Capítulo III

Cuando despertó por la mañana estaba sola, nuevamente. La noche anterior Sesshoumaru había ido a buscarla para poseerla por segunda vez. A pesar de que no había sido tan atormentado como la primera vez, hace ya varias semanas atrás, aun seguía siendo un acto frío e impúdico.

Lleva una de sus manos al lado derecho de su cuello, aquel lugar donde él había dejado su marca. La noche anterior lo había vuelto a hacer, y se sentía extrañamente diferente. Al tocar aquella marca, pudo notar cómo se mostraba caliente, en comparación con la temperatura normal de su cuerpo, pero no sentía nada más.

Libera un suspiro sacudiendo la cabeza, y deja de darle importancia a aquello. Seguramente cuando él la mordió la primera vez, la marca, también se sentía de aquella manera, solo que quizás había estado tan consternada que no fue capaz de notarlo.

Se distrae con el ruido de la catarata que caía a unos cuantos metros, mientras organizaba todo para seguir su viaje a "ningún lugar". Al terminar decide salir al exterior.

En esta ocasión el youkai había escogido pasar la noche, en una pequeña caverna a las orillas de una inmensa catarata, el agua era casi cristalina, y el paisaje simplemente maravilloso. Podía escuchar el cantar de los pájaros y ver a los pequeños animales que llegaban a la orilla de las aguas, para beber un poco.

Se acerco a la orilla y limpio su rostro. Escucho como alguien se acercaba a ella, se puso de pie y dio media vuelta. Allí estaba Jaken, él se detuvo a unos metros de ella y la vio entre extrañado y sorprendido por varios segundos, para después dedicarle una mirada reprobatoria, cosa que no logro entender, así que simplemente lo dejo pasar.

- ¿Dónde está Sesshoumaru? –le pregunto luego de un rato. Normalmente el youkai siempre aparecía luego que ella despertase y estuviese lista, pero aquel día no-

- El amo dijo que se ausentaría por un tiempo. Que lo esperásemos aquí –dijo el pequeño demonio irritado-

Ella no dijo nada, tan solo dio un pequeño suspiro, resignada, y se fue hacia donde estaba Au-Un, este cuando la vio acercase se levanto inquieto y emocionado, al menos a alguien le agradaba su compañía.

/*****/

Tres semanas. Ya habían pasado tres semanas desde que Sesshoumaru se fue sin decirle nada. Tres semanas en aquel lugar que en un principio le parecía perfecto, y que ahora había comenzado a impacientarla, no soportaba tanta tranquilidad. No soportaba tanta soledad.

Hacía días había perdido el apetito, se sentía agobiada y cansada.

Sabía que debía irse de allí, de lo contrario caería consumida en un abismo de desmoralización.

Se levanto de la pequeña piedra en la que estaba sentada y se dirigió hacia la caverna, bajo la mirada de Jaken, luego de tomar sus cosas salió y fue directamente hacia Ah-Un.

- ¿Qué crees que haces, niña? –le pregunto Jaken molesto-

- Me voy –responde simplemente mientras acomodaba sus cosas sobre el lomo de la bestia-

- No puedes irte. El amo dijo que esperáramos aquí –le dice crispante-

- Bien, quédese usted si quiere. Yo estaré con Inuyasha y Kagome –dice tranquila- Vamos Ah-Un –dice suavemente, acariciando a la bestia-

- Quédate donde estas Ah-Un –ordena el pequeño demonio-

La bestia se detuvo unos segundos, y al ver como Rin comenzó a alejarse se marcho tras ella. Ah-Un se había apegado mucho a ella, siempre se mantenía a su lado, protegiéndola.

Por triste que sonase, lo cierto parecía ser que Ah-Un le tomaba más importancia que el mismo Sesshoumaru.

/*****/

Se mantuvo ausente cuatro semanas. Sin saber porque, tuvo que alejarse de Rin. Luego de poseerla la segunda vez las cosas habían cambiado, y el sabia que lo harían antes de siquiera tocarla, pero no podía detenerse. Su sangre le exigió tomarla, debía hacerlo.

Y cuando por fin acabo se sintió satisfecho en exceso, pero su parte consiente y razonable sabía que había actuado de la forma equivocada, al no decirle a ella lo que sucedería.

Ya estaba de regreso, debía hablar con Rin de lo sucedido. Y aunque no pudiese cambiar los hechos debía asegurarse de que ella lo aceptase.

Podía escuchar el sonido de la catarata al caer precipitadamente, pero no podía captar el aroma de la castaña y apresuro su paso. Al llegar solo pudo ver a su sirviente, Jaken, quien se acerco a él casi temeroso.

- ¿Dónde está Rin? –le pregunto de forma violenta-

- Se ha marchado, Amo. Dijo que iría con Inuyasha y Kagome –responde temeroso el pequeño demonio-

Sesshoumaru solo dio media vuelta y comenzó su camino a donde vivía su medio hermano. Quizás algo andaba mal, ella pudo haber enfermado, y decidió ir sola, recorriendo un bosque lleno de centenares de demonios hambrientos.

Nunca debió alejarse. No tuvo que haberla dejado.

/*****/

- ¡Ella tiene derecho a saberlo! –le gritaba Kagome al hanyou, desesperada- ¡podría enfermar si sigue así!

- Baja la voz, puede escucharte –dijo el hanyou en un susurro, tratando de calmar a su mujer-

- Que lo haga. Ya es tiempo de que sepa la verdad –le dice turbada-

- No es nuestro deber decírselo. Sesshoumaru debe hacerlo, ella es su mujer.

- ¡Ja! ¿Y donde se supone que esta él? ¡La abandono! ¡Se fue sin decirle una palabra! –comienza a levantar la voz nuevamente- Si Sesshoumaru no viene, te aseguro que le diré la verdad y no podrás detenerme. No puedo seguir viendo como se consume.

Ambos dirigen su mirada hacia la castaña que ahora se encontraba a unos cuantos metros, con sus tres cachorros. Rin había llegado hacia ya más de una semana y el hanyou supo de inmediato lo que sucedía, pero no podía decirle nada, no era su responsabilidad, y tampoco era la de Kagome. Ellos no podían decir nada.

/*****/

Cuando por fin llego a la aldea donde vivía su medio hermano, se dirigió directamente hacia donde podía captar el aroma de Rin, su aroma había cambiado nuevamente, claro que de forma muy sutil para que ella pudiese notarlo.

Logró divisarla a lo lejos, notando como estaba vigilando a los cachorros de Inuyasha, sentada sobre una piedra alta a la sombra de un árbol. Los dos pequeños hanyous corrían de un lado a otro, mientras que la pequeña humana se mantenía observando en la dirección que él estaba. Al estar más cerca los otros dos cachorros también notaron su presencia, y con ello obtuvo que Rin voltease su vista hacia él.

La vio sorprenderse un poco, y luego concentro su atención nuevamente en los cachorros, quienes habían continuado con su juego. Siguió caminando hacia ella, pero antes le dijo a Jaken que no fuese con él.

- Rin –la llama al estar a solo unos pasos de ella-

- Viniste –la escucho decir simplemente-

- Ven conmigo. Tenemos que hablar –le dice con voz suave. Jamás había hablado de aquel modo-

- Hablaremos luego. Ahora estoy vigilando a los hijos de Kagome.

- Estarán bien. Solo…

- No. Son solo niños, necesitan atención –le escucha decir turbada- Oh, no –la ve hacer una mueca- ¡Sakai, no te alejes demasiado, o le diré a tus padres!

Dirige su vista hacia donde estaban los cachorros, nota como el pequeño había comenzado a alejarse, dejando a sus hermanas unos cuantos metros atrás. El cachorro se detuvo unos momentos, pero luego quiso seguir corriendo hasta que fue detenido por un campo de energía que hizo que retrocediera y cayera al suelo, llorando.

- ¡Saki, no debiste haber hecho eso! –reprende Rin a la cachorra. Él no lograba entender muy bien lo que había sucedido-

- Es su culpa por alejarse tanto –responde simplemente la pequeña pelinegra, para después junto a su hermana dirigirse a donde estaba el cachorro en el suelo-

Escucha como Rin libera un suspiro y dirige su atención a ella, y ve como comenzaba a bajar de la piedra.

- Iré a… -fue lo único que pudo pronunciar. La vio tambalearse al apenas tocar el suelo, y luego vio como su cuerpo comenzaba a caer, mientras se sumía en la inconsciencia-

De inmediato se apresuro para tomarla en sus brazos. Desde que la vio él había notado como ella estaba pálida, y ahora que la tenía entre sus brazos advertía que también había perdido peso considerablemente.

- ¡Tía Rin! –escucha el grito de los cachorros al haber ya llegado con ellos-

- Debes llevarla con mi mamá –le dice la pequeña pelinegra, quien a su parecer se mostraba demasiado tranquila para solo ser una cachorra-

Levanto a Rin, y junto a los cachorros se dirigió a la cabaña. Cuando llegaron, vio al hanyou salir apresurado siendo seguido por la joven miko, quien al ver a la castaña inconsciente corrió hacia ellos.

- Sabia que no debía dejarla ir sola con los niños –murmura preocupada la pelinegra, tocando la frente de la chica- llévala adentro –le dice con voz queda, parecía estar molesta-

Hizo lo que ella le dijo. Y al dejarla en una de las habitaciones de la cabaña, la pelinegra le ordeno que se fuera.

Ahora estaba fuera de la cabaña, y su medio hermano estaba a unos pasos de él.

- Era de suponer que se encargarían de ella –comienza a decir molesto- si ella vino con ustedes, debieron cuidarla –le espeta furioso-

- Es cierto, ella vino con nosotros –comienza a responder el hanyou tranquilo- pero lo hizo porque tú la dejaste sola. Nosotros cuidamos de ella cuanto pudimos, pero no podemos obligarla a comer o dormir, cosas que necesita, porque no podemos decirle o explicarle el porqué es importante que lo haga. Ella es tu mujer. Y es tu responsabilidad decirle que espera un hijo tuyo. Y velar por ambos, o ¿acaso lo has olvidado?

No. No lo había olvidado. Pero en su interior se gastaba un conflicto, él no sabía cómo expresar nada, y las conversaciones no eran su fuerte, y menos aun, de un tema como aquel.

Si se hubiese unido a una youkai no tendría problemas, porque de inmediato ella lo habría sabido, al igual que él. Pero no, se había unido a una humana, porque su sangre la reclamaba como a nada más, su propio cuerpo y ser, incluso todo su demonio interior le exigía tomarla a ella como su mujer y madre de su cachorro, y no podía reprimir esa exigencia.

Escucha como Kagome sale de la cabaña y dirige su vista hacia ella. La pelinegra le dirigió una mirada iracunda.

- ¿Cómo esta? –pregunta-

- Solo necesita descansar y alimentarse correctamente –le responde ella simplemente-

- Iré a verla –dice abruptamente, pero la pelinegra lo hace detenerse parándose frente a él-

- ¿Le dirás por fin, que espera un hijo tuyo, o estas esperando a ver cuánto tarda ella misma en darse cuenta? –le reprocha de forma sarcástica-

Le dirige una mirada recriminatoria a ella, para luego dirigírsela a su medio hermano.

- Yo no le oculto nada a mi mujer –dice simplemente el hanyou-

Estaba comenzando a exasperarse. Se suponía que nadie jamás se le afrontaría, pero allí estaban, aquella miko y su medio hermano hanyou, reclamándole, ambos, su responsabilidad de haber tomado a Rin como su mujer.

Él era, ahora, el más fuerte Daiyoukai, nadie tenía derecho a decirle como debía hacer las cosas o cuando hacerlas. Así que simplemente paso a un lado de Kagome y se adentro en la cabaña sin decir palabra alguna.

/*****/

Hace un esfuerzo para abrir sus ojos, pero era inútil, se sentía demasiado cansada. ¿Qué le había sucedido? Recuerda que Sesshoumaru había ido a buscarla y que quería hablar con ella ¿Acaso aun seguiría allí?

¿Luego que sucedió? Los niños, Sakai se alejo demasiado y Saki lo detuvo con su campo de fuerza, ella se había levantado pero todo a su alrededor comenzó a dar vueltas y finalmente su vista fue nublada por la total oscuridad.

Lleva una de sus manos a su cabeza y libera un suspiro, y fue entonces cuando lo escucho:

- Rin –era él, lo sabía. Abre sus ojos lentamente, para luego comenzar a sentarse, y para su sorpresa el youkai la ayuda-

- Sesshoumaru –musita suavemente, aquel era seguramente el gesto más delicado que tendría por parte de él. Lo vio a los ojos, mantenía una mirada seria, frustrada. ¿Acaso estaba molesto con ella? - ¿Qué sucede? –se atrevió a preguntar-

Nada, no hubo respuesta. Al contrario él desvió su vista de la de ella. No entendía. Se suponía que era ella quien debía estar molesta porque él la dejase sola, sin siquiera decirle una palabra, y tan solo dejar un mensaje con Jaken. Pero no, era él quien estaba molesto.

Libera un suspiro. No tenía sentido pensar en cómo deberían ser las cosas, se había convertido en la mujer de un youkai, y no cualquier youkai, en la mujer de Sesshoumaru, y las cosas siempre serian como él quisiera que fueran.

- Estas esperando un cachorro –le escucha decir de repente, sin denotar emoción alguna-

Abre sus ojos en exceso, ¿un cachorro? ¿Estaba embarazada? ¿Llevaba un hijo de Sesshoumaru en su vientre? Una pregunta tras otra se formulaban en su cabeza, causando que todo comenzara a dar vueltas. Sintió una de las manos de él en su espalda y se estremeció.

Mentalmente controlo su respiración, para intentar calmarse. Cuando por fin lo logro, comenzó a analizar todo.

Lleva una de sus manos a su vientre plano. Oh Kami, había perdido peso, y no había dormido casi nada en las últimas semanas, ella había estado lastimando a su bebé. De forma inconsciente pero lo había hecho.

Su bebé. Suyo y de Sesshoumaru. Un momento, él la dejo sin decirle nada, y él tuvo que haberlo sabido desde un principio. ¿Por qué se fue en lugar de decirle que estaba embarazada?

Solo una respuesta cruzo por su mente. Posiblemente solo había una cosa que Sesshoumaru despreciara más que a los humanos, un hanyou, lo que sería su hijo. Mitad youkai, mitad humano, un ser débil ante sus ojos, que no merece coexistir junto a él.

Cierto era, que él había aceptado a Inuyasha, pero eso fue luego de múltiples peleas. Pero ¿sería capaz de aceptar que su propio hijo fuese un hanyou?

- ¿Qué… -un nudo se había formado en su garganta. Sobrecogida acaricia su vientre, por el temor que sentía el pesar que podría pasar con su bebé, y con ella misma- qué pasará conmigo y con mi bebé? –pregunta manteniendo su vista fija sobre sus piernas. Sintió como él la tomo por los brazos y la obligo a verlo-

- Quiero a ese cachorro. Es mi cachorro –le dice recalcando cada palabra, como para que no quedase duda de aquello. Ella lo vio sin decir nada, solo una cosa había quedado clara con aquellas palabras-

- ¿Podrías dejarme sola un momento? –le logra preguntar casi sin voz. Él la mira entre confuso y resentido, y luego de verla por un par de segundos, la suelta y se marcha-

Las lagrimas que había tratado de contener, cayeron libremente por sus mejillas. Se abrazo a si misma sobre su vientre.

"Todo estará bien" comenzó a decirse a sí misma. Ella se mantendría firme. Sin importar lo poco que ella le importase a aquel youkai, seria fuerte, lo seria para su hijo.

Continuara…!


Hola, hola! He aquí la continuación! Ya como verán son los martes o miércoles que publico... así que ya saben cuando estar pendiente… Ahora no tengo mucho que decir, estoy agotada. Espero que les guste el capítulo!

Muchas gracias a: Miara Makisan, Freya-x, Serena tsukino chiba, Inuykag4ever, Emiruse, Maritza, Faby Sama y Sora Miyano por sus comentarios y el apoyo!

No leemos pronto!