Mucha ausencia pero la escuela me estaba matando D:
El romance de Luka y Gakupo, señores, señoritas y anonimos!
La pelirrosa estaba ajena al drama de Gumi en ese invierno. Había sido invitada a pasar el mes en compañía de su adorado príncipe.
Gakupo, por su parte, había dispuesto a todas las sirvientas de palacio para que estuvieran a sus órdenes, el cuarto mas cálido del palacio y a toda la corte les recomendó tratarla bien, pese a que con su encanto natural Luka sería amada por todos.
Todo el mundo sucumbió bajo el hechizo de la dulce personalidad de la enamorada del Príncipe y estaban encantados con ese romance, quizá tan puro como una rosa blanca.
-Luka, no deberías salir así con este frío.
Gakupo corrió tras la chica, que con un vestido rojo escarlata había salido a la nieve, sin cubrirse. Estaba demasiado extasiada con los copos de nieve, tanto que comenzó a perseguirlos y se tiró a la nieve, a contempar como caían. Sus grandes ojos azul acero derrochaban inocencia.
-Príncipe... ¿Podemos tocar el cielo?- parpadeó al decir eso. Su majestad la tomó de la mano para levantarla de un tirón y luego la tomó por la cintura, elevandola del piso.
-¿Tú puedes?- se rió el joven mientras daba vueltas con la pelirrosa.- ¿Puedes tocar el cielo, Luka?
-¡No!- rió mas fuerte ella, moviendo sus manos.
-¡Entonces yo estoy muy corto de estatura!- la bajó otra vez a tierra, abrazándola- Estás llena de nieve. Vamos adentro pronto.
-Gakupo- sonrió ella, mirando hacia arriba para ver sus ojos- ¿Como vas a estar corto de estatura si perfectamente quepo entre tus brazos?
El príncipe se sonrojó ante eso, la cubrió con su propio abrigo y la llevó dentro, junto al fuego.
Los sentimientos en su interior se hacían cada vez mas fuertes
-¿Lo... notaste?
-¿Porqué saliste así a la nieve?- preguntó el príncipe cuando ella despertó.
Dado que se había mojado con la nieve y las vueltas no habían sido lo mas prudente, fue inevitable que Luka se resfriara. Así que ahora estaba bajo capas y capas de cobijas y edredones en la cama mas cómoda del cuarto mas cálido del palacio. La chica se levantó un poco y miró fijamente hacia las llamas de la chimenea.
-No sé, esa blancura me pareció demasiado familiar. Quizá la ví cuando era una niña, algún día jugando.- cerró sus ojos- Las pilas de nieve parecían hermosas nubes.
La joven se veía nostálgica al pensar en nubes. No podría saber nada de sí, pero quizá su cuerpo aún recordaba.
Gakupo se quedó toda la noche velando el sueño de la enferma. Para el amanecer un silencioso sirviente le llamó y pidió que hablaran en el pasillo, para no despertarla. Observó a la que haría su prometida sin duda esa noche y salió, extrañado.
-Es una noticia bastante deplorable, excelencia- empezó el sirviente, sin mirar a los ojos a su señor- Han encontrado muerta a la señorita Goumillia, que vivía con la señorita Luka.
-¿Pero... como? ¿Cual fue la causa?
-Ayer se la llevaron, acusada de brujería. En efecto, la joven tenía una alacena con hiervas. La inquisidora quiso obligarla a confesar, Goumillia fue sometida a la pera. Luego liberada. Obviamente el instrumento le rasgó las entrañas y se desangró, aunado a la hipotermia que sufrio al salir al frío. Apenas si logró volver a su hogar, donde los gemelos la encontraron.
El príncipe bajó también la mirada y agradeció la información. Se decidió volver con ella, quien ya estaba despierta. Sonreía.
-Hay algo que debo decirte, Luka mía.
Horas la sostuvo entre sus brazos, mientras lloraba la muerte de su amiga, mas de la manera tan cruel en que esto había ocurrido. Sin embargo lo que mas le llamó la atención de sus sollozos fue que repetía que la verdadera bruja era Hatsune, por haber hecho todo eso, por dudar de las habilidades de Gumi para sanar a la gente, que gente de Dios no haría algo así.
Y comenzó a dudar.
Los gemelos y su madre llegaron a los pocos días, tras el entierro de su casera, al Palacio. Aunque todos estaban tristes, trataban de mostrar su mejor cara y reír y disfrutar de la hospitalidad del príncipe, que veía atrasada la posibilidad de declarar sus sentimientos a la chica del pelo rosa. Quizá para la primavera.
Gakupo tuvo que acostumbrarse a que Luka jugaba con los chicos.
-Veremos quien cuenta ahora en las escondidas.- sonrió Rin, que tenía un buen escondite: un campanario. Todos pusieron un pie en la rueda y los gemelos a coro comenzaron a canturrear, pasando de una persona a otra
-Ams tram gram, pique et pique coulegram, boure et boure ratatam ¡ams tram gram! ¡Le toca a...
-¡Luka!- dijo triunfante Len. Él correría a esconderse en un árbol. Era muy ágil.
-¿Qué ronda es esa?- preguntó confundido el príncipe.
-Luka nos la enseñó- dijeron a coro los gemelos.- ¡Ahora a escondernos!
Y apenas esta se dio la vuelta para contar, todos corrieron a buscar su escondite. Luka parecía moverse como un atún en el agua por entre la nieve, buscándolos uno a uno. Detrás de la rejilla donde en verano había pasionales rosas se divisaba una cabellera violeta ondeando con el viento, como una colección de lilas unidas por aguja e hilo.
-Su majestad- dijo burlesca Luka al acercarse a él, conteniendo la risa- Usted debía de esconderse de mí.
-No veo la razón para esconderme de la mujer que amo- Mientras decía esto, se acercó a ella, robando su aliento y luego, besándola suavemente. Ella respondió sin pensarlo un segundo. Finalmente al separarse, gritó para todo el jardín- ¡Un, dos y tres por mí y todos mis compañeros!
Dos rubias cabecitas aparecieron al instante, riendo por la trampa que le había puesto el príncipe a la joven.
-¡Así no se vale, Gakupo!- respondió ella, cruzandose de brazos e inflando sus mejillas sonrojadas aún por el beso.
-¡Gakupo y Luka son novios, se quieren, se besan, se...!
La madre de ambos apareció justo a tiempo para taparles la boca, mas roja que los enamorados, a causa de los improperios de sus hijos adorados.
-¡No sean igualados con su alteza, que ha sido muy generoso para con nosotros!
-No se preocupe, Señora Ann. Nos tenemos ya la suficiente confianza.
Por esa razón, cuando Lily llegó anunciando la presencia de la Inquisidora no pudo creer las palabras de aquella mujer de ley. La familia ya había vuelto a su casa.
-Señor, solo por razón de que tenía usted huéspedes no vine a verle antes para comentar el caso de Goumillia.- comenzó Miku- ¿No considera usted peligroso que esa mujer que usted está cortejando haya conocido a la difunta bruja?
-No, señora.
-Desde que la vi llegar, sospechaba de ambas. Mas de dieciséis años cumplidos y no están casadas. Las hiervas que hay en su casa. Su comportamiento extrañamente... poco adecuado.
-Luka es una persona de espíritu libre, además no considera necesario avergonzarse por ser lo que es. Quizá el hecho de haber perdido la memoria la haya hecho olvidar la educación esmerada que recibió, pues en otros aspectos es muy, muy cortés.
-Una mujer se debería mantener siempre sumisa, avergonzada por el pecado de nuestra primera madre, Eva, perdoneme usted alteza.
-Ella me dijo que deberíamos estar orgullosas, por una mujer que nos trajo al mundo al salvador, María, quien lo educó y le enseñó a hablar.
-Y el extraño collar que usa, por Dios. ¿Alteza, acaso el amor por ella le ha cegado?- interrogó Miku, clavando sus bellos ojos aqua en el joven, acaso temerosa por descubrir la verdad. Sin embargo, este tarareaba una canción que le sonó, como todo, demoníaco.
-...ratatam, ams tram gram- susurró él al terminar- Lo siento. La canción que Luka les enseñó a los niños debió quedárseme grabada.
-Usted debe ver por su pueblo. Cada cosa que esa mujer tiene en su persona puede hacer caer años de paz, que trabajo le ha costado a su padre. Y a su abuelo. Usted es el ultimo eslabón. Piense lo que le he dicho.
Aún sin permiso de Gakupo para proceder, Miku fue a casa que fuera de la alegre chica del pelo verde. Luka salió a verla y platicaron, tenía la convicción de que todo lo de Gumi habría sido un error. Y así la siguió al palacio, con la excusa de que su enamorado quería verla.
Pero una vez ahí, los guardas esperaban a Luka y la tomaron de los brazos. La llevaron aparte, donde le ordenaron ponerse el vestido de las condenadas por brujería: una sencilla túnica blanca.
Gakupo y la Inquisidora aparecieron luego de unos instantes. Miku le entregó una espada.
-Termina con su poder.- susurró la de cabello aqua.
Luka se veía confundida. El príncipe avanzó hacia ella, con los ojos llorosos. Tomó la larga melena color pétalo agonizante.
Y esta cayó al piso, en hilos delgados.
Luego de que su cabello -y algo metálico- cayeran al piso, Luka fue llevada a una celda especial, rodeada de sal bendita. Antes de cerrar la puerta, Miku la miró, sonriendo triunfal.
-Te dije que no me lo quitarías.- y la puerta se cerró, dejando a su prisionera totalmente sorprendida.
Aunque no lo pareciera, la mismísima inquisidora por un momento dudó de sus juicios e ideas para inculpar a Luka. Pero ella misma estaba dando todas las pruebas, era como si hubiera nacido para eso.
Por su parte, la prisionera descubrió horrorizada que faltaba su collar, que representaba dos alas, una negra y otra blanca, entrecruzadas. Era solo el dije, lo que la amarraba a su cuello era una tira de cuero.
Toda la noche no pudo dormir pensando donde había quedado, pese a no conocer su significado.
Notas de la autora (y perdonen la tardanza)
1- Ams tram gram: ronda francesa, no significa nada. Si quieren mas o menos el ritmo, oigan l'ame stram gram de el Ángel Rojo (Mylene Farmer)
2- Sí, a las mujeres que no se avergonzaban de serlo, las condenaban por "brujas". Casi pondría el "pon en tu perfil soy bruja si estás orgulloso de ser mujer" XD.
