Disclaimer: Twilight y sus personajes son propiedad de Stephenie Meyer.
Hola! Lamento mucho la demora, pasa que mi PC está dañada del disco duro y aunque es posible utilizar algunos programas básicos, el Internet es otra cosa ya que los controladores están dañados o algo por el estilo, debido a eso y a la escuela me ha sido imposible actualizar. Espero puedan perdonar el retraso, pero es por motivos fuera de mi alcance. Finalmente solo me queda pedirles paciencia y comprensión.
What I've Lost.
Capítulo 16. Goodbye my love.
Abro el tercer cajón del fondo del armario y un cuaderno rojo con páginas de contornos dorados me da la bienvenida, tomo una pluma y comienzo a escribir apresuradamente sin fijarme si quiera en puntos y comas… eso no importa… Edward me llama mentalmente, confundido, no puede ver nada y eso lo pone mal… solo puedo pensar una cosa: "estúpida Sarah, niña estúpida, ¿en qué me has metido?"... Edward sigue intentando obtener respuestas, pero la frase se repite una y otra vez en mi cabeza… lo siento Edward, hoy es personal lo que pasa en mi cerebro, no te metas… los golpes en mi puerta cesan y los pasos de Edward se alejan… gracias hermano…
Sarah POV.
No recuerdo haber mirado un cielo tan azul antes… es hermoso, es como si hoy el mundo compartiera mi alegría. Jasper acaricia mi brazo con dulzura y puedo sentir su respiración en mi cabello, como siempre.
- ¿Alguna vez habías visto un cielo así? – pregunto sin pensar, en realidad no supe que lo dije en voz alta hasta que él respondió.
- No, pero me temo que eso se debe a la compañía.
Yo rio y por un rato no se dice nada más. Pronto el tenue sol de Alaska deja de brillar justo sobre nosotros y yo comprendo que es hora de volver; no tengo que decir mucho, él comprende perfectamente lo que siento y lo veo enderezarse, dejándome recostada, sonriendo de vez en cuando mientras alcanza nuestras prendas olvidadas alrededor. Pronto estamos camino a casa… su casa… de nuevo, caminando a paso de humano sin decir nada, simplemente mirando la inmensidad del bosque y disfrutando de todo aquello que la naturaleza puede ofrecernos.
- ¿Me ayudas a ordenar mi equipaje? – pregunto en cuanto pedo ver parte de la casa y escuchar a sus habitantes.
- Claro – responde con una hermosa sonrisa, de esas que derriten a cualquiera.
Seguimos caminando con lentitud hasta que la casa se hace completamente visible, no puedo evitar sentir cierta melancolía en cuanto cruzamos la puerta. La imagen es la de la familia que siempre deseé.
- ¿Quién va ganando? – pregunta Jasper avanzando hacia el sillón donde la parte masculina de la familia Cullen se encuentra reunida, mirando un juego, pero nadie responde –. Estoy hablando…
- Calla, no parlotees – dice Emmett sin despegar los ojos de la televisión y sentando a Jasper en el suelo con suficiente fuerza para impedir resistencia pero no para hacerle daño al hermoso piso de Esme.
Decido darles su espacio y camino a mi habitación, puedo escuchar a Rosalie en el exterior trabajando en su proyecto secreto… que no es tan secreto ya que Edward, Alice y yo sabemos que está reconstruyendo un clásico para Carlisle, es el mismo modelo que utilizaba cuando se casó con Esme. Quiere terminarlo para año nuevo, pero Alice dice que tardará más, quizá para San Valentín; es complicado conseguir algunas piezas; pero no lo ve con claridad.
Escucho cada trazo de la pluma sobre el papel, Alice escribiendo sin parar – suspiro – por mi culpa; pero no me siento tan culpable y sé que de alguna manera ella está casi irradiando alegría, aunque no lo pueda saber con certeza.
- Sarah – me llama la dulce voz de Esme desde su pequeño estudio en el ático.
Me desvío de mi camino y pronto me encuentro respirando el característico aroma a oleos y demás materiales de restauración que por algún motivo he aprendido a amar.
- ¿Si mamá? – pregunto y ella me mira sonriendo, a su lado Bella lee un libro, que hace a un lado para mirar la impresionante casa de muñecas en la que Esme ha estado trabajando afanosamente desde hace una semana.
- ¿Qué opinan niñas? – pregunta ella.
- Se ve como nueva, increíble – dice Bella.
- ¿Principios el siglo dieciocho? – pregunto.
- Mediados.
- Quizá deba estudiar historia del arte – dice Bella frunciendo el ceño.
- Te divertirías bastante – digo sentándome a su lado.
- ¿No sienten que le falta algo?
- Mami, está perfecta.
- Concuerdo con ella – dice Bella sonriendo.
- Mmm… creo que tienen razón.
- ¿Es para el museo? – pregunto.
- Si, en un mes habrá una exposición sobre la infancia a través del tiempo y esta es mi pequeña aportación.
- Me encanta – digo intentando recordar mi infancia, pero no recuerdo todo lo que yo quisiera recordar –. Bueno, debo seguir ordenando mis cosas, el tiempo es oro.
- ¿No viene por ti a media noche? – pregunta Bella.
- No estoy segura de si es a media noche o simplemente de noche – respondo sonriendo lo mejor que puedo y luego simplemente huyo del lugar.
Al bajar me encuentro con Alice, frente a frente.
- Ya sé… no… estará bien, no romperé una promesa – dice rápidamente.
Apenas comprendo sus palabras antes de pasar a mi lado y desaparecer en el estudio de Esme, para más tarde volver a su escritura.
- ¿Todo está bien? – pregunta Jasper apareciendo de la nada.
- Sí t-todo está bien – digo intentando controlar mi voz.
- ¿Qué…?
- ¿Me ayudarás o estaremos de pié hasta año nuevo? – digo caminando a mi habitación… la extrañaré.
No puedo evitar dejar salir esa parte infantil que hay en mí y me dejo caer en la cama después de una pequeña carrera desde la puerta. Inevitablemente una carcajada ahogada en árido llanto nace del fondo de mi corazón, ¿es posible ser tan infeliz y feliz a la vez?
Cuando era pequeña solía imaginar que mi príncipe azul vendría y me llevaría con él, que estaríamos juntos y felices para siempre. El príncipe llegó y me ama, me ama más que a su propia vida, pero el final feliz nunca llegó. La risa simplemente desaparece.
Pronto siento a mi perfecto príncipe azul abrazándome, depositando suaves besos en mi hombro, intentando calmarme sin magia. ¿Y si pudiera volver el tiempo atrás?... solamente estoy segura de que cambiaría toda mi vida por el hombre que yace a mi lado.
Jasper POV
Mirarla tan desenfadada y alegre, sabiendo que lo que siente por dentro es muy diferente, es duro. Es como el peor castigo ideado para un demonio como yo, me siento impotente al no poder hacer algo que me permita hacerla sentir mejor, que realmente la haga sentir mejor para siempre, no solamente mientras estoy presente, no una ilusión.
La ansiedad de mi familia me vuelve loco, como si no fuera suficiente conmigo mismo tenía que tocarme esta maldición.
- ¿Mejor? – pregunto cuando estoy seguro de que ella ya ha dejado salir todo.
- Creo que eso lo sabes mejor que yo – dice ella girando para ocultar su rostro en mi pecho.
- ¿No debería alegrarte que verás a un viejo amigo? – ella ríe.
- Tal vez, pero nunca me alegraré de perderte.
- No me perderás esta vez, esta vez será completamente diferente – digo moviéndome un poco para mirarla a los ojos.
- Si, existen los celulares y el internet…
- Y toda esa basura que realmente nadie necesita pero que nos ha provocado adicción a todos.
- Cierto, comprendes el punto perfectamente – dice ella cerrando los ojos y volviendo a su lugar en mi pecho.
- Tu equipaje está hecho, ¿cierto?
- Desde hace setenta y dos horas, tres minutos y quince segundos.
- Lo imaginé… muy creativa.
- Gracias.
- Entonces simplemente cierra los ojos y pretende conmigo.
- Eso me gusta.
No estoy seguro de cuánto tiempo pasa, simplemente ambos abrimos los ojos y notamos que ha caído la noche.
- Hace mucho que no perdía la noción del tiempo así – dice ella.
- Yo tampoco… me harás falta – digo abrazándola más fuerte
- Y me lo dices a mí. – comenta cerrando los ojos de nuevo.
El sonido del teléfono nos alerta, ambos escuchamos atentamente cuando Esme contesta, pero finalmente era una falsa alarma.
- Mami – dice Sarah.
- ¿Qué pasa cariño? – dice Esme desde la cocina
- ¿Hacemos galletitas? – pregunta Sarah y pronto las voces de Emmett y Bella apoyan la petición
- Claro que sí… ¿chocolate?
- Chispas – dice Emmett.
- Si, chispas – dice Bella y escucho la profunda risa de mi hermano al mismo tiempo.
- De las dos… chocolate y chispas – dice Sarah mirándome con una brillante sonrisa.
- Esa idea me gusta mucho – dice Carlisle.
- Están locos – dice Rosalie, pero puedo sentir que a pesar de que lo dice en serio, se divierte y le emociona la idea.
- Pero eso ya era muy obvio – comento poniéndome de pie al momento que Sarah desaparece por la puerta y escucho sus pasos escaleras abajo, acompañadas de las grandes pisadas de Emmett, pronto solo las pisadas de Emmett se escuchan.
Camino con calma escaleras abajo, el rasgar de la pluma sobre el papel aún es constante en la habitación que comparto con Alice. No entiendo qué le pasa hoy, se supone que hoy es un día inmensamente feliz para ella, ¿me equivoco? No, creo que no.
La cocina es como un campo de batalla de harina y demás cosas para repostería, pero todos parecen disfrutarlo e incluso Esme participa alegremente de la mini batalla de harina que Emmett y Sarah han iniciado.
- ¿Todo bien? – pregunta Edward, quien coloca mini M&M's en unas galletas, de manera que parecen caritas.
- Supongo… ¿qué más puedo hacer? – pregunto sentándome a su lado, frente a Bella.
- Por el momento… – dice ella estirando su puño cerrado hacia mí, yo estiro mi mano y una mini lluvia de mini M&M's cae en mi mano – ayudarnos a hacer caritas.
Increíblemente pronto me encuentro demasiado concentrado en hacer caritas alegres, enojadas y aterradoras con mini M&M's de colores.
- Mmm… caritas, – dice Alice desde la puerta de la cocina – yo quiero hacer caritas.
Alice luce cansada pero la siento tranquila, Edward y yo nos miramos confundidos, ella toma asiento a lado de Bella y pronto se concentra en la tarea a mano, y lo mismo con todos los demás.
Mientras las galletas se hornean todos conversamos sobre viejas memorias, los destrozos que Emmett y yo hemos causado en nuestras competencias y otras muchas cosas que nos hacen pasar un buen momento y recordar buenos tiempos. Hasta que el móvil de Sarah suena.
- ¿Diga? – contesta aún riendo.
- "¿Qué es tan gracioso?" – pregunta su interlocutor sonando divertido.
- Viejas historias – responde ella más seria y poniéndose de pie para salir a la dala, todos nos hemos puesto serios enseguida.
La sigo y la miro sentarse en un sillón, yo me quedo recargado en la puerta de la cocina. Mi familia simplemente escucha en silencio, igual que yo.
- "Habrá posibilidades de que me cuentes alguna."
- No lo sé, tendré que pedir permiso.
- "Oh bueno, tendré paciencia, después de todo tengo mucho tiempo"
- Lo imagino… ¿pasa algo? – pregunta Sarah finalmente, queriendo saber el motivo de la llamada.
- "¿Qué?... ah… no, nada, simplemente quería escuchar tu voz un rato, el camino me aburre un poco y no hay nada que ver, necesitaba un poco que compañía, me siento solito" – dice la persona del otro lado del teléfono con voz melosa.
- Pero si ya eres un niño grande – dice Sarah riendo –. Un poquito de soledad no debe ser problema para ti.
- "Anda, no seas mala y ten un poquito de compasión de este pobre vampirito… además, tengo una sorpresa para ti, un pequeño regalo de navidad que me viene siguiendo y que espero te guste… y no te preocupes, supuse que se te olvidaría mi regalo de navidad, así que lo preví y sé exactamente qué quiero…"
- Pues de hecho estás equivocado, porque si recordé tu regalo – dice Sarah con orgullo –. Dime entonces, ¿cuándo he olvidado un regalo tuyo?
- "Pues siempre hay una primera vez para todo y dadas las circunstancias pudo ser esta la primera vez y…" – dice el interlocutor divertido hasta que un sonido fuerte interrumpa la conversación – "Ah demonios…"
- ¿Pasa algo? – pregunta Sarah, una risita se escucha desde el otro lado de la línea.
- "Nada, nada… bueno, debo colgar, estaré ahí a media noche, te quiero chiquilla, nos vemos en un rato" – dice el interlocutor riendo un poco, y colgando antes de que Sarah pueda decir algo más.
- Está bien – dice ella colgando y mirando el reloj, son las nueve y media. Justo cuando el timbre del horno suena y las galletas están listas –. Eso nos da poco tiempo.
- Si, muy poco tiempo – le digo mientras ella se pone de pie con calma –. Podemos comer galletitas mientras tanto.
- Tú detestas las galletitas – dice ella divertida.
- Si bueno, pero tú las amas y yo no puedo más que amar lo que tu amas… aunque sean galletitas asquerosas.
Ella ríe y se pone de pie, caminando hacia mí, me da un pequeño beso en la mejilla antes de entrar a la cocina y comenzar a comer galletitas mientras seguimos conversando sobre el pasado. El tiempo pasa demasiado rápido.
- Quién lo diría – dice Sarah riendo –. El siempre sosegado Jasper Whitlock, perdiendo el control por una carta de Yu-Gi-Oh.
- Pero era tan difícil de conseguir y me faltaba esa para tener el mejor deck posible, el infalible.
- Jasper, a veces puedes ser tan tonto – dice Bella muerta de la risa.
- Si, es verdad… – Sarah mira el reloj –. Bueno, debo ordenar mis cosas.
La risa se acaba y ella se levanta lentamente para luego salir de la cocina, todos guardamos silencio.
- Bueno, pongamos algo de orden en la cocina – dice Alice poniéndose de pie y comenzando a recoger cosas.
Bella y Esme siguen su ejemplo y comienzan limpiar, el resto de nosotros no sabe muy bien qué hacer, pero pronto cada quien encuentra una tarea y yo me dirijo a la habitación se mi pequeña.
Es curioso cómo no puedo acostumbrarme al aroma de su piel, siempre necesito más, ella es mi adicción. Todo el camino que acaba de recorrer está impregnado con su aroma, es fácil darse cuenta de cuál es su habitación.
La miro desde el marco de la puerta revisar innecesariamente una y otra vez que todo esté en su sitio, que todos los regalos de navidad estén adecuadamente empacados y que no olvide nada; aunque ella sabe perfectamente que nada falta. Ojalá pudiera huir con ella muy lejos.
Finalmente me mira y corre a mis brazos, me aseguro de cerrar la puerta antes de entregarme por completo al abrazo y aspirar su delicioso aroma.
- Te amo tanto Jasper – dice alejándose para mirarme y permitirme mirarla. Sonrío tomando el anillo que cuelga de su cuello, mirándolo una vez más, al menos esta vez pude entregárselo.
- Ahora sabes la verdad… aún eres mi esperanza… algún día, de alguna manera… – digo mirando el grabado del anillo
- Tal vez… mientras tanto seguiré viajando… – dice ella depositando un beso sobre mi mano – si algún día quieres acompañarme, siempre serás bienvenido.
Yo sonrío y vuelvo a abrazarla, permanecemos así un rato hasta que es momento de bajar su equipaje, que se ha incrementado mucho en tan poco tiempo.
- Jamás pensé que alguna vez mi equipaje sería más complejo que una simple mochila – dice ella sonriendo mientras bajamos su pesado equipaje, lo colocamos a lado de la puerta.
- Bueno, quizá debas acostumbrarte – dice Alice, diciendo algo por primera vez desde que volvimos.
- Creo que tienes razón – responde Sarah tranquilamente. Mientras tanto el resto de la familia se reúne alrededor de nosotros.
- Quedan unos minutos – digo sin pensar.
- Lo sé – dice ella suspirando y mirando el reloj –. Muchas gracias por todo, a todos, creo que este ha sido el mejor mes de mi vida.
El sonido de dos autos acercándose nos interrumpe, escuchamos el abrir y cerrar de puertas, ella suspira y abre la puerta principal para encontrarse frente a frente con dos hombres y dos Mini Cooper, uno de ellos es azul con un gran moño amarillo.
- ¡Feliz Navidad! – dicen los dos hombres al mismo tiempo
- ¡Oh por Dios¡ – dice ella.
- La idea fue mía pero Rob se hizo cargo de los gastos – dice el hombre que parece ser el de mayor edad. Es un poco más bajo que yo, pero se parece mucho a ese hombre de la serie Bones, el tipo del FBI… ¿cuántos años dijo que tenía este tipo?
- ¿Te gusta? – pregunta el tal "Rob", Es extraño admitirlo pero este tipo me recuerda a Orlando Bloom, no se parece en realidad, pero de alguna manera me lo recuerda.
- Es genial – dice ella de pie a lado de mí, antes de lanzarse a abrazar a cada uno y plantarles dos pesos en cada mejilla.
- Cálmate – me ordena Edward en voz baja. Yo simplemente asiento.
- Tengo que presentarles a alguien – dice Sarah volviendo a nosotros, ellos la siguen – Rob, Gabriel… les presento los Cullen. Él es Carlisle, el hombre con la mayor cantidad de paciencia que he conocido en el mundo.
- Mucho gusto, Isabel me ha hablado mucho de usted – dice Rob, estrechándole la mano a mi padre. Gabriel sigue su ejemplo sonriendo. Ambos están infinitamente felices.
- Ella es Esme, mami – dice Sarah con ternura –. Ellos son Bella y Edward, Rosalie y Emmett, Alice… y… Jasper.
- Siento cambiar el ánimo de Gabriel: celos, furia, tristeza... desconcierto… él no sabía que había estado conmigo todo este tiempo. Sarah lo mira tratando de medir su reacción.
- Finalmente te conozco, Isabel me ha hablado tanto de ti que simplemente tenía que conocerte, menos mal que este encuentro se dio en circunstancias amables como estas – dice Rob mirándome con algo de recelo, normal si conoces toda la historia hasta hoy, pero finalmente su amabilidad es sincera y no siento ni una pizca de furia de su parte –. Un placer.
- Lo mismo digo – respondo estrechando su mano.
- Qué tal – dice Gabriel sin darme la mano, pero mira a Sarah furioso, ella mira para otro lado instintivamente evadiendo su mirada y siento algo de dolor proveniente de ella, eso me enoja pero no digo nada. Edward comparte mi sentir, seguramente sus pensamientos son igual de malos.
- Muchas gracias por cuidar de ella, y por hacerla tan feliz – dice Rob honestamente, sacándome de mis pensamientos, mientras pasa un brazo por los hombros de Sarah y le da un beso en la coronilla –. Nunca podré agradecerles suficiente. Está tan cambiada y más hermosa; no tienen idea de lo diferente que luce, me la cambiaron por completo, pero para bien. Muchas gracias.
- Para nosotros fue un placer – dice Esme con tristeza.
- No se preocupe señora Cullen, prometo que le recordaré llamarle una vez al día al menos… aunque dudo que eso sea necesario, honestamente – dice Rob mirando a Sarah con picardía.
- ¿Gustan pasar un momento? – pregunta Esme con algo de esperanza.
- Debemos irnos – dice Gabriel sin emoción alguna, al menos en la voz, Rob lo mira molesto para luego mirar el reloj de su móvil y asiente.
- Es verdad, debemos estar en Seattle temprano. En verdad me gustaría quedarme a charlar pero debemos irnos, ¿tus cosas? – pregunta Rob a Sarah, ella señala al interior y hacemos paso para que Rob pueda recoger las cosas de mi pequeña – Vaya, tu equipaje aumentó, nunca pensé ver algo así.
- Es completamente su culpa – dice Sarah con una enorme sonrisa, señalándonos a todos.
- ¿Necesitas ayuda con algo? – pregunta Emmett.
- No, no, todo está bien – responde Rob mirando todas las cosas de Sarah pensativo.
Luego con un movimiento de la mano abre la cajuela del auto de Sarah, y todo su equipaje vuela hacia allá, acomodándose en la cajuela. Telequinesis, un poder interesante.
- Listo – dice Rob como si nada.
- ¡Genial! – dice Emmett.
- Definitivamente te extrañé – dice Sarah divertida.
- No, tu pereza me extrañó – comenta Rob con una sonrisa.
- ¿Nos vamos? – comenta Gabriel desde los autos.
- Si, debemos irnos – dice Rob mirando a Sarah y luego dándonos algo de privacidad. Gabriel mira con recelo.
Sarah nos mira a todos y suspira, mira sus manos un momento y suspira de nuevo.
- Muchas gracias por todo… y lamento cada molestia que pude haber causado – dice finalmente, tratando de controlar el temblor de su voz.
- No tienes nada de que disculparte, ha sido un placer tenerte como parte de esta familia – dice Esme abrazándola, ella responde al abrazo y solloza un poco –. Recuerda que aquí siempre vas a tener un hogar, eres bienvenida cuando quieras.
- Gracias mami – dice Sarah alejándose de ella y mirando a Carlisle.
- Voy a extrañar tus historias, gracias por tenerme tanta paciencia – dice ella antes de abrazarlo fuertemente.
- Em… pórtate bien, ¿sí?... – dice para luego susurrarle – aunque siempre puedes culpar a Edward; te quiero mucho hermano gigante – dice Sarah abrazando a Emmett.
- Yo también hermanita – responde mi gran hermano abrazándola súper fuerte.
- ¿Me dejas respirar? – dice Sarah riendo
- Oops.
- Rose, serás bella una eternidad y tendrás a Emmett una eternidad; envidiar a otros no parece muy inteligente cuando tienes más de lo que muchos desearían… la vida es hermosa, y aún hay mucho que ver, recuerda eso – dice Sarah abrazándola.
- Lo sé, lo sé… trataré de recordarlo siempre. Te quiero tonta.
- Yo también te quiero.
- Bells, eres muy afortunada y muy valiente. Nunca pensé que hubiera alguien en este mundo que eligiera esta vida, no me había dado cuenta de que a veces el no obtener algunas cosas es un afortunado golpe de suerte. No necesito leer mentes o ver el futuro para saber lo feliz que eres y lo feliz que serás. Te quiero y definitivamente debes estudiar Historia del Arte. – dice Sarah.
- Gracias Sarah, buen viaje.
- Edward… al diablo con la inseguridad, ¿quieres?... ella no huirá a la mitad de la noche. Si no dejas eso nunca podrás disfrutar de la suerte que tienes al tener a la persona que amas a tu lado. Simplemente olvídalo y disfrútalo. Te quiero súper tonto.
- Gracias Sarah, procuraré no olvidarlo – dice él.
- Oh, no lo harás, estoy segura – dice Sarah con mucha seguridad –. Alice… no sabría qué decir. Ojalá nos hubiéramos conocido en otras circunstancias, creo que hubiéramos sido muy buenas amigas. Tal vez en otra vida… y de verdad lo siento… yo…
- No, no digas nada más, está bien… creo… ojalá nos conozcamos en otra vida – dice Alice abrazándola.
- Hazte cargo – dice Sarah finalmente, Alice solo asiente –. Gracias.
Finalmente es mi turno, nos miramos un momento antes de decidirnos a hacer algo… finalmente le abrazo, y aspiro su aroma por última vez hasta que la vuelva a ver, la siento entristecerse más y más.
- No estés triste amor, no es como si nunca nos volveremos a ver – le digo susurrando y ella ríe un poco, pero aún la siento muy triste –. Te amo, eres mi vida.
- Tú no olvides que te amo, que todo lo que tengo eres tú… cuídate Jasper… yo también creo que tenemos alma, y la mía es definitivamente parte de la tuya, siempre estaré a tu lado, pero… tú fuiste feliz por mí, Jasper, y quiero que lo sigas siendo aunque yo ya no esté
- Cariño, es hora de irnos – dice Rob no queriendo interrumpirnos
- Adiós Jasper, te amo, recuerda todas mis palabras – beso su frente y la miro alejarse de mí, nos mira a todos –. Gracias por todo… hasta luego.
Camina hacia el auto azul donde Gabriel la espera.
Sarah POV
Camino lentamente al auto, por supuesto que me encanta la idea de ver a mis viejos amigos, pero dejar a Jasper es horrible, ni siquiera puedo mirar atrás y encontrarme a Jasper mirándome. Y menos sabiendo que él no tiene ni idea de que esta será la última vez que nos veamos.
- Gabriel, ¿irás conmigo? – pregunta Rob desde el otro auto, sacándome de mis pensamientos.
- No, tengo algunas cosas que tratar con ella, quiero respuestas – dice enojado, yo lo miro y él me lanza las llaves, quizá con demasiada fuerza, pero yo igual las tomo. A mi espalda escucho el gruñido de advertencia característico de Jasper.
- No, no has comprendido, no era pregunta – dice Rob con fuerza, Gabriel gruñe y me mira enojado, pero aún así camina hacia Rob y se sube al auto –. Carrera a Seattle por la 48 y la 25, el que llegue primero elige la nueva casa y destino.
- Hecho – respondo con alegría.
Subo al auto y me doy un momento para disfrutar la comodidad y el aroma a nuevo. Es genial… miro a mi familia y escucho el auto de Rob arrancar, suspiro y les sonrío. Ellos me dicen adiós con la mano y yo respondo antes de arrancar y dar la vuelta siguiendo a Rob, escucho que él y Gabriel discuten; pero procuro no prestar demasiada atención a eso.
Miro por última vez a Jasper antes de salir de la propiedad, nunca he deseado ser capaz de llorar tanto como en este instante. ¿Por qué la felicidad no está hecha para formar parte de mi vida?, casi siento escocer ese pequeño tatuaje en mi piel; instintivamente tomo el anillo y juego con él, ahora ya no tengo por qué ocultarlo.
Avanzo, hasta perder de vista a quienes fueron mi familia a lo largo del mejor mes de mi existencia, y me coloco lado a lado con Rob; lo miro y le doy la bienvenida a la contienda. Escucho a Esme de lejos pedirme que conduzca con cuidado y a Emmett pedirme que le llame para decirle quién ganó. Yo río un poco, él hace una señal, segunda señal, tercera y arrancamos, el viento juega con mi cabello despeinándolo. Pronto me descubro riendo por la adrenalina del momento… pronto me descubro disfrutando mi vida como terminal, como condenada… no importa, de cualquier manera la vida es bella… o eso quiero hacerme creer.
REVIEW!!!
