Capítulo 5
En dos semanas, la voz de Quinn había mejorado enormemente. Había contratado un profesor de canto, se cuidaba mucho la garganta y se pasaba la mayor parte de su tiempo libre practicando.
El señor Schuester estaba impresionado con sus progresos, decía que era muy difícil avanzar tanto en tan poco tiempo. Ya había cantado dos solos en el club, y el profesor le había comentado que, quizás, podría ser la voz principal en el concurso estatal. Quinn estaba consiguiendo lo que se había planeado, arrebatar a Rachel Berry lo que ella más quería, su estrella.
Quinn había preparado una canción alucinante para ese día, era una sintonía preciosa, la cual estaba segura de que le conseguiría el ansiado solo del estatal. Además, había conseguido ser apreciada por casi todos los miembros del club. Todo estaba saliendo a pedir de boca.
Para su sorpresa, cuando entró en el aula, se encontró a Rachel hablando con el señor Schuester, se quedó paralizada en la puerta, observando como la pequeña bastarda sonreía ajena a todo lo que se le venía encima. Quinn se apresuró a sentarse al lado de Kurt, fue entonces cuando Berry se dio cuenta de su presencia.
- ¿Qué hace esta aquí? – dijo señalando a Quinn, ruborizándose levemente.
- Estoy en este club – respondió sin darle mucha importancia – Y, además, soy muy buena – intentó picarla.
- No seas absurda, puede que se te de bien cantar, pero yo tengo algo que tú no.
- ¿y qué es eso tan importante? – dijo con aire burlón.
- Pasión – respondió tajantemente – eso es algo de lo que tu careces, tú nunca has sentido pasión por nada, nunca te ha gustado tanto algo como para llorar de felicidad, como para sentir que el corazón se te sale del pecho de lo rápido que te late. Yo siento eso cada vez que canto un solo.
. ¿Siempre que hablas sueltas esos discursitos sin sentido que no le importan a nadie?
Rachel no respondió a esto, simplemente la ignoró, sentándose lo más alejada que pudo de ella. Quinn, por su parte, se quedó ensimismada mirando al horizonte, era verdad que nunca había sentido todo eso de lo que hablaba Rachel, esa pasión incontrolada era algo totalmente desconocido para ella. Nunca se había dado cuenta hasta ese momento, y eso la hizo sentirse vacía.
Will Schuester dejó que Quinn cantará esa canción que se había preparado. Ese era un buen momento para demostrarle a Rachel la pasta de la que estaba hecha, y quedó gratamente complacida al observar, en un momento de su actuación, como Rachel la miraba boqui-arbierta.
- Eso ha estado genial, Quinn – dijo el profesor con una amplia sonrisa en sus labios - ¿Alguien se atreve a cantar algo después de esta fantástica interpretación?-
Rachel no tardó ni medio segundo en situarse en medio de la sala. No había preparado nada especial, pero estaba dispuesta a demostrarles a todos que nada había cambiado desde que se marchó para estar con su padre, de hecho, todas las tardes le cantaba algo en un concierto improvisado. Su padre había pagado y soportado muchas horas de canto, y le complacía ver a su hija entonar canciones una y otra vez.
La potente voz de Rachel resonó con fuerza en las paredes, su melodía se sentía especial. Quinn había cantado fenomenal, pero era verdad lo que decía Rachel, le faltaba pasión, y de eso se dio cuenta, nada más oír la primera palabra que salió de la boca de la morena en aquella maravillosa canción. Quinn nunca había escuchado cantar a alguien con tanta convicción, con tanto espíritu. Esa fogosidad que desprendía Rachel en aquel momento, contrastaba enormemente con aquel día en que la vio llorar en el auditorio, hay se mostraba tan débil, tan asustada y ahora estaba enfrente suyo, conmoviéndola de otra manera mucho más positiva. Sintió que el corazón se le aceleraba, notaba palpitaciones en las puntas de sus dedos. Sus ojos se habían clavado en el rostro de Rachel, su boca se había entreabierto y uno de sus pies seguía el ritmo de la música.
- Vaya, Rachel, veo que sigues siendo la misma – dijo alabándola el señor Schuester - Esto es fantástico, tenemos grandes posibilidades ante el estatal.
Rachel sonrió ampliamente. El haber escuchado a Quinn la había puesto algo nerviosa. Tenía que reconocer que la chica tenía una buena voz, y al añadir lo atractiva que era, le podría sumar muchos puntos para hacer el solo del estatal.
- Tengo buenas noticias – dijo alegremente el profesor – Quinn y Rachel cantarán un dúo en el estatal. Estoy seguro que ganaremos.
Ambas chicas se miraron y al unísono protestaron.
- No puede hacer eso, es una chica insoportable – dijo Quinn
- Ella es una mala persona, señor Schu, no me obligue a cantar con ella – replicó suplicante Rachel.
- La decisión está tomada, cantareis juntas. Yo soy el profesor y sé que es lo mejor para el grupo. Además, así podréis arreglar vuestras diferencias. Al final me estaréis agradecidas.
- Lo dudo – dijeron ambas al mismo tiempo.
- ¿Veis? Ya empezáis a congeniar – dijo intentado hacerse el gracioso.
Las dos volvieron a mirarse.
Nota: Pido paciencia, prometo que en un par de capítulos más veremos algo más de acción. No quería que todo fuera muy deprisa, prefiero que las cosas se desarrollen poco a poco.
Nota 2: El próximo capítulo lo subiré el viernes. Esta vez toca algo de Brittana
