Nota: esta semana no me ha dado tiempo a seguir con la historia, estoy muy liada con la uni y con dos cursillos online que estoy haciendo por mi cuenta (que se le va a hacer soy una chica emprendedora jaja), aún sigo teniendo sólo ocho capítulos. Prometo que este finde escribiré alguno más. Espero que os guste.
Capítulo 3
Los días iban pasando, y sin el equipo de animadoras Quinn se sentía desolada, ahora tenía mucho tiempo libre que no sabía como ocupar. Para colmo, Brittany y Santana habían dejado de hablarle. Había pasado de ser la chica más popular del instituto, a ser una doña nadie, una paria social. Su reputación estaba por los suelos. Que la acusaran de confraternizar con el enemigo le había causado un daño irreparable.
En ese momento se encontraba en las pistas deportivas, haciendo un poco de ejercicio, no quería perder su figura, era lo único que le quedaba de su antigua vida. Fue cuando vio a Brittany, dirigiéndose al gimnasio, era la hora del entrenamiento. Lo raro era que iba sin Santana, así que decidió aprovechar la ocasión para hablar con ella.
¡Brittany! ¡Espera! – dijo mientras hacía un spring hasta llegar donde estaba.
No puedo hablar contigo. Tengo que irme – dijo velozmente, intentando escabullirse, pero Quinn la agarró del brazo para que se detuviera.
¿Por qué no puedes hablar conmigo? ¿Qué es lo que te he hecho, Brit? – dijo mirándola con una triste mirada- Somos amigas ¿No es así?
Sí, pero… - dijo dubitativa.
Pero… ¿qué? ¿qué es lo que pasa?
No puedo decírtelo… Santana me hizo prometer que no te lo diría.
¿Santana? – inquirió confusa – Sabía que quería mi puesto en las animadoras, pero no me imaginé que llegará a tanto.
No es eso, Quinn, ella no es mala persona, solo está asustada. No quería hacerte daño, pero Rachel la obligó. No le gusta que la gente hable a sus espaldas. Es más sensible de lo que parece.
¿Todo esto fue idea de Rachel? – dijo cerrando uno de sus puños – No le bastó con quitarme a mi novio, también ha tenido que arrebatarme el único papel importante que tenía en este estúpido instituto.
Quinn se marchó enfurecida. Brittany se quedó recapacitando, no estaba segura de haber hecho lo correcto al contarle todo aquello. Siempre se liaba cuando la gente hablaba con ella y nunca estaba segura de lo que decía. Por eso, le gustaba que Santana estuviera a su lado, protegiéndola de si misma y de su estupidez, aunque sabía que en algunas ocasiones Santana no era el angelito que ella quería que fuera y se aprovechaba un poco de su inocencia infantil.
Quinn anduvo por los pasillos del instituto buscando desesperadamente a Rachel, la rabia la consumía por dentro. Finalmente la encontró en el auditorio, estaba sentada en un piano, y estaba cantando algo muy emotivo. Al acercarse un poco más, vio que estaba llorando. – Sí que se emociona la entupida esta cada vez que canta – pensó – Yo si que le voy a dar razones para llorar - . Quinn decidió dar la vuelta para sorprenderla por la espalda. Salió por uno de los laterales del escenario, sin hacer ruido y cogió a Rachel por el hombro, la hizo girar bruscamente hasta que sus ojos la miraran y la cogió rápidamente del cuello. La miró fijamente, Rachel seguía llorando. Eso le resultó extraño, dejar que ella la viera en ese estado, algo no le cuadraba. Quinn comenzó a gritarle.
Eres una puta, Berry. ¿Te creías que no me enteraría de lo que has hecho? – dijo con un tono amenazante. Le hubiera gustado que Rachel no estuviera berreando, para poder hacerla llorar por si misma.
Déjame tranquila, no estoy de humor para hablar de tus tonterías adolescentes –dijo haciendo un leve gesto para intentar controlar sus lágrimas.
Te vas a arrepentir, esto no va a quedar así – levantó su mano para golpear a Rachel.
Adelante, venga, hazlo. Golpéame si tanto lo deseas, me da igual.
No seas tan engreída, lo haré si me provocas – que Rachel le dijera algo como eso la hizo detenerse. Algo no iba bien, la estaba amenazando, todavía la tenía sujeta por el cuello y ella no había hecho ningún intento por liberarse - ¿Por qué lloras? – preguntó finalmente. Rachel bajó la mirada, se notaba un rastro de culpa en sus ojos. Quinn sintió pena por ella. Era la primera vez que Rachel Berry le provocaba un sentimiento como ese, verla tan vulnerable le inspiraba lástima y eso era algo que no le ocurriera muy a menudo.
Es mi padre… - dijo tragando saliva. No le gustaba Quinn, pero era la única persona que estaba con ella en ese momento, y necesitaba compartir con alguien lo que le pasaba – ayer tuvo un accidente por mi culpa – dijo derramando nuevas lágrimas que se deslizaron por su cara hasta caer en la manos de Quinn, que aún tenía amarradas a su cuello – Había quedado con Finn en la tarde de ayer, mi padre me prohibió salir porque había suspendido un examen y decía que tenía que estudiar más. Yo no le hice caso y me escapé. Supongo que él subiría a mi habitación a ver cómo estaba o a traerme algo de comer, se dio cuenta de que yo no estaba y salió a buscarme. – Sus lágrimas eran cada vez más abundantes. Quinn escuchaba expectante - Cuando ya estaba llegando a la casa de Finn, un conductor ebrio embistió su coche y ahora está herido en el hospital. Tiene una contusión en la cabeza, una pierna y un brazo rotos.
Vaya… - fue lo único que consiguió exclamar Quinn.
La situación por la que estaba pasando Rachel era ya bastante mala como para seguir con sus amenazas. Los ojos de la chica, que habían permanecido bajos durante todo el relato, volvieron a alzarse para volver a mirarla. Ver esa mirada destrozada hizo que Quinn sintiera algo muy extraño en su interior. Un impulso hizo que sin darse cuenta su cara se acercase más a la de ella, y le diera un tierno beso en los labios. Cuando se dio cuanta de lo que estaba haciendo, se separó inmediatamente, soltando su cuello.
¡Oh, Dios mío! – dijo ruborizada, llevándose una mano a la boca – Quinn se giró para largarse de allí, eso era demasiado para soportarlo.
Justo cuando iba a darse la vuelta para marcharse, Rachel la inmovilizó agarrando su cabeza y la besó apasionadamente. Sus bocas se movían frenéticamente, la lengua de Berry topó con los labios de Quinn, la cual abrió para dejarlos entrar. Sus lenguas jugueteaban la una con la otra. Fabrai empezó a besar el cuello de Rachel, mientras las manos de esta acariciaban su espalda. Quinn acercó su cuerpo al de la morena, apoyando sin querer una de sus manos en las teclas del piano, lo que provocó un sonido agudo que hizo que las dos chicas se sobresaltasen, dándose cuenta en ese momento de lo que estaban haciendo.
Nota2: Después de esto espero que me comentéis algo positivo jaja o podeis insultarme por haber dejado la situación a medias, pero hacerlo con gracia XDD
