CAPITULO 18

De nuevo en la casa del profesor:

-¡Lo encontré, chicos!-exclamó contenta Shiho levantando la mano.

En ésta tenía el teléfono móvil del asesino.

-¿Has encontrado algo interesante?-preguntó Hattori.

-Sí, mirad.-contestó arrastrando el dedo por la pantalla táctil del móvil-Aquí hay un plano de la última guarida de la Organización. No es donde estuve viviendo y trabajando yo. Debe ser esto lo que estábamos buscando.

-Muy bien, Shiho-la felicitó Heiji y Shiho se ruborizó.-Y…¿dónde se encuentra?

-No lo sé-respondió instantáneamente Shiho. He intentado resolver la contraseña pero no doy con ella. No es ninguna de las que me sabía. ¡Qué difícil!-exclamó Shiho frotándose la cabeza.

-Umm! Si no lo resolvemos no podremos saber nada más que el plano. Hay que resolverlo para saber donde se encuentra el lugar.-añadió Heiji.

-Entonces, ¡déjanos ese código!-exclamó Kudo

-Sí, nosotros dos juntos, ¡lo resolveremos!-exclamaron nuestros dos detectives agarrando el móvil.

A Shiho enseguida se le dibujó una sonrisa en la cara. Le encantaba ver esa seguridad en sí mismo de Heiji y lo animó con su mejor sonrisa.

Gracias a esto, Heiji se animó aún más. Shiho era tan guapa, y además le encantaba ver esa sonrisa después de todo lo que había pasado. Le hacía olvidar todo lo malo ocurrido en esos últimos días: la pérdida de Kazuha y su despedida.

Para conseguir la contraseña del móvil, éste te daba un código: (esta vez se entendía)

Tengo dos gibas en vertical y me encuentro en el bien y en la bondad.

De dos nadas me formaron, aunque bien valioso soy, sin nacer en Inglaterra entre los pares estoy.

-Por lo visto, es una adivinanza. Aunque no creo que sea lo más fácil posible.- argumentó Shinichi.

-Pero, tranquilo Kudo, para ese código o adivinanza o …¡lo que sea! No pensaron en nosotros como reto. ¡Lo resolveremos en un abrir y cerrar de ojos!- exclamó Heiji.

Kudo y Shiho estaban muy sorprendidos por el buen humor de Heiji, no era muy normal. Estaba muy optimista. ¿Podría estar ocultando sus verdaderos sentimientos de tristeza ante lo que había ocurrido?

-Esta adivinanza parece para niños pequeños.-murmuró Kudo.- ¡A por ella!-dijo con efusividad.

-Sí, chicos. ¡A por ella! ¡Podéis conseguirlo!-dijo de nuevo Shiho.

Estos nuevos ánimos, alegraban el día a Heiji. Shiho era tan alegre, y transmitía esos sentimientos hacia las personas cercanas. Era fantástico tenerla como compañera. ¿Cómo compañera? No. Para él era algo más que eso, pero no se atrevía a llegar al fondo de esto.

Para dejarlos a su trabajo, Shiho se fue al laboratorio subterráneo, tenía trabajo por hacer.