La tarde avanzaba como cualquier otra en la gran ciudad de Manehattan. En sus bulliciosas calles, los ponis seguían con su rutina diaria, apresurándose de un lado a otro para llegar a sus trabajos, hacer las compras necesarias o simplemente disfrutar de un momento de ocio en alguno de los numerosos lugares que ofrece la ciudad.
Sin embargo, a medida que el sol avanzaba pesadamente en el cielo, una llamativa estela arcoíris apareció repentinamente entre los edificios de la ciudad, interrumpiendo la normalidad del día. La zigzagueante estela arcoíris se detuvo bruscamente sobre un gran edificio en construcción cercano a la costa.
Se trataba de una pegaso como ninguna otra en toda Equestria.
"¡Ajá! ¡Por fin te encontré!" exclamó Dash animada mientras descendía sobre la torre.
Aquel edificio, que era ligeramente más alto que los otros a su alrededor, parecía estar pasando por una gran remodelación de su fachada. Desde arriba, Dash pudo ver a todos los ponis obreros trabajando en lo que parecía ser una enorme letra 'A' en la cara del edificio que daba a la costa. Tanto el color como el diseño del lugar coincidían con la tarjeta que aquella misteriosa yegua le había entregado esa mañana.
Dash estaba 100% segura de que este era el lugar correcto.
Conforme Dash fue descendiendo, empezó a notar más y más detalles inusuales en la infraestructura. La azotea, por ejemplo, tenía una cerca especial para el aterrizaje de pegazos y vehículos aéreos. También había grandes antenas y equipo moderno que se encontraban sutilmente ocultos como vegetación artificial. Incluso parecía haber un invernadero en una de las esquinas junto a un pequeño kiosko.
Dash sonrió aún más animada. Esto era la clase de modernidad que le gustaba. El lugar hacía ver a la torre del DN como un aburrido museo.
Dash hizo una pirueta en el aire y, sin perder más tiempo, aterrizó sobre la cerca de pegazos con total perfección.
"Esperen un segundo ... ¿La pista es de caucho nuboso?" dijo una sorprendida Dash mientras golpeaba su casco contra el suelo. "¡Ok, este lugar es un 20% más genial!"
Dash había pensado en ir directamente a las oficinas principales de la Torre Average, pero rápidamente cambió de opinión. Sentía la obligación de explorar el lugar con mayor detalle.
Sin perder más tiempo, con una gran y sincera sonrisa, se dirigió hacia el kiosko que había visto hace un momento. Estaba vacío, lo cual no le sorprendió ya que desde arriba había notado que no parecía haber nadie atendiendo ni productos en sus estantes. Sin embargo, le llamó la atención la gran cantidad de propaganda de bebidas energizantes Power-Psoas y galletas Jumy. Continuó avanzando y se encontró con el invernadero. Usando sus cascos, limpió una porción de la pared de vidrio transparente para ver en su interior. Era una imagen fascinante, un biohuerto lleno de jugosas zanahorias y todo tipo de verduras que brillaban con vitalidad. Todos los vegetales se encontraban apilados en cubos individuales conectados a pequeñas mangueras y cableado. Ciertamente, alguien se había tomado su tiempo para cuidar bien de ese lugar y hacerlo autosuficiente.
El estómago de Dash rugió por un momento. Su almuerzo ligero había sido demasiado poco para el apetito que empezaba a sentir.
"Ugh... creo que necesito recargarme", dijo Dash mientras su estómago rugía con más fuerza. Entonces notó que el tragaluz del invernadero estaba abierto. "Si tomo algunas verduras, no se molestarán... ¿verdad?"
Incitada por su repentino apetito, Dash se elevó sobre el invernadero. Del tragaluz emanaba un aroma fresco que hizo que el estómago de Dash rugiera con más fuerza.
Dash colocó sus cascos sobre la ventanilla para abrirla por completo e ingresar, pero se detuvo. Percibió otro aroma que la hizo olvidar su apremiante hambre. Era un ligero olor a humo de incienso. Dash observó desde la abertura de la ventanilla nuevamente. Esta vez reparó en que había cuatro rocas marcadas con runas en cada uno de los extremos del invernadero, junto con pequeñas ofrendas de incienso. También había cámaras de seguridad ocultas entre las hojas de los vegetales.
Dash frunció el ceño. "Bien... esto es muy interesante." Mientras bajaba del invernadero y volvía a donde había estado antes, pensó que el dueño del lugar no solo era alguien de pensamiento vanguardista, sino también muy precavido.
En ese momento, un fuerte silbido sonó detrás de Dash. Una de las plataformas de aterrizaje comenzó a iluminarse con luces rojas de peligro, lo que hizo que Dash se elevara en el aire e instintivamente mirara a su alrededor. Pronto descubrió la causa de la alarma: un barco volante se acercaba rápidamente desde el norte hacia la azotea.
Con precaución, Dash se acercó a la plataforma y observó cuidadosamente el vehículo aéreo. Era ligeramente más grande que los de su clase, estaba marcado con una distintiva letra 'A' y tenía llamativos colores rojo y púrpura que se entremezclaban entre franjas blancas y negras. Pero lo más impresionante eran las modificaciones superficiales que le daban un diseño futurista.
"Wow", fue lo único que pudo decir Dash mientras veía el rápido y perfecto aterrizaje del barco volante.
Una vez en el suelo, la puerta principal del barco se abrió, y de él descendió un llamativo grupo de ponis. Dash los examinó con detenimiento dos veces, pero lo único que estaba segura era que todos eran corceles.
El primero, que parecía ser el líder del equipo, era un poni con una armadura completa de color dorado. Se veía tan ajustada y con remaches en sus bordes que daba la impresión de que era un robot-poni hecho de latón.
El segundo era un pegaso blanco realmente apuesto de melena dorada. Aunque también llevaba puesta una armadura como su líder, su diseño era más tradicional y colorido. Portaba un yelmo y un voluminoso martillo en su lado izquierdo.
El tercero era un gran poni de un completo color verde, de una tonalidad que le daría un infarto a Rarity. Además de su notable tamaño y fornida musculatura que lo hacía parecer un caballo, llevaba unos ajustados shorts púrpura que parecían más una broma para su figura.
Por último, había un poni que bien podría ser el más extraño de todos. Era un unicornio que llevaba un traje ajustado de cuerpo completo de color rojo y líneas negras, pero lo más llamativo era su casco esférico que cubría toda su cabeza y terminaba en unos apéndices parecidos a antenas. Dash pensó en una hormiga al verlo.
Dash observó al grupo avanzar hacia el ascensor de la azotea con un paso lento que parecía un desfile de moda.
"Oye, Tomy..."
"Sí?" Respondió el líder del equipo con una voz mecánica al pegaso con el martillo.
"Sobre lo que mencionaste antes de que esta torre era del alcalde de la ciudad, ¿Magi realmente la compró?"
"Sí, así es Thur."
"¿Cómo?"
"La compró y ya."
"Pero un lugar así, ¿no te parece que es demasiado caro para una sola poni?"
"No cuando tienes socios que te respaldan..." El poni de latón se detuvo y observó a sus compañeros como si leyera el ambiente. "Es algo 'común' entre los ponis de negocio."
"Pero el alcalde construyó la torre hace solo 1 año como parte de un proyecto de hotelería. ¿Por qué la vendería a Magi, que es abiertamente contraria a él y sus políticas?" Interrumpió el poni que parecía una hormiga con una voz inquisitiva.
"Mira, Hant, ella... tiene maneras de persuadir a sus clientes potenciales..." El poni de latón levantó la cabeza como si reflexionara sobre lo que fuera a decir. "Escuchen todos, sé que todo esto les causa sospechas. Pero estuve allí y vi los papeles. Todo está limpio. Así que pueden confiar en que no ocurre nada ilícito y que la empresa está bien, así como sus contratos. ¿Estamos de acuerdo?"
Los dos ponis observaron pesadamente a su líder. En ese momento, un fuerte rugido de estómago se escuchó en toda la azotea. De inmediato, los tres observaron al más grande de todos.
"No ser yo", dijo confundido el gran corcel verde.
Una vez más, un crujido resonó y los cuatro corceles giraron sus cabezas hacia la Pegaso Arcoíris que volaba a pocos metros detrás de ellos.
"Uhm... ¿qué tal, chicos?" dijo Dash, mientras golpeaba ligeramente su rebelde estómago.
El equipo de ponis intercambió miradas confundidas entre sí.
"Bueno, esto es una sorpresa..." dijo el poni de latón, avanzando unos pasos hacia Dash. "Disculpe si me equivoco, pero... ¿usted es Rainbow Dash?"
"A si es, la misma de siempre," respondió Dash con confianza.
"¡Oh!" exclamaron los otros miembros del equipo, sorprendidos. Comenzaron a murmurar entre ellos, mientras el poni de latón permanecía impasible, probablemente debido a la armadura que cubría su rostro. Sin embargo, después de unos segundos, empezó a quitarse el casco que cubría toda su cabeza.
"Disculpe por no haberla reconocido antes. Este traje no tiene buena visión periférica," dijo el poni de latón, revelando un rostro severo con gruesas cejas y barba bien cuidada. Combinado con su melena negra y piel durazno, daba una imagen de un poni respetable. "Soy Tomy Star, líder del grupo de teatro infantil ambulante 'Average'. Es un placer conocerla, señorita Rainbow Dash."
"No tiene que disculparse, debí presentarme antes y..." el estómago de Dash volvió a crujir. "¿Tendrán algo de comer que puedan ofrecerme, por favor?"
"¡Por supuesto!" dijo orgullosamente el pegaso blanco, levantando su martillo al aire y haciendo una llamativa pose. "Será un honor para nosotros invitar a un gran banquete a una amiga tan importante de la gran princesa gobernante de Equestria."
"Oye Thur, deja de actuar, no estamos en el trabajo", le susurró el poni con aspecto de hormiga.
"Deja que sea, Hant..." El poni de latón se volvió hacia el más grande del equipo. "Oye Brice, ¿te importa si compartimos tus alimentos con nuestra invitada?"
"Bueno... yo..."
"Excelente. Síganos, señorita Rainbow Dash, nuestras oficinas están unos pisos más abajo, si no le importa."
"¡Claro que no! Me muero de hambre y... solo llámame Dash", dijo la Pegaso al pisar el suelo nuevamente.
"De acuerdo, 'Dash'. Pues en marcha", dijo Tomy, guiando a la Pegaso hacia la entrada del ascensor. El resto del grupo lo siguió y no tardaron en hacerle preguntas a Dash, como "¿conoces a las princesas? ¿Cómo es la princesa Twilight? ¿Tienes pareja?" Dash no tuvo problemas en responder a sus preguntas, excepto las relacionadas con su estado civil.
El elevador llegó rápidamente y el grupo de ponis entró en él. Sin embargo, no todos pudieron ingresar. A pesar de lo espacioso que era el ascensor, el gran poni verde quedó afuera, mirando si sus compañeros le dejaban un espacio.
"Lo siento, Brice, no hay suficiente espacio. Tendrás que tomar las escaleras", dijo Tomy.
Brice no respondió. Aunque no parecía enojado, su rostro tenía la expresión de una mascota abandonada.
Las puertas de metal del ascensor se cerraron y comenzó a descender. Mientras charlaban, Dash sintió el aire acondicionado reconfortante envolver su pelaje y la música suave que le resultaba muy familiar. Realmente era un ascensor de un hotel de lujo.
"Disculpe, señorita Dash", interrumpió Tomy la conversación de Dash con sus otros compañeros, "pero me preguntaba ... ¿Usted solo pasaba por aqui o tiene algún asunto que atender en la torre Average?"
"Bueno... ya que lo menciona, necesito encontrarme con Magazine Doublereport. Creo que es la dueña del lugar. ¿Ustedes la conocen?"
Un silencio llenó la habitación del ascensor.
"¡¿Te envió la princesa?!", preguntó nerviosamente el poni que parecía una hormiga.
"¡Hant!", increpó el poni de latón con voz severa.
"No", respondió Dash confundida ante la pregunta de Hant y la actitud de Tomy. "Vengo más por un asunto de negocios. ¿Pasa algo?"
"Será mejor continuar esta conversación en nuestras oficinas", dijo Tomy fríamente, lanzando una mirada recelosa a la cámara de seguridad en el techo del ascensor. Rápidamente, todos, incluida Dash, entendieron el comentario del poni de latón. Sin decir una palabra más, el grupo continuó descendiendo en el ascensor.
Varios pisos más arriba, el gran corcel verde avanzaba lentamente hacia abajo por las escaleras de la torre. En ese momento, se sentía bastante tranquilo, pero no sería hasta un poco más tarde que estallaría en ira por lo vacía que dejaría Dash su despensa.
