Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, pero la trama es de mi autoría.
ETERNAMENTE UNIDOS
CAPÍTULO 6: VIAJE
- Renesmee, prométeme que no harás cosas riesgosas – me dijo mamá a la vez que alisaba mi cabello con su pétrea mano – y que te cuidarás.
Rodee mis ojos, era la cuarta vez en el día que me decía lo mismo.
- Lo haré – resoplé, devolviéndole el abrazo en el que nos habíamos fundido – ustedes descansen y diviértanse. Aquí estará todo bien, tampoco es que me quedaré sola – le recordé.
El aeropuerto se había llenado de gente que iba y venía de un lado a otro con sus valijas a cuestas. Mis abuelos estaban parados frente a la ventanilla de atención de la aerolínea por la que mis padres viajarían, arreglando unas cuestiones de último momento acerca del vuelo.
El destino era Isla Esme, para una especie de segunda luna de miel. Eso significaba que estaría bajo el cuidado del resto de mi familia durante dos semanas enteras, pero quienes ocuparían por ese tiempo el lugar de padres serían Emm y Rose, como siempre. Eran geniales en ese rol. Si hubieran podido tener hijos, habrían sido padres de lo más sensacionales.
Esme y Carlisle volvieron y se unieron a los saludos, mientras Alice me separaba de mi madre para despedirse ella.
- Relájate, ¿sí? La cuidaremos más de lo que lo hacemos habitualmente – aseguró.
- Confío en ti, Rose, pero no en Emmett – le decía Edward a tía Rose.
- Oh, vamos. La protejo más que tú – se quejó tío Emm. Grave error. El semblante de mi padre casi rozó la furia. Sin embargo, no dijo nada, le dedicó una mirada fulminante y vino hacia mí.
- ¿Estás segura de que no quieres venir con nosotros, Nessie? – me preguntó, tomando mi cara entre sus gélidas manos y besándome en la frente.
- Segurísima – afirmé con una sonrisa que se me deformó por un recuerdo – cuiden de Pooh, no beban la sangre del inocente osito – exigí a ambos.
Todos se echaron a reír, contagiándome luego.
Pooh era un oso panda rojo que había adoptado la primera vez que visité Isla Esme, cuando aparentaba tener cuatro años. Lo había encontrado en una de las ocasiones en que fuimos de caza con mis padres. En ese momento intenté traerlo conmigo, pero ellos se negaron, alejando que debíamos dejarlo en su hábitat porque Forks era demasiado húmedo para esa especie.
- Nessie, ¿acaso sabes si el oso sigue con vida? – interrogó tío Jazz, con una mueca muy parecida a las que hacía Emmett para fastidiarme.
Lo miré haciendo una mueca y una sonrisita sarcástica, a lo que él soltó una risa disimulada.
- Cariño, ¿prefieres que lo busquemos para asegurarte de que se encuentra bien? – propuso mamá dulcemente.
- No, no es necesario. Sólo les pido que intenten no utilizarlo como aperitivo. No me gustaría que muera en esas circunstancias – dije tranquilamente.
Lo cierto es que no me consternaba la posibilidad de que hubiera desaparecido o fallecido. Ese era el ciclo de vida de los mortales, un ciclo que no funcionaba en mi familia ni en mí, cosa que agradecía enormemente, pero debía acostumbrarme a verlo en seres normales.
Luego de los últimos saludos y advertencias, mis padres partieron en el avión rumbo a sus dos semanas de descanso.
- Al fin – festejó Jake, a quien mi padre había atormentado de advertencias. Me pasó un brazo por los hombros, arrimándome al lateral de su cuerpo, y besó mi frente con extrema delicadeza, como si fuera un cristal con peligro de partirse.
- No te abuses – le gruñó Emmett.
- Anda, tú no eres Edward – rebatió Jake, ciertamente enfadado.
- Cálmense ambos – interfirió mi abuela con su voz tranquila – Carlisle y yo debemos irnos o él no llegará a tiempo al hospital, ¿ustedes qué harán?
- Nos iremos también – decidió tía Rose a la vez que Emm y Jake se miraban desafiantes.
- Momento – chilló Alice. Los siete nos giramos rápidamente hacia ella, creyendo que algo malo había sucedido – debo comprar esa blusa, es magnífica para ti, Nessie – dijo mirándome con intención de que la siguiera al local que señalaba dentro del aeropuerto.
- ¡Qué bellos diseños! – se le sumó Rosalie al ver el escaparate. Me tomaron de las manos, obligando a Jacob a soltarme, y me llevaron con ellas.
Salimos cargadas de bolsas después de que me eligieran tanta ropa como para llenar un nuevo armario. Mis tías estaban fascinadas con su compra, y yo agotada de esperarlas mientras armaban los conjuntos que creían ideales para mí.
Mis abuelos ya se habían ido. Emmett, Jasper y Jacob hacían tiempo en unos asientos enfrentados al local.
- ¿Qué haces con eso aquí? – me reí al ver a Emm jugando entretenidamente con su consola de videojuegos portátil.
- Vine prevenido – murmuró sin quitar la vista del juego.
- Vamos, ¿no nos ayudarán? – se quejó Rose. Al ver que su marido no le respondía, le quitó la consola y, a cambio, le dejó las bolsas en sus manos.
La noche había llegado junto a una gran tormenta eléctrica. Mi abuela Esme había preparado una exquisita cena que Jake y yo devoramos en cuestión de minutos.
- Te gané, como siempre – dijo con aires de prepotencia.
- Y claro, si pareces una bestia comiendo. Creo que en eso no te ganaré nunca – me mofé.
- ¿Te declaras perdedora de por vida, entonces? – me desafió, levantándose de su asiento y acercándose peligrosamente a mí.
- Espero que así sea en esto – continué burlándome.
De pronto me cargó en sus hombros con una sonrisa maléfica en el rostro. Subió a la segunda planta, entró en mi habitación y me depositó con cuidado en la cama.
Arquee una ceja. Era prácticamente imposible que su acto tuviera un fin benéfico después de haberme burlado de él. No me equivoqué al pensar aquello. Se colocó sobre mí y comenzó a hacerme una infinidad de cosquillas.
No podía controlar mi risa ni mis movimientos, en un intento fallido por escapar de sus brazos y su cuerpo, que me aprisionaban sin esfuerzo alguno.
- ¡Perro! – gritó furiosa tía Rosalie. Al parecer habíamos armado demasiado escándalo.
Jake salió de encima de mí y la miró con enfado.
- Tan aguafiestas como tu hermano – masculló.
- ¿Qué has dicho? – dijo, elevando aún más el tono de su voz.
- No podrán cazar esta noche si sigues gritando así, espantarás a todos los animales – le respondió él, sentándose en la silla giratoria de mi escritorio y tomando una revista de mecánica que allí se encontraba.
Rosalie le echó una última mirada rabiosa y se fue nuevamente por la puerta.
- No sé qué es lo que les pasa últimamente. ¿No entienden que no puedo alejarme de ti bajo ningún punto de vista? ¿Que no quiero hacerte daño? ¿Qué sólo intento cuidarte y protegerte?
Se veía en verdad afligido. Me preguntaba por qué le podría afectar tanto eso, pero creía que no era momento para averiguarlo.
- Mi padre es celoso y protector. Y Rose… bueno, es Rose – murmuré a modo de vaga justificación.
Dejó la revista sobre el escritorio y cerró la puerta para luego echarse a mi lado en la cama.
- ¿Qué te parece si vemos una película esta noche? – propuso, intentado sonar más animado.
- Me parece una genial idea, pero sería mejor si tú te relajaras un poco – le dije con una pequeña sonrisa en mi rostro.
- Trato hecho – aceptó, devolviéndome la sonrisa y tomando el mando de la televisión plasma – espero que haya algo bueno entre tantos canales -.
Me metí en mi amplio closet para vestirme con el pijama. Al salir, vi a Jake pasando uno a uno los canales con cara de aburrimiento.
- Oh, deja esa – pedí alegremente al ver un flash interesante.
- No, no. Me niego a ver otra vez The Notebook.
- No, tontito – me reí, volviendo los canales atrás hasta el que me había gustado, donde transmitían una de nuestras películas de acción favoritas.
Esbozó una sonrisa, abriendo sus brazos en mi dirección. Corrí rápidamente a la cama y me acomodé entre ellos para poder ver la película tranquilos.
No supe cuándo el cansancio se apoderó de mí, pero, una vez más, aquel sueño recurrente aparecía para atormentarme, sólo que en esta ocasión todo era más claro, más exacto.
Una vez más les agradezco por sus comentarios. Ahora que estoy terminando con todos los exámenes de fin de curso, intentaré subir capítulos más seguido. Espero que este les guste, lo he terminado hoy para poder subirlo cuanto antes.
No se olviden de dejar sus Reviews con comentarios, halagos, tomatazos, sugerencias, o lo que sea. Leeré y tendré en cuenta todo.
Un beso enorme.
