar –
''Ahora no puedo echarme atrás'' – pensó – ''Dioses, todo va demasiado rápido''
Pero lo hizo. Subió con cuidado sobre el lomo del dragón. Notó su respiración entre sus piernas, tan lenta como profunda. Se agarró con fuerza a todo lo que pudo y, de pronto, vio alejarse el suelo.
Cerró los ojos, mareado. Cuando los abrió, vislumbró abajo el mundo como solo podía verlo un auténtico dragón.
