Disclaimer: Naruto no me pertenece.

Shattered

Capítulo 20: Hogar.

"El reflejo de una mentira me hará esperar, sin amor por tanto tiempo.

Y este día acabándose es la prueba de que el tiempo mata toda la fe que conozco

Sabiendo que la fe es todo lo que tengo".

.- Shattered, Trading Yesterday.


Sus espadas chocaron contra el viento, generando una pequeña fluctuación acompañado de un sonido seco. Sus miradas se cruzaron con emoción, era un desafío implícito. Ambos respiraban exhaustos y ella sonrió como hace tiempo no lo hacía. Extrañaba sentir el cansancio en sus músculos y su cuerpo de esa forma tan ligera. Ahora su pecho subía y bajaba más rápido de lo usual y su cabello estaba pegado en su rostro anunciando que estaba exhausta. Agradecía poder volver a sentirse de esa forma. No creía haberlo extrañado tanto hasta ese momento.

Se acercó a su bolso a beber un poco de agua cuando él habló.

—Buen trabajo. A este paso volverás a recuperar tus habilidades pronto.

—Espero que eso sea cierto. — él observó sus brazos con detención, aún eran visibles las cicatrices en ellos.

—Sería un honor luchar a tu lado. — no fue lo que dijo, sino la forma en que lo hizo y el como su vista se mantenía en sus brazos, lo que llamó su atención. Él se había acercado con precaución hacia ella, tomó un mechón de pelo rosa y luego lo soltó. Ese toque no era el que deseaba, al menos no de él. Sacudió su cabeza ante ese último pensamiento. Sus ojos observaron su rostro con demasiado afán para su gusto. Pudo sentir como sus mejillas adquirían un poco de calor y se alejó sutilmente de él volteando para tomar sus armas y volver a la tienda.

—Nunca me has visto luchar antes. — le sorprendió su seguridad.

—Apuesto a que eras una de las mejores. — la siguió.

—Un poco mejor que el promedio. Mis habilidades médicas me dieron reconocimiento, y ahora que no las tengo, no creo ser lo suficientemente… buena.

—No puedes decir eso, solo es cosa de tiempo, hay algo reteniendo tu potencial, quizá solo debes dejarlo fluir. — detuvo su paso, poniéndose frente a ella.

—Claro, y romper una ventana.

—Más como un árbol. — ella rió ante su ocurrencia y pasó de él para seguir su camino.

—Vamos, necesito un baño.

—Espera, esperaba que pudieras enseñarme un poco de tus técnicas. — de inmediato se arrepintió de sus palabras.

—Eso fue bajo. — se detuvo y lo observó con fingida molestia para luego soltar un suspiro. —Sabes que no puedo.

—Quizá otra ronda, ¿Entonces? — notó algo extraño en su semblante y su insistencia.

—¿Por qué? — Llevaban días entrenando de esa forma y él sabía cuál era su cuota para detenerse ante su limitado chakra.

—Solo me gusta entrenar contigo. — se encogió de hombros y luego se masajeó la nuca con una de sus manos, con evidente nerviosismo. Era un pésimo mentiroso.

Justo cuando iba a responder, el grito desconcertado de Naruto se hizo presente desde una de las tiendas. Su mirada se dirigió inmediatamente a ese lugar con preocupación y luego hacia el pelinegro.

—¿Qué está sucediendo? — lo enfrentó con su mirada cautelosa.

—Nada, solo... Uzumaki-san es un poco efusivo, esperemos un momento a qué se calme y volvamos. No debe ser nada importante.

—Su chakra fluctuó. — lo observó con frustración.

—Sakura…

—Hyunjin, dime ahora que está sucediendo o lo averiguaré yo. —exigió.

—Yo... —dudó, no era un buen momento para contarle todo. Necesitaba distraerla con algo, aunque sabía que luego se arrepentiría.

Ella tomó su silencio como su última respuesta y se dispuso a marcharse. Pero antes de avanzar mucho, sintió su toque en su brazo y luego tiró de ella para acercarla a él. Su rostro desconcertado lo enfrentó y él lo tomó entre sus manos para luego posar sus labios sobre los de ella. Sakura abrió los ojos como platos sin entender lo que estaba sucediendo, y lo apartó de inmediato. Algo extraño se posó en su estómago y no supo cómo describirlo. Lo abofeteó indignada.

—¿Qué estás..?

—Lo siento, necesitabas saberlo en caso de que no volviera. — mencionó mientras se masajeaba la mejilla.

Su confusión aumentó aún más, no sabía cómo responder a sus palabras. ¿No volver? ¿Por qué parecía como si se estuviera despidiendo? Pero aún más confuso era: ¿Hyunjin tenía sentimientos por ella?

Antes de continuar exigiendo explicaciones y demasiado aturdida para mencionar algo, se encaminó hacia las tiendas.

Hyunjin la observó marcharse con resignación, ya estaba arruinado de todas formas.


—¡Tienen que decirle o yo lo haré! — el pelirrubio no paraba de dar vueltas en la tienda. Hinata y él debían volver al día siguiente a Konoha, pero ahora no había forma de que lo hicieran volver.

—¿Qué bien hará eso? Ella no quiere tener nada que ver con él. — mencionó la pelirrubia de dos coletas. Sus miradas se desafiaron por unos segundos. —Sabes lo que Sakura pensará cuando lo sepa, no le impondré otra carga.

—Y cuando Hyunjin y Ren vayan tras él, ¿qué le dirás? — mencionó aún negándose a la idea.

—Una misión, por supuesto. Hyunjin quiere integrarse a nuestra aldea y Ren es estratega, necesita enseñarle. Además él conoce a Sasuke, estuvo siguiendo el rastro de Sakura por años, y él estuvo a su lado en ese tiempo.

—¿Cuántos días tomará eso? Porque no planeo quedarme aquí ni un solo día más.

—Naruto, iré yo misma si llegara a ser necesario.

—¿Qué opina Kakashi-sensei de esto? — no podía simplemente aceptarlo.

—Él dejó la decisión en mis manos.

—No puedo ocultarlo. No soy capaz de mentirle. — Naruto le estaba suplicando. Le estaba costando trabajo mantenerse quieto. Y no podría volver a Sakura a la cara sin mencionarlo.

No podía creer que volvieran a estar en la misma situación.

—¿Ocultarme qué?

Una de las ventajas de no poder canalizar chakra aún, era que habían ocasiones donde parecía que no tuviera ninguno. Por lo que no podían percibir su presencia de inmediato y aprovechó esa ventaja para escabullirse sin ser notada.

—Sakura. — dijo la rubia de dos coletas.

—Sakura-chan.

—Hablen ahora. No quiero más rodeos. Todos han estado actuando extraño desde hace días. Intenté ignorarlo, pero ya es suficiente. — más bien todos la estaban evitando desde hace días. — Así que me dirán ahora lo que está sucediendo.

La mirada contrariada y evasiva de Naruto sobre ella la hizo confirmar sus palabras.

—Ella merece saberlo. — volvió a insistir el oji celeste.

—No hay nada que pueda hacer. No es como que cambiaría nuestra situación.

Obba-chan, ella puede traerlo de vuelta. —sus ojos enfrentaron a su maestra. ¿Traerlo de vuelta? No entendía por qué hacían tanto alboroto, pero tenía un mal presentimiento. Tsunade se negó a hablar y desvió su mirada hacia otro lado. —¡Estoy harto de esto! — soltó el pelirrubio.

—¡Naruto!

—¡Perdimos el rastro de Sasuke! — le gritó.

Le tomó unos segundos comprender del todo sus palabras. Intentó fingir desinterés, pero su rostro no cooperó. Fue como si el tiempo se hubiera detenido, y todo el remordimiento que parecía tener para con el peliazabache se hubiera desvanecido y fue reemplazado por… culpa.

Una sensación extraña se posó en su pecho. La incertidumbre y repentina falta de aire la hicieron retroceder unos pasos y tomar asiento en la banca más cercana.

Variadas imágenes que no recordaba comenzaron a presentarse en su mente. Muchos gritos desesperados, personas agonizando. Sus amigos a su lado planeando su siguiente movimiento.

Ella despertó y observó a su alrededor con desesperación. ¿Qué había sucedido? Lo último que recordaba era ser atravesada por un chidori de Sasuke. Pero su cuerpo estaba intacto.

Un Genjutsu…

Ya despertaste. — la voz de su maestro la devolvió a la realidad.

¿Sasuke-kun y Naruto...?

Seguramente están resolviendo sus asuntos en una última batalla.

Su mirada viajó hacia el atardecer. Eso no sonaba nada bien. Debían encontrarlos de inmediato. Arrojó el sentimiento de inutilidad lejos y ayudó a su maestro a ponerse de pie y se dispusieron a encontrar su rastro.

Luego de varios minutos el valle del fin estaba frente a sus ojos, casi irreconocible ante la batalla campal que ambos debían haber librado.

Con que aquí estaban. — volteó sus ojos hacia su maestro.

Kakashi-sensei.

Ve, Sakura.

Ella observó los cuerpos de sus dos amigos con preocupación y no dudó ni un solo segundo en dejar a su maestro en el suelo y saltar hacia el acantilado a socorrerlos.

Tocó suelo firme y los observó con desconcierto, la sangre brotando de sus ahora casi inexistentes brazos caía sin parar. Sus manos se dirigieron a ambos y emanaron su conocido halo verde.

Estaba intentando justificar las acciones de ambos. Sabía que habían luchado hasta la muerte y si no hubiera llegado a tiempo…

Gracias, Sakura-chan. — mencionó Naruto sonriendo.

Sakura, yo…

Callense, necesito concentrarme..

Oír la voz de Sasuke era demasiado para ella en ese momento, pero notó que ya no era tosca como lo había sido desde que dejó la aldea.

Perdón.

Tragó grueso. Él realmente se estaba disculpando.

¿Perdón por qué? —no pudo contener sus lágrimas y cayeron por sus mejillas sin detenerse. Era demasiado. — En serio, cuántos problemas…

Ella logró contener la hemorragia de ambos y Naruto comenzó a reír sin parar. Por primera vez en años Sasuke sonreía de verdad. Como si un peso hubiera sido quitado de él.

Naruto lo había conseguido.

"Bienvenido a casa, Sasuke-kun".

—Te dije que no era una buena idea. —pudo escuchar la voz de Ino, pero no fue capaz de verla a los ojos. Ella se lo había dicho. Le había mencionado que solo había empeorado las cosas con el peliazabache.

Sus latidos estaban al cien, no podía creer lo que acababa de recordar. Un toque familiar en sus manos pareció sacarla de su trance.

—Sakura, ¿Te encuentras bien?

—Ren… — susurró aún aturdida.

Ren estaba arrodillado frente a ella tomando sus manos. Su mirada preocupada recorría todas sus facciones. El estado en que se encontraba confirmaba que Sakura tenía sentimientos por el peliazabache, aunque quisiera demostrar lo contrario. Soltó un suspiro resignado y se volteó hacia el pelirrubio para consultar.

—¿Qué sucedió? —le preguntó.

—Ella se fue por unos segundos, pero volvió en sí.

Los escuchó conversar como un eco lejano. Como si ella estuviera sola en esa habitación y ellos murmuraran distantes. Su mente divagaba entre sus recientes recuerdos y la realidad. Sasuke sí estuvo presente en la cuarta guerra, los había ayudado a luchar contra Madara, como un equipo y luego… Tanto Naruto como él habían perdido un brazo luchando por su enemistad, pero fue el paso para que su amistad renaciera y se consolidara. Y ella había lanzado todo eso por la borda en un parpadeo.

—¿Le dijeron? —cuestionó el pelirrojo. Naruto asintió cabizbajo. — Está bien, Naruto, ella necesitaba saberlo.

Le sorprendió que su amigo no luciera molesto y aún más que intentara alivianar el malestar de su mejor amigo. Pero más le sorprendió que él estuviera al tanto de lo sucedido.

—¿Hace cuánto? — logró que su voz no se quebrara ni sonara débil al hablar.

—¿Qué? — preguntó el pelirrojo.

—¿Hace cuánto perdieron su rastro? —Todos se observaron contrariados, y Naruto por primera vez, desde que había iniciado la conversación, pidió permiso a Tsunade -quien ya había revisado sus signos vitales- para hablar, ella solo asintió en silencio.

—Una semana.

Era demasiado tiempo, la misión que le entregaron debía durar máximo dos semanas y ya había pasado un mes. Para ella la respuesta estaba clara desde el comienzo. Se suponía que volvería a Konoha y continuaría su vida en la aldea. O eso le hicieron creer sus amigos.

—Él no volverá. — mencionó sin miramientos.

El rostro de Naruto se contrajo en sorpresa.

—¡No! Él no lo haría. Sakura-chan, tú sabes… — se detuvo. No era cierto. Ella no lo sabía, no lo recordaba. Sus miradas se encontraron y vio la culpa en sus ojos, luego ella escondió su mirada. El pelirrubio no comprendió su semblante.

—Naruto, lo siento.

—¿Por qué dices eso?

—Él parecía tener un motivo para quedarse y yo… No pensé en las consecuencias de mis palabras. Lo siento, sé lo importante que es para tí.

—Sakura-chan, él nunca…

Se puso de pie y le indicó que se detuviera, no merecía que la entendieran ni intentaran menguar su culpa.

Había sido egoísta y prejuiciosa, nunca pensó en Naruto y que luego de muchas trabas y problemas había conseguido traerlo de vuelta. Él nunca se rindió con Sasuke, porque era alguien muy importante para él, como lo fue para ella en algún momento.

Se sentía despreciable y estúpida, y aún más cuando notó que su corazón pareció apretarse al pensar en el peliazabache y su rumbo indefinido.

Dejó la tienda con rapidez e ignoró los llamados de su amigo pelirrubio intentando detenerla.


—Necesitamos hablar.

La pelirrosa se mantenía recostada en su cama, observando el techo resignada. Sabía que no pasarían muchos minutos antes de que Naruto acudiera a hablar con ella. No esperaba que las palabras de su mejor amigo cambiaran sus pensamientos, pero lo escucharía de todas formas.

—Nada de lo que diga o haga lo hará cambiar de opinión. — puso sus antebrazos tras su nuca.

—¿Por qué estás tan segura? — lo escuchó tomar asiento en la cama de Hinata.

Las palabras se deslizaron de sus labios sin titubear.

—Rompí su corazón.

Naruto abrió los ojos ampliamente. Entendía que Sakura había olvidado a Sasuke y lo que sea que sucedió entre ellos en el bosque. Y atribuía la mayoría de su comportamiento a que ella no había notado -o no quería notar- los sentimientos del peliazabache para con ella, porque le temía y resentía. Pero escucharla decir con tanta seguridad que había roto su corazón, era algo que no se esperaba y solo volvía todo más confuso para él.

—¿Entonces por qué…?

—¿Qué harías tú si no recordarás el qué te hizo enamorarte de Hinata? Nadie necesita falsas expectativas. Creeme que está mejor sin mí a su alrededor.

—No creo que…

—No es justo para él, Naruto. — ahora tomó asiento sobre la cama y se tomó la cabeza entre sus manos exasperada. Sasuke tenía sentimientos por ella, ya había llegado a esa conclusión, aunque siguiera negándose a creerlo, sabía que no la repudiaba y algo había sucedido entre ellos antes. Pero si Sasuke se marchó, por mucha culpa que sintiera, era su decisión, y no volvería a interferir en ella.

—Pero no fuiste completamente honesta.

—¿A qué te refieres? — levantó su rostro hacia él que se había puesto de pie.

—La razón por la que dejamos de ser novios… siempre ha sido él, Sakura-chan. Sé que también lo sabes.

Ella cerró sus ojos intentando serenarse. Soltó todo el aire que tenía y realizó algunos ciclos respiratorios antes de decir algo de lo que se arrepentiría.

Naruto podía no ver la realidad con claridad, pero ella tampoco estaba muy apartada de eso. Sabía que la forma en que su cuerpo reaccionaba estando cerca del peliazabache no era extraña. Sasuke era alguien atractivo después de todo, pero ya había decidido zanjar el tema y no se plantearía algo diferente respecto a su relación.

El pelirrubio siempre había velado por su seguridad y bienestar, y sabía que para él bienestar significaba saber su paradero y asegurarse de que ambos estuvieran en buenas condiciones. "Trae a Sasuke de vuelta", le había pedido ella y él no dudo en cumplirlo. Naruto lo había intentado por ella una y otra vez.

Pero, incluso si ella iba tras él, ¿serviría de algo? Podría simplemente intentarlo y verificar que se encontrara bien. ¿Sería suficiente? ¿No dañaría aún más al peliazabache si se acercaba a él y lo persuadía sólo para no defraudar al pelirrubio? ¿Era solo esa la razón por la que lo intentaría? No creyó que le importaran tanto los sentimientos del Uchiha hasta ahora.

Recordó las palabras que le había mencionado a Ino hace unos días.

"No puedo hacerlo, no lo haré. Sé que es diferente a como lo recuerdo, pero está vez no es suficiente. Ni para él ni para mí."

Intuía que si daba un paso adelante no podría retroceder. Si volvía a recordar algo…

"No puedo seguir viendo la decepción en su rostro. Estaba esperando que se marchara y se olvidara de mí, y sé que lo hará. Eventualmente."

El rostro preocupado y desesperado de su mejor amigo la atravesó sin pudor.

Demonios.

—Lo siento.

Fue su última palabra. Él solo la observó con comprensión, validando su respuesta y sin volver a insistir. Se acercó hacia ella y la envolvió entre sus brazos por unos segundos.

—Buenas noches.

Dejó la tienda mostrando una sonrisa en su rostro, que pese a parecer sincera, sabía que estaba cargada de tristeza.

Entonces supo que había tomado otra decisión.

Eres un idiota, Naruto.


Los días pasaban y parecía que cada vez era más difícil llegar al siguiente. Su humor no era de los mejores y la falta de alimento le estaba pasando la cuenta. Había dejado el campamento hace unos días, esperando dar pronto con el paradero del peliazabache, pero pareció como si se hubiera esfumado de la faz de la tierra.

Su estómago le pedía a gritos que continuara moviéndose y lo trajera de vuelta. Y una y otra vez se repetía en su cabeza, el recuerdo de sí misma pidiéndole lo mismo a Naruto hace unos años.

Primero, Hyunjin y Ren habían ido en busca del peliazabache, como lo había propuesto Tsunade, pero luego de varios días no pudieron encontrar rastro de él.

Naruto estaba muy inquieto y pese a desear quedarse en el campamento y hacer muchos berrinches, había tenido que volver a la aldea, para volver a sus labores de jonin. Ahora solo quedaba Ino, Sai y Tsunade ahí.

Imaginaba que habían notado su ausencia pronto, pero esperaba que nadie sospechara de su paradero.

La luna iluminaba el río y ella solo podía lanzar piedras a él mientras su mente divagaba. Por algún motivo que prefería ignorar, la partida y desaparición del peliazabache habían hecho estragos en su interior y sus palabras se repetían una y otra vez en su cabeza.

"¡Que vivas! ¡Quiero que vivas! ¿Es mucho pedir?". "¡Moriste tres veces, Sakura! Tres veces… ".

Ante eso una parte de ella se cuestionaba su decisión apresurada y otra le decía que había hecho lo correcto. Temía que algo cambiara entre ellos, y ella no estaba dispuesta a aceptar otra decepción. Pero ella lo había empujado a tomar la decisión de marcharse

"No estoy dispuesto a arriesgarte otra vez".

—¡Arg! — lanzó una roca con más fuerza.

¿A quién estaba engañando? Solo lo había alejado porque él era el protagonista de sus pesadillas y no podía quitar esa imagen de su cabeza. Ni siquiera fue capaz de intentar entender sus motivos, sólo asumió que fueron egoístas y que estaba esperando tener la oportunidad de dañarla de alguna forma para quedarse. Y ahora estaba en su búsqueda, demasiado preocupada para enfriar su cabeza.

Se le apretó el estómago nuevamente.

No podía quitar la imagen de su rostro apesadumbrado cuando le dijo que lo quería lejos de ella. Su bolso se volvía cada vez más pesado sobre sus hombros.

Estaba alejando a todos de ella.

Hyujin la había besado, y no había vuelto a hablar sobre ello, ignorándolo completamente. No sabía siquiera cómo iniciar ese tema, ni quería ponerlo dentro de sus prioridades por el momento.

Lanzó la última piedra, ya que golpear un árbol probablemente rompería su mano, y pronto todos esos pensamientos pasaron a un cajón en su cabeza. Todos los días eran similares y ya estaba harta de eso. ¿Qué tan lejos habría ido? Necesitaba asegurarse de que estuviera a salvo y que no la odiaba lo suficiente para darle la espalda a todo el mundo.

—¿Dónde demonios estás, Sasuke?

Saltó desde una alta roca y tocó tierra firme.

Luego de varias semanas de entrenar por horas, parecía que finalmente sus músculos se estaban adaptando y su agilidad había mejorado.

No había logrado dar ni un solo paso y pudo notar un destello frente a ella.

Un pestañeo y todo a su alrededor había cambiado. ¿Qué demo…?

Como si hubiera sido transportada a otro lugar. Ya no había árboles cubriendo todo, en su reemplazo se presentaban varias casas en mal estado, una al lado de la otra dando un aspecto deplorable. Pudo notar como varias casas se incendiaban. Pronto los gritos y lamentos de varios niños y mujeres llenaron sus oídos y observó el panorama con más detenimiento.

Unos hombres robustos y de aspecto repugnante reían y se mofaban mientras tomaban a mujeres y las separaban de sus hijos para luego lanzarlas a unas celdas. Niños y niñas lloraban desesperados intentando llegar a ellas. Sus ojos observaban todo con terror.

Algo estaba realmente mal. ¿Estaba realmente en ese lugar?

Los niños le resultaban familiares, pero no recordaba de dónde.

El sonido de un trueno se hizo escuchar en el cielo y muchos niños asustados corrieron intentando alejarse de los hombres, pero rápidamente fueron detenidos.

Pestañeó nuevamente en un intento de que todo desapareciera. —Kai. —dijo, pero todo se mantuvo igual.

¿Era otra visión? No. El viento hizo que su cuerpo sintiera frío y lo supo. Estaba ahí realmente.

El grito de un niño llamó su atención y notó como uno de los hombres lo elevaba de sus solapas. Su mano se movió hacia su espalda y no le tomó mucho tiempo deducir su siguiente movimiento. No lo pensó dos veces y corrió hacia ellos, se interpuso en su camino y tomó la espada entre sus manos. Él hombre dejó caer al niño y la observó estupefacto. Ella solo enfrentó su mirada, sin titubear ni mostrar debilidad. La sangre en sus manos, el dolor punzante y la ira aflorando desde el hombre frente a ella, confirmaban su presencia.

No otra vez.

Volteó de inmediato hacia su izquierda, y su pecho se apretó. Escuchó su voz, tan clara como las gotas cayendo desde el cielo. La lluvia cubría todo el lugar, pero su imagen estaba allí.

—¿Sasuke…? —Estás aquí. Fue lo primero que vino a su mente.

Él pareció no notarla, y ella se mantuvo observando su rostro preocupado y furioso, estaba intentando dar un paso hacia ellos, pero parecía ser detenido por algo.

El hombre frente a ella aprovechó su distracción y movió su espada profundizando el corte en sus manos y luego le infringió otro en su brazo derecho.

—¡Arg! —exclamó con dolor alejándose unos pasos.

—¿Quién eres? ¿Cómo te atreves a interrumpirme?

El desdeño en su voz solo consiguió enojarla aún más. Algo estaba sucediendo y si ella estaba en ese lugar era por algún motivo específico, se aseguraría de averiguarlo.

Se puso en posición de ataque de inmediato. No podía curar sus heridas, así que tendría que atacar y con suerte saldría viva de ahí. Algo debía hacer para ayudar a esas personas.

Notó cómo varios hombres se acercaban a su compañero y sacaban sus armas para atacarla.

Si tan solo pudiera canalizar chakra con más facilidad.

—Bien, creo que este es el momento de que lo descubramos. — mencionó para sí misma.

No volvió a ver a Sasuke, quizá lo había imaginado.

Se lanzó al combate sin mirar atrás.

Sus pies se movieron con agilidad y vio al hombre acercarse a ella con la misma intensidad, él volvió a arremeter con su espada y ella logró esquivarla, retrocediendo con unas volteretas. Luego otro hombre intentó golpearla en el estómago y ella alcanzó a agacharse y botarlo de un golpe en su pie.

Uno a uno intentaron herirla, pero parecía que sus movimientos eran lo suficientemente veloces para esquivarlos. La adrenalina recorría su cuerpo y estaba esperando que se cansaran, pero cada movimiento que realizaban le indicaba que no lo harían pronto y luego de varios minutos sentía como sus músculos pedían un descanso.

Aprovechó la distracción de uno y tomó su muñeca, para voltear sobre su eje, tomarlo de las solapas y golpearlo contra el suelo. Vio una pequeña grieta en el piso, y abrió los ojos ampliamente. Su golpe lo había hecho.

Pudo sentir un leve atisbo de su chakra fluyendo lentamente en ella. Era sutil, pero podía sentirlo, sonrió asombrada. No pudo pensarlo demasiado y volvió a ser atacada. Solo consiguió cruzar sus brazos sobre su rostro.

—¡Arg! —exclamó con dolor.

Su distracción le valió un corte en el costado izquierdo de su abdomen. El hombre la observaba desafiante y sonreía con alevosía.

Eso la enfureció y pateó el suelo con su tacón, generando un gran cráter entre ellos y desestabilizandolos. Eran al menos unos diez hombres contra ella. Pudo notar como los niños corrían hacia sus madres intentando liberarlas de sus celdas.

Podía distraerlos por un tiempo, pero no sabía cómo dejaría ese lugar.

Intentó canalizar chakra en sus palmas para curar la herida en su abdomen, pero no lo consiguió. Solo pudo sentir un dolor atravesar todo su torrente sanguíneo haciéndola caer de rodillas.

Algo que aprovecharon sus atacantes y pronto fue golpeada en el rostro, para luego ser lanzada contra un árbol.

El golpe en su espalda le quitó el aliento y le costó volver a recuperar el ritmo de su respiración. Sintió cómo le faltó el aire por unos segundos, debe haber sido una costilla rota, pensó. Cayó de rodillas y el dolor se extendió desde su costado derecho hacia su brazo. Demonios, era la peor ninja de la historia.

Parecía que todo su entrenamiento había sido en vano, ahora estaba cansada y dolorida.

Su suerte ya estaba echada, y de cierta forma creyó merecerlo. No había logrado nada significativo desde que había "vuelto a la vida", nada que pudiera justificar su existencia. Solo se la había pasado quejándose de la presencia del peliazabache.

Quería traer a Sasuke de vuelta, pero ella fue quién lo alejó de todos, de forma tan insensible, en primer lugar. No era tan fácil rendirse y ya, aún había diez hombres tras ella, furiosos por haberlos interrumpido, y ella no era una cobarde.

Algunos corrieron hacia ella con claras intenciones de volver a golpearla y otros solo observaban el espectáculo con fascinación, ella se puso de pie nuevamente.

El dolor era pasajero, no iba a permitir que la mataran tan fácil, al menos debía conseguir salvar a las personas tras ella.

Sacó los kunais de su porta armas y se lanzó sobre ellos.

Uno de ellos intentó golpearla con su espada y ella la atrapó entre sus kunais, para luego golpear su estómago y dar una voltereta hacia atrás. Otro lanzó un dardo y ella logró esquivarlo para luego apoyar sus pies en un árbol y saltar sobre él lanzando sus kunai en su dirección. Distracción suficiente para poner una de sus manos en su hombro derecho y sentir el quejido estruendoso ante el crujido de sus huesos bajo su mano.

Sonrió ante su hazaña, pero el dolor que atravesó su mano, le indicó que usar su chakra nuevamente tendría un precio cada vez más alto.

Logró golpear a otro en el estómago dejándolo sin aliento y viendolo desmayarse al instante.

Su suerte duró lo que una respiración, cuando notó que un niño lanzó una roca pequeña hacia uno de los bandidos -suponía en un intento de ayudarla- y dos de ellos se voltearon a su encuentro molestos.

El niño retrocedió asustado e intentó correr, pero uno de ellos fue más rápido y lo tomó de sus solapas.

Corrió como si su vida dependiera de ello, logró esquivar por poco al otro hombre que observaba al niño y empujó con su cuerpo al que estaba apunto de hacerle daño, logrando que lo soltara.

El niño cayó al suelo y ella intentó ponerse de pie cuando sintió el filo del metal en su barbilla. Sus ojos se alzaron identificando el rostro de su agresor, un rostro común y vulgar, que no la intimidó lo suficiente para apartar su mirada.

El dolor en su cuerpo se hizo presente mientras ideaba algún plan que la sacara de esa situación tan estúpida. ¿Podría invocar a Katsuyu? No creía conseguirlo a tiempo.

Al menos había conseguido herir a varios de ellos, a lo que les tomaría varios días recuperarse.

Lo había intentado.

Esperó el golpe final con sus ojos aún enfocando a su agresor, su mirada seguía desafiante. Quería hacerles saber que no pediría misericordia.

Imbéciles.

Vio el filo de la espada en alto y esperó su siguiente movimiento.

Y ahí en su casi inevitable muerte, su último pensamiento fue sobre él peliazabache. Desearía haber alcanzado a pedirle perdón al Uchiha por su actitud infantil y mezquina, pero solo quedaría en sus pensamientos.

El hombre siguió con la espada en alto y se detuvo.

—¿Qué estás esperando, imbécil? —soltó molesta. Sus ojos no la observaban, pero vio la sorpresa reflejada en ellos. Pronto un sonido familiar, que erizó sus cabellos, se hizo escuchar. Tragó saliva con fuerza.

Volteó lentamente su rostro con su corazón latiendo a cien por minuto, la luz de un rayo se hizo visible tras ella y antes de confirmar sus sospechas, el hombre frente a ella desapareció. Observó a su alrededor confundida.

¿Qué demonios?

—¡AAAAAARG!

Intentó encontrar la fuente de su voz y vio al peliazabache luchando con los hombres en el lugar donde ella estaba anteriormente. Ahora ella se encontraba a varios metros.

—Sasuke… —Su nombre se deslizó de sus labios como un susurro.

Habían cambiado de lugar. ¿Cómo había hecho algo así?

Recordó que el peliazabache ahora poseía el Rinnegan, quizá ese poder era mucho más sorprendente de lo que creía. Parecía no tener problemas con sus agresores, sus movimientos eran veloces y ágiles, parecía que no le tomaban demasiado esfuerzo, pero pudo notar la ferocidad con que golpeaba a sus oponentes, aunque parecía estar conteniendose. ¿Cómo podía ella saber algo así?

No tuvo tiempo para cuestionar sus acciones, apenas había conseguido mantenerse despierta, la herida en su abdomen era profunda y estaba perdiendo mucha sangre, debía lucir horrible.

Se sentó y tomó desde un extremo la parte de arriba de su uniforme ninja y la desgarró para luego envolver su abdomen y hacer presión con su mano. Soltó un quejido lastimado, pero aguantó.

Debía ayudar a los niños a llegar hacia sus madres.

Se puso de pie, pero su cuerpo se tambaleó hacia los lados, avanzó como pudo hacia ellos. Había perdido mucha sangre en un acto imprudente.

Enfocó su vista en el peliazabache y se dio ánimo para avanzar hacia él, pero su cuerpo se sintió más pesado y cayó de rodillas contra el suelo.

Sus ojos siguieron sus movimientos y deseo con todas sus fuerzas poder canalizar un poco de chakra en sus heridas para poder luchar junto a él.

El sonido de la lluvia sobre ella de pronto fue audible. Intentó que su voz se hiciera escuchar, pero no lo consiguió.

Vio al peliazabache continuar luchando contra todos los bandidos sin problemas, pero la voz de los niños gritando por sus madres fue lo que le dio energía para volver a arrastrarse hacia ellos.

Soltó varios quejidos mientras usaba sus codos para empujarse hacia adelante.

—¡Vamos! — se alentó a sí misma. Su respiración estaba agitada, debía seguir moviéndose, pero el dolor atravesando su cuerpo y el cansancio, no eran de mucha ayuda.

Cerró los ojos, y lo volvió a intentar. Encuentra tu centro, Sakura. Enfócate. ¡Eres una ninja médico! ¡Alumna de la Quinta Hokage!

Se repitió un par de veces lo mismo en su cabeza.

Pronto vio a uno de los hombres acercándose a las jaulas para luego sacar a una mujer de ellas y con su espada cortarle el cuello sin miramientos.

Escuchó los gritos desgarradores de las mujeres y niños, y luego un zumbido en sus oídos, acaparando cualquier sonido.

Y eso fue lo que la hizo estallar.

-Fleurie - Breathe

—¡NOOOOOOO!

De un salto consiguió ponerse de pie y pudo sentir de inmediato la adrenalina recorriendo su cuerpo, ignorando el dolor que la había invadido antes. Sus pies se movieron por sí solos y se abalanzó hacía el bandido que había asesinado a sangre fría a la inocente mujer.

Pudo sentir la ira corriendo por su torrente sanguíneo y tomó al hombre -sorprendido de encontrarla frente a él de forma tan repentina- de su cuello, elevandolo con una fuerza descomunal.

Su gritó había alertado a Sasuke que se distrajo por un momento intentando observar en su dirección y recibió un corte en su brazo izquierdo. Soltó un gemido y volvió a enfocarse en sus enemigos, mientras su Sharingan intentaba encontrar a Sakura.

La pelirrosa observó por unos segundos al hombre en sus manos y solo pudo sentir desprecio y repulsión. Había fuego en su interior, podía sentirlo quemando su pecho, y extendiéndose hacia sus manos.

El chakra que solía ser verdoso, había tomado un color mucho más vibrante, un dorado que no pudo reconocer, pero se asimilaba cada vez más a una llama. Sintió entonces el miedo emanando del hombre, intentando de forma desesperada soltarse de su agarre.

Observó el cuerpo de la mujer desangrada en el suelo y tembló.

—¡Eres el demonio del que hablaban! — ignoró sus palabras sin problema y lanzó su cuerpo contra un muro con tanta ferocidad que lo derrumbó.

¿Demonio?

Lo vio intentando ponerse de pie fracasando y cayendo desmayado.

—¡AAAARG! — se lanzó otro hombre sobre ella intentando atacarla, pero su grito la había alertado y volteó golpeándolo en el pecho con su puño cargado de chakra. Escuchó el crujido de sus huesos luego de ese golpe y sonrió.

Otro hombre, aún más corpulento que los anteriores, entró en combate con ella, intentando golpearla en varias ocasiones, era veloz y le costó un poco más de trabajo hacerle daño. Traía un traje de metal que parecía pesado, así que cuando golpeó su abdomen, el material pareció absorberlo solo generandole un golpe doloroso del que se quejó.

—Te gustan los juegos, preciosa. Entonces juguemos.

Unió sus puños en los que traía unos guantes de lo cuales sacó una cadena con un material filoso al final y realizó círculos en el aire para luego lanzarlo hacia ella. Lo esquivó sin problemas y vio enterrarlo en el árbol tras ella, pero él sonrió de vuelta. Ella volteó observando el árbol y apenas consiguió notar la trampa en que había caído y cubrir su rostro para que los vidrios hirieran sus brazos. Su chakra recorrió su cuerpo de inmediato y sanó los cortes para luego lanzarse hacia él y golpear su rostro una y otra vez, él intentó quitársela de encima, pero cada vez que lo hacía ella volvía a lanzarse sobre él. —¡Suéltame, pequeña víbora!

La empujó, golpeando su abdomen y por fin alejándola. Ella no se quejó, en cambio se mantuvo observándolo con su mirada desafiante.

—¿No querías jugar?

—E-estás intentando defenderlos. Pero ellos no quieren eso. — la inflamación en su rostro le dificultaba hablar con fluidez y cayó sentado sobre el suelo.

Sus palabras la confundieron de forma inmediata. ¿Por qué le hablaba con tanta familiaridad?

—¿De qué estás hablando?

—No somos los únicos a los que ellos le temen.

Volteó su rostro hacia las mujeres y pudo notar como se encontraban en un rincón de sus celdas. Dio un paso hacia ellas y retrocedieron de inmediato, cerrando sus ojos.

¿Por qué…?

El hombre frente a ella sonrió al ver su rostro desconcertado, como si disfrutara haberla hecho dudar.

—Solíamos trabajar para alguien importante —comenzó a explicar —, hasta que tú te hiciste cargo de él. Nos pagó con estas mujeres, así que nos pertenecen. Los niños en cambio, otra persona los necesita y nos está pagando bastante por ellos, así que no te dejaremos llevártelos tan fácilmente.

—¿De qué demonios estás hablando? Ellos no son objetos. —La ira volvió a hacerse presente en ella y se acercó a él poniéndole su kunai en la garganta.

—¡Eso es! ¡Ahora sí estamos hablando! —sonrió, disfrutando su ferocidad — ¿No lo recuerdas? —hizo una pausa que la hizo enfurecer aún más y presionó su kunai contra su garganta. — Tú mataste a nuestro jefe.

Sus ojos se abrieron ampliamente y lo observaron desconcertados.

¿Yo maté a…?

Desorientada y aturdida por unos segundos, bajó el kunai que mantenía sobre el hombre. No quería creerle. No lo conocía, ni él a ella, ¿Entonces por qué su cabeza no dudó ni un segundo de sus palabras? ¿Por qué la ira que recorría su cuerpo no parecía disminuir?

El dolor en su sien se sintió como si su cabeza fuera a estallar y cayó de rodillas al suelo sin poder detenerlo, intentó en vano aplicar chakra, pero sólo empeoró, cegandola en un pestañear.

Su cuerpo flotaba en lo alto del cielo, parecía ser envuelto por un aura de color amarillento, que parecía fuego. Pronto notó que estaba envuelta en llamas, pero no sintió temor. Sus ojos parecían reflejar la misma intensidad y su rostro agrietado se iluminaba al ver a su alrededor. Su sonrisa se hizo presente y sintió el miedo inundando el lugar.

¡Protejan a los aldeanos! —escuchó que gritaron.

Observó con detenimiento su alrededor y notó la destrucción que se cernía bajo ella. Descendió con lentitud y pronto fue atacada por unos hombres que le arrojaban armas sin detenerse. Ella las esquivaba sin problemas, podía sentir el poder recorriendo sus entrañas.

Un hombre corrió hacia ella para enfrentarla y ella extendió sus manos en su dirección, pudo sentir su torrente sanguíneo fluyendo, sus articulaciones moviendose, sus músculos contrayéndose y relajándose, como si ella tuviera el control de su cuerpo, el temor en sus ojos no fue suficiente para detenerla, necesitaba más. Separó sus manos lentamente y luego de golpe las cerró. Como el polvo, el cuerpo del hombre se esfumó.

Se sintió invencible, como si nadie pudiese tocarla. Entonces volvió a extender sus manos hacia ellos una y otra vez.

No le temía a las llamas, ella era fuego.

¿Qué había hecho?

—Lo sabes, ¿no es así? — soltó un sonido burlesco y comenzó a caminar en círculos a su alrededor — Ellas nunca podrán olvidar el rostro de una asesina. Asesina que acabó con la vida de sus esposos, de los padres de sus hijos.

¿Esposos? ¿Padres? ¿Ella los mató? ¿Cómo? ¿Por qué?

Entonces un nombre se hizo presente en sus pensamientos. Uno que explicaba el fuego creciendo a pasos agigantados en su interior.

Haru. —susurró ella comprendiendo.

—Así te llaman. —dijo como si hubiera estado buscando esa palabra. —Nosotros solo somos el comienzo.

Seguía demasiado aturdida para ponerse de pie, por lo que no vio venir el siguiente golpe en su estómago quitándole el aliento y volteandola, para quedar boca arriba. Él aprovechó su debilidad, atravesando su espada en su abdomen y riendo con suficiencia. De su boca escupió sangre e intentó golpear al hombre frente a ella, que parecía aumentar la presión de la espada en su estómago. Observó el cielo grisáceo sobre ella. Le pareció acorde a la situación.

Al menos su chakra seguía fluyendo en su torrente sanguíneo. Debía moverse.

El sonido de un trinar de pájaros se hizo presente y vio al hombre con sus ojos ahora blancos caer de bruces hacia un lado, luego otro cerca de él. Ella tomó una bocanada de aire, pero la sangre brotando de sus labios la hizo toser y volteó su cabeza hacia un lado para no ahogarse.

—Sakura. — la preocupación en su voz, la hizo voltear su mirada y observarlo aliviada. Su perfecto rostro blanquecino le pareció surreal. Se había inclinado hacia ella para tocar su rostro, cosa que ella le permitió. Y sirvió de distracción para que él retirara el arma de su cuerpo. Ella soltó un sonido ahogado ante el dolor que la recorrió.

—¿Tu chakra? ella solo asintió y Sasuke le tendió una mano para que usara de apoyo mientras con la otra concentraba un poco de chakra en su abdomen.

Tomó su mano e intentó ignorar el cosquilleo que se hizo presente en diferentes lugares de ella, él pareció no notarlo y afianzó su agarre. Él recorría sus facciones y su cuerpo, mientras sentía que la ira se hacía presente al verla tan magullada y herida nuevamente.

El chakra que logró concentrar fue escaso, pero suficiente para detener casi todo el sangrado activo. Sus manos comenzaron a arder y supo que había excedido su uso. Había sido demasiado bueno para ser cierto.

Antes de dejarse llevar por el cansancio, extendió una de sus manos hacia las celdas que estaban cerca. Pudo distinguir el rostro confundido y temeroso de las mujeres observándola. Lanzó su chakra como si fuera un arma y rompió los candados que las mantenían encarceladas. Los niños corrieron despavoridos hacia ellas buscando su consuelo. Volteó su rostro rápidamente sin realmente creer merecer algún agradecimiento de su parte y pudo sentir la culpa inundando sus entrañas.

El peliazabache siguió observando con detenimiento sus movimientos y notó algo diferente en su rostro. Estaba triste, y evitó observar las celdas.

También pudo sentir su propia desesperación ante su estado, mientras las imágenes de ella en condiciones similares se hacían presentes. No mostraría debilidad ahora que ella lo volvía a necesitar.

Ella está viva, no dejaré que eso pase nuevamente. Se repetía una y otra vez intentando serenarse.

Pero, ¿Cómo protegerla si no podía estar cerca de ella?

Estaba apunto de desmayarse, pero antes de que cayera en la inconsciencia la tomó entre sus brazos y guió sus pasos buscando un lugar seguro. Luego se encargaría de los aldeanos.


Fire on fire - Sam Smith

Abrió los ojos con dificultad, pestañeando una y otra vez para lograr enfocar su vista. Sentía que su cabeza iba a estallar. Notó algo frío en su frente que parecía aliviar por unos segundos su malestar. No recordaba dónde se encontraba, su último recuerdo fue cuando estaba luchando con el hombre robusto y la había atravesado con su espada. Su cuerpo dolía increíblemente y entonces recordó que había logrado canalizar chakra en sus extremidades en unas ocasiones.

Su vista seguía borrosa y la noche se imponía sobre ella, aclarando sus pensamientos. Recordó la imagen de una cabellera azabache antes de cerrar los ojos. Y pareció volver a la consciencia.

—¡S-sasuke! — su voz había sonado más desesperada de lo que deseaba y se había incorporado bruscamente en el lugar que se encontraba.

Él aludido volteó en dirección a la voz que lo llamaba. Había despertado, pero al notar cómo soltaba quejidos y maldecía, supo que su estado no era el mejor. Su cuerpo no cooperó y pronto cayó de vuelta en su lugar.

—No te muevas. Tienes medicina en tus heridas, se volverán a abrir. — exigió.

—¿M-medicina? — volteó su rostro hacia su voz y pudo sentir el alivio recorriendo su cuerpo. ¿Estaba aliviada de haberlo encontrado? ¿O estaba aliviada de saber que no la odiaba lo suficiente para dejarla tirada desfalleciendo en el bosque?

Pero otra pregunta también daba vueltas por su cabeza. ¿Dónde habría aprendido sobre medicina?

Sus ojos enfocaron su rostro y luego su aspecto desaliñado. Traía puesta una playera que dejaba al descubierto sus fornidos brazos y le quedaba lo suficiente apretada para también notar el trabajo en su pecho. ¿En qué estaba pensando? No era el momento de fijarse en esas cosas. Apartó su mirada de inmediato harta de su cabeza desorientada.

—Hice lo mejor que pude. — volteó su rostro al sentir como el calor subía a sus mejillas luego de su mirada penetrante.

Su voz sonó sincera, y no tenía ganas de discutir algo sin sentido con él, así que solo se mantuvo en silencio en su lugar.

Nuevamente él había tenido la oportunidad de deshacerse de ella y no lo había hecho, en cambio apareció en ese lugar y la sacó de ahí. Claramente él no era el mismo Sasuke que recordaba y eso solo volvía todo más difícil. Había notado cómo su cuerpo reaccionaba ante el vago pensamiento de estar cerca de él y eso solo indicaba que debía mantenerse alejada de él lo más pronto posible. Necesitaba dejar de pensar en ello y terminar su cometido.

Observó a su alrededor y notó que se encontraban en una cueva, podía escuchar el sonido del fuego encendido cerca de ella. Su ropa empapada seguía en ella, pero él la había cubierto de algo que parecía una capa. En su frente había un paño mojado.

Sintió sus pasos acercarse a ella y volteó para notar que le ofrecía prendas secas para utilizar. Lo observó con cierta curiosidad.

Sasuke había aparecido y cambiado de lugar con ella para luchar contra esos bandidos. Y no tan sorprendentemente, había salvado su vida. Otra vez.

—¿D-dónde estabas?— soltó incapaz de contenerse por más tiempo.

Su mirada molesta lo confundió.

Su primer pensamiento fue creer que se refería a donde estaba antes de encontrarla, pero a ella no le importaba su paradero, ¿o sí? — todos estaban preocu…

—Una misión. — soltó. Pudo sentir su estúpido corazón bombear con más fuerza al notar que sí estaba hablando de su repentina desaparición.

—Ha pasado más de un mes, Sasuke. Pensé que tú…— él se mantuvo perplejo ante la mención de su nombre. Ya no era Uchiha, y su estómago le recordó lo fácil que era sentirse atraído por ella solo al escucharla decir su nombre. ¿Estaba molesta porque se había marchado? ¿Cómo debía interpretar eso? ¿Estaba preocupada por él?

—No soy tan fácil de matar. — respondió sin más, pero sintió la necesidad de explicarse. —Envié muchos cuervos a Konoha, pero por algún motivo nunca llegaron. No pensé que me tomaría tanto tiempo.

Quería saber a qué se refería. ¿Le tomó tanto tiempo olvidarse de ella? ¿Lo había conseguido? Ante ese pensamiento su estómago se apretó y sintió como si hubiera sido golpeada nuevamente. Sus emociones no la estaban ayudando y sentía que sus piernas cada vez eran más pesadas.

—¿Qué sucedió? — preguntó en cambio.

Sasuke la observó confundido, su mente proyectó la imagen de niños indefensos apunto de ser atacados y viéndose a sí mismo corriendo a su encuentro fallidamente, dos veces. No había podido protegerlos en ese momento. Luego estaba pensando en ella, como todos los días, y apareció frente a él luchando con esos hombres, herida, y su ira aumentó.

Él realmente quería proteger a esos niños. Pensó la pelirrosa, ignorando la parte donde él mencionaba haber estado pensando en ella.

—¿Están a salvo? — preguntó otra vez ante la nula información que entregaba el peliazabache. Él solo asintió con su cabeza y ella sintió cierto alivio, el que pronto fue reemplazado con la culpa que crecía en su interior, generando un peso en su estómago.

—Reconstruirán la aldea.

Fue una respuesta más seca de lo que esperó, pero no podía pedir algo más. Suficiente fue salvar su pellejo.

Sakura ignoraba que él había pasado noches en vela cuestionando su fracaso y su ineptitud al no poder proteger a esos niños, y de pronto ella aparecía frente a él luchando temerariamente y sin vacilar, protegiendolos. Llevaba semanas buscando su paradero y ella los había encontrado y de alguna forma le había permitido redimirse.

—Iré a buscar comida. — mencionó rompiendo el silencio que había seguido.

Parecía que tenía muchas cosas que decirle, pero no fue capaz de soltar una palabra para detenerlo en su lugar. Y solo pudo mencionar lo más evidente: —Gracias.

Vio su rostro sorprendido, que solo duró un segundo, y luego fue reemplazado por facciones indiferentes a las que estaba acostumbrada. Hizo una inclinación con su cabeza, aceptando sus palabras y dejó la cueva sin mirar atrás.

Ella se mantuvo en su lugar observando el techo de la cueva, donde podía notar el orificio que dejaba ver el cielo estrellado sobre ella.

Su abdomen dolía lo suficiente para no intentar sentarse en la roca que se encontraba, pero debía hacerlo para cambiar su ropa empapada y demacrada.

Con mucha dificultad y arrojando varias maldiciones, lo consiguió. Intentó normalizar su respiración y luego observó sus manos. Ambas estaban vendadas. Recordó entonces que había sostenido la espada con ambas. Vio la ropa que el peliazabache le entregó y en un impulso acercó su rostro a las prendas, el olor que emanaban, formó un cosquilleo en su estómago, que no comprendió. Notó entonces que la prenda tenía un estampado en la parte trasera. Tragó grueso al ver el símbolo del clan Uchiha, le pareció vagamente familiar, como si ya hubiera estado en esa situación. No quiso pensarlo demasiado y se cambió con la mayor rapidez que pudo, no había alternativa.

El peliazabache había proporcionado un ungüento, que por el olor y aspecto que tenía, era muy eficiente para curar sus heridas. Estaba levemente sorprendida porque supiera algo de medicina, y aún más porque la hierba que había utilizado era la que ella usualmente utilizaba. No quería darle muchas vueltas a esos pensamientos.

Debía concentrarse lo suficiente para conseguir concentrar chakra en sus palmas y curar la costilla rota que limitaba su respiración.

Recuerda todo lo que te enseñó Tsunade, Sakura.

Realizó varios intentos y nada sucedió, solo el dolor en sus antebrazos indicando que lo había intentado al menos. Lo había conseguido cuando fue atacada, por unos segundos.

Observó las llamas frente a ella con resignación.

Sasuke estaba junto a ella. Otra vez. Y la había salvado. Otra vez.

¿Qué demonios estaba haciendo ella ahí?

Se sentía como una idiota. Siempre dudando de él en cada movimiento que realizaba. Si tan solo pudiera quitar esa imagen amenazante de su cabeza, quizá no habría dirigido su ira sobre él. Quizá si recordara tan solo un momento del tiempo en que estuvieron juntos en el bosque, todo sería diferente.

Entonces lo recordó. Ella también era una asesina. ¿Acaso era diferente que Sasuke?

¿Cómo podía recriminarle su pasado si ella misma estaba podrida en su presente?

Él merecía al menos una explicación por sus palabras desdeñosas antes de que se marchara. Aunque existía la posibilidad de que no deseara nada de ella y solo estuviera cuidando de ella por cortesía.

Deseaba que fuera así, al menos tendría un motivo para mantenerse al margen de sus pensamientos ambivalentes sobre él. Quizá podría retomar su amistad.

Sacudió su cabeza y el dolor en su cuello la detuvo soltando una maldición. No le gustaba esa idea.

Estaba tardando en volver, y la ansiedad la estaba carcomiendo.

No sabía qué le diría al verlo o cómo comenzaría a soltar la culpa que la estaba dominando.

Intentó volver a canalizar chakra en sus palmas cuando escuchó su voz.

—¿Qué haces? Detente. — ordenó sin dudar.

Se detuvo y lo vio dejar la comida en el suelo y caminar hacia ella con rapidez. Estaba cada vez más cerca y sus palpitaciones aumentaron demasiado. No supo cómo reaccionar, ni qué decirle para que se detuviera y solo puso una mano entre ellos, la cual quedó tocando su abdomen. No pudo evitar notar que bajo sus dedos su abdomen parecía firme.

Ambos observaron su extremidad con detenimiento, y cuando ella notó su mirada intentó quitar su mano de inmediato, pero él fue más rápido y la sostuvo, para luego dirigirla hacia su pecho, a la altura de su corazón. Ella abrió los ojos ampliamente, sin comprender su acción. Parecía que su corazón se saldría de su pecho. Pero la incomodidad que espero sentir ante su toque, nunca llegó. Todo lo contrario, fue como si un imán empujara su cuerpo hacia él y tuviera que luchar por no disminuir aún más la distancia entre ellos. Podía sentir el bombeo igual de acelerado de su corazón, bajo sus manos. Él también estaba nervioso ante su cercanía.

Sasuke no quería invadir su espacio personal, pero al sentir su mano en su abdomen, sintió la necesidad de mantener su tacto, algo que fue más grande que él, e intentó empujar sus pensamientos indecorosos lejos. Solo pudo dirigirla hacia su pecho, para no dejar de sentir su tacto sobre él. Al ver su rostro sorprendido pensó en removerla de inmediato, pero pronto vio como relajaba sus facciones y lo observaba esperando una explicación, al tiempo que su mano bajo la suya aumentaba la presión sobre él.

Sus ojos se encontraron anhelantes, él sabiendo lo que deseaba y necesitaba y ella solo dejándose llevar por las sensaciones placenteras que recorrían su cuerpo. Pero antes de poder dar un paso más, ella sintió un dolor atravesar su mano, que estaba sobre él y cayó en la realidad. Aunque su cuerpo reaccionara de forma tan bochornosa frente a su presencia, debía mantener la compostura.

—Espera, sólo… — Un momento más. Quiso decir al notar que intentaba alejarse, lo que fue audible nuevamente para ella sin su conocimiento. Él no insistió y soltó su mano, dejando al descubierto una mancha, de lo que supuso era sangre, sobre su playera ahí donde ella había tocado.

Al notarlo se disculpó, pero él solo se volteó a buscar nuevos vendajes.

En todo ese momento, no había sentido ningún dolor físico atravesarla, hasta que él la soltó.

Como si nada hubiera sucedido, se volvió a acercar a ella y le pidió su mano, que ella le tendió inconscientemente. Lo observó quitar la venda que estaba empapada en su sangre y luego limpiar su herida, nuevamente abierta, con tanta delicadeza que su estómago se apretó y tragó grueso. Definitivamente él no era la persona que recordaba y no podía quitar su vista de él.

Y su cuerpo lo tenía claro, porque estaba segura que hubiera disminuído la distancia entre ellos sin detenerse. Así de confundida estaba sobre él.

Volteó su rostro hacia otro lado cuando él la pilló observándolo otra vez. No alcanzó a notar la sonrisa sutil que se deslizó sobre su rostro al notarlo.

—Esa aldea. — soltó, esperando iniciar una conversación tranquila y evadir lo sucedido. — la conocía desde antes.

No quiso intentar observar su rostro ante sus palabras, pero tenía la sospecha de que se había sorprendido ante esa información.

—¿A qué te refieres?

—Esos niños y sus madres...No sé cómo llegué ahí. Estaba en el bosque y luego solo… — quería encontrarte. Él recordó que lo mismo le había sucedido.

—Luchaste con esos tipos para salvarlos.

—Hasta que mi cuerpo resistió. — no le importó parecer débil ante él, estaba medianamente conforme con su desempeño. La limitación de su chakra era una gran desventaja. —Y luego tú…

—Los herí. — quiso consultar si esa era la palabra correcta o realmente había hecho algo más, pero se mantuvo en silencio. Observó curiosa su ojo que tapaba usualmente con su flequillo, pero que ahora podía ver como un destello violeta en la oscuridad. — Y luego aparecimos aquí.

—¿Cómo portales?

—No tienen el mismo aspecto de los que conozco.

A ambos les llegó la imagen de Sakura y Obito abriendo portales para encontrarlo durante la lucha con Katsuya.

Eso significaba que el futuro de esos niños y sus madres era incierto. Al menos existía la posibilidad de que hubieran conseguido escapar antes de que recuperaran la conciencia.

—Los niños que ví en mi sueño y no pude salvar, son similares. Los están hiriendo.

Notó la dificultad con la que había dejado salir esas palabras, y su rostro aquejumbrado. Quería tocarla, pero no tenía ese derecho. Y sin embargo seguía ahí frente a ella esperando que lo viera de otra forma.

Sintió su penetrante mirada sobre ella y elevó levemente su cabeza. Cuando sus ojos se encontraron ambos desviaron su mirada.

Una parte de ella le gritaba que él era importante para ella. Que no debía dejar que volviera a alejarse de esa forma. ¿Qué demonios le estaba sucediendo? Él no podía hacerla dudar de esa forma.

Quizá era momento de pedirle una disculpa.

-Shattered - Trading Yesterday

—Lo siento. —dejó salir antes de arrepentirse. Su rostro confundido la enfrentó y continuó. —Las cosas que dije… la forma en la que te he tratado desde que desperté…

—No lo hagas. — le suplicó. —No quiero tu compasión.

El odio que tenía por él y sus palabras fueron lo que lo mantuvieron alejado todo este tiempo. Si ella se disculpaba podría significar que le importaba su estado, y sería aún más difícil tenerla cerca.

—Te fuiste. — y no podía dejar de pensar en que era su culpa.

—Creí que era lo mejor… para todos. —había mantenido su mirada en el suelo, pero la levantó para encontrarse con sus expectantes ojos jade.

—Yo también. Pero…

—Espera hasta que estés completamente curada, luego me iré. — la interrumpió, su rostro volvió a ser sombrío. Y ella se volvió a arrepentir de sus palabras. Lo vio ponerse de pie, pero no quería dejar la conversación ahí.

—Realmente no creí que fueras alguien importante para mí. — mencionó sin creerlo aún. Pasaron varios segundos donde el peliazabache se mantuvo de pie y ella solo podía observar su espalda. Vio la tensión disiparse lentamente al escucharla. — ¿Qué es esto? ¿Qué está sucediendo entre nosotros?

—Ya te respondí esa pregunta. ¿Crees que algo cambiaría si lo escucharas de mí? — su voz no fue tosca como creyó, sino suave, como una caricia y ella no pudo responder.

—Yo…

—Apenas puedo estar cerca de tí.

En otra circunstancia esas mismas palabras la habían enfurecido, a tal punto de gritarle de vuelta que era un idiota, pero ahora que sabía el verdadero significado tras ellas - o al menos sabía que no la consideraba una molestia en su vida- habían adquirido un significado totalmente diferente. Podía afirmarle a Naruto que le había roto el corazón al peliazabache, pero teniéndolo frente a ella, parecía surreal. Y luego soltó las palabras más egoístas que podía mencionar.

—Vuelve a la aldea. — lo vio dar un respingo en su lugar. Y se tomó unos segundos para responder.

—¿Por qué?

—Te necesitan ahí. Eres uno de los más fuertes. — no podía decirle que quería que volviera, y que, de forma egoísta, no quería perder su rastro. Y no podía decirlo sin generar falsas expectativas. Menos le diría que Naruto estaba sufriendo de los nervios sin saber su paradero, sabía que él lo sospechaba, pero eso solo lo alejaría más.

—Me necesitan donde pueda serles de utilidad y eso estoy haciendo.

—No tienes que verme muy seguido. Puedo ir de misión cuando tú no lo estés y viceversa. —mencionó estúpidamente. Y él volvió a voltear en su dirección.

—No tienes idea de lo que hablas. —dio unos pasos hacia ella —No tienes idea lo importante que eres para mi. — otra vez su estómago se apretaba y al mismo tiempo un cosquilleo subía por su pecho ante sus palabras. Era algo casi obvio que le gustaba el peliazabache, su cuerpo era el primer delator. —¿Esa es la respuesta que buscabas?

Egoístamente, sí.

Quería besarlo. Estaba tan cerca de ella que sería lo más sencillo del mundo. Pero debía ser más sensata. ¿Qué haría después de eso?

—Sé que aún estoy a tiempo… algo que pueda decir para que vuelvas.

—¿Qué quieres de mí, Sakura? — vio la desesperación atravesando su mirada mientras volvía a estar muy cerca de ella. Y sintió su pecho siendo aplastado. — Intenté alejarme, pero estás aquí.

Su corazón pareció salirse de su pecho y su estómago revoloteó. Demonios, no otra vez.

Nunca se hubiera imaginado ver a Sasuke de esa forma, tan expuesta frente a ella. Podía ver en sus ojos muchas emociones dirigidas a ella. ¿Por qué a ella? ¿Era su forma de buscar redención? ¿Por qué no podía dejar tanto rodeo y aceptarlo?

La respuesta era obvia, temía no poder corresponderle con la misma intensidad y hacerle más daño. Porque de la misma forma que anhelaba su cercanía, temía su toque letal.

—No podemos estar juntos, Sasuke. — soltó.

Sentía que debía decirlo, no quería darle falsas esperanzas.

Sasuke sintió como si un puñal hubiera sido clavado en su pecho, desde que despertó las palabras de la pelirrosa solo parecían atacarlo y dejarlo expuesto, como una herida que nunca sanaba.

—Dime que es porque no te gusto, o que sigo siendo la peor escoria de este mundo y no me quieres cerca. Por favor, dime que me odias. — suplicó, era la única forma de alejarse definitivamente, sin pensar que estaba ahí por él.

Necesita escuchar que su odio por él era real y que no merecía algo tan malditamente bueno en su vida como su compañía eterna.

Lo vio intranquilo, vulnerable. ¿Qué había hecho con él?

—Sé que lo dije en algún momento, pero no te odio, Sasuke. Mentí.

El dolor en su pecho pareció menguar y solo pudo ofuscarse. No sabía si sentir alivio o resignarse.

—¿Qué significa eso? — Verlo de esa forma le estaba apretando el pecho y se sintió como la peor persona del mundo.

—No lo sé… — ni ella lo comprendía del todo.

—Sabes que no es fácil para mí, tenerte tan cerca y no poder…

Se detuvo, ya estaba mencionando demasiado. No quería imponerle una carga más grande.

—¿No poder qué? —tocarte. Sus mejillas adquirieron un color rojizo al leer sus pensamientos. Sus ojos la observaron con anhelo, pero ella no pudo devolverle la mirada.

Estaba ocultadole algo. Lo pudo notar en su rostro y su mirada evasiva. Pero nada sacaba con insistir. Ella no confiaba en él de esa forma.

—Sé que no recuperarás la memoria. Y yo sigo siendo un completo extraño para tí.

Su pecho se apretó aún más fuerte. No quería herirlo de esa forma, pero tenía que convencerse que era peor dañarse el uno al otro nuevamente.

—Lo siento. — deseaba recuperar sus recuerdos, pero existía la posibilidad de que nunca sucediera, no podía correr riesgos — Solo quiero que vuelvas a Konoha. Es tu hogar.

Lamentó sus palabras por tercera vez, necesitaba cerrar la boca. Estaba siendo egoísta y poco empática.

—Konoha no es mi hogar. Tú lo eras. —susurró. Su respiración se agitó y su corazón pareció saltarse un latido. Estaba desafiando su cordura. Perdería en cualquier momento si se dejaba llevar.

—Sasuke… — quiso dar un paso hacia él, pero él retrocedió dos.

¿Por qué sentía tanta nostalgia de ella si la tenía frente a él? ¿Cómo podía sufrir su ausencia si estaba ahí presente?

—Solo quiero estar lejos de ti. — mintió cruelmente.

Sus palabras le dolieron más de lo que le gustaría admitir, y la pelirrosa sintió como si múltiples kunais la atravesaran, pero no estaba en posición de protestar. Ella lo había provocado.

Sasuke solo podía pensar en sus palabras una y otra vez. "No podemos estar juntos". ¿Por qué?

—No sé por qué. — respondió a su pregunta implícita.

Su rostro lucía calmo, pero podía notar la tristeza en sus ojos.

No podía explicarle por qué se rehusaba a la posibilidad de su compañía, quizá su corazón estaba tan roto que solo podía rechazarlo.

—Cuando curen tus heridas seguiré mi camino y tú puedes volver a Konoha. Estoy seguro que no me necesitarás para entonces.

Supo que ese era el final de la conversación. Y se dispuso a recostarse en la dura roca.

El fuego que alumbraba el lugar parecía perder fuerza lentamente. Así como Sasuke volvía a salir de la cueva sin rumbo fijo.

Entendió que la única forma de dejar de hacerle daño era alejarse de él por completo, o eso creía ella. Lo sentía mucho por Naruto, pero finalmente estaba viendo al peliazabache como realmente era. Y así como él deseaba su bienestar, ella también se encargaría de no seguir hiriendolo de esa forma.


Feliz navidad, feliz año nuevo y feliz 2023!

Tenía planeado subir este capítulo como regalo de navidad, pero sucedieron cosas… y no lo conseguí.

La canción principal de esta historia es Shattered de Trading Yesterday y como notaron fue incluída en este capítulo, implica que hemos llegado al punto fulminante y desde aquí en adelante todo puede suceder.

No es fácil dejar atrás recuerdos de tu primer amor, y Sakura parece estarlos recuperando lentamente, pero sus dudas solo alejarán aún más al peliazabache.

Espero poder actualizar más seguido, pero he tenido muchos bloqueos de escritura, aunque este capítulo es mucho más largo que los otros.

Como siempre agradecida de todos su reviews y espero sigan atentos a esta historia que aún queda mucho por recorrer.

Au revoir!