Meikyuu: hola chicoooss! Como andan?
Fabbi: Me imagino que en dos pies…
Meikyuu: muy graciosa. Bueno este es el quinto capitulo de Shiroi Honno! Yupi! Y como lo he prometido….Premios!
Crona: Para la señorita DeAtH tHe RoSe hay… unos peluches idénticos a mi y a Kid-kun.
Black Star: Nikolas Sur… que era lo que tenia que decir?
Tsubaki: Nikolas Sur- kun, Meikyuu te ha regalado una bolsa de boxear con las cara de los villanos de Soul Eater, no Soul, no eres tú.Y unos guantes de boxeo con la forma de Fire y Thunder en forma de armas. Diviertete mucho!
Maka: Bellette tendrá una de las jirafas que Patty no ha destruido aún.
Patty: no destruiré esa jirafa… es un premio y Meikyuu-chi me prometio chocolates a cambio de no destrozar jirafas hoy.
Meikyuu: buena chica, buena chica...
Harvar: ¿Por qué tenemos que estar aquí?
Meikyuu: Porque sí y punto. Por cierto, Soul Eater no me pertenecen, solo los OC.
Fabbi: un aviso más: todos los personajes presentados hoy se reunirán al final del capi
Todos: Disfruten!
El sol estaba saliendo de su escondite, para calentar con sus rayos el nuevo día. Era un amanecer precioso, que todas las habitantes del apartamento 254 se estaban perdiendo. Todas menos una.
Kim, un ave mañanera más que ave nocturna, miraba el cielo iluminado por el astro risueño. Con una mano sostenía la taza de té de frambuesas y menta caliente, y en la otra, sostenía una tostada embarrada de mantequilla. En la mesa de la cocina estaba el periódico, abierto y con las noticias del día a la vista.
La joven ya tenía puesto su uniforme Spartoi, y estaba lista para un día nuevo de clases. Miró con recelo el reloj de la cocina. Éste marcaba las 6: 12, y Kim ya se estaba terminando su desayuno. Reparó en que sus hermanas estaban aún dormidas, y a ella le tocaría el trabajo de despertarlas.
Micaella sería un trabajo fácil, tiene el sueño liviano y no hace tanto alboroto para alistarse. Leonore le daría problemas, eso es seguro, pero no se quejara por más de dos minutos. El verdadero reto recaía en Jackie. Esa Lámpara Demoniaca tenía el temperamento de un toro cuando la despiertan mal. Suerte que Kim sabe algunos trucos para que se despierte sin tantos problemas. Pero para que se levante de verdad, tendría que quitarle las sabanas, demasiado terca.
La primera persona que levantaría será, por supuesto, Micci. De seguro que ella la ayudaría a preparar el desayuno mientras las otras se despiertan.
Con cuidado abrió la puerta, sus ojos ajustándose a la poca luz que había en la habitación. Primero apartó las cortinas para abrir la ventana, el aire fresco de la mañana le saludo con una brisa suave. Kim se acuclillo a lado de la cama de Micci y le sacudió un poco los hombros. Parpadeando un poco, Micci alargo la mano hacia su mesita de noche y agarró sus anteojos con un poco de torpeza. En el momento que la joven arma se puso los lentes, saludo con un bostezo a su hermana mayor.
-Arhh, buen día Kim. Tuve un buen sueño, descansé tan bien. – dijo estirando los brazos sobre su cabeza. Micci se paró de su cama y se fue directo al baño que se situaba en el fondo del corredor. Antes de cerrar la puerta se volteó y le guiño el ojo a su hermana.-Hoy va a ser un gran día, tengo una buena corazonada el día de hoy. Estaré lista en unos, digamos, diez minutos.
Sonriente, Kim se fue a la habitación de Leonore, y como se lo esperaba, ella estaba hecha un ovillo con las sabanas y almohadones enredados en ella. Riéndose para sus adentros, empezó a hacerle cosquillas a su hermana. La risa no se hizo esperar y pronto la chica estaba retorciéndose en la cama riendo como loca. La mejor forma de empezar la mañana, por cierto.
-¡HAHAHA! ¡KIMMY, PARA, PARAAAA!- Leo empezó a retorcerse más en la cama, las sabanas en el piso y almohadones en el suelo. Pronto, empezó a patear en todas las direcciones posibles. -¡ESTOY DESPIERTA, ESTOY DESPIERTA!¡AHAHAHA!- rió Leo cayéndose finalmente de la cama. Kim se separó de la cama y puso sus manos en las caderas, sintiéndose muy satisfecha de su trabajo. Apuntando al baño, sonrió y mirando a su hermana le dio sus instrucciones.
-Leo, al baño. Micci acaba de salir y ya está vestida y lista para ir al Shibusen. No te quedes jugando con la espuma o el shampoo, ¿entendido?-
-¡Capitán, sí capitán!- Leo puso pose militar, y con grandes zancadas entró al baño. Kim miro a Utau de reojo.-Utau, ve y asegúrate que Leo no juegue en el baño. – la leopardo asintió, y se fue corriendo al baño.
Ahora venía el verdadero reto. Despertar a Jacqueline Mary O. Lantern Dupré. Kim tomo una gran bocanada de aire al entrar al cuarto de la bestia, digo, Jackie. Con un agarre firme separo las cortinas y abrió la ventana, los rayos del sol y el viento mañanero entraron a la habitación que anteriormente estaba en penumbras. Primer paso: quitar las sabanas del cuerpo de Jackie.
Las sabanas estaban enredadas en las piernas de Jackie, mientras que ésta estaba totalmente estirada, tomado todo el espacio posible de la cama. Con un poco de esfuerzo desenredó las sabanas de las piernas de la joven arma y los descartó en el suelo. Ahora el segundo paso (que probablemente tendrá muchas fases): despertar a la chica.
Lo primero que se le vino a la mente fue hacerle cosquillas. Su punto débil era la barriga. Le hizo cosquillas en su punto débil, pero apenas si se movió. Jackie se volteó hacia la pared y se hizo bolita, murmurando para sí cosas inentendibles.
Fase dos: gritar.
Con un megáfono que se encontró en un rincón trató de despertarla. Pero Jackie solo se volvió a voltear. Ahora, irritada fue a la cocina por la fase tres: mermelada de manzana, su favorito.
Embarró una tostada con la mermelada de manzana y estaba a punto de ponérsela cerca de la nariz cuando de repente escucho algo que la perturbaría hasta el fin de sus días.
-Harvar, m-más rápido. Ya viene,- el rostro de Kim se enrojeció por completo- ah…. ¡Más rápido, con más fuerza!- Jackie empezó a jadear y a Kim ya se le estaba yendo el aliento. No puede ser que Jackie sea una pervertida.- ¡Harvar! ¡Nos van a alcanzar los helados danzantes! ¡Noooo! ¡IDIOTA PERDIMOS LA PARTIDA!- Jackie se levantó con mucha fuerza y quedó sentada en su propia cama. Kim puso la mirada en blanco. Ya no sabía si decía buenos días o le preguntaba sobre el sueño.
-¿Kim qué haces con una tostada en la mano y en mi cuarto?- Kim se quedó muda, miro para todos lados desconcertada. Miro el trozo de pan en su mano y se lo dio a Jackie.
-Vine a despertarte y te traje el desayuno, pero veo que ya estas despierta. Solo báñate y vístete. Hay que salir temprano si queremos llegar a tiempo.- dijo Kim saliendo del cuarto.
-¿Cuánto tiempo estuviste aquí?- preguntó Jackie con un tono preocupado, como de quien guarda un secreto. Kim se quedó de piedra en su lugar.
-No mucho tiempo, apenas acabo de llegar. Te esperare en la cocina. Escuche a Leo salir de la ducha, asi que apúrate.- Kim salió rápidamente de la habitación de Jackie, mas aliviada no podía estar. Nunca volverá a ver a un helado de la misma forma ahora.
Entrando a la cocina, vio a Micci con su uniforme escolar ya puesto. El uniforme consistía de una falda azul cielo con pliegues, medias blancas y altas hasta la rodilla. Tenía una blusa manga-larga y de un blanco puro. Encima de ella tenía un chaleco azul sin mangas, en el bolsillo derecho inferior estaba la singular calaverita de Shinigami-sama. De ultimo pero no menos importante, una corbata azul un poco suelta completaba su uniforme. Micci estaba preparando unas tostadas francesas. Cada una tendría dos, y la mermelada o crema siempre era diferente entre las hermanas. Diligentemente, la joven bruja Ookami puso platos en sus respectivos lugares, cada uno con dos tostadas. La de la derecha tenía mermelada de durazno y un vaso de leche con chocolate. La del extremo izquierdo tenía las mismas tostadas pero con una crema de arándano, a un lado había un vaso de jugo de naranja. La del medio, cerca de la ventana, había un vaso de café con leche y unas tostadas con mermelada de manzana.
Leo, al oler el singular aroma de la cocina de Micci, salió corriendo de su cuarto y se sentó de golpe donde estaban las tostadas con mermelada de durazno. Más rápida que segura, se voló las dos tostadas de una sola. Y de un solo trago se bebió la leche chocolatada. Se paró y corriendo se fue a su cuarto, seguramente a buscar su bolso. Vino y fue tan rápido que Micci casi ni se da cuenta de lo que estaba usando en ese momento.
Venia vestida con una falda a cuadros amarilla, la blusa del Sailor Fuku era de manga corta y blanco, más en las mangas tenía tres líneas amarillas, la corbata amarilla tenía tres pines, uno arriba del otro. Primero un corazón blanco, luego la calaverita de Shinigami-sama, y luego un rayo. Las medias eran cortas y blancas. Para la base de sus coletas tenía unos lazos algo grandes, blancos y con puntitos amarillos.
Finalmente, salió Jackie de su cuarto, la cabellera mojada y en el mismo uniforme de Kim. Tranquilamente se sentó a la mesa, y con mucha paciencia se comió sus tostadas, con uno que otro trago de café. Micci estaba, por su parte, recostada en la pared de la cocina comiendo sus tostadas con crema de arándano. Ella miraba con cierto recelo el reloj de la cocina.
-Chicas, ya se nos va a hacer tarde, vámonos ya.- dijo Micci tomando su bolso del colegio y colgándoselo de un hombro. Kim salió con su bolso en la mano, y con la otra jalando la mano a Leo.
Jackie terminó de tomarse el café y parándose se fue hacia la entrada y agarró su bolso. Cuando abrió la puerta se encontró con Ruki sentada en los escalones, ya habiendo terminado su caminata matutina. Jackie levanto una ceja, curiosa de lo que había hecho durante la mañana.
-Salí a pasear y me encontré con una vieja amiga en el parque. – dijo ella entrando al apartamento. La pequeña Tanuki se subió a los hombros de Kim y le lamio el cachete. –Buena suerte en el colegio, Kimmy. – dicho esto se bajó de sus hombros y se escabullo al cuarto de su bruja. Kim sonrió, Ruki era muy cariñosa, casi como su madre…
Saliendo del apartamento, se encontraron con la señora Rosa regando las plantas del frente.
-Hola, señoritas. ¿Nuevas amigas?- pregunto una señora de unos sesenta y pico de años.
-Hola señora Rosa. Son mis hermanas, vinieron de un viaje a Europa.- contesto Jackie sonriendo dulcemente.
-Oh, un gusto, niñas. ¿Me podrían decir sus nombres?
- Me llamo Micaella, y la chica rubia olisqueado sus rosas es Leonore.
-Ohh, ustedes cuatro me recuerdan cuando yo era una jovencita. Sí que sí, tenía muchos pretendientes. Recuerdo, que en cierta parte era como Micaella, inteligente y rápida. Pero también yo era dulce e inocente como Leo. Luego esta belleza de estas dos chicas, Kim y Jackie. Ah, recuerdo la secundaria, mi primer y único amor, Johnny. De lo más dulce y romántico el chico. Era taaan inteligente.- dijo la señora como en un ensueño.
-¿Y qué paso con Johnny?- pregunto Kim.
-Ah, está durmiendo, descansando.- Rosa tenía una sonrisa melancólica.- me debe de estar esperando…- los ojos de las niñas se abrieron desmesuradamente. No puede ser…
-¿Se murió?- preguntaron a coro las cuatro chicas a lo que la anciana se rió.
-¡Oh, no, por Dios! ¡Está en un congreso en las Bahamas!- se rio un poco más. - ¿Les gustaría una flor?- las chicas asintieron. La señora se dio la vuelta y empezó a cortar unas cuantas flores. Se volvió a voltear, y ya tenía un pequeño ramo de cuatro flores.
-Niñas, las flores tienen cada una un significado especial. Cerrare los ojos y les daré a cada una flor aleatoria. Luego les diré su significado y un consejo.- dicho esto cerro los ojos y tomo una flor del montón y se la entregó a Kim. Luego procedió a darle una flor morada a Micci, a Jackie le dio una flor blanca con muchos pétalos y a Leo le dio una flor amarilla, muy parecida a una campanilla.
La señora abrió los ojos y vio las flores que entrego. –Hm… ya veo. Jacqueline, da un paso hacia delante.- Jackie avanza hacia la señora. – Veo que te ha tocado el jazmín. ¿Tienes a algún chico en mente? Pues según la flor, tu solo quieres ser el centro de atención para él, su todo, Jackie no sabía que eras asi…- dijo en tono de broma. La cara de Jackie estaba súper roja. Harvar…
-Veamos, Leonore, pasa para acá.- Leo se fue obedientemente hacia Rosa. – Uy… tienes la Prímula. Eso significa que tu primer amor está a la vuelta de la esquina… umm… será un chico muy opuesto a ti, pero se amaran a mas no poder.
-Micaella, ven querida. Veamos tu flor. ¡Oh, pero si es una Azalea… acabas de conocer a un chico, y estas feliz, tienen mucho en común… ah, pero si es mayor que usted señorita…- dijo la señora guiñando un ojo.- Hm, está en tu colegio, y se sentara a tu lado, no, a ti te harán sentar a su lado. Ujujuju.
La señora estaba teniendo la mejor mañana de la semana. Se divertía tanto, esto me parece una de las novelas que veo en la tele… pensó Rosa sonriente.
-Ohoho, no creas que me olvide de ti, Kim. Veo que tienes una Iris. Te ha estado gustando un chico desde hace mucho tiempo, ¿no? Pues mira, una Iris azul en tus manos… eso significa que amas a alguien con ternura. Ay, qué lindaa.- dijo jalando de los cachetes de Kim.
Las chicas estaban más que rojas, bueno excepto Leo quien estaba pensando en quien sería su pretendiente. No pude ser tan cochinamente obvia… pensó Micci.
¿Qué? Pero si no soy tan ególatra como Black Star, pero no, no me gusta ese pelo palmera…
¡¿Qué rayos? ¿De quién está hablando esa señora? Es culpa de la flor…
-Señora Rosa, tenemos que ir al colegio…- murmuro Kim.
-¡Ah Sí! Ustedes son como justicieras, o algo asi. No las voy a seguir reteniendo, vayan, vayan. Si me necesitan estaré en la Quinta Avenida en mi floristería, puedo leer la mano también.- la señora les guiño y las despidió con la mano.
Caminando rápido, las chicas se encaminaron al Shibusen. Iban a un paso muy rápido, hasta que Micci se paró frente la ventana de un carro.
-Micci, ¿qué haces?- pregunto Leo ladeando la cabeza.
-Si lo que la señora Rosa es cierto, creo que me daría buena suerte ponerme la flor por lo menos. No quiero que se marchite.- dijo mientras se ponía la flor de un lado de la cabeza.
-No es mala idea.- dijo Kim encogiéndose de hombros.-Me parece hasta lindo- dijo poniendo su flor en detrás de su oreja. Jackie hizo lo mismo, pero del otro lado. Y Leo coloco su flor en el bolsillo de su blusa
Llegaron por fin al Shibusen, y todos miraban a las cuatro chicas, bueno miraban más a Leonore y a Micaella. Pronto, Tsugumi, Anya y Meme se acercaron a las cuatro. Anya tenía una expresión un poco irritada, mientras que Meme sonreía, pero se veía que estaba perdida. Tsugumi, por su parte estaba muy alegre.
-Hola, chicas. Meme, Anya, estas son Micaella y Leonore, hermanas de Kim y primas de Jackie.- Meme saludo muy alegremente agitando su mano. Anya las miro y refunfuño. Las tres chicas ya no pertenecían a la clase NOT, ya habían pasado tres años y el tiempo las había hecho muy fuertes, tanto que ya asistían a la clase EAT.
-Meme, ¿recuerdas donde pusiste el dinero de la semana?- pregunto Tsugumi un tanto curiosa. Meme se puso un dedo bajo el mentón, pensando. Al final sacó una cámara de su bolso y la prendió. Con el tiempo habían descubierto que la mejor forma de que Meme recuerde lo que ha estado pasando es tomar fotos. Paso algunas fotos, y luego las miro con una sonrisa nerviosa.
-Hehehe, creo que ese día olvide cargar la cámara.- dijo ella rascándose la cabeza. Claro, también había días en los cuales ella olvidaba cargar la cámara, y ese era un error del plan. -¿Oye, ya terminamos las clases?
-Ni siquiera hemos empezado…- susurro Anya rolando los ojos.
-Tendremos que conseguir otro trabajo, ya me da pena venir casi todas las semanas a Deathbucks para buscar otro empleo.- comentó Tsugumi con una gotita de sudor.
-Hoy leí en el periódico que hay un empleo para limpiar la piscina del Shibusen. Les puedo conseguir el trabajo, pero necesitamos, mis hermanas y yo, trabajar allí también.-
Tsugumi ladeo ligeramente la cabeza, entendiendo la razón de esa decisión.- ¿Es por el "proyecto"?- pregunto ella haciendo comillas con los dedos al tiempo que se dirigían al salón.
-Exactamente, Tsugumi-san. – dijo Micci acomodándose los anteojos. Meme estaba hablando con Leo y las dos jóvenes le estaban tomando fotos a cualquiera. Juntas se fueron al salón Cressent Moon, buscando sus asientos. Kim y Jackie en la fila lateral segunda y Micci y Leo en la tercera, justo detrás de ellas.
-¿Cuándo nos presentaran? - preguntó Leo. Kim puso sus brazos detrás de su cabeza de forma despreocupada.- Cuando escuches el sonido de unas ruedas de sillita de oficina, el profesor vendrá.
-¿Silla de oficina?- preguntaron Leo y Micci a coro.
3-3-3-3-USAGI-3-3-3-3
En esa misma mañana, una chica de cabello rosa pálido se estaba despertando. Lentamente abrió los ojos, parpadeando un poco. Al mirar hacia la ventana, se sorprendió un poco. Estaba segura de que las había cerrado la noche anterior. Se sentó en su cama y estiro sus brazos detrás de su cabeza. Estiro también, su columna. Sonriendo satisfecha al escuchar el 'crack' de sus huesos. Cuando se paró, se llevó consigo la sabana. Se paró en seco al ver el objeto que había en su cama. Instalado cómodamente en su cama, había un huevo con pequeñas zanahorias y corazones adornando el caparazón. Crona se quedó parpadeando por un rato antes de proferir un grito agudo.
-¡¿QUE DEMONIOS?- el grito agudo rompió el silencio de la mañana, siendo así el despertador de muchos vecinos. Cuidadosamente, Crona levantó al huevo en vilo, estudiándolo por todos los ángulos posibles. Suspirando un poco resignada, se fue al baño para ponerse su uniforme escolar. Tomando la boina de su tocador, se la puso y con su mochila y huevo misterioso en mano se dirigió a la cocina. Se sentó ruidosamente, haciendo que Marie se volteara para saludar a su hija con una de sus sonrisas, pero cuando vio el huevo se quedó de piedra.
-¿Pusiste un huevo, Crona?- dijo ella poniendo el desayuno que estaba cocinando en el plato de la joven Meister. Marie ya no se sorprendía tanto ahora. Después de ver Kishins, brujas, demonios y un sinfín de cosas extrañas, que su hija de la nada ponga un huevo no le sorprendía en lo más mínimo, hasta le parecía lindo, en una forma dulce y retorcida.
-Creo…- Marie coloca el plato de Crona en la mesa. Irónicamente, se trataba de huevos, tocino y arepa. Crona miró su huevo y luego al huevo de su plato.
-Mama, creo que se quitaron las ganas de comer huevo. ¿Si me como solo el tocino no te molestas?- dijo ella apartando el huevo con su tenedor. Marie sonrió levemente, entendía a la perfección el desagrado de su hija hacia el huevo.
-Claro que no, caramelito. En vez de eso, ¿qué tal una manzana? Oh, se me estaba olvidando. Dejaron un paquete para ti en el pórtico. Está en el living.
Rápidamente, se fue al living, tomo la caja de un metro de largo y sentándose en el suelo empezó a abrirla. Marie se acercó para ver lo que había en la caja. Su curiosidad era increíblemente grande. En la caja había un montón de foamies en pelotitas para que el contenido no se rompa. Encima de las bolitas había un sobre. Lentamente, Crona abre el sobre dirigido para ella.
Para: Crona Stein
De: Aileen Mallí y Eleni Leaina, Concejo de Brujas.
Crona leyó en voz alta para Marie, ésta por su parte estaba sorprendida. Marie puso sus manos sobre los hombros de Crona de forma tranquilizadora, la apoyaría en lo que sea. Crona saco la carta, de caligrafía fina y decente, y la leyó en alto.
¡Enhorabuena! Se le felicita por medio de este manuscrito a la bruja Conejo, Crona Stein, por el despertar de sus poderes.
El primer hechizo de nivel 4 fue realizado excepcionalmente por la bruja neófita. De ahora en adelante se le será bienvenida a la Misa de Brujas con los brazos abiertos.
El contenido de esta caja es uno muy especial. Se le reconoce los poderes especiales a Crona Stein por medio de su propio libro de hechizos y uno de bolsillo. Además de su propio medio de transporte, el más nuevo de este siglo.
Aparte se le ha hecho entrega del huevo que contiene a su guía espiritual, familiar o como desee llamarle. Es aconsejable que lleve el huevo a todas partes consigo, ya que para su despertar necesita conexión constante con su bruja.
Constando que su madre biológica fue parte del consejo, mas tarde ex-comunicada de la sociedad mágica, se espera el más óptimo comportamiento de parte de usted.
Feliz encuentro, feliz partida y feliz encuentro otra vez.
Maaba Mágissa, Aileen Mallí y Eleni Leaina.
Los ojos de Crona y Marie se abrieron como pelotas de soccer. Ahora era oficial, ya era una bruja legal. Las dos cruzaron miradas y rápidamente apartaron las bolitas, casi escarbando, para ver el contenido de la caja.
Lo primero que vieron fue el libro de hechizos. Era grande, grueso y se veía viejo pero a la vez nuevo. Luego, estaba un libro del alto de un palmo y un poco grueso. Se titulaba 'Hechizos Útiles, Interesante y Más'. Poniendo el libro más chico en su mochila, siguió escarbando hasta toparse con un paraguas negro con lacitos rosa, era de un metro de alto, y como pudieron comprobar después, agrandable.
-¿Un paraguas?- murmuro Crona viéndolo con detalle. Corriendo a su cuarto se fue a poner el libro de hechizos en un estante pequeño que Maka y Soul le regalaron en su cumpleaños. Bajando de nuevo, se encontró a Marie sosteniendo en una mano su mochila y en la otra una cesta con el huevo en un nidito de paños.
-Crona, es hora de ir al Shibusen. Se te está haciendo un poquito tarde.- dijo Marie sonriendo. Ya lista para salir, vio Kid, Liz y a Patty pasando al frente de su casa. Ya no era tan tímida como hace tres años. Se sentía muy cómoda con su grupito de amigos. Agitado el brazo derecho, llamó la atención de los tres, quienes se pararon y saludaron con la mano. Corriendo hacia ellos murmuro un pequeño 'hola'.
-Buen día Crona, ¿Cómo estás?- pregunto Liz, Kid estaba algo rojo y le costaba pronunciar palabra alguna.
-¡Oh, Onee-chan! ¡Miren, Crona puso un huevo! ¡HEHEHE!- Patty empezó a acariciar el huevo de Crona con su cachete. -¡Espero que salga una jirafa! ¡Ahahaha!- Crona dejó que Patty tomara el huevo en sus manos, no sin antes decirle que tuviese cuidado con él.
-Así que…Pusiste un huevo.- dijo Liz caminando pausadamente. Crona negó de forma adorable con un pequeño sonrojo y una pequeña sonrisita.
-Etto… el concejo de brujas me lo dejaron en mi cama anoche, junto con un paquete. Al parecer ya soy una bruja oficial.- dijo mostrando una linda sonrisa.
-¿Va a nacer algo de eso?- preguntó Kid.
-Sí, me enviaron una carta diciéndome que dentro del huevo está mi familiar.
Siguieron caminando tranquilamente, Crona dejando que Patty cargara el huevo en su cesta y Kid y Liz se turnaban para ver el huevo. De pronto escucharon unos gritos provenientes del cielo.
-¡UHAAA!- una chica sentada en una escoba les pasó por arriba de las cabezas. La chica trató de parar la escoba pero no podía. Crona quiso ayudar, pero no sabía qué hacer.
-¡Detente!- grito de la nada, y por un instante, Crona creyó ver como todo a su alrededor se detenía por unos segundos para seguir como si nada. La chica de la escoba, quien iba casi colgando de ella, se elevó y la perdieron de vista.
-Bueno, eso fue raro.- dijo Kid empezando a subir las escaleras del colegio. Los cuatro caminaron hacia su salón y se sentaron en sus puestos usuales. Crona iba al lado de Maka, quien iba sentada de a un lado de Soul. Al otro lado de Crona estaba Kid y las dos pistolas demoniacas iban sentadas juntas.
Maka al ver el huevo de Crona le iba a preguntar, pero en ese momento se escucharon las singulares rueditas de silla de oficina de Stein. Cuando éste iba a entrar, se tropezó como siempre con el marco de la puerta y después de tremendo matracazo, se levantó como si nada.
-Buenos días estudiantes. Hoy tenemos a cinco estudiantes nuevas. Pasen adelante cuando las llame. – dijo él sacando una lista con nombres en ella. ,- Micaella Diehl.- al escuchar su nombre, la menor de las hermanas se paró y bajo las escaleras. Mientras bajaba, escucho a una chica de cabello negro murmurar cosas no muy bonitas.
-Otra bruja más. ¿Qué es esto? ¿Un colegio para cochinas brujas? Sí, claro.- la joven tuvo la intención de hacerle una zancadilla a Micci, pero cuando ésta volteó a verla, sus ojos brillaron con un tono azul hielo amenazante, dejando paralizada de miedo a la chica.
Micaella siguió su camino y se paró frente toda la clase. Puso su mejor sonrisa y con una pequeña reverencia, se presentó.
-Hola, soy Micaella Diehl, y espero que nos llevemos bien.- dijo ella educadamente.
-Bien, siéntate por…allá. Donde está el joven Rung. Rung, levante la mano.- Micaella, se va rápidamente al asiento a la derecha de Kilik.
-Hola, Micci. ¿Qué hay?
-Leonore Diehl, venga.- saltando los escalones de forma alegre, Leo se dirigió dónde estaba el profesor Stein. Otra vez, la chica iba a hacerle una zancadilla, cuando un flash amarillo cruzo sus ojos de color jade y unas orejas de leopardo translucidas aparecieron en su cabeza, aunque solo la chica lo notó. De repente, la silla en la que la chica estaba sentada se rompió. Esto llamó la atención de muchos estudiantes, pero Leo solo siguió bajando las escaleras alegremente.
-Hola, mi nombre es Leonore Diehl, pero solo llámenme Leo. Espero que todos seamos amigos.- La chica sonrió dulcemente y se le hicieron unos hojuelitos en sus mejillas. La mayoría de la populación masculina tenía corazoncitos en sus ojos.
-Siéntese… siéntese donde usted ya estaba. Siguiendo con la lista… Ángela Leon.- nadie se levantó, ni hablo.
-Volveré a repetirlo, Ángela Leon, venga.- el profesor se volteó y cuando iba a escribir algo en el pizarrón cuando unos gritos provenientes del pasillo lo interrumpieron. La chica de la escoba entro colgando de su escoba, agarrada de una sola mano, y atravesó la puerta.
Al final se soltó de la escoba y quedó sentada en el suelo, la escoba hecha añicos. La chica tenia cabello marrón claro y largo hasta la cintura y unos ojos rosados muy expresivos. Usaba un uniforme de blusa blanca y manga-larga, la capa sailor era rosa con dos líneas blancas y la falda era de color rosa y con pliegues. Su cabello estaba recogido por un lazo del lado derecho rosa y en el centro estaba la calavera de Shinigami-sama.
La joven de trece años levantó la mano lentamente y con una voz aguda y muy familiar para Black Star (desgraciadamente) pronunció sus primeras palabras desde que llegó al aula de clases.
-Presente, Stein-hakase…- y acto seguido se desmayó y cayo con un ´puf´.
Stein la miró y le puso un ganchito al cuadro a lado de ´Ángela Leon´y murmuro un perezoso "presente".
La chica de antes, la pelinegra, golpeó sus manos contra su mesa de trabajo.
-¡OTRA MALDITA BRUJA!- dijo ella, ganándose miradas feas de parte de sus compañeros. Todos en el colegio aceptaban el hecho de que Kim Diehl y sus hermanas fuesen estudiantes del Shibusen. Crona era bruja también, y todos la trataban como a una princesa debido a ser la chica más "moe y kawaii" del colegio, no que ella estuviese enterada. Pero esta chica nunca estuvo de acuerdo con el director de la academia, le tenía un alto grado de repugnancia a las brujas.
-Señorita Melendez, siéntese y guarde silencio. ¿O quieres acaso que te diseque?- amenazó Stein. La chica bajo las revoluciones por un rato, y miró de reojo a la recién llegada.
Ángela se estaba despertando al rato, para ver dos caras muy preocupadas a cada lado. La de su derecha era Thunder y a su izquierda tenía a Fire. Los gemelos la ayudaron a pararse y la llevaron a su puesto, en medio de los dos gemelos.
-Pasando a la siguiente en la lista…Ichimoku Ai.- una chica baja y algo plana entró al salón. Tenía el cabello de color miel corto y muy rizado, con ojos chocolate oscuro escondidos por anteojos. Usaba un uniforme de falda blanca a cuadros, blusa blanca y chaleco marrón con un listón en el cuello de la camisa. En el centro del listón había una calavera.
-Hola, me llamo Ichimoku Ai, por favor llámenme Ai.- hizo una reverencia corta y prosiguió- y como mi nombre implica, flechazo de amor, ¡TODOS Y CADA UNO DE USTEDES SERAN FLECHADOS POR MI! ¡SOY SU NUEVO CUPIDO ENCAPUCHADO! Asi, que cuidado, el amor les llegara muy pronto y se enamoraran de la persona más o menos pensada. Espero que podamos ser amigos.- terminó con una sonrisa dulce.
La joven se sentó en la fila de atrás de Kim y le sonrió a todos.
-…Bien, interesante. Helen Artiglio, pase.- una joven de estatura mediana se paró en medio del salón. Tenía el cabello largo y de color negro azabache. Tenía ojos rojizos y dulces. Su uniforme consistía una blusa de color rosa pálido con la capa sailor de color rojo, la falda era de la misma forma roja y con pliegues.
-Buenos días, soy Helen. Espero sobrevivir a este colegio.- dijo sonriendo y sentándose a lado de Ai. Las dos hablaban muy animadamente cuando un escalpelo fue lanzado hacia ellas. Por suerte lo esquivaron a tiempo y abrieron sus libros enseguida.
-Si no hay más interrupciones…hoy haremos algo muy especial,- todos los estudiantes sostuvieron su respiración,- vamos a disecar un koala que me prestaron en el zoológico de China. Abran sus cuadernos y dibujen el procedimiento. Como ya saben, uno toma el escalpelo y con suma delicadeza…- Stein siguió explicando los pasos de la disección a los estudiantes, que ni siquiera estaban prestando atención.
Ángela miró con asco al profesor y volteó a ver a Thunder, quien estaba leyendo la última edición de la revista TÚ a escondidas. A su otro lado vio a Fire, leyendo un manga detrás de su libro de Historia de Almas 101. Riendo para sus adentros y con un leve sonrojo en sus mejillas, Ángela se sintió feliz por primera vez en años. Tenía una vida normal, de una adolecente normal (ni tanto, está en una academia que combate kishins) y recibía clases en un aula de clases real, no como las clases que Sid y Nygus le han estado dando.
Ángela se acercó más a Thunder para poder ver la revista cuando en ese momento Stein les lanzo un bisturí casi tocando sus cabezas.
-¿Qué hacen?- les pregunto enojado Stein.
Thunder fue la primera en hablar, ella era el tipo de chica con el don de la palabra.-Solo le estaba mostrando a Angie una de sus formas más fáciles para encontrar el riñón de un lagarto africano, profesor.- dijo sonriendo. Stein miró a Ángela para comprobar lo que Thunder había dicho. Rápidamente Ángela asintió múltiples veces. Satisfecho, el profesor se dirigió al koala que estaba torturando y prosiguió tranquilamente.
-Gracias, Dee-Dee, eres la mejor.- susurró Ángela.
-No podía dejar que el loco te abra por diversión. A demás, si tú mueres no podrás ser mi cuñada y no podré diseñar ese hermoso vestido de bodas para tu boda con mi hermano. – Ángela se sonrojo a más no poder y miró de reojo a Fire, el chico estaba absorto en su manga.
-Dee-Dee, no le gusto de ESA forma.- Thunder se rió, con una sonrisa ladeada en su rostro.
-Como tú digas, Angie.- dijo ella volteando la página de la revista. Leyendo uno de los tabloides, sus ojos se abrieron como pelotas de soccer.
-¡Santo cielo! Angie, mira lo que dice tu horóscopo.- Thunder se acercó más a su amiga para que ésta pudiera echar un vistazo.- Aries: vienen buenas noticias. Es tiempo de hacer nuevos planes o pequeños viajes y paseos. En el romance, hay alguien en tu aula que te admira. ¡Pero cuidado! Él es super- mega tímido y si te abalanzas a él, huira. Cuatro corazones y medio.- Thunder miró a Ángela emocionada. – Ujujuju, ¿podrá ser que el chico de quien habla la revista será mi hermanito?- a Ángela le recorrió una gotita de sudor por la frente.
-Dee-Dee, yo soy cáncer…
Harvar: Aquí termina el capítulo del mes.
Jackie: bueno como Meikyuu lo dijo, aquí estamos todos en la habitación de la autora.
Soul: Algo rosado, pero cool.
Maka: Dos camas, y parece estar dividido…
Patuchis: Hola, soy la hermana menor de Meikyuu.
Crona: Y Meikyuu?
Patuchis: Meikyuu esta ocupada ahorita mismo. Para que sepan este es mi cuarto también…
Kim: con razón se ve tan… contrastante….
Ox: el lado izquierdo esta totalmente decorado de Justin Bieber…Bleh
Patuchis: Epa!
Black Star: y ni se puede ver tu pared….
Tsubaki: el lado derecho tiene guirnaldas de flores moradas y estanterías con libros, lindo.
Micaella: Son libros muy interesantes también…
Thunder: Y tantos peluches
Fire: y tantos almohadones
Ángela: y casi toda la colección de Tú en un esquina….
Leonore: tengo hambre… vamos a la cocina?
*bajan todos a la cocina y se encuentran con Ai y Helen*
Ai: Yo! Que hay?
Patuchis: *Ojos grandes y casi se le caen los lentes* Pero si tu eres-Hummmph! *Helen le tapa la boca y Patuchis trata de escapar*
Helen: Pat, te llevare al cuarto de tu abuelita, parece que te esta llamando.
Patuchis: Pero si tu eres –UMPHHH!*boca tapada con tape de embalar*
Patty: que raro…
*Maaba entra con una lata de té Arizona*
Maaba: eh? Ah, hola.
Todos: QUE?
Maaba: la chica dijo que todos deberíamos estar todos juntos…
Liz: nunca pensé que iba a ver a la reina de las brujas en la cocina de una autora de fanfics…
Marie: Espera, si tu estas aquí, donde están las otras brujas?
Stein: Si, Aileen y Eleni…
Voz Que Sale Del Techo: pero si ya las acaban de ver…muahahahaha
Kid: esa cosa da miedo.
Chica Meléndez: que porquería, una bruja gorda y fea….
Ruki: Lectores, sepan que esta chica Meléndez se llama Mónica. Y está inspirada en alguien del colegio de Meikyuu y que en quinto grado la buleó.
Moira: y créanme que aparecerán mas de sus compañeros de clase para el comic-relief.
Todos menos Mónica: Comenten!
