Capitulo 10


La blanca mano de la joven tomo la perilla de la puerta abriéndola despacio, en el interior el apuesto hombre de profundos ojos azules esperaba por ella sentado en su trono frente a un gran ventanal, se levanto gallardo al observarla entrar y le ofreció su mano para que la dama la tomara, la chica gustosa así lo hizo acercándose a él.

- tengo una sorpresa para ti - dijo Hades sonriéndole calidamente, un gesto difícil de ver en el y que solo mostraba a la bella dama a su lado, la acerco hasta una caja metálica que ante su presencia se abrió mostrando una armadura lila con detalles plateados y negros montada en la forma de una mujer con una flor en su mano, Persefone sintió en su interior que conocía muy bien aquel objeto aunque no pudiera describirlo

- esto es...

- esta es tu armadura Persefone, aquella que Hefestos creo única y especialmente para ti, luego de que te perdí se volvió mi único recuerdo tuyo, la oculte y le he vigilado desde entonces, ahora te la entrego de nueva cuenta, tu eres su verdadera dueña - la chica ya no dijo nada más, se acerco hasta el objeto frente ella y al tocarlo este se desarmo para posarse sobre su ama y cubrirla, ahora la diosa Persefone estaba completa.

De pronto las puertas de la sala se abrieron dejando entrar a Radamanthys hasta su señor para entregar un mensaje, dos enviados del santuario estaban a las puertas del castillo y deseaban hablar con el, por un momento se sorprendió al saber que ya habían encontrado su escondite, al mismo tiempo se preocupo pues si ellos lo sabían seguramente "él" también y eso era un más peligroso, lo mejor esa averiguar todo lo que de ellos pudiera saber y así planear mejor su siguiente movimiento, le dijo a su juez les dejara pasar y este aun con duda acepto, a la sala fueron conducidos los enviados, Mirha la amazona de fuego guerrera de Hermes y Kanon antiguo general marino.

- Hades... - dijo la chica de cabello castaño al observarlo, su presencia era tan imponente como la de Zeus, difícil de penetrar, imposible de doblegar y dominar, incontenible.

- ¿a que debo su presencia en mis tierras santos?- pregunto serio el dios del inframundo a los intrusos frente a él

- hemos venido a hablar contigo, no pretendemos pelear, no estamos aquí para detenerte y mucho menos para delatarte, simplemente queremos negociar

- ¿negociar que caballero?

- tu ayuda- contesto sin miedo Kanon ante la penetrante mirada del gobernador- se que desde tiempos milenarios Athena y tu han estado bajo una lucha, una lucha que no fue iniciada por ninguno de los dos y que sin embargo les hizo perder a ambos, ahora tienen un enemigo en común, el mismo hombre que les hizo pelear entre ustedes ahora pelea contra ustedes.

- si Zeus ha traicionado ahora a Athena no es mi problema

- Zeus pidió a Athena que te encontrara y te entregara a él y ella se negó, fue por eso que Zeus la ha castigado, si eres el rey que creo que eres regresaras el favor - Hades no dijo nada, el chico tenía un punto, pero tenía grandes dudas.

- ¿como puedo confiar y ayudar cuando tengo reportes de un dorado y una amazona de Hermes en mis tierras del inframundo sin permiso?... ocultándose de mis guerreros

- escuche mi señor- dijo Mirha de forma educada sorprendiendo a Kanon, al saber que seguramente era alguna de sus hermanas guerreras aún con vida - se que no es correcto lo que han hecho, pero si una de mis hermanas y el santo dorado están ahí es por una buena razón, seguro ya saben como detener a Zeus, pero necesitan tiempo, tiempo que sólo nosotros podemos darles.- la joven se inclino para pedir su apoyo seguida de kanon, Hades estaba por responderle cuando la mano de su amada Persefone se poso en su brazo, el rey del inframundo le miro y entendió en su mirada su opinión.

El rey del trueno miraba por el balcón del ahora templo a Zeus el santuario, era suyo pero sabia que la lealtad de sus santos aun estaba en duda, no permitiría que le traicionaran, tomaría acciones primero, se giro para mirar a la joven de cabello lila encadenada y esta le miro fijamente con desprecio.

- no me mires así jovencita, tu te lo buscaste - dijo Zeus acercándose a ella lentamente

- ¿que pasa contigo?, tu no eras así, estas cegado por el miedo, por el odio...

- no trates de juzgarme, no tienes la altura para hacerlo, mi hermano me reto y debías apoyarme y sin embargo te pusiste de su lado

- el no ha hecho nada malo, no puedo decir lo mismo de ti

- piensa lo que quieras, ya no importa, tu santuario, tu poder, todo es mío y me adueñare por completo de él - al decir eso trono los dedos y detrás de él aparecieron sus caballeros, Shana de Atalanta, Mirma de Nike, Ron de Bia, Chagon de Zelos, Pher de cratos, Miko de Tiresias, Yosh de Memnon.

- vayan y asegúrense de que el santuario es completamente mio y...- dijo deteniendo a sus hombres que estaban listos por salir- tráiganme al santo de Andrómeda, con el encontrare a Hades por las buenas o por las malas...- sin más los hombres se marcharon, estaba claro que Athena estaba preocupada por sus santos, sobre todo por seiya y los otros de bronces, desde su enfrentamiento con Zeus había perdido su presencia en la tierra, ¿de verdad los había eliminado?

- ¿que hacen aquí?- pregunto la amazona de plata de Ofiuco al ver a dos nuevos hombres en el área de las amazonas

- somos Ron de Bia y Chagon de Zelos santos sagrados de Zeus y hemos venido a inspeccionar el área.

- no me importa quienes sean, esta prohibido que los hombres estén en el área de las amazonas, ¡es por respeto a ellas! - grito Shaina tratando de dar a entender a los santos de Zeus que aunque él era el nuevo gobernante había reglas que aun se tenían que respetar, además sabía que la presencia de los mismos en el lugar no era sólo por inspeccionarlo, buscaban dominarlo.

- las nuevas leyes de Athena les han dado valor amazonas, te atreves a desafiar a los hombres del nuevo dueño del santuario, de tu nuevo dios.

- él no es mi dios- contesto Shaina respondiendo al reto con su pose de pelea

- pagaras por tu atrevimiento niña- dijo el guerrero mientras se ponía en pose de pelea también, entonces ambos lanzan su ataque pero el guerrero de Zeus es más rápido por lo que la hiere, la peli verde se levanta lista para el siguiente golpe, pero alguien le detiene por detrás, la golpea obligándola a ponerse de rodillas mientras el caballero Bia se le acerca - buen trabajo Chagon, esta fiera merece que la domen y aprenda una lección...- comento acercándose un poco más a la joven- y debo admitir que será un placer hacerlo...

- malditos...- fue lo único que salio de la boca de la peli verde

- ¡ya basta cretinos!- dijo otra voz en el fondo, Izta lo había visto todo, la injusta pelea y lanzo sin aviso su ataque liberando a Shaina, pero fallando al atacar al caballero de Zelos, este la ataca y ella logra con dificultad hacerse a un lado, esos hombres eran peligrosos

- si así tiene que ser, entonces aceptaremos el desafío - dijo Ron antes de comenzar de nueva cuenta el ataque contra las chicas, ahora con su compañero ya de pie.

Otros dos de los santos de Zeus se posaron delante de la de la casa de Leon, el caballero de la misma salio desafiante al ver la intrusión, pero ellos no le temían, tenían un misión que cumplir y simplemente así lo haría.

- ¿quienes son ustedes?- pregunto Aioria con fuerza.

- mi nombre es Pher de cratos y el es Miko de Tiresias somos enviados de Zeus

- ¿de Zeus?, pero el...

- nos ha enviado por tu esposa, la amazona de águila, la guerrera que una vez fue Hera

- ¿que quiere el dios con mi esposa?

- su parecido a la reina es asombroso, además es la guerrera guiada por el signo del rey del trueno, el dios rey se siente... sólo... y la quiera a su lado

- no voy a permitir tal ofensa...- dijo Aioria poniéndose en pose de pelea, pero los santos fueron más rápidos, lo tomaron y lo obligaron a arrodillarse mientras que el otro sacaba a rastras a Marin del lugar, esta sin dudarlo trato de defenderse utilizo su poder sobre de ellos pero no recibieron daño, sus armaduras eran mucho más fuertes que las de los santos de Athena, Aioria no se quedaría quieto observando en dificultad a su amada, hizo explotar su cosmos sorprendiendo a los intrusos, pero Miko le golpeo en el estomago calmándolo, sacando el aire de sus pulmones y derribándolo, sin que pudiera evitarlo, herido y cansado el caballero del Leon observo como su amada esposa era llevaba hasta el templo de Zeus por la fuerza.

Los gritos de dolor de Shun invadían el ahora templo de Zeus, el dios le torturaba con su poder electrificarte mientras que el pobre peli verde se mantenía encadenado a un par de columnas, Athena observaba todo sin poder detenerlo, sin poder ayudar a su caballero, a su amigo.

- por ultima vez, ¿en donde esta Hades?

-... yo... no lo se- contesto débil el joven

- tu fuiste el cuerpo que su para su regreso, debes de poder sentirlo

- no hay ya nada de él en mi

- esto es una perdida de tiempo, me dirás la verdad de una o de otra forma, tal vez viendo sufrir a tu amada prometida... - dijo al tiempo que otra de sus santos llevaba a una June golpeada ante ellos, Shun abrió los ojos de par en par al verla en tal estado, al saber que ella y su familia estaban en peligro.

- no hay verdad que oídos sordos puedan entender, yo no tengo contacto con el...- insistía el joven de andrómeda tratando de hacer entrar en razón al dios sin lograrlo

- maldito tonto...- dijo Zeus con la intención de golpearle pero la entrada de los santos sagrados que habían estado en el santuario lo detuvieron. Sus hombres comentaros sin recato los problemas encontrados en el lugar y esto lo obligo a tomar una decisión, los caballeros de Athena aun estaban rebeldes, estaba claro que su lealtad continuaba para con la diosa, y en cualquier oportunidad lo traicionarían, no permitiría que lo traicionaran, el lo haría primero, utilizando sus nuevos poderes adquiridos por la sangre de Leda convoco el alma de las armaduras dominándolas y estas a su vez dominarían a sus dueños.

Saga estaba en las orillas del santuario aun buscando a Laurel, luego de su junta con su nuevo dios había vuelto a casa para encontrarla, pero ella ya no estaba ahí, había buscado en todos lados sin resultado, estaba por salir cuando sitio un gran poder en el, no venia de si mismo si no de su armadura en si, podía sentir el cosmos de la misma crecer y envolverlo, lo cubría y lo ahogaba tomando control de su propio cuerpo, de su mente, cayó al piso de rodillas cerrando los ojos tratando de evitarlo pero cuando volvió a abrirlos estos ya no eran los mismos, despedían un tono dorado, frío y negativo. No sólo el había cambiado, todos los santos, de plata y dorados habían sufrido el mismo cambio, solo algunos habían podido librarse del control.

- ¿Ikki estas bien?- pregunto Elli al verlo detenerse de pronto

- algo no esta bien...¡ah!- grito al sentir como el cosmos de su armadura trataba de tomar el poder, sin pensarlo mas se despojo de ella, esta se formo delante suyo dando la forma al ave de fuego rodeada de un extraño brillo dorado

- ¿que esta pasando?- pregunto la guerrera de Iris al notar aquella fuerza en la armadura del Fénix, Ikki trato de decir algo pero fue interrumpido por la llegada de alguien más

- lograste librarte del poder de Zeus chico listo, pero veamos que haces sin tu armadura -dijo el caballero de Memnom- al encontrar a los intrusos en el santuario de Zeus.

Shaka y Yahim corrían entre los troncos viejos y secos del bosque negro en el inframundo, por lo que había contado Hera estaban muy cerca de encontrar la vasija, repentinamente el rubio se dejo caer en sus rodillas, la joven de cabello azul se acerco hasta el preocupada, pero este le impedía que se moviera a él, algo en él trataba de tomar el control, su armadura, su compañera de batalla estaba tratando de domarlo, de hacerlo caer y él no podía permitirlo, una gran explosión de luz lo envolvió y cuando esta se disipo sólo se pudo ver el cuerpo del joven reposando sobre su espalda en la tierra seca, Yahim se acerco hasta el para obsérvalo asustada por lo que había pasado, el rostro del chivo estaba impado, había caído en un profundo sueño, tal vez en una lucha interna.

El caballero de virgo estaba en un espacio negro sin su dorada armadura, rodeado de oscuridad, un brillo repentino llamo su atención, sus ojos se abrieron de par en par al notar frente a él a su armadura armada en la forma del caballero, esta se coloco en pose de batalla mientras que una voz se dejaba escuchar.

- ríndete caballero, acepta tu nuevo destino, a tu nuevo dios- dijo la armadura de Virgo lista para atacar a su dueño, seguía las ordenes de Zeus y como su nuevo dios debía de cumplirlas a toda costa

- ¡no!, me forme para ser un santo de Athena y sólo de ella- contesto Shaka tranquilo

- entonces tomare el control por la fuerza- ambos se lanzaron a la lucha, era inevitable, sus técnicas eran las mismas, y sólo el que tuviera el mayor poder de resistencia ganaría, Shaka no estaba dispuesto a ser esclavizado por lo que no se dejaría ganar, la batalla llenaba el espacio de luces resplandecientes y extrema enrgía.

Sus ojos se abrieron despacio ante la tenue luz del sol que se dejaba entrar en el cuarto, miro a su alrededor no reconociendo en donde se encontraba, trató de levantarse pero un pequeño mareo le hizo caer de nueva cuenta en la cama.

- debes descansar, aun estas débil por la perdida de sangre

- ¿Mu?... ¿que paso?, ¿en donde estamos?- pregunto Leda sorprendida de verlo ahi, no lo había soñado...

- lejos del santuario por ahora, yo solía vivir aquí cuando decidí auto exiliarme hace mucho tiempo

- ¿que hiciste que?, ¿por que?, no importa ahora... ¿que paso con la señora Afrodita?... ¿con Athena?

- la batalla esta comenzando, Leda debemos ayudarles pero primero debes de recuperarte de tus heridas

- debes estar bromeando debemos de ir enseguida - dijo la chica tratando de ponerse de pie, pero inevitablemente se marea haciendo que Mu la encuentre en sus brazos antes de caer.

- por esta vez hazme caso y descansa un poco - comento mirándola serio, la chica se perdió en lo claro de sus ojos y luego le sonrío.

- no has cambiado en nada Mu... siempre preocupado por los demás... gracias por salvarme

- debía hacerlo, no quería escuchar por voces de otros que habías muerto... no de nuevo...

- no quise... que sufrieras por una mentira, yo... - dijo al comenzar con su historia la joven- logre salir del pueblo sin problemas, sobreviví al bosque y fue hasta que llegue al siguiente poblado que me enfrente a los problemas... yo no supe quienes eran... ni como lo supieron... sólo se que eran hombres vestidos en negro que me reconocieron como ultima de mi raza, y buscaban mi poder, luche bien contra ellos pero al final me hirieron, iba a morir... yo... a decir verdad... yo mori... perdí la vida, pero luego regrese, afrodita me había salvado pues había visto en mi una gran fuerza y virtud, además … conocía mi mayor secreto... uno que yo no había entendido hasta ese momento...

- ¿secreto? - dijo Mu no entendiendo a lo que se refería, pues siempre creyó que conocía todos y cada uno de los secretos de la joven, ella al mirarlo meditar sobre el asunto se sonrojo levemente... con ese simple gesto Mu pudo darse una idea de lo que decía.

- ¿fue cierto?... Leda - dijo el muchacho desviando su mirada de la de la chica ahora también sonrojado - ¿fue cierto lo que dijiste en el templo de Zeus?...- la joven recordó lo que había dicho, se había confesado a él sin pensarlo y sabía que ya no podía mentirle

- no es mentira, yo si quiero pasar mi vida contigo, lo que siento es más que cierto pero... tenía miedo de aceptarlo, tenía miedo de que tu y yo jamás...- no pudo continuar pues los labios del caballero de Aries sobre los suyos no se lo permitieron, el muchacho había esperado mucho por escuchar esas palabras en ella y había esperado tanto por demostrárselas, por confesarle que su mayor deseo era pasar el resto de sus días a su lado.

El beso entre ambos estaba cargado de ese sentimiento, pronto dejo de ser tímido, se volvió decidido, aventurado y apasionado, mucho más profundo y Mu lo sabía, lo supo el escucharla soltar un ligero gemido, lo supo al sentirla y sentirse estremecer mientras sus brazos la envolvían con más fuerza y posesión. Aquello se estaba convirtiendo en algo inaguantable, deseaban sentirse más cerca el uno del otro aunque el espacio entre ellos era invisible. Pronto las manos traspasaron las ropas para así poco a poco desprenderlas de sus dueños, la emoción en Mu era grande, una ansiedad que lo controlaba y le hacia desear a la mujer ahora debajo de él, la chica así mismo sentía un explosión dentro de ella que le hacía desear con todo el corazón ser una con el. Ninguno de los dos tuvo la fuerza suficiente ni el autocontrol para negarse, se dejaron llevar pos sus sentimientos entregándose al otro.

Las puertas de aquel cuarto oscuro y subterráneo se abrieron para dar paso a la encadenada Mina despojada de su armadura, los hombres de Zeus le empujaron para que entrara por la fuerza haciendo que cayera de golpe al suelo, luego dieron media vuelta saliendo del lugar , la joven lo observo con detenimiento tratando de enfocar con la poca luz que había en el lugar su alrededor, pero le era difícil, de pronto un sonido le alerto notando que no estaba sola en aquel lugar

- ¿quien esta ahí?

- tu siendo sirviente de Zeus estas aquí prisionera, ¿me pregunto porque?- contesto la figura aún atrapado entre las sombras del lugar.

- tu nombre es Shion, ¿verdad?- el hombre no contesto por lo que la chica interpreto su silencio- ser su sirviente no es ventaja alguna contra su locura, su temor a que le traicionen... castigando a quienes no lo merecen

- y sin embargo no hiciste nada para detenerlo

- no sabes lo que es trabajar para él con la esperanza de que te retiren el castigo de la vida eterna... ¿que puede entender alguien como tu?

- se lo que es vivir por muchos años mientras ves a los demás abandonarte, yo fui guardián de Athena vigilante del regreso de Hades, vigilante de la llegada de la nueva generación de caballeros pase muchos años solo esperando por su regreso, viendo el tiempo pasar en los demás... se... lo solitario de una vida así - la chica enfoco mirando su figura entre las sombras de su prisión descubriendo que en realidad ya no estaba tan sola.

La figura dorada era igual de fuerte que él, Shaka sabía a la perfección que el guerrero formado por las piezas de metal eran un reflejo de si mismo, tenía que pensar con claridad, encontrar la forma de derrotarse, exploro en su mente sus propias emociones, su fuerza y sus propias debilidades, pero todo parecía un gran vacío lleno de oscuridad, entonces escucho su voz y pudo visualizar sus claros ojos que le mostraron la respuesta, era ahora o nunca. Ambos se lanzaron al ataque, de los guantes dorados de la figura salio un rayo de luz que iba directo a joven de cabello rubio, este lo recibió tal cual pero no se dejo vencer, lo acumulo y luego con todo su cosmos lo lanzo a su adversario, el impacto fue tan grande que la figura formada por la armadura se desprendió y cuando las piezas llegaron al suelo se desintegraron, Shaka había ganado control el poder de Zeus, ahora tanto el como su armadura estaban libres.

Yahim estaba sentada a un lado del dorado, este no parecía salir de su sueño profundo, lo que comenzaba a alertar de sobre manera a la joven peli azul, la chica lo miro fijamente e increíblemente se encontró así mima analizando cada detalle del rostro de aquel joven, tenía finas facciones, pero fuertes, su cabello rubio enmarcaba su perfecto rostro, sus pestañas largas encerraban un par de ojos que sabía muy bien tenían el color del cielo, pero en ese momento lo que más llamo su atención fueron sus labios, eran delgados pero bien marcados, rosados... y tentadores... no supo que la impulso, simplemente su rostro fue bajando hasta que sus labios tocaron los del joven, parecía que nada había pasado sin embargo aquellos labios comenzaron a corresponder el beso, esto sorprendió en un principio a la chica que finalmente cedió ante tan maravillosa sensación

- no crei despertar así nunca - dijo Shaka una vez que sus labios se separaron, la chica de cabello azul abrió los ojos ante sus palabras y luego retiro su mirada avergonzada por el sonrojo en sus mejillas, iba a decir algo cuando sintió la mano del joven posarse en su barbilla delicadamente para hacerla mirarlo - … me agrada - soltó finalmente dando un beso corto en los labios de la chica- debemos continuar con la misión, la situación esta empeorando- la chica lo miro entendiendo lo que pasaba y acepto con un gesto de su cabeza, el joven rubio inicio el camino pero la voz de la chica lo paro.

- a mi también me agrada - dijo la chica para después tomar la delantera en el camino, bajo la atenta mirada de los ahora abiertos ojos de Shaka.

Los ojos de Mu se abrieron al escuchar los golpes en la puerta de la habitación, kiki estaba del otro lado llamándole, por un momento el muchacho de cabello lila no reconoció ni recordaba lo que había pasado hasta que noto que sus brazos envolvían algo a lado suyo, pudo ver a la joven de cabello vino en sus brazos por la espalda, las imágenes de la noche anterior llegaron de golpe a él inundándole de una agradable y calida sensación, una que nunca antes había sentido, aquella experiencia, aquella noche había sido la mejor y tal vez la más agotadora de toda su vida, una que le llenaba de una gran felicidad, aquella mujer hacía eso en el, no habían pasado una noche de pasión juntos, habían pasado una noche de amor juntos. Escucho de nueva cuenta el toquido en la puerta un poco más alarmado, con cuidado soltó a Leda de su abrazo y la envolvió con las cobijas de la cama, tomo una manta a un lado suyo y se cubrió la cintura acercándose hasta la puerta para abrirla

- ¿kiki que sucede?

- ¿señor Mu durmio usted aquí?

- no es lo que piensas... yo... tu … no venias a decirme algo importante- dijo sonrojado el caballero de Aries

- oh si señor, algo pasa con su armadura, desprende una energía muy alarmante, señor debe venir a verla

- dame unos segundo e iré enseguida

- si señor

Mu cerro la puerta y se dio la vuelta encontrándose con Leda sentada y envuelta por las cobijas de la cama mirándole con preocupación

- ¿que sucede Mu?

- algo pasa con mi armadura y presiento que tiene que ver con el santuario y lo que esta pasando ahi, creo que lo mejor es ir a ver que pasa

- de acuerdo... - hablaba la chica, pero en un rápido movimiento se encontró con sus labios bajo los de Mu en un tierno beso, cuando este termino el chico se separo para hablarle- te amo Leda...

En uno de los cuartos del gran palacio de Zeus se podía escuchar a una joven desesperada por salir del mismo, Laurel hacía lo que podía por abrir la cerradura pero esta estaba cubierta por el cosmos de Apolo evitando que ella pudiera salir

- ya basta hija mia, no saldrás de aquí- dijo serio Apolo detrás de ella

- tengo que volver al santuario y ayudarles, ayudarle a Athena... ayudarle a Saga

- ¿a ese hombre?, ese que te despojo de tu poder, ¿que oso tocarte?

- ese hombre me salvo la vida y ha cuidado de mi desde entonces

- ¿tanto es tu amor por el que le tienes fe?, aun después de su pasado

- yo... su pasado no me importa

- pero si su futuro... tu futuro y el de la criatura que llevas en tu interior

- ¿que?

- tendremos que ayudarlo entonces, el es la cusa de que mi sangre divina este encarnada en otra generación.


Hola

Este es mi regalo de Navidad :), un capitulo más, espero que se la pasen super y que el año próximo les llegue con muchas buenas noticias, nos seguimos leyendo

saludos!