Capitulo 7
Podía sentir como aquella arma blanca le atravesaba por el abdomen y el frío liquido carmín brotar de la herida, su amado de ojos azules la tomo entre sus brazos lleno de lagrimas…
- no me dejes…- hablo en un hilo de voz el sentirla alejándose de él, pero la chica ya no respondió pues ya estaba en las puertas de un oscuro abismo.
Ceres abrió los ojos al despertar de aquel sueño, juraba haber sentido la muerte y el dolor de ser alejada de Demian como si hubiera sido cierto, lagrimas frescas se posaban en sus mejillas ante la tormentoso sensación, giro su rostro sólo para notar al hombre literalmente de sus sueños profundamente dormido a su lado, con solo mirarlo ahí la paz regreso a su interior, ¿como era posible que él tuviera tal efecto en ella?, se sentía tan atraída al joven como un imán estaba… estaba enamorada… enamorada de él, ya no había duda. No quiso despertarle, se levanto con cuidado de la cama y se encamino a la salida, tenía una gran curiosidad sobre el lugar por lo que impulsada por la misma decidió explorarlo.
Camino por el largo pasillo repleto de ventanales y puertas, abrió las que estuvieron a su alcance descubriendo cuartos finamente decorados, estaba por dar la vuelta en el siguiente pasillo cuando una tenebrosa sombra en el la alarmo, parecía una gran bestia alada que se acercaba a ella, asustada la chica dio media vuelta y corro para alejarse de ella, pero se tropezó cayendo con poca delicadeza al suelo, la enorme bestia finalmente le alcanzo.
- ¿su alteza se encuentra bien?- dijo una masculina voz inclinándose a ella para levantarle, la chica giro su rostro y le miro, no era más que un joven de mirada y cabello dorado que portaba lo que parecía una armadura de color oscuro, era esa armadura la que poseía esas enormes alas que le daban la apariencia de un monstruo.
- estoy bien, no fue nada gracias… espera ¿como me llamaste?- pregunto la chica al notar las palabras con el que aquel hombre le había llamado.
- mi señora, no entiendo su pregunta- contesto Radamanthys no sabiendo en realidad que responder, la chica trato de explicarse pero antes de que pudiera decir algo más una voz detrás de ella le detuvo.
- su alteza te ha llamado mi bella flor- dijo Hades acercándose a ella con un semblante tranquilo, la chica al verlo despierto le sonrío tiernamente, aunque aun con la duda en la mente – Radamanthys por favor espérame en la sala del trono, debo hablar contigo y los otros jueces en un momento.
- si mi señor - contesto el hombre emprendiendo la partida
- Juez..- le llamo su rey para que este se detuviera- dile a Pandora que necesito que venga por favor
- como ordene- respondió el caballero con brillo en los ojos, no importaba cuanto tiempo había pasado ya para el Juez, el nombre de su amada mujer hacía que todo su mundo se iluminara.
Hades miro a la chica que observaba aun con algo de temor al hombre con terrorífica armadura marcharse, la tomo por los hombros y levanto su mentón para que esta le observara- se que tienes muchas preguntas y con gusto contestaré a ellas, es hora de que sepas toda la verdad, pero primero debo de atender asuntos para nuestra seguridad – le dio un suave beso en los labios y continuo hablando- espérame aquí, come algo y en cuanto llegue Pandora pídele que te muestre los alrededores, hablaremos cuando este de regreso.- el hombre de ojos azules camino para seguir el recorrido que había hecho el juez pero la voz de su esposa le detuvo.
- ¡Demian!- grito la chica- vuelve pronto…- dijo antes de sonreír picadamente y luego dar la vuelta para regresar a su cuarto, era imposible ocultar la alegría que ahora le invadía.
Por fin había llegado al palacio de mármol blanco del dios rey, tenía que entrar con sigilo para llegar a la habitación de su señora y hablar con ella, los primeros pasos habían sido fáciles, era como si no hubiera nadie en el lugar, Leda se adentro por los pasillos hasta que llego al cuarto donde estaba presa afrodita, abrió las puertas con cuidado y se acerco al fondo, pero su paso se detuvo en seco al ver la escena frente a ella.
Con horror vio caer al suelo el cuerpo de Hefestos que había sido golpeado con furia, Afrodita lloraba desconsolada aun encadena en la cama, Zeus cansado de desquitar su irá con el herrero por su traición le había soltado luego de golpearlo y en ese momento se percato de la presencia de la joven amazona.
- maldito … - dijo la chica al observar lo que su señor había hecho
- estupida amazona, ¿así que eres tu la enviada de Afrodita?, tu eres parte de los traidores- dijo acercándose a ella, la chica admitía que su presencia le atemorizaba pero no se lo mostraría, no se dejaría vencer sin al menos intentar defenderse, había dicho que regresaría al santuario, lo había prometido, se lo había prometido a él y quería cumplir con esa promesa, más ahora que le había vuelto a ver. Se coloco en pose de pelea y dio el primer ataque pero este murió sin gracia en la palma del dios de cabello dorado – mi turno – dijo antes de lanzar una fuerte ráfaga de energía que envío a la chica con fuerza contra el muro de la habitación.
- ¡ya déjala Zeus!– grito afrodita desesperada y atemorizada por su fiel amazona, pero nada detendría a aquel ser, se acerco a la chica que aun estaba tirada en el suelo boca abajo, esta trato de levantarse escupiendo un poco de sangre pero no podía moverse con facilidad, un gran dolor la domino cuando aquel hombre rubio la tomo con brusquedad del cabello, al hacerlo noto algo en ella - pagarás por lo que has hecho... lemuriana – antes de que todo se volviera negro de los labios de la joven salió una sola palabra...
- Mu…
Mu se giro de golpe hacía la salida de su templo al sentir aquello, era Leda llamándole en su interior, una terrible sensación le invadió y las ansias de ir a buscarla eran casi imposibles de contener, tomo algunos pasos hacía la salida solo para descubrir a otra joven amazona frente a él.
- por favor…- dijo Mina casi con llanto - debo hablar con las enviadas de Hermes- el caballero dorado sabía por lo que había escuchado en la junta anterior que un mensaje de Zeus llegaría nuevamente e imagino que era esa chica quien lo entregaría, dio aviso por medio de su cosmos a Athena y luego indico a la joven recién llegada que le siguiera, ni así lograba apartar de él, el terrible sentimiento que había llegado tan de pronto a su alma, algo había pasado con Leda, lo sabía y nuevamente no había estado a su lado para protegerla.
Cuando finalmente llegaron al templo de Athena, todos los demás caballeros ya les estaban esperando, Mina salio de detrás de Mu y Seiya le reconoció de inmediato pese a que esta estaba vestida con una armadura, pero no menciona nada en el momento, tal vez sorprendido por el hecho de saber ahora que ella era una amazona, tenía una leve sospecha de porque o a quien había ido Zeus a buscar al auditorio.
- ¿quién eres?- pregunto Shion con fuerza a la recién llegada.
- Mi nombre es Mina, Mina de Hebe, soy una de las amazonas de Hera, aunque durante mucho tiempo me dedique a servirle a Zeus.
- ¿eres tu quien ha traído el mensaje de Zeus?
- No mi señora, si fui enviada por él, pero no para hablar con usted si no para llevarme a las amazonas de Hermes que aun quedan aquí
- ¿A que te refieres con "aun quedan"?- dijo Mirha de Fogata entrando sin ninguna modestia al cuarto ante la mirada de los demás, Kanon no la perdió de vista en ningún momento al sentirla ahí, Mina no sabía como contestar aquella pregunta, tal vez todos los presentes eran guerreros de dioses diferentes, que provenían de pasados diferentes, pero al estar ahí, entrenando y sirviendo formaban un lazo entre ellos, una hermandad y seguramente aquellas chicas siendo únicas bajo el mando de Hermes compartían un lazo aun mayor.
- Tengo entendido que Iris dejo en este santuario a sus dos seguidoras, ahora que ya no esta al mando, Zeus me ha ordenado tomar su lugar
- ¿Pero que dices?, ¿como que ya no esta al mando?- pregunto la joven de fogata con alarma en la voz
- Ella...
- ¿Que le paso a Elli? – dijo Mirha tomando a la otra amazona por el cuello sacudiéndola un poco, la rabia comenzaba a crecer en ella con rapidez
- Zeus acabo con ella al no cumplir su misión
- ¿Que?- contesto sorprendida y molesta la chica de cabello castaño, pronto comenzó a sacudir con más violencia a la amazona frente a ella- ¿pero como..? tu fuiste testigo, tu lo observaste todo y no fuiste capas de intervenir, ¿acaso eso era lo que buscabas?, quedarte con su lugar, ¡maldita pudiste haberla ayudado!- gritaba fogata con desesperación, kanon se acerco hasta ella para tomarla por los brazos y alejarla de la peli rosa, estaba fuera de si por lo que decidio que lo mejor era sacarla del cuarto, la cargo por la cintura y se marcho con ella de la habitación.
- ¡Sueltame!, debe de pagar por lo que hizo- gritaba la chica tratando de soltarse del agarre del gemelo de Saga
- ¡No!, y no volverás ahí hasta que te calmes – hablo soltándola frente a él finalmente, pero tomándola aun de los hombros para evitar que regresara a la habitación
- ¿Es que no lo entiendes?, ella no hizo nada, permitió que la mataran … no hizo nada- grito Mirha aun más molesta mientras pequeñas lagrimas se formaban en sus ojos- ella era nuestra líder, nuestra hermana mayor… y la mataron… sin que pudiéramos hacer nada- dijo mientras agachaba el rostro tratando de ocultar las lagrimas que salían de sus ojos, sin saber que la impulso se oculto en el pecho del hombre frente a ella y finalmente dejo salir su dolor, Kanon se congelo ante la sorpresa pero al sentir las lagrimas que empapaban sus ropas la compasión lo domino y finalmente la rodeo con sus brazos, entre más lloraba la chica más fuerte le abrazaba.
En la sala Athena ordena a Mina quedarse en el lugar, le informa que al parecer Yahim y su caballero dorado Shaka habían desaparecido, la peli rosa acepta sabiendo que lo mejor era que esperara hasta que fogata se calmara para poder hablar con ella, finalmente Seiya se ofrece a mostrarle el lugar a la chica ahora que había aceptado quedarse.
Mu observa como el caballero de Pegaso se lleva a la invitada de su diosa de la habitación, pero su concentración esta perdida, el sentimiento de miedo por Leda seguía más que presente, aún podía sentir la suplica de la joven por medio de su cosmos, pero simplemente no sabía que hacer , no podía dejar su lugar en un momento de crisis como el que era ahora y no podía ir al templo de Zeus a buscar a la chica sin iniciar una nueva guerra…
- Leda …- salio de sus labios mientras su pensamiento se concentraba sólo en ella.
Ceres se levanto de la cama al escuchar como tocaban suavemente la puerta de la habitación, al abrirla noto con sorpresa del otro lado a una jovencita de su misma edad, portaba un bello y sencillo vestido oscuro hasta el suelo, su cabello era lacio, negro y largo mientras que sus ojos eran de un color violeta profundo.
- buenas tardes mi señora, mi nombre es Pandora, me han enviado para hacerle compañía
- ¡Hola!, yo soy Ceres… aaa ¿mi señora?… por favor no me digas así, sólo ceres
- Radamanthys dijo que serías tímida al respecto, esta bien, sólo Ceres…- la chica la miro con duda ante el comentario, pero sabía que más tarde todo se aclararía por lo que ya no dijo más- ¿te gustaría conocer el palacio?
- Si claro sería un palcer
Ambas chicas recorrieron el lugar despacio, Pandora le mostró todos y cada uno de los cuartos, los pisos y los pasillos del lugar, le dijo que ese castillo era una copia exacta del palacio en el que ella había vivido cuando niña, su señor lo había construido en honor a la joven y como una disculpa por todo lo que había pasado con ella en tiempos pasados, era un obsequio para que de vez en cuando ella pudiera salir al mundo exterior y disfrutar de el.
- ¿el mundo exterior?
- si, nuestra tierra es muy diferentes a estos lugares, la luz no esta siempre presente y sólo hay flora en algunas partes, todo gracias a usted su alteza, la reina del inframundo
- ¿la reina?... ¿pero que quieres decir? yo no soy…- hablo pero callo de inmediato al notar en el jardín del palacio un único y hermoso árbol de granadas, sin saber porque la joven tomo uno de los frutos caídos al piso, estaba partido a la mitad y podían verse los granillos en el interior, lo abrió un poco más haciendo que estos se mostraran otro poco, tomo uno de los granos y lo contemplo en su palma, como flash en su cabeza la invadieron imágenes, ahí estaba ella en un palacio de mármol frente a una mujer que sabía era su madre, una bella mujer de atuendos griegos elegantes, trataba de convencerla de que se quedara con ella, pero en la mente de la chica ya no había dudas al respecto, amaba a su caballero oscuro y se iría con él no importando nada más.
- Persefone he dicho que no y harás lo que yo te diga – grito Demeter tomándola del brazo, pero la chica no renuncio, se soltó de ella y la empujo para alejarla de si misma
- No podrás detenerme, no dejare que me detengas – la joven corrió a la salida pero un par de soldados se lo impidieron, la arrastraron hasta su madre y la llevaron a una habitación para encerrarla, pero la chica era más lista, rompió los barrotes de su cuarto, bajo por las enredaderas de la pared de su torre y llego hasta el jardín al que había prometido acudiría para verle, ahí estaba el bajo las hojas de un frondoso árbol portando su armadura alada, a su lado un carruaje oscuro jalado por enormes caballos negros y alados, el joven de ojos azules le extendió la mano y esta la tomo subiendo al carruaje, ambos llegaron hasta la profundidad de una tierra sin luz, había en el centro un enorme palacio de mármol negro, decorado y protegido, ambos entraron hasta llegar al jardín en el interior, en el centro había un árbol de granadas, el joven de cabello negro le entrego uno de los frutos a la joven y esta saco de su interior unos cuantos granos, estaba por comerlos cuando la mano de su amado se poso sobre los mismos.
- ¿Estas segura?... recuerda que al comer de la comida de este lugar te estas condenando a quedarte aquí… no volverás a ver la brillante luz del sol, o los verdes prados del exterior… - la joven retiro su mano de la de él con los granos aun en la palma, sin más los comió y luego le miro con una sonrisa
- No es una condena…es un privilegio, compartiré contigo incluso esta oscuridad… Hades..
- Persefone… - susurro el hombre antes de besarla. Ceres despertó de su trance sorprendida por la imágenes… por los recuerdos que habían llegado a ella… era ella, su vida pasada, su verdadera vida… el origen de todo
- Persefone…- pronuncio en un susurro, de pronto sintió su presencia detrás de ella, al girarse pudo ver los azules ojos de su amado con un semblante de preocupación – Hades… - volvió a susurrar haciendo que este le mirada con seriedad, el pelinegro le indico a Pandora que les dejaran sólos y esta accedió – yo te recuerdo… recuerdo… algo… pero..
- Es momento de que sepas toda la verdad Persefone…
Mina seguía de cerca a Seiya y de pronto lo vio detenerse, sabía perfectamente lo que venía
- ¿que esta pasando Mina? – pregunto el chico con seriedad en el rostro, jamás en su vida se había sentido así, era como si aquella joven frente a él le hubiera traicionado.
- Seiya por favor… no me pidas que te explique más allá… no puedo
- Deberás hacerlo, se perfectamente que esto tiene que ver con Ceres, pude sentir algo especial en ella la tarde que la conocí
-Seiya…
- ¿que esta pasando Mina? Dime la verdad… tu sabes que paso, tu sabes cual fue el origen de todo esto ¿no es verdad?... ¡Mina!
- ¡si lo se!… pero es un castigo, una penitencia que debo de cargar no una vida si no una eternidad
- ¿que sucedió?
- Demian… Hades…. ¿Que paso?- pregunto la chica sin más, ya no podía con la intriga, tenía que saber la verdad ya
- Zeus ya no podía seguir cuidando de la tierra, por lo que decidió que era el momento en el que Athena debía de tomar su lugar como su protectora, pero no podía hacerlo simplemente así, debía de ganarse ese derecho y para ello debía de pasar una prueba… Zeus me convenció para que yo fuera esa prueba… ese era el trato… sólo le ayudaría esta única vez… y no habría más guerras…
- El día de la batalla final, Hades pidió a su juez Eaco que se llevara a su esposa antes de que Athena llegara con su ejercito, pero esta escapo de su cuidado regresando a la sala del trono justo cuando Athena se presento – dijo Mina a un atento seiya
- felicite a Athena cuando esta llego con sus santos, había superado la prueba y el derecho para tomar custodia de la tierra, pero aun faltaba un punto más, debía de vencerme en un combate, demostrar que sin su ejercito ella era también capaz…- hablo mirando el rostro de su amada oscurecerse- el trato con Zeus era que yo le dejará vencer…
Ambos dioses se enfrentaron, Hades con su espada plateada y Athena con la dorada que Zeus le había entregado, la diosa estaba ganando y estaba por dar el golpe final cuando…- dijo la amazona de Hebe apartando su mirada de la del joven Pegaso- Persefone apareció en la sala del trono, pensando que su amado estaba en peligro se interpuso… recibiendo la espada de la diosa en su cuerpo… ni Hades ni Zeus son capaces de regresar a la vida a cualquier ser que ha sido eliminado por una espada divina… la ira de Hades se desato culpando a Athena por la muerte de su amada y sin más ambos dioses se pelearon con todo su poder y todo termino en una gran explosión que extermino a los espectros y a los santos, Athena perdió la vida conteniendo el poder de Hades para que no hiciera daño más allá del lugar de la batalla y el dios de la muerte debido al esfuerzo cayo en un sueño profundo.
- ... Athena – dijo Pegaso en un susurro, como recordando a través de su cosmos, de su propia alma el momento de su muerte en su primera vida…
- Zeus llego al lugar luego de la batalla y con tristeza observo todo lo que su cometido logro, fue por ellos que con su poder ordeno que las almas de Athena y Persefone regresaran a la vida por medio de una encarnación humana sólo cuando Hades despertara de su sueño, esto con la esperanza de disculparse con la pareja soberana del mundo de los muertos y con darle una nueva oportunidad a la guardiana de la tierra, pero cuando ambos dioses regresaban a la vida, solo recordaban el rencor que había en el ultimo momento y continuaban con la guerra, así pues la batalla santa regresaba una y otra vez… hasta ahora...
- ¿Y que hay de ti?… no eres nada de Ceres…
- En un principio se me entrego la vida eterna para esperar por la reencarnación de Persefone y cuidar de ella para regresarla con su marido, pero dadas las peleas de los dioses, Zeus me pidió no dejar que la chica se acercara a su esposo para evitar que muriera nuevamente…
- Ahora lo entiendes… Persefone… - la chica temblaba debido a todo lo que ahora sabía, sus recuerdos llegaban a ella de golpe, la noche de la batalla, su amado frente a la espada de Athena y luego su propia muerte… y el dolor de separarse de él…
- tu sabías que volvería… y me olvidaste… Hades… tu – dijo la joven con lagrimas en los ojos
- no fue así… nunca te olvide… Persefone… nunca pude olvidar el dolor de perderte … lo único que quería era vengarte…
- ¿por que?, sabía que podríamos regresar… ¿por que lo hiciste, ¿por que esperaste tanto? – grito ella empujándolo, golpeándolo en el pecho furiosa, el hombre de ojos azules la abrazo con fuerza para que ella se calmara, la chica seguía llorando pero su dolor se apaciguaba poco a poco – te extrañe tanto... te extrañe tanto – dijo la joven aun entre sollozos, Hades soltó un poco de su abrazo y luego subió su mentón para besarla, la chica correspondió el beso y lo abrazo también con fuerza, al fin estaban juntos nuevamente.
