Hola! Disculpen la tardanza. Tenía el capítulo escrito ya desde la semana pasada, pero no quería publicarlo hasta comenzar a escribir el capítulo 9, el cual ya está en producción.

Sé que en la actualización anterior dije lo contrario, pero ahora no sé si podré seguir publicando la historia con frecuencia, debido a que he tenido el impulso y las desesperadas ganas de comenzar otro fic, y me es más difícil escribir este. De todas formas, prometo continuar actualizando periódicamente como lo venía haciendo, siempre y cuando reciba Reviews que, como ya he dicho anteriormente, son la mayor motivación que pueda tener. Sé que si recibo más comentarios tendré mayores ganas de escribir esta historia.

Respecto al capítulo, es el más largo hasta ahora (2426 palabras). Como el nombre lo dice, son explicaciones y respuestas que ya era hora de dilucidar. Así que espero que les guste y lo disfruten!

Ya saben, cualquier duda acerca del fic pueden dejarla en los reviews y me encargaré de aclararla en el capi siguiente.

No olviden dejar sus comentarios, y disculpen lo que he dicho antes, es que de verdad sus reviews ayudan mucho a la hora de continuar escribiendo una historia.

Ahora sí, no los interrumpo más y los dejo con el capítulo :)


Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephenie Meyer, excepto alguno que otro que cree yo. La trama es de mi autoría.

ETERNAMENTE UNIDOS

CAPÍTULO 8: EXPLICACIONES

Aquella tarde fuimos de caza con Jake. Llevaba unas cuantas semanas sin beber sangre y el autocontrol ya comenzaba a írseme por las ramas. Mi aperitivo de esta vez fue un gran alce que vagaba por allí. En cualquier otra ocasión, eso hubiera saciado completamente mi sed; pero este no fue el caso. Necesité de otro más pequeño para sentirme satisfecha.

- Qué extraño que tú bebas sangre de más – acotó Jake al volver de detrás de un árbol, donde se vistió luego de salir de fase.

- No fue de más – le corregí – lo necesitaba.

- Sigue siendo extraño – insistió.

Suspiré. Sabía que él tenía la razón. Últimamente no dejaba de llevarme sorpresas con mi cuerpo y mi mente. Supuestas transformaciones, olas internas de frío y calor, pensamientos ajenos, sed difícil de saciar, sentimientos nuevos, inmunidad a algunos dones. Algo debía de estar cambiando en mí. Otra explicación no hallaba.

Respecto a las futuras transformaciones, Jake y Carlisle creían que sucederían pronto, que la culminación del proceso no podría demorarse mucho más. Esa era una de mis mayores preocupaciones.

Ser una semi-vampira de aparentes dieciocho años no era simple, y mucho menos si incluíamos que me estaba convirtiendo en un metamorfo. Única en mi especie.

Antes creía que podía asemejarme a Nahuel. Sin embargo, ahora eso tampoco se hacía posible. Tenía esperanzas de que mi familia y la manada me ayudaran a encontrar respuestas a las cuestiones que día a día atormentaban mi mente. Quería que todas las dudas acabasen, que las cosas se esclarezcan y, así, tener la posibilidad de intentar una vida medianamente tranquila, como la que había llevado siempre el resto de mi familia.

Claro que, aunque no fuera de mi agrado, debía de tener un poco de paciencia con el asunto. Las cosas no siempre suceden cuándo y cómo nosotros lo deseamos.

Jake chasqueó sus dedos frente a mí, despertándome de la nube de pensamientos en la que me había sumido. Observé que nos encaminábamos devuelta a la mansión.

- ¿En qué pensabas? – preguntó con naturalidad y tranquilidad, al tiempo que caminaba con las manos en los bolsillos de sus vaqueros recortados. Me miró fugazmente y esbozó una media sonrisa.

Mis mejillas adoptaron un leve color rosado cuando le devolví la sonrisa.

- En lo extraña que es mi vida. Tan extraña y a la vez distinta de la del resto.

- ¿Te disgusta? – musitó, frunciendo el ceño.

- En absoluto. Es sólo que… Jake, ya lo hemos discutido.

- Claro, te sientes distinta del resto, y en cierto modo lo eres – lo miré con reproche – bueno, eres muy distinta del resto, pero yo no le veo el lado malo. Al contrario, eso te hace completamente especial y única.

Volvió a mostrar su ancha, luminosa y perfecta sonrisa.

- Gracias por intentar animarme – valoré con una pequeña y desganada sonrisa, muy opuesta a la suya.

Me empujó hacia su cuerpo y me aferró estrechamente contra su pecho.

Cualquier motivo era perfecto para un abrazo. A ambos nos encantaba estar en brazos del otro. Y por supuesto que para mí conformaba una sensación mágica y de increíble paz. Mi corazón sanaba cuando le tenía conmigo. Jacob lograba alivianar todas mis penas con su simple presencia.

Mi móvil comenzó a sonar alocadamente al ritmo de Spotlight, rompiendo el delicioso silencio del bosque a esas horas. Lo cogí del bolsillo trasero de mis pantalones de mezclilla y atendí sin ver de quién se trataba.

- Nessie, vuelvan cuanto antes a la mansión. Carlisle quiere hablar con ustedes. Nos vemos pronto, cariño - me informó Rose.

Cuando me disponía a responder, ella ya había cortado la llamada. Guardé nuevamente el móvil y miré a Jake, que esperaba callado y con una expresión curiosa a que yo diga algo.

- Era Rose. Dice que Carlisle quiere hablar con nosotros – transmití.

- Quizás haya encontrado una respuesta a todo lo que ha pasado – musitó esperanzado mientras reanudábamos nuestro camino.

- Ojalá. ¿Tú piensas que es por la sangre?

- Apostaría a que sí – dijo con convicción y seguridad – tienes características de metamorfo.

- Aún no me he convertido – le recordé.

- No necesitas transformarte para que yo me dé cuenta de que las cosas están cambiando, como tu olor, por ejemplo.

- ¿Cómo dices? – pregunté entre intrigada y confundida.

- Claro, tu olor ya no es el mismo de antes. Hueles a una mezcla entre vampiro, metamorfo y humano. Nunca pensé que diría esto, pero es extremadamente delicioso y exquisito para mi olfato.

Solté una risita.

- Eres increíble – dije, alborotando su corto cabello con mi mano. Él movió la cabeza como un perrito y luego besó prolongadamente mi sien.

- Lo sé. Por eso es que estoy con la persona más increíblemente increíble que pueda existir – su juego de palabras me causó gracia y a la vez me llenó de ternura.

Desde nuestra ubicación podíamos sentir el dulce efluvio de mi familia. Nos miramos de manera cómplice y echamos a correr a toda velocidad. La mía fue sorpresiva incluso para mí. Había llegado a la puerta de la mansión en menos de diez segundos. Jake me alcanzó unos instantes luego y me dirigió una mirada cargada de alegría y asombro. Sin embargo, no hizo ningún comentario del tema.

Cruzamos el umbral de la puerta principal y nos dirigimos a la sala de estar, donde ya se encontraban todos esperándonos. Todos menos Carlisle, quien salía de la cocina a la par que nosotros nos acercábamos.

- Chicos, qué bueno que no han tardado – dijo mi abuelo con una amplia sonrisa adornando su rostro – tengo maravillosas noticias para contarles.

- No nos ha querido adelantar nada – se quejó Alice por lo bajo cuando me senté a su lado.

- Suéltalo ya, Carlisle – le apremió tío Emm, ansioso.

- Momento – lo frenó éste – todavía no estamos todos – marcó una serie de números en su móvil y lo apoyó sobre la mesa ratona. Lo había colocado en altavoz.

Mi padre fue quien respondió la llamada que seguramente estaban esperando. Sonreí al escuchar su melodiosa voz.

- Ahora sí. Bella, Edward, Ness y Jacob ya se encuentran aquí. Paso a contar lo que he conversado con Eleazar.

- ¿Eleazar? – interrumpí - ¿llamaron a Denali y no me avisaron? – tenía una muy estrecha relación con nuestra especie de primos de allí. La familia de Tanya era tan hermosa como lo era la mía.

- Fue él quien ha telefoneado. Verán, saben que su don es descubrir y reconocer poderes, ¿cierto? Precisamente por ello es que se ha apresurado a comunicarse con nosotros. Nessie, una vez más eres la protagonista. Eleazar ha descubierto unos poderes nuevos en ti.

Mis ojos y los del resto se abrieron como platos. ¡Wow! Yo me esperaba un informe acerca de nuevos descubrimientos de Carlisle sobre el tema de mi condición de metamorfo. O algo sobre ese extraño ser que merodeaba frecuentemente nuestras tierras. Cualquier cosa menos esto.

- ¿De qué tratan esos poderes? – preguntó Jake, sin poder contener su regocijo ante la situación.

- Antes que nada, me gustaría saber si no has sentido cambios respecto a tus habilidades y limitaciones, Renesmee.

Medité unos momentos si admitir o no lo que sucedía. Finalmente, opté por hacerlo. Si no me sinceraba con ellos, con mi propia familia, ¿con quién lo haría?

- Sí. A decir verdad, unos cuantos cambios vienen ocurriendo – admití – pero, ¿qué es lo que te ha dicho Eleazar?

- Me comentó que desde hace no mucho tiempo han comenzado a desarrollarse dos nuevas habilidades en ti – dijo con la pasión que ponía siempre que debía explicar algo que poseía grandes fundamentos –. El primer nuevo don es un escudo que te protege sólo a ti, de modo que ningún otro poder te afecte. Según él, es algo que tú podrás controlar, es decir, podrás decidir cuándo usarlo y cuándo no.

- Espera – interrumpió mi madre desde el móvil - ¿ha heredado mi don? – su voz sonaba contenta y complacida.

- Esa es una de las posibilidades que hemos discutido con Eleazar.

- ¿Cuál es la otra? – ahora fue Jake quien interrumpió la explicación de mi abuelo.

- La otra posibilidad – comenzó con su tono pacífico y con la paciencia que lo caracterizaba – es que venga por tu lado, Jacob. Él asegura que tú puedes bloquear tu mente cuando lo deseas y que, a su vez, eres el único de la manada con esa capacidad.

Jake soltó un bufido cargado de molestia.

- ¿Qué sucede? – le pregunté, centrando mi atención en él.

- No me agrada que remarquen eso, no es algo que me enorgullezca.

- ¿Cómo que no? – espeté – terminemos con este asunto y luego discutiremos ese. No me habías dicho nada – le reproché con cierto tono de histeria.

- Tú tampoco me habías dicho nada de lo que te sucedía – retrucó.

- Sí lo hice.

- Bueno, ¿me dejan continuar, por favor? – pidió Carlisle haciendo uso nuevamente de su infinita paciencia.

- Sí, discúlpenos, Doc – reconoció Jake. Yo, en cambio, le dirigí una mirada a modo de disculpas.

Mi abuelo asintió y siguió con su explicación:

- El otro don que se ha desarrollado en ti, Renesmee, es el de la lectura de mentes. Según Eleazar, puedes hurgar en los pensamientos y recuerdos de cualquier persona, sin importar su especie, siempre y cuando tu campo visual lo detecte o tú lo visualices en tu propia mente.

- Una rama de mi don – acotó mi padre.

- Exacto, pero tampoco esa es la única posibilidad. Así como en el anterior, la sangre de Jacob puede ser la causante de esto.

- Un momento – le corté – yo pude leer la mente de la abuela antes del episodio sucedido con Jake, y también podía bloquear mi mente, inconscientemente, desde antes.

- Es por eso que tenemos dos probabilidades que pueden haberse complementado, para ambos casos. Según tengo entendido, los metamorfos pueden leerse las mentes cuando entran en fase, ¿cierto? – preguntó a Jake, quien asintió levemente. Sin dudas, todo esto lo había sorprendido más de la cuenta. La extraña expresión de su rostro y el tono oscuro que habían adoptado sus ojos lo clarificaban. Carlisle volvió su rostro hacia mí -. Por lo tanto, nuestra hipótesis es que, al tener sangre de metamorfo y a la vez de semi-vampiro, no necesitas transformarte para usar tu don. A su vez, también posees control sobre esto. Me refiero a que, si tú no deseas inmiscuirte en la mente de otro, puedes no hacerlo, sin importar cuánto lo veas o visualices.

- Eso suena genial – reconocí – entonces, ¿puede ser hereditario?

- Sí, porque coinciden con los dones de tus padres, y se complementan con la sangre y capacidades de Jacob.

»Y bien, esto es todo lo que Eleazar me ha dicho y las conclusiones apresuradas a las que hemos podido llegar, teniendo en cuenta que aún no te has convertido.

Me dedicó una sonrisa cordial, dándome paso a expresar lo que pensaba al respecto.

- Algo había llegado a sospechar. Por qué papá no podía leer mi mente en todo momento, por qué yo escuchaba los pensamientos sólo de quienes deseaba escuchar. Eran cosas extrañas. Admito que le he estado dando vueltas al tema por mucho rato, pero no hallaba respuestas.

- ¿Por qué no se lo has dicho a nadie? – quiso saber Alice.

- Creo que no lo hice porque no sabía cómo expresar lo que me pasaba. Es que era algo tan engorroso. Sin embargo, ahora puedo comprender por qué sucedían así las cosas. Escuché los pensamientos de la abuela – le dirigí una fugaz mirada y una sonrisa que ella me devolvió – porque la había visto indecisa e inconscientemente deseaba ayudar. También he podido escuchar la preocupación de Paul cuando vino aquel día porque presentía que algo malo había sucedido y quería enterarme lo antes posible.

- También me has escuchado a mí en mi forma lupina – acotó Jake.

- Exacto, y creo que eso fue porque ansiaba hablar contigo ese día, lo necesitaba realmente – respondí, manteniendo un tono de voz suave -. En fin, les agradezco que estén ayudándome siempre que lo necesito, y en este caso, especialmente a ti, abuelo. Gracias por preocuparte tanto por mí y buscar respuestas a todo lo que me sucede.

Me puse de pie, fui hasta él y lo abracé fuertemente, acurrucándome en su pecho helado. Sentí cómo rodeó mi cintura con sus brazos, aferrándome más a él y besó la parte posterior de mi cabeza. Todos los allí presentes soltaron un "aah" como expresión de ternura. Las voces que más resonaron fueron las de Emmett y Alice.

- Oigan, ¿qué sucede? – exigió saber mi madre desde el móvil.

- Sucede que Nessie y Carlisle se están abrazando, y Nessie ha cambiado a Eddy por él – le dijo maléficamente Emmett, soltando luego una estruendosa carcajada.

- ¡Mentira! No he cambiado a nadie – desmentí, separándome un poco de mi abuelo. Le sonreí y besé su mejilla sonoramente.

- Ya te las verás conmigo cuando volvamos, Emmett – amenazó mi padre, fastidiado por el mote que él había usado.

Esa noche pude transitarla con mayor tranquilidad y, de cierto modo, relajación. Algunas de mis tantas inquietudes se habían resuelto. Por fin sabía lo que sucedía con mi mente. Ya no me resultaría extraño o dudoso el hecho de leer los pensamientos de otros, ni me volvería a preguntar por qué a veces era inmune a los dones de Alice y mi padre.