Desde que era pequeña había formado parte de esa organización terrible, oscura y obligada, había creado un veneno, había destrozado la vida a muchas personas con él. ¿Quién sabía cuantos más adultos había viviendo como niños?

Todas las tardes pensaba y se volvía a acordar de todo lo que había hecho y en todo lo que había participado. Siempre lloraba y se arrepentía tirándose de los pelos. No era algo agradable a la vista. Se veía a una persona, no, un ser destrozado por dentro. Que guardaba toda su cara mala en el fondo de su alma y aparentaba otra en otras situaciones. Plantarse en su situación es muy difícil. No existía nadie así. Sin familia, todos muertos. Sin ver cosas buenas en su vida, hasta que un buen día, Heiji le abrió los ojos: Ella no había hecho nada malo porque después de crear el veneno había creado la cura, el antídoto. Si había cometido ese error, más tarde o más temprano, lo había enmendado.

Por eso, a esa persona, a Heiji le tenía mucho cariño, era su ángel; le había salvado de la oscuridad aún cuando ella había obrado mal. Tanto, tanto cariño que, poco a poco se fue transformando en amor, dulce amor. Un sentimiento que ella nunca tuvo por nadie, por eso era tan especial. Le daba fuerzas para dejar de llorar y volver hacia sus amigos con una sonrisa en la cara, como si nada hubiera ocurrido. Cada día, cada tarde, igual,…

Kudo y Hattori estaban manos a la obra con esa especie de adivinanza, en el salón cuando se oyó un ruido fuerte.

Alguien había irrumpido en la casa. Heiji y Shinichi se pusieron en alerta. Podrían ser ellos. Habría que ser cauteloso.

-¿qué sugieres? ¿Les plantamos cara o huimos?-preguntó Heiji en voz baja a Shinichi.

-Shiho no sabe nada, ¿no?-preguntó inquieto Kudo.

-¡Oh, no!-comprendió Heiji-¡Está en peligro!-agregó preocupado.- ¡Tengo que avisarla!

-¡Eh!¡Quieto parado, Romeo!¡Lo haré yo!-insistió Shinichi.

Estas palabras no convencieron a Heiji.

-¿Por qué?-preguntó sonrojado

-No quiero que os separen-dijo un poco serio-Si tienen que llevarse a alguien que sea a mí.

Se escuchan disparos a la entrada de la casa. Parece de ametralladoras. Kudo acierta a ver 2 intrusos.

Son Gin y Vodka, pero tienen algo raro, algo que no es normal en ellos. ¿Qué será?

Aquellas personas no portan armas de verdad, son meras réplicas. ¿No será? Kudo se confía porque cree que no son los verdaderos. ¿Será eso verdad?

Sale de su escondite y se muestra ante ellos. Se dirige poco a poco hacia ellos con cara seria.

-¡Kudo!-susurra Heiji-¡Está loco!-piensa, pero ya no se puede hacer nada. Si se muestra y lo descubren también Shiho saldría de su escondite. La conoce perfectamente para saber que no se separará de él.

No hay tiempo. Shinichi es herido y cae al suelo como desmayado, dormido. ¿Dormido?

-Lo han lanzado un dardo anestesiante. ¿Qué planean? ¿Llevarnos con ellos a la fuerza?-se pregunta Heiji.

Mientras tanto, otro hombre aparece.

Esta vez, es alguien desconocido y corpulento, pero, también es uno de ellos, ya que lleva un traje negro como un cuervo. No hay duda. Lleva agarrada de la mano…lleva agarrada a Shiho y la arrastra obligándola a seguirle. Ella se resiste.

-¿Cómo? ¿Cómo la han encontrado?-se pregunta Heiji angustiado.

No hay tiempo… Está también en el punto de mira del cañón de la pistola. A ella parece que planean matarla allí.

-¡Esperen! ¡Yo también moriré con ella!-grita Heiji asustado pero a la vez piensa que es lo mejor que puede hacer en el momento. No puede arriesgarse de otra forma a perderla, por eso, sufrirá su mismo destino. Se incorpora y se muestra a todos los presentes.

-¡Está bien! ¡Así, te mataremos junto con la traidora! Será un buen final para este asunto…¡Muchacho, ven aquí!-dice amenazándolo apuntándole con su pistola el hombre corpulento. Le señala que se coloque al lado de la chica.

-Heiji, no…solloza la joven-No quiero que mueras conmigo. ¡Debes vivir!

-Baka,.. Si tú murieras, ¿qué me quedaría en este mundo? Acabarían con nosotros sin pestañear de todos modos y sino…sino ¡me mataría con mis propias manos! ¡no soportaría tanto sufrimiento! Sería como un fantasma en el mundo.

¿Sabes?..-dice calmándose-Te necesito más que a nada…Eres la persona más importante para mí. ¡No puedo dejar que desaparezcas! Te amo Shiho-dice abrazándola.

Es un momento muy romántico y emotivo, aunque sinceramente creo que Heiji lo ha dramatizado exageradamente.

-Yo también Heiji…-dice Shiho ya sin sonrojarse-…más que a nada- La chica le corresponde con algo inesperado, un beso.

Sus labios se funden en un beso largo y suave. Tan tierno y a la vez dulce. Es muy significativo para los dos, se olvidan de la situación por la que están pasando. La muerte tan cercana a ellos puede esperar.

¿Morirá Heiji junto con Shiho? ¿Qué creen? ¿y Shinichi?

¿Qué les ha parecido? Me gustaría que los que siguen esta historia me dieran una opinión: ¿hay algo que no les guste? ¿Qué tal ven los diálogos, las descripciones, lo que sea?

Dejen REWIEWS por favor.