Capítulo 4
Quinn llevaba varios días, concretamente una semana y media sin saber nada de Berry, no es que le preocupara ni nada, o eso mismo se decía a si misma, es que todavía quedaba una conversación pendiente. Rachel había conseguido que todo el instituto la odiara. – Si ella me ha quitado todo lo que es importante para mí, yo le quitaré lo que es más importante para ella – pensó – El Glee Club -. Esa misma mañana, se presentó en el auditorio, donde estaba el profesor encargado del club, el señor Schuester.
Disculpe – dijo toda lo respetuosa que pudo – quiero unirme a su club – el señor Schuester la miró, dejando a un lado las partituras que tenía en la mano.
No imagine que te fuera esto de cantar, Quinn – dijo un poco sorprendido.
Canto en la ducha, y no se me da nada mal – concluyó.
Está bien, por norma general puede unirse cualquier persona que lo desee, pero me gustaría oír tu voz – Quinn asintió - ¿Qué te apetece cantar?
"I fell pretty/unpretty" de West Side Story.
Una canción fantástica
El señor Schuester sacó una guitarra y comenzó a tocar. La voz de Quinn inundó el auditorio.
Tienes una voz muy agradable – comentó una vez acabada la canción – Estas admitida.
Gracias, señor Schuester – dijo mientras esbozaba una pequeña sonrisa – No sabe lo que esto significa para mi.
Al día siguiente se presentó puntual al ensayo, nunca había cantado en público, estaba un poco nerviosa, pero no le importaba.
¿Qué hace ella aquí? – pregunto Artie, un chico en silla de ruedas –
Va a empezar a ensayar con nosotros – dijo el señor Schuester.
No debería dejarla, señor Schu, ella siempre se ha portado muy mal con nuestro club – se quejo Tina, una joven asiática.
Es verdad, me ha tirado un montón de granizados, de todos los sabores – replicó Mercedes.
Chicos, chicos, relajaos – dijo el señor Schuester levantando las manos en señal de tranquilidad - Ella nos va a ayudar a ganar el estatal.
Seguro que es una espía, está acostumbrada a ello, por eso la expulsaron de las animadoras – Respondió Puck, un tipo con aspecto de malote que jugaba también en el equipo de fútbol – No me fío de ella.
¡Ya vale!, chicos vamos a darle una oportunidad. Ahora que Rachel no está, necesitamos otra voz.
Al escuchar aquello, Quinn se quedó helada. No podía evitar pensar en lo que le habría podido ocurrir a Rachel. Se había apuntado a ese estúpido club de apestados para nada. Si no podía vengarse de Rachel Berry, no pintaba nada allí. No obstante, y para no parecer una idiota delante de la clase, decidió quedarse, al menos durante ese día. Quizás fuera divertido. Y si no le gustaba, siempre podría ir a ver a la entrenadora, la cual odiaba ese club y contarle todo lo que allí se cocía, quizás así, la dejara volver al equipo. Quinn se sentó al lado de Kurt, un chico de piel blanquecina, que parecía el más amable de todos los que estaban allí. Quinn intentó hacer migas con él, pero se mostró algo reacio.
Hola, soy Quinn – se presentó intentando romper el hielo.
No te molestes, todo el mundo sabe quien eres, y todos sabemos que estas aquí porque te han echado de las animadoras, y como sientes que tu vida es patética, no se te ha ocurrido otra cosa mejor que ir a donde se encuentran los más patéticos de todo el instituto.
Vaya… - dijo sorprendida – yo solo quería hablar con alguien.
Y luego me romperás el corazón – dijo con un tono burlón – Soy Kurt Hummel –dijo extendiéndole una mano – Bienvenida al club, aunque no creo que dures mucho aquí.
¿Por qué? – le estrechó la mano – Se cantar y además lo hago bien.
No pongo en duda eso, querida, pero en cuanto vuelva Berry seguro que te largarás. Tú y ella sois polos opuestos, enemigas por naturaleza, todo el mundo lo sabe, t a diferencia de ti, ella a nacido para esto, ella ha nacido para cantar, para ser admirada. Solo queda que vuelva pronto.
Si es tan buena como dices, ¿Dónde está ahora? ¿Es que se cree tan buena como para saltarse los ensayos?
¿No te has enterado? – dijo el chico algo sorprendido. Quinn hizo un gesto con la mirada para que continuara hablando – Uno de sus padres tuvo un accidente de coche, y ella lo está cuidando mientras que el otro trabaja.
Ah, era eso – dijo aliviada – entonces va para largo
Eso me temo, y por eso estás tú aquí, para que seamos doce y podamos presentarnos al estatal. Aunque no tengo muchas esperanzas de ganar, Berry era la voz principal y sin ella, el equipo pierde mucho.
Esas palabras hicieron que a Fabrai se le encendiera una luz en su cabeza. Eso era lo que tenía que hacer, conseguir ser mejor que Rachel, desbancarla de su poder musical, hacerla quedar en un segundo plano. Cuando una estrella no puede brillar, se apaga.
Nota: Sí, ya lo sé, parece que la historia ha dado un paso atrás, pero todo tiene su explicación, y no, no es un sueño. Como compensación, y que no sirva de precedente, prometo subir otro capítulo el miércoles y otro el viernes, Por favor, no me matéis XDDD
