Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, pero la trama es de mi autoría.
ETERNAMENTE UNIDOS
CAPÍTULO 5: IRA
- Es posible – masculló Jazz, pensativo – aunque no encuentro razón para reunirse tan cerca de nuestro territorio.
- También podría tratarse de simples secuestradores en serie – acotó Esme, entrando en la habitación y sentándose junto a su marido.
- Tendremos que seguir la situación de cerca, por si acaso – dictaminó Carlisle, acariciando la mano de mi abuela.
Dirigí la vista hacia el bosque a través del gran ventanal. Una fuerte tormenta azotaba el Estado de Forks con ferocidad, haciendo que un centenar de gruesas gotas repiqueteen contra el cristal.
En la mansión nos encontrábamos todos, exceptuando a dos personas esenciales en mi vida…
- ¿Saben a dónde han ido mis padres? – pregunté, volviéndome para mirar al resto de mi familia.
- A su cabaña, Ness. Al igual que nosotros, creían que estabas durmiendo - comentó Jasper -. ¿Te encuentras bien, o deseas hablar? – el tono de voz que empleó mostraba su parsimonia natural, algo que desde siempre me tranquilizaba. Era eso o la influencia de su don.
- Ha sido un día difícil, pero estoy bien – aseguré con una delicada sonrisa.
- ¿Por qué Jacob sigue aquí, Nessie? – interrumpió Emm, saliendo por la puerta de la cocina.
- Yo se lo he pedido – murmuré.
- ¿Para? – inquirió, arrugando el ceño.
- Para intentar controlar mis pesadillas, al menos por hoy.
- Y, así y todo, el can se ha dormido, pero tú no has podido pegar un ojo en lo que va de la noche – adivinó Alice.
Suspiré al oír esa despectiva denominación.
- Lo siento, es la costumbre – se disculpó rápidamente.
Se oyeron pasos apresurados y desesperados, provenientes de la primera planta.
- El perro despertó – masculló tía Rosalie con retintín, sentándose junto a mí como un rayo.
Antes de que pudiera quejarme, Jake irrumpió en la sala.
- ¡Nessie! ¿Por qué has desaparecido?
Tampoco tuve posibilidad de responder, puesto que él me hundió cariñosa y sobreprotectoramente entre sus brazos y me besó en la coronilla.
- ¿Qué es ese hedor? – interrumpió Emmett, una vez más, con una mueca de asco y frunciendo la nariz.
Rosalie miró fugazmente a Jake, en modo de pelea, pero este no le siguió la corriente. Cuando me permitió liberarme de su abrazo y su delicioso aroma, percibí un fuerte olor a ácido y amoníaco. Era verdaderamente repugnante.
- Esta misma peste es lo que sentí allá arriba, y por lo que desperté – explicó Jacob, alerta y ansioso – creí que había sucedido algo.
- ¿Quién podría oler tan mal? Quizás sea el mismo autor de las desapariciones – acoté, haciendo un mohín mientras rodeaba con mis brazos la cintura de mi musculoso protector, y este me respondía de igual manera.
- Yo sé quién – articuló Jasper –. Un legítimo Hijo de la Luna.
- Llevan siglos sin aparecerse, ¿por qué lo harían ahora? – objetó Jake.
- Eso es algo que no podremos saber hasta confirmar que se trate de uno – le respondió mi abuelo.
Emmett, deseoso de lucha y con un sentimiento que no pude identificar, soltó la mano de Rosalie y salió en dirección al bosque, secundado por Jasper y Carlisle, que intentaban frenarlo.
- No vayas – le pedí en un susurro a Jake cuando intentó separarse de mí y seguirlos.
- No me sucederá nada, cariño – dijo mirándome fijamente a los ojos con dulzura.
Negué con la cabeza unos segundos, completamente obstinada en mi pensamiento. No sabíamos lo que podrían encontrar allí fuera, pero, si era uno de esos dichosos licántropos que tío Jazz había mencionado, con una sola mordida podría envenenar y matar a mi lobito. Por mis tíos y mi abuelo no debía preocuparme tanto, era prácticamente imposible que cualquier veneno fuera más potente que la ponzoña. «Aunque, la sangre de Jake había sido más fuerte que ella», pensé por un momento. De todas formas, algo en mi corazón no me permitía dejarlo ir. Quizás haya sido el miedo. Miedo a perderlo. Sí, definitivamente tenía que ser eso.
- Por favor – le supliqué – no vayas.
Él soltó un suspiro y me frotó la espalda lentamente entre el abrazo.
Unos minutos más hicieron falta para ver a Emmett, Jasper y Carlisle retornar por la puerta de entrada, sólo que esta vez volvían acompañados por mis padres, quienes se avecionaron inmediatamente y me abrazaron, primero mamá y luego papá. Poco más me había quedado sin aire con el abrazo efusivo e intranquilo de Bella.
- ¿Lo han encontrado? – quiso saber Jake, al que el cuerpo le comenzaba a dar leves temblores.
- No, ni siquiera hemos podido verlo - bufó Emmett, molesto por no haberse divertido en medio de una lucha, como él esperaba.
- Al parecer, pasó por aquí dejando su peste, y siguió rumbo hacia el norte. Las huellas se pierden allí – expuso Jasper.
Los temblores de Jake eran cada vez más fuertes, por lo que decidí mirarlo fijamente a los ojos –aunque él estuviese concentrado en la espesura del bosque, con su mirada llena de una furia que no alcanzaba a comprender –, para transmitirle tranquilidad e intentar calmarlo. Sabía que si se transformaba en aquel momento, no podríamos detenerlo cuando se impulsara a buscar a ese ser. Mi plan no estaba funcionando, Jake no me prestaba la suficiente atención como para permitir que lo ayudase. Así que apoyé mi mano en su mejilla, comenzando a dibujarle pequeños círculos con los dedos, sin quitar mis ojos de los suyos.
- Jake, no ha sucedido nada. Olvídalo – le susurré al oído, continuando con las caricias.
Poco a poco fue reaccionando, y su cuerpo abandonó las violentas sacudidas que daba. Aún así, su mirada seguía cargada de ira y yo no podía descubrir el motivo exacto. Tal vez se había preocupado demasiado, o le había molestado que no le dejase ir en busca de ese ser.
Eché un vistazo a mi padre, quien negaba disimuladamente con la cabeza en mi dirección. Perfecto, ¿cuál era el motivo de la ira de Jacob, entonces?
- Creo que ya deberían irse a dormir, ha sido un día extraordinariamente largo – opinó Edward.
- Sí, va a ser lo mejor – murmuró Jake, tomando mi mano entre la suya y encaminándose hacia las escaleras.
Me despedí del resto con un "buenas noches" junto a un saludo general con mi mano libre, y seguí a mi lobito, que parecía estar frustrado y fastidiado.
Una vez en la habitación, nos acomodamos en las camas como antes, yo en la mía y Jake en la que se desprendía debajo de esa.
- ¿Ahora me dirás qué es lo que te sucede? – pregunté, asomándome hacia él.
- Ese ser, sea lo que sea, me da muy mala espina. De seguro lo habría perseguido hasta encontrarlo si me hubieras dejado ir – dijo mientras jugaba a tirar la almohada hacia arriba y atraparla.
- Tendremos tiempo para encontrarlo. Pero, ¿no entiendes que si no te dejé ir es porque me preocupo por ti? – solté con evidente molestia al percibir cierto reproche en su frase -. Además, mis tíos, mi abuelo y mis padres ya estaban en camino, ¿es que acaso quieres hacerlo todo tú?
Rápidamente se giró y clavó sus penetrantes ojos negros en mí, expresando determinación y seguridad.
- No, no es eso. Tú eres quien no entiende. Me preocupo por ti más que por mi vida, y el solo hecho de pensar que eso que anda merodeando por el bosque podría haberte hecho daño, me pone los pelos de punta y me genera una rabia que nunca antes había sentido. Tengo la necesidad irrefrenable de protegerte de todo lo que pueda dañarte, Nessie – rodeó mi cuerpo con sus brazos y me tiró sobre él, acunándome en la calidez de su pecho – y ya dejémonos de discusiones. Es hora de dormir – dictaminó con dulzura a la vez que cerraba sus ojos sin soltarme.
- Mis padres pueden entrar y…
Unos golpes secos contra la puerta resonaron a modo de aviso. Luego, la misma se abrió, dejando paso a los susodichos. Mi madre optó por quedarse en el umbral de la puerta, mientras que mi padre avanzó unos pasos.
- Nessie, a tu cama. Jacob, suéltala – ordenó, disgustado.
Me escurrí de entre los brazos de Jake y me subí a mi cama, tapándome inmediatamente hasta la nariz, como si de una película de terror se tratase. Mi madre largó una risita disimulada ante mi actuación. Edward se arrimó a mí, me dio un beso en la frente y miró a Jacob con desaprobación.
- Si vuelves a aprovechar la situación…
- Sabrás que será por cuidar del pequeño angelito – le cortó Jake, burlonamente.
- No te pases conmigo, chucho – gruñó papá.
- Y tú no fastidies la noche – rebatió Jake.
Tras el saludo de mamá y la posterior salida de ambos, nos miramos y nos dedicamos dos muecas chistosas.
- Supongo que a esto no se opondrá – dijo él, haciendo referencia a mi padre y extendiéndome su mano para que la tome y, así, dormir de alguna forma unidos. Hice lo propio y cerré mis ojos.
- Que duermas bien – susurré.
- Tú también. Si tienes una pesadilla, violaré las reglas de tu padre y dormirás abrazada a mí – me advirtió. Estaba segura de que sería capaz de hacerlo. – Claro, si tú quieres – agregó.
- Por supuesto – respondí antes de quedar profundamente dormida.
Muchas gracias por sus comentarios tan lindos. Espero que este nuevo capítulo les guste.
Nos leemos pronto, y dejen sus reviews. Son mi mejor paga.
Un beso enorme.
