MIRÁNDOTE A LOS OJOS
El corazón le latía con fuerza al recordar aquella vez en que Inuyasha la había mirado a los ojos con aquel anhelo, aunque aún ahora no estaba del todo claro si aquella mirada era para ella o era sólo que estaba pensando en Kikyo mientras la veía, no es que pudiese culparlo, en cualquier caso, la había conocido apenas y claro, le recordaba a Kikyo.
Pero aun así, aun a pesar de eso, el corazón se le aceleraba al recordarlo, qué tonta, pero no era su culpa, era la primera vez que un hombre la veía de esa forma, la primera vez que le hacían sentir algo así.
Después de aquel día llegó una confesión que le parecía tan irreal, por el momento y por lo serias que habían sonado sus palabras, "me gusta cómo hueles", era la primera vez que Inuyasha le mostraba genuino interés. Claro que era más que obvio que terminaría enamorándose de aquel hanyou, ¿quién no?
Inuyasha era su primer amor y esperaba, fuese el último, después de haberlo conocido no quería conocer a más nadie, el amor que sentía por él era perfecto, era todo.
