Capitulo V
Había estado más de dos semanas en la cabaña de Inuyasha y Kagome, pero posteriormente termino volviéndose a ir con Sesshoumaru, aunque él en ningún momento le había dicho que se fueran, en cambio fue ella quien se lo dijo, y aun no estaba segura de porque lo había hecho.
Bueno si lo sabía. Sentía que no podía, ni quería estar en un lugar donde no estuviese él. Aunque lo cierto era que Sesshoumaru se había mantenido cerca de ella, sentía su mirada vigilándola en cada cosa que hacía. Pero sabía que a él no le gustaba permanecer mucho tiempo en un mismo lugar, y sin embargo lo había hecho, por ella, supuso, o por su cachorro quizás. Aun así, sentía que debía hacer lo que él quisiera, o lo que sabía que él quería.
Lo que aun no sabía, era cómo o porque sus pesadillas habían terminado, tan solo dimitieron. Y además de aquello también se preguntaba el porqué de la actitud que Jaken había tomado hacia ella en aquellas tres semanas, el pequeño demonio la había comenzado a tratar de modo diferente, cuando ella se disculpaba para ir a buscar alguna fruta u otra cosa, de inmediato él era quien iba en su busca.
Las cosas habían empezado a ser diferentes y no entendía el porqué. Pero agradecía de cierta manera aquel cambio. Aunque aun necesitaba algo más.
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Se hallaba camino hacia el pequeño arroyo que estaba cerca de donde habían acampado. Rin estaba tardando demasiado de modo que decidió ir a buscarla, no se valía de que estuviese sola tanto tiempo.
Al llegar pudo ver la silueta de Rin, estaba tranquilamente sentada admirando el majestuoso cielo nocturno, mantenía sus manos sobre su abultado vientre de ya más de siete meses de gravidez.
La notaba completamente sumida en sus pensamientos, melancólica, como si necesitase algo que no pudiese obtener. Y él tenía el compromiso de ofrecerle lo que ella quisiera.
- Rin –la llama acercándose a ella, y ella voltea en su dirección-
- Sesshoumaru –susurra- lo siento, no me di cuenta de que había tardado tanto –la vio comenzar a ponerse de pie con dificultad y se apresura para ayudarla- Gracias –le dijo al estar ya de pie, y él dio un paso atrás-
Ella se mantuvo observándolo un par de segundos, como si quisiera decirle algo, pero no lo hizo, tan solo bajo la mirada y libero un pequeño suspiro.
- ¿Qué sucede? –le pregunto urdido. Ella lo miro antes de responder-
- No es nada. No tiene importancia –le dijo rápidamente-
- Quiero saberlo –le dice exigente-
Ve como ella se queda dubitativa, sin atreverse a responderle. Sentía que ella no confiaba en él, quizás lo hiciera para confiar su vida, pero no era capaz de decirle algo, pedirle algo, y él era responsable de aquello.
- Rin…
- ¿Podrías… -comienza a decir ella con voz baja- podrías abrazarme?
Al escuchar aquellas palabras no supo cómo actuar. Ella estaba parada frente a él con la mirada hacia el suelo. ¿Un abrazo? Le había pedido que la abrazara, pero él jamás había abrazado a alguien, para un Daiyoukai como él aquel era un acto tan innecesario, tan carente de importancia. Solo para alguien con sentimientos podría significar algo.
Pero él la había tenido entre sus brazos mientras dormía. Y ahora se sentía con la necesidad de ofrecerle aquello. Ella era su mujer, y él debía complacerla. Quizás solo un breve periodo de tiempo. La abrazaría y luego se alejaría.
Con aquellos pensamientos acorto la distancia entre ambos, y la rodeo entre sus brazos. Poco después sintió como ella hacía lo mismo.
No podía describir lo que sentía, era algo que nunca, a lo largo de su extensa vida, había experimentado. Se había dicho que solo sería un corto abrazo, solo para satisfacerla a ella, pero quizás no era suficiente.
- Gracias –la escucho susurrar, para luego sentir como se separaba de su lado. Por una extraña razón se sintió vacío cuando ella se alejo. De modo que se apresuro para tenerla nuevamente entre sus brazos-
- ¿Sesshoumaru? –ella le hablo confundida-
Él no dijo nada, tan solo se ocupo de levantarla del suelo, cargándola. Ella lo veía ciertamente muy extrañada. Se dirigió hacia el árbol más cercano y se sentó a sus raíces, apoyando la espalda en el tronco, y acomodando a Rin en su regazo.
- Descansa –le dice simplemente-
- Esto no es necesario… Yo…
- Solo descansa.
Ella dejo de insistir y tan solo se acurruco entre sus brazos. Luego de unos minutos la vio llevar sus manos a su vientre, moviéndolas levemente. Él coloca la mano que mantiene libre sobre aquel lugar, manteniéndola un tanto alejada de las de la castaña.
- Es aquí –le dice ella para después tomar su mano y moverla a un costado del abultado vientre. Y allí pudo sentirlo, a su cachorro moviéndose desde dentro del refugio que era su madre- Últimamente se ha estado moviendo con más frecuencia –le escucha decir al cabo de un rato- Ya no tiene tanto espacio como antes
Él se mantuvo en silencio. La vio soltar un pequeño bostezo y recostar la cabeza en su hombro derecho, sobre su estola. Dejo su mano en el vientre aun después de que el cachorro dejara de moverse, como custodiándolo.
Hace semanas Kagome le había dicho que Rin pensaba que él tan solo le tomaba importancia al cachorro, pero no era así, ella era su mujer, le importaba. Y en aquel momento se estaba cuenta de algo, no habría podido unirse a nadie más, era a ella a quien aspiraba tener a su lado. Ella ahora era parte esencial de su vida, ella y su futuro cachorro.
Se mantuvo toda la noche vigilando el sueño de ella, en algunas oportunidades podía sentir al cachorro moverse un poco. Su vida había cambiado, tendría una familia, algo que nunca había deseado, pero que ahora no visualizaba un futuro sin ella.
/*****/
Ya el nacimiento del cachorro estaba próximo y debido a ello regresaron a la cabaña de Inuyasha y Kagome. Habían llegado aquella mañana y ahora la miko estaba evaluando a Rin, sentada hacia su lado derecho, inspeccionando toda la circunferencia del vientre de la castaña, hundiendo sus manos en determinados sitios, el borde superior, ambos costados y finalmente su bajo vientre.
Al terminar la pelinegra se quedo sentada sin decir nada.
- ¿Qué sucede Kagome? –pregunta la castaña inquieta ante aquel silencio-
- El bebé esta al revés –responde Kagome luego de unos segundos. Ambas mujeres se estuvieron viendo en un silencio que le incomodaba. Vio como Rin llevo sus manos a su vientre y lo acaricio. No entendía lo que estaba pasando-
- ¿Qué significa eso? –pregunta arisco.
- Que el parto podría complicarse –responde la miko algo turbada-
Rin se mantiene en silencio, pensativa. Y finalmente después de minutos en silencio se dirigió a él.
- ¿Podrías dejarme a solas con Kagome, por favor? –le pregunta de forma tranquila-
Él tan solo se mantuvo viéndola unos instantes para después ponerse de pie y retirarse. Pero sin alejarse por completo, permaneció a unos pasos de la entrada de la habitación ocupada por ambas mujeres, al poco rato escucho la voz de Rin.
- Debes prometerme que pase lo que pase, te ocuparas de que mi bebé nazca a salvo, es lo que importa.
- Rin no hables de esa forma. Aun hay tiempo, el bebé podría acomodarse. Todo estará bien.
- No es cierto, ya está muy avanzado. Sabes tan bien como yo que esto no resultara del todo bien. ¿Cuántos casos así hemos atendido, y cuantas madres han sobrevivido? –le escucho preguntar, mas no hubo respuesta alguna- Kagome, necesito saber que mi bebé estará bien. Promételo, por favor.
- Me ocupare de que así sea.
- Gracias –la escucha decir finalmente con nostalgia. Luego de aquello se aleja de allí.
¿Rin acaba de decir que posiblemente moriría al traer al mundo a su cachorro? No podía aceptar aquello. Él no podía perder a su mujer.
/*****/
Aquella mañana le había parecido hermosa y tranquila para salir a tomar un paseo con los tres pequeños cachorros, Sayumi y Sakai corrían de un lado a otro, mientras que Saki permanecía a su lado, como si estuviese vigilándola, tan característico de aquella pequeña, siempre se preocupaba por los demás.
Sintió otra contracción y respiro profundo. Quizás debió hacerse quedado en la cabaña.
- Tía Rin, deberíamos volver –le dice la pequeña pelinegra un poco preocupaba. Y tenía razón, pero aun cuando regresara no había nadie en la cabaña. Sesshoumaru e Inuyasha habían ido a registrar los alrededores de la aldea, pues Saki había percibido una extraña presencia. Y Kagome había ido a la aldea a vigilar como seguían los aldeanos enfermos-
- Si. ¿Me ayudarías a levantarme? –la pequeña asiente rápidamente, y con su ayuda minutos después ya estaba de pie llamando a los pequeños hanyous-
Ya tenían un par de minutos caminando cuando los tres pequeños se detuvieron de repente. Fue Sakai el primero en decir algo.
- Es papá –dice emocionado-
- Y el tío Sesshoumaru también viene –informo ahora Sayumi-
Luego se saber aquello, se quedaron en ese lugar, esperando al hanyou y al youkai. Quienes aparecieron tan solo unos pocos minutos después. Inuyasha se acerco y saludo a los cachorros cariñosamente, y Sesshoumaru se acerco a ella, viéndola fijamente.
- ¿Por qué saliste de la cabaña? –le pregunta turbado-
- Quería pasear con los niños. Estaba a salvo –le dice tranquila-
- Papi debes buscar a mami en la aldea –se escucha la voz de la pequeña Saki decirle al hanyou casi como una orden, él la mira extrañado-
- Ella regresara pronto, pequeña
- Pero… -la pequeña dirigió la mirada hacia ella impaciente y preocupada-
- Estoy bien, Saki. Podemos esperarla –dice para calmar a la niña. Sintió otra contracción y tuvo que aferrarse a Sesshoumaru para mantenerse erguida. Tomo aire por la nariz y lo expulso por la boca mientras el momento terminaba, las contracciones estaban comenzando a prolongarse-
- ¿Rin? –escucha la voz del youkai algo alterada-
- Llévala a la cabaña, deprisa –le dice Inuyasha a Sesshoumaru- yo iré por Kagome
- ¿Qué sucede? –pregunta sin comprender-
- Tu cachorro va a nacer hoy –le dice el hanyou para luego retirarse en busca de la miko-
Sesshoumaru se mantuvo inmóvil por unos pocos segundos, aturdido quizás. Tomo a Rin en brazos y tras decirles a los cachorros que lo siguieran se apresuro en llegar a la cabaña. Al estar allí, llevo a la castaña a la habitación que le correspondía, siendo seguido tan solo por la pequeña Saki, que de inmediato comenzó a organizar un par de cosas. Dejo a Rin recostada a la madera de la habitación.
Kagome apareció minutos más tarde, y se dirigió directamente a Rin.
- ¿Qué tan seguidas son las contracciones? –le pregunto al sentarse a su lado-
- Aun no son tan frecuentes –le respondió pausadamente-
- Muy bien. Voy a examinarte. Sesshoumaru ya puedes retirarte.
- No -dijo rotundamente, no quería separarse de Rin en aquel momento. Sintió que ella tomaba una de sus manos y le dedico una mirada-
- Espera afuera, por favor. Estaré bien –ella le brindo una pequeña sonrisa, él hizo una mueca, casi liberando un gruñido, apretó su mano entre la suya y luego se marcho sin decir nada más. Malditos fueran los deseos de tener que obedecerla-
Kagome examino a la castaña en silencio, y finalmente se quedo sentada a su lado.
- Aun te falta por dilatar. Así que esperaremos un par de horas mas –Rin tan solo asiente levemente-
- ¿No se volteo, no es así? –pregunta al colocar sus manos en su vientre y cerrar sus ojos al sentir otra contracción-
- No –fue la única respuesta apesadumbrada de la miko-
Las horas siguientes parecieron ser eternas. Las contracciones se volvieron más frecuentes y fuertes. Hasta que finalmente el saco amniótico se rompió. Kagome le pidió a Saki que se quedara con Rin unos minutos, mientras ella fue a buscar un poco de agua para limpiar las compresas que fueran a utilizar, así como también los instrumentos que siempre utilizaba en los partos.
Cuando todo estuvo preparado y listo, Kagome le indico a Rin que comenzara a pujar, pero minutos más tarde no parecía haber avance alguno.
- Intentémoslo de otra manera –dice la miko para posteriormente colocarse un lado de la castaña- ¿Puedes arrodillarte? –Rin asiente levemente. Kagome le ayuda y le indica que mantenga las piernas lo suficientemente separadas- Saki deberás ser quien reciba al cachorro, deberás ayudarme –la pequeña asiente vehementemente- Muy bien Rin, cuando tengas otra contracción, apóyate en mi y puja con fuerza.
Minutos después se pudo escuchar un enérgico llanto. La pelinegra ayudo a Rin a que volviese a su posición anterior, recostada en la base de madera, mientras Saki se encargo de atender al pequeño recién nacido, limpiándolo y cubriéndolo con una pequeña manta.
Al Rin tener al bebé en brazos, instantáneamente el pequeño se aferro al pecho materno.
La pelinegra terminó de extraer los restos de placenta restante e intentó detener la hemorragia que se había desatado, sin lograr ubicar el origen de esta.
- Kagome –la castaña obtiene su atención- ¿Podrías buscar a Sesshoumaru? –le pregunta con voz débil, sonriendo, mientras mantenía su vista en el pequeño-
- Pero no…
- Por favor. Quiero ser yo quien le muestre a este pequeño.
La miko se mantiene en silencio un momento, deja a Rin cubierta con una manta y comienza a recoger todo, al terminar llama a Saki y dejan a madre e hijo solos.
/*****/
El atardecer había comenzado a hacerse presente, el cielo era teñido en un rojo intenso que se iba difuminando en la majestuosidad.
Sesshoumaru mantenía su vista hacia la entrada de la cabaña, hace un rato había escuchado el primer llanto de su cachorro. Intento entrar a la cabaña pero fue frenado por su medio hermano.
Se sentía frenético. Aun recordaba las palabras de Rin "Sabes tan bien como yo que esto no resultara del todo bien. ¿Cuántos casos así hemos atendido, y cuantas madres han sobrevivido?" la falta de respuesta por parte de la miko daba a deducir que no había habido sobrevivientes. Pero él no podía aceptar que su mujer muriera. Tenía que verla y asegurarse de que estaba bien, a salvo.
Escucho pasos acercarse a la entrada de la cabaña, y se mantuvo alerta. Vio a Kagome acompañada de la pequeña Saki, quien a su parecer no se mostraba como siempre lo hacía. Parecía perturbada. Decidió no tomarle importancia a aquello, eso no era lo que importaba.
- Puedes entrar a verla -le dijo la pelinegra con voz parcial-
Tan solo segundos después se encontraba en el umbral de la habitación que ocupaba Rin, instantáneamente sus fosas nasales fueron impregnadas por el fuerte olor de la sangre de ella, así como también el nuevo aroma de aquella criatura que sabia como su cachorro.
Se acerco a la castaña y pudo apreciar al pequeño en sus brazos, podía ver una capa de cabello castaño y dos diminutas orejitas en lo alto de su cabeza, su cachorro era un hanyou, y no le importaba. Era suyo.
- ¿Qué te parece el nombre de Reisei? –le escucha preguntar con voz débil, dirige su mirada hacia su rostro, se le notaba muy pálida y podía percibir como le estaba costando mantener un ritmo respiratorio permanente- Es lo que me trasmite justo ahora, calma –dice al acariciar con su mano libre el rostro del cachorro-
Él no dijo nada, solo asintió. Si era el nombre que ella quería, por él no había inconveniente. Quizás en el pasado hubiese pensado que en caso de tener descendencia, tendría que tener un nombre fuerte, pero en aquel momento aquello restaba de ser relevante.
Vio como ella comenzaba a luchar por mantener los ojos abiertos. Dirigió una de sus manos a su mejilla y sintió el tacto cálido de su piel.
- ¿Rin, estas…? –ella no lo dejo terminar-
- Solo… estoy algo cansada… -logro decir con dificultad-
Notaba como la respiración de ella se aceleraba por segundos y luego cesaba de repente. Escuchaba a su corazón luchar por mantenerse palpitando. Fue cuando lo sintió, aquella presencia que tan bien conocía, la que había podido presenciar por tantos años, aquella presencia que ya había rodeado a Rin en dos ocasiones. Se trataba de aquellos mensajeros del inframundo, enviados a recoger el alma de todo ser agonizante.
- Rin –comenzó a llamarla una y otra vez pero ella no respondía, había caído en la inconsciencia. No supo en qué momento, pero la había comenzado a llamar en gritos, que finalmente cesaron cuando escucho a su cachorro comenzar a llorar inclementemente-
Escucho como alguien entro a la pequeña habitación, pero no aparto su mirada de Rin, sabía que eran Kagome junto a Saki.
- Sesshoumaru toma al cachorro y sal de aquí –le escucho a la miko ordenarle-
- No puedo –él no podía cargar a un cachorro, no sabía cómo hacerlo, y tampoco quería separarse de Rin. Vio como Kagome pretendió acercarse a tomar al cachorro y gruño con furia-
- No permitirás que nadie más lo toque. Así que toma a tu cachorro y sal de aquí, para que yo pueda intentar salvar a Rin –le dice finalmente con voz regente-
Sin mencionar nada, tomo al cachorro que no dejaba de llorar incesantemente, y luego salió de la habitación, y se dirigió al exterior de la cabaña. Le escucho decir algo a Jaken cuando estuvo fuera, pero no le tomo importancia, nada a su alrededor importaba.
Su mujer, la madre de su cachorro, estaba muriendo, y él no podía hacer nada por ella, nada por salvarla.
Mantenía su vista fija en su cachorro que parecía llorar cada vez con más fuerza, como si supiera lo que sucedía.
Cada minuto que pasaba lo sentía como el mayor de los siglos que pudo haber vivido. Sentía la necesidad de liberar un gemido acongojado, quería destruir todo lo que tenía alrededor, pero su cachorro lo mantenía controlado.
No podía perder a Rin, la necesitaba, había decidido que ella fuera parte de su vida, que lo acompañase, y jamás había querido eso con nadie más. Y su cachorro también la necesitaba, él no podía ofrecerle lo que ella si podía.
La noche se había hecho presente, y solo se ofrecía la luz escasa de la luna y unas pocas estrellas en el manto nocturno. Una fría brisa los envolvió. Nadie decía nada, los cachorros de su medio hermano se encontraban sentados en uno de los escalones de la entrada, acongojados. El único sonido que se escuchaba claramente era el llanto perenne de su propio cachorro.
Escucho pasos dentro de la cabaña y dirigió su mirada a la puerta, solo la miko apareció en esta ocasión, y pudo notar como las lágrimas ya rodaban por sus mejillas.
- Lo siento –comenzó a decir la pelinegra con voz quebrada, vio como el hanyou se acerco a ella rápidamente- No pude hacer nada mas…
- No –dijo liberando un quejido ahogado, aferrando aun más al cachorro en sus brazos-
"Qué difícil es tener que aceptar perder a alguien cuando apenas comenzabas a darte cuenta de que la querías en tu vida para siempre..."
Continuara…
Hola… Este capítulo se me hizo algo difícil, debido que comencé a mostrar a un Sesshoumaru más… ¿entregado? Y también capaz de sentir miedo por perder a alguien… Mientras pude, como algunas ha dicho, trate de mantener a Sesshoumaru lo más cerca, a lo que yo pensaba de cómo pudo haber actuado. Ahora espero no haber modificado mucho la personalidad de este youkai.
Lorena, Miara Makisan, Faby Sama, Inuykag4ever, Maritza, Raven Sakura muchas gracias por el apoyo y sus comentarios! Regresare la próxima semana con la continuación!
