Notas: El próximo capítulo es el museo. Después volvemos a la investigación. Vienen tiempos complicados para Bingley.

Seguramente esta historia cuando la edite reeordene varios de los capítulos.

Mediados de diciembre 1812

Elizabeth estaba terminando de acomodar su equipaje ya que a la mañana siguiente regresaba a Longbourn. Habían pasado tantas cosas desde que había llegado a Londres que le parecía que había pasado mucho más tiempo.

Mary se había casado, asesinaron a Sir Frederick a unas pocas cuadras de la casa de los Gardiner, se había reencontrado con el Sr. Darcy y había tenido el placer de conocer a la señorita Georgiana Darcy.

"Los Darcy." Elizabeth suspiró y cerró los ojos por unos instantes. A pesar que hacía solo un mes que conocía a Georgiana Darcy, y se habían visto nueve veces – solo una vez en casa de los Gardiner – eran ahora muy buenas amigas. Además, consideraba al Sr. Darcy como al caballero más apuesto e inteligente que conocía. Disfrutaba mucho de su compañía, pero sabía que debía ser cuidadosa en guardar muy bien su corazón y no enamorarse de él.

En un par de horas más, los Darcy la iban a pasar a buscar para a ir al museo británico ya que dos días atrás mientras tomaba el té con los Darcy les comentó que le gustaría ver la piedra roseta…

"… pensé que se iba a quedar unas semanas más en Londres, Srta. Bennet." Comentó Darcy tratando de disimular su desilusión.

Elizabeth sonrió y negó con la cabeza. "Quiero estar en Longbourn en Navidad." Agregó con cierta tristeza. "Esta va a ser la primera Navidad que vamos a festejar sin mi padre."

"Te voy a extrañar, Lizzy. Me gustaría mucho conocer a tus hermanas, sobretodo a Kitty." Dijo Georgiana con una leve sonrisa.

"Yo también te voy a extrañar, Georgiana. Pero, si deseas, y si tu hermano lo permite, puedes venir a visitarme a Longbourn. Incluso puedes quedarte en Longbourn por unas semanas." Con una sonrisa Elizabeth miró expectante al Sr. Darcy.

El rostro de Georgiana se iluminó con la invitación, y Darcy después de pensar por unos instantes respondió. "Seguramente la visitemos en Longbourn antes que regresemos a Pemberley, Srta. Bennet."

Elizabeth asintió con una sonrisa y Darcy le preguntó. "¿Hay algún lugar especial que le gustaría ir antes de regresar a Longbourn?"

Elizabeth pensó por unos segundos y con franqueza respondió. "Si; me gustaría ir al museo británico para ver la piedra roseta ya que mi padre me habló tanto de ella. Pero no creo que mis tíos puedan acompañarme."

Darcy sonrió ampliamente. El museo británico era uno de sus paseos favoritos en Londres y hacia dos años que no iba. "Si desea podemos acompañarla nosotros, ya que es uno de mis paseos favoritos y Georgiana fue una única vez."

Los ojos de Elizabeth se iluminaron, y Darcy quedó mirándola embelesado. Sin duda Elizabeth era una mujer muy bonita, pero cuando estaba feliz y emocionada, sus ojos brillaban como diamantes y a los ojos de Darcy era una de las mujeres más hermosas que había visto. "Me encantaría, Sr. Darcy. Muchas gracias…"

PPP

Darcy estaba mirando su imagen en el espejo mientras pensaba en la Srta. Bennet. En el último mes, se habían visto varias veces y cada día que pasaba le era más difícil estar separado de ella. Era una pena que Elizabeth no tuviera mejores conexiones y una dote más abultada, pero en contrapartida era una dama excepcional y se sentía muy feliz al lado de ella. Además, había ayudado muchísimo a que Georgiana recuperara la alegría de vivir.

La iba a ver en unas horas, y después ella iba a regresar a Hertfordshire. Necesitaba estar unas semanas sin verla para poner en orden sus ideas y tener certeza que lo que sentía por ella no iba a desaparecer si la dejaba de ver.