La pantalla de la computadora exhibía una imagen en blanco y negro de dos ponis en un ascensor, capturada en vivo por una de las cámaras de seguridad. Mientras observaba atentamente, la figura enigmática de una yegua, oculta en las sombras, mostraba una sonrisa de satisfacción.
El sabor dulce de la sidra desaparecía rápidamente en el paladar de Rainbow Dash. El segundo almuerzo que Tomy Star y el resto del equipo Average le habían ofrecido fue la recarga de energía que necesitaba para continuar su día. Sin embargo, la satisfacción de la deliciosa comida había sido opacada por la intrigante y algo oscura conversación que tuvieron después.
"Otra Starlight Glimmer..." susurró Dash pensativa mientras intentaba quitarse con la lengua un sabor amargo que se expandía en su boca.
"Eh... ¿disculpe dijo algo?" respondió tímidamente la joven pegaso disfrazada de abeja que la acompañaba.
"Mmm... no es nada, Air, solo recordé algo", respondió Dash a su compañera de abultada y corta melena rosa.
"Ah... ok", respondió Air con una voz susurrante y algo sonrojada. Aunque miraba en dirección contraria, Dash podía sentir las miradas furtivas que le lanzaba su acompañante.
Esta poni era Bee, la última integrante del grupo teatral Average. La historia detrás de la tímida pegaso disfrazada de abeja era sorprendente, incluso Dash quedó muy impresionada. Tomy Star, quien la presentó a Dash antes del almuerzo, narró que el nombre completo de esa sencilla poni era Airela Font Dival. Ella era la hija adoptiva de uno de los funcionarios más importantes de la ciudad. Sus padres verdaderos habían sido actores y ella también, desde una temprana edad, había sentido una gran atracción hacia el teatro. Sin embargo, su camino para convertirse en actriz estuvo plagado de contratiempos y obstáculos. Aunque su Cutie Mark claramente representaba el escenario de un colorido teatro rosa con luces, no había podido desarrollar su talento debido a su miedo escénico y fragilidad en la salud. No obstante, no se rindió y no fue hasta hace un año que conoció a Magazine Doublereport en una charla motivacional donde todo cambió. Después de varios meses de duro entrenamiento y asesorías, logró superar sus miedos y mejorar su salud física, por fin pudo cumplir su sueño de actuar uniéndose al grupo de teatro infantil Average. Dash sonrió, esta era la clase de historia de superación que más admiraba.
"Aaaa ... aaa", susurraba y exhalaba Airela desde una de las esquinas del ascensor.
Por supuesto, la descripción de 'superar sus miedos' era algo relativa. Todo en aquella pegaso, incluso los colores, hacían que Dash recordara a su amiga Fluttershy.
"Oye, no lo mencioné antes, pero me recuerdas mucho a mi amiga ..."
"¡DAME TU AUTÓGRAFO AHORA!", gritó repentinamente Airela hacia Dash con una expresión totalmente histérica.
Dash no se inmutó, en cierto modo ya lo esperaba. Sus compañeros de Average ya le habían advertido acerca de lo gran fan que era de la pegaso arcoiris. De hecho, cuando se encontraron recientemente, Airela casi se desmayó de la emoción. A pesar de ser una gran admiradora de Dash, debido a su timidez y sus responsabilidades en el teatro, nunca se había atrevido a conocerla en persona o asistir a alguna de sus presentaciones como Wonderbolt.
"Está bien ... ¿tienes donde firmar?", dijo Dash totalmente tranquila y con un tono de madurez.
"EN MI PIEL".
"Heee ... disculpa", respondió Dash algo nerviosa.
Airela pareció recuperar su compostura y de inmediato se ruborizó de nuevo. "NO, NO, ESPERA ... Quise decir en mi piel de durazno, sí, sí, eso ..." Al momento la pegaso sacó de su alforja una vieja manta de piel de durazno con borde dorado. Parecía ser algún tipo de utensilio de gran valor personal.
"Ok ... está bien, dame un segundo", Dash rápidamente sacó de su propia alforja un plumón para autógrafos. Procedió a firmar la manta de Airela. Y una vez que terminó, la pegaso de melena rosa empezó a dar brincos mientras sostenía la manta repitiendo "Si, si, si" a cada momento. Parecía una potra que acababa de recibir su primer regalo de cumpleaños. Esto no molestó para nada a Dash, que la observaba sonriente, ya se había acostumbrado a reacciones como esta entre sus fans.
El ascensor que había estado subiendo hasta ese momento se detuvo.
"Bueno, supongo que este es el piso. Puedo explorar todo el lugar mientras tenga esta identificación, ¿verdad?" dijo Dash mientras jugueteaba con el pase de identificación que llevaba en su cuello. Al mismo tiempo, las puertas del ascensor terminaban de abrirse.
"No, espera..." La expresión de alegría de Airela se desvaneció en un instante y ahora tenía una expresión de preocupación. "Escuché lo que los demás te dijeron, pero yo creo que Magi es una buena persona. Ella ha ayudado a muchas ponis, incluyéndome a mí y a muchos otros. Sus enseñanzas han cambiado nuestras vidas, ella está ayudando a la ciudad a ser mejor y..."
"Wow, tranquila", respondió Dash rápidamente mientras se acercaba a ella y le ponía un casco en el hombro. "No pienso ponerle ningún casco encima, solo voy a charlar con ella, de pegaso a pegaso".
"¿Lo prometes?" preguntó Airela con angustia.
"Sí, lo prometo. Palabra de Rainbow Dash".
"¡Oh, gracias!" respondió una aliviada Airela. "Sabía que eres una poni en la que se puede confiar".
"Disculpen, señoritas... ¿Ya terminaron?" se escuchó una voz vieja y peculiar.
Ambas miraron hacia la puerta. Allí estaba un miembro del personal de limpieza de la torre. Era un viejo poni con gafas gruesas y un tupido bigote corto que esperaba para ingresar con su voluminoso carrito de utensilios.
"Ah, sí... ya terminamos", respondió rápidamente Dash mientras salía del ascensor, dejando a su nueva amiga atrás. De inmediato, el personal de limpieza ingresó y las puertas del ascensor comenzaron a cerrarse.
"¡Nos vemos en otra ocasión!" dijo Dash, despidiéndose agitando uno de sus cascos.
"Está bien, nos vemos. ¡Cuídate!" respondió Airela emocionada.
Las puertas del ascensor terminaron de cerrarse. Adentro, una desconsolada Airela se quedó observándolas. Tenía ganas de llorar en ese momento. Incluso algunas lágrimas ya empezaban a asomarse entre sus párpados.
"Vaya... esa poni se veía ¡Excelsior!" dijo abruptamente el viejo poni de limpieza.
"Sí, realmente es así", dijo Airela mientras se limpiaba los ojos con su autografiada manta de durazno y la guardaba cuidadosamente en su alforja.
Dash suspiró mientras observaba las puertas del ascensor por donde se había marchado aquella joven actriz, Airela, que se parecía mucho a Fluttershy, pero que no era ella.
"Es hora de llegar al fondo de este asunto", dijo Dash en voz alta, sin más que pensar.
Se dio la vuelta lista para continuar con su viaje, explorando todo el piso administrativo y dejando a Magi para el final. Pero no pudo dar ni un paso, ya que dos agentes de seguridad estaban bloqueando su camino como un muro de concreto.
"Sr. Rainbow Dash, por favor acompáñenos", dijeron los agentes.
Desde la otra puerta del segundo ascensor, emergió un pelotón de ponis de seguridad completamente armados, bloqueando su salida. De los pasillos continuos y las salidas de emergencia también salieron más agentes de seguridad, mientras las alarmas de seguridad se activaban indicando que todas las demás salidas estaban bloqueadas.
Bajo una intensa luz roja, Dash meneó la cabeza y preguntó: "Bien, ¿cuál es el camino, señores?"
El pasadizo de acero en el que Dash estaba siendo transportada terminó abruptamente en un amplio salón de espera con una única ventanilla de recepción. La ventanilla estaba protegida por un grueso vidrio transparente y adentro había una oficinista que no dejaba de teclear en su máquina de escribir. Era una poni terrestre de baja estatura, con una abultada y desordenada melena marrón que cubría la parte superior de su rostro, aunque se podían notar fácilmente sus brillantes pecas y su algo aplastada nariz.
Al observarla, Dash se sorprendió. Si ignoraba sus poco atractivos rasgos, podría ser la misma poni que le entregó la invitación para llegar a aquella torre por la mañana.
Los ponis de seguridad que la escoltaban se detuvieron y solo ella y el que parecía el de mayor rango entre ellos se acercaron a la ventanilla de recepción.
"Aquí Winter Solid reportándose, cumpliendo el pase 489. Hemos traído a la señorita Rainbow Dash a las oficinas secundarias 2A, tercer nivel", dijo el agente con tono marcial al mismo tiempo que depositaba un papel en una de las aberturas de la ventanilla.
La oficinista que se encontraba dentro pareció incómoda con aquella interrupción. Después de unos segundos, se acercó a la ventanilla, recibió el papel y lo selló mecánicamente. Luego, abrió un folio, donde lo guardó y entregó al guardia un nuevo papel en blanco.
"Muchas gracias por su arduo trabajo. Yo guiaré a la señorita Dash. Pueden seguir con sus tareas", dijo la recepcionista con voz de indiferencia.
Inmediatamente, todos los ponis de seguridad comenzaron a retirarse.
La recepcionista salió de la ventanilla por una de las puertas secundarias. Era más baja de lo que parecía. Con un paso lento, se plantó delante de Dash y, después de observarla por un momento, le dijo:
"Sígame, Sr. Rainbow Dash. Magazine Doublereport la espera".
"¿Está lejos?" respondió Dash, que empezaba a cansarse de aquel formalismo.
"No", respondió la oficinista. Se dio la vuelta y se dirigió a las grandes puertas del lado derecho del salón. Usando su tarjeta, desbloqueó el sensor de seguridad. Las puertas se abrieron de par en par y la oficinista simplemente extendió uno de sus cascos, indicándole a Dash que entrara.
"Bueno... supongo que este es el final del camino. Muchas gracias", dijo Dash con expresión seria mientras atravesaba las puertas que se habían abierto especialmente para ella.
El amplio salón que se desplegaba ante ella era tan profundo y vacío que Dash comenzó a preguntarse si realmente debería lucir así. No había cuadros ni adornos propios de una habitación de gran envergadura. Solo el suelo destacaba notoriamente, con su apariencia de un gran río congelado en tonos púrpura, rojo y esmeralda. Su fondo translúcido combinado con un llamativo brillo parecía dar al visitante la sensación de caminar sobre una bóveda espacial en movimiento.
Dash no se sintió intimidada y comenzó a avanzar por la habitación. Después de unos cuantos pasos, comenzó a notar las misteriosas runas dibujadas en el suelo y sutilmente ocultas en las paredes blancas. También notó que, al final de aquella ominosa habitación, se encontraba un gran escritorio que resaltaba con la luz del exterior que se filtraba a través de las paredes de vidrio transparentes en el fondo del salón.
Mientras se acercaba, Dash pudo distinguir claramente las dos sillas que acompañaban al escritorio y, para su poca sorpresa, en la elegante silla ejecutiva se encontraba cómodamente sentada una pegaso. Cuando Dash se acercó lo suficiente, la figura oscura de aquella poni se puso de pie y de inmediato el escritorio cambió su tonalidad de negro a un blanco brillante, revelando la figura de la misteriosa yegua.
Era una pegaso de pelaje blanco, con una melena roja y negra. Llevaba unos grandes lentes esmeralda de grueso borde blanco sobre su cabeza y una anticuada cámara fotográfica colgando de su cuello. Su Cutie Mark eran dos libros de color rojo y negro danzando entre sí. No llevaba nada más puesto, lo que le daba un aspecto ordinario. Sin embargo, su mirada de brillantes ojos esmeralda parecía transmitir un espíritu salvaje y dominante.
"Sea bienvenida, señorita Dash. He escuchado tanto de usted. Soy Magazine Doublereport. Puede llamarme Magi. También soy reportera, escritora, oradora motivacional, dueña y ejecutiva principal del consorcio Averages. Es un honor para mí conocer a una amiga tan heroica y asombrosa de la princesa Twilight Sparkle", dijo Magi con una sonrisa mientras tomaba el casco derecho de Dash y la saludaba efusivamente.
"Mucho gusto... " Dash se sintió agitada en su interior y solo pudo pensar: "Ay, el casco... ahí vamos de nuevo".
"Vamos, tome asiento por favor." dijo Magi mientras dejaba a Dash y volvía a su propio asiento ejecutivo. "Y dígame, ¿a qué se debe su visita? ¿Está interesada en alguno de nuestros asombrosos productos o servicios?"
"Bueno... mire yo..." Dash no tenía un discurso preparado. Ella misma no lo había pensado demasiado al respecto, incluso cuando estaba siendo transportada lentamente a ese lugar. Después de pensar inútilmente por un segundo, se rindió. Ya había tenido suficiente formalidades por un día. "Sabe, he tenido un día largo, así que seré directa con lo que diga, ¿de acuerdo?"
"... está bien", dijo algo extrañada Magi.
"Bien, entonces, esta mañana fui abordada por uno de sus extraños agentes de ventas, así que vine aquí para conocer más sobre este lugar. Al principio, me pareció un lugar genial, pero en el camino conocí a algunos de los trabajadores de por aquí. Ellos me hablaron un poco de usted y sus negocios, y entonces este lugar ya no me pareció tan genial. Luego fui a sus oficinas administrativas para comprobar si lo que me habían dicho era verdad, pero entonces fui detenida por su EJÉRCITO DE GUARDIAS. Ellos me llevaron a este piso, porque USTED obviamente se lo ordenó y ahora estamos aquí teniendo esta charla sobre todo lo que acabo de decirle", terminó Dash claramente molesta.
"Vaya, eso... yo no sabía que ya tuviera una tan mala impresión de mi empresa y fuera tan mal recibida. Se suponía que solo la escoltaría hasta aquí. Me disculpo con usted por el comportamiento tan poco cortés de mi personal de seguridad", dijo Magi con un tono apenado mientras agachaba la cabeza.
Dash no estaba segura si estaba actuando o si realmente estaba afligida por lo ocurrido.
"Mire, no es necesario que agache la cabeza. Entiendo que chicos como esos se emocionen cuando tienen la oportunidad de hacer su trabajo, pero ¿realmente necesita tantos?" dijo Dash un poco menos molesta.
"Es necesario tener una cantidad regular de personal de seguridad por cada piso del edificio", respondió Magi después de levantar la cabeza.
"¿Incluso si la gran mayoría de los pisos están totalmente vacíos?" cuestionó Dash levantando una ceja.
"Ahh", dijo Magi mientras se derrumbaba en su asiento. "Supongo que escuchó eso por parte de los trabajadores que conoció... y seguro ellos le contaron aún más cosas".
Dash asintió.
"Lo lamento en serio", Magi cerró los ojos por un momento y luego los volvió a abrir con una expresión cansada. "No esperaba que las cosas hubieran llegado a este punto".
"¿No lo esperaba? Aliarse en secreto con los ponis más impopulares de la ciudad, participar en sus sucios negocios y esperar a que nadie se enterara. Escuché también que usted era muy astuta", dijo Dash con un tono sarcástico.
Magi frunció el ceño. Por un momento pareció molesta, pero rápidamente se recompuso.
"Sabe, señorita Dash, triunfar en esta ciudad no es fácil. No todos tenemos la fortuna o los amigos en los que podemos apoyarnos..."
"Sí, he escuchado eso antes", dijo Dash para luego dar un gran bostezo con total descaro.
Magi, ahora sí con una expresión molesta en su rostro, pareció entender la situación. Miró fijamente a Dash. "¿Me daría la oportunidad de empezar de nuevo?"
"Está bien. Le escucho." Ahora fue Dash quien cambió su expresión a una más seria.
"Soy Magazine Doublereport. Eso es tan cierto como el amanecer. Fui trabajadora de DN y una de las mejores reporteras que tuvo J.J. Jelly. Pero debido a un escándalo político que él se negó a cubrir, decidí abandonar esa casa de noticias. Fundé mi propia editorial. Y poco después me uní al consorcio Averages, del cual me convertí en líder. Desde entonces, he hecho todo lo posible por estar a la vanguardia de mis competidores, usando nuevas tecnologías y mejores métodos de trabajo. He fomentado el talento y la unidad de mis empleados para incrementar el capital personal de mi empresa y, asimismo, fortalecer al consorcio que dirijo." Al finalizar, Magi tenía una expresión severa en el rostro que reflejaba una gran determinación y voluntad.
Hubo una pausa en la que ambas ponis se quedaron observando una a la otra.
"¿Y esto... por qué lo hace?", preguntó Dash.
"Tengo una visión", respondió Magi con rapidez.
"¿Eso es?"
"Pienso que esta ciudad puede ser un mejor lugar. Un lugar donde los ponis tengan la oportunidad de descubrir sus talentos. Un lugar donde aquellos con talento puedan alcanzar su máximo potencial. Un lugar donde todos los ponis puedan brillar con luz propia y marchar juntos hacia el futuro sin miedo." Al decir estas palabras, los ojos de Magi brillaban con una auténtica emoción.
Dash suspiró. Aquel era el sueño de los ganadores. En el pasado, se habría sentido entusiasmada con un proyecto como ese. Pero ahora, después de las experiencias con sus amigas y su viaje por el mundo, solo podía pensar que era un sueño muy difícil de cumplir.
"¿Comparten sus nuevos socios esta visión?", preguntó Dash.
Magi puso una expresión amarga como si entendiera hacia dónde quería llegar Dash. "No, no todos lo hacen", respondió.
Hubo nuevamente una pausa entre ambas ponis.
"¿Tiene algo de beber?"
"Sí, por supuesto, aquí tengo unas bebidas", dijo Magi mientras revisaba uno de los cajones de su escritorio y sacaba unas latas de bebidas energizantes Power-Psoas.
No era lo que Dash quería en ese momento, pero se conformó. Ambas abrieron sus latas y comenzaron a beber.
En este intervalo, Dash comenzó a reflexionar mientras miraba hacia el exterior y bebía de su lata.
Después de escuchar el discurso de Magi, Dash podía confirmar su gran parecido con Starlight Glimmer. Aunque en cierto modo había ido en dirección contraria, a diferencia de la unicornio de pelo lavanda. Magi no buscó unir a los ponis en una comunidad de una ideología que eliminaba el talento, sino cultivar el talento individual de los ponis para usarlos como capital para su empresa. Sin embargo, en ambos casos, solo hicieron tales esfuerzos porque percibían que era el medio más eficaz para alcanzar sus objetivos. En una ocasión le preguntaron a Starlight si tenía algún plan en caso de que su proyecto de comunidad de fanáticos fallara. Ella respondió que no tenía ninguno. Estaba tan convencida de que lo estaba haciendo bien que nunca contempló esa posibilidad.
La luz de la avanzada tarde se proyectaba por las paredes de vidrio. Quizás solo quedaba menos de una hora para el atardecer. En el horizonte se podía ver el barco volador del equipo Average volar en el cielo hacia una nueva función en alguna parte de la ciudad.
"Mmm... señorita Dash", interrumpió Magi dejando su lata sobre el escritorio. "Hace poco, una nueva empresa se unió a nuestro consorcio. Creo que si los conoce, podría..."
Dash levantó su casco derecho.
"Es suficiente."
Magi la observó desconcertada. "¿Disculpe?"
"Dije que es suficiente. No tiene por qué sentirse amenazada por mí. No estoy aquí en una misión de amistad ni nada. Ni voy a acusarla con las autoridades. Tampoco le guardo resentimiento por la recepción que me dio. Bueno... quizá un poco. Yo solo quería conocerla y estar segura de que realmente le importaran sus trabajadores".
"¿Lo dice en serio?", preguntó sorprendida Magi.
"Sí, así es", respondió firmemente Dash.
"Estoy muy agradecida. Realmente, usted es una poni sorprendente", dijo Magi conmovida.
"Cierto. Pero usted también tiene a muy buenos ponis de su lado".
Magi pareció querer decir algo, pero se contuvo. En su lugar desvió la mirada y observó largamente la lejana puerta del salón.
"Si es verdad, tengo a muy buenos ponis..." dijo mientras soltaba una sonrisa extrañamente traviesa.
Dash no entendió eso último, así que lo ignoró.
"Bueno, por otro lado, si estoy interesada en su servicio editorial. ¿Tiene algo que ofrecerme?" preguntó Dash, que ya había perdido interés en seguir la conversación.
Magi se sobresaltó un poco, como si saliera de sus pensamientos. "Ahh, sí... déme un momento."
Rápidamente, Magi sacó de su escritorio un conjunto de varios papeles.
"Muy bien, señorita Dash, le propongo este trato: si acepta ceder hoy mismo su historia de su viaje alrededor del mundo a mi editorial, estoy dispuesta a entregarle el 95% de todos los ingresos que generen sus ventas, así como entregarle un PAQUETE PREMIUM anual de todos los servicios y bonos que ofrece el consorcio Averages", dijo Magi con total confianza y a un ánimo que contrastaba con la actitud de derrota que había tenido hace unos momentos.
Dash quedó impresionada por un momento. No era matemática, pero el 95% solo era un 5% menos que el 100%. Incluso la editorial White Horse le había ofrecido solo un 30%.
"Es realmente un trato interesante, pero..." La intuición de Dash empezaba a encender sus alarmas. "¿Significa que podrán tener terminado mi libro esta semana?"
"Me temo que no, señorita Dash. Tenemos estándares que cumplir como editorial. Pero con los asesores que contamos, puedo garantizarle que su libro estará terminado en dos meses".
Dash suspiró. Ya imaginaba una respuesta así. No tenía más opción que dejar de lado la esperanza de terminar su libro y concentrarse en buscar otras opciones.
"Dígame, ¿de qué se trata ese PAQUETE PREMIUM que mencionó hace un momento?"
"Es un conjunto de servicios que ofrecemos a nuestros mejores clientes. Incluye cupones de descuentos en productos en tiendas afiliadas al consorcio, así como paquetes gratuitos de alimentos, salud, viajes, hotelería..."
"Espere, ¿incluye viajes?" Las orejas de Dash se movieron animadas. Aquella podía ser una muy buena opción para el día especial de Twilight.
"Sí, vea aquí tengo un folleto", dijo Magi mientras le pasaba un conjunto de folletos de viajes. "Debo mencionar que todos nuestros clientes con un PAQUETE PREMIUM pueden hacer una reserva inmediata y tendrán prioridad en la cola".
Dash revisó rápidamente los folletos de viajes que Magi le había entregado. Aunque no eran lugares turísticos famosos, contaban con servicios de transporte y alojamiento garantizados. Si Rarity estuviera allí, los habría considerado "ordinarios", pero era lo mejor que tenía hasta el momento. "Bueno, creo que esto me convence más, pero..."
"Eso es maravilloso, podemos firmar el contrato ahora mismo entonces", dijo Magi sin esperar respuesta de Dash, sacando un documento hecho de grueso papel blanco con bordes dorados y una herradura en su fondo.
Todo el buen ánimo que Dash había recuperado se desvaneció. "Es una broma, ¿verdad?"
"¿Pasa algo?"
"Ese es un 'contrato vinculante real', ¿verdad?" dijo Dash mirando recelosa el papel frente a ella.
"Así es, todos nuestros clientes que acceden a nuestro PAQUETE PREMIUM firman uno", respondió inocentemente Magi.
En Equestria, un "contrato vinculante real" es un documento con un peso legal que puede llevar incluso a una princesa alicornio a prisión. Existen muchas historias infames sobre estos documentos, y se cree que solo las ovejas los usan para su comercio.
Dash miró fríamente a la alegre vendedora sin escrúpulos que estaba frente a ella. "Creo que he escuchado suficiente, no pienso ceder la historia de mi libro y firmar un contrato como este solo por unas promociones comerciales baratas o un trato ligeramente mejor, así que, si no tiene nada más que ofrecer, esta conversación ya terminó", dijo una cansada Dash mientras se levantaba de su silla.
"¡Espere!" exclamó Magi algo inquieta. "Tengo algo más, estoy segura de que le interesará".
Dash no parecía convencida, pero volvió a sentarse. Si no era un ataque traicionero que le diera la excusa de patearle su flanco, entonces se iría realmente molesta de aquel lugar.
"Bueno, ¿de qué se trata?" respondió Dash asperamente.
"Deme un momento". De inmediato, Magi comenzó a revisar en uno de los cajones de su escritorio. "Bien... es esto".
Unos gruesos folios cayeron sobre la mesa. Dash los miró extrañada.
"¿Qué es esto?"
"Son los borradores originales del último libro de A.K. Yearling: 'Daring Do y los Viajes Inconclusos'", respondió Magi tranquilamente mientras los ordenaba en la mesa.
Dash se quedó sin habla en ese momento, con una expresión estupefacta en el rostro mientras intentaba procesar la importancia de los documentos que estaban frente a ella. Magi aprovechó el momento para sentarse más cómodamente y continuar bebiendo de su lata de refresco.
Unas semanas antes, al enterarse del próximo estreno de su serie favorita de libros, Dash emprendió un viaje a la casa de su amiga escritora. Pero solo la encontró vacía y sin señales de que hubiera regresado de su viaje por el mundo. No entendía por qué su amiga no le había informado de su próximo libro o siquiera enviado una carta que indicara que había regresado. Realmente había esperado que volviera para que la ayudara con su proyecto personal y la estuvo esperando en su casa. Pero los días pasaron y no tuvo más opción que regresar a su propio hogar con las manos vacías. Incluso en el edificio central de la editorial White Horse no se sabía nada de ella, solo que meses atrás había entregado en persona los borradores de su libro a J.J. Jelly y había desaparecido sin dejar rastro.
Ahora esos documentos inéditos, que deberían ser el secreto mejor guardado de cualquier editorial, estaban delante de ella.
"¿Cómo los obtuviste?", preguntó Dash intentando ocultar la ansiedad que la invadía.
"Fue un golpe de suerte... digamos que un ex-trabajador del DN me los envió como donación. Probablemente estaba muy molesto por cómo fue tratado por su ex-jefe", respondió Magi con una risita cómplice.
Volviendo su mirada a los documentos, la lealtad de Dash comenzó a tambalearse en ese momento. Necesitaba un gran regalo para Twilight, pero también ya se había comprometido con la editorial White Horse. Sin embargo, White Horse no había cumplido con lo prometido. Pero la ex-maestra de Twilight la había estado ayudando de corazón. Necesitaba hacer algo que superara lo que habían hecho sus otras amigas. ¿Aún había tiempo? ¿Podría encontrar algo mejor?
"Puede revisarlos, ya que se dice que usted es cercana a A.K. Yearling, debería poder verificar que sean verdaderos", dijo Magi con una mirada juguetona en el rostro, como un gato que hubiera atrapado a un ratón.
Sin siquiera responder, Dash de inmediato comenzó a revisar los folios. Su respiración se intensificó como si una parte de ella misma buscara desesperadamente negar la verdad delante suyo. En efecto, los documentos tenían la firma y el tipo de escritura de su autora favorita.
"Bueno, señorita Dash, ¿qué opina? ¿Tenemos un trato?", cuestionó Magi mientras se reclinaba de lado en su asiento con una gran sonrisa triunfal.
