Disclaimer: no, Twilight no me pertenece, pero se lo pediré a los reyes magos... o a santa...
Hola! Lamento la demora, pero ultimamente he tenido algunos problemas familiares que me han impedido concentrarme en esto como a mi me gustaría hacerlo, por eso les pido una disculpa, espero que les guste este capítulo y mil gracias por sus reviews y paciencia.
What I've Lost
Capítulo 8. Con ella a mi lado.
- creo que querías que te contáramos algo, ¿no es así Emmett? – le digo a mi hermano, en un intento por entretener a Sarah y que siga bebiendo
- perfecto – dice Emmett encantado mientras Carlisle llena de nuevo el vaso y me lo entrega
Alice POV
- ¿qué fue lo último que contamos? – pregunta Jasper sin alejar, ni por un segundo, la mirada del rostro de Sarah… acerca el vaso a su boca y le da a beber un poco, logrando que ella tosa, la deja descansar mientras acaricia su cabello y Esme aprieta la mano de Sarah… Carlisle la mira de vez en cuando, al pendiente de una mejoría significativa…
- que Sarah tomó un baño y se recostó en tu, nunca usada, cama mientras tu ibas a conseguirle alimento – dice Emmett rápidamente y Jasper levanta la mirada para dirigirla a Emmett… una ola de duda nos cubre por un segundo… qué raro, es cómo si no recordara que nos dijo eso, más bien como si eso no fuera verdad… devuelve la mirada a Sarah
- cierto, no recordaba que había llegado hasta ahí, estaba seguro de haberme quedado en otra cosa… no importa… – dice él… por algún motivo eso no me suena convincente, miro a Edward en busca de clarificación pero él se mantiene serio sin dar muestras de nada, quizá es solo que por los acontecimientos recientes veo cosa donde no las hay… si eso debe ser…
Jasper POV
Una ola de sospecha proveniente de Alice me invade, mientras Edward hace patente mi casi error con sus emociones… él, aparte de Sarah y yo mismo, es el único que sabe lo que realmente ocurrió… corrijo mi semblante rápidamente y comienzo a sentir cierta certeza y tranquilidad por parte de Alice, aunque aún hay un leve atisbo de duda…
Miro a Sarah de nuevo mientras se esfuerza en dar otro sorbo al pequeño vaso y mantenerlo dentro… una tarea sencilla para cualquiera de nosotros, pero todo un reto para ella… quito un mechón de su rostro y ella me dedica una dulce sonrisa para luego volver a cerrar los ojos… respiro profundamente y comienzo a relatar…
-2 de abril de 1884 (memoria) –
Varias semanas han pasado desde que Jasper y Sarah compartieron juntos un amanecer.
- Jane me desespera – dice Jasper recargado en la pared del baño, sin quitar la vista del libro que sostiene frente a él
- ¿por qué? – pregunta Sarah abriendo los ojos para mirar al rubio quién mira el libro con el ceño fruncido
- porque a pesar de que hay pruebas irrefutables de que las hermanas de Bingley son unas personas asquerosas… a pesar de todo aún las defiende – dice él mirándome al fin
- si… pero toma en cuenta que a ella la han tratado muy bien, no han demostrado ser nada más que amabilidad y atenciones… es Lizzy quien ha sido testigo de los aspectos desagradables de las hermanas Bingley
- ¿y por qué no alerta a su hermana entonces?
- ¿y Jane la escucharía?... ella no tiene pruebas… además está tan enamorada de Mr. Bingley que dudo que pueda pensar en otra cosa y sería muy triste para Jane, ¿no crees?, Lizzy nunca haría que su hermana sufriera
Jasper la mira aún con el seño fruncido y vuelve a la tarea de leer en voz alta mientras Sarah disfruta de la relajación que ofrece la deliciosa calidez del agua en la tina y la voz de Jasper repitiendo con delicadeza cada palabra.
- Jasper – dice Sarah quince minutos después
- ¿sí?
- ya voy a salir de la tina
Él asiente y se pone de pié para luego salir y cerrar la puerta, regalándole un minuto de privacidad. La habitación de Jasper se ha vuelto una habitación de dos, a pesar de la insistencia de María para que Sarah tenga su propia habitación. Muchas discusiones se han dado alrededor del tópico, pero la respuesta de Jasper siempre ha sido clara e inalterable, Sarah se queda con él.
Ambos han desarrollado un sistema en el que Jasper sale de cacería solo cuando no hay nadie más en la casa y nunca deja a Sarah sola más de hora y media. Sarah se entretiene con la pequeña colección de libros que Jasper posee mientras él se encarga de mantener alejados al resto del aquelarre, incluyendo a Maria. Cuando no hay nadie en casa Jasper deja a Sarah vagabundear por la casa, y en ocasiones, por los al rededores de la propiedad sin alejarse mucho. Además Jasper ha comenzado a darle entrenamiento, de manera que ella sea capaz de cuidarse sola, mantenerse con un perfil bajo y capaz de huir si es necesario.
Un rato después Sarah sale del baño vestida con un bonito vestido amarillo, Jasper la mira desde su punto en la cama, donde ha seguido leyendo.
- te adelantaste – dice ella quitándole el libro de las manos
- lo siento, es que no puedo evitarlo, quiero saber por qué no me agrada Mr. Wickham
- pero no me esperaste – dice ella haciendo puchero – y a mi si me agrada Wickham
- perdóname pequeña, pero tengo el presentimiento de que Wickham parece demasiado bueno para ser real
- no creo… ¿seguimos con el entrenamiento? – pregunta ella… Jasper tiene la sospecha de que ella lo ve más como un juego… pero resulta ser una aprendiz excepcional y eso le encanta a Jasper
- está bien, muéstrame que has aprendido – dice Jasper poniéndose de pié mientras Sarah sale de la habitación corriendo
Jasper camina con precaución por un pasillo, aparentemente no hay nadie, sin embargo el efluvio le indica que eso no era verdad… pone todos sus sentidos a trabajar, puede sentir que hay alguien cerca, pero no puede decir en dónde... con precaución da la vuelta en una esquina, justo va a abrir una puerta cuando algo le cae encima…
- te tengo – susurra la figura que ahora se encuentra sujeta firmemente con manos y piernas de su espalda, Jasper ríe mientras la figura se suelta y pone los pies en el suelo con gracia – muy bien, aprendes realmente rápido
- tengo un gran maestro – dice Sarah sonriéndole a Jasper, mientras se coloca frente a él – pero aún no entiendo bien eso de ocultar mi efluvio, ¿cómo ocultas algo que te sigue a todos lados y no te lo puedes quitar de encima?
- es más como confundirlo… en realidad no sé cómo explicarlo… - dice Jasper frunciendo el ceño, Sarah ríe
- eres tan lindo cuando frunces el ceño – dice ella abrazándolo
- bueno… algo bueno debe tener el demonio – dice él abrazándola e inclinándose para besarla
- eres rápida, Sarah – dice una voz alertando a la pareja
- ¿qué quieres, Karine? – dice Jasper sin dejar de mirar a Sarah, quien si mira a la otra dama
- al menos podrías mirarme cuando te hablo… - dice Karine molesta
- ¿tienes algo importante que decir o solo estás aquí para tener algo que hacer? – dice él con calma mientras Sarah convierte su risa en una inútil tos… lo cual hace que Jasper tenga también que aguantar la risa…
- Maria quiere verte – dice Karine ofendida
- ¿es eso todo? – pregunta Jasper mirando al fin a la joven impaciente
- eso creo
- entonces puedes retirarte
- no soy una sirvienta a la que…
- vamos Sarah, aún no llegamos a la mejor parte del libro – dice Jasper tomando la mano de Sarah para pasar a lado de Karine sin siquiera darle una mirada
- Maria dice que vayas ahora mismo – le dice ella en cuanto pasan a su lado
- ciertamente no eres una sirvienta, pero sí que eres una gran mensajera – dice Jasper mientras Sarah se esfuerza por contener otra risa
Ambos caminan a prisa por los corredores, chocando con otros habitantes a su paso, habitantes que miran a Sarah con un interés que desagrada enormemente a ambos, sobre todo a Jasper quien a cada paso va haciendo sonidos bajos de advertencia y tomando a Sarah con fuerza de la mano.
- sabes, si fuera humana hubieras hecho trizas mi pobre mano – dice Sarah en cuanto ambos vuelven a la habitación y Jasper al fin la suelta
- es que todo… es como…
- si, lo sé, Marco me mira como si fuera una deliciosa cena, casi juraría que trata de imaginarme sin ropa, incluso me atrevo a decir que siento su… ahem… deseo… y Karine me desespera, siempre sintiéndose superior…
- ¿cómo deduces todo eso? – pregunta Jasper
- pues… no sé, lo siento… es como si… no sé, es complicado de explicar
- no puedes sentirlo…
- ¿por qué no?
- porque esas son sus emociones…
- Jasper, tu sabes que eso es imposible… yo no puedo sentir emociones… quizá soy muy perceptiva… o tal vez es su efluvio… no sé
- no, no es eso… no es algo que simplemente puedas oler… eres extraña…
- eso ya me lo habían dicho antes, mi padre siempre me repitió lo extraña que era
- pero preciosa – dice él poniendo su mano en la mejilla de la joven e inclinándose para darle un corto y duce beso – bueno, ya vuelvo, prometo no tardar, iré a ver qué quiere y volveré a seguir estudiando al pobre Mr. Wickham que tu pareces adorar
- es encantador
- demasiado encantador… ten cuidado, recuerda no abrir la puerta a nadie…
- Jasper, no es la primera vez que me dejas sola y nadie se acerca ni a un metro de esta habitación, creo que te temen… además creo que puedo arreglármelas sola
- está bien, quizá estoy siendo demasiado protector, pero me temo que nuestra… querida familia feliz no es… segura para un ángel… bueno, ya vuelvo
Sarah se despide de él con la mano mientras la puerta se cierra. Sin saber qué hacer da vueltas por la habitación, ordenando el poco desorden de alrededor… entreteniéndose hojeando los pocos libros que Jasper posee y poniendo en una pila ordenada la ropa limpia y en otra la ropa que hay que lavar, ya sea porque Jasper salió de cacería y su ropa quedó manchada, o simplemente porque hay veces que pasar por lodo, escalar árboles y montañas; o actividades similares, se vuelven indispensables en la vida de un vampiro y su aquelarre… si, incluso los vampiros deben lavar ropa…
Sarah estaba tan entretenida con sus tareas, que cuando la puerta se abrió no le prestó demasiada atención, pensando que se trataba de Jasper y siguió con lo suyo, mientras tarareaba una canción.
- realmente no tardaste nada – dice ella terminando finalmente de doblar la ropa limpia y colocándola sobre una cajonera
- no, pensé que me necesitarías de inmediato – dice una voz muy diferente a la de Jasper
- ¿qué haces aquí Alexander? – dice Sarah girándose para enfrentar al intruso mientras toma una pose defensiva
- ¿por qué tan a la defensiva niña bonita? – dice Alexander con una voz seductora que no causa efecto alguno en ella
- sal de aquí antes de que vuelva Jasper – responde ella con voz baja y muy amenazante, lo que provoca en Alexander sorpresa… que intenta ocultar rápidamente
- ¿sabes cuál es mi truco, Sarah? – dice acercándose a ella, quién queda atrapada entre la cajonera y el vampiro, él se acerca y acaricia su mejilla, Sarah trata de empujarlo pero él resulta más rápido y sostiene sus muñecas con fuerza, acercándola más a él, acercando su boca al oído de Sarah – puedes intentar luchar todo lo que quieras… pero puedo hacer que hagas absolutamente todo lo que yo quiera… yo puedo hacer que las personas hagan lo que yo ordene, aún contra su voluntad… no puedes escapar de mi
Ella cierra los ojos, tratando de ignorar sus palabras, tratando de pensar en todo lo que Jasper le ha estado enseñando… pero no puede… además la debilidad que se ha apoderado de ella últimamente no le permite utilizar demasiada fuerza…
- eres realmente hermosa… me arriesgo a decir que más hermosa que cualquier otra mujer que haya visto antes
- lárgate – dice Sarah aún tratando de luchar
- sabes… desde que Maria te trajo y te vi en ese hermoso vestido blanco supe que debías ser para mí y cuando quiero algo lo obtengo… y te quiero a ti – para ese momento Sarah ya estaba demasiado asustada como para pensar claramente, además la influencia de Alexander estaba logrando que Sarah sintiera que debía hacer claramente lo que él dijera
Mientras tanto Jasper discutía con María, sobre el mismo tópico de siempre… Sarah…
- ella se quedará conmigo y ni siquiera tu puedes hacer nada contra ello – dice él recargado en la pared frente al sofá donde Maria está sentada
- no se puede quedar contigo – dice Maria
- dame un buen motivo
- porque yo lo digo… no es una pregunta, es una orden
- creo haberte dicho que Sarah era mi responsabilidad y que yo me haría cargo de ella, te dije claramente que la dejaras en paz
- ella no se va a quedar contigo… o es que… ¿no me extrañas? – dice María poniéndose de pié y acercándose a Jasper
- no – dice él evitándola
- ¿qué tiene ella que no tenga yo? – pregunta Maria furiosa
- muchas cosas… humanidad
- humanidad – dice Maria con burla – de qué me sirve la humanidad en un neófito… ella es tan poca cosa, tan dependiente de ti… esa mocosa es una inútil, tan débil, tan dependiente, ni siquiera sabe luchar… un vampiro real no depende de nadie, por eso quiero que te alejes de ella, te está volviendo tan dependiente como ella
- estás celosa
- ¿de esa mocosa?... por favor Jasper, nunca estaría celosa de alguien con tan pocas cualidades… deberías dejar de luchar contra tu naturaleza…
- esa mocosa… la creaste tu, te recuerdo que esa mocosa inútil es creación tuya… ¿quién tiene más debilidades, ella o su creadora?
- cállate
- ella es mi responsabilidad, es hora de que entiendas que entre ella y yo, tú no eres nada, tu opinión no cuenta y creo que antes había dejado bien claro que tus órdenes no se aplican en cuanto a ella… te recuerdo además que tu accediste a que yo me hiciera cargo de ella… es muy tarde para retractarse ahora…
- ¿cómo te atreves a hablarme así?
- me atrevo con el derecho que me da el haberte ayudado a construir todo lo que tenemos hoy, sin mi tu no serías nada, seguirías siendo la mensajera de Alfonce... si me disculpas… - dijo Jasper y de inmediato abandonó la habitación, no sin escuchar una serie de improperios en cuanto cerró la puerta
Caminaba con calma hasta que notó algo diferente, podía sentir tensión en el aire… una tensión que lo incomodaba demasiado, ansiedad y miedo. Era algo que lo sobrepasaba, algo que no le había pasado desde que descubrió cuál sería su habilidad… de pronto una chispa se iluminó en su cabeza, nadie le había hecho sentir algo así, algo que lo sobrepasara de tal manera… solo Sarah…
- aléjate – susurraba Sarah con los ojos cerrados mientras Alexander besaba su cuello, cuando sintió que sus manos comenzaban a deshacer el intricado anudado del vestido, una fuerza interior, quizá debido al miedo, la impulsó a gritar más fuerte – ¡ALÉJATE!
Jasper escuchó el grito de Sarah y de inmediato sus pasos dudosos se volvieron más seguros y ágiles, en una fracción de segundo ya se encontraba abriendo la puerta de su habitación asustado, tan solo para encontrarse a una temblorosa Sarah recargada en la cajonera ubicada justo en frente de la puerta y a Alexander en el suelo, a lado de la pared, donde había dejado una marca… ¿cómo era eso posible?... Alexander estaba realmente sorprendido y confuso, se puso de pié con calma, con una mirada altiva que solo intentaba disfrazar la inseguridad y confusión que sentía.
- lárgate de inmediato, Alexander y no vuelvas, porque la próxima vez tendré la chimenea prendida esperando tu cuerpo despedazado – dijo Sarah en un tono muy bajo, tan amenazante y autoritario que por un momento Jasper tuvo el impulso de hacer precisamente lo que ella ordenaba y retirarse
Alexander la miraba honestamente sorprendido y en cierta forma temeroso, Jasper podía sentir su duda y su lucha interna… podía ver como todos sus músculos se tensaban como aferrándose al lugar en el que estaba parado y luchando por mantenerse ahí… finalmente su cuerpo ganó y salió de la habitación empujando a Jasper, sin furia, solamente confuso y un poco asustado.
Sarah sollozaba y temblaba, recargada en la cajonera, con la mirada fija en el suelo… Jasper la miraba confuso, tratando de entender lo que había pasado, claramente furioso por lo que Alexander intentó hacer, pero más confuso por lo que había pasado después. Finalmente, saliendo de su cavilación se acercó a Sarah, la abrazó con fuerza y ella devolvió el abrazo de igual manera, escondiendo su rostro en su pecho.
- perdóname, no debí dejarte sola mientras todos se encuentran aquí, no volverá a pasar, lo prometo – dice Jasper mientras los sollozos de Sarah van disminuyendo
- no digas eso, no es tu culpa, yo me congelé… no supe qué hacer…
- definitivamente no es tu culpa, es él, es parte de lo que él puede hacer
- entonces… ¿no estás enojado conmigo?
- ¿por qué habría de estarlo?
- porque puedo ser muy tonta a veces
- bueno… un poco… a veces… pero eres la cosa más hermosa que he visto en mi vida y sé lo que provocas, pero no es tu culpa nada de lo que ha pasado, eres solo la víctima inocente de mis tornerías… no debí dejarte sola, no es una familia confiable
- no, no en absoluto
- esto trajo dos cosas buenas
- ¿cuáles pueden ser esas cosas?
- una es que aprendí que no puedo dejarte sola, aunque puedo ver que eres perfectamente capaz de cuidarte sola…
- gracias, me alegra que hagas esa corrección, no me gusta ser la damisela en apuros
- lo tengo muy claro… otra cosa es que me parece que hemos descubierto al fin cuál es tu magia – ante esta manera de describirlo Sarah no pudo más que reír, aunque no fue una risa como la que Jasper está tan acostumbrado a ver
- ¿mi magia?
- bueno, no sé cómo se le llame a las habilidades de los ángeles – dice él tomando su barbilla con dulzura y obligándola a mirarlo
- si ya lo ha descubierto, entonces ilumíneme con su sabiduría Mr. Whitlock – dice ella con algo de humor en su voz, pero con un tono de debilidad que alerta a Jasper
- ¿estás bien? – pregunta él preocupado – esto va a sonar estúpido pero te ves demasiado pálida
- si, solo… - antes de poder terminar la frase, se desvanece, de manera tal, que de no ser porque precisamente en ese momento Jasper la abrazaba, seguramente hubiera caído de rodillas al suelo
- Sarah… ¿qué pasa preciosa? – dice Jasper levantando a Sarah para recostarla en la cama
- no sé, de pronto… no sé… me siento muy débil, pero creo que estoy bien
- no te has alimentado
- pero no siento nada de eso que tú dices… no me arde la garganta y definitivamente no quiero salir a asesinar personas
- pero obviamente necesitas alimentarte
- Jasper… tengo que admitirte algo… - dice ella bajando la mirada y tomando un amplia bocanada de aire – siento asco
- ¿qué?
- cuando llegas de cazar… siento asco…
- ¿de… de mi? – pregunta él totalmente inseguro, imaginando que quizá ella se ha dado cuenta de la clase de monstruo que es
- ¡NO!... no, no, no… no me malinterpretes, de ti nunca sentiría asco… es de tu… de tu aroma, regresas oliendo a sangre y ese aroma me da asco…
- ¿cómo puede darte…?... eso no… ¿asco?... ¿estás segura?
- mucho, no creo que yo sea capaz de ingerir eso
- eso no es normal, nada, nada normal – dice él extremadamente preocupado, más para sí mismo que para Sarah
- ¿es malo?
- no es eso… pero… aquí… no somos los únicos vampiros del sur… pero no insultaré tu inteligencia pretendiendo que no lo sabes, seguro ya lo sabías… es… es que aquí es considerado una debilidad tener en un aquelarre a un vampiro que no gusta de beber sangre, son muy pocos los casos, se supone que no existe vampiro en el mundo que no guste de la sangre… sabes, todos somos iguales… la sangre es un manjar al que nadie puede negarse, o es demasiado complicado, sin embargo se dan casos en los que a uno de nosotros le desagrada por completo, pero no pueden vivir sin ella, este… me temo que este es tu caso…
- entonces es malo…
- es solo malo porque normalmente un aquelarre busca desaparecer a esos quienes no… quienes no son capaces de poner en alto el nombre de su aquelarre, quienes no son útiles ya que no serían capaces de proveer, ni de defender a su aquelarre
- es malo…
- en esos términos lo es… pero para mí es un milagro… aunque la verdad debe ser dicha, no puedo mentir y debo decirte que por mucho tiempo fui yo quien se encargaba de aquellos con estas características
- ¿qué pasará conmigo? – dice ella abrazándose a él
- nada… nadie tiene por qué saberlo…
- se descubrirá algún día
- no… Maria ha decidido que tu no saldrás de aquí, cree que es un castigo para mí ya que me obliga a alejarme de ti… ella sabe que me pone ansioso el no tenerte
- cerca… pero no sabe que es mucho más seguro mantenerte aquí, si debilidad es nuestra fortaleza y ella tiene muchas debilidades, cree que nunca se equivoca
- Jasper – dice ella sollozando
- en cuanto se vayan iré a buscarte algo… sé que será complicado, pero por experiencia sé que no es imposible que lo bebas, simplemente complicado y tu cuerpo lo asimilará de la misma manera – Sarah simplemente asintió, aún abrazada a Jasper
Permanecieron así por media hora, hasta que estuvo seguro de que todos habían dejado la casa, regresando al rato con un perro labrador… aún vivo… Sarah lo miró con duda antes de encajar los dientes en el pobre animal, y bebió con gesto de disgusto hasta que no hubo nada más, pero en cuanto hubo terminado se puso en pié de inmediato, más pronto incluso de lo que Jasper hubiera podido reaccionar, y corrió al baño, donde se hincó a un lado del baño y devolvió gran parte de lo que había logrado tragar… Jasper no pudo hacer más que esperar a que terminara y ayudarla a asearse, para luego cargarla y llevarla a la cama.
- perdón por eso – dice Sarah sollozando
- no es tu culpa, no creo que puedas controlarlo
- seguro lo has visto pasar otras veces
- nunca había visto que alguien devolviera todo pero supongo que pasa
- es horrible, es… moría de hambre pero el sabor… no puedo, Jasper, no puedo
- calma, no llores más, seguramente hay una manera de que te alimentes, quizá… no sé… intentemos con otras cosas, con suerte encontraremos una solución…
- ¿y si no?
- y si no yo te cuidaré y estaré siempre a tu lado recogiendo tu cabello…
- eres un ángel
- eso es cuestionable… descansa, cierra los ojos… pretendamos
Así ambos se mantuvieron abrazados hasta el amanecer, con los ojos cerrados, de manera que cualquier persona que desconociera su condición, y que hubiera entrado en cualquier momento de esa noche, habría pensado que eran una pareja de recién casados que dormían abrazados, cuidando uno del otro… o al menos, eso fue lo que Maria pensó aquella noche, cuando su curiosidad la llevó a espiar al hombre que más deseaba en el mundo y a la mujer que tanto odiaba, ya que la había alejado de la atención de aquel hombre; así ella descubrió que Sarah era uno de esos seres asquerosos que ella tanto despreciaba, después de todo no había estado equivocada, Sarah era un error, un completo error y el llegar a tiempo para escucharla devolver todo el precioso alimento que Jasper se había esforzado en conseguir la hizo darse cuenta de eso. El hecho de que ella tuviera a Jasper ya no era importante… esa mocosa era una aberración y ella se encargaría de deshacerse de ella.
Maria bajó con gracia del alfeizar de la ventana y se dirigió a la puerta principal con calma y feliz por haber descubierto algo que destruiría a aquella mocosa, solo esperaría el momento adecuado.
- buenos días, amanecerá pronto, ¿me acompañas a verlo? – pregunta Jasper al oído de la joven de cabello oscuro que descansa en sus brazos
- encantada, ¿al techo?
- ya verás… permíteme – dice él poniéndole una tira de tela sobre los ojos
- Jasper, ¿qué haces?
- ven, no hagas ruido – dice él abriendo la puerta con mucho cuidado y mirando a todos lados
- no veo nada… chocaré con algo seguramente – dice ella susurrando
- pero tienes otros sentidos
- no desarrollados… sabes que me caeré
- te cargaré entonces, pero no hables ni respires – dice él cargándola con mucho cuidado – vamos preciosa
Sarah solamente podía sentir que Jasper corría, sintió cuando salieron de la casa y el calor de la mañana golpearla de inmediato en cuanto salieron, así como algunos animales de granjas cercanas... así siguió por un rato hasta que al fin sintió cómo la velocidad disminuía hasta detenerse.
- llegamos justo a tiempo – dice Jasper poniéndola de nuevo de pié y quitándole la venda de los ojos
- es hermoso – dice ella de pié al borde de un acantilado, sobre una plataforma natural compuesta por grandes rocas y rodeada de árboles
- lo encontré hace una semana, quería traerte pero no sabía cómo hacer para sacarte de ahí… más bien no tenía el valor de sacarte…
- es hermoso, nunca pensé ver tanto verde en Texas – Sarah dice mirando al muchacho mientras ella se sienta en el suelo, juntando las rodillas a su pecho e invitándolo a hacer lo mismo
- tenemos la suerte de estar ubicados los suficiente al sureste como para poder contar con un mejor clima que al oeste del estado – dice él sentándose y pasando su brazo alrededor de sus hombros, acercándola a su cuerpo
En ese momento el sol comenzaba a salir por el horizonte, iluminando poco a poco el resto del pequeño bosque en el que se encontraban.
- gracias – dice Sarah muy bajo mientras recarga su cabeza en su hombro
- ¿por qué?
- porque me muestras la magia en donde quizá no la vería si tu no estuvieras conmigo… te… te amo Jasper… sé que es muy pronto pero… es que…
- mírame Sarah… eres preciosa y si no fuera por ti… - dice él mirándola fijamente a los ojos
- ya estarías muy lejos de aquí
- no… si no fuera por ti, yo no tendría nada por qué vivir… eres por mucho lo más hermoso que me ha pasado y un milagro… mi milagro… y te amo, desde el primer momento en que te vi
Sarah no pudo más que abrazarlo con fuerza, Jasper solo acariciaba su espalda, su cabello, depositando pequeños besos en cualquier parte que estuviera libre para ello… hasta que ella se alejó de él y lo miró con una sonrisa.
- Jasper, ayer dijiste que sabías cuál es mi poder, lo descubriste… ¿piensas compartir ese conocimiento conmigo o me vas a dejar con la duda hasta que el mundo se acabe?
- tu poder es poseer cualquier poder, siempre y cuando toques a la gente
- eso no es posible
- bueno, creo que tú has demostrado lo contrario
- ¿cómo lo supiste?
- desde que estás aquí has sido capaz de describir lo que otros están sintiendo, pero pensé que era porque yo te transmitía esas sensaciones, por ejemplo, hace dos semanas describiste exactamente lo que Christian estaba sintiendo cuando vio a María, su cara lo decía todo y no le presté mucha atención hasta que ayer me describiste lo que los… hombres de la casa sentían cuando íbamos de regreso a la habitación o tu descripción de Karine, te pregunté por qué lo decías y me respondiste que lo sentías… nadie es capaz de sentir lo que otros sienten, pueden intuirlo, pero nadie es capaz de decirlo con tanto tino… y ayer con Alexander… usaste su propio poder contra él, incluso yo me vi afectado… sin embargo no puedes hacer que las personas se queden casi congeladas en su sitio como Maria, es por eso que deduzco que necesitas un contacto físico directo para obtener el poder de alguien, aunque no sé cuánto dure eso, estoy seguro que de alguna manera hay un límite de tiempo para que puedas utilizar a tu favor cierto poder
- es increíble que yo tenga esa capacidad, no entiendo de dónde viene eso – dice ella pensativa
- ¿lo ves?, eres un milagro – dice él para luego besarla lentamente – debemos irnos, seguramente ya se ha ido la familia, no nos arriesguemos a cruzarnos en su camino
- ¿y si aún no se van?
- entraremos por la ventana, he pensado en todo, vamos
- Época Actual -
- me cuesta creer que María no hizo nada – dice Bella en cuanto doy por terminado el relato
- a mí también, pero luego fue peor – dice Sarah abriendo los ojos
- ¿ya estás mejor? – pregunta Carlisle poniéndose de pié para revisarla
- me siento mucho mejor, gracias, perdón por ser una enorme molestia – responde Sarah
- no digas eso, ya hablamos de esto en la tarde – dice Esme acariciando su mano
- casi te terminaste los dos termos, solo falta un poco más, ¿quieres seguir o lo dejamos para después? – pregunto mientras ella mira a Esme cariñosamente
- ya no más, por favor, ya no más
- está bien, ya no más, pero después beberás un poco más – digo
- Jasper…
- es necesario, Sarah – dice Carlisle con tono de papá haciendo a Sarah reír un poco
- está bien… lo haré
- vaya, hasta que encuentro a alguien a quién si le haces caso
- siempre te hago caso Jasper
- no siempre
- esperen… ¿cómo hiciste para ocultar que Sarah no bebe sangre? – pregunta Emmett pensando - ¿qué hizo maría?
- eso es parte de la historia, te contaré mañana qué pasó – respondo
- pero ya es mañana – dice Emmett infantilmente
- más tarde Emmett, lo prometo – dice Sarah sonriéndole con ternura a mi hermano y convenciéndolo de inmediato, mientras trata de ponerse de pié – ahora solo quiero asearme
- no creo que te puedas mantener de pié con tanta facilidad, deja que Jasper te ayude a subir – dice Carlisle dándole la mano a Sarah para ayudarla y sosteniéndola en lo que yo me pongo de pié y llevo el termo que aún contiene sangre al refrigerador
- siento que mis piernas son como gelatina – dice Sarah riendo
- no me sorprende, ¿aparte de eso sientes algún otro malestar? – pregunta Carlisle aún ayudando a Sarah a mantenerse de pié
- no, solo eso
- muy bien, si sientes algo más, por mínimo que sea dímelo, ¿está bien? – dice Carlisle mientras la ayuda a caminar hacia mi
- está bien… perdón por asustarlos así – dice Sarah por milésima vez
- ya te hemos dicho que no importa, aunque deberías cambiar tus hábitos de alimentación – dice Rosalie – aunque créeme Sarah, por más que dejes de comer nunca podrás tener mi perfecta figura
- oh no, no lo intentaría, seguramente terminaría pareciendo modelo anoréxica de pasarela – responde Sarah con el mismo sarcasmo que usó Rosalie, dejando a todos con la boca abierta, hasta que ambas se echaron a reír con fuerza
- ay, debieron ver sus caras – dice Rosalie escondiendo su rostro en el pecho de Emmett mientras ríe con ganas – muy bien hecho Sarah, eres genial usando el sarcasmo
- eso no lo vi venir – dice Alice riendo con ganas – pero fue genial
- vaya, su agilidad mental me ha impresionado, bien hecho señoritas – dice Edward riendo con Bella haciendo lo mismo entre sus brazos – aunque Jasper estaba listo para atacar a Rosalie
- un poco si… pero no pueden culparme… - respondo en mi defensa, claro que me molestaron las palabras de Rosalie, nunca pensé que Sarah respondería eso o que estuvieran bromeando
- eres tan tonto a veces Jasper – dice Sarah abrazándome y dándome un beso en el pecho
- entonces veamos una película si no vamos a seguir escuchando la historia – dice Emmett caminando al gabinete de las películas
- pero tú no escogerás la película, escogerás algo como la guerra de las galaxias o algo así que nadie quiere ver – dice Alice saltando en su espalda
- tu porque no sabes nada de cine, duende – dice Emmett luchando por sacarse de encima a Alice
- ¡no me digas así! – dice Alice
- está bien, yo elegiré la película – dice Rosalie
- oh no, tu siempre eliges cosas demasiado románticas – dice Edward haciendo a un lado a Rosalie
- es solo una película, escojan algo y ya – dice Bella
- si no se calman elegiré la película yo – dice Esme
- pero quiero ver Casablanca – dice Alice
- Alice, cariño, esa película ya la vimos hace dos días – dice Carlisle
- bueno, será mejor que te lleve arriba, creo que de verdad necesitas asearte y ellos no elegirán una película pronto – digo susurrando y comenzamos a caminar a las escaleras
- ¿siempre son así? – me pregunta Sarah sonriendo
- oh sí, todo el tiempo
- me encanta tu familia, son geniales todos
- a ellos también les encantas… y a mi… a mi me vuelves loco
- no deberías decir eso – dice ella deteniéndose a medio pasillo
- lo siento
- yo también quisiera sentirlo… pero no puedo y sé que soy una pésima persona por eso…
- no digas eso, porque si tu eres una mala persona, yo soy un monstruo
- no lo eres
Al fin llegamos a la puerta de su habitación y ella se gira para mirarme a los ojos, sé que quiere pedirme que no la deje sola sin encontrar las palabras adecuadas.
- ¿quieres que te lea mientras te bañas?
- eso me gustaría
- ¿orgullo y prejuicio?
- si… ahora odio a Wickham pero… Darcy merece la pena
- está bien, permíteme llevarte adentro – le digo y la cargo, la llevo así en mis brazos hasta dejarla suavemente en la cama – voy por el libro, no tardo
Cuando vuelvo ella aún sigue sentada justo donde la dejé, pero se ha quitado el suéter y los zapatos
- traté de llegar al baño, pero no pude aún siento que me tiembla todo un poco – dice ella – creo que tendrás que ayudarme
- está bien, iré a prepararte la tina y mientras de quitas la ropa – le digo caminando al armario – toma, aquí hay una bata
- está bien, gracias
Entro al baño y comienzo a llenar la tina casi completamente con agua caliente, sé por experiencia que no hay nada mejor que un baño con agua casi hirviendo y colocándole burbujas y sales, además enciendo unas cuantas velas alrededor y bajo la luz.
- ¿lista? – pregunto antes de volver a entrar a la habitación
- lista
- vamos, creo que te gustará el agua, me encargué de dejarla perfecta – le digo mientras la ayudo a ponerse de pié y caminar al baño
- gracias, es perfecto, eres un ángel
- eso es debatible – le digo sentándola en la orilla de la tina para luego darme la vuelta procurando no mirar al espejo, por suerte el espejo no está frente a la tina
- y aún eres un caballero… - dice ella riendo, la escucho deshacerse de la bata y meterse a la tina con dificultad - listo, ya puedes voltear
Me siento en el suelo, de espaldas a la puerta, Sarah me mira por un rato y luego cierra los ojos; esa es mi señal para comenzar a leer, pero no puedo evitar mirarla, me alegra tanto tenerla conmigo, poder respirar su aroma de nuevo… tomo una bocanada de aire y comienzo a leer… si, mi vida hubiera sido maravillosa con ella a mi lado.
Review!!
