Capitulo 12


No había sonido alguno, no había viento, fauna, todo era silencio en aquel bosque oscuro repleto de troncos sin hojas, Shaka mantenía recostada su cabeza en el regazo de la amazona de Hermes mirando la oscuridad sobre ellos, aquel lugar era como estar en una inmensa cueva sin poder observar el fin de la misma a lo lejos sumida en lo negro del fondo, su respiración era lenta y pausada, con dificultad y pesada, sus ojos le mostraban imágenes borrosas con poca luz, ya no podía mover su cuerpo, era como flotar en un gran espacio, lo único que podía sentir eran las cálidas manos de la chica peli azul acariciando su cabeza despacio, tratando de apoyarlo en su agonía, despidiéndose de él.

- no se puede... oír ruido alguno – dijo el rubio con dificultad, tirando palabras al viento con su poco aliento

- No es un bosque muy vivo – contesto la joven al borde de las lagrimas pero manteniendo sus ojos secos no queriendo que lo ultimo que el joven viera fueran sus ojos cristalinos

- cuando era niño... cerca de mi árbol de meditación había un río...- trataba de hablar el caballero- lo extraño en el era que no había nada vivo alrededor suyo, no había ni pasto ni árboles a sus orillas, no había... musgo en sus piedras... no animales tomando de sus aguas- continuaba ante la mirada triste de la joven - era un río solitario pero era como si el quisiera ser solitario… pese a llevar el líquido de vida en su corriente… no… había nada a su lado...

- Shaka no hables... guarda tu energía …- de pronto la mano del rubio con todo lo que quedaba de su esfuerzo tomo la de la joven

- yo creí que era como ese río, destinado a estar solo, a cumplir con mi misión de caballero y sin embargo... te conocí a ti... gracias yahim...- dijo al tiempo que soltaba su mano y cerraba los ojos, en ese momento su rostro fue humedecido por las delicadas lagrimas de la joven sobre su rostro que lloraba al verlo partir finalmente...

Zeus miraba por la ventana de un lado a otro el santuario, sabia que las batallas entre sus guerreros, los de Athena y los de Hades se estaban llevando acabo. Marin estaba detrás suyo igualmente controlada por su armadura, el dios del trueno le había dicho que ella era especial, que portaba la armadura del ave que le representaba como dios y que por ello era una valiosa guerra, una que debía de ser necesario morir por el con su corazón lleno de gloria.

- ¿por que tan asustado pequeño hermano?- pregunto una voz en el fondo detrás de él.

- ¡Hades! ¿tu aquí? ¿como has podido…?

- por favor Zeus, sabes que la seguridad de este santuario no es nada para mi, no para el señor de las sombras, puedo fácilmente entrar y salir como se me plazca

- si ya estas aquí ¿que es lo que quieres? ¿por que no me atacas?

- solo he venido a advertirte, a que te detengas ahora y liberes a Athena y a su santuario antes de que sea tarde para ti

- no te tengo miedo

- no es a mi a quien debes de temer, ya te he dado mi mensaje ahora depende de ti, tienes hasta que la luz del reloj de fuego se extinga - fue entonces que Zeus noto que el reloj de llamas del santuario estaba prendido, se había encendido en el momento de la llegada de los hombres del dios del inframundo y ya tres de sus luces se había extinguido, tan metido estaba en su miedo que no noto a Hades liberando a Athena de las cadenas que la ataban a la pared y a Marin rompiendo su tiara, sintió un gran dolor en el momento pero le soporto con tal de no llamar la atención de su opresor, solo así podría regresar a lado de Aioria, luego de sus actos el rey de las sombras simplemente desapareció.

Detrás de los arbustos en los jardines del palacio del rey dios estaban Persefone y Pandora esperando el momento correcto para entrar al lugar y destruir el poder de Zeus, ya habían recolectado agua del río de la muerte, estaban listas para actuar, observaban figuras ir y venir del interior y del exterior del palacio, dioses sin duda, de alguna forma tenían que entrar, Pandora detrás de su ama observaba la urna en sus manos, era bella sin duda, digna de ser un trofeo, de pronto los garabatos en ella llamaron su atención y sin pensarlo noto poco a poco que aquellos no parecían ser simples grabados, tomaron forma y le mostraron algo que no podía creer.

- los caballeros de bronce - dijo en una voz sorprendida la guardiana

- ¿que dices?- pregunto la joven diosa ante el comentario

- observe estas figuras, estos... estos son los caballeros de Athena- Ceres tomo la urna en sus manos y la observo con calma, no había duda, eran los caballeros de bronce de Athena, atrapados como figuras que adornaban aquella vasija, este había sido el lugar a donde Zeus les había mando, la pregunta era ¿cómo les sacarían de ahí?

- ¿quien esta ahi? - grito una voz al notar movimiento dentro de los jardines, ambas chicas se quedaron paralizadas no sabiendo que esperar, no podían dejar que su misión fallara, entonces aquella voz se acerco hasta ellas y les miro

- Persefone…

- ¿he... hefestos?- pregunto la chica como reconociéndolo

- Pandora..., ¿que hacen aquí? ¿qué…?- trato de decir pero entonces noto la pieza en las manos de la joven de cabello oscuro- esa urna, esa urna es…

- hemos venido a detener a Zeus, no importa lo que digas, no vas a detenernos – dijo con decisión Ceres lista para atacar si era necesario, Hades le había mostrado a usar su poder, no había tenido la oportunidad de hacerlo, ni lo deseaba pero si ahora era el momento lo haría.

- no haré tal cosa, ya estoy harto del dios rey, de su forma de tratar a los demás, de usarlos, no perdonaré lo que le hizo a mi esposa, no me importa que esto me afecte a mi también les ayudaré a que esto pare … vamos debemos entrar al palacio ahora que el guardián esta inconciente.

- ¿cómo que el guardián? – pregunto Pandora sorprendida por la referencia, ignoraba por completo la existencia de un protector en el palacio.

- Hermes… el más leal y el mayor poseedor de confianza de Zeus, él y mi querida Afrodita sostuvieron una batalla, el choque entre sus poderes les desapareció, no se en donde ni como se encuentran lo único seguro es que no están en el palacio – dijo mirándolas con seriedad- si van a actuar deben hacerlo ahora que el fiel guerrero del dios del rayo se encuentra lejos.- las chicas lo siguen y este condujo el camino hasta el cuarto del señor del olimpo.

Mascara de la muerte y Kanon caían al mismo tiempo al piso luego de su batalla, el guerrero dorado estaba libre del encanto, pero había dejado muy mal herido al gemelo de Saga, Mirha estaba a su lado ayudándolo a ponerse de pie mientras las otras chicas ayudaban al guerrero de cáncer.

- ustedes deben de ir al templo de Athena, se que existe un camino secreto que solo las amazonas pueden usar- comento adolorido Kanon- Mirha ve con ellas y lleguen hasta la princesa yo seguiré el camino de las doce casas para liberar a los demás dorados

- pero kanon…

- hagan lo que les digo, no tenemos tiempo que perder- la chica asintió sabiendo que no lo haría cambiar de opinión, siguió a las otras que la llevaron hasta el camino secreto.

- ¿de verdad podrás... tu solo liberar a los otros?- pregunto un tanto burlón mascara a kanon al saber lo terrible que había sido liberarlo a el

- eso será más fácil de lo que crees – hablo Minos desde el fondo entrando al salón seguido de los espectros y Aldebarán - tenemos una ayuda muy fuerte - comento al hacerse a un lado para mostrar a Mu, con su poder de su lado, resolver el conjuro de los otros seria sencillo.

- ya sólo faltan los guerreros dorados y dos caballeros de Zeus, Radamanthys se ha encargado bien de lo demás

- entonces vamos.

Ikki sentía el mover del pasto bajo el con el viento, miraba a el cielo y los pétalos de cerezo que caían sobre él, recostado en el campo lleno de flores con brazos y piernas extendidas pero sosteniendo en su mano derecha, la mano izquierda de la joven a su lado, uno junto al otro disfrutando del momento.

- no culpes a tu suerte Ikki no cierres tu corazón al amor y a la vida – dijo Elli girando lentamente su rostro para mirarle

- no lo hecho … y a causa de eso he sufrido la perdida de Esmeralda, de Pandora y ahora la tuya

- no me has perdido... yo te encontraré ..gracias Ikki por tan bella ilusión…

En ese momento el campo floreado y los pétalos de cerezo se desvanecieron, regresaron al santuario aun recostados en el seco pasto de color verde que ahora se volvía de rojo carmín, Ikki aun mantenía su vista al cielo apretando con fuerza la mano de la chica que ya había cerrado sus ojos, el viento mecía su cabello acariciando su rostro como despidiéndose de ella, de pronto la chica se desvaneció dejando al joven solo. El chico de cabello azul cerro despacio sus propias orbes y dejo que las lagrimas salieran de las mismas empapando sus mejillas, decía adiós en silencio a la chica que había iluminado su vida.

Mirha, Itza y Shaina se acercaban al templo de Athena por el camino secreto, pero no pudieron avanzar debido a que varias figuras detenían su paso, delante de ellas estaban June, Milo y Camus para pararles.

- no podrán avanzar más amazonas, estos caballeros han sido enviados especialmente para matarles – decía June con furia en la voz, aunque más bien parecía que no era ella la que hablaba, no se veía como la chica de siempre, tenía moretones y rasguños en sus brazos, piernas y rostro, había sido lastimada de alguna forma.

- no vamos a detenernos June, pasaremos así sea por la fuerza – dijo Shaina más que dispuesta a pelear con ella si era necesario

- y creí que yo era la loca – susurro más para si misma la amazona de fogata al ver la ferocidad en la chica de cabello verde.

- nosotras nos encargaremos tu sigue adelante y llega con Athena – hablo Itza mirando con confianza a Mirha, esta acepto de inmediato ignorando a los caballeros del santuario.

- ¿qué de verdad piensan que podrán detenernos?, ¿qué podrán hacernos daño? - pregunto la guerrera de camaleon a las chicas frente a ella, no sería tan fácil vencerlos.

- no tendrán que hacerlo yo les ayudare a liberarlos

- ¡kiki! y ¿tu?, tu eres la amiga de Mu ¿no es verdad? – dijo Shaina al verles llegar

- si, yo se como ayudarles pero deberán darme tiempo para lograrlo

- cuenta con ello – comento itza sonriendo de medio lado.

Ambas amazonas de plata se colocaron delante de los dorados listas para cualquier cosa, aunque deseaban en lo más profundo que no tuviera que pasar nada. Kiki estaba listo para pelear con June con tal de detenerla para darle tiempo a Leda.

- ¿de verdad pelearas conmigo Camus?, nuevamente - dijo itza seria a su amado dorado

- ríndete y podrás seguir a mi lado - contesto el joven, ninguno de los dos se movía, ninguno de los dos actuaba o deseaba hacerlo, Shaina por otro lado no dijo nada, miro a Milo directo a los ojos y sonrío de medio lado colocándose en pose de batalla, el escorpión la observo e hizo lo mismo no pudiendo evitar sonreír de medio lado también, así era ella orgullosa como siempre, no se rendiría fácilmente, así era su amazona... su amazona, esas palabras retumbaban de alguna forma en su mente y le congelaban... ella era su amazona.

Estaban por actuar cuando una luz brillo en Leda, de sus manos broto un polvo dorado que cubrió a los caballeros y la amazona de camaleón, sus armaduras se desprendieron de sus cuerpos regándose por todos lados liberándolos, ambas chicas se acercaron a ellos, Itza abrazo con fuerza a Camus que sorprendido regreso el gesto, mientras que Shaina sonreía pícaramente a Milo, ya tendrían tiempo para arreglar sus asuntos.

- sabía que no me harías daño - dijo la chica peli verde al dorado frente a ella

- si bueno, tendremos que solucionar nuestras diferencias esta noche, me debes una disculpa.

Aioria, Aioros y Shura no habían sido fáciles de liberar, sobre todo el león dorado, pero al hacerle recordar que su amada esposa estaba en peligro tomo conciencia, detuvo sus ataques y finalmente Mu le libero, ahora Afrodita de Pissis caía derrotado y libre ante sus compañeros, era el momento de llegar al templo de Athena y terminar con todo.

Zeus se levanto de su trono, lo sabía todo y la ansiedad lo dominaba, el miedo le llenaba y el rencor lo hacía más peligroso, sus hombres, sus guerreros, sus santos habían caído ante los espectros sin gran pelea, no se daba cuenta de que ellos estaban tan contaminados como lo estaba él y por ello habían fallado.

- ya vienen, puedes sentirlo ¿no es verdad?- hablo Athena en un suave tono mirando fijamente al dios del trueno

- no me hables en ese tono jovencita… - dijo el hombre tratando de abofetearla pero la mano de la misma Athena paro la suya.

- no esta vez… padre

- ¡estas libre!, ¿pero como? – grito sorprendido el hombre de cabello dorado al verla lista y retadora.

- esto se acabo Zeus ya no estamos bajo tu dominio

- sabes perfectamente que ni tu, ni todos tus caballeros tienen el poder para derrotarme

- ¿estas seguro de eso?- pregunto Kanon entrando seguido de dorados, amazonas y espectros, entre ellos Shion y Mina

- mi guardianes, ellos los detendrán – dijo el dios alarmado buscando con la vista a sus hombres - ¿en donde están?

- ¿te refieres a los inútiles que tenias en el santuario? - dijo ahora Radamanthys entrando y aventando al piso los cascos de los hombres de Zeus- creo que ya no podrán venir – afirmo el joven con una sonrisa de medio lado, derrotarlos en su contaminado estado había sido muy sencillo, además todo el tiempo había estado el y todos y cada uno de los espectros protegido bajo el poder del dios Hades,este había mantenido una dura meditación con la cual cubría con su cosmos y su poder a sus guerreros para que estuvieran protegidos y fueran más fuerte ante los hombres de Zeus.

- a un así no tienen la fuerza ni el poder para … - contestaba el hombre pero fue interrumpido cuando un dolor dentro de él le hizo caer de rodillas, en su templo Persefone dejaba caer el liquito del río Estigia en la fuente sagrada del dios rey ante la mirada divertida de Hera, la habían liberado al entrar a la habitación y estaba más que feliz de darle su merecido a aquel hombre que se hacía llamar su esposo, sin embargo ahora ella también caía de rodillas, el gran poder que esta fuente les había brindado ahora estaba desapareciendo de ellos. La vasija al terminar su labor se rompió en mil pedazos liberando así a los caballeros de bronce que habían sido atrapados en la misma.

- esto no es posible... –dijo Zeus respirando con fuerza aun en el piso mirando a los santos sobre él.

- ahora te marcharas de mi templo y no volverás nunca, no te involucraras nunca más con nadie, ni con dioses ni con hombres. - dijo Athena soberana ante el dios derrotado, era hora de liberarse por completo de su dominio.

- debemos matarle, así nunca más lo tendríamos cerca, no es un hombre de confiar – comento mascara de la muerte más que listo para llevar acabo su sugerencia

- no … - dijo una voz suave en el fondo, escondida entre las sombras

- Lord Hades – comento Radamanthys al verlo entrar en la habitación

- a pesar de todo su figura mantiene en equilibrio su entorno, es una figura que aun impone respeto y miedo al mismo tiempo, no deben de matarle

- pero sigue siendo una amenaza – hablo Shion al razonar que lo que decía el dios era cierto, pero era precisamente ese miedo y ese respeto lo que podría volverlo una amenaza nuevamente

- y lo será siempre como muchos de los dioses lo serán muchas veces, aun así no deben terminarle, su cadena y castigo es su larga vida sin poderes, ahora que los perdió con la destrucción de la fuente, no es más peligroso ya que un simple mortal, se termino...

- maldito… ya te haré pagar - dijo Zeus mirando con rencor a Hades, entonces otro brillo ilumino el cuarto mostrando a Hera y a Hefestos junto con los caballeros de bronce, Pandora y Persefone, esta ultima corrió a lado de su esposo, mientras que Hera se agacho frente a su marido - Hera... tu...

- estas tan condenado como nosotros querido, volverás a tu templo como rey, seguramente muchas cosas cambiaran pero tu jamás volverás a intervenir con Athena y sus santos de ningún modo, ¿esta claro? – hablo delicadamente la peli roja mientras sonreía, Hefestos tomo a su señor de un brazo y juntos desaparecieron, se habían marchado, finalmente habían dejado el santuario, este comenzó a cambiar inmediatamente tomando la forma anterior, Hades tomo de la mano a su esposa, le dio un leve beso en los labios y comenzó a avanzar llamando con la mirada a sus espectros, su trabajo ahí había terminado y era hora de volver a su hogar, sin embargo la mano de Athena en su hombre le detuvo

- gracias Hades... te debemos la paz de este santuario

- no he sido solo yo, agradece a tus hombres que tanta fe te tienen...- le dijo mientras sonreía delicadamente - es una lastima que por tantos años peleáramos entre nosotros, pudimos ser grandes compañeros de armas...- la diosa de cabello lila también sonrió ante el comentario, ante el recuerdo de tantos siglos perdidos - es hora de que partamos, nos veremos...- estaban por irse cuando una voz al fondo suplico a el rey del inframundo que esperara, este dio media vuelta encontrándose con el rostro afligido de Ikki

- por favor, te lo suplico, debes regresarla a la vida, por favor permite que vuelva... - decia el joven caballero arrodillándose ante la presencia del dios, el hombre lo miro con sus profundos ojos azules y calmadamente le hablo – no puedo hacerlo..

- pero…

- ella no esta muerta, se ha envuelto con su propio cosmos para curarse, te aseguro que sigue en el mundo de los hombres… ella te encontrará- el fénix le miro sorprendido recordando la ultimas palabras que la chica le había dicho, Elli había mencionado que ella lo encontraría, ahora lo entendía.

El dios y sus espectros se marcharon, por ahora había paz entre sus mundos y su intervención no se daría en algún tiempo, los caballeros de bronce vieron a sus compañeros que les recibieron con alegría Athena, Saori fue la primera en reaccionar, la primera en correr a Seiya y abrazarle, había vuelto y estaba en casa... a su lado.

Epilogo

La paz reinaba ya sobre el santuario, Athena había regresado al trono, las reparaciones por las batallas ya se estaban llevando acabo y todo había vuelto a la normalidad.

June cuidaba de Shun debido a las heridas que le había proporcionado Zeus, este no podía estar más enamorado de su joven esposa, si, se habían casado al siguiente día de la batalla, el peli verde no quiso esperar más y se lo pidió, estaba dispuesto a comenzar una familia con ella y nada le haría cambiar de opinión

Aioria y Marin habían regresado a casa y vivían su matrimonio con mayor intensidad, eran una pareja ideal y por ahora eran más que inseparables, Milo y Shaina habían aceptado vivir juntos aun con el orgullo de la amazona, ya estaba más que anunciada su relación y aunque la joven peli verde no había aceptado aún la proposición de matrimonio del escorpión no negaba que algún día sería realidad, Itza y Camus había obtenido un permiso de Athena y ahora estaban por comenzar un viaje de entrenamiento viajarían por el mundo y entrenarían en Siberia pero más que eso regresarían a sus lugares de origen, ambos tenían asuntos pendientes ahí y los resolverían juntos.

Mina había aceptado quedarse a vivir en el santuario como aprendiz de Shion, ahora que su vida era libre y nunca más eterna deseaba aprender lo que pudiera del mundo y disfrutarlo como debía, la verdad era que con el paso de los días la amistad entre ellos se hacía más fuerte y se volvía algo más, aunque trataban de ocultarlo, sobre todo Shion que sabía que como patriarca no podría tener una relación con alguien más, sin embargo no podía ni quería privarse de la compañía de la chica.

Leda había decidido quedarse a vivir a lado de Mu, jamás habría imaginado lo apasionado que aquel chico de mirada seria y mente tranquila podría volverse al compartir el lecho con ella por las noches, fue pues que bajo la luna le propuso casarse con ella, por un momento la chica lo había dudado, aun sentía miedo, aun sentía que era una orden que se quedara a lado del muchacho y compartiera una vida con el, sin embargo no había dicho que no, sólo necesitaba tiempo y Mu se lo daría con tal de tenerla a su lado.

Kanon había convencido a Mirha de quedarse a vivir con el en el santuario, le enseñaría a trabajar con sus emociones como él lo había hecho alguna vez, además ella había aceptado servirle a la diosa y ahora era compañera inseparable del nuevo caballero de géminis y es que ahora kanon había tomado el lugar de su hermano, Apolo había llegado hasta Saga luego de que Laurel le liberara, este le había felicitado y le había dicho que había pasado su primera prueba, pero había una petición más para el si deseaba quedarse a lado de su amada y del hijo que esperaba, si quería ser padre y esposo debía de dedicarse sólo a serlo, sobre todo porque aquella criatura tendría en sus venas no sólo la sangre de uno de los más fuertes santos dorados de la historia, si no la del mismo dios Apolo, Saga tendría pues que renunciar a su servicio y al peligro que este representaba y marcharse junto con el dios y su amada a su templo donde esperarían por el nacimiento del pequeño, aquel que alguna vez había tratado de matar a la diosa del santuario le rogó a la misma su permiso para continuar su vida con su familia, esta se lo otorgo con alegría dando la armadura a su hermano que ya la había ganado con todos los momentos en los que había luchado por el bien de otros. La tarde de aquel día la nueva familia se marcho con el dios.

Todo era paz y tranquilidad en la tierra nuevamente…. o así parecía...

En un bosque oscuro, con árboles negros y secos, bajo lo que pareciera una gran cueva estaba una joven de cabellera azul clara mirando con los ojos hinchados por tantas lagrimas el rostro impávido y frío de un joven rubio que descansaba en su regazo, no podía dejarle y acariciarle su suave cabello. De pronto una luz calida frente a ella llamo su atención, subió su rostro encontrándose con los claros ojos de Persefone quien además le sonreía dulcemente

- amazona de Hermes… ya no debes de sufrir más por el

- no puedo dejarle ir

- y no deberás hacerlo… este santo dorado hizo algo heroico al dar su vida por los demás, en especial por ti, Hades le regresara a la vida, pero al ser un alma entregada en sacrificio a un templo volverá a los humanos sin recuerdos de ser un santo… si de verdad lo amas lo buscaras entre los hombres y le harás volver – dijo la diosa ahora posando una mano en su hombro – ¿estas dispuesta a hacerlo?

- ¿Como podría negarme? – dijo la chica llena de alegría y fe por encontrar a su amado.


Hola

pues he terminado la segunda parte de mi fanfic, no concluí todas las historias porque viene la tercera parte de mi saga (ya saben esta de moda hacer sagas de tres jajajaja :)) así es que nos estamos escribiendo... no digo hasta luego, si no hasta pronto!

saludines