Los chicos ya estaban preparados para salir al escenario. El resto de grupos ya habían ejecutado su presentación. Para ser un concurso de coros, la sala estaba a reventar. Quinn y Rachel lucían unos vestidos negros, que Kurt había escogido especialmente para la ocasión, decía que ese color y el corte del traje le otorgaba más veracidad a la canción. Ambas se hallaban detrás del telón, esperando impacientes que este se alzara.
- Mucha mierda – dijo Rachel.
- Gracias, rómpete una pierna – Quinn sonrió – no literalmente - Ambas chicas rieron.
El telón se levantó. El dúo comenzó su interpretación, sus bocas entonaron las voces a la perfección y sus cuerpos se movían y gesticulaban según lo planeado. El resto del club tampoco lo hizo mal, la voz de Santana y los pasos de Brittany y Mike lograron levantar al público de sus asientos, y toda la sala resonó con un estruendoso aplauso. El club al completo estaba orgulloso de lo que habían logrado.
Media hora más tarde, los jueces dieron el veredicto. El Glee club había logrado el triunfo y acudirían en unos meses a los nacionales. Esto era fantástico, la euforia inundó a los alumnos e incluso el Señor Schuester saltó de júbilo.
Esa noche, en el hotel, se montó una gran fiesta. Los chicos bebieron y comieron hasta hartarse. Ya bien entrada la noche, alguien propuso jugar a la botella, varios se negaron, alegando que era un juego demasiado infantil, pero finalmente, todos accedieron. El primero en tirar fue Finn, que tuvo que besar a Tina. Luego lanzó Brittany y le tocó Mike, pero Santana la agarró del brazo justo a tiempo, y la separó de él.
- Ni se te ocurra – dijo mirando a Mike.
Todos se lo tomaron a broma. A continuación giró Quinn y le salió Rachel. Ambas se miraron y negaron con la cabeza.
- No pienso hacerlo – dijo Rachel.
- Venga… es solo un juego – respondió Kurt.
- Sí, Rachel, hazlo – secundó Mike.
- No sé, no me parece buena idea – dijo Quinn.
- Venga… chicas… ¿de qué tenéis miedo? – dijo Santana con cierto rintintin.
- Tú no eres la más idónea para hablar – dijo Quinn – Eres…
Quinn iba a continuar hablando pero Rachel se le echó encima y la besó. En principio iba a ser sólo un pico, pero cuando sus bocas se juntaron de nuevo, no pudieron controlarse, y el beso se alargó varios segundos.
- ehhhh…. Chicas…. Iros a un hotel – gritó riendo Brittany.
- O por lo menos buscaros una habitación – continuó Santana.
Quinn y Rachel se detuvieron ante los comentarios y empezaron a reírse.
- Creo que hemos bebido demasiado – dijo Rachel separándose de Quinn – Sabes a vainilla – volvió a reír.
- Sí – río también – y tú a cereza.
Una vez todos estuvieron lo suficientemente cansados, decidieron irse a dormir. Brittany y Santana esperaron a que todos estuvieran torrados:
- No sabes cuanto tiempo llevo esperando a estar contigo en una misma cama – dijo la morena-
- Lástima que estemos rodeadas de nuestras compañeras – le recordó la rubia, intentando cortar sus intenciones.
- Pero están dormidas – dijo mientras le daba un beso en el cuello.
- Para… -rió- pueden despertarse.
- No haremos ruido – dijo Santana mientras continuaba besándole el cuello.
- Para – volvió a reír – sabes que ese es mi punto débil.
Santana no dijo nada más, sólo quería continuar con lo que estaba haciendo. Siguió besándola. Sentir la suave piel de Brittany en sus labios hacía que le dieran escalofríos. Su temperatura estaba subiendo.
Brittany hacía rato que había parado de hablar, dejándose llevar por las caricias de la morena. La rubia quitó la parte superior del pijama de Santana, acarició su espalda hasta encontrar el cerrojo de su sujetador, que abrió suavemente, bajó los tirantes y se deshizo de él. Brittany besó los labios de su compañera y luego fue descendiendo por el cuello y los pechos, mientras tocaba su vientre y agarraba con fuerza una de sus manos. Santana soltó un gemido de placer.
- chsss, nos van a oír – le recordó brittany.
- No sé si voy a poder controlarme.
Santana estaba disfrutando de lo lindo, llevaba bastante tiempo esperando aquello. Brittany continuaba acariciándola y besándola, sentía que iba a explotar. De pronto, Brittany volvió a subir hasta su boca, continuando con un apasionado beso. Su mano empezó a descender, hasta encontrarse con el sexo de su amiga.
- Para – dijo Santana en un susurro ahogado por sus propios gemidos.
Pero Brittany no tenía intención de detenerse. Besó su cuello y continuó moviendo su mano. La respiración de Santana se aceleraba por momentos, sus gemidos se hicieron un poco fuertes, no sabía cuanto tiempo más iba a poder aguantar. Brittany, viendo lo que se avecinaba, calló el momento con otro beso.
- Dios, Brittany –dijo Santana extasiada – es la mejor experiencia de mi vida – Me toca devolverte el favor – dijo besándola.
- No es necesario, creo que ya hemos hecho suficiente ruido. Tenemos suerte de que no se halla despertado nadie.
- Te lo haré a la fuerza – dijo Santana con una amplia sonrisa y rápidamente se colocó sobre Brittany, agarrando sus brazos.
- Gritaré – dijo brittany riendo- y te morderé.
- Anda, cállate – dijo Santana besándola con toda la pasión que pudo encontrar en su interior.
Nota: este es el último hasta después de las vacaciones de Navidad, que tengo que estudiar para los exámenes y no voy a tener tiempo para escribir. Comenten!
