Regulus se encontraba en su cuarto vestido con unos pantalones contos de color marrón y una camisa de manga corta blanca. Encima de la cama había un sombrero de paja. Se oyó como alguien llamaba a la puerta Reg se dirigió a abrirla. Su hermano mayor estaba allí, vestido igual que él, aunque con el sombrero puesto, y con una sonrisa en los labios, expresión que no podía ser más diferente a la que tenía su hermano en esos momentos.
-Vamos Reg- le dijo recogiendo el sombrero de la cama- ¿acaso no tienes ganas de ver a Cissy?- él asintió- Entonces ¿Cuál es el problema? Nos vamos a pasar el día al campo- dijo eufórico.
-Será el primer encuentro Black sin Andy- murmuró tristemente.
-Reg- le dijo Sirius mientras le ponía el sombrero- ahora Andy está mucho más feliz y debemos ir a animar a Cissy, estará muy triste.- Reg asintió y siguió a su hermano fuera de la habitación.
Media hora después Sirius se encontraba en un rincón de un extenso prado lleno de bonitas flores, la mayoría amarillas y muchos claveles. En ese instante Regulus llegó corriendo llamándole a gritos.
-¿Qué pasa?- le preguntó mientras su hermano recuperaba el aliento.
-Cissy está allí detrás- dijo señalando un montículo de rocas- llorando, he intentado consolarla pero no lo he logrado.- Sirius empezó a andar hacia allí mientras le preguntaba.
-¿Sabes donde está Bel·la?- su hermano le señaló unas figuras a lo lejos pertenecientes a cuatro adultos y una niña.
Al dar la vuelta a la roca vieron a Cissy sentada en el suelo. Tenia las piernas dobladas y apoyaba allí su cabeza. El largo pelo dorado le caía en cascada tapándole la cara, aún así no era muy difícil intuir que una multitud de lágrimas amargas estaban mojando su veraniego vestido blanco. Sirius se sentó a su lado, acariciándole el pelo con dulzura mientras Regulus tomaba asiento al otro lado y le cogía la mano. Al cabo de un buen rato la niña levantó la cabeza dejando ver tres flores de un color lila intenso, una de ellas estaba aplastada, en su regazo y unos preciosos ojos azules perlados de lágrimas.
-¿Qué sucede?- le preguntó Sirius tiernamente.
-Es solo que… extraño a Andy- dijo haciendo un gran esfuerzo para que no se le rompiera la voz.- Ya nadie me lee cuentos por la noche, nadie me peina con dulzura por las mañanas, nadie me de un beso antes de dormir o se come mis judías aunque tampoco las soporte, nadie…- no pudo seguir hablando porque estalló a sollozos solo que esta vez Sirius iba limpiándole las lágrimas mientras Reg le acariciaba la mano.
-Tranquila- le dijo Reg sonriendo.
-¿Sabéis que es lo peor?- les preguntó pero ellos negaron.- Es no poder llorar frente a mis padres y mi hermana. Para mis padres, Andy no ha existido jamás, ella es un mal recuerdo y si la llorara frente a ellos me castigarían. Bel·la, ella lo usaría en mi Cintra, como siempre, buscaría la forma de sacar algo de esto.
-Pero Cissy- le dijo Sirius- ¿Por qué no te fuiste con ella?- le preguntó.
-Lucius- fue lo único que pronunció su prima menor. El ceño de Sirius se frunció pero no dijo nada, no le apetecía discutirse con ella así que decidió desviar la conversación.
-¿Para qué son esas flores tan hermosas?- preguntó. Cissy sonrió tristemente.
-Son esas flores- dijo causando que la comprensión llegase a laa cara de Regulus mas no a la de Sirius.- Esta- dijo señalando la de más a la derecha- es la que he cogido para mamá, la que ella a rechazado, como siempre, por que puede ensuciarla. Esta- dijo señalando la que estaba aplastada- es la que he cogido para Bel·la y, como siempre, ha pisado riéndose burlonamente. Y esta- dijo señalando la más hermosa de las tres- es la que he cogido por costumbre para Andy- las lágrimas volvieron a caer de su rostro pero se obligó a continuar- es la que ella debía aceptar y ponerse en el pelo justo antes de poner en el mío esta- señaló la de su madre- y de coger esta- señaló la aplastada- repararla con magia y ponerla en una de vuestras camisas.- dijo antes de perder el control y volver a llorar desesperadamente.
-Bueno,- dijo Sirius- yo no soy Andy pero, me das esa flor tan hermosa- le pidió y ella asintió. Sirius la cogió y la puso entre el dorado pelo de su primita.- Una flor para la Black más hermosa.- dijo haciéndola sonreír.- Esta- cogió la de la madre- me la quedo yo- la instaló en su camisa y sacó la varita.- Y esta vamos a repararla- dijo apuntando a la otra flor.
-Sirius no puedes hacer magia fuera de la escuela- le reprendió su hermano.- El detector…
-El detector no les dirá quien a sido y las normas están para romperse.- dijo él guiñando el ojo de manera cómplice a la pequeña que soltó una risita- Bien vamos allá: reparo- la flor recobró su aspecto original y Sirius se la puso a Reg en la camisa.- Ahora, ¿a qué queréis jugar?- los dos pequeños se miraron cómplices.
-Al escondite- le respondieron al unísono la cara de Sirius se deformó- Y tú paras- terminó su hermano menor.
-Esto es un motín de monstruitos- se quejó él- Recordadme porque os adoro por favor.
-Fácil- dijo una ya feliz Cissy- somos adorables. Sirius gruñó
-Uno, dos, tres…- oyó a los pequeños huir rápidamente pero cuando ya iba por los veinte lo que oyó fue una risa burlona. Se giró sobre sus talones.
-Vaya, vaya Sirius- dijo una chica de once años con el pelo negro y la mirada cruel- te la han vuelto a jugar.
-Bel·latrix- casi gruñó él- quieres algo de mí aparte de amargarme.
-No- le respondió sencillamente.- Así que has consolado a la pobre Narcisa- dijo burlonamente- esa niña es tan tonta, pero yo la convertiré en la perfecta sangre-pura.
-Ni se te ocurra- gritó Sirius- Cissy es perfecta tal i como es no te atrevas a cambiarla.
-Lo haré, ella y Regulus creerán pronto en el nuevo régimen.- Sentenció.
-El día que lo consigas huiré de casa- le replicó él- esos dos son demasiado buenos para eso.
-Eso es exactamente lo que usaré- le dijo burlonamente- Son tan buenos que harán lo que sea para los que quieren. Y no- dijo respondiendo a la mirada de desdén de Sirius- no me refiero a mí. Reg hará lo que sea para protegerte y Cissy para conseguir el amor de Malfoy.- el puño de Sirius se cerró.- Sabes que es así primito.- dijo antes de romper a reír.
-No vas a lograrlo loca- gruñó Sirius- Regulus es un héroe; valiente, leal y justo; y Cissy un ángel; pura, dulce y adorable. Tú en cambio- dijo con despreció- eres un monstruo despiadado y sin sentimientos.
-Exacto y por eso soy poderosa- le respondió ella- no tendo puntos débiles.
-Ni nadie por que luchar- respondió él enfadado.
-Es que acaso yo no cuento- le respondió burlona- Es lo mejor, solo preocuparse por uno mismo y no se puede usar a nadie para debilitarlo.
-Eres horrible- dijo Sirius asqueado.
-Sí,- respondió ella sonriendo burlonamente- pero también muy lista, Sirius, cuídate las espaldas porqué iré a por ti. – y esto fue lo último que dijo antes de volver con los adultos. Sirius la siguió con la mirada, desconfiado, pero cuando estuvo lo suficientemente lejos, reprendió el juego.
