Hola chicos, este es el cuarto capi de Shiroi Honno que lo disfruten!
Disclaimer: Soul Eater y Reels de Celtic Woman no me pertenecen, solo los OC presentados.
Hogar, Dulce Hogar:
La puerta principal de un apartamento en el complejo Costa Bay se abrió de golpe y con grandes zancadas una chica rubia entro dando vueltas alegres.
-¡Ah! ¡Qué lindo es tu apartamento!- vociferó Leo estirando sus brazos tras su cabeza y girándose para ver los detalles de dicho lugar.
-Verdaderamente es un lugar digno para una familiar como yo.-dijo Moira con aires de reina.
-Kim, Jackie, este lugar es muy acogedor ¿Cuantas habitaciones hay? – dijo Micci entrando a la cocina.
-Hay cuatro habitaciones. Habíamos comprado este apartamento con cuatro habitaciones esperando que algún día nos encontráramos. – dijo Kim con una sonrisa. ,- También guardamos una de las pocas cosas que pudimos salvar de la última vez que nos separamos. Están en unas cajas en la habitación azul.- comento Jackie caminando hacia la puerta del fondo a la derecha. Ella tomo el pomo de la puerta y la abrió.,-Micci, este es tu cuarto. Ya pusimos la cama, el armario y la peinadora. Estos últimos los pudimos rescatar cuando regresamos al castillo de Nessie-sama. Aunque aún faltan las cortinas y la ropa de cama.- dijo Jackie pasando su brazo sobre el hombro de su hermana.
Leo se precipito al armario y saco con ayuda de Kim la primera caja. Jackie y Micci ayudan con la otra y se disponen a sacar los contenidos.
Leo mete la mano en la caja y saca una maquina rosa con blanco.,- ¡Es nuestra máquina de burbujas!,- dice ella abrazando la máquina cerca de su corazón.- ¿Ustedes no vieron las cosas de esta caja?- pregunto Leo volteándose hacia sus hermanas.
-La verdad es que estábamos esperándolas para abrir todo esto. Si lo hubiésemos abierto solas no sería ni la mitad de divertido.- dijo Kim riéndose.,- Piensen que es como Navidad pero a mediados de Agosto.- intervino Jackie.
-¡Ah, miren! Es el arco de la Tía Amanda.- dijo Micci levantando un arco, que aunque se veía viejo aun retenía los bellos tallados en sus extremos.
-¡Eep!- Jackie profirió un chillido muy agudo e inmediatamente tomo el arco y se fue corriendo a su habitación. Luego de un rato regreso con un violín y se dispuso a probar como sonaba con su arco nuevo. Probo unos acordes, asintiendo para si misma cada vez que tocaba una nota y recordaba su sonido. Y de nuevo con otro "¡Eeepppp!" empezó a saltar en su lugar, alegría desbordándola. Tenía la sonrisa más alegre y brillante que hasta podría iluminar la ciudad entera.
-¡Damas y caballeros,- empezó ella más compuesta,- brujas y familiares, hoy en vivo por primera vez en Death City, Jacqueline O. Lantern Dupré, con su más nuevo sencillo: Reels!- terminó ella dando una reverencia a su público, es decir sus hermanas. Ellas por su parte empezaron a aplaudir junto con sus familiares. La puerta se abrió y un zorro rojizo entro y se sentó cerca de las otras familiares.
-¡Anne, que lindo verte por aquí!- dijo Moira abrazando a su compañera familiar, que pronto todas las familiares, Micci y Leo incluidas, abrazaron a la Kitsune.,- Har, también me alegro verlas de nuevo chicas, pero shh, la función va a comenzar.- dijo Anne callando a las demás.
Jackie empezó con una tonada rápida y alegre. Caminaba y daba pequeños saltos de vez en cuando. En una parte paro abruptamente para luego darle con más fuerza y más rapidez. Soltó un pequeño gritico, y empezó a bailar y mover la cadera al son de su propia canción. Hubo una parte en que se inclinaba un poco hacia un lado, como flirteando con alguien. Movió con más ritmo la cadera, para luego dar vueltas en su lugar sin dejar de tocar su instrumento. Luego se aventuró a dar saltos más largos como de ballet y a girar, dar vueltas alrededor de sus hermanas. Se puso de cuclillas y siguió tocando. Se paró, toco un poco más mientras llegaba al pico de la canción. Y termino con un ritmo igual de rápido como con el que inició. Dio una prolongada reverencia, lenta y agraciada y con una alegría palpable levanto el arco sobre su cabeza.
Todas aplaudieron enérgicamente. Era de esperarse de su querida Jackie, siempre tan buena con el violín e instrumentos de cuerda.
-Qué alegría es tener el arco de mi madre conmigo otra vez, esta vez no lo perderé de vista.- sentencio elle, llena de felicidad.
~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~USAGI~~~~~~~~~~~~~~~~~SHINIGAMI~~~~~~~~~~~~~~~~
Crona se hallaba viendo el atardecer en la azotea del colegio. La luz naranja del astro iluminaban su silueta, cosa que le daba un toque angelical. Suspiro por decima vez en los últimos treinta minutos.
-Todas ya tienen un familiar, todas menos yo. Jackie-san tiene a Anne, Kim-san tiene a Ruki, Micaella-san tiene a Moira, Leonore-san tiene a Utau y Ángela-chan tiene a Camille. Pero yo no. ¿Por qué será? ¿Es porque mi sangre es negra? ¿Soy una incompetente con la magia? Tal vez debería rendirme, nunca encontrare mi verdadero yo.- murmuro ella posando su mano derecha sobre su corazón.,- ¿Qué soy yo? No, eso no. ¿Quién soy yo de verdad? ¿Seré yo un monstro? Es gracioso, mi nombre es Crona, significa La Oscura. Solo soy oscuridad, mi sangre es negra. Asi que eso me confirma que soy de la oscuridad y no merezco vivir. – se dijo a sí misma.
Pronto unos pasos se escucharon detrás de ella. Se volteó para ver a Kid con dos Bento en sus manos.- Tu te mereces todo es este mundo, Crona. Tú no eres oscuridad, mucho menos un monstruo. Eres un ángel con alas de plumas- empezó él con cariño pero Crona lo corto descaradamente.,- Sí, un ángel con alas de plumas negras, Kid. ¿No te has dado cuenta? Mis propios pecados han teñido de negro mis alas. Soy un demonio.- dijo ella volteándose hacia él, lo miro directamente a los ojos para bajar la mirada apenada.
-Perdón, yo no quise decir eso.
-No te preocupes Crona, yo me pregunto lo mismo a veces.- dijo él mirando el suelo también. – Soy un Shinigami, recojo almas, mato y de mi dependen muchas cosas. Siento mucho haberte conocido de esa forma en el barco. ¿Te parece si empezamos de nuevo?,- pregunto el sonriendo un poco.
-¿Uh?
-Hola, señorita. Me llamo Death the Kid, pero dime Kid. ¿Cómo se llama?- dijo Kid con una pequeña sonrisa pero sincera. A Crona se le ilumino la cara con entendimiento. Una tímida risita escapo de sus labios.- Me llamo Crona Stein, solo dime Crona. Un gusto.- le tendió la mano y él gustoso la tomo.
-Ahora que ya terminamos las presentaciones, ¿qué te parece comer un poco, señorita Crona?- dijo él a modo de juego.
-Supongo que sí.- dijo sentándose al estilo indio en el suelo. Kid viendo que se sentó, siguió su ejemplo y se sentó a su lado, espalda recargada contra la pared.- Toma, te hice el almuerzo.- le dijo entregándole el paquete con un pañuelo rosa con puntitos negros. El de Kid era una caja con un pañuelo azul y líneas negras.
Los dos empezaron a comer en silencio, un silencio cómodo y dulce. De vez en cuando Crona le preguntaba de qué estaba hecha tal cosa, y Kid le preguntaría como está la comida. Los dos comían animadamente con un pequeño rubor adornando sus mejillas. Los pulpitos de salchichas eran algo picantes, algo que a Crona le sorprendió mucho. Casi nadie sabía que a ella le gustaba la comida picante, solamente Marie y Stein, sus padres adoptivos, sabían de ese gusto oculto.
-¿Cómo sabes que me…?
-¿Cómo sé que te gusta el picante? Se lo pregunte a Marie. Es tu picante favorito, piquín mexicano.- dijo él con una sonrisa.
-Gra-gracias, nadie se había preocupado tanto antes…-
-No hay de qué. Es mi deber como Shinigami ayudar y proteger a los ciudadanos de esta ciudad. Porque- Kid interrumpió su discurso cuando vio un mechón de cabello que tercamente se había resbalado por el rostro de la espadachina. Con mucho cuidado lo metió detrás de la oreja de Crona, y se tomó el tiempo para hacer lo mismo con el otro mechón que era ligeramente más largo que el del lado derecho.
-Em… ¿gracias?
-Un placer. Como iba diciendo, es lo correcto, y además, somos amigos, ¿no? –dijo alegremente.
-Uhum. Creo que ya ve siendo hora que vaya a casa.- empezó Crona viendo el reloj de su celular.
-Te puedo acompañar a tu casa, asi será más seguro. Ya sabes, las calles de Death City con un poco peligrosas de noche y Ragnarok está en Rusia.
-Sí. Gracias.
Los dos se pararon y se sacudieron el polvo de sus ropas. Se encaminaron a bajar el millar de escaleras del Shibusen. Salieron al patio del colegio y siguieron bajando más escaleras.
Kid y Crona pasaron frente a unas tiendas del área comercial de Death Ctiy, ellos miraban los escaparates con cierta curiosidad. ¿Qué habrá hoy en las tiendas? La noche ya estaba entrando a la ciudad, y las luces de los comercios, restaurantes y la feria daba un brillo invitante a los transeúntes para que entraran al calor de las tiendas y restaurantes a comprar o comer.
Fue una boutique en especial que llamó la atención de la pelirosa. La Petite Paris.
Crona se quedó mirando con asombro el escaparate de aquella tienda. Las bufandas, abrigos, boinas y demás eran de la más alta calidad. Kid por supuesto noto su adoración a la tienda, y con una sonrisa en la cara estiro su mano para hacerle entender que pasara dentro de la boutique.
Crona por su parte murmuro un jovial ´gracias´ y con paso lento pero seguro se adentró a la muy parisina tienda.
El interior de la tienda era muy estilizado. Una señora, que trabajaba en la tienda, se apresuró a atender a los recién llegados. Madeleine, según su tarjeta de presentación, los saludo alegremente y les anuncio sobre el descuento de 25% de descuento, promocionando la nueva colección de otoño de Coco Chanel.
Crona miro a Kid con un poco de inseguridad, la pregunta de ir a probarse algo danzando en sus ojos color azul claro. Él asintió y con una sonrisa le aseguro que podía probarse unas cosas.
Crona fue, con la ayuda de Madeleine, a ver unos lindos botines de gamuza negra.
Kid la dejaría comprar lo que ella quisiera, porque no puede resistirse la sonrisita de Crona al ver algo que le gustaba. ¿Y qué más había que decir? Él le tenía una devoción que llegaba hasta el infinito. Kid no está realmente seguro de cuando empezó a tener esa atracción hacia la bruja. Se dio cuenta de ellos hace cinco años, y le tomo tres años para asimilarlo. Quizás habrá sido su forma de ser, tímida y cálida. O pudo ser sus cabellos rosa pálido que le daban un toque dulce e inocente a su cara de porcelana. También sus ojos pudieron ser imán para el joven shinigami. Esos ojos dulces, hermosos, recordatorio de todas las cosas buenas y puras del universo. Pero lo que más le encantaba a Kid de Crona era su olor. Sí, su olor. Era increíble que ese aroma tan adictivo, tan enviciante, que le hacía querer abrazarla y reclamarla como suya, lo profiriera un ser tan puro e inocente como Crona.
Para no estar parado en la tienda sin hacer nada, se sentó en uno de los bancos y sacando un portafolio color negro con líneas blancas, se propuso a estudiar para el parcial de la semana siguiente.
Al cabo de un rato llego Madeleine, una señora con unos cuarenta y pico de años, cabello negro corto y muy ondulado, a decirle que Crona ya se había probado la ropa que había escogido, y que necesitaban una segunda opinión.
La dulce señora lo condujo hacia donde estaban los vestidores y tocando levemente la puerta le pidió a Crona que saliera.
Tímidamente, Crona salió del vestidor, un pequeño sonrojo presente en el área de sus mejillas y nariz. Crona iba vestida con una falda de algodón negro, polka-dots danzando en la superficie. Una camisa blanca de mangas hasta los codos con unos lindos lacitos negros de escarcha en el frente y por último, una boina blanca con un lazo pequeño, sencillo y negro a un lado.
Kid sintió como el corazón se le desbocaba del pecho y la sangre subía a sus mejillas. Crona estaba hermosa, linda, adorable, ¿qué otro adjetivo podría usar ahora?
-E-estas l-linda. Muy bonita.- Kid sintió como las palabras no podían escapar de su garganta. Crona se sonrojo un poco más. No era su culpa que ella fuese terriblemente penosa. La imagen completa de un shinigami y una bruja sonrojados hasta la medula, mirando el suelo, y jugueteando con las manos nerviosamente era la cosa más adorable del mundo. Pronto un flash interrumpió su momento. Los dos voltearon para ver quien había tomado la foto y se encontraron a Madeleine mirando una cámara digital con cara de fangirl.
Ella al sentir las miradas en blanco de los dos jóvenes, alzo la vista y con una risita se encogió de hombros.- Perdón, no me pude resistir. Se ven tan lindos juntos. ¿Son novios?- dijo con curiosidad.
Rápidamente los dos meisters negaron enérgicamente, causando mucha bulla. Murmuros incoherentes, negaciones y aclamaciones a la simetría después, Kid compro lo que Crona escogió y se dirigieron a la Quinta Avenida para buscar un buen restaurante para cenar.
Kid la llevó a un buen restaurante, La Mar, de comida peruana. Después de comer en el muy exquisito restaurante, Kid la llevo en Beezelbub a su casa.
Al llegar al portal, la puerta se abrió de repente. Una Marie muy acongojada salió a recibirla con los brazos abiertos.
-¡Mi pequeña! ¡Te extrañe Cronita! ¡Wahh, Kid gracias por traerla a casa!- Marie sumergió a Kid y a Crona en un abrazo matador, meciéndolos de lado a lado. Las caras de los dos jóvenes ya se estaban poniendo azul, cuando Stein se paró detrás de Marie y le toco el hombro.
-Marie, los chicos se están poniendo azul, los vas a asfixiar. Yo también me alegro de que Crona este a salvo, pero no los voy a abrazar hasta la muerte. – ojos de Crona y Kid expresaron agradecimiento al hombre de las disecciones. Lentamente Marie se separó de su abrazo. Tenía puesta la infame carita de perrito pateado, haciéndole sentir a Crona culpable. Esta expresión fue totalmente borrada de la cara de Marie el momento en que vio las bolsas con la ropa nueva que Kid le había comprado a Crona.
-¿Oh, pero que es esto?- pregunto Marie con un tono alegre. Crona levanto las bolsas con una sonrisa pequeña mientras que miraba a Kid de reojo. –Oh ¿Kid te lo regaló?- pregunto divertida, a lo que Crona asintió suavemente. –Awee, que dulce de tu parte Kid. Cronita, ya es hora de dormir, mañana hay colegio y tienes que estar descansada para que tengas mucha energía.
-Adiós, Kid. Fue muy divertido. Hasta mañana.- dijo ella sonrojada metiéndose a su casa.
-Adiós, Crona. Buenas noches.- Kid levanto su mano despidiéndola.
-Bye.
-Chao.
-Buenas noches, Kid. Que duermas con los angelitos.
-Crona, espero que tengas dulces sueños.- Crona cerro un poco la puerta tras de sí, con solo la cabeza sobresaliendo de esta.
-Que descanses.- se cierra más la puerta.
-Nos vemos mañana.- y la puerta se cerró. Kid se quedó mirando la puerta atontado. Sentía mariposas en el estómago, y una sonrisa boba se apoderó de sus labios.
-Sueña conmigo, Crona.- y con paso lento y las manos en los bolsillos, se fue.
Del otro lado de la puerta, Crona estaba riéndose a lo bajo con un leve rubor en sus mejillas. Sus padres adoptivos en la cocina viendo todo desde una distancia favorable. Stein se volvió a Marie con una sonrisa en su cara.
-Eso me parece enamoramiento total, ¿y a ti?
-Eso es amor. Franken, nuestra pequeña está creciendo. Aunque yo no la tuve, la quiero como si fuese mi pequeña de verdad.
-Ella no es la única que está creciendo, Marie.- dijo Stein posando una mano en el vientre un poco abultado de Marie. -¿Cuándo le diremos las buenas nuevas?- pregunto Stein agachándose para besar barriga de su esposa.
-Pronto, Franken, pronto.
Crona se fue feliz a su cuarto. Mientras se ponía la pijama tarareaba dulcemente. Saco el uniforme que usaría mañana. Con el paso del tiempo, fue aceptada como parte del Spartoi. Su uniforme consistía de la misma falda azul claro pero más larga. La blusa en vez de tener una corbata tenía un listón grande y rosa. Decidió que la boina que Kid le había comprado seria parte de su uniforme desde mañana. Cuando fue a cerrar las cortinas se fijó en el cielo estrellado, y con esa luna burlona mirándola desde arriba. Entrelazando sus dedos y posicionándose en forma de plegaria miro al cielo, con esos grandes ojos lapislázuli.
-Estrellitas, no sé si me escucharan, pero les doy las gracias por hacer de este día el más bonito. Les pido que me guíen en mi camino. Quiero ser más fuerte para no ser un estorbo. - Crona suspiro, y cerró por fin las cortinas. Se metió en su cama y se arropo hasta el cuello.
-Kid, espero que sueñes conmigo.- dijo estirando su brazo para apagar la lámpara de su mesita de noche. Y con un suspiro tranquilo, se quedó profundamente dormida con una sonrisita en sus labios.
~~~~~~~~~~~~~~~TANUKI~~~~~~~KITSUNE~~~~~~OOKAMI~~~~~~~HYOU~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
Las hermanas Diehl /O. Lantern terminaban de decorar el cuarto de Leonore. La cama ya tenía su tendido amarillo con manchas marrones, las ventanas estaban cubiertas por cortinas blancas y amarillas. Un puff marrón con corazones estaba en un rincón de la habitación. En una de las esquinas había un kit de pintura ya establecido. Un escritorio designado para las tareas del colegio. A lado del escritorio había una camita pequeña de medio metro con muchos almohadones para Utau. El armario estaba en este momento siendo llenado por Leo y Kim, mientras que Jackie y Micci acomodaban muchos muñecos en una esquina. Anne, Utau, Moira y Ruki estaban saltando en la cama de Leo. Ruki saltaba altísimo y cuando se veía suspendida en el aire movía sus patitas rápidamente antes de bajar. Moira saltaba con elegancia en su lugar sin moverse de allí. Utau saltaba y daba vueltas de carnero en el aire y revotaba en el espaldar de la cama, en la pared y hasta llego a revotar en el techo y caer de nuevo. Anne, por su parte salto también pero luego se cansó y se sentó en una de las almohadas, dedicándose a observar a sus amigas.
-¡Kim, mira! ¿Te acuerdas de este vestido?- grito exaltada Leo sosteniendo un vestido estilo victoriano de color verde claro con un corsé verde bosque y lazos negros y finos.,- Ay, sí. Mira Jackie, encontré mi vestido para el Ceili. ¿Este año vamos, verdad? La última vez que fuimos fue hace mucho tiempo.
-Genial, ¿han visto el mío por ahí? Es el negro con los adornos rojos y la falda de relleno blanca.- pregunto Jackie abriendo una de las cajas.
-¿Cuál? ¿El que tiene el escote pronunciado en la espalda, o el que tiene el escote muy pronunciado en la espalda y área del busto?- pregunto Micci hurgando en una de las cajas.
-El segundo.- dijo ella despreocupadamente sacando un capo negro con rosas rojas a los lados y probándoselo en la cabeza.
-Ahí va.- dijo Micci lanzando el vestido hacia Jackie. Jackie atrapa el vestido y lo hace un ovillo rápidamente, murmurando un después lo cuelgo.
-Oigan,- empezó Leo sosteniendo un vestido azul claro, con un escote modesto y un listón en la cintura.,- ¿De quién era esto?-
-Ah, mío. Espero volver a usar esta belleza. – dijo Micci probándose por encima el vestido frente al espejo.
-Leo, encontré tu vestido favorito~.- dijo Jackie canturreando y meciendo un poco el vestido en sus manos. El vestido era dorado con un listón en el área del busto morado. Era straple y tenía muchos boleros en la parte de abajo.
-¡Mi vestido! Robe chère, J´ai manque beaucoup. Avec ce je vais avoir la chance dans le Ceili!- exclamó Leo muy emocionada, hace mucho que no veía ese vestido. Rápidamente empezó a girar con su vestido en las manos.
Anne, quien estaba muy aburrida, se metió a una de las cajas para ver que se encontraba. Al final encontró una bandeja profunda de plata, muy reluciente y con unos hermosos detalles.
-¡Oigan, encontré la bandeja de Nessie-sama! ¡Ayúdenme a sacarlo de aquí, por favor!
La bandeja era muy pesada, asi que con la ayuda de Micci y de Kim, la sacaron de la caja. Se quedaron todas unos momentos admirando el resplandor que producía la bandeja al ponerla bajo la luz de una lámpara. Veían como pequeños arcoíris saltaban a la vida cada vez que la luz tocaba el mágico objeto. Las hermanas miraban en silencio el objeto, debatiéndose qué hacer con la bandeja. Pronto un gruñido interrumpió los pensamientos de las chicas.
Jackie estaba toda roja en la cara, y con mucha pena se abrazaba el estómago, en un tonto esfuerzo para callar la llamada que su órgano le estaba haciendo. Le verdad es que estaba hambrienta.
Prummmm…
Otra vez el latoso sonido revoto en la habitación.
-…Tengo un poquito de hambre…- murmuro apenada Jackie. De pronto un montón de gruñidos invadió la habitación.
-Haha, todas tenemos hambre. Vamos a ver que hay en la nevera.- dijo Kim parándose y tomando el picaporte de la puerta.
Todas se reunieron alrededor de la nevera con hambre escrito en la cara. Cuando Kim abrió la nevera la vista que les saludo fue muy vacía, literalmente.
-No hay nada. Olvide hacer las compras. ¿Les parece ir a algún restaurant?
Un SI masivo invadió el apartamento.
-Vamos a ver que hay en la Quinta Avenida, es mejor lugar en toda Death City para ir al mall, comer y encontrar buenos lugares para trabajos de medio tiempo.- dijo Kim buscando su abrigo.
-¿Trabajo de medio tiempo?- pregunto Leo.
-Sí, trabajo de medio tiempo. Recuerden nuestra verdadera razón aquí chicas.- dijo Jackie meneando un dedo y guiñando un ojo.
-Cierto. Según el folleto que Shinigami-sama nos dio, dice que el Shibusen nos pagaría lo suficiente por misión. Aunque el dinero sería suficiente para pagar el apartamento,- Micci saco una calculadora y empezó a calcular los posibles gastos,- la comida, la ropa, y cosas de interés común, no habría suficiente dinero para pagar nuestro proyecto. – prosiguió ella anotando números en un cuaderno.
-Micci tiene razón. – dijo Kim tomando la palabra.- Ni siquiera la paga de las cuatro juntas podría ser suficiente para nuestra meta. Por esa misma razón, mañana mismo iremos a buscar un trabajo de medio tiempo. – sentencio Kim.
-Y me imagino que la mejor forma de conseguir el trabajo sería turistear por la Quinta Avenida.- opino Leo.
-Exactamente Leo. ¿Les parece ir caminando? La noche está fresca y es buen ejercicio. Vamos.- Jackie busco entre el manojo de llaves, buscando la llave de la entrada. Las familiares vinieron en estampida hacia las brujas.
-¿Vamos nosotras? – Ruki puso cara de cachorrito pateado. Kim sonrio dulcemente y se arrodillo para tomar a la tanuki en sus brazos. –Ay, claro que van. No nos iríamos sin ustedes.
Las chicas salieron del apartamento, con sus familiares, claro. Kim tenía a Ruki en sus brazos, Utau estaba en la cabeza de Leo, Anne estaba parada sobre el hombro de Jackie y Moira estaba en el bolso mensajero de Micci, la cabeza sobresaliente.
Cada vez que pasaban por un parque, o algún lugar interesante, Kim y Jackie se ponían en modo guía turística y les contaban algo que haya pasado allí. Todo iba muy bien, hasta el momento en que pasaron frente a Deathbucks.
Kim hizo esta mueca tan amorfa que sus hermanas se sorprendieron al verla con una expresión tan agria en la cara.
Leo fue la primera en preguntar que había pasado, pero como respuesta Kim solo le gruño al muy exitoso café. Jackie esbozó una sonrisa de entendimiento. Ah, recuerdo de una Kim muy celosa…
-Yo sé porque Kim está enojada~. – dijo Jackie riéndose con ganas. Las hermanas la miraron con curiosidad ladeando la cabeza. –Este lugar le trae malos recuerdos porque vio cómo su príncipe muy nerdo le hacía favores a otra chica~. Y Kimmy se puso muy celosita~. - Jackie se reía tanto que sus costados le dolían. Micci y Leo miraban divertidas a Kim con unas sonrisas traviesas. Kim por su parte estaba rojísima e indignada.
-¡Hmph!- la bruja tanuki se volteó y se cruzó de brazos infantilmente. Tenía la cara muy ruborizada y las mejillas infladas.-No es mi príncipe, es demasiado nerd.- reclamó indignada. Y con la poca dignidad que le restaba se adentró al muy exitoso café.
-¿Qué no le traía malos recuerdos este lugar?- se preguntó Micci con una ceja levantada.
-Le puede traer malos recuerdos, pero ella está igualmente muy agradecida con la persona que trabaja aquí.- comento Jackie sosteniendo la puerta para que sus hermanas pudieran pasar.
El interior del café era muy acogedor. Se podía sentir el olor a café recién molido en el aire. El café era bastante grande, tenía una tarima donde una banda de jazz estaba tocando. Asi que el ambiente estaba de lo mejor. El perfume de las galletas y ensaladas era fresco y daba un sentimiento de comodidad.
Las chicas se sentaron en una mesa que era redonda, tenía un sofá alrededor, y estaba cerca de una ventana. Kim inmediatamente se sentó cerca de la ventana, y acerco su cara al vidrio, de modo que su mejilla derecha estaba pegada cristal. Ella sopló sobre el cristal, con los ojos medio cerrados.
Una chica de cabello negro recogido en dos coletas se acercó a la mesa. Venia vestida de mesera y una bloc de notas estaba ya preparado en su mano para tomar la orden. La joven sonrió al reconocer las caras familiares.
-¡Hola Kim, hola Jackie! Hola, emm…- Kim le sonrió y Jackie agito la mano enérgicamente en señal de saludo.
-Hola Tsugumi. ¿Cómo estás?- dijo Kim.
-Muy bien, gracias. ¿Ellas son amigas suyas?
-Ah, no. Ellas son mis primas y hermanas de Kim. ¿Cómo están Meme y Anya?
-Oh, un gusto chicas, me llamo Tsugumi. Y las chicas están muy bien.
-Hola, Tsugumi, me llamo Micaella, pero llámame Micci, ¿sí?
-Haha, me llamo Leonore, solo dime Leo.
-Un gusto chicas. ¿Puedo pedirles su orden?
-Me gustaría probar con las quesadillas. Y un jugo de mango, si no es mucha molestia.- ordenó Micci.
-¡Macarronesh! Con una tacha de chocolatesh calientesh, plish.- ordenó la siempre feliz Leo. Todas la miraron con asco. Chocolate con queso…ew.
-Una ensalada César y agua Perrier, por favor.- pidió Kim mirando por la ventana con una expresión desinteresada.
-Me gustaría pedir esta vez un Club Sandwich, y un smoothie de manzana.- dijo Jackie reuniendo todos los menús y dándoselos a Tsugumi.
-Enseguida se los traigo.
Tsugumi se alejó de la mesa y entro a la cocina. Micci, Leo y Jackie se entretuvieron conversando sobre el Shibusen animadamente. Trataron de levantarle el ánimo a Kim, pero esta se encontraba mirando por la ventana, como esperando algo. Veía ese vidrio con tanta intensidad, que si fuese físicamente posible, se le abrirían huecos al cristal. El cristal del que la ventana estaba hecha era de ese tipo de vidrio que desde adentro puedes ver para fuera, sin embargo, no se podía ver de afuera para dentro. Eso era una gran ventaja, ya que la mirada de Kim asustaría a cualquier cliente, y además las personas que pasasen por allí serian asustadas por la mirada jade de la bruja.
Jackie suspiró largo y tendido. No puede ser que su prima este mirando ese cristal otra vez. Internamente se preguntó qué estaba pasando por la mente de Kim cuando se dio cuenta de algo: hoy era quincena. Y eso solo podía significar una cosa.
Un ruido de motoneta dispersó los pensamientos de Jackie. Ese era el sonido que Kim quería escuchar durante toda la noche. Ella vio a través del cristal como una motoneta se parqueaba al frente del café. Y un chico, que estaba de espalda a ella, saco del compartimiento de almacenaje de la motoneta unos cuantos sacos, que posiblemente estén llenos de granos de café. Esta entrega ocurría cada quince días en el café, que con solo menos de un mes, el suplemento del café necesitaba ser restituido. Una sonrisa de complicidad cruzo la cara de Jackie, quien ya sabía porque Kim había estado tan tensa durante la velada. Kim estaba tan enfrascada en sus observaciones, que ni se do cuenta como sus hermanas tramaban contra ella. El joven de la motoneta se volteó para revelar a Ox Ford, llevando dos costales de café sobre sus hombros. A Kim le sorprendía la fuerza de aquel chico. Aunque visiblemente no tenía mucha musculatura, él era capaz de levantar mucho peso. Suspiró cual colegiala enamorada, para luego sacudir la cabeza y una expresión irritada surco su cara. No, no y más no. Se decía ella. No me puede gustar ese nerd. Su irritación llego a tal escala que empezó a golpearse con el cristal de la ventana. Ox, al escuchar unos golpes provenientes de la vitrina se volteó para ver que era. De la sorpresa, Kim se echó para atrás en un impulso y se golpeó con el respaldar del sofá.
-Yowch…- murmuro ella sobándose donde estaba el posible moretón. Sus hermanas se voltearon rápidamente para preguntarle qué había pasado, pero Kim solo las tranquilizo abanicando con su mano y riéndose de forma nerviosa.
Tsugumi vino con los pedidos en una bandeja y los puso donde se requerían. Cuando fue a poner la comida de Kim en la mesa se percató que la bruja estaba agarrándose la parte de atrás de la cabeza con una expresión adolorida.
-¿Kim? ¿Qué pasa? ¿Te traigo unas compresas frías?
-Me golpeé muy duro en la cabeza. Y sí, apreciaría mucho que me trajeras una, por favor y gracias.- rápidamente, Tsugumi fue a la cocina para buscar una compresa fría que le aliviara el dolor a Kim. En eso, sonaron las campanillas del café, Ox ya había llegado. Pero esto no le importó a Kim en ese momento, lo que ella quería era que su dolor de cabeza desapareciera ya. Ox iba a entrar a la cocina cuando Tsugumi salió corriendo de allí, casi tumbando a Ox en su camino y se fue rápido a ayudar a Kim.
Tsugumi le paso la compresa fría a Kim, y esta se lo puso en la cabeza y apoyo la cabeza suavemente en el respaldar de su asiento. Con cierta preocupación, Tsugumi le pregunto si necesitaba algo más, a lo que Kim le pidió una pastilla para el dolor de cabeza. Al parecer le estaba entrando una migraña de las buenas.
Consumado por la curiosidad, Ox se acercó a la mesa donde Tsugumi estaba atendiendo a unos clientes y se sorprendió al ver a las hermanas reunidas alrededor de su querida Kim. Preocupado se acercó a la joven y se acuclilló al frente de ella. Kim tenía los ojos cerrados, tratando de aquietar su creciente dolor.
-¿Estarás bien?
-Es solo un dolor de cabeza, no es nada. ¿Cuándo llegaste?
-Si te sientes muy mal te puedo llevar siempre a tu apartamento.-propuso Ox, evadiendo la pregunta de Kim.-Puedo pedir que envuelvan tu comida y cuando te sientas mejor te la comes. No te preocupes por tus hermanas. Ellas están hambrientas y tú necesitas el descanso. ¿Chicas, tengo permiso para secuestrar a Kim?- dijo dirigiéndose a las chicas, que ya tenían los primeros bocados de su comida en la boca. Las tres asintieron enérgicamente. Ox sonrio por un momento, pero al ver los macarrones de Leo en una sopa de chocolate caliente frunció el ceño asqueado. Iba a formular una pregunta cuando Leo lo corto.
-Es gusto francés, deberías probarlo alguna vez, no está tan mal como se ve.- los ojos de Ox centellaron con curiosidad e iba a hablar cuando Kim lo cortó.
-No hace falta, Ox. Yo…- empezó Kim, pero fue interrumpida por Ox.
-Hey, Tsugumi, ¿puedes poner esto para llevar? Llevare a Kim a su casa.
-Sí.
Tsugumi se fue con la ensalada en manos y regreso de nuevo con el pote de foam para llevar. A pesar de las protestas de Kim, Ox logro montar a Kim en la motoneta y se fue rápidamente al complejo de edificios Costa Bay.
Durante el trayecto, Kim se había quedado dormida agarrada de la cintura de Ox. Al llegar, le dio tanta pena despertarla que se la llevó cargada en sus brazos. Al llegar a la puerta busco las llaves en el bolso de Kim y abrió la puerta. Se fue a su cuarto y la coloco en su cama. Tomo las sabanas y la arropo hasta el cuello, quitándole los mechones de cabello que tapaban su cara.
Como la última vez, tomo la silla que había a lado de su cama y se sentó en ella esperando a que vinieran las hermanas.
Casi se queda dormido por un momento, cuando escuchó la puerta de la entrada abrirse. Sacudiendo la cabeza para terminar de despertarse, se paró y rápidamente, besó la frente de Kim y echando unos mechones fuera de su cara, le acarició la mejilla cariñosamente.
Al salir de su habitación se encontró con las jóvenes brujas con sonrisas muy satisfechas.
-Asi que te gusta nuestra hermana mayor, ¿eh? – dijo Micaella con una sonrisa socarrona cubriéndole el rostro entero.
-Eh, sí. Amo a su hermana.- dijo despreocupadamente. A Micaella se le abrieron los ojos del tamaño de un plato.
-¿¡Así sin más! ¡¿Sin sonrojarte o que te de pena?
-Es que es verdad, amo a Kim y hare lo que sea para protegerla.- dijo encogiendo los hombros.
Micaella sonrio y le mostro su pulgar en alto.- Pues buena suerte con mi hermana, yo sé que se está haciendo la difícil. Pero no vayas tan rápido, primero sean amigos. Esos cambios drásticos no le gustan a Kimmy. Por cierto, le gustan las frambuesas. – le guiñó le ojo con una sonrisa de complicidad.
Ox le sonrió a Micaella. –Gracias por los tips.- dijo acercándose a la puerta.
-Hey, Ox. Un momento. Te traje unos macarronesh con una tacha de chocolatesh calientesh.- dijo Leonore tendiéndole un pote con la comida bizarra.
-Eh, gracias, Leo. Es muy…em, dulce de tu parte. Lo llevare a casa para comerlo ahora, ¿sí?
Tres "Chau" sonaron a coro, despidiendo al Meister.
Ox cuando llego a su casa, pensó que Harvar lo iba a inundar con preguntas, pero no fue así.
-Solo trata de no quedarte parloteando con cualquiera que veas en la calle y llega temprano a la casa. ¿Trajiste algo de comer?
-Una cosa que me dio Leonore, pero no estoy seguro de que te va a gustar. Lo dejare en la mesa. Voy a cambiarme. Pero te advierto: come bajo tu propio riesgo esa cosa.
Ox dejo la extraña mescla de comida en la mesa y se fue a su cuarto para ponerse el pijama. Cuando volvió, vio a Harvar comiendo del extraño menjurje con una expresión satisfecha.
-¿De qué es esta cosa?- pregunto tragando la comida.
-Según Leonore son Macarronesh con chocolatesh calientesh.- al decir estas palabras, Harvar alzo una ceja y siguió comiendo la mescla bizarra.
-No está tan mal. Pero después de esto, no aceptare ninguna comida de las manos de esa loca.
OoOoOoOoOoOoOoOo-USAGI-OoOoOoOoOoOoOoOoOo
En la oscura noche, donde la luna miraba con risa a la Death City, dos figuras encapuchadas se acercaron a la residencia Stein. La de la capucha roja se volvió a la capucha azul.
-Psst, estamos aquí. ¿Cómo entregamos el paquete?- dijo una voz femenina. Se podía ver que cargaba con una caja con un letrero que decía 'frágil' en grandes letras rojas. La capucha azul se volteó a su compañera y le señalo la puerta de la entrada.
-Ponemos el paquete en la entrada, y luego nos metemos al cuarto de la chica para poner esto.- dijo otra voz femenina alzando una canasta con un bulto cubierto por una sabana.
Silenciosamente, escalaron al segundo piso de la casa, y abrieron la ventana para pasar. Con cuidado de que sus pisadas no se escuchasen, caminaron hacia la cama de la pelirosada y pusieron lo que parecía ser un huevo del tamaño de tres palmos en su cama, para que este fuese abrazado por la chica durmiente.
Cuando las dos encapuchas se disponían a salir por la ventana, la puerta del cuarto se abrió. Stein estaba parado en la puerta con una mirada amenazante.
La de la capucha azul le sonrió al hombre y le saludo.
-Eiríni, iremía psychís.- dijo en un tono calmante. Era una bruja.
-Amigo, venimos en son de paz. No hemos venido a hacerle daño alguno a la bruja Kounéli. Es un paso muy importante para la iniciación de una bruja. Sus poderes que estaban dormidos por tanto tiempo han despertado recientemente y queremos que tenga esto.- dijo la capucha roja señalando el huevo.
-Se le agradecerían dos cosas: primero que no haga un alboroto de esto. Y segundo que no diseccione ese huevo es muy importante.
-Entiendo. Espero que ustedes no sean las que causen alboroto. – dijo el con un gruñido.
La de la capucha azul ladeo su cabeza inocentemente.
-Usted tiene demasiados prejuicios.- dijo tomando la palabra por primera vez.- No todas las brujas buscan destrucción, sino la paz. Como ustedes tienen kishins, humanos que decidieron ir por el camino del mal, nosotras tenemos a las brujas que destruyen y ponen en el suelo el nombre de las brujas. Tenemos tanto en común, pero tantas barreras. Buenas noches.
Las dos brujas hicieron aparecer escobas y se montaron en ellas. Al despegar, la bruja de la capucha roja miro a Stein con ojos negros, pero calmados.
-Piense en lo que ha dicho mi colega. Y que su bebé sea bendecido. Feliz encuentro, feliz despedida y feliz encuentro otra vez. – y la bruja se fue sin más.
Stein miro de reojo a Crona, quien no había sido perturbada en sus sueños, y suspiro. Ya no sabía que pensar de las brujas. Con paso lento se fue a su habitación y se volvió a dormir.
¿Qué tal estuvo? Este ha sido el capitulo mas largo que he escrito en toda mi vida. Estoy terminando de escribir esto en el colegio. Como estamos en trimestrales, no tenemos clases. Hoy hice el examen de algebra, corto pero difícil. La profesora es taaannn vieja como para jubilarse 10 veces. Para colmo la señora habla de puras mesas, creo que debe tener un fetiche con las mesas, no se. Lo que dijo la de la capucha azul, que me imagino no entendieron ni pito, esta en griego y significa: paz, calma alma.
Y emmm, lo de los macarronesh con chocolatesh calientesh fue un error al comer unos días atrás. Mi hermana volteo sin querer queriendo un vaso de chocolate caliente en mis macarrones con queso, y por alguna razón lo probe. No estaba tan mal, hasta estaban gustosos…
DeAtH tHe RoSe: tu KidxCrona como lo prometí.
