Nota. La próxima semana no voy a poder subir ningún capítulo. Es fiesta en España y durante esos días no voy a poder disponer de Internet. En compensación, hoy subiré dos capítulos: el 6 y el 7. Disculpad las molestias.

Capítulo 6

Tras la expulsión de Quinn del club de animadoras, Santana había conseguido ser la líder. Esa sensación de poder le gustaba mucho y no se arrepentía en absoluto de su trato a Quinn. De hecho, creía que se lo tenía demasiado creído, y que ya iba siendo hora de que alguien le bajara los humos.

Cuando se enteró de que Quinn se había unido al club Glee, pensó que ya no se podía caer más bajo, ahora estaba con los más pringados del instituto, mientras que, por el contrario, ella era una de las chicas más populares y envidiadas del instituto. No obstante, no se sentía feliz del todo. Desde que tuvo aquel sueño subidito de tono con Brittany, no había podido pensar en otra cosa. ¿Qué significaba exactamente aquello? ¿Acaso se estaba enamorando de una chica o lo que es peor, de su mejor amiga?

Santana acudió puntual al entrenamiento, como cada día. Hoy les tocaba practicar el que sería uno de los números que representarían en el concurso estatal, y tras unos ingeniosos pasos, las animadoras formaron una pirámide humana, siendo Santana su ficha más alta. Brittany salió de detrás de la figura, poniéndose en primer plano del escenario y comenzó a bailar en solitario. Santana, que aún estaba suspendida en lo alto, se quedó embelesada observando los ágiles movimientos de su compañera – Joder, que bien se mueve – pensó. Estaba tan absorta mirando el movimiento hipnotizante de la rubia, que sin darse cuenta puso un pie en mal sitio, desequilibrándose y cayendo al suelo. Brittany corrió rápidamente en su ayuda, aunque no supo que hacer una vez llegó hasta ella.

- ¿Estás bien? – dijo arrodillándose en el suelo.

- Me duele un poco el tobillo – dijo observando el rostro de su amiga.

Desde aquella noche en la que soñó con ella, había tratado de evitar acercarse demasiado a Brittany, y ahora que estaba tan cerquita, no podía evitar pensar en lo que pasaría si le diera un beso. Brittany se acercó un poco más, puso su mano en el hombro de Santana, a lo que la morena respondió levantándose abruptamente. No quería que su amiga la tocara, porque cada vez que lo hacía sentía que se ponía nerviosa, le faltaba el aire y casi tartamudeaba, y no podía permitir que Brittany se diera cuenta de eso, no quería hacer nada para que su mejor amiga se alejara de ella, no podría vivir sin ella.

Nada más ponerse en pie volvió a caer, el dolor que le producía la torcedura no le permitía apoyar el pie. Pero está vez Brittany estaba allí para protegerla, la agarró por la espalda, dejándola casi en suspensión, e intentó incorporarla. Luego, pasó uno de sus brazos alrededor de su cuello y la ayudó ir a la enfermería. Santana estaba acalorada, su pulso se aceleraba por momentos, la enfermera lo notó y le preguntó si se sentía mareada. Santana negó con un suave movimiento de cabeza.

Justo cuando la enfermera estaba acabando de vendarle el pie, apareció Sue Sylvester con cara de pocos amigos y, sin mediar palabra, la expulsó del equipo de animadoras.

- Pero, ¿Por qué? – dijo indignada Santana.

- Tienes un esguince, no vas a poder caminar en dos o tres semanas y no me vas a servir para ganar el estatal. Quizás cuando te cures, si no te han quedado lesiones graves puedas volver, mientras tanto estás fuera, necesito un equipo que rinda a la perfección. No puedo permitirme errores.

- El médico ha dicho que solo serán cinco o seis días

- Dos días, dos semanas ¿Qué más da? A lo mejor después del estatal te dejo volver.

- Pero he trabajado duro para estar en la cima

- Y te has caído – concluyó tajantemente Sue.

Después de tanto tiempo entrenando y esforzándose, no podía creer que todo terminara así. Puedes estar toda la vida para conseguir algo y en un suspiro perderlo. No había otra cosa que la cabreara más que le quitarán lo que era suyo, y Sue Sylvester, esa narcisista egoísta, se estaba ganando un puesto de honor en la lista negra de Santana López.

Después de estar tanto tiempo con la entrenadora, Santana conocía perfectamente sus preferencias y sabía que sólo podía hacer dos cosas para fastidiar realmente a Sue, y ninguna de las dos eran de su agrado. La primera era asesinar o secuestrar a su querida hermana, pero ella no tenía la culpa de que Sue fuera una desgraciada y, además, no le apetecía pasar sus años de juventud encerrada en una prisión, que con lo buena que estaba a saber lo que le iban a hacer. La segunda clave era el Glee club, que había estado en el punto de mira de Sue desde hacía bastante tiempo. No le quedaba de otra, si quería que Sue sufriera y le devolviera su antiguo puesto de animadora, tenía que unirse a los fracasados del Glee Club. Pensó que con su popular y hermosa presencia en ese club de perdedores, quizás les hacía un favor, y podía evitarles más humillaciones. Al final acabarían agradeciéndoselo.

Tal y como tenía planeado, ese mismo día y con las muletas ayudándola a caminar, se presentó ante Will Schuester y le ofreció sus servicios como cantante principal.

- Lo siento Santana, pero las cosas aquí no funcionan así - dijo el señor Schu.

- ¿A qué se refiere? Soy guapa, tengo un cuerpo de infarto, canto como un ángel salido del infierno, tengo carisma y soy muy popular - replicó la ex-animadora.

- No puedes pretender que nada más llegar te dé la voz principal. Puedes entrar al club si lo deseas, pero tendrás que esforzarte si quieres conseguir lo que me propones - dijo con un razonamiento bastante acertado.

Santana aceptó a regañadientes, ya que el verdadero propósito de su misión era putear todo lo posible a Sue, y no conseguir el papel principal.

Poco después empezaron a llegar el resto de integrantes del club, todo el mundo conocía a Santana, y no precisamente porque les cayera bien. El club al completo se quejó al unísono de la presencia de la morena. El señor Schuester los tranquilizó, recordándoles el lema del Glee Club "Todo el que quiera cantar es bien recibido".